Aunque el sistema de partidos en México voló en pedazos, tras el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, hay quienes no se resignan e insisten en crear nuevos partidos políticos. Lo mismo el expresidente Felipe Calderón Hinojosa y Margarita Zavala, su esposa, que los herederos de la maestra Elba Esther Gordillo, perredistas, intelectuales de izquierda o activistas y defensores de derechos humanos están en proceso de conseguir el registro ante el Instituto Nacional Electoral y, ¡cómo no!, el presupuesto oficial. Los Calderón-Zavala encabezan el proyecto México Libre. En enero de este año manifestaron ante el INE su interés de conformar un nuevo partido político. (Alejandro Cacho, El Heraldo de México, p.12)
La suspensión de la subasta para la distribución de medicamentos programada para este lunes por una falla técnica, volvió a levantar tolvaneras y suspicacias. Nada extraño para un negocio de 70 mil millones de pesos anuales y fuertes intereses económicos. El gobierno ha esbozado el monstruo con el cual se enfrenta al haber consolidado las compras, pero aún no revela la magnitud del tamaño y poder de quienes se sienten afectados. Apenas si lo dejó entrever el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, quien al subrayar que el aplazamiento no afectaría la distribución de medicinas, dijo que el desabasto es un tema “inducido”. Hay indicios de que así es. Y como botones de muestra: *En mayo, mientras hablaban representantes de la industria químico farmacéutica con la oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, Raquel Buenrostro, quien les explicaba los nuevos medicamentos para el VIH con avances tecnológicos para sustituir los antirretrovirales con una década de rezago que querían introducir al mercado para que se diera una competencia que redujera los precios, entró una llamada del IMSS, donde alertaban que había comenzado una manifestación encabezada por el presidente de la organización Derechohabientes Viviendo con VIH/SIDA de ese organismo, Luis Adrián Quiroz, donde denunciaban que había desabasto porque la Secretaría de Salud no había comprado los fármacos. “Ni siquiera habíamos terminado de hablar cuando ya se habían movilizado”, recordó un funcionario involucrado en las pláticas. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, p.34)
Que si en algún momento estuvo difícil ingresar a la Policía Federal será ahora, pues la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, que encabeza Alfonso Durazo, dio a conocer la licitación pública nacional mixta para que laboratorios concursantes tasen sus servicios por un total de entre 201 mil 600 y medio millón de exámenes médicos. El laboratorio ganador someterá a los candidatos a pruebas de toxicología en busca de cocaína, mariguana, mefanfetaminas, barbitúricos y opiáceos; alcohol en la sangre y pruebas específicas hepáticas; química clínica para checar glucosa, colesterol y ácido úrico, así como perfiles cardiaco, hematológico y reumático. A ver cuántos limpios y saludables encuentran. (Milenio Diario, p. 2)
Lo dicho por Carlos Canto Salgado a sus torturadores sugiere que “doce, trece” de los 43 desaparecidos iban a ser llevados a Huitzuco. De confirmarse que llegaron ahí se corroboraría que no todos o, como afirman quienes rechazan la “verdad histórica”, ninguno terminaron en el mismo lugar ni tuvieron el mismo final. El problema es que no hay un solo indicio que vaya más allá del Puente del Chipote, donde el autobús 1531 de la línea Estrella de Oro en que los jóvenes viajaban fue baleado y detenido por policías de Iguala y bloqueado por compinches municipales de Huitzuco. Según se le escucha, Canto cantó lo que le dijeron. No le consta. Aporta un testimonio de oídas, sin validez legal. No obstante, su versión guarda meridiana congruencia con las pruebas contenidas en el expediente sobre lo sucedido en el Puente del Chipote, y no existe otro sitio en carretera donde se haya capturado a normalistas en una ruta distinta a la del resto de sus compañeros. La afirmación en el sentido de que los muchachos fueron llevados a El Tomatal (muy próximo al puente referido) tiene relación y congruencia con la ruta de desaparición adicional de los estudiantes descubierta por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. (Carlos Marín, Milenio Diario, p. 7)
Tras las presidenciales, reconocen hoy propios y extraños que el partido naranja es una fuerza política. Prácticamente desde las sombras, ahora sí que sin hacer ruido ni intentar llamar la atención, el Movimiento Ciudadano (MC que ahora preside Clemente Castañeda -aunque su real dirigente es, desde siempre, Dante Delgado Rannauro continúa ganando espacios y adeptos, de manera tal que ya en la actualidad es considerado por no pocos como la fuerza partidista emergente con mayor futuro. Tras las presidenciales del 2018 en que, junto con Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática -bajo la guía del veracruzano, reconocen hoy propios y extraños- apoyaron la fracasada candidatura de Ricardo El Cerillo Anaya, efectivamente, el llamado partido naranja inició un consistente proceso de crecimiento y consolidación basado, esencialmente, en la atracción a sus filas de cuadros de otras fuerzas que, decepcionados por los pobres resultados obtenidos en las urnas, decidieron migrar en busca de mejores aires. (Enrique Aranda, Excélsior, p. 18)
