CON EL REGRESO del ex candidato presidencial Ricardo Anaya a la política activa muchos en el PAN -comenzando por su dirigente Marko Cortés- se preguntan cuáles son sus planes.
LA DUDA es si buscará un cargo de elección popular en el 2021 ya sea como candidato a diputado federal o como aspirante a la gubernatura de Querétaro.
OTRA OPCIÓN para el político que obtuvo 12.6 millones de votos en el 2018 podría ser regresar a la dirigencia de su partido que debe renovarse a finales del año próximo.
Y TODO ESO sin especular sobre la posibilidad de que lo que Anaya realmente quiera es construir una segunda candidatura presidencial para el 2024. Ya se verá. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Quien ha estado bajo fuego durante el proceso de sucesión de Morena ha sido el canciller Marcelo Ebrard. Lo más curioso, nos hacen ver, es que, sin ser candidato, una buena parte de las baterías de artillería se han dirigido contra él. Sería ingenuo pensar que don Marcelo no es un factor destacado en la carrera dirigencia nacional de Morena, ya que él es cabeza de un grupo relevante dentro del movimiento de la autollamada Cuarta Transformación. Sin embargo, a diferencia de otros, nos dicen en su equipo, Ebrard no pude dedicar tiempo al intercambio de declaraciones, pues se encuentra ocupado cumpliendo con una misión que el presidente Andrés Manuel López Obrador le ha encomendado: realizar las gestiones internacionales para la obtención de la vacuna contra el coronavirus que genera la enfermedad de Covid-19. Sobre estos trabajos, nos adelantan, hoy presentará avances durante la conferencia de prensa presidencial. El canciller, nos aseguran, confía en que sus 20 años de lealtad a AMLO y el cumplimiento que da a las tareas encomendadas, le acumulen más réditos políticos que la simple grilla. (El Universal, Nación, p. 2)
Menos show, por favor. Los panistas piden que se respalde la consulta popular del Ingreso Básico Universal porque es una “medida útil para la reactivación económica” y para “disminuir la pobreza”. Por fortuna, algunos senadores de la oposición no se olvidarán de la viabilidad financiera y jurídica que debe tener todo programa que se legisle. Damián Zepeda y Xóchitl Gálvez se van por la libre en su afán por concretar un plan que garantice apoyo a los mexicanos desempleados durante la pandemia. Lo peor es que rehúyen a una salida de consenso y buscan aprovecharse de la consulta popular. La peligrosidad de estos proyectos es que los problemas de fondo se convierten en monedas de cambio de muy bajo valor. Si supieran abatir la pobreza ya lo habrían hecho. ¿O no? (Excélsior, Nacional, p. 11)
Que a petición de los grupos parlamentarios de la 4T, la Cámara de Diputados alista sendas declaratorias de condena por incidentes ocurridos a dos legisladores el domingo pasado: el primero, la ofensiva a huevazos y jitomatazos contra el petista Gerardo Fernández Noroña durante un mitin en Hidalgo; el segundo, la “agresión” de autoridades municipales contra la morenista Reyna Celeste Ascensio, que conduciendo en aparente estado de ebriedad provocó un choque múltiple en San Miguel de Allende, Guanajuato, con saldo de una persona herida. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Porfirio, golpe a Ebrard y revire.- Vaya ruido el que generaron las declaraciones del diputado Porfirio Muñoz Ledo a este diario, en las que se lanza duro contra el canciller Marcelo Ebrard. Tanto que numerosas voces dentro de Morena reaccionaron con sorpresa, por decir lo menos, principalmente al cuestionamiento que el diputado hizo sobre la lealtad del funcionario y al amago con “expulsarlo” de las filas de ese partido. Algunas de esas voces recordaron algunas de las tareas en las que el titular de Relaciones Exteriores ha operado leal y eficientemente al Presidente López Obrador, y no sólo ahora sino durante al menos las últimas dos décadas. Nos comentan que con ese antecedente el golpe a uno de los más eficaces secretarios de la 4T de parte de Muñoz Ledo se debiera interpretar también como un golpe al movimiento. Uf. (Rozones, La Razón, La Dos, p. 2)
De regreso a México.- El panista Ricardo Anaya concluyó su participación como profesor en la Universidad de Columbia, lo que le permitirá concentrarse al 100 por ciento en México y encabezar la estrategia del Partido Acción Nacional de cara a las elecciones de 2021. Hay quienes incluso ya lo ven como candidato a diputado federal. Falta ver si lo hace como pluri o se lanza a la campaña. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Ve Germán consulta inútil.- El exdirigente nacional del PAN y ahora senador de Morena, Germán Martínez Cázares, ayer reveló que se abstendrá de votar sobre la petición presentada por el Presidente para realizar una consulta popular para enjuiciar a expresidentes. Mediante una carta dirigida al presidente de la mesa directiva, Eduardo Ramírez, el exdirector del IMSS argumentó que, aunque la constitucionalidad de la pregunta planteada aún está en duda y será la Corte quien la resuelva, el resultado de la consulta, ya sea en favor o en contra, no garantiza que se esclarezcan presuntos delitos ni se rindan cuentas, pues no es vinculante para jueces ni para la Fiscalía. (El Financiero, Nacional, p. 29)
La semana de Ayotzinapa.- Esta semana se cumplen seis años de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa. Todavía no se conoce lo que realmente ocurrió la noche del 26 de septiembre del 2014 en Iguala, Guerrero.
