EL PROBLEMA no es si la vacuna es rusa, china o marciana, sino que Sputnik V, que quiere traer el gobierno mexicano… ¡no tiene estudios completos! Es decir, no se conoce a ciencia cierta hasta dónde protege, dónde falla y, sobre todo, qué efectos colaterales puede tener.
EL SUBSECRETARIO Hugo López-Gatell ha querido salirse por la puerta fácil de descalificar a quienes cuestionan la importación de 24 millones de dosis, acusándolos de ser antivacunas. La realidad es que el problema no son las vacunas, sino la improvisación gubernamental.
Y EN EL caso específico de la Sputnik V, inclusive podría haber un serio conflicto de intereses. ¿Por qué? Pues porque el organismo encargado de aprobar las vacunas depende del funcionario que falló en su estrategia contra la pandemia. Exacto: la Cofepris está bajo las órdenes de López-Gatell. El regulador al servicio del gobernante, cosa que no pasa en países donde se toman más en serio las cosas.
ASÍ mientras el británico Boris Johnson pide perdón a sus gobernados por el mal manejo que hizo de la pandemia, López-Gatell trata de tapar el hoyo que ha dejado la pandemia del Covid-19 con vacunas cuya eficacia aún no está probada. Para la soberbia no hay cura, ni anticuerpos. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Se va AMLO unos días y comienzan los pleitos.- No es posible que no lo dejen descansar, que no permitan que el presidente Andrés Manuel López Obrador tenga un poco de tranquilidad para recuperarse pronto de la Covid. Solo ha faltado tres días a las mañaneras y ya empezaron los pleitos en su gobierno. Ayer, la honorable cónsul de México en Estambul, Isabel Arvide, arremetió desde su cuenta de Twitter contra la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, designada por el presidente para tomar su lugar en la conferencia de prensa mañanera. La cónsul reclamó a la secretaria la manera en la que condujo la mañanera y en especial su criterio para determinar cuáles son los medios de comunicación más relevantes en el país. Además, en su enojo. Arvide dijo también lo siguiente: “¿Nos imaginamos a la señora @MOlgaSCordero como mandataria sin horrorizarnos?”. Qué pasó, doña Isabel, ¿ya quiere cafetear al señor Presidente? Ni sus peores adversarios han expresado, como usted, la posibilidad de que el mandatario pierda la vida y que doña Olga asuma la presidencia. Serénese, no es bueno tuitear con el hígado. (El Universal, Nación, p. 2)
Sin tregua. Ayer arribó a México el contenedor con el antígeno para la fase III de la vacuna contra covid-19 del laboratorio alemán CureVac, en la que participarán 8 mil voluntarios, la mitad de ellos recibirá la vacuna y el restante un placebo. El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, destacó que este estudio clínico, que se llevará a cabo en la CDMX, Querétaro, Guadalajara y Monterrey, es el tercero en México luego del de la farmacéutica china, CanSino y la Janssen, de Johnson & Johnson. David Kershenobich, director general del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, destacó la oportunidad que significa tener una diversidad de vacunas en México, gracias a la cooperación internacional. La oposición debería reconocer que se está haciendo bien el trabajo. (Excélsior, Nacional, p. 15)
Que los 38 expertos de 29 instituciones nacionales e internacionales que hablaron en voz del rector de la UNAM, Enrique Graue, se olvidaron de eufemismos y rollos: diagnosticaron un sistema nacional de salud “rebasado por la pandemia”, llamaron a no evadirse con “propuestas mágicas y quiméricas” y plantearon en concreto “hacer un alto en el camino” de la estrategia, convertir como obligatorio el uso del cubrebocas y subir la inversión en la materia de 2.8 a 6.6 por ciento del PIB. La respuesta oficial, por el subsecretario Hugo López-Gatell, es que el gobierno recibe “con júbilo” el documento y asume que debe hacer una escala para “mejorar” el combate a la pandemia. A ver. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
El sello de Olga.- Marcó su estilo la titular de la Segob, Olga Sánchez Cordero, en las conferencias mañaneras. Reconoció el profesionalismo de todos los medios de comunicación, lo cual molestó a la cónsul en Estambul, Isabel Arvide, quien le reclamó vía redes su postura. Elegante, Olga respondió: “Todos son muy importantes, tienen mi respeto y son incluidos por igual”. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
