Que horas después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador anunciara que el subsecretario Hugo López-Gatell fue invitado por la OMS para formar parte del grupo de expertos que actualizará el Reglamento Sanitario Internacional, cientos de usuarios convirtieron el tema en tendencia en redes sociales, desbordadas con etiquetas como #GatellOrgulloMexicano. La noticia permitió a connotados morenistas, entre ellos Mario Delgado, líder parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, replicar la buena noticia. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
Con 30 mil 472 contagios detectados hasta el viernes en laboratorios y hospitales privados, los afectados por covid-19 son ya casi 90 mil, de los cuales morirán más de 9 mil (y contando), porque la letalidad en México es 11.7 por ciento (frente a menos de 7 que promedia el mundo). Por eso es incomprensible que el Presidente insista, como antenoche, en dar por “aplanada” la curva de la pandemia que su vocero vaticinó para hace tres semanas, y que en las vísperas fuera reiterativo en interpretar como “apoyo del pueblo” a su estrategia cuando amplios sectores de la sociedad toman precauciones por natural instinto de sobrevivencia. (Carlos Marín, Milenio, Política, p. 7)
La semana pasada, se presentó en una conferencia mañanera un reporte sobre el estado de la seguridad en el país. Además de algunas cifras un tanto alegres sobre la evolución de la incidencia delictiva, se presentaron datos del proceso de construcción de la Guardia Nacional (GN).
Entre otras cosas, se anunció que la Guardia Nacional tiene ahora 106,615 elementos. Este número significaría un incremento sustancial en el estado de fuerza con respecto a diciembre de 2019, cuando, según números oficiales, la GN tenía 74,437 integrantes. Es decir, en cinco meses, se habrían incorporado 32,178 personas a la nueva corporación. (Alejandro Hope, El Universal, Nación, p. A7)
No hubo robo. Los sicarios fueron directamente a matar al extitular de la Unidad de Política y Control Presupuestal de la Secretaría de Hacienda, Alfonso Isaac Gamboa Lozano, implicado en una investigación de desvío de recursos por más de 250 millones de pesos.
En la tarde del pasado jueves 21 de mayo, cerca las 16:00 horas, el C5 recibió el reporte de vecinos del fraccionamiento Las Brisas, en Temixco Morelos: se habían escuchado varias detonaciones. Elementos de la Policía Morelos acudieron a la calle Brisas del Pacífico. Según el parte, “visualizaron a varias personas con lesiones”. Se trataba de dos mujeres y tres hombres. Todos presentaban “lesiones penetrantes a consecuencia de disparos de arma de fuego”. (Héctor de Mauleón, El Universal, Nación, p. A5)
Nos dicen que si alguien tiene duda de hasta dónde pretende llevar el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, la limpia anticorrupción, solo tendría que tomar en cuenta que hoy el jefe máximo de la Policía Federal Ministerial, Kayosci Guerrero Ortega, ha sido separado de manera temporal mientras se investiga el robo a una residencia en el Estado de México, propiedad del empresario petrolero Eduardo Natividad Maqueda. Guerrero Ortega es investigado por la Fiscalía Especializada de Asuntos Internos de la FGR, para determinar su presunta participación en el robo, por el cual ya hay seis miembros de la Fiscalía General de la República puestos a disposición de las autoridades, entre ellos policías federales ministeriales y el director del Grupo de Operaciones Especiales de la Agencia de Investigación Criminal, Armando Sánchez Gutiérrez. De comprobarse que Kayosci Guerrero tiene alguna participación en el robo, nos explican, será un duro golpe para la FGR, sin embargo, sería peor no reconocer y castigar un delito tan grave. (Bajo Reserva, El Universal, p. 2)