Durante el pasado sexenio estuvo vigente la llamada “Verdad Histórica”. La actual administración ofreció tirar esa verdad, lo que ha hecho a medias, pero todavía no ha presentado una versión creíble de lo sucedido. ¿Lo hará este sábado?
Los normalistas de la escuela Isidro Burgos y sus aliados ya comenzaron las protestas a su manera: vandalizaron edificios en Iguala, tomaron la Autopista del Sol y adelantaron que pronto llegarán a la ciudad de México.
En las oficinas del Palacio del Ayuntamiento no quieren que coincidan en el centro de la ciudad los normalistas y los activistas del grupo Frenaaa. Quieren que guarden entre ellos la sana distancia. ¿Lo harán? (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
Es la tercera carta pública que le envía Dante Delgado al Presidente. Tercera misiva en que le pide a López Obrador que rectifique y comience a actuar como jefe de Estado.
La titula: “Andrés Manuel, someter la aplicación de la ley a consulta pública es un acto de injusticia, perversión y manipulación”. Hablemos con la verdad –lo reta el fundador de Movimiento Ciudadano-: no estás interesado en que se juzgue a los expresidentes ni en que el pueblo decida, sabes que no habrá consulta porque no es legal ni ético, lo que estás haciendo es preparar un nuevo distractor, un nuevo linchamiento público, esta vez contra la SCJN Estás provocando este circo mediático para desgastar un contrapeso –acusa el senador-. Es lo que has hecho durante toda tu presidencia: linchamientos mediáticos contra los que no se subordinan.
Dante le espeta directamente a AMLO: “Lo que realmente pretendes con la consulta es influir en la elección de 2021 y eso es inaceptable. ¿Sabes quién más haría lo que estás haciendo? Cualquiera de los expresidentes a los que antes te enfrentabas y que hoy te niegas a juzgar.
“Andrés, hoy representas el pasado que prometimos acabar”, escribe el senador. Y le acusa: “Eres plenamente consciente del poder de las palabras y lo aprovechas para condenar a la hoguera a tus adversarios. Has cumplido la amenaza de ‘mandar al diablo a las instituciones’”. (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 5)
El grupo denominado FRENAAA, representado por Gilberto Lozano, tiene todo el derecho a la manifestación. Y la ciudadanía, todo el derecho de creerle o no y objetar sus fobias y absurdas peticiones.
Que no se van del plantón hasta que López Obrador renuncie, comentan. Es obvio que no tienen causa alguna más que la autopromoción. No son de fiar. Para empezar, por su discurso contra (¡Oh, horror!) los “comunistas”.
Increíble que a estas alturas tengamos que escuchar descripciones mal empleadas y sentencias ignorantes, de un lado y del otro. El investigador de la UNAM, Tito Garza Onofre, escribió en sus redes: “Entre tantos regios falaces y poco ilustres, como Poncho de Nigris o Pato Zambrano, ahora resulta que Gilberto Lozano lidera un movimiento nacional… Como dato, este tipo lleva años insultando y buscando reflectores políticos en MTY; de tanto hacerlo, se convirtió en un chiste”.
Lo preocupante es que estos personajes desenFRENAAAdos pueden prender la mecha de la discriminación, el odio y la estigmatización. Y pueden llevarse entre las patas a quienes realizan críticas que sí deben ser escuchadas por el Presidente. (Elisa Alanís, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Ricardo Anaya decidió ayer regresar a la vida pública. A hacer política. En 2018 como candidato del PAN, aliado con otros partidos, obtuvo 12 millones y medio de votos, poco más de la quinta parte de aquellos que acudieron a las urnas. Tres millones más que el candidato del PRI y 18 millones menos que el hoy Presidente de la República.
