La carpa que levantó para probar su fuerza se vino abajo y, ojo, que nadie se confunda: se cayó la carpa, pero el teatro seguirá sesionando. (La Jornada, Contraportada)
PARA ESO de los recaditos políticos, los morenistas se dan hasta con la cubeta. En la reunión plenaria de los senadores de Morena el mensaje desde Palacio Nacional fue contundente: los dejaron plantados los secretarios de la Defensa, de Marina, de Gobernación, de Seguridad federal; el comandante de la Guardia Nacional y hasta el presidente del partido.
ESTO SIRVIÓ de pretexto para que el senador César Cravioto se lanzara contra Ricardo Monreal, echándole la culpa de haberse alejado de Andrés Manuel López Obrador. Y en respuesta, el coordinador parlamentario le puso una buena zarandeada.
Y ES QUE Monreal reviró diciendo que a él no se le da la abyección -¡ouch!-; que el Legislativo es un poder autónomo y no una extensión del Ejecutivo -¡ouch!-; y que si bien son parte del movimiento de la 4T, no son un apéndice y tienen que actuar con rigor constitucional como contrapeso al Presidente. Te lo digo, Cravioto… para que lo entiendas, AMLO.
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LAS COSAS se le están complicando al panista Enrique Vargas. O mejor dicho: él mismo se está enredando con su propia lengua. Y es que además de las dudas sobre su generoso patrimonio inmobiliario, ya se echó en contra a varios empresarios por andar diciendo que los tiene en el bolsillo.
SEGÚN ESTO, el precandidato del PAN al gobierno mexiquense anda presumiendo que cuenta con el apoyo -y el financiamiento- de grupos empresariales, sin ser cierto en lo más mínimo. La jugada, obviamente, busca crear la idea de que es inevitable que sea el abanderado de la alianza PAN-PRI-PRD.
LA REALIDAD, sin embargo, es que Vargas no cuenta con esos patrocinadores que tanto presume, que de hecho ya han salido a deslindarse de las versiones -surgidas del propio panista- de que le habrían ofrecido enormes recursos para su campaña.
DA LA IMPRESIÓN de que Enrique Vargas en lugar de consolidar su candidatura, se está cerrando la puerta del PRI y de algunos sectores de la iniciativa privada. ¡Vaya estrategia!
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A VER, A VER, ¿cómo está eso de que Andrés Manuel López Obrador le encargó a Alfonso Durazo coordinar la nueva paraestatal del litio? No es por romperle la ilusión monárquica al mandatario, peeero… los gobernadores no son sus empleados. Al menos en el papel, los Ejecutivos estatales son autónomos respecto del Presidente.
LO MISMO hizo López Obrador cuando puso inexplicablemente a Claudia Sheinbaum a cargo de las obras en la Terminal 2 del AICM. A lo mejor el problema no es que el Presidente se sienta el jefe, sino que los otros se asumen como sus subordinados. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Ebrard: ¿represalias por no desairar a Monreal?
Nos recuerdan que, en marzo de 2021, en Zacatecas, en la casa de Catalina Monreal, el canciller Marcelo Ebrard y el senador Ricardo Monreal, hablaron largo y franco sobre sus aspiraciones presidenciales y realizaron un pacto de no agresión, de competencia en buena lid entre ellos dos, y de respeto al resto de los aspirantes morenistas a la candidatura para la elección de 2024. Ayer, nos hacen ver que quedó claro que ese acuerdo está vigente, y que don Marcelo es un político de palabra. Pese a que el resto de los miembros del gabinete de seguridad desairaron a Monreal, al no asistir a la reunión plenaria de la bancada morenista que él encabeza, Ebrard se mantuvo firme y acudió. Para que no quedara duda de que las ausencias de los secretarios de la Defensa y Marina, así como de la de Seguridad Ciudadana, del comandante de la Guardia Nacional, y hasta del presidente del partido, eran un mensaje contra Monreal, el vocero de la bancada morenista dijo que “no fue un desaire, pero sí, un mensaje político”. Habrá que ver si el mantener su palabra y el juego limpio no acaba por tener un costo para el canciller Ebrard.
Alfonso Durazo agarra hueso en el gobierno federal
Nos comentan que al parecer quien extraña Palacio Nacional y tener un puesto en el gobierno federal es Alfonso Durazo Montaño, exsecretario de Seguridad, y hoy gobernador de Sonora. Nos detallan que ayer el mandatario morenista acudió al recinto histórico en donde el presidente Andrés Manuel López Obrador lo designó coordinador de LitioMx, la nueva empresa pública para la exploración y explotación del litio. Sin embargo, nos indican que el artículo 71 de la Constitución de Sonora detalla con claridad que las funciones de un gobernador son incompatibles con cualquier cargo o empleo de la Federación o del estado. ¿Será que don Alfonso dirá que no le vayan a salir con eso de que la ley es la ley, o que la Constitución es la Constitución?
Tribunal confirmará triunfo de Villegas en Durango
Nos comentan que hoy la Sala Superior del Tribunal Electoral confirmará la validez de la elección en la gubernatura de Durango, en la que resultó ganador Esteban Villegas, abanderado de la alianza PRI-PAN-PRD. Nos hacen ver que las impugnaciones promovidas por Morena, por hechos violentos en la jornada electoral, así como supuesta violencia política de género contra su candidata, Marina Vitela, no fueron lo suficientemente sustentadas para que los juzgadores invalidaran la elección.
Pleito entre familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa
Al interior del grupo de los familiares de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa se vive una verdadera guerra campal, nos hacen saber. A unas semanas de conmemorarse el octavo aniversario de la desaparición de los jóvenes, un grupo de padres y madres de los muchachos acusan al abogado Vidulfo Rosales de haber lucrado con este grupo, ahora éste ha acusado a una parte de ellos de haberse dejado engatusar por 15 mil pesos para marchar, como lo hicieron este fin de semana, para exigir por la liberación del expresidente municipal de Iguala. ¿Ahora habrá que ver cuál de los dos grupos posee la verdad histórica sobre el aprovechamiento del caso para fines personales? (El Universal, Nación, p. 2)
Salva Marcelo de desaire total a Monreal
Marcelo Ebrard fue el único de los destapados que acompañó al senador Ricardo Monreal a la reunión plenaria de Morena. El legislador y también suspirante aseguró que tienen “una amistad de años”. El canciller sostuvo –a pregunta expresa de la prensa– que una división entre ambos “nunca la ha habido”, en lo que coincidió al unísono el zacatecano, lo cual provocó la carcajada de ellos mismos y de los presentes. Juntos, sonrientes, se expusieron a las cámaras para mostrar su camaradería. De las corcholatas, no asistió el titular de Segob, Adán Augusto López, quien canceló su visita a la vieja casona de Xicoténcatl. A Claudia Sheinbaum, dicen, ni la invitaron.