Parece que no bastará con la disculpa pública que ofreció la secretaria Rocío Nahle a propósito del tuit que, desde la cuenta oficial de la Sener, aseguró que los “ataques” a AMLO, Luisa Alcalde, Eréndira Sandoval y la propia Nahle “son el resultado de una bestia herida de muerte”. Y es que hay voces que exigen una explicación de ese mensaje, que se redactó arrobando a la @RedAMLOmx. Una de ellas es la de María Marván, expresidenta del IFAI y del IFE, quien soltó una pregunta: “¿cuál es el nombre con apellidos, puesto, sueldo y nombramiento del funcionario responsable de escribir el tweet del que @rocionahle se disculpa? No ‘se escribió’, alguien lo hizo, ¿quién?”. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 29)
Y el que nos aseguran se pondrá enérgico con los funcionarios públicos y legisladores que aprovechan la pandemia para sacar raja política y hacerse promoción personal a sí mismos o a sus partidos es el Instituto Nacional Electoral, que preside Lorenzo Córdova. Resulta que la unidad contenciosa está ya armando los expedientes de quienes acuden ante sus gobernados a darles algún apoyo —como gel antibacterial, cubrebocas, despensas, pero también juguetes y piñatas— y los entregan rotulados con nombres y logotipos personales y partidistas y además aprovechan el acto de entrega para graba, editar y subir videos de promoción personal a las redes. Nos comentan que las autoridades del INE deberían darse una vuelta a las instalaciones de la Cámara de Diputados a ver si esa promoción se está haciendo desde las plataformas oficiales que, en este caso, tienen los diputados y diputadas asignados y que se pagan con recursos públicos. (Rozones, La Razón, LADOS, p. 2)
Desde donde se vean las cosas la pandemia está siendo grave, complicada e incontrolable. Aquello de aplanar la curva o amansar al coronavirus se sigue viendo lejos y parecen más expresiones de voluntad que definición de los escenarios.
Vayamos de nuevo a lo que en varias ocasiones se ha destacado. A pesar de la experiencia en algunos países que vivieron con antelación el coronavirus, no hay fórmulas mágicas y muchas cosas se van definiendo en el día con día. Por más que se viera venir no había fórmulas que permitieran enfrentar al virus, porque todo era y es inédito, inesperado y mortal. (Javier Solórzano Zinser, La Razón, LADOS, p. 2)
Nos hacen saber que el regreso de las actividades al Senado de la República, que preside Mónica Fernández, tendrá que esperar unos días más. A los senadores les llegó el aviso de que las instalaciones se abrirán hasta el 15 de junio y no el primero de ese mes, debido a las disposiciones que la Secretaría de Salud por la etapa de mayor contagio de la pandemia. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA2, p. 2)
EN EL GOBIERNO del “a’i se va” de Andrés Manuel López Obrador ya se preparan para la reapertura sin pruebas de detección suficientes, presumiendo una cifra de fallecidos rasurada y sin transparencia en el modelo que permitirá el regreso a la normalidad. Como que la 4T ya decidió que se muera quien se tenga que morir y ni modo.
ANTE ESTO, los que están verdaderamente preocupados son los gobernadores, incluidos algunos morenistas como Claudia Sheinbaum, que nomás no comparten la manía de este gobierno de volar sin instrumentos. Tienen claro que la reactivación económica es urgente, pero también saben que no puede ser a cualquier precio.
HACE unos días, en una reunión virtual con Olga Sánchez Cordero, al menos una docena de mandatarios estatales le pidieron a la titular de Gobernación que se aplicaran pruebas rápidas masivas, para poder tener un regreso seguro y con certezas. Hoy siguen sin tener una respuesta. (F. Bartolomé, Templo Mayor, Reforma, Opinión)
Recientemente el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que la violencia contra las mujeres no se había incrementado durante la contingencia, pero expreso mi desacuerdo a partir de las cifras oficiales.
Respecto de llamadas de auxilio, la titular de Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres, Candelaria Ochoa, afirmó que sí habían aumentado las dirigidas al 911, más no las quejas ante los Centros de Justicia ni las solicitudes de refugio.