¿‘Maximato’ en el Once?.- En los camerinos de Canal 11 ya no sorprendió el nuevo fichaje del gobierno del presidente López Obrador, Carlos Brito Lavalle, que si bien es egresado del ITAM, con apenas 25 años será el director más joven de la historia de ese canal. En su semblanza no deja de causar curiosidad que su único patrón ha sido el exdirector de la misma televisora, el senador morenista José Antonio Álvarez Lima, quien regresó a su escaño. Además, es muy amigo del abuelo del hoy director, exalcalde, exdiputado local y federal del PRI, Carlos Brito Gómez. (El Financiero, Política, p. 29)
De vacunas y trámites.- Donde siguen haciendo notorio el trabajo que realizan para traer más vacunas al país es en la Cancillería. Poco antes de que el titular de esa dependencia, Marcelo Ebrard, anunciara que ya libró el Covid-19 al resultar negativo en la segunda prueba PCR que se aplicó, activó a su equipo para dar a conocer el arribo a México de las vacunas del laboratorio CureVac, que serán destinadas a estudios de fase tres aquí y en los que se espera la participación de unos ocho mil voluntarios. Con CureVac son ya tres los laboratorios que realizan ese tipo de estudios: los otros son CanSino y Janssen. Se espera que también venga Novavax. Por cierto que, nos dicen, muchas de estas firmas quisieran que el camino burocrático de su eventual registro ante Cofepris fuera tan terso y expedito como el que ha tenido la vacuna Sputnik V. Uf. (La Razón, La Dos, p. 2)
México, como gran parte del mundo, vive hoy en la incertidumbre del abastecimiento de las vacunas contra el coronavirus.
Ayer le contaba el desastre de Alemania, modelo de orden y eficacia, que solo ha podido vacunar a 2 por ciento de su población, entre 85 y 87 millones de habitantes, por la burocracia y falta de vacunas. El gobierno italiano cayó por esas mismas razones y la Unión Europea no ha podido resolver el problema. La falta de abasto.
Por eso me quiero referir al caso mexicano, en el pico más alto de la crisis. Ayer fue el tercer peor día en muertes, con mil 623, para rebasar las 153 mil, y los contagios se mantuvieron en la franja más alta, 17 mil 944, para cruzar el millón 800 mil.
Hoy, en lo peor de este flagelo, vivimos la incertidumbre de las vacunas, que desde diciembre se nos aseguró abastecimiento y aplicación universal y gratuita. En estos momentos desconocemos las cuentas y la garantía de suministro.
Se ha dicho que Pfizer reanudará las entregas el día 15, AstraZeneca comenzará a surtir en abril y Moderna, las tres aprobadas por Cofepris, no llegará por cara.
Pero de repente, en una llamada entre los presidentes López Obrador y Putin, el lunes, éste ofreció 24 millones de dosis de la cuestionada Sputnik V que científicamente se mantiene en protocolo de investigación por no haber acreditado aún el cumplimiento de la fase tres.
El 11 de agosto, el subsecretario López-Gatell dijo que no sería ético por razones de bioseguridad usar una vacuna, como la Sputnik V, que no haya terminado satisfactoriamente los estudios de la fase tres. El martes anunció que Cofepris la aprobará. Y pregunto: ¿cuántas vacunas tiene aseguradas hoy el gobierno de México y para cuándo su entrega y aplicación? Es la incertidumbre. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
La impresión que ha dejado el gobierno mexicano es que no sabe manejar una crisis. Es cierto que la forma como López Obrador ha centralizado el poder produce el fenómeno del enanismo en la mayoría de sus colaboradores, pero al ser la mañanera la síntesis coloquial de lo que en realidad es un sistema de gobierno y gobernabilidad, de difusión y propaganda, y de tener bajo control la conversación y ubicarse en el centro de la arena pública, su ausencia en ese espacio ha desnudado la incompetencia e incapacidad de su equipo para poder llenar los vacíos con información útil y creíble.
La mañanera se ha convertido en un espacio que ha magnificado los audioboletines, porque al no estar en el centro López Obrador, que dirige una orquesta con orientación política e ideológica, lo que queda es un esqueleto donde los funcionarios acuden a dar sus reportes que podrían haber sido resueltos de mejor manera por voceros de menor jerarquía.
