ESTA NOCHE habrá muchos regalos bajo el árbol de Palacio Nacional. Para el presidente Andrés Manuel López Obrador, un potente microscopio que le permita admirar el crecimiento de la economía. Marcelo Ebrard recibirá un bonito muñeco de Evo Morales que dice “¡Hasta la vista, baby!”. A Alfonso Durazo le iban a regalar un ajedrez, pero eso de la estrategia como que no se le da mucho. Para Irma Eréndira Sandoval este año habrá una caliente cobijita, para que siga dormida en sus laureles. Mario Delgado encontrará unas zapatillas de ballet para que se vaya de puntitas siguiendo la línea que le marcan desde Presidencia. Y, seguramente, Santa Claus se verá en un predicamento, pues no sabrá en cuál de sus 27 casas dejarle los regalos a Manuel Bartlett.
MIENTRAS Genaro García Luna aguarda ser presentado ante una corte en Estados Unidos, aquí en México sus allegados están sintiendo calambres. Especialmente quienes después de su paso por el gobierno siguieron trabajando bajo sus órdenes, ahora en la consultoría GLAC.
EN ESPECÍFICO se refieren a Lizeth Parra la ex subsecretaria de Planeación que, en los hechos, se convirtió en la productora ejecutiva de las súper producciones mediáticas de García Luna. Hasta hace poco, el despacho seguía obteniendo importantes contratos gubernamentales pero, hasta donde se sabe, ya pasó a la lista negra de los contratistas. (F. Bartolome, Reforma, Opinión, p.8)
Querido Santa Clos:
Hace muchas navidades que no te escribo; debido a que dejé de creer en ti, a pesar de que me había portado muy bien en el año, no me traías nada de lo que te pedía. Curiosamente, el otro día, una amiga que adora la Navidad me dio tu correo, en donde tengo entendido te escriben miles de niños de todo el mundo, que van desde el Perú hasta Indonesia. En cuanto termine mi misiva, la dirigiré a Himmelpfort, un pueblo diminuto al nordeste de Alemania. Según mi amiga, llegas a responder personalmente a los casos muy difíciles, por ello me animé en escribirte pidiéndote nada más un favor, el cual en efecto tiene su dificultad, pero estoy segura que para ti, querido Santa Clos, todo es posible. Me urge una cita privada con el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
¿A qué se debe tanta urgencia? A la exoneración de Manuel Bartlett. Es que no se vale, Santa Clos. No te puedes imaginar del espaldarazo de AMLO al titular de la CFE, a pesar de la investigación periodística de Arelí Quintero titulada “Bartlett Bienes raíces” y publicada en el sitio de Carlos Loret de Mola, gracias a la cual se descubrió que la familia Bartlett y su pareja sentimental o concubina o lo que sea, eran propietarios de 23 residencias (súper casotas en Las Lomas y Polanco), dos terrenos en Valle de Bravo de 14 hectáreas y 12 empresas. Para que entiendas mejor, “exonerar” a alguien significa según el diccionario de la Real Academia Española: “aliviar, descargar de peso u obligación”. Es decir que la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, interpretó la normatividad de tal modo que “alivió” y “descargó de peso u obligación” a Manuel Bartlett. Y todo porque así se lo ha de haber pedido el Presidente. ¿Te das cuenta? De acuerdo con la funcionaria, dijo que ella sería incapaz de tapar un acto de corrupción. La verdad es que “el peón”, como llama a la funcionaria el doctor Edgardo Buscaglia, especialista en casos de corrupción, no hizo bien su tarea. Se quedó en la superficie y no fue al origen de la fortuna de la familia Bartlett, valuada en 800 millones de pesos, cuando Manuel Bartlett nada más declaró tener 51 millones de pesos. (Guadalupe Loaeza, Reforma, Opinión, p.9)
El torero Jiménez Espriú
Ayer el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, fue aventado al ruedo sin decirle agua va. Nos comentan que el informe que presentó sobre la caída del helicóptero en el que murieron la entonces gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, y su esposo, el senador y exgobernador Rafael Moreno Valle, estaba previsto para entregarse hoy 24 de diciembre con motivo del aniversario del percance. Sin embargo, nos dicen que el secretario Jiménez Espriú se llevó una tremenda sorpresa cuando el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, afirmó que el informe sería presentado ayer lunes. Así que sin mayor preparación don Javier tuvo que entrarle al toro. Al final del día la faena fue deslucida, pues una vez más no hubo mayor información sobre las causas que originaron la caída de la aeronave.