Locatel registró en abril 11 mil 610 llamadas y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública informó que entre enero y marzo se produjeron 67 mil 81 en el país. (El Correo Ilustrado, La Jornada)
Las crisis son aceleradoras de cambios. La irrupción de los derechos sociales en las leyes laborales a nivel mundial no se entenderían sin la Primera Guerra Mundial, el Estado de bienestar y la concepción del gobierno como motor económico no sería igual sin la Segunda Guerra Mundial y la reconstrucción que devino. De manera más silenciosa, pero igual de relevante, está el listado de cambios sociales y políticos que se generaron tras la crisis financiera global de 2008: la crisis del modelo neoliberal, o del capitalismo de libre mercado, empezó con la caída de Lehman Brothers, la ruptura de la confianza, el absurdo del modelo de compra de derivados e hipotecas subprime, que le costaron al mundo el primer gran tropiezo desde la Gran Depresión. Recordar estos hitos me parece oportuno en el momento que estamos viviendo, y la pregunta parece obvia: ¿qué mundo, qué país, nos espera después del Covid-19?, ¿cuáles serán las características de esa nueva normalidad o modelo de convivencia social?, ¿quién gana y quién pierde en el reacomodo? (David Penchyna Grub, La Jornada, Opinión)
La parte principal de nuestra economía ya está recibiendo su peor golpe en años, en casi todos sus frentes y de manera simultánea: están cayendo las remesas, lo mismo que las exportaciones; el turismo se suspende, mientras nuestros pequeños negocios permanecen cerrados. Los flujos globales de la inversión nos abandonan y no están llegando nuevos. Por todo eso, los dólares empiezan a escasear y nuestra moneda se deprecia.
Mientras todo eso sucede, el ingreso del gobierno desciende en una intensidad aún desconocida, pero con una dirección hacia el fondo. Pronto el funcionamiento de lo más básico, digamos, los sueldos de quienes trabajan en el Estado, la operación de las instituciones, los grandes programas sociales, los megaproyectos, Pemex y los pagos de deuda soberana tendrán que reconocer que las cuentas no cuadran. No lo deseo, pero ese es el futuro previsible con la evidencia disponible: estamos viajando, en cámara rápida, al escenario de una crisis fiscal. (Ricardo Becerra, La Crónica, Opinión)
En esta ocasión, me voy a referir a otros importantes recursos jurídicos, que desde hace años, han servido de base –quizá incompleta, para normar y orientar la presencia de los militares en tareas propias de las corporaciones policiales municipales, estatales e incluso, federales. Con el afán de documentar un inexplicable debate, dado que son años los que preceden al ya famoso acuerdo del pasado 11 de este mes.
En efecto, me permito citar la Tesis P.J./36/2000 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Novena época; Instancia: Pleno; Fuente: Semanario Judicial y Gaceta, Tomo XI; abril de 2000, página 552, votado por unanimidad, en donde se señala que es constitucionalmente posible y con base a una solicitud expresa de la autoridad civil, que el Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea Mexicana y la Armada de México, puedan participar en apoyo a la sociedad en actividades de Seguridad Pública. (Javier Oliva, El Sol de México, Análisis)
China ha propinado un golpe en contra de Hong Kong aprovechando la crisis geopolítica que ha provocado el nuevo coronavirus, y el impacto que éste ha provocado en Estados Unidos, dejando ya casi 100,000 muertes.
La imposición de una ley de seguridad a Hong Kong no solo viola la autonomía de la región cuya identidad y vínculo con China era definida como: “un país, dos sistemas”. China también viola varias leyes firmadas a finales del sigo pasado. La principal, acordada con Reino Unido, otorgaba a Hong Kong una autonomía hasta el 2047. No es difícil recurrir a eufemismos para lastimar la libertad a través de “sedición”, “terrorismo” o “injerencia”. Delitos que el gobierno chino dice ver en Hong Kong. (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, El Economista, Análisis)