La ausencia de Adán
Notable y hasta pública fue la discordia que generó ayer Adán Augusto López, titular de Segob, entre senadores de Morena. Su ausencia y plantón a la plenaria provocó enojo y suspicacias. José Antonio Álvarez Lima la soltó así: “Lo digo de muy buena fe, me extraña la ausencia del secretario de Gobernación. Si hemos cumplido, ¿por qué no está aquí el secretario? Ojalá esto no signifique un distanciamiento entre nuestra fracción y el gobierno”. Dijo, sin embargo, no creer en una división entre “radicales y duros por un lado”, y “superficiales y blandengues” por el otro.
Reproches entre correligionarios
Y hablando de duros y blandos, cómo no quieren que se piense que hay dos bandos en la bancada morena si ayer quedaron más que evidentes los reproches y contrapunteos. El senador César Cravioto reprochó a su compañera Olga Sánchez Cordero, que, en su informe de cierre de su gestión al frente de la Mesa Directiva, no haya hecho una sola mención de López Obrador y ni una foto suya haya incluido. En respuesta, la exsecretaria del gabinete reviró que sí invitó al mandatario, pero aclaró que respeta la división de poderes, y que la presidencia del Senado representa a todas las fuerzas políticas, no sólo al grupo mayoritario.
La moda rondó Palacio
Quien anduvo por Palacio Nacional fue el fashionista Edy Smol para visitar al Presidente. Para su mala suerte, se quedó con las ganas de saludarlo, pues el personal militar le negó el acceso, a pesar de llevar regalos. Recientemente, el mandatario elogió al “gurú de la moda”, al calificarlo de muy inteligente por los comentarios que hace en defensa de la 4T.
Exigencia de una madre buscadora
El subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, intentó culpar a las fiscalías por las desapariciones forzadas en el país. Sin embargo, no contó con que se iba a topar con aguerridas madres de desaparecidos. Y es que una madre buscadora le cuestionó que, si es tanta la responsabilidad de las fiscalías, por qué no pedirle al Senado que remueva al fiscal. Y fue más allá, al sugerir que, “así como (el Presidente) dijo que se va a pasar la Constitución por medio de un acuerdo para mandar la Guardia Nacional a la Sedena, así puede desconocer la atribución del Senado y remover al fiscal”. Encinas sólo pudo decir con voz temblorosa: “Le llevo el mensaje al Presidente”.
Protesta con colgados en CDMX
Tremenda fue la impresión que se llevaron ayer cientos, quizá miles de automovilistas y peatones que transitaron por Periférico a la altura de Las Flores, en la zona sur de la capital. Y es que en uno de los puentes se colocó una manta y dos muñecos de trapo para simular una escalofriante acción del crimen organizado. Sin embargo, se trató de una protesta en el marco el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. El inusual reclamo fue realizado por Erick Peña, quien dijo que su padre y tres tíos fueron asesinados en Chiapas y sus cuerpos están desaparecidos, por lo que buscó llamar la atención de esa manera. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 35)
Que Marcelo Ebrard, titular de Relaciones Exteriores, continuará esta semana con una intensa agenda de trabajo, pues luego de reunirse ayer con las bancadas de Morena y PT en el Senado, además de salir vitoreado y aclamado como “¡Presidente!” por los diputados del Partido Verde, este miércoles viajará a Saltillo y cerrará la jornada con una reunión con la cúpula empresarial de Monterrey, el llamado Grupo de los Diez.
Que hablando de plenarias, pese a que el PT se reunió con Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Rosa Icela Rodríguez, su dirigente nacional, Alberto Anaya, aseguró que su gallo para la elección presidencial es el diputado Gerardo Fernández Noroña. “Son los procedimientos y los acuerdos que tenemos”, expresó después de que las bancadas petistas recibieran en su plenaria al canciller, a quien minutos antes el líder había dicho apoyar. Bueno.
Que el presidente saliente de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna, presumió en vísperas de su relevo un encuentro virtual con el ufólogo Jaime Maussan para conversar sobre legislación en materia de “fenómenos aéreos no identificados”. Desde la trinchera de la oposición, Va por México reafirmó su respaldo al panista Santiago Creel para ser electo diputado presidente para el segundo año de la 65 Legislatura y “regresar la dignidad” a ese órgano, dijo el coordinador priista Rubén Moreira.
Que la secretaria de Desarrollo Social de Estado de México, Alejandra del Moral, se reunió el domingo con integrantes del Grupo Atlacomulco en la antesala de que el PRI defina abanderado en la entidad y salió con la bendición de Arturo Montiel, otrora mandatario estatal, aunque el líder de ese partido ahí, Eric Sevilla, tuvo a bien aclarar que los ex gobernadores representan un peso importante aunque su voto tenga el mismo valor que el de los demás integrantes del consejo político. La otra competidora, Ana Lilia Herrera, parece que más bien anda pensando en portar una camiseta naranja. A ver. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Y Hahle, calladita, calladita
Nos dicen que el sobrecosto que está pagando el gobierno federal por la refinería Dos Bocas se debe principalmente a la falta de planeación. Y resulta que quien debió prever eso es la secretaria de Energía, Rocío Nahle, quien prefirió delegar toda la obra a Leonardo Cornejo, jefe del proyecto. Ahora se sabe que costará 20 mil 89 millones de dólares y no 8 mil 918.5 millones, como se aseguró, pero ambos dejan que el presidente haga malabares para explicar el excesivo incremento.
Amarga plenaria
Sabor amargo quedó entre la bancada de Morena en el Senado, por el vacío que hicieron integrantes del gabinete a su reunión plenaria. De todos los que habían invitado sólo asistieron el canciller Marcelo Ebrard y la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier. El colmo fue que hasta el dirigente de ese partido, Mario Delgado, canceló su participación.
