¡AH, pero qué disparejo reacciona el gobierno de Andrés Manuel López Obrador! Si se trata de la prensa, la sociedad civil, los entes reguladores, los organismos empresariales, las calificadoras o los ombudsman, responde con fuerza y hasta con furia, con todo el peso de la investidura presidencial y a veces del Estado completo.
PERO CUANDO tiene enfrente a los capos del narcotráfico, a los normalistas y profesores que secuestran camiones y bloquean vías, a los huachicoleros, a los vándalos de las marchas, o a algunos políticos corruptos de gobiernos anteriores, la 4T hace como que no ve y se aleja silbando una alegre tonadilla.
SI LA ENJUNDIA con la que el equipo presidencial combate las críticas a su modelo la aplicaran en construir un verdadero Estado de Derecho, tal vez las cosas no andarían tan chuecas. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Operador de AMLO en el Senado.- Casi hiperactivo, nos dicen, se le ve en el Senado a Manuel Velasco Coello, coordinador de la banda del PVEM, en la operación política de la agenda que es prioritaria para el jefe del Ejecutivo federal, Andrés Manuel López Obrador.
Cual bombero, el exgobernador de Chiapas se ha dado a la tarea de llamar al cierre de filas en la Cámara Alta con su amigo el Presidente de la República, tras el día de terror vivido por los habitantes de la ciudad de Culiacán.
¿Su argumento? Ayudar a construir la paz en unidad, sin violencia, sin confrontación y sin guerra. ¿Logrará el objetivo frente a tanta crítica por la liberación de uno de los hijos de “El Chapo” Guzmán? (El Universal, Nación, p. 2)
QUE la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, encabezada por la panista Patricia Terrazas, aprobó ayer el dictamen de la Ley de Ingresos 2020 sin contar con el quórum legal para ello, pues solo llegaron a la votación 14 de sus 37 integrantes. Por ello, al finalizar la reunión de trabajo, la legisladora esperó pacientemente a que algunos de los diputados impuntuales arribaran a San Lázaro para suscribir el dictamen y reunir así la mitad más una de las firmas necesarias para presentarlo ante el pleno. Ah, los malos hábitos. (Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
¿Usted qué haría? El ejercicio es sencillo. Con toda objetividad, póngase en los zapatos del Gabinete de Seguridad. La delincuencia organizada mostró el porqué de esa etiqueta y en 15 minutos montó un operativo de pánico imposible de detener. Piense cómo evita una matanza. Lo primero, y más sencillo, es reprobar la decisión de liberar al capo. Es lo más sencillo. Pero hay que reflexionarlo. Aunque la captura de Ovidio Guzmán López fuese un objetivo primordial de Andrés Manuel López Obrador, no puede obviarse que, por encima de cualquier propósito criminal, debe encontrarse el fin superior para salvaguardar la vida
y la integridad de la población. Para algunos, lo ocurrido en Culiacán, Sinaloa, es un drama consumado. De haberle hecho caso a la sinrazón, de cuántos muertos estaríamos hablando: ¿cinco, diez, varias decenas? Piénselo, eso sí sería una tragedia. Cerrar filas es lo que impera. Todos. Ya. (Excélsior, Nacional, p. 9)
Laberinto informativo.- El Gabinete de Seguridad no ha podido remontar la crisis informativa que detonó el fallido operativo para detener a uno de los hijos del Chapo Guzmán en Culiacán, Sinaloa. No pueden construir una narrativa lógica, coherente, de los sucesos que dieron lugar a un laberinto informativo, en el que vagan personajes como el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana que dice y se desdice sin rubor.
Como suele ocurrir ante fallas similares lo que hay son versiones diferentes, algunas disparatadas, sobre un suceso toral para el quehacer nacional. Los grandes diarios internacionales tienen, por cierto, otros datos. La víctima es la credibilidad del gobierno federal. Una vez que se pierde es muy difícil recuperarla.
