¿CUÁNDO cree Andrés Manuel López Obrador que se aplanará la curva del Covid-19? La pregunta es pertinente porque, como bien dijo Hugo López-Gatell, el mandatario es una fuerza moral entre sus seguidores, quienes lo ven negándose a usar un sencillo cubrebocas para prevenir los contagios de coronavirus.
¿NO DECÍA el propio López Obrador que las escaleras se barrían de arriba hacia abajo y que si el Presidente no robaba entonces nadie robaría? ¿Por qué, entonces, no poner el ejemplo y usar una mascarilla? Para decirlo en términos presidenciales: hasta en La Biblia, en la Tercera Carta de Santiago, se habla de la necesidad de cuidar lo que entra y sale de la boca.
AUNQUE en realidad el uso del cubrebocas no es una asunto de fe. Sobre los beneficios se han publicado estudios de las universidades de Cambridge, California, Florida, del Norte de Texas, la Johns Hopkins y la propia UNAM o el King’s College de Londres. Y lo mismo han dicho desde el Premio Nobel mexicano Mario Molina o los análisis publicados en The Lancet, The New Scientist, Nature y Science. De que hay evidencia, ¡la hay! ¿Por qué entonces AMLO insiste en no usar cubrebocas?
ALGO ANDA MAL cuando ¡hasta Donald Trump! se vuelve un referente de sentido común al sí usar cubrebocas… (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
A López-Gatell le quedan 72 horas.- Las manecillas del reloj avanzan y al doctor Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, se le acaba el tiempo legal para presentar su declaración patrimonial y de conflicto de intereses, pues el plazo vence el próximo 31 de julio. Nos recuerdan que esa obligación con la que la mayoría del gabinete legal y ampliado, incluido el presidente Andrés Manuel López Obrador, ha cumplido aún es una deuda del doctor López-Gatell. También nos recuerdan que es precisamente la Secretaría de Salud la que ha estado presentando algunas resistencias en materia de transparencia, como su fallida pretensión de ampliar los plazos de respuesta a los requerimientos ciudadanos de información. Si don Hugo, de última hora entrega su declaración habrá que revisarla con lupa, ya que él tiene una forma de ver los números diferente al resto de las personas, pues mientras asegura que en el país hay 44 mil muertes por Covid-19, algunos científicos aseguran que el número podría llegar ya a los 160 mil. (El Universal, Nación, p. 2)
A la altura. El diputado Mario Delgado se aplicó a fondo. La Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados aprobó un periodo extraordinario de sesiones para hoy. Se abordarán cambios a la Ley de Adquisiciones para que el gobierno pueda comprar medicamentos a través de organismos internacionales. Esto acabaría con las prácticas que en otros tiempos elevaban el precio de los medicamentos debido a la corrupción. Simple: se trata de librarse de quienes tenían secuestrado al sistema de Salud. Además, en una jugada a dos bandas, Delgado posibilitó agregar el tema de adquisiciones para el extraordinario de los senadores. Lo más importante: los votos que rompieron el bloque de contención vinieron del Grupo Parlamentario del PRI. Punto para Mario Delgado. (Excélsior, Nacional, p. 15)
Va Morena ahora por recorte de plazas en San Lázaro.- El coordinador de los diputados morenistas, Mario delgado, adelantó ayer que propondrían la desaparición de los cinco centros de investigación que hay en la Cámara de Diputados, porque “son sólo cuotas de los partidos”, PRI, PAN y PRD. Así, se lanzó la idea de crear un nuevo órgano técnico interno, que llamarían Instituto de Estudios de la Hacienda Pública, que sustituirá al Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, a propuesta del diputado con licencia Alfonso Ramírez Cuellar, hoy dirigente nacional interino de Morena. Anticipan que habrá un recorte de personal, de gastos y que sólo habría dos centros – uno para temas económicos y otro para jurídicos- legislativos, para apoyo de los legisladores. ¿Decidirá Morena quien los va a presidir? (El Financiero, Nacional, p. 37)
Viene la Ley Gatell.- Tomó la palabra al subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, la diputada federal de Morena Erika Vanessa del Castillo Ibarra, y registró ante la Comisión Permante una iniciativa para aumentar el IEPS: a bebidas alcohólicas, entre 35% y 80%; a cigarros 1.49 pesos por unidad; a bebidas azucaradas un peso por litro, y a la llamada comida chatarra entre 8% y 16%. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