Discurso ante la ONU
Vuela hoy rumbo a New York la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, porque el jueves, nos cuentan, participa en la Tercera Cumbre de jefes de Policía de las Naciones Unidas. Nos sólo eso, pues el programa del acto, en la sede de la ONU, contempla que hable en esa tribuna. Se enfocará en explicar la estrategia de seguridad del gobierno mexicano.
Creel, a sólo un paso
Nos cuentan que ya hay acuerdo en San Lázaro, entre Morena y la oposición, para que el panista Santiago Creel Miranda presida la Mesa Directiva, a partir de mañana. De confirmarse hoy, significa que se disolvió el pacto de paridad de género, que implicaba colocar a una mujer al frente de alguna de las dos cámaras, pues es evidente que el Senado también elegirá a un hombre.
Durazo, al frente de LitioMx
En manos del gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, puso el presidente López Obrador la coordinación de la empresa LitioMx, que se instalará en la entidad, con el objetivo de explorar, explotar y aprovechar ese metal. En una reunión entre ambos, ayer en Palacio Nacional, se tomó la decisión, y el mandatario estatal, ni tardo ni perezoso, lo difundió a través de sus redes. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)
¿Y quién es el dueño?
A dos días de que se cumpla un mes de la inundación de la mina El Pinabete, en Sabinas, Coahuila, se ha ajustado la narrativa para empezar a dar por hecho el desenlace de los 10 trabajadores atrapados. Y es que el Gobierno federal ha reportado que logró acuerdos para dar indemnizaciones a las familias de mineros y continuar las labores de rescate. Sin embargo, lo que no se sabe, es por qué sólo el Gobierno y no los dueños de la concesión y quienes la explotaban han asumido responsabilidad por los hechos. La falta de información al respecto, nos hacen ver, implica una contradicción con el precepto de transparencia de la actual administración. Es por supuesto conveniente que las familias afectadas obtengan todos los beneficios que les pueda dar el Estado para salir adelante, pero ¿quién es el que cobraba a la CFE el carbón extraído?, ¿cuándo se va a saber? Uf.
El apoyo particular a la GN
El Presidente López Obrador dio a conocer un dato interesante en su conferencia mañanera, que pasó casi imperceptible: los terrenos donde se ubican los cuarteles de la Guardia Nacional han sido donados por los municipios e incluso por particulares. Llama la atención, porque la población civil ha decidido donar algunos terrenos para los 240 cuarteles que se han construido, aunque el propio mandatario reconoció que, en otros lugares, se han opuesto tajantemente a la presencia de los miembros de la Guardia. Cada uno de estos cuarteles alberga a 120 elementos operativos y los estados que más instalaciones tienen son Jalisco, con 30, y Michoacán, con 33. Cada unidad de este tipo tiene un costo de 35 millones de pesos, así que se puede calcular lo que ha invertido el Gobierno en estos centros, en aras de la seguridad.
¿Rudeza innecesaria?
Quienes ahora sí se mandaron, nos comentan, fueron los funcionarios de la 4T que le hicieron el vacío a Ricardo Monreal al no asistir a la plenaria de los senadores de Morena. Algunos esgrimieron que fue por razones “de agenda”. Y dicen los que saben que, en efecto, las ausencias se deberían a la agenda, pero política. Lo dijo el senador César Cravioto: “No es un asunto de desaire, pero sí es un mensaje político”. Y el mensaje es que los principales colaboradores del Presidente están con el que sea, menos con Monreal. Quienes saben de política advierten que lo de ayer podría representar una rudeza innecesaria, pues aún falta mucho para la sucesión presidencial. Como sea, el mensaje fue contundente. ¿Seguirá que Monreal deje la coordinación de la bancada de Morena en la Cámara alta? Ya se verá.
“Corcholatas”, plenarias y definiciones
A pesar de que hay quienes en Morena aseguran que el nacimiento de pequeños grupos diferenciados por sus preferencias hacia los presidenciables es inexistente, lo cierto es que, al menos en la Cámara de Diputados, la división se aprecia a distancia. Y es que mientras unos recibieron más aplausos durante las reuniones plenarias de la bancada guinda y sus aliados, a otros les dedicaron hasta pancartas. Esto es, de cada grupo de simpatizantes hubo mucho esmero por hacer notar la presencia de su “corcholata” favorita. Hasta hoy, los únicos en atender todas las invitaciones de Morena, PVEM y PT fueron el canciller Marcelo Ebrard y la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum. Por lo pronto, nos hacen ver, la pasarela de aspirantes a la Presidencia puede darse por concluida y la fragmentación, por exhibida.
Programa avanzado
Donde están reportando un buen avance es en el programa de entrega de fertilizante gratuito a agricultores de pequeña escala, de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, a cargo de Víctor Villalobos. Y es que en los nueve estados en donde se aplica, el reparto va ya en 98 por ciento, y hasta el momento han sido beneficiados 606 mil 77 productores de un total de 700 mil. Con ello, nos hacen ver, se tiene garantizada una cobertura de 793 mil de las 800 mil hectáreas previstas y un aumento de la producción de granos básicos. Este corte de información, por cierto, se dio durante una reunión de la Asociación Mexicana de Secretarios de Desarrollo Agropecuario, en la cual se informó además que para mantener la producción de alimentos en el país se impulsan esquemas de reconversión productiva con cultivos de ciclos más cortos y mayores niveles de tolerancia al estrés hídrico y bajas temperaturas. Ahí el dato.
El control de San Lázaro
Y hablando de temas legislativos, en San Lázaro aún no está todo definido para que asuma la presidencia de la Mesa Directiva el diputado panista Santiago Creel, como quieren los partidos de oposición. Aunque se trata de un acuerdo que, se ha señalado, viene desde la instalación de la actual legislatura, la última palabra la tiene Morena y anoche no había claridad de si ya decidió que Sergio Gutiérrez Luna le pase la estafeta al legislador albiazul. La bancada guinda decidiría hoy si así ocurre o si alarga los tiempos, para agregar elementos de presión y negociación sobre temas legislativos. Y es que en la Cámara baja, podrían irse hasta el 5 de septiembre para tomar una definición. Como sea, nos hacen ver que, si las cosas están encendidas entre las bancadas oficialista y opositora, el tema de la Mesa directiva lo más seguro es que tampoco sea un remanso. (La Razón, La dos, p. 2)
Para enfrentar el rezago educativo habrá evaluaciones en alumnos a partir del 5 de septiembre en alumnos de segundo de primaria a tercero de secundaria en lectura, matemáticas y formación cívica y ética. Es un esfuerzo compartido entre la SEP y la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu). Sin embargo, se tardaron si se toma en cuenta que en marzo de 2020 todos los estudiantes del país dejaron las aulas para continuar con clases a distancia.
