Columnas de Opinión 290323

Rayuela

Dio una larga lista de los motivos de su renuncia, sólo le faltó uno: el de la vergüenza. (La Jornada, Contraportada)

Estrictamente Personal / López Obrador, en un sándwich

China ha estado zumbando en los oídos de Estados Unidos desde hace tiempo por su penetración en México. En los dos primeros años del gobierno del presidente Joe Biden fueron las presiones para convencer, sin éxito, al presidente Andrés Manuel López Obrador de suscribir la Clean Network (Red Limpia), para cortar la dominancia de la tecnología 5G china, que en México la utilizan mayormente las empresas de Carlos Slim. Aquello, inscrito en el ámbito de la lucha por el liderazgo en el nuevo orden mundial, está congelado, pero otro tema donde están vinculados los chinos a México no está pasando desapercibido: su control sobre el fentanilo.

Van poco más de tres semanas de audiencias en el Capitolio donde el tema del fentanilo y México es recurrente. No es uno que México desconozca, y desde 2019 la Unidad de Inteligencia Financiera había alertado que la organización criminal de la familia Zheng, que comenzó a tejer sus redes en 2013, era la responsable del tráfico de fentanilo y sus precursores de China a México, y operaba en los estados del Pacífico asociados con dos cárteles rivales, el del Pacífico y el Jalisco Nueva Generación. La preocupación en Washington es porque el fentanilo está matando a miles de estadounidenses y consideran que López Obrador hace poco para controlarlo.

Un reciente memorando del Subcomité de Seguridad Nacional del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, subrayó la mortalidad del fentanilo: un gramo es capaz de provocar la muerte de 500 personas; 2 miligramos, que son alrededor de 15 granos de sal, se consideran letales. Al mismo tiempo es altamente rentable. Según la DEA, producir una píldora de fentanilo cuesta aproximadamente 13 centavos de dólar, pero puede venderse en las calles de Estados Unidos por cuando menos 10 dólares. Los cárteles mexicanos, para generar mayores utilidades, cortan el fentanilo al mezclarlo con pastillas falsas de medicinas como Oxycontin, que ayuda con los dolores, y Xanax, utilizado para tratar la ansiedad.

El énfasis sobre México, detonado por los más de 100 mil estadounidenses que murieron el año pasado por el fentanilo, es que el problema se profundizó a partir de 2019, cuando luego de que el Servicio Postal de esa nación endureció sus controles y supervisión, los productores chinos cambiaron su método de envío por correo, al trasiego por México, adaptando sus nuevas estrategias y modelos de negocios produciendo sólo los precursores y encargando a los cárteles mexicanos su producción final en los superlaboratorios, equipados con maquinaria y equipo que importaron de China.

En una reciente audiencia en el Subcomité de Seguridad Nacional, Celina Realuyo, profesora de Asuntos Internacionales de la Universidad George Washington y experta en las cadenas ilegales de las organizaciones criminales trasnacionales, dijo que durante la pandemia del Covid-19 el abuso y tráfico del fentanilo explotó en Estados Unidos –y en otros países latinoamericanos– ante la disrupción de la cadena de suministros de medicinas, como la morfina, y la porosidad de la frontera con México. La pandemia produjo otra externalidad. La capital mundial del fentanilo, recordó, es Wuhan, donde comenzó la emergencia sanitaria por el Covid-19, cuyo confinamiento draconiano para tratar de contener la enfermedad provocó que, al frenarse la producción y distribución del opiáceo desde esa ciudad, se detonara una reacción en cadena que impulsó la producción ilegal del fentanilo y las metanfetaminas en México.

La enfermedad alteró y reforzó la conexión criminal entre México y China, que había empezado a llamar la atención de manera preponderante desde 2018, cuando un ciudadano chino que vivía en Estados Unidos, Gan Xianbing, fue detenido en el aeropuerto de Los Ángeles, procedente de Hong Kong y antes de tomar un vuelo a la Ciudad de México, señalado como lavador de dinero del Cártel del Pacífico en Chicago. Gan fue sentenciado a 14 años de prisión, tras haber lavado al menos 25 millones de dólares para criminales latinoamericanos.

Realuyo explicó que hay muchos intermediarios chinos que tienen negocios legítimos y que los usan como cobertura para lavado de dinero –como fue el caso de Zhenli Ye Gon, lavador de Joaquín el Chapo Guzmán–, utilizando métodos como la aplicación de WeChat, que es un sistema chino similar al WhatsApp, o un masivo sistema de correos humanos –estudiantes, meseros y taxistas– que interactuaban con criminales, como con Xizhi Li, que confesó en 2021 ante un juez estadounidense haber lavado más de 30 millones de dólares para el Cártel del Pacífico. También han utilizado Western Union, PayPal e, incluso, realizan operaciones con criptomonedas.