Rastrean corrupción en el SAE
Nos cuentan que en el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado (Indep) se están preparando para realizar una investigación en torno a posibles casos de corrupción que se hayan cometido en anteriores administraciones en esa dependencia, que antes de la autonombrada Cuarta Trasformación se llamó Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE). Nos dicen que una de las líneas de investigación se relaciona con el mecanismo utilizado en el sexenio de Enrique Peña Nieto conocido como la Estafa Maestra, por medio del cual se desviaron millones de pesos con el uso de universidades públicas de distintos estados. Aseguran que este mecanismo está bajo la lupa del Indep debido a que la Auditoría Superior de la Federación realizó varias auditorías forenses al antiguo SAE, y especialmente a transacciones donde estuvieron incluidas instituciones educativas. (El Universal, Opinión, p.2)
Hubo menos indignación en comparación con otras pifias.
¡Vamos!, es muy normal que para el país sea más importante, en estos días, el Guadalupe – Reyes que la exoneración de Manuel Bartlett.
Francamente, y lejos del círculo rojo, ¿a quién realmente le importa que un viejo acostumbrado a la impunidad quede impune otra vez?
Quizá, por ello, los medios más falderitos de la Cuarta se regocijaron hasta el éxtasis en titulares impúdicos, con enunciados que sonrojarían a los más zalameros profesionales del embute editorial, a los chayoteros, pues, con apoteosis hasta el absurdo. (Luis Cárdenas, El Universal, Opinión, p.7)
Una nota publicada ayer, derivada de una amplia entrevista televisiva en la que participé, motivó una airada reacción por parte del presidente López Obrador en su conferencia de prensa mañanera. Dicha nota daba cuenta de una afirmación que hice —y sostengo— en el sentido de que el titular del Ejecutivo Federal es un ignorante y, por eso, desconoce la labor de las calificadoras y pretende endosarle al Banco de México la responsabilidad del crecimiento económico. Esa nota apareció en el primer lugar entre los textos más leídos hasta ese momento, lo cual provocó la molestia del mandatario y el subsecuente cuestionamiento de si se trataba de un criterio editorial del medio de comunicación o de una ubicación artificialmente manipulada para dañar su imagen. Y pues pasó lo que tenía que pasar: el asunto se convirtió en tendencia en las benditas redes sociales. Muchos de quienes no habían visto la entrevista, ya la vieron. Otros que no sabían de la nota, ya la leyeron. Y tantos más que sabíamos de la intolerancia del presidente López Obrador frente a la libertad de expresión y de prensa, lo confirmamos de nueva cuenta.
Es una lástima que el presidente de la República, con todo el poder y respaldo que acumula, se siga comportando como si estuviese en campaña. Es una pena que, lejos de llamar a la reconciliación y unidad nacional, todos los días se encargue de dividir, polarizar, descalificar, desprestigiar, denostar y emitir juicios sumarios contra quienes pensamos o actuamos diferente. Ya en estas páginas de El Gran Diario de México me había referido a la grotesca manera que tiene de convertir sus conferencias mañaneras en púlpito y patíbulo. Desde ahí, pontifica y llama a leer la Cartilla Moral y, más recientemente, su libro Hacia una economía moral (vayan ustedes a saber qué demonios significa eso). Pero, también, desde ahí llama a los delincuentes a portarse bien so pena de acusarlos con sus mamás y abuelitas. Ahí arremete contra sus críticos y, a los empresarios, los convierte en precandidatos de procesos electorales (caso de Gustavo de Hoyos) mientras que a los ciudadanos que marchan por un México mejor los desprecia y mete en un cajón de sastre de partidos políticos. (Javier Lozano, El Universal, Opinión, p.12)
La precaria situación del Instituto Mexicano del Seguro Social no surgió de la noche a la mañana. Como una bola de nieve se dejó crecer durante décadas, al punto que el reto para la actual administración es evitar su colapso.