Antes de ser candidato, Ricardo Anaya había sido líder del PAN en el Congreso y después su líder nacional. Cosa curiosa: ayer en el video y en el comunicado que se repartió no se menciona una sola vez al Partido Acción Nacional. En algunos párrafos se utiliza el “nosotros”, pero no queda claro quiénes son esos nosotros.
En la página del Partido Acción Nacional, hasta el momento que redacto estas líneas, no hay mención alguna del anuncio de su ex presidente y ex candidato a la presidencia.
Dijo Anaya ayer, después de criticar al gobierno de López Obrador: “Si el camino trazado por esta supuesta Cuarta Transformación no lleva a ninguna parte, ¿cuál ofrecemos nosotros como alternativa? Yo llevo muchos meses pensando en todo esto. Para ordenar mis ideas, y para poder transmitirlas con mayor claridad, decidí escribir un libro”. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Se le acumulan al presidente Andrés Manuel López Obrador las insatisfacciones políticas y sociales. Algunas crecen, como la protesta contra los feminicidios, o la de los productores agrícolas por el problema del agua. Algunas se reciclan, como los bloqueos de vías de ferrocarril y carreteras en Michoacán, y otras simplemente no han dejado de suceder, como el secuestro de casetas en las carreteras del país. En camino viene la protesta lechera en varios estados y el incremento de beligerancia en la Ciudad de México, con el plantón del movimiento que quiere la renuncia del Presidente.
Javier Sicilia, el activista con quien luchó en algún momento hombro con hombro, le escribió una quinta carta este domingo donde dice que cada vez le cuesta más trabajo llamarlo “Presidente”, porque “has promovido demasiado odio, desprecio y agresión como para seguirte queriendo”, ante sus actitudes de linchamientos más propios de un inquisidor que de un fariseo del Evangelio. Dante Delgado, líder de Movimiento Ciudadano y que también fue aliado de López Obrador, le escribió otra carta el fin de semana donde afirma que “has cumplido la amenaza de mandar al diablo las instituciones”. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 32)
El regreso de Ricardo Anaya Cortés a la escena política no es casual ni gratuito. El ex candidato panista eligió para su retorno un momento en el que las crisis se le juntan y le empiezan a crecer al presidente y es evidente que el aún joven político del PAN vuelve para retomar la estrategia de contraste que en su momento -la campaña presidencial de 2018- le deshicieron en pedazos, entre la popularidad arrolladora del candidato Andrés Manuel y el embate despiadado del gobierno peñista que operó en su contra con los instrumentos del Estado. Lo que intentó fallidamente en la campaña, lo volverá a intentar ahora Anaya: ser el opuesto de López Obrador, contrastar sus ideas y sus propuestas del pasado con una visión más fresca y de futuro; pero la parte más difícil y que no está claro que pueda lograr, es saber si Ricardo Anaya tiene los tamaños y puede convertirse en ese líder que hoy no tiene la oposición política del país para enfrentar la fuerza del lopezobradorismo.
Tampoco es casual que Anaya anuncie su regreso a dos semanas de que arrancó el proceso electoral del 2021, en el que buscará ser diputado federal por la vía plurinominal y eventualmente liderar la bancada panista en San Lázaro, como una plataforma desde la que intentaría construir su segunda candidatura presidencial en 2024. Para lograrlo, el queretano planea aprovechar el alto grado de conocimiento que conserva en el país, producto de su primera campaña, pero además buscará canalizar y catalizar el descontento y la decepción que priva en un sector de votantes de AMLO en 2018 (unos 15 millones de decepcionados estima su equipo) a los que buscará convencer con el discurso de que las cosas hubieran ido mejor con un presidente joven como él. (Salvador García Soto, El Universal, Nación)
Pocos personajes del gobierno ejercen el poder con un estilo personal que contrasta con el ideal obradorista de la llamada Cuarta Transformación. Es el caso del doctor Jesús Seade, subsecretario para América del Norte.