Algunos estudiantes con internet y computadora propia pudieron seguir a distancia las sesiones, otros a través de la programación Aprende en Casa en la TV, algunos más mantuvieron contacto con sus maestros por chat o carteles con tareas pegados en las escuelas, mientras que las cifras más conservadoras revelan que más de un millón se vieron obligados a trabajar para ayudar con los gastos del hogar, cuidados de hermanos menores o abuelitos.
El distanciamiento de las escuelas puede resultar catastrófico. Organismos como el Banco Mundial calculan que la pérdida de aprendizajes tendrá un impacto en los ingresos de los estudiantes en su vida adulta de alrededor del 12%. También hay estimaciones que indican que la disminución de aprendizajes es mayor para estudiantes en hogares con pobreza. Pero solo son cifras conservadoras.
¿De qué tamaño es la tragedia? ¿Qué rumbo tomar a partir de ahora tanto en cada aula como en cada estado y en el país? Esto es lo que intentarán responder las citadas evaluaciones, cuyos lineamientos legales fueron emitidos apenas este 30 de agosto y están basadas en un modelo que aún no se ha hecho público.
De acuerdo con fuentes involucradas en el tema que fueron consultadas por esta columna, Mejoredu trabaja en este modelo de evaluación desde hace más de dos años y, según especialistas de América Latina que han tenido acceso al mismo, se trata de un modelo digno e innovador que prometedor a pesar de los espasmos de la SEP. El plan toma en cuenta críticas formuladas no solo nacionales, sino en otros lugares como Singapur, contra los exámenes generalizados (que llaman evaluaciones estandarizadas) y se dice que ofrece alternativas.
El modelo está en contra de los rankings, promueve la autoevaluación, la coevaluación, la retroalimentación para la mejora educativa. Además, contempla el monitoreo de políticas educativas para sistematizar experiencias, ¿qué sirve? ¿qué no da resultados? ¿qué retrasa?
La mala noticia es que este modelo de evaluación diagnóstica aún no se formaliza. Tanto en la SEP como en Mejoredu sigue habiendo funcionarios reticentes a la sola idea de evaluar; la catalogan de práctica tecnócrata al servicio de intereses capitalistas. Ojo aquí porque si los cálculos del Banco Mundial son correctos, a México le espera un futuro gris, de tasas de crecimiento mediocres y generaciones sin oportunidades.
UPPERCUT: El regreso completamente a clases presenciales después de la pandemia de covid-19 nos pone en un momento histórico, será un punto de quiebre y el sistema educativo le debe a la niñez mecanismos que diagnostiquen los daños para tomar acciones correctivas. Veamos si el gobierno puede, por una vez, estar a la altura del reto. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 8)
Más de 40% de los estadounidenses cree que una guerra civil es posible en su país en el curso de la próxima década.
El señalamiento surge de una encuesta encargada por las organizaciones YouGov y The Economist, que puso de relieve que los sectores más duros de los republicanos y de los demócratas comparte esa preocupación. Pero mientras el porcentaje de republicanos con esa impresión es de 54%, el de demócratas “fuertes” e independientes es de 40%.
La encuesta no es la primera en abordar la posibilidad de una nueva guerra civil, ante una división político-ideológica que parece ahondarse cada vez más entre grupos también más militantes y radicalizados.
En ese sentido, no puede desdeñarse el papel del expresidente Donald Trump y su afán de sostener contra viento, marea y toda la evidencia, que la elección de 2020 le fue robada.
Trump llamó el lunes a los agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) a desobedecer a sus superiores y no cumplir órdenes como el reciente cateo de su casa en Mar-a-Lago, en busca de documentos gubernamentales ultrasecretos.
El exmandatario, que se sabe busca obtener la candidatura republicana a la Presidencia en 2024, trata de presentarse nuevamente como víctima de ataques y conspiraciones gubernamentales. Al margen de razonamientos a los alegatos del gobierno, es una fórmula que encuentra eco en la derecha estadounidense.
El hecho, en todo caso, es que algunos gobernadores republicanos acompañaron los pronunciamientos de Trump.
Lindsey Graham, gobernador y exsenador de Carolina del Sur, anunció que si el magnate fuera acusado judicialmente por retener indebidamente documentos clasificados, habría disturbios en las calles.
El problema es que la afirmación es seguramente cierta. El anterior llamado de Trump a la movilización fue el 6 de enero de 2021, que culminó en lo que hoy se califica como una asonada o un intento de golpe de Estado, y la ocupación temporal del edificio de Capitolio por una turba de sus partidarios. Cinco personas murieron, incluso por suicidio, a consecuencia del ataque. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 27)
La plenaria de los senadores de Morena, ayer, confirmó la ruptura sin regreso del presidente López Obrador y el líder del Senado, Ricardo Monreal, al que poco a poco le fue desmantelando su reunión a través de la cancelación al evento de sus funcionarios y precandidatos.
El programa aún en la víspera era el más ambicioso: por primera vez, y lo apunté aquí, participarían en una reunión partidista los jefes de las fuerzas armadas, el general Luis Cresencio Sandoval y el almirante Rafael Ojeda, además del jefe de la Guardia Nacional, el divisionario Luis Rodríguez Bucio, y la titular de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez.
Pero por la mañana se corrigió la orden del día y ya no aparecía el secretario de Marina. Luego tampoco el secretario de la Sedena ni el jefe de la Guardia Nacional.
De los precandidatos, desde antes, Adán Augusto López Hernández le comunicó a Monreal que no podría acudir a inaugurar su plenaria, Marcelo Ebrard, que no sé si no le dijeron o no se enteró, sí asistió y Claudia Sheinbaum no fue requerida. El presidente de Morena, Mario Delgado, se sumó a la instrucción presidencial
Así operó López Obrador dejando solo a Monreal y el mensaje reiterado de que no es su candidato, lo que le abre y asfalta el camino para irse aún más por la libre, ruta que ni Adán Augusto ni Claudia ni Marcelo pueden hoy recorrer por estar en su primera línea de gobierno y sucesión.
