Adelanta Primer Informe.- El presidente Andrés Manuel López Obrador decidió adelantar el Primer Informe de su gestión. Será el 1 de julio, fecha en la que se cumple un año de su victoria electoral. Aún no hay detalles del lugar y la hora, pero es un hecho que el mandatario dará un mensaje a la nación ese día, y lo aderezará con un tono festivo, pues, dice, todo en su gobierno “ha sido avance”. (El Heraldo de México, p.2)
Revelaciones pendientes en el SAT.- Nos dicen que el lunes el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene planeado revelar cuáles fueron las empresas beneficiadas con la condonación de impuestos por parte de gobiernos de administraciones anteriores, así como los montos de esos beneficios. Nos comentan que el mandatario ha ordenado toda una investigación para conocer a las empresas favoritas de gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. (El Universal, p.2)
La cantidad exacta nadie la conoce pero cálculos que podrían estar más apegados a la realidad estiman que un promedio de 200 secuestros se cometen a diario en nuestro país y que por cada uno de estos eventos que llega a conocimiento de las autoridades, ha habido otros nueve en los que los afectados prefirieron guardar silencio para no poner en riesgo la vida de algún familiar o conocido. A esto se le conoce como la cifra negra. La Encuesta Nacional de Victimización 2018 del Inegi revela que la percepción de ese delito entre la población ha permeado ya a todos los niveles y estratos de la sociedad, en donde ya nadie se siente inmune al mismo, pues durante el año pasado más de 81 mil personas reportaron haber sabido o sufrido un secuestro en su entorno social inmediato, cifra que excede por mucho las casi mil 400 carpetas de investigación oficial que se abrieron en ese periodo. (El Universal, p.12)
En México hemos abandonado un enorme territorio: la cultura de legalidad, entre otras cosas por la lacerante impunidad que nos caracteriza como nación. El vacío dejado por la impunidad se llena con una cultura del delito (donde no hay límites y consecuencias, esencia del Estado de derecho), de la misma forma que se multiplica el deterioro de ventanas rotas en una propiedad abandonada (que paulatinamente será ocupada por invasores). La gran oportunidad que tiene el presidente López Obrador es no sólo combatir la corrupción, también revertir la impunidad para empezar a sembrar cultura de legalidad en México. Si la llamada 4T no logra victorias contra la impunidad, difícilmente avanzará contra la corrupción. Si las logra e incluso fuere su única victoria, habría valido la pena su existencia. (Eduardo Caccia, Reforma, p. 10)
El Plan Nacional de Desarrollo (PND) fue presentado a la Cámara de Diputados el 30 de abril por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. La coincidencia con el diagnóstico que se presenta en el PND en materia educativa es casi absoluta, en el periodo neoliberal el sistema de educación pública fue devastado, pero para atender esa devastación no será suficiente con eliminar lo punitivo de la evaluación docente y menos si se mantiene, en la nueva reforma educativa, la entrega de la definición de las políticas educativas a un nuevo Instituto Nacional de Evaluación Educativa que amplía las posibilidades de injerencia del sector privado o de la OCDE. (María de la Luz Arriaga Lemus, El Universal, p.12)
El impasse en el nombramiento, una atribución del Presidente, hizo que en sus cajones permaneciera la lista de medidas que se elaboraron desde la mayor contingencia -en 14 años- de 2016 para mejorar la respuesta a una crisis ambiental, entre ellas el protocolo para partículas PM2.5, cuya falta trató de alegar Claudia Sheinbaum para justificar la respuesta lenta y tardía de su gobierno. Pero éste es sólo un botón de muestra de un problema quizá más profundo y de alcance nacional, que tiene que ver con la poca importancia que da la 4T al medioambiente en sus prioridades de gobierno. Los recortes presupuéstales y de plazas en el sector ambiental federal en favor de los programas sociales o energéticos son decisiones políticas que, tarde o temprano, pasan factura sin poder esquivarla con atribuir la responsabilidad al pasado. Tan sólo en la Comisión Nacional Forestal y la de Áreas Naturales Protegidas el recorte de 40% reduce la capacidad operativa, por ejemplo, para prevenir y combatir incendios, que son precursores de la contingencia ambiental en CDMX. Hasta 144 asfixiaron a la CDMX en esta contingencia. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, p.10)
No salimos del remolino en que las exigencias salvajes de Donald Trump nos han metido, esta vez por la vía de la crisis humanitaria encarnada por las migraciones. Tampoco podemos decir que la aprobación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) esté asegurada en los plazos deseables. Menos presumir las recientes cifras de inversión extranjera, positivas, pero sin correspondencia con la inversión nacional, pública y privada. Este cuadro de dificultades define la coyuntura. Debería llevar al gobierno a revisar sus convicciones para poder trazar un nuevo juego de perspectivas que el Plan Nacional de Desarrollo, tal y como ha sido entregado a la Cámara de Diputados, no ofrece. (Rolando Cordera Campos, La Jornada, p. 15)
Los gobiernos capitalistas carecen de poder real y de consenso y, como en Francia, recurren a una creciente represión para intentar anular las conquistas que desde finales del siglo XIX les arrancó el miedo a las luchas obreras y a la revolución social. Los oprimidos y explotados, por su par te -desde Argelia y Sudán hasta las calles de Europa y desde India, con la huelga de decenas de millones de mujeres hasta las incesantes huelgas y manifestaciones en Argentina o los obreros de Tamaulipas en México- luchan por conquistar espacios democráticos. Pero lo hacen creyendo aún que es posible unirse sobre la base del nacionalismo, del origen étnico territorial que, por definición, excluye a los otros y divide a los dominados. Ese enfoque identitario es racista, derechista y reaccionario y tan peligroso como el que llevó a Adolfo Hitler al poder. (Guillermo Almeyra, La Jornada, p.16)