Los funcionarios, comenzando por la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, a quien responsabilizó López Obrador de la mañanera, han mostrado carecer de información real en tiempo real, que proyectara a un gobierno sólido que temporalmente puede ser funcional sin su cabeza. Sánchez Cordero, como metáfora de esta mala gestoría de crisis, ni siquiera sabía que el Presidente estaba confinado a 150 metros de ella.
La secretaria de Gobernación se ha encargado de dar el parte médico sobre la salud del Presidente: “está muy fuerte”, “está optimista”, “su salud es buena”. No es médica, por lo que más allá de vaguedades y lugares comunes, lo que informe sobre la salud del Presidente carece de valor.
Cuatro días después de haber dado positivo de Covid-19, realmente no se sabe, clínicamente hablando, en qué estado se encuentra la salud de López Obrador. Se ignora por qué dicen que “evoluciona bien” y que el domingo tuvo fiebre “mayor a 37.3 y menor a 38”, porque falta contexto y traducción. Esto no dice nada y abre el camino a la especulación. No hay un parte médico diario y responsable sobre la salud del Presidente, y tampoco se conoce quiénes lo atienden. Se informó que el secretario de Salud, Jorge Alcocer, está al frente del equipo médico, pero todo parece ser parte de algo que huele a engaño. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Política, p. 32)
Si algo faltaba para demostrar el mal manejo de la pandemia a lo largo de estos once meses, los datos aportados ayer por el Inegi lo exhiben públicamente. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, entre enero y agosto del año pasado fallecieron por covid 108 mil 658 personas, una cifra un 44.8% mayor a la que dio a conocer la Secretaría de Salud. El Inegi explicó que ese aumento de cifras se debió a que contabilizó las personas que fallecieron en sus domicilios o en la calle y Salud sólo a las que los hacen en hospitales.
Eso confirma que de poco sirven las conferencias diarias del equipo de López-Gatell si las cifras que se proporcionan están erradas hasta en el número de fallecidos, nada menos que en un 44.8 por ciento. Confirma también que, con los datos del Inegi, se podría asegurar, como ya lo habían adelantado varios analistas independientes, que la cifra de víctimas de la enfermedad no son los más de 153 mil contabilizados al día de hoy, sino, por lo menos, 300 mil. Los que han adquirido la enfermedad, con o sin síntomas, deben ser, por lo menos, tres millones de personas.
Pero la información oficial sobre el tema no cambia ni siquiera con la enfermedad del presidente López Obrador. El martes, con casi mil 800 fallecidos, fue el día más letal desde que comenzó la pandemia. Ayer, la secretaria Olga Sánchez Cordero (que tuvo el buen criterio, en lugar de asegurar que tenía “otros datos”, de aceptar que las cifras del Inegi son confiables) aseguró que la pandemia “está contenida y con ligero descenso”.
Sería terrible que después de semanas de un nuevo confinamiento y con la actividad económica parcialmente detenida, no pudiéramos “contener” la cantidad de contagios, pero lo cierto es que aún estamos lejos tanto de lograr un descenso de la curva (¿recuerda cuando en abril del año pasado se aseguraba que ya se había aplanado la curva de contagios?) como de recuperar cierta estabilidad sanitaria, económica y social. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Coronavirus alerta, p. 12)
El Inegi se volvió un títere cómplice de la opacidad. Sus funcionarios no aguantaron la presión política y con tal de salvar el pellejo, esta institución se volvió oficialmente mentirosa.
Primer acto: Julio Santaella, presidente del Inegi, proporcionó información que hace sospechar seriamente de los datos que la Secretaría de Salud ha venido entregando a propósito de la pandemia de coronavirus.
Mientras el gobierno dice que, entre enero y agosto de 2020, debido al covid-19 perdieron la vida 69 mil 849 personas, el Inegi advirtió que la cifra real, durante ese mismo periodo, fue de 108 mil 658 víctimas.
El tamaño del error es escandaloso: 56.5 por ciento más decesos en comparación con lo reportado por el zar anticovid, el doctor Hugo López-Gatell.
Segundo acto: Julio Santaella advirtió que no tendrá la cuenta total de muertes por coronavirus de 2020 sino hasta el mes de octubre de este año. Preguntan Gabriela Warkentin y Javier Risco, durante la emisión matutina de Así las Cosas (270121), ¿por qué tomará tanto averiguar los datos de los cuatro meses faltantes del año pasado?
