¿QUÉ TAL el puente del Aniversario de la Revolución? ¿A gusto? Disfrútelo porque, como bien decía Emiliano Zapata, el puente es de quien lo trabaja. No en balde Francisco I. Madero enarbolaba como estandarte aquello de “Descanso efectivo, sí vacación”.
LOS QUE no trabajaron pero aun así tuvieron un largo puente fueron los diputados federales, que se fueron a asolear y a tomar agua de coco… a pesar de que incumplieron con la ley y tienen en vilo las finanzas nacionales para el próximo año. Dado que no aprobaron el viernes el Presupuesto 2020, se tiene planeado que lo hagan pasado mañana.
SIN EMBARGO, nada garantiza que el miércoles realmente quede resuelto el asunto, pues Mario Delgado nomás no puede con el paquete de la coordinación de Morena. De hecho, hoy mismo tendría que estar aclarando si realmente dobló las manitas -como dijo el diputado Eraclio Rodríguez- ante los reclamos de campesinos que exigían más recursos.
EN CASO de que no se logre un acuerdo para el miércoles, en San Lázaro ya se preparan para hacer el oso legislativo del año aprobando el mismo presupuesto… ¡del año pasado! (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
AMLO visitas presidenciales.- Este martes el presidente Andrés Manuel López Obrador recibirá la visita oficial del primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong. Nos dicen que sería el último jefe de Estado o de Gobierno que reciba en el primer año de su administración. Como recordará, el presidente López Obrador, después de su toma de protesta del 1 de diciembre de 2018, recibió al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, en enero de este año. Luego recibió en Veracruz a su homólogo de Honduras, Juan Orlando Hernández, en Minatitlán; también en Tapachula, Chiapas, al mandatario de El Salvador, Nayib Bukele; así como los presidentes electos de Guatemala, Alejandro Giammattei, y el de Argentina, Alberto Fernández, ambos en Palacio Nacional. (El Universal, Nación p. 2)
¿Humo blanco en San Lázaro? Arranca este lunes una semana de definiciones en San Lázaro. El presupuesto para el 2020 tiene que salir sí o sí.
El principal obstáculo es el de las organizaciones campesinas que pusieron cerco al Palacio Legislativo y que no se irán a sus localidades con las manos vacías.
Ante esta realidad los mandos de la bancada mayoritaria, Mario Delgado y Ramírez Cuéllar, ya pusieron a chambear a los magos de las finanzas para sacar por ahí algunos recursos que decían que no tenían pero que han comenzado a aparecer.
No quieren mostrar que la presión funcionó, pero tampoco pueden retrasar más la aprobación del Presupuesto pues eso genera inquietud entre los actores económicos que ya están muy escamados con la 4T. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
Los reflectores siguen a Evo. Evo Morales goza de un equipo logístico de lujo enviado por Marcelo Ebrard. El carrusel de entrevistas que ha ofrecido el boliviano tiene detrás a personas nada improvisadas en materia de comunicación. Y su agenda, nos dicen, seguirá apretándose, pues se convirtió en uno de los personajes más atractivos para que visite todo tipo de lugares, incluido universidades. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Mensajes cruzados en Coahuila.- El asesinato de una maestra en Torreón, durante el desfile por la Revolución Mexicana, puso en aprietos a las autoridades de seguridad en la capital de Coahuila, que de plano, se dice por aquellas tierras, no tuvieron la capacidad de publicar en un momento clave un tuit correcto. Tras los hechos que desataron escenas de temor y en algunos casos pánico, que se vieron en videos difundidos en redes sociales, la dependencia dijo que el desfile había “concluido en tranquilidad”. El gobernador Miguel Riquelme se subió después al tema y presumió su coordinación con la autoridad municipal y federal. Aunque para Torreón sólo fue un asunto aislado. Y al último se informó la captura del agresor. ¿Entonces? (La Razón, La Dos, p. 2)
En Bolivia hubo un golpe de Estado. La exhortación del Ejército a Evo Morales para que renunciara puede ser calificada con distintos eufemismos pero cuando las fuerzas armadas quitan a un gobernante se trata de un golpe de Estado. Ni más, ni menos. El gobierno mexicano tomó una decisión adecuada al darle asilo político.