El otro mensaje sería la imposición de un disidente en la presidencia de la Mesa Directiva, lo que anoche parecía haber ganado Monreal con Alejandro Armenta.
Pero lo votarán hoy, cuando aún hay tiempo y espacio para el descabello. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
Que se conociera la verdad sobre lo sucedido antes, durante y después de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa amenazaba directamente la sobrevivencia del viejo régimen.
No se trataba solo de salvar al gobierno de Enrique Peña Nieto, al que, la indignación popular, tenía al borde del colapso. Se trataba de garantizar –desplegando todo el aparato del Estado y el poder mediático– la continuidad del proyecto de dominación y saqueo neoliberal.
Había que deslegitimar la verdad y legitimar la mentira.
La aparición con vida de los estudiantes nunca les importó un carajo a las autoridades, tampoco el hacer justicia y menos encontrar y entregar sus restos a sus madres y a sus padres para que pudieran darles sepultura.
Lo único que pretendían era borrar todo rastro de los normalistas de la faz de la tierra.
“El mal –dice Hannah Arendt– puede crecer desmesuradamente y reducir todo el mundo a escombros porque se extiende como un hongo por la superficie”. Esto sucedió con la llamada “verdad histórica” (una verdad solo mediática y no judicial) que Jesús Murillo Karam y Tomás Zerón impusieron por órdenes superiores.
Su efecto corrosivo se fue extendiendo, tanto, que hasta al propio régimen que la creó terminó devorado.
Pírrica fue la victoria del aparato del Estado y de sus muchos voceros en los medios. La coartada criminal que urdieron –unos en las mazmorras, otros en sus gabinetes y estudios de radio y TV– les alcanzó para que Peña Nieto terminara su mandato, pero no para que le entregara la banda presidencial a otra o a otro como él.
Al final de cuentas fue Ayotzinapa el último clavo en el ataúd del viejo régimen.
De un régimen criminal en el que capos y gobernantes eran las dos caras de una misma moneda.
De un régimen autoritario y represivo que se regía por los principios de la contrainsurgencia en la que, como establece la “directriz ejecutiva para operaciones encubiertas de la CIA” dictada por el presidente Eisenhower, el Estado y sus instituciones –para combatir las amenazas reales o imaginarias– han de hacer “cosas repugnantes”.
Tan repugnantes como valerse de los restos de un Normalista, sembrados por Zerón en el río San Juan, para sustentar la tesis de la incineración masiva y desaparecer así y para siempre a los otros 42.
Tan repugnantes como la tortura o, peor todavía, como la ofensiva mediática desatada por intelectuales, columnistas, presentadores de radio y TV para normalizarla y para, a partir del principio de la repetición obsesiva, imponer como verdad una mentira.
Tan repugnantes como decirle a la nación, como lo hizo Peña Nieto, “Ya supérenlo” o como considerar, hoy en día y pese a la evidencia, a Murillo Karam víctima de una persecución política.
Tan repugnantes como consumar, desde el Estado, con el encubrimiento y la obstrucción de la justicia, el crimen perpetrado en Iguala por los sicarios.
Arrolladora, sistemática, banal por burocrática –como sostiene Arendt– fue la lógica con la que actuaron quienes perpetraron este crimen de Estado.
Unos dictaban las órdenes, otros las cumplían.
Unos torturaban, otros hacían sus noticiarios y escribían columnas.
Es preciso ahora, de manera igualmente implacable, pero con la ley en la mano y para que un crimen así no se repita jamás, que se revele toda la verdad y que el fiscal general de la República, Gertz Manero, lleve ante un juez y consiga, con evidencia irrefutable, que sean castigados, todos y cada uno de los responsables.
Ex presidentes o generales, no importa; que paguen todos. (Epigmenio Ibarra, Milenio Diario, p. 12)
Dos mil invitados. Varios grupos musicales tocando en vivo. Cabrito, carne asada y cervezas para todos. Cabalgatas previas para ir destapando el ánimo de fiesta. Era la fiesta del precandidato a gobernador de Morena en Coahuila. Armó el bailongo en la zona carbonífera donde hay 10 mineros enterrados. Ricardo Mejía Berdeja, morenista, subsecretario de Seguridad federal, cumple años el 26 de junio, pero decidió celebrarlo a finales de agosto… dos días después de que el gobierno diera por muertos a los mineros atrapados al anunciar que el rescate tomaría de 6 a 11 meses.
Tal falta de sensibilidad puede ser políticamente letal. También es contagiosa: tres días antes, la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, festejaba en redes su cumpleaños —globos y pastel en su oficina— cuando fueron las malas condiciones de trabajo y las corruptas supervisiones de su dependencia las que contribuyeron a enterrar a los mineros. Ella brilló por su ausencia en esta tragedia.
El caso de Mejía Berdeja es doblemente insensible: el fiestón coincidió con los incendios y narcobloqueos en Zacatecas. No es la primera vez que hechos escandalosos de violencia lo agarran en Coahuila, haciendo mítines políticos. Su responsabilidad directa es la seguridad. Pero Mejía anda en otra cosa. Poco parece importarle que el país esté en llamas.
El subsecretario está en abierta campaña para ser el candidato de Morena al gobierno de Coahuila. Violando la ley electoral, ya tapizó el estado de anuncios espectaculares, bardas, mantas, reparte volantes y para su fiesta de cumpleaños cerquita de la mina, acarreó a aproximadamente dos mil personas, sobre todo trabajadores y beneficiarios de los programas sociales del gobierno federal. Se sabe que hay notarios contratados por los partidos rivales y también por los otros aspirantes de Morena, para llevar registro de la abierta campaña.
En la mesa de honor del festejo —hay fotos— Mejía departió con algunos de los personajes más controvertidos del estado, señalados por ser los capos del negocio del carbón: Jorge Luis Morán, exdirector de la UIF local, acusado de pedir moches por los contratos federales; Antonio “Tony” Flores, empresario minero al que le han adjudicado 1,500 millones de pesos, y cuya hermana es presidenta municipal morenista de Múzquiz, Tania Flores, conocida como “la reina del carbón”; Shamir Fernández, diputado federal que renunció al PRI hace unos días y era catalogado como “traidor a la patria” por no haber aprobado las reformas de López Obrador; y Noé Garza, a quien el gobierno de Nuevo León investiga por un presunto desvío de 30 millones de pesos. Queda claro cómo se financia la campaña del subsecretario Mejía Berdeja, quien en la conferencia mañanera del presidente encabeza la sección “Cero impunidad”. Vaya ironía.