“Usen su cubrebocas”, ¿ahora sí? La noticia es que cinco meses después de que inició la pandemia, y luego de que nuestro país rebasara los 400 mil contagios y las 44 mil defunciones, el subsecretario Hugo López-Gatell se puso el cubrebocas, otra vez, y también un poco más de énfasis al llamado para usarlo. “Si me quieren tomar la foto, me lo pongo, con mucho gusto me lo pongo para hacer la recomendación: usen su cubrebocas, usen su cubrebocas”, dijo con cierto histrionismo. No dejó de catalogar la mascarilla como “auxiliar” que completa otras medidas como el lavado de manos y la sana distancia, el estornudo de etiqueta. Señalar que el Gobierno recomienda su uso, sobre todo en espacios cerrados, pero no lo hará obligatorio. O sea, poco a poco le va quitando los peros. (La Razón, La Dos, p. 2)
Las letras chiquitas.- El periodo extraordinario en San Lázaro tiene como tema central los cambios en la Ley de Adquisiciones. La idea es que se puedan comprar medicinas en el exterior a través de organismos internacionales.
La industria farmacéutica nacional está en contra y alerta sobre el riesgo de pérdida de empleos. Pero los diputados decidirán sobre otros temas de los que casi no se habla.
La fracción mayoritaria de Morena quiere aprovechar el viaje para borrar del organigrama gubernamental cinco fideicomisos, de los 44 que hay, y que los 16 mil millones de pesos que ahora cuestan pasen a las arcas federales.
Ellos, los de Morena, dicen que nadie los extrañará, y tal vez tengan razón. Se espera una votación dividida pero la mayoría impondrá condiciones. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
De la noche a la mañana se desarticuló el bloque conformado por PAN, MC y PRI en el Congreso que intentaba frenar la desaparición de los fideicomisos y la reforma a la Ley de Adquisiciones por los riesgos que representa para la transparencia nacional. La bancada de René Juárez Cisneros, coordinador del PRI en San Lázaro, terminó, junto con su compañera Dulce María Sauri, así como otros dos diputados de su partido, votando a favor del periodo extraordinario de este miércoles para aprobar la compra en el extranjero de más de 60 mil millones de pesos de medicamentos sin licitación.
Ningún otro gobierno desde el llamado primer intento de transición, en 2000, había tenido tanta manga ancha para hacer adquisiciones sin candados en favor de la vigilancia. Volvimos a las épocas de Salinas de Gortari para atrás. El cambio de decisión del coordinador del tricolor, se decía que obedecía a presiones del presidente del PRI, Alejandro Morena, contra sus diputados y senadores. Sin embargo, ocurre curiosamente cuando el nombre de Juárez Cisneros suena como uno de los priistas involucrados en las investigaciones sobre el caso Emilio Lozoya. Y como en política no hay casualidades, en el Senado más de un legislador repetía ayer el adagio popular ese de “piensa mal y acertarás”. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 6)
El presidente Andrés Manuel López Obrador abrió el día de la comparecencia de Emilio Lozoya con una sentencia importante, porque define lo que será el juicio del ex director de Pemex: atención, que no se quede en los tribunales, que haya un juicio popular contra la corrupción. Lozoya lo cerró: fui intimidado, presionado, me usaron como instrumento, y denunciaré a quienes lo hicieron. Al patíbulo con realidades y percepciones. Para efectos jurídicos las cosas podrán ser diferentes, y Lozoya tendrá que probar sus dichos, pero para los fines políticos que se persigue, es irrelevante. Lozoya, chantajeado con su familia, presionado por su padre, regresó a México para ser juzgado y, eventualmente, como instrumento del gobierno en turno, liberado de culpa por su cooperación. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, p. 40)
En México, la estrategia concentrada en capacidad hospitalaria estaba diseñada de origen para hacer más larga y menos intensa la epidemia. Y el confinamiento ha sido particularmente largo y los intentos de comenzar a retomar la actividad han visto señales de nuevas infecciones, como lo advirtió, por ejemplo, Claudia Sheinbaum la semana pasada. El virus no cede, pues. Y eso hace que detrás de la crisis de salud se prolongue y agrave la crisis económica mundial.