Tercer acto: Julio Santaella vomita un galimatías infantilizante para la inteligencia de los radioescuchas. Que dizque es complicado tener la cifra anualizada porque los médicos legistas y los médicos tratantes viven en la edad de piedra, y luego las familias toman su tiempo para solicitar las actas de defunción y también los registros civiles son un desastre y etcétera, etcétera, etcétera.
Todo suena muy complicado excepto la respuesta a una pregunta simple: ¿por qué el Inegi fue capaz de proporcionar información relativa a agosto de 2020, solo cuatro meses después, y no lo es de hacer lo mismo con septiembre, octubre, noviembre y diciembre del año pasado? (Ricardo Raphael, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
El Covid-19 fue la segunda causa de muerte en México entre enero y agosto de 2020, rebasando a padecimientos como la diabetes mellitus, los tumores malignos, la influenza y la neumonía. El INEGI calcula que en esos ocho meses hubo una mortalidad excedente de 184,917 personas, 37.9 por ciento arriba de lo normal. Este número incluye no solo Covid, sino también otras enfermedades.
Ayer el INEGI documentó que solo de Covid se registraron 108,658 fallecimientos entre enero y agosto de 2020. Es una cifra muy superior a las que manejaba la Secretaría de Salud, que reportó 75,017 muertes por la pandemia entre enero y agosto (datos de Julio A. Santaella). El INEGI encuentra 33,641 más, o sea, 44.8 por ciento. Édgar Vielma Orozco, director general de estadísticas sociodemográficas del INEGI, me explica que la diferencia se debe a que Salud considera en sus cifras solamente a quienes fallecen en hospitales, pero “el 55 por ciento de la gente muere en casa o en las calles”.
Lejos ha quedado el tiempo en que el presidente López Obrador podía “decirle a la gente: serenos, tranquilos”; cuando pedía a los medios evitar “amarillismo”, “exageraciones” y “una psicosis de miedo, de temor, porque hay quienes no actúan con ética y vuelan, no tienen objetividad”. El 28 de febrero de 2020 declaró: “Tenemos los médicos, los especialistas, la capacidad para hacerle frente a este caso del coronavirus… No es, repito, según la información que se tiene, algo terrible, fatal, ni siquiera es equivalente a la influenza”.
Hoy sabemos que el sistema de salud no estaba listo para hacerle frente al Covid; que la epidemia sí es “algo terrible, fatal”; que es más mortífera que la influenza; que a pesar de que se trata de una enfermedad nueva, que cobró su primera vida en México apenas el 18 de marzo de 2020, se convirtió rápidamente en la segunda causa de muerte. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)
LA PANDEMIA NOS REBASÓ.- El rector de la UNAM, Enrique Graue, reconoció que las cifras de defunciones en México por COVID-19, son muestra de que la pandemia rebasó al sistema de salud. Desde hace un año sabían que podía ocurrir, indicó: “A pesar de las medidas que se habían tomado, debíamos estar conscientes de que la epidemia podría rebasar al sistema de Salud y, de hecho, así ha sido. Nuestros más de 150,000 muertos, y el exceso de mortalidad general son prueba de ello. Son pérdidas irreparables y gran dolor para México”. Grauereiteró el ofrecimiento de la UNAM —aún no aceptado por la Secretaría de Salud federal— de participar en el Plan Nacional de Vacunación contra COVID-19. (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 5)
La primera conferencia mañanera sin el presidente López Obrador no estuvo exenta de los elementos que la han posicionado como ese morboso circo. El lunes, una nerviosísima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quiso terminar sin aceptar ninguna pregunta, y fue hasta que los reporteros ahí presentes empezaron a soltar sus cuestionamientos a voz en cuello, que aceptó quedarse unos minutos más y responder.
Aunque la duda general de la prensa tenía que ver con la salud del presidente, ante la información contradictoria y con cuentagotas que se había soltado, un preguntador de los que le hacen comparsa al primer mandatario tomó el micrófono para lanzar una larga perorata de elogios al gobierno y de paso, emulando al mandatario y quizá para complacerlo a larga distancia, llamó “pasquín” al periódico Reforma. Luego otra de las identificadas como reporteras tomó la palabra para acusar a otro reportero ahí presente, quien luego pidió derecho de réplica para defenderse, cuando ya aquello parecía todo, menos la conferencia de prensa de una nación cuyo jefe de Estado acababa de contraer coronavirus y se sustraía de sus actividades.
