¿POR QUÉ no hay una vacuna mexicana contra el Covid-19? Porque para Andrés Manuel López Obrador es más importante hacer una refinería que salvar la vida de las y los mexicanos.
NOMÁS es cosa de comparar: el desarrollo de las diversas vacunas en Estados Unidos inició con una inversión de 10 mil millones para la Operación Warp Speed. La refinería de Dos Bocas se prevé que tenga un costo similar, en un rango entre los 9 mil y los 12 mil millones de dólares.
¿ACASO en México no existe la tecnología para desarrollar nuestras propias vacunas? Claro que sí. Lo que no hay es interés ni apoyo por parte de las autoridades. Por ejemplo, uno de los proyectos nacionales, el de la Universidad Autónoma de Querétaro necesita realizar pruebas en un laboratorio Nivel 3, pero eso cuesta tres millones de pesos, ni siquiera de dólares, y nomás no hay quién les eche una mano a los científicos. Eso les pasa por no ser beisbolistas. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Regresan las renuncias “por motivos de salud”.- No hay razón para dudar de lo dicho por la doctora Miriam Esther Veras Godoy, exresponsable del Programa de Vacunación Universal, quien afirmó que su sorpresiva renuncia al cargo está motivada por razones de salud, y no por diferencias en la aplicación de plan de vacunación contra Covid-19. Sin embargo, dentro del gobierno federal hay quienes se resisten a creer los motivos de doña Miriam. Nos dicen que desde el pasado viernes la doctora Veras se comunicó con miembros del gobierno federal, con los que trabajó arduamente para lograr traer a México las vacunas, y les dio a conocer su decisión de renunciar, pero, aseguran, nunca habló de que se tratara de un tema de salud. Nos dicen que es posible que esa versión la proteja de sufrir las descalificaciones que han tenido algunos otros altos funcionarios del gobierno cuando han renunciado por diferencias con las políticas de la autollamada Cuarta Transformación. Al final del día, el hecho es que parecen estar regresando aquellos tiempos en que todos los funcionarios renunciaban “por motivos de salud”. (El Universal, Nación, p. 2)
Llamó la atención que voces relevantes para la 4T realizaran planteamientos que circulan en sentido contrario de algunas rutas delineadas desde Palacio Nacional. Una de esas voces fue la de la escritora Elena Poniatowska, quien en una entrevista expuso que las conferencias matutinas del Presidente son un exceso y un abuso del poder que ha provocado un hartazgo nacional. “Le diría: Señor Presidente, ya párele con las mañaneras”, expuso al periodista Edmundo Cázarez.
Según Poniatowska, “es un abuso del poder presidencial obligar a los periodistas que vayan todas las madrugadas a hacer preguntas a modo”. Ella misma registró otra voz, la del connotado historiador Alfredo López Austin quien le expresó su decepción hacia el gobierno de AMLO. Una tercera voz es la de la periodista Carmen Aristegui, quien puntualmente señaló que no está de acuerdo con que el gobierno absorba las tareas de organismos autónomos, como el IFT y el Inai. Como un “despropósito” y “una regresión”, califica esa propuesta y afirma que no se puede justificar por un tema presupuestal. Ahí el registro de esas voces. (La Razón, La Dos, p. 2)
Elenita de Troya.- El presidente López Obrador y los voceros oficiosos de la 4T estaban concentrados en detener los obuses contra las conferencias mañaneras lanzados desde el INE, con los consejeros esgrimiendo la latosa Constitución, cuando les estalló una granada detrás de sus propias líneas.
La lanzó la escritora Elena Poniatowska para la que no tienen defensa. Ni modo de acusar a la autora de La Noche de Tlatelolco de ser neoliberal y del bando conservador.
Y es que Elenita dijo: “Andrés Manuel, ya párale con las mañaneras. ¿Acaso no te das cuenta de que hay un hartazgo nacional? Es un exceso, es un abuso del poder obligar a los periodistas que vayan todas las madrugadas a hacer preguntas a modo”.
Dicho lo cual los defensores del ese ejercicio de propaganda tendrán que dar más piruetas desde lo más alto del trapecio para decir que Elenita no hablaba en serio, que está confundida. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
La DEA fue creada en 1973, un par de años después de que Richard Nixon declarara la guerra contra las drogas y le pusiera dinero, equipo, voluntad política y un cuerpo policiaco ad hoc: la DEA, la Drug Enforcemente Agency.
En 1981, Ronald Reagan profundizó los esfuerzos y comenzó en EU la encarcelación masiva de distribuidores y consumidores de droga (sobre todo afroamericanos) y expandió los esfuerzos internacionales en contra de proveedores de materias primas para las drogas. Hoy opera en más de 60 países, en muchos de ellos de manera encubierta.