Escribió en estos días Paul Krugman: “Hace un par de meses, antes del gran desastre de reapertura, hice varias entrevistas en las que me preguntaron sobre el equilibrio entre la economía y la lucha contra la pandemia. Contesté que no había ningún dilema; no puedes recuperarte hasta que superes el virus. Pero eso parecía imposible procesar para los entrevistadores, cada vez que volvían con: ‘Sí, pero ¿cómo debemos hacer el equilibrio entre la economía y la lucha contra la pandemia?’”
Pensé en las líneas de Krugman ayer que tuve que recorrer la ciudad. Veo los números y tienen color naranja tirando a rojo. Veo las calles y son naranja teñidas de verde. Es hora de actuar con mucha responsabilidad para que no nos lleve el carajo, aún más. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
La maraña de suposiciones, imputaciones, ilusiones y filtraciones en torno de Emilio Lozoya ex director de Petróleos Mexicanos, convirtió su caso en el más emblemático (hasta hoy) de la lucha contra la corrupción, azote que el presidente López Obrador considera el mayor problema de México.
Plagada de misterios, su resignación para no seguir pataleando en España y facilitar su puesta a disposición de la Fiscalía General de la República vino, hasta la mañana de ayer, generando expectativas de película fantástica, pero su primera audiencia judicial desinfla las que muchos se han formado al declararse “no culpable” en uno de los temas en que está implicado: el de la planta de fertilizantes.
A reserva de lo que suceda este miércoles durante su presentación ante otro juez para que responda las acusaciones derivadas de los probables sobornos que habría recibido de Odebrecht, vale la pena intentar desenredar la maraña de todo lo relacionado con Agronitrogenados, así como la relación de Lozoya con el presidente de Altos Hornos de México, acusado también, Alonso Ancira. (Carlos Marín, Milenio Diario, Política, p. 7)
Ayer, en el inicio del proceso que enfrenta por operaciones con recursos de procedencia ilícita, en la venta a sobreprecio de la planta de fertilizantes Agronitrogenados, Emilio Lozoya Austin, exdirector general de Pemex, dijo al juez que había sido “sistemáticamente intimidado, presionado e instrumentalizado” a fin de que participara en los hechos delictivos que le imputa la Fiscalía General de la República (FGR).
Tanto Lozoya como sus abogados afirmaron que el imputado se encuentra colaborando con la FGR en “la edificación de un criterio de oportunidad” y que “en el momento oportuno denunciará los hechos cometidos, señalando claramente a las personas responsables y los cargos que ocupaban”.
Si un soldado en el campo de batalla tiene la obligación de discernir entre el bien y el mal, entre lo legal y lo ilegal, ¿qué puede decirse de una persona que, de acuerdo con las evidencias, comenzó a recibir sobornos desde antes de asumir funciones en el gobierno federal, a cambio favorecer a un particular, y utilizó el dinero para comprarse una residencia? (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
“Fui sistemáticamente intimidado, presionado, instrumentalizado”, dijo ayer el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, en su primera comparecencia judicial en México, once días después de haber llegado al país, extraditado, por propia voluntad, desde España. Lo hizo desde su habitación en uno de los mejores hospitales privados de México, en forma virtual y sin que se permitiera a los medios siquiera escuchar la comparecencia. La información se obtuvo vía mensajes de WhatsApp.
Lozoya, que hoy tendrá una segunda presentación por el caso Odebrecht, la de ayer fue derivada de la compra de la planta de Agronitrogenados, se acogió al llamado criterio de oportunidad y aseguró que denunciará a los autores de esos hechos de corrupción. Se confirmó su intención, aceptada, de convertirse en un testigo colaborador de la Fiscalía.
