SEGÚN Bank of America, la economía mexicana caerá hasta 4.5 por ciento en 2020. Para Credit Suisse, la contracción será del 4 por ciento. Citibanamex calcula el golpe en 2.6 por ciento. Y los de JP Morgan, menos pesimistas, prevén que el PIB se reducirá en 1.8 por ciento.
¿Y EL PRESIDENTE de México qué dice al respecto? En su gira por Oaxaca, Andrés Manuel López Obrador concedió que “se avizora” una crisis económica para el país. No dijo cómo la va a enfrentar pero, bueno, al menos ya se dio cuenta. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Tiro. En redes sociales todo es posible, hasta un buen pleito entre el expresidente Felipe Calderón y el embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau. En su cuenta de Twitter, Calderón compartió palabras de Joe Biden, candidato presidencial estadunidense: “En tiempos de crisis, un presidente debe calmar y confortar, mostrar el camino con mano firme, y proveer un faro de esperanza al pueblo americano. Donald Trump es incapaz de hacer eso”. Minutos después, el diplomático estadunidense escribió: “En tiempos de crisis, un expresidente no tiene por qué meterse en la política doméstica de otro país. Ahora más que nunca nos toca trabajar juntos. No politicemos a TODO por gracias a Dios”. Y después el michoacano se quedó calladito. Buen estate quieto le puso Landau. Mensaje: calladito se ve más bonito; y se daña menos. (Excélsior, Nacional, p. 15)
AMLO no termina de creer en el coronavirus.- Por fin parecía que el presidente Andrés Manuel López Obrador estaba tomándose en serio las medidas que su propio equipo de Salud recomendaba desde hace semanas. El sábado celebró el Natalicio de Benito Juárez en un evento restringido por las medidas sanitarias. Luego, ayer domingo, el mandatario evitó saludar de mano a los asistentes al podium en su gira por Oaxaca. Incluso reconoció que viene una crisis económica por el coronavirus… hasta que ayer, de nuevo, mostró que aún no se convence de la gravedad de la pandemia: en un video subido a su cuenta de Facebook, el mandatario llamó a la gente: “No dejen de salir. Todavía estamos en la primera fase. Yo les voy a decir cuando no salgan, pero si pueden hacerlo y tienen posibilidad económica, pues sigan llevando a la familia a comer a los restaurantes, a las fondas”. (El Universal, Nación, p. 2)
Que la suspensión de labores en juzgados y tribunales federales beneficiará a algunos personajes que hoy enfrentan proceso penal a partir de acusaciones de la Fiscalía General de la República. Como no están corriendo los términos legales, los acusados que están en prisión preventiva tendrán hasta un mes para preparar su defensa, es decir, hasta el próximo 20 de abril, siempre que no se prolongue más la actual contingencia por coronavirus. (Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
“Quédate en casa”.- La etapa de incremento acelerado de contagios por coronavirus está por comenzar. Para evitar el colapso de los servicios de salud es necesario espaciar tanto como se pueda el número de contagiados, de ahí la importante de las acciones de sana distancia social.
La jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, rodeada de los alcaldes de la metrópoli, dio conocer el cierre de cines, museos, bares, gimnasios, deportivos, zoológicos, Pilares y Cendis, entre otros.
Los restaurantes siguen, por lo pronto, dando servicios. La campaña de contención de los contactos personales gira en torno al lema “Quédate en casa”. Los protagonistas centrales son los ciudadanos.