Tras las detenciones de chinos de alto impacto, la principal conexión criminal entre China y México, como lo estableció la UIF en 2019, es con el Cártel de Los Zheng, que “opera a través de múltiples compañías fantasma que parecen ofrecer servicios legítimos como laboratorios químicos, veterinarias, computadoras y ventas al menudeo”, dijo Realuyo. “Los Zheng pueden importar fácilmente bienes de China y han cultivado amplias relaciones en ambos lados de la frontera México-Estados Unidos, así como con los cárteles de Sinaloa y Jalisco”. Esta organización criminal tiene su base en Shanghái, y la encabezan Fujing Zheng y su padre, Guanghua Zheng, que promueven el fentanilo y drogas sintéticas en sitios de internet multilingües. Los Zheng no sólo operan en México, sino en al menos 25 países, a donde exportan 250 diferentes drogas.

La forma como está apareciendo recurrentemente la relación criminal entre grupos chinos y mexicanos a partir del tráfico ilegal del fentanilo se inscribe en la lucha creciente entre Estados Unidos y China por la supremacía mundial. Los estadounidenses están convencidos de que el tráfico ilegal de fentanilo y sus precursores está siendo impulsado por el gobierno del presidente Xi Jinping, cuyo sistema financiero se considera como el que más dinero lava en el mundo.

El contexto geoestratégico ayuda a entender las cada vez mayores presiones sobre México y el presidente López Obrador, que no parece entender que está metido en medio de una lucha de superpotencias. Pero hay algo que debe comprender: no es tiempo para frivolidades. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 38)

Caja Fuerte // Buque con diesel ruso para México, ¿para qué jalarle las barbas al Tío Sam?

¿Quieren ustedes saber qué se siente al jalarle las barbas al Tío Sam? Pregúntenle a AMLO. México está listo para recibir un cargamento con 145,000 barriles de diesel procedentes de Rusia. La llegada del barco que trae este combustible se espera para mañana jueves, en Guaymas, Sonora.

El embarque no hará gran diferencia en el abasto mexicano de diesel, porque México importó 245,000 barriles diarios en 2022. Sí parece una provocación, en un momento en el que la relación está llena de temas calientes. Pone una chispa en un pastizal que está extremadamente seco. La decisión mexicana abre una grieta en la estrategia del gobierno de Biden y aliados de reducir las fuentes de ingresos de la Rusia de Putin, como una forma de hacerle más complicado el sostener financieramente la invasión de Ucrania.

El conflicto está a la vuelta de la esquina. López Obrador puede alegar que él nunca se comprometió a participar en las sanciones económicas a Rusia. Lo dijo con todas las letras en marzo de 2022. Desde entonces no ha cambiado su posición, a pesar del esfuerzo estadounidense por construir un amplio cerco de sanciones económicas. A este esfuerzo, se han sumado la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y el otro socio del T-MEC, Canadá. En contra de las sanciones, han quedado algunos países como China, India, Irán, Siria y Venezuela. ¿Quiénes son nuestros amigos?

¿Por qué México hace esta compra de diesel a Rusia? No hay una explicación oficial, toda vez que la información llegó por conductos extraoficiales. En un primer momento se manejó en Argus Media que el contenido que lleva el buque Loukas 1 era urea y amonio, que sirven para la producción de fertilizante donde México es deficitario. La versión de que es diesel ultrabajo en azufre surge de Vortexa, una compañía de analítica de fletes del sector energético que afirma, tiene la capacidad para rastrear en tiempo real los movimientos internacionales de bienes energéticos.

Hay quien da crédito al argumento de que la compra de diesel ruso a bajo precio se justifica porque puede ayudar a bajar la presión inflacionaria en México. Esto no parece tener sentido cuando ponemos en perspectiva lo que significan 145,000 barriles para un país que importó 89 millones de barriles en 2022. Ojo: este argumento “antiinflacionario” tendría sentido si estamos ante el primero de muchos embarques. Si ese fuera el caso, estaríamos ante un asunto que trasciende la aritmética de los costos y se sale del campo de la política de control inflacionario. Nos coloca en una dimensión geopolítica. Europa padece la mayor guerra desde la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos es el líder del frente antiruso.

¿Cómo reaccionará Estados Unidos? La relación con México está llenándose de temas que se han complicado y requieren solución. Migración, fentanilo y tráfico de armas acaparan la agenda binacional en materia de política y seguridad. En lo económico, la valija de las controversias del T-MEC se está llenando y quizá tiene sobrepeso. Además de las diferencias por la política energética, está lo relacionado con el maíz transgénico y un conflicto que tiene menos reflectores: en el sector pesquero, Estados Unidos acusa a México de no estar haciendo lo suficiente para proteger la vaquita marina.