Al operativo fallido de la captura, se suma un mal manejo de medios que tiene a la ciudadanía en una zona de penumbra atenta a todos los rumores. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 2)
Primeros efectos.- Nos explican que uno de los primeros efectos de la batalla de Culiacán se dará en el T-MEC, pendiente de aprobarse en Estados Unidos. El pasado jueves, Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de ese país, daba por hecho el aval, pero todo cambió con lo ocurrido en Sinaloa, y ahora hay quienes aseguran que se retrasará unas semanas, si no es que meses. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Llegan 230 militares de élite a Culiacán.- Que para reforzar la seguridad en Culiacán tras las balaceras, anoche dos aviones de la Fuerza Aérea Mexicana aterrizaron en la Base Aérea Militar número 10 del aeropuerto de la capital sinaloense, con 230 integrantes del Cuerpo de Fuerzas Especiales. Dicen que son elementos de élite del Ejército mexicano, quienes tienen adiestramiento y armamento especializado para responder ante cualquier operación que se presente en uno de los lugares del país más azotados por la violencia, dicho sea de paso, desde hace ya varios años. (La Razón, México, p. 2)
Reconocida ya al interior del gobierno como la “crisis más grave” que hayan enfrentado en estos 11 meses, lo sucedido en Culiacán, Sinaloa, sacudió fuertemente a la administración del presidente López Obrador, al grado de que anoche fuentes bien informadas del Palacio Nacional, aseguraban que el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, le presentó su renuncia al mandatario pero que éste decidió no aceptarla.
Y es que más allá de argumentos, pretextos y justificaciones que se invoquen —sean de “privilegiar la paz”, “salvar vidas” o “hacer las cosas diferente”— la crisis de Culiacán representa un hecho sin precedentes que marcará un antes y un después en la llamada Cuarta Transformación y que, a querer o no, provoca un daño incuestionable a la imagen del presidente Andrés Manuel López Obrador no sólo ante los mexicanos, sino ante el mundo.
Ningún jefe de Estado al que un grupo armado, sea criminal o subversivo, lo desafíe de esa manera, le secuestren y le maten cruelmente a soldados y le tomen una ciudad entera, y como única respuesta a todo eso decida finalmente rendirse y entregar a un presunto delincuente al que tenían copado y detenido, saldrá bien librado de una decisión tan difícil como polémica. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p. 13)
Se cumplió, porque el general secretario aceptó que el operativo —que no la estrategia— falló, aun y a pesar de todo que se cumplió con el objetivo. Lo que sí, es que aun y a pesar de la realidad, los soldados tuvieron que soportar lo que, por lo menos, la autoridad estatal y municipal no pudieron contener.
En la realidad, se buscaba atrapar a Ovidio. En la otra realidad, era de esperarse la respuesta criminal, y no porque el tal “Ovidio” fuera el objetivo primario de este gobierno, sino porque había que cumplir con la ley.
Existen al menos tres Méxicos. En el primero, hay quien prefiere ver en el perdón, la solución a lo que no se conoce. En el segundo, hay quienes intentan enfrentar al Estado aun y a pesar de sus fortalezas; quizá, le “están tentando los huevos al diablo”, es decir, “pagando por ver”. En el tercero, están los que soportan, los que enfrentan… los que cumplen con la Ley. En la suma de los tres, ¿quién gana? O quizá la pregunta es ¿quién pierde? (Juan Ibarrola, Milenio Diario, Política, p. 8)
Dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador, que la decisión que se tomó el jueves por la noche respecto a los hechos en Culiacán, es una que marca la diferencia. Pero esa decisión es producto de una falta de coordinación entre el gabinete de seguridad e instancias locales y judiciales, que ya se había detectado y coronó la peor semana que la 4T ha tenido por los hechos violentos registrados. Quizá lo más preocupante es el papel del Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, y del Secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, quienes en menos de 12 horas dieron versiones distintas sobre el operativo fallido, que hoy mantiene en libertad a Ovidio Guzmán López.
La preocupación crece, porque desde hace semanas, se había advertido que el diseño de la Guardia Nacional, con el mando repartido entre ambas secretarías, no produciría resultados eficientes. La narración que han hecho los funcionarios sobre lo ocurrido, entre las 3 de la tarde y las 8 de la noche del jueves 17 de octubre, revelan fallas en la inteligencia, estrategia, comunicación y ejecución del gabinete de seguridad. De la “patrulla que llegó a una casa donde fueron agredidos” al “iban a ejecutar una orden de aprehensión, pero lo hicieron de forma precipitada”, hay varios factores sobre los cuales se debe trabajar de inmediato. (Carlos Zúñiga, El Heraldo de México, País, p. 8)
Leí el reporte de los consultores del Grupo Eurasia, especialistas en detectar riesgos políticos para los inversionistas alrededor del mundo, sobre la crisis en Culiacán que puso en evidencias la “pobre” estrategia de seguridad de la 4T. El documento, firmado por Daniel Kerner, expone que uno de los principales riesgos para la política en México es el “nivel extremo” de centralización de las decisiones en manos de López Obrador.