SACIAMORBOS
No encabeza las encuestas, pero está casado con una influencer. En el 2018 fue coordinador de la campaña de Ricardo Anaya en Guerrero, pero ahora ya es morenista de hueso guinda. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 5)
A principios de 2011 fui a la cárcel de Tepepan a entrevistar a Florence Cassez, acusada de secuestro y quien acababa a ser condenada a una pena de 60 años.
Había leído el abultado expediente de su caso y llevaba en la cabeza toda una batería de dudas, preguntas, resquemores. Su abogado, Agustín Acosta, le había dicho que yo albergaba serias dudas sobre su inocencia.
Hablamos durante un par de horas. Me pareció fría, un poco calculadora, y mentalmente rápida. Sin embargo, tenía un lado encantador. Aunque me pareció que hablaba con sinceridad, no pude dejar de sentir que había algo en ella a lo que no había forma de llegar. Algo que permanentemente quedaba en la sombra.
Me dijo que no podría meter las manos al fuego por Israel Vallarta, su expareja sentimental, acusado también de secuestro y detenido al lado de ella a las afueras del rancho Las Chinitas. Me dijo que había algo en Vallarta que ella no había llegado a conocer jamás. Tenía la sensación de que él le había ocultado algo.
Cassez admitió que tenía miedo de que mi lectura del caso también fuera a condenarla, como tantas otras notas de prensa publicadas en esos días. Le aseguré que solo iba a publicar lo que encontrara, sin poner un adjetivo más.
El abogado de Cassez había llegado a la revista Nexos, en la que yo trabajaba, con una teoría que me pareció escandalosa: lo que las víctimas habían declarado en contra de la ciudadana francesa era absolutamente falso: sus dichos cambiaban una y otra vez, formando un retorcido laberinto de contradicciones.
Yo había seguido en los medios el escabroso asunto de la banda del Zodíaco, que Cassez y Vallarta presuntamente encabezaban. Que Acosta quisiera convertir en verdugos a las víctimas que todos habíamos visto en televisión, me indignó. Discutimos frente a un pensativo Héctor Aguilar Camín. Al final, quedamos de echarle una mirada al expediente.
Acosta ofreció seleccionarnos las partes más significativas de lo que para entonces se acumulaba ya en unos once tomos. Rechazamos la oferta y buscamos una cita con Genaro García Luna, a quien ninguno de nosotros conocía. Era un personaje de aire oscuro: inexpresivo, desviaba la mirada y tenía cierta dificultad para articular una sola frase completa.
Luego de una larga conversación, accedió a entregarnos una copia de las partes del expediente que, según él probaban la culpabilidad de Cassez. Siempre he creído que no supo lo que nos entregó. Eran las pruebas de un caso que había sido fabricado de principio a fin.
Pasé los dos o tres meses siguientes entre una montaña de papeles que eran como un bosque de sombras, el retrato monstruoso y descarnado del sistema judicial mexicano.
Había historias que parecían no tener relación unas con otras. Los testigos decían cosas distintas cada vez. Las horas y las fechas en las que supuestamente habían ocurrido las cosas, cambiaban de una página a otra.
Quien declaraba no haber visto nunca a sus secuestradores, doscientas páginas más adelante recordaba haber visto al jefe de estos reflejado en un espejo. Quien afirmaba no haber escuchado nunca la voz de sus verdugos, recordaba de pronto que uno de ellos era mujer y tenía acento extranjero.
Nada cuadraba. Lo que parecía ser verdad se derrumbaba en un enredijo de mentiras y contradicciones. Creo que las líneas de presentación del reportaje que a mediados de ese año se publicó en Nexos lo explican muy bien:
“No podemos saber por vía de los expedientes judiciales que la acusan si Florence Cassez es culpable o inocente, si los secuestrados fueron efectivamente secuestrados y si dicen la verdad en su primera, en su segunda o en su tercera declaración; no podemos saber siquiera si existió la organización delictiva sobre la que está construido el caso, aunque es claro que una parte de esa banda se encuentra libre, que hubo víctimas, que hubo verdugos y que en muchos momentos los verdugos fueron los investigadores del caso, que operan en la opacidad, torturan, inducen declaraciones, alteran los hechos del momento y montan espectáculos para los medios. Lo que sigue no es el relato de un secuestro y su investigación, sino el relato de una investigación que no conduce a la verdad del caso sino a la evidencia de su manipulación”.
Cuando esto se publicó con el título de “La verdad secuestrada”, se armó un escándalo mayúsculo. Llegaron cientos de mensajes iracundos a la redacción de Nexos y el linchamiento –nuestro deporte favorito– duró varias semanas.
El reportaje hizo, sin embargo, que mucha gente mirara con otros ojos el caso de Florence Cassez. En “Una novela criminal”, Jorge Volpi escribe que el reportaje abrió “la primera grieta profunda en la monolítica verdad oficial” fabricada por Genaro García Luna.
Me da gusto que haya sido de ese modo. Sé que a Cassez el reportaje no le gustó. Y la única vez que volví a ver a Genaro García Luna, me fulminó con la mirada y abandonó el lugar en el que se encontraba.
Once años después, seguimos sin tener certezas de lo que ocurrió: todo sigue sumergido en el bosque de mentiras y de sombras. (Héctor de Mauleón, El Universal, Nación, p. 7)
El presidente Andrés Manuel López Obrador cierra hoy el segundo tercio de su sexenio e inicia mañana el sprint final de su administración. Han sido cuatro años complicados y difíciles, por todo el andamiaje que ha destruido sin haber podido remplazarlo con uno nuevo. Las resistencias han sido fuertes. Algunas porque, como dice, grupos de interés que perdieron privilegios quieren revertir el curso de su acción. Otras, como reacción a la destrucción de valor nacional. Unas más, por la forma atrabiliaria y violenta como ha hecho la transformación. En el fondo, lo que está en juego es el poder y la viabilidad de sus contrapesos.
El Presidente lo sabe perfectamente y está levantando sus trincheras y preparando sus armas. En junio convocó a gobernadores de Morena a Palacio Nacional para revisar los proyectos que tenían en curso. Pero fue más que eso. En ese cónclave López Obrador les dijo que debían tener claro que lo que venía en el 24 era la lucha por el poder. No podían perder de vista lo que estaba en juego, alertó, porque ellas y ellos jugarían un papel fundamental que debían entender para impedir que se interrumpiera la transformación prometida. Y fue más allá.