El show debe continuar. Y si el presidente se enferma, ahí está el espectáculo montado para quien tome su lugar: personajes que se disfrazan de periodistas, se ostentan como representantes de medios de comunicación artificiales, creados como en microondas al amparo del sexenio actual, y que interpretan el oficio como un ejercicio de adulación permanente en el que no cabe el menor asomo de crítica a su entrevistado. La consultora SPIN tiene datos duros sobre cómo la inmensa mayoría de las preguntas en dos años de mañaneras han surgido de medios de comunicación prácticamente desconocidos y totalmente afines al gobierno federal. Y cómo, si te sientas en la primera fila —butacas predilectas de los cortesanos— tienes 80% de probabilidad de que te den la palabra para preguntar.
Le ha de haber dado un poco de pena ajena a la secretaria de Gobernación. Porque para el tercer día que encabezó la mañanera, de plano pidió que pudieran preguntar más reporteros de verdad: “¿Alguien de Reforma y de EL UNIVERSAL? Para que podamos también tener aquí a los diarios más importantes”, se sinceró.
Bofetada con guante blanco al vocero presidencial, Jesús Ramírez, director de esa patética orquesta. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
Imaginemos por un momento que la pandemia de Covid-19 hubiera llegado a México después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador hubiera triunfado en su deseo de desinstitucionalización del país para concentrar todo el poder, toda la información y cualquier decisión en torno a su persona.
Supongamos que para el momento en que el virus del SARS-CoV-2 se esparcía en México ya no existieran los órganos autónomos. Que las elecciones las organizara otra vez la Secretaría de Gobernación, que la política monetaria estuviera bajo el control de la Secretaría de Hacienda, que no hubiera más transparencia y que los datos estadísticos ya no fueran responsabilidad de un autónomo Inegi, sino, digamos, de la Secretaría de Economía.
En ese hipotético, que no imposible, escenario de vuelta al México oscurantista, todas las cifras que diera a conocer el gobierno tendrían esa mano negra del manejo político electoral de la 4T.
El comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) no sería el oportuno del Inegi, sino el que seguramente daría el Presidente en su mañanera y que sin duda indicaría una realidad muy diferente a la de un dato imparcial y objetivo de la medición económica.
Aunque la edad promedio en México, según el censo, es de 29 años, todavía debe haber muchas personas que recuerden que hace 30 años la información económica se manejaba desde Los Pinos y que datos tan esenciales como las reservas internacionales del Banco de México se conocían sólo dos veces al año. Así nos fue en esas épocas de opacidad de la información. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas y Dinero ,p.8)
El INEGI aportó el día de ayer su trabajo imparcial y profesional para ayudarnos a dimensionar el drama que está significando la pandemia en México.
Refirió el Instituto presidido por Julio Santaella, que en los primeros 8 meses de 2020 hubo en México 683 mil 823 fallecidos.
La cifra de 2019, para ese mismo periodo, fue de 499 mil 784, y había crecido en 4 por ciento respecto al año previo. Si en 2020 se hubiera mantenido la tendencia, los fallecidos habrían sido 519 mil 775.
El cálculo del INEGI, considerando el promedio desde 2012, lleva el porcentaje adicional de fallecidos a 37.9 por ciento.
El exceso de mortalidad en este año tiene como única explicación relevante la presencia de la pandemia.
Las muertes pueden ser derivadas directamente del Covid-19 o bien, pueden ser resultado indirecto de éste.
Ha sido cada vez más frecuente que personas aquejadas de diversos padecimientos hayan sido desatendidas por la concentración de recursos para la pandemia. O bien, que los pacientes, ante la situación crítica del sistema hospitalario, opten por no acudir a los servicios de salud. (Enrique Quintana, El Financiero, La Dos, p.2)
Retrospectiva: Al concluir en 2010 el segundo gobierno de continuidad tricolor del gobernador José Reyes Baeza (JRB), el CEN del PAN pensó que el senador Gustavo Madero Muñoz (GMM) debería ser su candidato no así el edil citadino Carlos Borruel Baquera (CBB) quien en una contienda inédita derrotó por 387 votos al priista y carta en la sucesión Alejandro Cano Ricaud.