¿Qué tan poderosa será esta funcionaria, que simultáneamente trabaja para la diplomacia de dos países, y nació en un tercero? Eso que suele verse en las películas de espías, que alimenta leyendas en el mundo de la inteligencia internacional, sucede con inocente flagrancia en la cancillería mexicana del actual gobierno. Haymel Isabel Brito Martínez es venezolana y trabaja al mismo tiempo para los gobiernos de Emiratos Árabes Unidos y de México. Y se ve que es influyente, porque nuestro país la acreditó como parte de la selecta delegación de tan solo cinco personas que viajará a la próxima Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde se discutirá el tema de la crisis política en Venezuela. Sin duda la aportación de Brito Martínez, con experiencia de primera mano, será valiosa. Queda claro qué país le va a pagar el viaje. La pregunta es qué intereses va a defender: los mexicanos, los venezolanos o los árabes. Porque tiene al menos dos cachuchas. (Carlos Loret de Mola, El Universal, p. 5)
Hace unos años se volvió viral una foto que posteó la empresaria californiana Maria Kang en redes sociales. Aparecía vestida en ropa para hacer ejercicio, rodeada de sus tres pequeños hijos. La imagen iba acompañada de un breve mensaje: “¿Y cuál es tu pretexto?”. El caso provocó controversia porque a muchos no les gusta que se evidencien sus pretextos. No hace falta ser muy ingenioso para encontrar justificaciones a la falta de acción y de resultados. En sicología se le llama racionalización, un mecanismo de defensa que consiste en justificar las acciones –generalmente las del propio sujeto– en un afán de neutralizar la crítica o la autocrítica. Fue el neurólogo galés Ernest Jones (1879-1958) quien llevó este concepto al sicoanálisis. Definió la racionalización como “la invención de una razón para una actitud o acción cuyo motivo no se reconoce”. Señalar al pasado como el motivo para no resolver los retos del presente es una de las formas comunes de la racionalización. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, p. 2)
En tres meses, Redes Sociales Progresistas (RSP) la asociación elbista que busca obtener su registro como partido político nacional ha cumplido con cinco de las 32 asambleas estatales de afiliación que celebrará, de acuerdo con el calendario registrado ante el Instituto Nacional Electoral. Justamente fue en Chiapas la entidad natal de Elba Esther Gordillo- donde arrancó el esfuerzo de las bases elbistas, el pasado 23 de marzo. En las dos primeras semanas de abril hubo sendas asambleas en Campeche y Nuevo León y después vino un receso de un mes, propiciado por las vacaciones de Semana Santa, hasta finales de mayo, cuando se completaron las afiliaciones en Durango e Hidalgo. (Alberto Aguirre, El Economista, p. 42)
Ayer que Andrés Manuel López Obrador contó en la mañanera que era “seguidor de Jesús Cristo porque defendía a los pobres y estaba en contra de los oprimidos” y que en esa religión “tenemos prohibido permitir la corrupción” y le “prohíben los lujos y la fantochería”, recordé una anécdota que me contó Carlos Navarrete. La historia del guanajuatense refiere que en 1994 lo enviaron del PRD a Tabasco a apoyar a Andrés Manuel en su segunda campaña por la gubernatura del estado. Iba con otros compañeros del partido y fueron directo a la casa del de Macuspana. Era cerca de la una de la tarde. Rocío Beltrán, esposa de AMLO entonces, los recibió y les pidió esperar en una salita porque su marido andaba de gira. Pasó el tiempo, más de una hora y Navarrete, inquieto, comenzó a moverse. Vio un cuarto abierto y pasó a curiosear. Estantes de libros cubrían los muros. En una mesita vio una biblia cristiana y a un lado, la partitura del himno cristiano que él mismo, en su adolescencia había cantado. Ahí supo que López Obrador era “cristiano militante”. (Martha Anaya, El Heraldo de México, p. 6)
En el capítulo México de la corrupción multinacional de Odebrecht hay noticias que perfilan más impunidad. Los corruptores han recurrido a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para quejarse de procedimientos, multas y sanciones impuestas por la autoridad, mientras algunos de los que podrían haber sido corrompidos parecen haber librado el castigo por prescripción de algunos delitos. En tal escenario, los corruptores pretenden seguir en el negocio sin antes pagar por su conducta ilegal (confesada en una corte de Nueva York), y los presuntos corrompidos a otra cosa mariposa. (Salvador Camarena, El Financiero, p. 37)