“Este es un problema que afectará las políticas más allá de la seguridad. Es el desafío (también) en la política fiscal y energética”, subraya textual. El reporte agrega que, a largo plazo, la inseguridad se convertirá en un serio problema para la popularidad de AMLO.
Coincido. Se ve difícil que las condiciones mejoren con la estrategia de avestruz que la 4T aplica para combatir el crimen organizado. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Los enfrentamientos entre militares y criminales que sembraron el caos y el terror durante horas en las calles de Culiacán, la capital del Estado de Sinaloa, han vuelto a colocar a México ante sus peores fantasmas. Los sucesos no solo han evidenciado la fragilidad del Estado a la hora de combatir el crimen organizado, en este caso el cartel de Sinaloa, uno de los grupos más sangrientos de la historia reciente del país. Los fallos y las precipitaciones en el operativo para detener a Ovidio Guzmán, uno de los herederos del Chapo Guzmán, histórico líder del cartel, encarcelado en EE UU, y su posterior liberación, han puesto de manifiesto además la falta de una estrategia clara a la hora de afrontar un desafío ingente.
A la confusión por lo ocurrido el jueves ha contribuido una pésima política de comunicación oficial. Mientras todo el país seguía en directo las balaceras que sembraban el pánico en Culiacán, los dirigentes guardaban silencio. De las imágenes y la posterior versión oficial hay algo, no obstante, que queda someramente claro: la falta de coordinación y la ineptitud de las autoridades en este suceso. (Editorial, El País, Opinión, p. 12)
La hidra de mil cabezas que es el narcotráfico se encargó de revocarle el mandato al presidente López Obrador, mucho antes de lo que tras ardorosas discusiones mezquinas y bizantinas acordó el Legislativo. En Culiacán, en una tarde de espanto, aquel cáncer inextirpable le arrebató el poder no sólo al Jefe del Ejecutivo federal sino también al gobernador Quirino Ordaz Coppel y el alcalde Jesús Estrada Ferreiro. Les dijo, con la contundencia del plomo: “¡Aquí mando yo!”.
El Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas no tuvo más remedio que darle la razón al refrán según el cual “gavilán que agarra y suelta no es gavilán”, y dejó ir al retoño de El Chapo, Ovidio Guzmán López, El Ratón. La pregunta que ahora flota en el ambiente es ¿de qué tamaño iba a ser la respuesta de la mafia, si el Jefe del Estado optó por alzar los brazos, derrotado, antes que propiciar un baño de sangre, con decenas o quizá centenares de muertos? (Aurelio Ramos, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 1)
En 2014, el Congreso de Baja California aprobó una ley destinada a homologar los comicios locales de esa entidad con las elecciones federales, para lo cual se estableció que quien resultara triunfador en la contienda por la gubernatura en junio de 2019 únicamente habría de ocupar el cargo por los dos años que van del primero de noviembre de este año al 31 de octubre de 2021. Bajo esa ley, el 28 de diciembre de 2018 el Instituto Estatal Electoral de Baja California emitió la convocatoria para elegir al próximo gobernador, y bajo esa ley elcandidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Jaime Bonilla Valdez, se impuso a sus contrincantes con una cantidad de votos aplastante.
Sin embargo, apenas una semana después de los comicios, el 11 de junio, diputados locales de los partidos Acción Nacional, Morena, Revolucionario Institucional, del Trabajo, Movimiento Ciudadano, de la Revolución Democrática y Transformemos atropellaron la voluntad de los ciudadanos que eligieron a un mandatario estatal por 24 meses y dispusieron extender el periodo del gobernador electo hasta 2024, más del doble de lo emanado del sufragio. Inmediatamente bautizada como Ley Bonilla, por tener como impulsor descarado y beneficiario ilegítimo a dicho empresario y político, esta legislación creó una crisis institucional y constitucional que rebasa el ámbito bajacaliforniano y atenta contra los fundamentos mismos del estado de derecho. (Editorial, La Jornada, p. 8)
Pues parece lo contrario.- El general norteamericano David Petraeus, confía en que la llamada ‘guerra comercial entre Estados Unidos y China’, se resuelva de manera diplomática y “provechosa” para ambos países.
‘’El presidente Donald Trump no es propenso a emprender guerras”, dijo Petraeus, quien fuera comandante supremo de las fuerzas estadounidenses en Irak y Afganistán y ex director de la CIA. Pues si no es propenso, ¡Trump lo disimula muuuy bien! Hasta puede declarar ‘la guerra de las galaxias’ y quitar a Harrison Ford y volverse el nuevo Han Solo… (Eva Makívar, El Sol de México, Nacional, p. 2)