Abrió Duarte: “Esa dolorosa derrota”, dijo a OEM JRB en la visita que realizó al City Hall de Los Ángeles donde confirió la ‘Presea Migrante Solidario’ a Antonio Villaraigosa, cambió rotundamente la historia del ‘Estado Grande’ con la postulación del cenecista y presidente de la Cámara de Diputados César Duarte quien cobijado por Beatriz Paredes y Jesús Murillo Karam gobernó inmerso en una crisis de inseguridad que llevó a la intervención de las fuerzas federales y solo durante el primer trienio retoma, a través de Carlos Salas “El Fiscal de Dios”, el orden.
Ahora Corral: En dos ocasiones Javier Corral buscó Chihuahua 2004 perdió antes JRB y 2016 derrotó al edil juarense Enrique Serrano y aseguró “llevaré a Duarte a prisión” y al cuarto año del quinquenio fue detenido su antecesor y no será extraditado hasta que la jueza Lauren F Lois se pronuncie por escrito ya que la acreditación de la causa probable es uno de los requisitos fijados para el tratado internacional en materia de extradición que podría consumarse en 60 días en plena campaña electoral que enfrentará a la ex edil citadina Maru Campos vs el tercer Delegado Federal en resultar nominado, Juan Carlos Loera.
¿Caballero Corral? Según la información del colega Fernando Reyes de El Heraldo Chihuahua “el martes 1 de diciembre la presidenta municipal María Eugenia Campos y el secretario del Ayuntamiento César Jáuregui Moreno recibieron entre 2014 y 2015 más de 10 millones de pesos por parte del ex gobernador César Horacio D.J. “procedentes de su nómina secreta quienes dirigían al grupo parlamentario del PAN en el Congreso del Estado. (Federico Lamont, El Sol de México, Republica, p.9)
Olga, chalecos y enredos mañaneros // Aborto: no consultar derechos // Los diarios más importantes// Inegi, sumamente confiable
Apremiada por las circunstancias a hacerse cargo de un muy exitoso programa de información y propaganda, conocido como La Mañanera, cuyo titular ha debido dejar temporalmente el micrófono por contagio del virus global, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero (OSC), ha ido sobrellevando la encomienda matutina con un aire ligero, dejando al descubierto su poco conocimiento operativo y concreto de los asuntos de la República que el titular de esas conferencias de prensa suele mostrar al detalle, e incluso enredándose en un discurso o en consideraciones políticas que tal vez sean propias de ella, pero no del Presidente de México.
AYER, AUNQUE PAREZCA un tema baladí (o justamente por ello), la secretaria continuó con la modalidad, ya mostrada en su primera conferencia, de escoger reporteros para que pregunten, merced a sus prendas de vestir: “A ver, tú, que tienes una chamarra muy bonita amarilla (…) ¿Cuál es tu nombre?” El elegido respondió: “Arturo Contreras, de Pie de Página.
Gracias por la chamarra.
Me la puse para que me vieran”.
Y Sánchez Cordero añadió: “Está muy bonita la chamarra”.
EN OTRA SELECCIÓN, la titular de la SG pudo tener éxito cromático, pero no político, no periodístico: “A ver, me permites, también otro chaleco muy bonito, el beige”.
Era, según él se describió, “Arturo Pavón, del Chapucero Network, allá en Tabasco con Nacho Rodríguez” (@nachorgz en Twitter).
Y terminando de escuchar a ese representante de un muy exitoso programa transmitido por Internet, Sánchez Cordero soltó: “Quiero, a ver, ¿alguien de Reforma y de El Universal? También para que podamos también tener aquí a los diarios más importantes”.
UN REPORTERO DE Reforma alzó la mano, hizo preguntas y las redes sociales proclives a la llamada Cuarta Transformación (4T) lanzaron críticas muy duras a la secretaria, que hizo un abierto coqueteo con dos medios a los que el presidente López Obrador ha dirigido en esa misma mañanera críticas duras y directas, medios a los que muchos obradoristas combaten cibernéticamente (todas las citas de OSC, incluidas en esta columna, están disponibles en la página oficial de Presidencia, https://bit. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 12)