López Obrador dijo que no cometería “el error” del general Lázaro Cárdenas en la sucesión presidencial de 1940. Al general, afirmó, los conservadores, los ricos, la Iglesia católica y los estadounidenses le impidieron escoger como sucesor al general Francisco José Mújica, constituyente del 17, muy cercano a Cárdenas, y quien redactó el histórico manifiesto de la expropiación petrolera. El general, añadió el Presidente, tuvo que ceder a esos intereses y entregar la sucesión al general Manuel Ávila Camacho. A mí no me va a pasar los mismo, recordaron personas que estuvieron en ese cónclave, porque no lo voy a permitir.
Sin decirlo, dijo todo sobre su sucesión y a quién de su partido piensa entregarle la candidatura presidencial. Tendrá que ser quien ideológicamente esté convencida o convencido de su proyecto, en un proceso que sería réplica del de Miguel de la Madrid, cuando optó por Carlos Salinas en lugar de Manuel Bartlett. López Obrador quiere que su legado continúe, y para ello necesita a alguien que piense como él y le sea incondicional. La forma como lo planteó a los gobernadores fue incorrecta por maniquea, pero no extraña. López Obrador conoce la historia de manera superficial.
La sucesión del general Cárdenas no fue inducida por los grupos de interés que mencionó López Obrador, sino por el contexto y la responsabilidad. En aquel año, la Segunda Guerra Mundial era una realidad en Europa y llegaba el tiempo de definiciones. Por un lado, había mensajes del canciller federal alemán, Adolfo Hitler, para que México se sumara al eje nazi. Por el otro, Estados Unidos, que aún no entraba en la conflagración. El general Cárdenas evaluó de manera pragmática su sucesión.
Mújica, un hombre de izquierda, probablemente por su antinorteamericanismo, se habría inclinado por los nazis o por la Unión Soviética de José Stalin, generando un conflicto permanente con Estados Unidos. Ávila Camacho, también muy cercano al general, era una mejor opción para ese momento tan delicado donde la prudencia, más que la ideología, tenían que predominar. Una decisión similar se daría décadas después cuando De la Madrid sucedió a José López Portillo.
La historia de la sucesión presidencial de 1940 no tiene nada que ver con la de 2024, como lo planteó López Obrador. Aquélla fue pensando en el futuro del país; la suya, en su futuro. No es sólo la lucha por el poder, sino la lucha por el poder per se de él. Su trascendencia a la historia mexicana, debe pensar López Obrador, depende de que una figura subordinada a él, o sujeta a sus presiones y chantajes, continúe con lo iniciado, sin importar su factibilidad y las consecuencias que ello entrañe.
Bajo estas premisas inicia el último trienio de López Obrador. El llamado a acción a los gobernadores se ha juntado con otras decisiones, donde el sector duro del lopezobradorismo se ha impuesto en la toma de decisiones y está marcando el camino a recorrer. Nadie debe sorprenderse. El poder se conquista, pero no se entrega.
López Obrador no es Enrique Peña Nieto, probablemente el presidente más tibio en la parte final de su mandato desde Pascual Ortiz Rubio, quien renunció en 1932 tras dos años en la Presidencia. Pero a diferencia de Ortiz Rubio, atrás de Peña Nieto no había caciques, sino una pusilanimidad donde se entregó a López Obrador desde la campaña presidencial, y le concedió el poder de manera informal desde el día siguiente de la elección presidencial.
López Obrador ha buscado tener candidatos de oposición a modo para la elección presidencial, a fin de que su sucesora o sucesor pueda caminar hacia Palacio Nacional. Al menos un aspirante de la oposición, indignamente entregado a él, fue a pedirle autorización para contender por la Presidencia. Recibió su beneplácito, en el entendido de que, si fuera necesario, declinaría ante una instrucción suya. No hay más, por ahora, en esa condición.
De ahí el llamado a los morenistas y el fortalecimiento del núcleo duro del lopezobradorismo. Se juegan el poder y más. López Obrador piensa en el legado. El grupo ideológico, en las promesas tramposas del Presidente que, en los hechos, está incumpliendo. Sus cercanos, en gubernaturas y las cámaras. Los radicales, en mantener el mando. Algunos, en la impunidad, por los actos de corrupción en los que se han visto envueltos en estos cuatro años.
La lucha por el poder, ciertamente, tiene diferentes motivaciones, pero al final, todo se dirimirá el 2 de junio dentro de dos años, y las candidaturas presidenciales a escasos 14 meses. No falta nada de tiempo. El último tercio del sexenio estará dominado por ese objetivo estratégico y, conforme a lo que hemos visto en los últimos meses, López Obrador se radicalizará, habrá más polarización y más violencia política. Sin decirlo, ya nos lo advirtió. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 38)
Pasó de todo ayer en la tensa reunión plenaria de los senadores de Morena. Lo primero a destacar es que al coordinador de esa bancada, Ricardo Monreal, lo dejaron solo por negarse a ser “apéndice del Poder Ejecutivo”.
De buenas a primeras, cancelaron su participación el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, y el presidente nacional de Morena, Mario Delgado.
Siguieron el ejemplo la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez; el titular de la Sedena, Luis Cresencio Sandoval, y el comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio.
La instrucción de ausentase vino de Palacio Nacional. ¿De dónde más? El mensaje no puede ser más claro. López Obrador no tolera —ni respeta— la división de poderes. En su mente de autócrata, los senadores de Morena son soldados de su causa. Deben subordinarse a un sólo poder: el suyo.
Marcelo Ebrard sí participó en la reunión. El canciller respondió a los cuestionamientos sobre los avances en materia de seguridad que hizo el embajador de Estados Unidos.
“¿Cuánto ha reducido Estados Unidos el tráfico de armas?”, le preguntó el canciller a embajador, pero no se metió en el pleito interno. De allí fue a la plenaria del PT a que le gritaran: ¡Presidente!, ¡presidente! Al subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía Berdeja, lo mandaron a cubrir la inasistencia de todo el gabinete de seguridad. Hubo resistencia a que hablara por parte de senadores agraviados por la grosería del Ejecutivo, pero, al final, sí pudo hacerlo.
* Monreal no se ha sometido a los designios de Palacio ni lo hará. En su discurso de ayer subió el tono. Marcará un antes y un después. Traerá consecuencias.