Precisamente un diagnóstico de las autoridades actuales alerta sobre otro punto de riesgo para el instituto. Son conocidas la saturación de servicios, las largas esperas para la programación de cirugías o para la realización de estudios clínicos, así como la escasez de medicamentos. A esto se suma ahora el hallazgo de que todas sus unidades, hospitales y clínicas de primer, segundo y tercer nivel operan con equipos e instrumental médico viejo, que cumplieron su vida útil y pone en riesgo la atención y la salud de 52.7 millones de derechohabientes.
El promedio de antigüedad de equipos por nivel de atención es, en primer nivel, de 35 años; del segundo, 36 años, y del tercero, también 36 años. La modernización tuvo que haberse realizado durante gobiernos anteriores, pero fue poco el interés de ofrecer servicios de calidad a casi la mitad del país, que es la que acude a recibir atención médica en clínicas y hospitales del IMSS. (El Universal, Editorial, p.12)
QUE la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados sufrió la baja de Jesús Fernando García durante las últimas horas del pasado periodo de sesiones, pero aun cuando esa renuncia dejó a la bancada de Mario Delgado con 258 integrantes, la aplanadora de la 4T se mantiene intocada, con 319 legisladores, pues el sinaloense se sumó a la fracción del PT, encabezada por Reginaldo Sandoval.
QUE en el Senado habrá ajustes a las comisiones el próximo año, sobre todo para reforzar temas pendientes que tendrán asuntos complicados de debate, como la del outsourcing. Se prevé que el ex presidente de esta cámara Martí Batres se incorpore a la Comisión del Trabajo que preside Napoleón Gómez Urrutia, desde donde impulsará los temas laborales como la regulación del salario mínimo. (Milenio, Opinión, p.3)
Andrés Manuel López Obrador dio un espaldarazo a Manuel Bartlett en diciembre de 2019. Así quedará registrado.
Luego del reportaje de Arelí Quintero sobre los hijos y la pareja de Bartlett, Julia Abdala, quienes adquirieron, no uno ni dos ni tres ni cuatro ni cinco ni seis ni siete ni ocho… sino 25 inmuebles millonarios, Andrés Manuel arropó a su funcionario.
Antes de que iniciara cualquier pesquisa, tiró línea a sus subalternos. Dijo en una conferencia mañanera, a mediados de septiembre, que el director de la CFE lo ayuda mucho. (Elisa Alanís, Milenio, Opinión, p.3)
Lo excelso: la respuesta y actitud de la ciudadanía ante los eventos que ponen en riesgo su seguridad personal y sus bienes, como son los vinculados a la inseguridad pública y a los riesgos de desastres naturales o inducidos, como la explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo. La forma como la mayor parte de la población asimiló la decisión de no generar una masacre en Culiacán, en el operativo de captura del hijo del Chapo Guzmán, así como la cultura de la prevención y la protección civil desarrollada en varias regiones del país, que redujo drásticamente este año la letalidad frente los diversos riesgos de desastres naturales que se presentan en nuestro territorio.