Sin embargo, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no se limitó a transportar y hospedar a Morales. Además ha tomado partido a su favor y se ha allanado a una complaciente —prácticamente servicial— glorificación de ese cuestionable personaje.
El activismo de Morales en México y la trayectoria misma de ese personaje pueden ser controvertibles. Pero más allá de las discrepancias con sus acciones políticas, su presencia ha desatado una oleada de reacciones intolerantes y conservadoras. Memes y mofas en las redes digitales, sobre todo alusivos al origen indígena de Morales, mostraron el semblante más ignominioso de una porción de la sociedad mexicana. (Raúl Trejo Delarbre, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 1)
Mestizaje, el sabor del día. El Presidente en funciones levantó la liebre, el fin de semana, y ahora la conversación se vuelca, primero, sobre el racismo del titular del Ejecutivo, que pretende otorgar privilegios de acuerdo a la pureza de la raza; después, sobre el racismo de la oposición, que además de neoliberal y corrupta desprecia a los pueblos indígenas, y, además en el racismo de la sociedad en general, mestiza, que por esta sucia razón no aceptaría en nuestro país al expresidente de Bolivia. Un spin, y la conversación ya está en otro lado.
Siempre es así. Una declaración polémica, difundida con profusión, y en un instante estamos hablando de un tema completamente distinto al anterior: hoy hablamos de mestizaje y racismo, y con esto ya no hablamos de las circunstancias que rodearon la huida del personaje de marras, y cuyo asilo —ofrecido sin que él lo pidiera— en su momento levantó otra liebre, con la que dejamos de hablar del asesinato de la familia LeBarón; de los inexplicables sucesos alrededor de la rendición de Culiacán, de las espeluznantes cifras económicas —y el derribo sistemático de las instituciones— que ponen en riesgo la viabilidad de la nación. (Víctor Beltri, Excélsior, Nacional, p. 24)
Poco importa si Rosario Piedra Ibarra, la nueva titular de la CNDH, es buena, mala o indiferente. Poco importa si ha sido víctima y por ello atenderá mejor a las víctimas. Es irrelevante si sabe a cuántos periodistas han asesinado en este sexenio o si le concierne. Podría ser la Madre Teresa de Calcuta reencarnada y santificada. No sería suficiente para justificar su permanencia en el puesto. Las características loables o criticables de Doña Rosario constituyen una variable residual ante la realidad frontal.
Esa que Andrés Manuel López Obrador no puede disputar, Morena no puede ocultar, Ricardo Monreal no puede desconocer, y Rosario misma no puede legitimar si es la persona honorable que dice ser.
Cuando aceptó que le levantaran el brazo para tomar posesión en medio de un vergonzoso zafarrancho, avaló un fraude.
Un fraude obvio. Un fraude evidente. Un fraude de esos de los cuales Morena tanto se quejaba en el pasado y ahora cometió impunemente. Una maniobra para asegurarle los votos que le faltaban y jamás habría obtenido si la elección hubiera sido transparente y conforme a la reglas establecidas. (Denise Dresser, Reforma, Opinión, p. 11)
La primera semana de audiencias investigadoras hacia la posible impugnación y el consecuente juicio político del presidente Donald Trump terminó en medio de una batalla por la opinión pública.
Es de hecho un anuncio de lo que vendrá las próximas semanas –o el tiempo que dure la fase preliminar– de una impugnación política que, a menos que haya una enorme sorpresa, terminará con la exoneración de Trump en el Senado, por un jurado compuesto por una mayoría republicana predispuesta ya a negar cualesquier acusaciones contra el mandatario.
Porque si bien es cierto que las acusaciones están definidas por el uso del mandatario de los recursos del gobierno estadounidense para beneficio propio, a costa incluso de temas de seguridad nacional, también lo es que ocurre en el marco de una creciente polarización política en la sociedad estadounidense.
El centro del caso de la acusación gira en torno a Ucrania y una demanda del mandatario para que el gobierno de ese país investigara la posible corruptela en el trabajo en una empresa ucraniana de un hijo de Joe Biden, precandidato presidencial demócrata y adversario de Trump. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 23)