Dijo a los senadores de Morena: “Yo no quiero ser extensión del Poder Ejecutivo. Quiero que seamos un órgano de control constitucional. Quiero que honremos la Constitución, que seamos un poder autónomo…
“En la teoría de la división de poderes de Montesquieu, somos un órgano equilibrador, no somos comparsa, no somos apéndice del Ejecutivo. Sí tenemos colaboración y tenemos el mismo origen. Vamos a honrar los compromisos que hizo el Presidente en campaña porque somos parte del mismo movimiento. Pero tenemos que actuar con pudor constitucional.
“El desdén no se me hizo a mí. Es para un órgano legislativo: si yo soy el problema, que los invite a ustedes sin mí. Yo no voy a la reunión que quieran ir con él. Se los ofrezco. No tiene por qué tratarlos a todos igual, si el pleito es conmigo”. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
No sé si la vida se parece cada día más a la ficción o si ésta ha sido superada ya por la realidad. Pocas series de televisión han sido más disfrutables en los últimos años que Succession, una producción sobre una familia estadunidense ficticia, dueña de un conglomerado internacional de medios, rica y poderosa, en la que sus integrantes no sólo buscan dirigir y controlar el negocio una vez que el patriarca, llamado Logan Roy, no esté, o antes incluso, sino también ejercer desde esas posiciones su visiones del poder, ignorando el plan de sucesión establecido que, como muchas veces sucede, es, simplemente, una fachada para que el patriarca siga ejerciéndolo.
Lo que estamos viviendo en estos días me recuerda esa magnífica serie, aunque en una versión tropicalizada. Y en pocos lugares eso se ejemplifica mejor que en las cámaras de senadores y diputados. El presidente López Obrador ha adelantado los tiempos sucesorios y dentro de un año ya tendremos, dijo el propio Presidente, para estas fechas candidato o candidata. Pero como el Logan Roy de la serie, no quiere tener simplemente un sucesor o sucesora, quiere controlar el proceso y muchas veces pareciera que, dejando o no el cargo, quiere controlar también el futuro. En el proceso de sucesión, los hijos, en este caso los virtuales precandidatos, hacen toda serie de contorsiones para adaptarse a las exigencias del libreto establecido por el patriarca, pero tampoco pueden ocultar que hay cosas que harían diferente: las legítimas ambiciones se suelen entremezclar con las reglas estrictas del ejercicio del poder.
En la Cámara de Diputados se juegan muchas cosas, desde los liderazgos internos hasta las luchas sucesorias en los estados. El enfrentamiento entre el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa y el líder de los diputados de Morena, Ignacio Mier, por el destape anticipado de éste en medio de un fuerte enfrentamiento con Barbosa, con el senador Alejandro Armenta y otros personajes del estado, todo sazonado con recíprocas denuncias penales, es la mejor demostración de ello. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 10)
El público no necesita que el gobierno lo proteja de la información o las opiniones en los medios de comunicación. Ese debe ser el fondo del debate sobre la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión.
Este 29 de agosto el pleno de la Suprema Corte derogó las modificaciones de 2017 a esta ley de 2014. Los ministros no consideraron el fondo, simplemente invalidaron las reformas por fallas en el procedimiento legislativo. La decisión ha sido interpretada de distintas maneras por medios y analistas. Algunos la vieron como un triunfo de la libertad de expresión; en realidad, es una derrota.
La invalidada reforma del 2017 tocaba tres artículos de la ley: el 256, el 259 y el 311. El 256 definía una serie de supuestos derechos de las audiencias como “recibir contenidos que reflejen el pluralismo ideológico, político, social y cultural y lingüístico de la nación” o “que se diferencie con claridad la información noticiosa de la opinión de quien la presenta”. El 259 establecía la obligación de los concesionarios de radio y televisión de tener “defensores de la audiencia”, pero permitía a los concesionarios designarlos ellos mismos, en contraste con la ley de 2014 que le daba esta facultad a la autoridad. El 311 establecía multas por la violación de las reglas.
Si bien la Cámara de la Industria de la Radio y Televisión afirmó que el fallo de la Corte “protegió la libertad de expresión de la radio y la televisión mexicanas”, la verdad es muy distinta. Lejos de frenar “el intento de obligar a los concesionarios de radio y televisión a distinguir entre opinión e información al presentar una noticia, y todo intento de sobrerregular a la radio y televisión mexicana”, el fallo trae consigo otra vez las restricciones de la ley de 2014. Esto implica que las autoridades podrán nombrar a un “defensor de las audiencias”, que funcionará como censor interno, y obligar a un juego imposible de distinguir entre opinión e información.
Estas reglas limitan la libertad de expresión y se aplican solo a la radio y la televisión abiertas. En los periódicos implicarían, por ejemplo, obligar a La Jornada a publicar artículos críticos de la Cuarta Transformación en aras de reflejar el pluralismo político del país. En redes sociales e internet sería imposible aplicarlas a menos de que se adoptaran medidas dictatoriales férreas, como las de China, Cuba o Nicaragua. Tampoco se pueden aplicar a la televisión de paga porque muchos de los informativos son extranjeros. ¿Se imagina usted la reacción si se pretendiera obligar a Fox News a llevar noticias positivas sobre Joe Biden o a CNN a difundir comentarios aprobatorios sobre Donald Trump? Solo la radio y la televisión abiertas tendrán esta censura.
Los medios libres garantizan pluralismo, pero no porque se les obligue a llevar todas las posiciones del espectro, sino porque la diversidad de medios permite leer, escuchar o ver posiciones distintas. Distinguir entre información y opinión puede ser una buena práctica, pero al final es muy difícil separar una de otra. El público, sin embargo, puede elegir. Tanto CNN como Fox News tienen líneas editoriales, igual que el New York Times y el Wall Street Journal. Es sano, en un ambiente de libertad.
Solamente en las dictaduras el gobierno asume el poder de decidir por el público o el lector. Pero en México no estamos en una dictadura. Debe ser el público el que decida.
El Presidente reconoció ayer un incremento en el costo de Dos Bocas, pero “porque no se contemplaron originalmente equipos que se necesitan y se amplió el presupuesto”. La responsable, dijo, “es una mujer íntegra, honesta”. Quizá, pero desde un principio los especialistas advirtieron que el presupuesto era irreal. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 10)