La manera como el primer gobierno de izquierda en México ha sorteado las amenazas de un gobierno republicano en Estados Unidos, proclive a proyectar a nuestro país como un riesgo para su seguridad nacional y económica, es digna de destacar. El amago de aranceles más altos a las importaciones nacionales o la amenaza de declararnos Estado narcoterrorista fueron superados por una eficaz política de buena vecindad, que se vio coronada con la aprobación mayoritaria del T-MEC en el Congreso estadunidense. En la histórica relación amor/odio entre ambas naciones, es excelso que un presidente de izquierda, surgido de la lucha social y la plaza pública, haya hecho prevalecer el primer factor frente a una derecha nacional e internacional promotora de odios y fobias de todo tipo. (Ricardo Monreal, Milenio, Opinión, p.10)
Al vuelo de las denuncias contra Fernando Martínez durante su paso por la escuela de los Legionarios en Cancún, la orden acaba de liberar un informe de los abusos cometidos por sus sacerdotes a través de su historia. El documento, recién liberado, deja harto qué desear: más allá de la tardía y muy conservadora admisión de que 175 menores fueron víctimas de la orden, atribuyéndole 60 de esos abusos al mismo Marcial Maciel, el único a quien convenientemente denuncian por su nombre, nada hay en el texto sobre los mecanismos arraigados que permitieron y alentaron por décadas la cultura del abuso a lo largo y ancho de sus centros: el encubrimiento y la complicidad.
Dice el documento que, de los restantes sacerdotes inculpados, más o menos la mitad fue violenta por ellos mismos durante sus años formativos, seis ya murieron, ocho dejaron el sacerdocio, uno dejó la orden y 18 siguen allí, pero lejos de los niños o apartados en diferentes grados del ministerio. Pero nada dice de cómo, reiteradamente, esos mismos sacerdotes, al recibirse acusaciones contra ellos, fueron una y otra vez removidos del lugar de los hechos a otros países donde la ley no los alcanzaría, no pocas veces a encomiendas donde hubiera menores frescos bajo su autoridad; que las víctimas fueron recurrentemente minimizadas en el proceso de denuncia e intimidadas y vejadas durante y después, señalándolas como enviadas de Satán, como viles extorsionadoras o expulsándolas de la comunidad —es recordable la saga de Alberto Athié—; que la tibia condena vaticana a Maciel, nunca publicada, fue presentada por la orden a sus acólitos como un retiro voluntario del gran fundador que quería dedicarse a orar, aunque en realidad se hubiera dedicado a blasfemar a diestra y siniestra mientras paseaba por las villas de incautos mecenas acompañado por directivos chaperones, por una de sus mujeres y una de sus hijas, a quien la orden le agenció, pasándose a sus donadores por los tanates, manutención completa con al menos un par de pisos en Madrid. Esto no impidió que los implicados le rindieran honores de santo cuando murió, a pesar de conocer toda la cúpula a cabalidad el monstruo que su fundador había sido. De nada de esto soplan palabra alguna. (Roberta Garza, Milenio, Opinión, p. 11)
Leo por todos lados confrontaciones y reclamos. A nadie le importa el otro. Ya ni siquiera queremos que ese otro se ponga en nuestros zapatos, sino que los pague. Pareciera que hemos decidido no escuchar. Me aterra la imposibilidad del diálogo tanto como el presente inquisidor. ¿Descolgar la pintura flamenca del siglo XVII El mercado de las aves, de Frans Snyders, en la Universidad de Cambridge, es la solución políticamente correcta para no ofender a la comunidad vegana? ¿Es suficiente eliminar dichos como “matar dos pájaros de un tiro” para acabar con el maltrato animal?