De lo que hagan o dejen de ser dependerá en buena medida el tamaño del golpe y la duración de la emergencia. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
Ejército y Marina, siempre confiables.- Cuando los tiempos lo indiquen, nuevamente serán el Ejército, a cargo de Luis Cresencio Sandoval, y la Marina, Rafael Ojeda Durán, los que, como en otras contingencias, lleguen primero, pues además de la construcción de instalaciones estratégicas y sucursales bancarias, de apoyar en el programa Sembrando Vida y de encabezar el proyecto de la Guardia Nacional, las Fuerzas Armadas ya tienen bajo su mando una decena de hospitales para atender los casos de coronavirus. El Presidente López Obrador encomendó ayer al secretario de Hacienda dar los recursos que se requieren para concluir, equipar y operar 10 hospitales que atenderán a pacientes con la enfermedad. Los soldados, pues, ahí van a estar. (La Razón, La Dos, p. 2)
T-MEC, en vilo de nuevo.- Paso importante dio el presidente López Obrador, al pedir a Donald Trump, mandatario de EU, acelerar la aprobación del T-MEC, para que sea la turbina que ayude a la región a salir de la crisis económica que viene. Trump quiere que se avale el 1 de junio, pero opositores e industriales de su país se oponen. Al contrario, exigen radicalizar medidas en la frontera. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Eunice Rendón, carta fuerte.- Y hablando de los nombres que suenan fuerte como finalistas para ocupar una silla en el Consejo General del INE se encuentra –nos dicen– el de quien fuera la titular del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, Eunice Rendón. La especialista en temas de migración ha ocupado cargos en secretarías como la de Gobernación, donde fue recientemente secretaria ejecutiva adjunta del Sistema Nacional de Seguridad Pública y una dirección general en la subsecretaría de Prevención y Participación Ciudadana. (El Financiero, Nacional, p. 35)
Este fin de semana se llevó a cabo en Mexicali, Baja California, una consulta para determinar si se permite la operación en esa ciudad de una planta en construcción de la cervecera trasnacional Constellation Brands. Aunque al cierre de esta edición no se habían difundido los datos de la segunda jornada de votación (ayer domingo), los resultados de la primera (realizada el sábado) permiten hacerse una idea de las tendencias: 68.3 por ciento de los votos emitidos fueron por el no, mientras el sí logró apenas 29.5 por ciento. La baja participación ciudadana (menos de 15 mil votantes de una lista de más de 700 mil) no refleja la intensa polarización que ha caracterizado el conflicto por la planta cervecera. (Editorial, La Jornada, p. 10)
Coparmex ya quiere quitar a AMLO // Hasta a la cárcel, él y Olga // Aprovechan tema de coronavirus // Calderón, rebatido por Landau
Desde otro flanco, pero en la misma embestida, Felipe Calderón Hinojosa creyó encontrar dardos indirectos a lanzar contra López Obrador en unas palabras de Joe Biden, precandidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos: En tiempos de crisis, un presidente debe calmar y confortar, mostrar el camino con mano firme, y proveer un faro de esperanza al pueblo estadunidense. Donald Trump es incapaz de hacer eso. El embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, cada vez más metido en la política mexicana, le reviró al citado Calderón: En tiempos de crisis, un ex presidente no tiene por qué meterse en la política de otro país. Ahora más que nunca nos toca trabajar juntos. No politicemos todo, por gracias a Dios. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 14)
El presidente López Obrador presumió en sus redes sociales que gracias a él bajó el precio de la gasolina. Es un engaño.
Él sabe que no es verdad pero aun así lo dijo en un video que distribuyó en sus redes sociales: “A pesar de la caída en el precio del petróleo, que desde luego nos afecta, tomamos la decisión de reducir el precio de la gasolina porque ahora nos está costando menos su importación. Esto es fortalecer la economía popular frente a la adversidad… Decidí que bajara el precio para que nos ayude a atemperar, a que no se sienta tanto la crisis económica”.
De hecho es una doble mentira.
La primera es que “tomamos la decisión de reducir el precio de la gasolina”: El precio de la gasolina está integrado, a grandes rasgos, por tres componentes: el precio internacional del petróleo, el costo de transportar la gasolina hasta las estaciones de servicio y el impuesto (IEPS) que el gobierno usa para recaudar. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
El escenario más crítico de la pandemia de Covid-19 en el país, le fue presentado al presidente Andrés Manuel López Obrador el jueves pasado en la reunión de gabinete legal y ampliado a la que convocó el mandatario en Palacio Nacional. Ahí, frente a todos los titulares del gobierno federal, el equipo coordinador de la estrategia contra el coronavirus, encabezado por el subsecretario Hugo López Gatell y su equipo de epidemiólogos, junto con el ausente secretario de Salud, Jorge Alcocer, y el titular del Insabi, Juan Ferrer, le informaron al presidente, que la cifra estimada de mexicanos que morirán por este nuevo virus va de los 400, la cifra más optimista, hasta los 2 mil fallecimientos, que es la proyección más alta.