La llegada de un buque con combustible ruso a puertos mexicanos no se resolverá en el contexto del T-MEC porque es harina de otro costal. Muy probablemente obligará a una conversación entre Presidentes y a varias reuniones con miembros de los gabinetes de Seguridad. Queda por ver cómo reaccionarán los otros líderes políticos, en el campo republicano, pero también con los demócratas. En Estados Unidos, la piñata mexicana está lista para ser colgada. No necesita barrilitos rusos con diesel adentro.

¿Qué margen de maniobra tiene el gobierno de AMLO? La cuestión tiene que ver con el corto plazo, pero también con las perspectivas del nearshoring. Estamos en un momento de reacomodo geopolítico global y ante una gran oportunidad para México. ¿Se puede ser vecinos sin ser aliados? ¿Podemos hablar de nearshoring sin mencionar otros dos quasi sinónimos, Friend Shoring y Allied Shoring?

¿Qué busca AMLO, además de experimentar con el placer que le da el jalar la barba al Tío Sam? (Luis Miguel González, El Economista, El Foro, p. 63)

Bajo sospecha // El tejido social está roto

¿Qué está pasando en la sociedad mexicana que cada día la gente está más violenta? ¿Por qué tenemos tantas peleas entre los estudiantes con consecuencias en donde se llega incluso a perder la vida? ¿Por qué cuando hay una pelea, los mismos estudiantes la fomentan, aplauden y graban? ¿Por qué las autoridades escolares no le están dando la importancia que tendría que tener este tema? 

Si bien siempre han existido peleas en las secundarias y preparatorias, siempre ha habido un alumno que moleste a otro, la saña, el coraje y la belicosidad que se vive ahora es de unos años para acá, y es grotesca.

Es verdad, algunos pueden decir que antes no había redes sociales y que no se hacían virales estas peleas, lo cierto es que hoy son mucho más violentas y hay más niños y niñas con lesiones graves o muertos. Un dato: cada día hay más riñas entre mujeres.

Estoy convencida, sobre todo ahora que acabo de ver algunos de los nuevos libros de texto gratuito, que se deberían de incluir más valores y menos adoctrinamiento.

Estamos viendo el reflejo de la descomposición del tejido social que afecta a todo el país.

La semana pasada platicaba el caso de Norma Lizbeth, de tan sólo 14 años, que falleció tras ser agredida y golpeada por su compañera de escuela. Apenas tenía 14 años y cursaba tercero de secundaria. Antes de la pelea, Norma Lizbeth había acudido con sus maestros y directora del plantel y nadie le hizo caso.

Esa misma semana, y en la misma zona del Estado de México, sucedió lo mismo en otra pelea entre niñas.

Decíamos que la semana pasada se vieron peleas que tuvieron consecuencias graves en Michoacán, Zacatecas, Tamaulipas entre otros estados. 

El caso más grave se grabó en el puerto de Lázaro Cárdenas, donde dos alumnas de las secundarias técnicas 12 y 110 se pelearon al interior de un centro comercial, y aunque la pelea no duró mucho, una de las jóvenes de 13 años quedó inconsciente.

Esta misma semana nos enteramos de otro caso, el de Axel.

Axel sufrió acoso escolar por varios meses. En una de esas ocasiones su agresor lo aventó contra un restirador, una de las mesas que usan en los talleres de dibujo. Axel narró que respondió con un reglazo y que después no recuerda más.

Su mamá fue notificada de lo ocurrido, pero quien vio primero al niño fue su abuelita, quien lo encontró aturdido y con un fuerte dolor. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 15)

Desde afuera // EU, polémica dentro y fuera

El gobierno del presidente Joe Biden enfrenta una cantidad de retos, pero en especial dos enormes desafíos existenciales: uno interno y otro externo.

La profunda división política interna estadounidense, reflejada ahora en los debates sobre estilos de vida y el resurgimiento de una derecha extrema, representa una ventaja para los adversarios externos en una nueva era de desafíos para la nación todavía hegemónica.

Con Estados Unidos y su cuerpo político inmersos en sus eternos ciclos electorales y sus casi permanentes debates filosófico-sociales sobre inmigración, raza, derechos de género, la reformulación de una alianza China-Rusia para cuestionar el dominio anglosajón de la política internacional parece quedar en un segundo plano.

No es que China y Rusia hayan firmado un pacto de defensa mutua o un pacto militar. Los presidentes Xi Jinping y Vladimir Putin tienen un entendimiento y una meta común, que juntos pueden desafiar la hegemonía anglosajona, concretamente estadounidense, y promover cambios en el orden político mundial. 