El 3 de diciembre me topé con una manifestación, en el Centro Histórico de la CDMX, que llamó mi atención por su composición: trabajadores de mercados, galleros, toreros, rescatistas, cetreros, aficionados a los toros, entrenadores, veterinarios y estudiantes luciendo batas acompañados de sus profesores, quienes se expresaban contra la Ley Varela. Intrigada, me colé entre los manifestantes que pedían “bajar” esta ley. “¿No es demasiado?”, pregunté. ¿Por qué no una revisión? Exigir la congeladora, me parece “casi intolerante”, pensé en voz alta, Diana Merino, maestra de la FES Cuautitlán, arremetió: “¿Sabes que durante las reuniones para esta ley no convocaron a profesionales, sólo a animalistas? ¿Tienes mascota?”, dije que sí con la cabeza, “ah, pues prepárate para pagar tenencia”. (Miriam Mabel Martínez, Excélsior, Opinión, p.9)
Apasionante la historia y nada mejor que un historiador que escribe con pasión, como se debe vivir la vida, en mi modesto ver y entender
Apasionante la historia y nada mejor que un historiador que escribe con pasión, como se debe vivir la vida, en mi modesto ver y entender. De Momentos estelares de la humanidad, quizá la obra cumbre de Stefan Zweig, publicada con el sello de Acantilado, tomo trozos de tres partes que me parecieron sublimes. Cicerón.
“Tras la caída de Catilina, ha subido triunfalmente los escalones del Capitolio, siendo coronado por el pueblo y honrado por el senado con el glorioso título de pater patriae, padre de la patria. Y por otro lado, de la noche a la mañana, ha tenido que huir al destierro condenado por ese mismo senado y abandonado por ese mismo pueblo…” (Pablo Hiriart, El Financiero, Opinión, p.28)
Uno de los argumentos que se han utilizado como causas de la desaceleración económica es la incertidumbre sobre el futuro de las relaciones comerciales con Estados Unidos y Canadá. Donald Trump, desde antes de llegar a la presidencia, manifestó su desacuerdo con el TLCAN y amenazó con eliminarlo. En vez de eso, a partir de agosto de 2017 se iniciaron negociaciones para un nuevo acuerdo comercial, que concluyeron con la firma del nuevo tratado (T-MEC) en noviembre de 2018. Posteriormente, en diciembre de 2019 se firmó un protocolo modificatorio, que ha facilitado el inicio de su ratificación con la aprobación en la Cámara de Representantes de Estados Unidos y así la incertidumbre se ha ido diluyendo.
Para México la negociación del nuevo acuerdo comercial no sólo representaba la posibilidad de no cancelar las relaciones comerciales preferentes establecidas en el tratado que entró en vigor en 1994, sino también de modernizarlas. Por ello en el nuevo tratado se incluyen aspectos que no existían cuando entró en vigor el anterior, como es el caso del comercio digital. (Dolores Padierna, El Financiero, Opinión, p.24)
Desde que fue impuesto por medio de un golpe de Estado, resultó claro que una de las tareas prioritarias del nuevo régimen boliviano, formalmente encabezado por Jeanine Áñez, sería el desmantelamiento de las alianzas establecidas por el depuesto presidente Evo Morales, la supeditación de Bolivia a la política exterior de Estados Unidos para América Latina y la dislocación de los organismos regionales establecidos o consolidados durante el ciclo de gobiernos progresistas sudamericanos, particularmente la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) y, por supuesto, la Alianza Bolivariana para América (ALBA).
Paradójicamente, el primer país con el que el régimen golpista entró en conflicto fue el nuestro, que no forma parte de ninguna de las instancias señaladas, debido a la decisión soberana de México de ofrecer y otorgar asilo político a Morales, a su vicepresidente, Álvaro García Linera, y a otros funcionarios del gobierno derrocado. Desde el momento en que el mandatario depuesto llegó a México, las autoridades de facto de La Paz se empeñaron en exigir al gobierno mexicano que redujera al silencio a Evo Morales y que lo sometiera a un régimen de vigilancia y censura, invocando para ello el viejo tratado sobre refugio político de Montevideo (1939), que nunca fue firmado por nuestro país ni ratificado por Bolivia. Ese reclamo, contrario a la legalidad vigente y aplicable, a la Constitución nacional y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, fue reiterado en tonos agresivos por diversos funcionarios y partidarios del golpismo hasta que Morales abandonó el territorio nacional para establecerse en Argentina. (La Jornada, Editorial, P.2)