Hace años conté aquí esta historia, tal vez vale la pena recordarla. Esta carta fue parte de la defensa en el juicio de Manuel Antonio Noriega:
27 de mayo de 1987. General Manuel Antonio Noriega. Comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Panameñas. Querido General Noriega. Una vez más, la DEA estadunidense y las fuerzas de la ley panameñas han unido esfuerzos para golpear duramente a la plaga de los traficantes de droga. Como ya lo sabe, la recientemente concluida Operación Pieces ha sido muy exitosa; varios millones de dólares han sido recuperados de los traficantes y lavadores de dinero. Su compromiso personal con la operación y la competencia, profesionalismo e incansables esfuerzos de los oficiales a su cargo en la República de Panamá fueron esenciales para la positiva conclusión de esta investigación. Los traficantes de droga alrededor del mundo saben muy bien que los beneficios de sus ilícitas aventuras no son bienvenidas en Panamá. Espero que continuemos trabajando juntos.
La DEA siempre estará gustosa de esta cercana sociedad que nos permita emprender más luchas en contra de los traficantes de droga, cada vez que la oportunidad se presente. Sinceramente. John C Lawn. Administrador. Drug Enforcement Administration. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
La administración de López Obrador asumió la defensa de Salvador Cienfuegos. Lo digo no como una opinión sino como un hecho, de acuerdo con lo que se logra leer en el expediente que difundió en redes la Fiscalía General. Gran parte está tachado, testado. En las frases legibles se confirma que los abogados fueron asignados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Recordemos que la Sedena es del Ejecutivo federal y Andrés Manuel, comandante supremo. Es decir, el gobierno apoyó al militar. Mientras tanto, la FGR, ahora sí desde mi particular punto de vista y considerando su actuación hasta el momento, fungió más como defensoría pública que como procuraduría, y más como dependencia que como institución autónoma.
No sorprende, porque antes fueron ellos mismos (AMLO, Ebrard, Gertz) quienes llevaron a cabo el acuerdo político con Trump de liberar a Cienfuegos para ser juzgado en México. Esto último, como sabemos, no ocurrió. No llegó al Poder Judicial. La Fiscalía lo exoneró.
Es importante partir de este contexto al evaluar la información y el discurso que fluye desde la Presidencia de la República. Lo que piensa y distribuye López Obrador, ¿lo hace como servidor de la nación o como defensa del general? (Elisa Alanís, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
¿De verdad esperaban que pasara otra cosa? Me extrañó mucho que las voces fanáticas del presidente López Obrador se dijeran sorprendidas —incluso indignadas— por la decisión de la Fiscalía General de la República de exonerar al secretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos. Era obvio que eso iba a suceder.
Desde que el 17 de noviembre del año pasado se anunció que México había llegado a un acuerdo con Estados Unidos para que el Departamento de Justicia devolviera al general y suspendiera el proceso en su contra para dar paso a una investigación de la FGR, quedó claro que el presidente López Obrador, su canciller Marcelo Ebrard, su fiscal Gertz Manero y su general secretario Crescencio Sandoval habían tejido una operación de Estado para despejar de cualquier cargo al alto mando militar imputado.
De inmediato se supo, en medios mexicanos y estadounidenses, que la detención del militar parecía infundada para el gobierno de López Obrador y no había contado con el aval de Donald Trump y su yerno Jared Kushner. Es decir, la mesa estaba puesta para que el presidente de México aprovechara su gran relación con el mandatario estadounidense y le pidiera el regalo.
Por si no bastaran elementos, al llegar a suelo mexicano al general Cienfuegos le leyeron una hojita de trámite y lo dejaron ir a casa. El ministerio público federal le ratificó en persona lo que había adelantado en la mañanera el canciller Ebrard: en México, Cienfuegos era un ciudadano libre. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
El anuncio sorpresivo y adelantado de Ricardo Anaya Cortés, de que buscará volver a ser candidato a la Presidencia de la República en el 2024 y que para ello renuncia a ser candidato al Congreso y se dedicará “a recorrer todo el país para estar en contacto con la gente y escuchar personalmente sus necesidades” no es, para nada una decisión original y mucho menos inédita para un político mexicano. A querer o no, el político panista optó por una estrategia que ya, antes que él, siguieron otros políticos en México, los más recientes y sobresalientes: Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador. El primero sin éxito y al segundo lo llevó después de 12 años y tres campañas a la Presidencia de la República.
Al igual que en su momento lo hiciera el ahora presidente, Anaya rechaza ser diputado federal por su partido, con lo que renuncia a hacer política institucional y se niega a estar, en su caso por segunda ocasión (ya fue diputado federal de 2012 a 2015), con otros 499 pares en el Congreso de la Unión. Con esa decisión que puede parecer autocrática, el excandidato presidencial panista rechaza la posibilidad de convertirse en un congresista incómodo para el actual presidente y, en lugar de debate parlamentario y el foro que le hubiera dado la máxima tribuna legislativa, prefiere seguir los pasos y el modelo del lopezobradorismo de emprender una larga campaña de tierra y de contacto popular por todo el país aunque, vale decir, sin tener el mismo carisma del tabasqueño.