Los de Peña Nieto le vieron la cara.- Cuando López Obrador ganó las elecciones, nombró a Seade como su negociador para el nuevo tratado comercial con Estados Unidos y Canadá. Como el equipo de Peña Nieto ya había cerrado la negociación con el gobierno de Trump, Seade quiso hacerse notar diciendo que cambiaría los acuerdos en materia de inversión energética, para defender la soberanía nacional. Para complacerlo, literalmente cambiaron las palabras de un párrafo del TMEC. No cambió el sentido, no cambiaron los alcances, sólo le dieron una maquillada para que Seade se creyera relevante, y se la creyó. Le contó a su jefe López Obrador que él había detenido la privatización energética vía el nuevo tratado. Tan falso que hoy por hoy, las empresas estadounidenses que se quejan del cambio de reglas del gobierno federal en el sector, están impugnando a México amparándose en los compromisos de inversión bilaterales que protege el TMEC. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
Andrés Manuel López Obrador es el primer Presidente de la República desde Álvaro Obregón en haber fundado su propio partido político. Y es apenas el tercer exlíder de partido, en más de ocho décadas, que logra llegar la Presidencia. Los otros dos son Lázaro Cárdenas, quien dirigió el PNR entre 1930 y 1931, y Felipe Calderón, quien fue jefe nacional del PAN entre 1996 y 1999.
Durante los 71 años en que el PRI y sus ancestros —el PNR y el PRM—dominaron la política nacional, la relación entre el Presidente y el partido del gobierno fue simbiótica. El primero era el líder real del segundo —“el primer priista del país”—, por lo que decidía sobre los asuntos más relevantes de su vida interna. Principalmente, designar a su dirigente nacional y a su candidato presidencial.
Eso último sólo cambió en 1999. Herido por la decisión de la XVII asamblea nacional del PRI de imponer candados a la candidatura —y, así, impedirle nombrar como abanderado a Guillermo Ortiz, secretario de Hacienda—, el presidente Ernesto Zedillo tomó una “sana distancia” del proceso de nominación, que se resolvió con una elección interna.
Hasta entonces, todos los presidentes de la República, desde Lázaro Cárdenas hasta Carlos Salinas de Gortari habían tenido la última palabra a la hora de designar al candidato, quien en esos tiempos se convertía en su sucesor, a falta de una libre competencia entre partidos políticos. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
El regreso de Ricardo Anaya no es una buena noticia en Palacio Nacional. Es el opositor mejor valorado como contrapeso del presidente López Obrador entre ciudadanos que están en contra de la 4T. Alcanza un 34% de aceptación, según una encuesta de Reforma (17-08-20).
Está por encima de Margarita Zavala, 14%; Enrique Alfaro, 9%; Miguel Osorio Chong, 7%, y Cabeza de Vaca, 5%. Los números reflejan lo flaca que está la caballada de la oposición en tiempos difíciles para AMLO.
El Presidente mantiene un nivel alto de popularidad, a pesar de las crisis económica, de seguridad y sanitaria. La oposición necesita encontrar un López Obrador a la inversa. Alguien que capitalice el descontento creciente contra la 4T. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
El destino
La muerte de la ministra de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Ruth Bader Ginsburg, no sólo significa la pérdida de una mujer notable que abrió caminos a las mejores causas liberales y sobre todo de las mujeres en la Unión Americana, sino también una jugarreta del destino que, paradójicamente, puede convertirse en prácticamente el único factor de cohesión de los votantes conservadores en torno a la candidatura de Donald Trump: garantizar que esa posición en la Corte la ocupe un defensor o defensora de las causas más conservadoras que enarbolan Trump y el Partido Republicano. La batalla política en el Senado trasminará toda la campaña electoral durante las seis semanas previas a los comicios estadunidenses. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)
La figura de Ruth Bader Ginsburg definirá la recta final de la campaña presidencial en Estados Unidos. La jueza que rompió las reglas en 2016 y se pronunció abiertamente contra un aspirante a la Casa Blanca —Donald Trump, por supuesto— deja una vacante en el Tribunal Supremo y con ello aviva la vida política de un país sumergido, como ningún otro, en la emergencia sanitaria, pero también en una crisis económica que se vive entre incendios, protestas de abuso policial y un presidente que, siendo responsable de todo esto, busca la reelección.
Pieza importantísima en la lucha progresista estadunidense, que lo mismo abonó al movimiento feminista, al de las libertades o al de los migrantes, murió a seis semanas de que su país se juegue la permanencia de un republicano que hoy tiene en sus manos la decisión de quién ocupará su lugar, un presidente con el que jamás encontró coincidencias. Ya advirtió Trump que esta semana conoceremos el nombre de su sucesora, será mujer, cuando terminen sus servicios funerarios, dijo a Fox News, como señal de respeto a su memoria.
