QUE Olga Sánchez Cordero laboró ayer desde temprano en sus oficinas de Bucareli, donde sostuvo diversas reuniones antes de que concluya el año, como una con el oficial mayor y otros funcionarios, aunque se dio tiempo para, más tarde ante la prensa, enviar un mensaje de fin de año, en medio de una agenda ajetreada sobre todo por el conflicto diplomático con Bolivia, por el que ayer debió responder en representación del Presidente en tanto secretaria de Gobernación. Aseguró que la 4T “sentará las bases de un país donde se desterrará la corrupción y solo quedará con residencia permanente la honestidad”, además de que no se quiso enredar en un debate con la oposición y aseguró que “se trabaja con profesionalismo, sin improvisación”. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 3)
Muy interesada está Olga Sánchez Cordero en la confección de una regulación sobre las noticias falsas que se propalan en las redes sociales, contra las publicaciones que solamente atacan y denigran a las personas. Nos explican que la secretaria de Gobernación no está de acuerdo en que esas plataformas digitales sirvan para descalificar, insultar, agredir o criticar sin argumentos sólidos y, sin consecuencias. Una noticia falsa puede terminar con la carrera de alguien y hacer mucho daño, considera doña Olga. Nos hacen ver que la ministra en retiro considera necesario que en México se avance en una regulación de los códigos de ética de las redes sociales, pues no puede ser posible que tras una supuesta libertad de expresión se pueda atacar sin fundamento y quedar impune. ¿Tendrá algún eco la preocupación de la funcionaria en espacios donde priva la diatriba y la descalificación? (Bajo Reserva, El Universal, p.2 )
México y Bolivia estiraron la liga hasta que se rompió. Ayer el gobierno del país sudamericano expulsó a la embajadora mexicana y las relaciones bilaterales descendieron a su mínimo nivel, desde el apresuramiento mexicano por reconocer el triunfo electoral de Evo Morales, a pesar de que su victoria estuvo bajo la sombra de dudas y sospechas.
El asilo mexicano a Evo, tras su renuncia a la presidencia, la recepción y libertad que tuvo aquí para expresar críticas al grupo que asumió el poder en Bolivia no fueron bien vistos en La Paz, como tampoco la protección de la embajada mexicana a exfuncionarios bolivianos que ahora enfrentan acusaciones judiciales. (Editorial, El Universal, Opinión, p. A12)
SEGOB: La secretaria Olga Sánchez Cordero declaró que el regreso de la embajadora en Bolivia a nuestro país fue para garantizar su seguridad, aseguró que México mantendrá el diálogo a través de la Cancillería. Sin embargo señaló que ni durante la dictadura de Augusto Pinochet se dio tal acoso a la embajada mexicana como el perpetrado por el gobierno interino de Bolivia. (Federico Lamont, El Sol de México, Nacional, p. 12)
Hablando de la crisis con Bolivia, hay voces que piden al gobierno del presidente López Obrador pagar con la misma moneda: expulsar a su embajador. Una de ellas es la del dirigente perredista Ángel Ávila. Pero, nos explican, la Cancillería, encabezada por Marcelo Ebrard, no escuchará los cantos de las sirenas, y se conducirá con la debida prudencia. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA, p. 2)
Rechazo al gobierno de facto de Bolivia
Los grupos de trabajo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) de crisis y economía mundial, integración regional y unidad latinoamericana y geopolítica, integración regional y sistema mundial rechazamos la hostilidad y agresividad creciente del gobierno de facto del Estado plurinacional de Bolivia, falsamente autodenominado constitucional, sobre la embajada de México en Bolivia que ha llegado a la declaración de persona non grata a la embajadora de México.
Repudiamos las denuncias insostenibles del gobierno de facto que criminalizan al legítimo gobierno de Bolivia encabezado por el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera y a los ministros asilados en la embajada de México: Juan Ramón Quintana, ministro de la presidencia; César Navarro, de Minería; Wilma Alanoca, de Cultura y Turismo; Héctor Enrique Arce, Justicia; Javier Eduardo Zavaleta, Defensa; el ministro de Minería y Metalurgia, Félix César Navarro Mirando; el ex viceministro de Desarrollo Rural y Tierras Pedro Dorado; Nicolás Laguna, ex director de la Agencia de Gobierno; Hugo Moldiz, ex ministro de gobierno, y Víctor Hugo Vásquez, ex gobernador de Oruro. (Editorial, El Correo Ilustrado, La Jornada, p.6 )
La crisis diplomática con Bolivia puso de relieve algunos problemas prácticos en la política exterior de México, específicamente hacia Latinoamérica.
Nadie recuerda la expulsión de un embajador de México. La declaración boliviana de “persona non grata” contra la embajadora María Teresa Mercado fue por hacer su trabajo y es parte del rejuego político de un gobierno que necesita enemigos externos para crear apoyo interno de cara a las próximas elecciones en Bolivia. Pero parte del problema está aquí. Por ejemplo, la evidente inexperiencia en la conducción del problema. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 17)
El conflicto entre los gobiernos de México y Bolivia es ideológico antes que diplomático.
El presidente López Obrador y el secretario de relaciones exteriores Marcelo Ebrard han sobreactuado para crear una acepción a la palabra asilo: “Abrir la puerta a un personaje que habiendo cometido fraude electoral detona una crisis política en su país y lo abandona, esperando el peor escenario para que una parte de la población reclame su regreso”. (Fausto Pretelin Muñoz De Cote, El Economista, GeoPolítica, p. 47)
Mientras el presidente López Obrador descansaba en su rancho de Palenque y el canciller Marcelo Ebrard tuiteaba desde la bahía de Acapulco, las malas noticias diplomáticas llegadas al país desde Bolivia fueron acotadas por la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Ayer, vistiendo ropa casual, arribó a una rueda de prensa en la capital del país, en la que buscó tranquilizar a la opinión pública sobre la crisis política entre ambas naciones. “No pasa nada”, dijo la exministra, cumpliendo así con la tarea que le dejaron de hacerse cargo de todo durante la ausencia vacacional. (Confidencial, El Financiero, Nacional, política y Sociedad, p. 23)
Vamos por partes, primero, a mi juicio lo peor del año: