Un Inegi no partidista // No pagan en hospitales de Pemex // Cocinan fraude para oficializar al partido de Calderón
Se ha convertido el Inegi en un organismo que responde más a intereses políticos que a su función de contar ética y responsablemente lo que tiene que contar, como el PIB? Un panista, Eduardo Sojo, lo encabezó en el sexenio de Felipe Calderón. Antes fue asesor de Vicente Fox y actualmente está en la nómina del gobernador panista de Aguascalientes, Martín Orozco Sandoval. Con alguna frecuencia en esta sección señalamos sus dotes de alquimista para ocultar las cifras del desempleo. A partir del primero de enero de 2016 se hizo cargo del instituto Julio Santaella, a propuesta de Enrique Peña Nieto. Es un itamita, con trayectoria en el Banco de México, del grupo de Luis Videgaray. Al año siguiente pagó su designación con la moneda del silencio. Fue designada por Peña Nieto (léase Meade-Videgaray) la economista itamita Paloma Merodio como vicepresidenta del instituto. Se desató un escándalo. La funcionaria designada no cumplía con los requistos que marca la ley para ocupar el cargo. Se intuyó que su presencia tenía como finalidad acomodar los datos sobre el resultado de los programas sociales a fin de que favorecieran al gobierno. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p.8)
Sheinbaum y el crimen desbordado// Aún sin medidas eficaces // Tiempos políticos y prelectorales // Inegi: desaliento económico
Como todos los gobernantes de la capital del país, desde el partido que sea y en el periodo que sea, Sheinbaum es una aspirante natural a la próxima candidatura presidencial por parte de Morena. Goza de especial afecto por parte del jefe partidista y actual ocupante de Palacio Nacional, quien no ha dudado en mostrar abierto respaldo a Sheinbaum en momentos críticos. Además, ella está en el primer círculo político y de afectos del obradorismo.
Golpes como el dado en el Reclusorio Sur, los robos a mano armada en vialidades principales y audacias como el asalto de ayer a una joyería en la avenida Altavista, en San Ángel, tienen visos peculiares que pueden ir más allá de la tendencia al alza de fenómenos similares en todo el país (donde el registro de hechos delictivos graves es peor que en la Ciudad de México). En tiempos de combates políticos y prelectorales como los que ya se viven, todo escenario es propicio para asestar golpes a los adversarios.
Los resultados que tenga en este difícil tema de la seguridad pública (donde la herencia dejada por Miguel Ángel Mancera ha sido negativa) tendrán impacto en la valoración política de su gestión y en la apertura o cierre de posteriores oportunidades de avance en la escalera electoral a la que ella deberá aportar candidaturas y campañas morenistas ganadoras en las elecciones intermedias de 2021 como un escalón necesario rumbo a las presidenciales de 2024. (Astillero, La Jornada, Política, p.10)
En el controvertido caso en que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México sentenció al articulista y representante de la sociedad civil SERGIO AGUAYO a pagar 10 millones de pesos al exgobernador Humberto Moreira, dicen los que saben que, más allá de una represalia de la Sexta Sala en materia Civil a la libertad de expresión, el asunto podría relacionarse también con una pésima defensa legal.
Resulta que la demanda por daño moral interpuesta por el exmandatario habría quedado sin efecto con una especificación por parte del académico en donde apuntara que el coahuilense fue absuelto en España, esto, por supuesto, sin cambiar su opinión sobre el tema ni dejar de exigir que en México se inicien las investigaciones correspondientes a su gestión. El caso ahora será atraído por la Suprema Corte de Justicia, que preside Arturo Zaldívar. (Alejandro Oyervides, El Sol de México, Nacional, p. 2)
“Los millones de corazones en luto no son un show” se podía leer en una pancarta durante el recorrido de la Caminata por la Verdad, la Paz y Justicia, encabezada por Javier Sicilia, Adrián y Julián LeBarón, pero nutrida por familiares de los músicos calcinados en Chilapa; familiares y amigos de Javier Valdez, periodista asesinado en Sinaloa; representantes de los 43 de Ayotzinapa, madres de la tragedia de San Fernando; familiares de los niños con cáncer que no han sido abastecidos con medicina. Esa pancarta tiene razón, la enlutada realidad mexicana no es un show.