López Obrador rechazó en dos ocasiones, en las elecciones intermedias de 2009 y 2015, ser candidato a la Cámara de Diputados, a pesar de la insistencia con que se lo ofrecieron en la primera ocasión los líderes del PRD, en ese tiempo el Grupo de “Los Chuchos”, que le pedían liderar la bancada perredista en aquella legislatura, y la segunda vez ya por su partido Morena. “No quiero ser diputado porque es un cargo que está desprestigiado y tiene mala imagen ante la gente”, decía entonces Andrés Manuel que despreciaba al Poder Legislativo y prefería apostar siempre por la autoridad unipersonal de la Presidencia. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 9)
En la mañanera, el Presidente declaró que Pfizer redujo la entrega de la vacuna en todo el mundo porque la ONU ha pedido que se entreguen vacunas a países que tienen más dificultad. “Por eso Pfizer está reduciendo la entrega”, dijo.
Fuentes de la farmacéutica nos aseguran, sin embargo, que la baja en el abastecimiento de las dosis, a nivel mundial, nada tiene que ver con los países pobres ni con la ONU.
“Pfizer va a ampliar la planta de vacunas en Bélgica. Eso implica parar la producción. Viene un retraso para todos los países, incluido México”, nos dicen.
“¿Cuál es el tema? El compromiso del contrato con México se va a cumplir. Los tiempos de entrega son los que cambiaron. Digamos que al cierre del primer trimestre sí se van a entregar las dosis pactadas”, aseguran.
Y más: “Son tres semanas en las que se deja de entregar vacunas. Ya después llegarán el doble o el triple para cumplir con el compromiso. Esos son los datos duros”.
De lo que no tienen ni idea es de dónde salió la versión de que México aceptó la reducción de la entrega de las vacunas Pfizer para que los países pobres tengan acceso a ellas.
“No se trata de eso. Es un tema de que necesitan parar la planta para meter más infraestructura”, aseveraron.
Sobre la reacción del gobierno federal ante el anunciado retraso nos dicen que el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, ha sido coherente y lo ha tomado bien.
“En la parte de Salud tampoco hay reacción negativa. Imaginábamos algo más fuerte. Ha habido comprensión”, puntualizan. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Mucho se ha hablado en estos días de los conflictos que podría causar a la relación entre México y Estados Unidos la divulgación de la investigación que realizó la DEA sobre el general Salvador Cienfuegos. Y es verdad, la divulgación de información confidencial (aunque en términos concretos son pocos los verdaderos datos que surgen de ese documento) será, en el futuro inmediato, un problema.
Pero era un problema mucho mayor dejar todo bajo una sombra de duda, particularmente porque los acusadores estuvieron muy lejos de mantener silencio y en la batalla mediática (y política) la opción al no divulgar el informe de la agencia antidrogas terminaba siendo perder-perder: se perdía por la acusación original y se volvía a perder por el sospechosismo que impregnaría a las razones para exculpar al general.
Difundir el material de la DEA era importante para demostrar que la acusación no tenía sentido, que es una investigación plagada de falsas suposiciones y errores muy gruesos de interpretación. Y, para colmo, sin pruebas. Ni una sola involucra a Cienfuegos con los narcotraficantes que eran espiados por la DEA. (Jorge Fernández Menéndez, Excelsior, Nacional, p. 10)
Si hay algo que va a desatar tormentas en México este año es el proceso de vacunación.
Entre otras cosas, va a coincidir con las campañas electorales correspondientes a los comicios más grandes que se hayan organizado en la historia del país, por la concurrencia de elecciones locales y la elección federal de medio término.
Pero, además existirán múltiples presiones y conflictos porque es probable que tanto la pandemia como la vacunación se extiendan todavía por muchos meses hacia adelante.
Tendremos elecciones en pandemia y eso va a sacar chispas, como ya hemos podido ver. Permítame argumentar porque creo que la pandemia se va a extender a lo largo de todo este año.
El doctor Thomas Frieden dirigió entre 2009 y 2017 el Centro para la Prevención y Control de Enfermedades de Atlanta (CDC), que es una de las instituciones más importantes del mundo en materia de enfermedades contagiosas.
Frieden explicó el día de ayer a través de sus redes sociales que la mejor expectativa para los Estados Unidos sería que para el mes de marzo bajaran de manera importante las defunciones por covid-19, mientras que los contagios podrían bajar de manera visible hacia el mes de junio y el control relativo de la pandemia podría visualizarse para finales de septiembre.