“Hegemonismo, unilateralismo y proteccionismo son aún rampantes”, indicó una reciente declaración conjunta de Xi y Putin.

Claro que de acuerdo con Estados Unidos, China tiene la meta última de sustituirlos como la principal influencia mundial, mientras Rusia se aferra a China como su gran salvavidas frente a las sanciones económicas dictaminadas por Europa y Estados Unidos, tras la invasión de Ucrania hace ya 13 meses. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 27)

Esperando al 8vo

Andrés Manuel López Obrador es el séptimo Presidente extraviado en los laberintos del crimen organizado (Miguel de la Madrid fue el primero). Hay indicios de que en febrero y marzo de este año, a AMLO diversos hechos lo hicieron perder el control sobre el relato.

Los siete iniciaron sus mandatos convencidos de tener la pócima mágica para acabar con los cárteles; a todos se les esfumaron sus intenciones y opiniones. Por lo general, un trauma mediatizado desinfló su altanería. En 1985 fue por el asesinato de un agente de la DEA, en 1993 por la ejecución de un príncipe de la Iglesia, de cuando en cuando se les escapaba “El Chapo” Guzmán mientras se tejía el rosario de masacres. Con el actual Presidente proliferaron, durante febrero y marzo de este año, hechos que dibujan tendencias.

El primer campanazo resonó en Washington. El 15 de febrero, en una audiencia del Senado estadounidense, un senador demócrata y la administradora de la DEA exigieron al gobierno mexicano acabar con su tolerancia de los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, principales exportadores del fentanilo. Otros políticos se hicieron eco a la exigencia y es lógico asumir que el tema seguirá en la agenda electoral hasta las elecciones presidenciales de noviembre de 2024. Hay algo de hipocresía en el reclamo, pero también un fondo de verdad.

Eso quedó demostrado el 3 de marzo en Matamoros, cuando una organización regional, el Cártel del Golfo, secuestró a cuatro estadounidenses y demostró el control criminal sobre la ciudad. Diversos documentos de los Guacamaya Leaks dieron pistas sobre un acuerdo tácito entre ellos y el gobierno federal. Si se “portan bien” (o sea, si atacan al CJNG y mantienen bajas las cifras de homicidios), pueden usufructuar la plaza. Como Matamoros está gobernada por Morena desde 2018, estaríamos ante una réplica de acuerdos similares seguidos por priistas, panistas y verdes en otras regiones y momentos.

En febrero y marzo afloraron en Nuevo Laredo las consecuencias del empoderamiento militar: militares ejecutaron a cinco jóvenes y se hizo público el espionaje ilegal a periodistas y defensores de derechos humanos. Reapareció la petición de más supervisión y rendición de cuentas al sector militar.

En los dos meses citados aparecieron muchos documentos de Guacamaya Leaks y la estrategia de comunicación se alteró. El hackeo a las computadoras de la Sedena se conoció en septiembre de 2022. Durante los cuatro meses posteriores el gobierno guardó silencio o minimizó su importancia. En este mes se reconoció la gravedad del hecho porque se critica a los hackeadores y se descalifica la utilización de documentos obtenidos ilegalmente.

Otro cambio es que algunas mañaneras son un calvario que se autoimpuso el Presidente. En lugar de pedir a los mandos militares con responsabilidad en los hechos que dieran explicaciones, López Obrador decidió protegerlos con interpretaciones verborreicas, incompletas y contradictorias.

 

El imperio mañanero está desgastado por una realidad que se mueve con su propia lógica y por periodistas que llegan bien preparados para preguntar sabiendo cómo reaccionar ante un Presidente bastante predecible. La sonrisa complaciente de Nayeli Roldán de Animal Político o la serenidad de Mathieu Tourliere de Proceso expusieron la fuerza de quienes cuestionaban y la pobreza argumentativa de quien respondía.

Veamos el tema desde la óptica de los presupuestos, espejo fiel de las prioridades de un gobierno. Cuando el Presidente presume que su gabinete de seguridad se reúne cada mañana, pienso en lo gastado en seguridad. Entre 2018 y 2022 la Sedena, Semar, GN, Gobernación y la SSPC recibieron un billón 500 mil millones de pesos. Algunos delitos han disminuido, sí, pero los homicidios, desapariciones y extorsiones mantienen su ritmo o tuvieron una disminución temporal. Por otro lado, las encuestas de opinión confirman que la sociedad sigue pensando que el crimen organizado va ganando la batalla. 

Llevamos siete sexenios observando variaciones del mismo guion. En febrero y marzo de este año aparecieron tendencias que auguran un mal final para la estrategia de seguridad. Esperemos el octavo sexenio exigiéndoles una estrategia de seguridad acorde con la magnitud de la amenaza. (Sergio Aguayo, Reforma, Opinión, p. 11)