El problema es que no entiendo cómo comprobará Lozoya, más allá de sus dichos, que fue “sistemáticamente intimidado, presionado, instrumentalizado”, cuando todas las operaciones realizadas, tanto en torno al caso Odebrecht como en la compra de Agronitrogenados, terminaron en las cuentas bancarias de empresas que estaban relacionadas con él y con su familia. Incluso una de las principales acusaciones, de que con unos recursos que supuestamente habrían ido a la campaña de Peña Nieto en 2012 compró una casa en Lomas de Bezares, en la Ciudad de México, ratificada por la Fiscalía General de la República ayer mismo, demostraría que ese dinero no terminó en la campaña, sino en su bolsillo. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 12)
El Departamento de Estado de Estados Unidos, la CIA y el Pentágono tendrían que estar horrorizados, planteándose una intervención para salvar del colapso a un país del continente que empieza a tener viso s de “estado fallido”. La Casa Blanca y en general el gobierno de Estados Unidos siempre se han tomado muy a pecho eso de andar rescatando democracias, tumbando tiranos e interviniendo en países, incluso militarmente, para salvar del colapso a millones de ciudadanos y velar por la estabilidad geopolítica. Se me ocurren quince ejemplos de botepronto.
Sólo que esta vez tienen un pequeño problema. El país que está dando tumbos, cuya democracia se ve amenazada, y que tiene a su ciudadanía al borde del colapso con el consabido riesgo a la estabilidad geopolítica… es el propio Estados Unidos.
Nuestro vecino del norte ha dado a últimas fechas reiteradas muestras de estar caminando hacia el estatus de “estado fallido”, de país bananero, como se les conoce con desprecio:
Esta semana, el presidente Donald Trump, que busca su reelección, puso otra vez en duda la aceptación de los resultados de los comicios, en caso de que no le sean favorables. Previamente, su rival opositor, Joe Biden, se mostró seguro de que en caso de que Trump no acepte una eventual derrota electoral, el Ejército iría por él y lo sacaría por la fuerza de la Oficina Oval de la Casa Blanca. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
No sólo Lozoya, también Carrera Panizzo // Operador en Agronitrogenados // Lozoya y FGR, sobre rieles // Consulados: pagos políticos
Con los reflectores volcados en Emilio Lozoya, poca atención se pone a algunos de sus principales operadores y cómplices. Uno de ellos es José Manuel Carrera Panizzo, quien hoy podría colocar una velita de primer aniversario a un pastel de impunidad, pues un 29 de julio, pero del año pasado, la Secretaría de la Función Pública (Sefunpu) le impuso la más alta sanción a un ex servidor público por actos de corrupción.
Ex director corporativo de Alianzas y Nuevos Negocios de Pemex, además de dirigir la filial PMI Comercio Internacional, Carrera Panizzo fue inhabilitado por 10 años para ocupar un cargo en la administración pública y condenado a pagar 4,206 millones de pesos, a título resarcitorio, al haber causado daño al erario por la compra en 2013, por tres veces más de su valor de mercado, y por la capitalización, en 2016, de la planta Agronitrogenados. Sí, la misma del caso Lozoya y de Alonso Ancira, principal accionista de Altos Hornos de México, detenido en España y en espera de ser extraditado. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 10)
Los puertos y aduanas son enclaves de una mafia clandestina integrada por funcionarios, criminales y empresarios acostumbrados a controlarlos. Los almirantes recién nombrados ocuparán los niveles más altos de la jerarquía, pero enfrentarán un dilema poco atendido. La operación de puertos y aduanas tiene una dimensión técnica bastante complicada. Los marinos pueden aprender, por supuesto, pero si lo hacen estarán confirmando la militarización, entendida como la sustitución permanente del personal que ejecuta esas tareas. Si se quedan en la cúpula, difícilmente domarán, purgarán o limpiarán las estructuras corrompidas.
Un problema adicional me lo comentó este fin de semana un marino de alto rango. Recupero las frases centrales: “La Marina está muy desgastada … sus efectivos están muy trabajados … no hay mucho de dónde agarrar … todo está siendo muy apresurado … puede ser caótico”.
¿Funcionará el experimento? ¿Sabrán coordinarse marinos y civiles o se crearán cuellos de ineptitudes que asfixien al comercio exterior? ¿Resistirán los uniformados la corrupción? Carezco de respuestas, pero tengo una opinión final. (Sergio Aguayo, Reforma, Opinión, p. 9)