De acuerdo con fuentes directas que participaron en esa reunión, al presidente le presentaron detalladamente las proyecciones de cuántos mexicanos de contagiarán del virus, cuántos se estima que desarrollarán síntomas, cuántos de esos requerirán hospitalización y cuántos de los hospitalizados tendrían que estar en terapia intensiva. Con base en esas cifras se estimó la capacidad hospitalaria y se determinó que, además de los hospitales de Alta Especialidad y los Institutos Nacionales de la Secretaría de Salud, 11 en total que requieren reconversión, se añadan la red de hospitales del IMSS, ISSSTE, Pemex y los de las Fuerzas Armadas, tanto Marina como la Sedena, a las que se les dará un papel protagónico en el esquema médico de la fase de emergencia por el coronavirus. (Salvador García Soto, El Universal, Nación 7)
No entendemos la gravedad de lo que se nos viene encima por la crisis del coronavirus. Si en tiempos normales esta “consulta” hubiera sido una barbaridad para desincentivar la inversión privada, en tiempos extraordinarios es ya una locura.
Otros países están diseñando políticas públicas innovadoras para salvar los negocios y darle dinero a la gente para que pueda sobrevivir el congelamiento económico. Es mucho más sencillo hacerlo en naciones donde prácticamente toda la economía está formalizada. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 13)
México tuvo tiempo suficiente para diseñar un sólido plan de emergencia, comprar los insumos necesarios para atender de manera efectiva la posible demanda de atención y prepararse para identificar y aislar de manera inmediata los primeros casos de COVID-19 que pudieran surgir. Sin embargo, cuando aparecieron esos primeros casos, el presidente López Obrador y las autoridades de salud del gobierno federal decidieron restarle importancia a ese hecho contundente y actuar de manera conservadora. El temor a los efectos económicos de las medidas de contención pareció dominar la toma de decisiones.
México, lamentablemente, está siguiendo el segundo camino. El gobierno federal sigue sin reconocer la enorme gravedad de la situación y parece haber pospuesto la adopción de medidas más agresivas para la primera semana de abril, cuando posiblemente sea muy tarde. El llamado al autoaislamiento y el distanciamiento físico, que atinadamente hicieron ya varios gobiernos estatales, resulta urgente. (Julio Frenk, Octavio Gómez Dantés y Rafael Lozano, Excélsior, Coronavirus alerta, p. 9)
Oficialmente no se ha declarado que México está en la fase 2 de la epidemia del Covid-19, pero de acuerdo con los especialistas, ya entramos en ella desde al menos la semana pasada, cuando se empezaron a prohibir los eventos masivos y la recomendación para huir de las aglomeraciones. Esto quiere decir que hay una epidemia generalizada por lo cual, la gran discusión entre los científicos es si el gobierno tiene un subregistro de los casos o no.
Las autoridades dicen que no, y ojalá estén en lo correcto, pues de otra manera, combinado con la lentitud con la que han reaccionado en aplicar medidas de contención y forzar al distanciamiento social, lo que se viene bordaría lo inimaginable. Varios científicos lo han venido alertando.
El 16 de marzo pasado, el doctor Moisés Santillán, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, publicó el artículo “El Coronavirus: debemos actuar ya”, donde afirma: “El secretario de Salud anunció en días pasados que (según el número de casos confirmados) estamos en la transición a la fase 2. Sin embargo, podemos ver que si tomamos en cuenta el número de casos reales estimados, debería de estarse implementando la fase 3. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 38)
Efectos secundarios
Al cierre de este espacio comenzaban a circular mensajes del presidente salvadoreño Nayib Bukele, vía Twitter. “La crisis sanitaria en México y Nicaragua será apocalíptica si no se toman medidas drásticas de distanciamiento social de inmediato”, alertaba. “Si los gobiernos no lo ordenan, la población debe intentar hacerlo por sí misma. Es ahora o nunca, hermanos”. (Alberto Aguirre, El Economista, Política, p. 35)
En el 2020, 53% de la ciudadanía piensa que ha aumentado la corrupción, de acuerdo con una encuesta de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y el periódico Reforma (12.03.20). Para 23% sigue igual y sólo para 22% ha disminuido.