Pero una vez que conozcamos el nombre, iniciará el camino para la aprobación en el Senado, único paso que resta tras la nominación. Todo queda en manos del presidente. Y esa votación podría postergarse hasta después de la elección, pues el proceso no marca límites, aunque también podría resolverse a velocidad exprés, si es que Trump no desea dar a los legisladores de su partido tiempo de más para evaluar al personaje que llegue al Tribunal. No le vayan a dar la espalda. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p 16)
Ebrard: forrado de dinero // Señalamientos de Muñoz Ledo // Casas de campaña… vacías
Porfirio Muñoz Ledo, aspirante a dirigir su tercer partido nacional (antes, el Revolucionario Institucional y luego el de la Revolución Democrática), considera que está a destiempo el futurismo presidencial en Morena y, en particular, advierte el riesgo que representa el canciller Marcelo Ebrard, de quien menciona: tiene muchísimo dinero, voy a acabar subiendo las fuentes de las cuales tomo esto. Espero que no haya tomado dinero del gobierno de la Ciudad (de México), de eso no lo voy a acusar porque no lo he investigado.
El candidato a presidir Morena, impulsado por el grupo que a su vez impulsa a Claudia Sheinbaum para 2024, añadió ayer respecto a Ebrard: tiene socios, amigos. Se ha forrado de dinero para ser presidente, y eso no me gusta porque soy republicano. El canciller, señala, es de derecha y está perdiendo fuerza en la consideración de Andrés Manuel López Obrador. Asegura que de buena fuente sabe que el tutor político y ex jefe de Ebrard, Manuel Camacho Solís, no se benefició con la creación de Santa Fe, donde hubo un dineral. Así que, si Manuel no se llevó el dinero, ¿a dónde se fue? ¿Malos manejos de Ebrard?, se le preguntó. Y respondió: no lo sé, ni siquiera lo sospecho, pero voy a seguir la pista. Voy a preguntar con autoridades de la ciudad, especialistas, tengo que tener los pelos en la mano (nota de Andrés Ramírez Conejo, bit.ly/35UBxWn; en video, bit.ly/3kFD2vE). (Julio Hernández López, La Jornada, Política)
Una vez más se ha plantado un campamento sobre Avenida Juárez y el Paseo de la Reforma en el centro de la Ciudad de México. Las tiendas de campaña están vacías, como la vez pasada; pero los intereses políticos están dañando a los vecinos, a los comercios y a los empleados.
El presidente López Obrador se ha dado cuenta de que FRENAAA, el Frente Nacional Anti-AMLO, le da una buena oportunidad para fortalecerse en un momento en que su popularidad había venido bajando. Por eso, a pesar de que la policía detuvo primero la manifestación rumbo al Zócalo, y empezó a quitar las tiendas de campaña cuando se colocaron originalmente, él ha invitado a los integrantes del plantón a permanecer en las calles. “Se van a poder quedar ahí en sus casas de campaña como nosotros lo hicimos, y que se queden un tiempo suficiente, que no sea nada más efímero, unos cuantos días”.
Andrés Manuel conoce el costo político que el plantón de Reforma de 2006 tuvo para él y para su movimiento. De hecho, hay buenas razones para pensar que su derrota electoral de 2012 se debió al persistente recuerdo del bloqueo. Ahora él quiere que sus opositores paguen la misma novatada. Por eso los invita no solo a quedarse, sino a hacerlo un tiempo suficiente. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 10)
El déspota, según lo establecen los diccionarios de política, debe apartarse de la insolencia, del desprecio y de la autocracia o deberá enfrentarse al pueblo en las calles, enfrentamientos que ya existen: basta con asistir hoy mismo a la Avenida Juárez o a las ciudades y pueblos visitados por AMLO para demostrarlo. El déspota es aquella persona que al abusar de su autoridad, al despreciar a sus subordinados, a quienes no considera ciudadanos, sino súbditos, cae en mismo tipo de relación que un patrón intolerante tiene con sus empleados.
¿El lector ya se percató de las palabras que definen a AMLO? Aquí voy: polarización, autoritarismo, desconfianza, desorden, ilegalidad y descalificación y, por lo mismo, desprecia los acuerdos, la conciliación, el diálogo, la certeza, la prudencia, la armonía y el verdadero respeto. ¿Ya fue a Chihuahua? ¡No! ¿Ha tomado las llamadas del gobernador Corral? ¡No! ¿Se apresuró a surtir de medicamentos a los hospitales infantiles públicos para salvar la vida de pequeños enfermos de cáncer? ¡No! ¿Negoció con la iniciativa privada? ¡No! (Francisco Martín Morena, Reforma, Opinión, p. 10)