Sin embargo, nuestro gobierno se encuentra tan ensimismado que el presidente López Obrador dijo que no los podía recibir en Palacio Nacional para no “prestarse a un show”, por lo que instruyó a la titular de Segob, Olga Sánchez, a recibir a los representantes de esta caminata, así como para tomar conocimiento del documento de Justicia Transicional, sin embargo Sicilia y LeBarón se mostraron renuentes a entrar a Palacio y fue en el Senado donde fueron recibidos por Emilio Álvarez (sin partido), Xóchitl Gálvez (PAN), Miguel Mancera (PRD), Dante Delgado y Patricia Mercado (MC) y Claudia Ruiz Massieu (PRI). No hubo representación de Morena.
Aún más grave que la soberbia mostrada desde el gobierno, es la división social que de esta emana. Al llegar la caminata al Zócalo hubo una serie de insultos y provocaciones físicas de parte de “seguidores” del gobierno. Se pudieron escuchar consignas como: “es un honor estar con Obrador, ¡váyanse del país!”. Al respecto, el Presidente mencionó al inicio de semana que “padecen amnesia y todo lo empiezan a ver, como que hasta ahora están abriendo los ojos, a partir de que llegamos. Callaron como momias […]”, de manera paralela, Ricardo Peralta, subsecretario de Gobernación escribió: “a chillidos de marranos, oídos de chicharronero”. (Adriana Sarur, El Heraldo de México, País, p. 10)
Varias de las piedras angulares para que la economía nacional vuelva a crecer, han sido colocadas en sólo unos días. Mas para que ésta se reafirme, funcione a toda su capacidad y produzca los resultados que se desean, es indispensable fijarlas con una mezcla de confianza y credibilidad, en un contexto de indispensable seguridad. De perderse esta oportunidad, muy difícilmente otra volverá a presentarse.
El primer soporte de esta inmejorable perspectiva, es la protocolización del T-MEC, que tuvo lugar en Washington el miércoles pasado. Sobre esa base, México puede incrementar el intercambio comercial que tiene ahora con sus socios: Canadá y Estados Unidos. Entre este país y el nuestro, esa actividad, hoy, asciende a unos mil millones de dólares por día.
Sobre el nuevo Tratado, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo: “Es una buena noticia porque va a significar más confianza en México para la llegada de inversiones, para que se instalen empresas, que haya trabajo con buenos salarios, que haya bienestar para nuestro país y para su pueblo”.
Previamente, como un segundo pilote, que se podría considerar como el verdadero arranque de una mejor relación entre el gobierno y los empresarios, se anunció la inversión de casi 100 mil millones de dólares en 137 proyectos en el sector energético, con lo cual se dará un fuerte impulso a la economía. (Óscar Mario Beteta, El Universal, Opinión, p.2)
La GN es la piedra de toque de la estrategia, no sobrino pobre del Ejército
El miércoles pasado, durante la plenaria de la bancada de Morena en el Senado, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, hizo la siguiente afirmación: “Es común escuchar que no hay estrategia o, cambien de estrategia, pero nadie dice en qué consiste el cambio de estrategia. Pueden estar o no de acuerdo con la estrategia, pero nadie puede negar que hay estrategia.”
Le concedo el segundo punto: tienen estrategia. Groseramente simplista, basada en diagnósticos incompletos, sin conexión entre objetivos e instrumentos, con metas e indicadores mal especificados, con problemas graves de instrumentación y sin mecanismos de evaluación sistemática, pero sí, tienen estrategia.
¿Y en qué consiste esa estrategia? Hasta donde se aprecia, tiene tres pilares: 1) Un supuesto combate a la corrupción que no pasa por el fortalecimiento de los controles internos o el establecimiento de mecanismos de supervisión externa en las instituciones de seguridad y justicia, y sobre el cual, no existe métrica alguna de avance o, para ser sincero, otra evidencia que las declaraciones del presidente y otros funcionarios. 2) El despliegue de programas sociales de corte general, dirigidos en su mayoría a millones de personas que nunca cometerían un delito, con o sin apoyo gubernamental. 3) La creación de un esperpento administrativo llamado Guardia Nacional, única institución pública mexicana donde 80% de su personal tiene plaza formal en otra dependencia (básicamente Sedena, pero también Semar), que hace de todo en todas partes y que está desplegada básicamente donde no se necesita. ( Alejandro Hope, El Universal, Nación, p.5)