Y 62% considera que en los próximos 12 meses la corrupción va a crecer (43%) y seguirá igual (19%) contra 31% que estima va a disminuir. En el 2019 pensaba que iba a disminuir 52 por ciento. La incredulidad ciudadana crece.
La corrupción sigue siendo un tema central de sus discursos ya como presidente, pero todo indica que ese mensaje no permea en la ciudadanía. Cada vez es menos creíble. (Rubén Aguilar, El Economista, Política, p. 33)
La emergencia sanitaria por el coronavirus se establece como problema de seguridad nacional. El manejo de la crisis pasará de manera paulatina pero inexorable al Ejército, la Marina-Armada pero en especial a la Guardia Nacional que tendrá, tomen nota, un papel protagónico.
Es natural que sea así porque las fuerzas armadas, que conforman la base que sostiene al sistema democrático nacional, son las instituciones mejor preparadas, organizadas, disciplinadas y con capacitación para manejo de crisis. Ellos, como pidió el presidente, no se apanican. Los médicos militares, muchos de ellos, tienen estudios de manejo de epidemias precisamente por la relación que tienen con el tema de la seguridad. Las fuerzas armadas cuentan con el respaldo de la población y es seguro que el tema del coronavirus servirá para cerrar grietas abiertas entre el Ejército y los ciudadanos. (Juan Manuel Asai, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 2)
Miles de trabajadores mexicanos de la industria turística y de alimentos han comenzando a vivir momentos de angustia desde este fin de semana, luego de que sus patrones les han avisado directa o indirectamente que tendrán que suspender operaciones en los próximos días y no saben si después de un mes, o dos, o tres, serán contratados nuevamente. HR Ratings considera que los sectores de aerolíneas, transporte, hoteles, restaurantes y tiendas departamentales serán los más impactados en el corto plazo ante la contingencia del coronavirus, con afectaciones posteriores para entidades estatales, municipales, carreteras e intermediarios financieros que mantengan una exposición directa al sector turismo.
Lo único que les queda a esos miles de trabajadores que hoy entran a las filas del desempleo es aguantar, nadie sabe si algún día todo volverá a ser como antes del Covid-19. Muchos mexicanos son contratados temporalmente y los que tienen base, tienen que apoyar a su empleador, pues entienden que la actividad que les da de comer está paralizada. Se van con la esperanza de que sus jefes logren mantener a flote el negocio y pronto les llamen a su lado, tal vez incluso esperando el reconocimiento a su lealtad. “Todavía no tenemos claro cuál va a ser la duración y profundidad de esta recesión”, dicen los analistas de Banorte. “Sobre todo porque todavía no se tiene conocimiento perfecto de la propagación de la pandemia de Covid-19 y cómo le va a afectar al país”. (Hiroshi Takahashi, El Sol de México, Nacional, p. 5 )
La sana distancia funciona, pero no es fácil de cumplir. A los mexicanos, no nos gusta mantener una distancia natural. En México, unos a otros nos tocamos por hábito y en forma casual, al saludarnos, al conversar, al enfatizar, al cruzarnos en los pasillos, al despedirnos. En Europa se usa el beso, una vez, dos veces… hasta tres. Y, como en México, adoptamos todo lo que nos gusta de otros lugares, los hombres además de saludarnos con un apretón de manos nos saludamos con un abrazo, que va desde el muy efusivo, con quienes nos gustan, a un medio abrazo con quienes tenemos distancia, social o afectiva. Así somos y como dice la canción “…
Así nací y así soy, si no me quieren, ni modo”. Pero, a partir de hoy lunes, las cosas tienen que cambiar. Dos metros de distancia es lo más cerca que podremos interactuar. La mayor parte de mi vida la he pasado fuera de México, en sitios fríos: en su clima, su ambiente, y su interacción personal. (Armando Guzmán, El Heraldo de México, Orbe, p. 19)