Sin embargo, el experto también señaló que lo más probable es que, por lo menos durante todo este periodo deba seguirse manteniendo como norma el uso del cubrebocas, las medidas sanitarias básicas y el distanciamiento social. (Enrique Quintana, El Financiero, La Dos, p.2)
Las cifras económicas de China son tan confiables como sus datos del Covid-19. Es básicamente una aproximación ante lo que puede ser evidente.
Es un lamentable hecho fortuito que un virus que habita en otra especie encuentre los mecanismos para brincar a los seres humanos. China puede tener ciertas condiciones por el número de habitantes y ciertos hábitos que puedan facilitar ese proceso, pero no es la única posibilidad. Por lo tanto, no es justo nombrarles responsables de la pandemia.
Donde sí son cuestionables es en la información que ocultaron sobre los casos iniciales y la manera en que aquella enfermedad extraña aparecida en el segundo semestre del 2019 se esparcía por su territorio.
Controlaron tanto la información inicial como la investigación forense de sus orígenes. Y en el camino, su población fue sujeta a estrictos controles para frenar su propagación. Eso es algo que sólo es posible en un régimen de dominio absoluto como el chino. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas Personales, p.12)
Operaciones México: Los autores de este libro Victor Marchetti y John Marks denunciaron que por 1 mil 350 dólares mensuales la Agencia Central de Inteligencia cooptaba plumas y casas editoras. Al agente de inteligencia y contrainteligencia se le acredita en la Consejería Política de la misión de EU por igual en México, Brasil, Argentina o Uruguay para acercarse a los ministerios del Interior y obtener información confidencial.
Narcotráfico: Con la caída de la ex Unión Soviética y Europa del Este la función de agentes de la CIA cambió pues enfrentaban a otros oficiales de la Agencia de Lucha Antidrogas y Oficina Federal de Investigaciones (FBI) como fue el caso Michoacán 1996-2001 donde dos agentes de esta corporación conocieron antes que el Ejército y Marina la llamada ‘Operación Conjunta Michoacán’ y cómo los hermanos Valencia tenían bajo su nómina a secretarios de Gobierno y Fiscales.
Litempo: Durante la Guerra Fría (1949-1989) cuando la ex Unión Soviética-Cuba buscaban subvertir el orden en los países de la zona de influencia de EU arribó a México el ex jefe de Operaciones en Berlín Occidental, Winston Scott (WS) con la consigna del secretario de Estado John Fuster Dulles de convertir al vecino al sur del Río Bravo en muro de contención.
Comunicación: Ese objetivo fue comunicado por WS al presidente Adolfo López Mateos y su secretario de Gobernación Gustavo Díaz Ordaz, este último lo canalizó con el agente de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y posterior titular Fernando Gutiérrez Barrios.
CIA: En 1975, año de la sucesión presidencial, la CIA descarriló la candidatura del secretario de Gobernación Mario Moya Palencia y en 1982 vetó a los precandidatos del PRI como su ex dirigente y aspirante en la sucesión 1982 Javier García Paniagua. (Federico Lamont, El Sol de México, Republica, p.9)
Ricardo Anaya, el (otro) exonerado // Peña lo perdonó a última hora // Devolución de nave industrial // Lozoya lo acusa: 6.8 mdp
El miércoles 28 de noviembre de 2018, el entonces titular de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido, de la Procuraduría General de la República), Alonso Israel Lira Salas, emitió un resolutivo que no declaraba inocencia alguna de Ricardo Anaya Cortés, quien ese año había sido candidato presidencial a nombre del Partido Acción Nacional, pero sí establecía, respecto a la larga y muy mediática acusación de negocios oscuros en la compraventa de una nave industrial en Querétaro (por casi 3 millones de dólares, conforme a la paridad de la fecha), que no existen datos de prueba suficientes aún de manera circunstancial que permitan acreditar el hecho con apariencia de delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita.
A dos días de dejar el poder, la maquinaria peñista que tuvo a raya a Anaya Cortés a lo largo de la campaña presidencial 2018 decidió otorgar al panista una especie de perdón bamboleante y estigmatizante que le permitiera pasar Navidad en relativa paz: la denuncia presentada por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera, una vez concluida la investigación, no se acreditó la ilicitud del recurso; por el contrario, se estableció la existencia de los recursos y que devienen de un crédito, estableció el subprocurador Lira Salas.
Del tema se habló aquí el 17 de mayo de 2019, en una columna titulada Ricardo Anaya, perdonado (https://bit.ly/38TGTT4), a cuyo final se establecía: Planteado conforme lo acomodó la corrupta y manipulable realidad institucional del México peñista: Anaya Cortés es inocente por cuanto la PGR se desistió de seguir con el asunto, pero la nave industrial queretana fue entregada a la PGR como parte de un acuerdo reparatorio con la Secretaría de Hacienda por parte de la empresa fantasma usada para las triangulaciones de Anaya Cortés. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)