Lo de Taboada no es un acto de madruguete en campaña, más bien es desesperación. (La Jornada, Contraportada)
¡QUÉ LEJOS se ve 2018! Pero aquí estamos, a punto de empezar 2024, el tramo final del actual sexenio. Seguramente en la cena de esta noche habrá tiempo para reflexionar sobre los últimos 365 días y también para enunciar los propósitos para el nuevo año.
ESTAS SON 12 uvas que representan 12 buenos deseos para México en este 2024, año de definiciones.
UNO: Que vivan las diferencias, pero que se acabe la polarización. El país está dividido y hace falta que el encono ceda paso al diálogo. Y como en un carnaval: que cada quien lleve su paso, pero al final todos bailen al ritmo de México.
DOS: Que la paz sea algo que se viva cada mañana, no algo que se anhele todas las noches. Que la seguridad sea una realidad para todos y no una promesa de los de siempre. Que tener un negocio no implique arriesgar la vida. Y que quienes la hacen, realmente la paguen.
TRES: Que en estas elecciones haya eso: la posibilidad de elegir. No de descartar al menos o a la menos mala, sino de elegir a quien tiene un proyecto, soluciones e ideales. ¿Es demasiado pedir?
CUATRO: Que la candidata oficialista, Claudia Sheinbaum, vuele con alas propias. Que demuestre quién es y qué ofrece, por ella misma, alejada de la sombra de alguien más.
CINCO: Que la oposición vaya más allá del “no” y diga “cómo sí”. No se puede construir un proyecto de país sobre la base, solamente, de repudiar a un Presidente. Se necesitan soluciones. Propuestas innovadoras, tan variadas y coloridas como en un puesto de gelatinas.
SEIS: La economía mexicana ha demostrado ser más resistente que un cactus en el desierto, inclusive capaz de florecer en tiempos áridos. Pero vienen días de incertidumbre presupuestal, un año de demasiados gastos para tan pocos ingresos. Prendamos una vela para que no regrese la pesadilla de las crisis económicas de fin de sexenio.
SIETE: La uva de la suerte va dedicada a los deportistas de alto rendimiento que ponen en alto el nombre de México, a diferencia de los políticos de bajo rendimiento. Este año son los Juegos Olímpicos y se espera que traigan una buena dotación de medallas, pese a los escasos apoyos de la Conade.
OCHO: Que el nearshoring y el amplio abanico de oportunidades que ofrece pase en este año de ser un buen deseo a convertirse en una realidad. Es hora de recordar que la vecindad con Estados Unidos no es una maldición.
NUEVE: En la uva nueve, un pensamiento por la gente que padece por doble partida: una enfermedad y un deficiente servicio médico. Que la salud deje de ser un lujo requiere de eficiencia, no de ocurrencias.
DIEZ: Más que un deseo, una plegaria para que los equilibrios de poder se mantengan. Que los organismos autónomos se modernicen, si es necesario, pero que no desaparezcan de un plumazo.
ONCE: Este deseo va para que Movimiento Ciudadano resuelva pronto y bien su nominación presidencial.
DOCE: Es el mes 12, día 31, año 23. Así que hoy es 123123, lo cual para los numerólogos es una señal de buen augurio. Que así sea y que usted y quienes le rodean tengan un feliz año nuevo. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)
Gobierno decide otro cierre de obras… artísticas
Nos cuentan que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador decidió otro cierre de obras. Pero no se espante, no son las recientemente inauguradas, que por cierto siguen sin estar completas, sino los murales que forman parte del acervo histórico y cultural del edificio sede de la Secretaría de Educación Pública. Las visitas fueron suspendidas en los tres niveles donde era posible admirar la obra de Diego Rivera y que desde hace tres semanas entró en proceso de restauración. Nos comentan que se aceleraron los trabajos para habilitar el área que albergará al Museo Vivo del Muralismo. Se desconoce la fecha exacta de la apertura, pero esperemos que al menos en este caso no vayan a escenificar otra inauguración a medias o incompleta. ¿Será?
MC promueve su película, sin estrella taquillera
Luego de que se mostró en sus redes como una especie de superhéroe y de que le llovieron las críticas porque se entendió que casi estaba oficializando que él se quedaría finalmente con la candidatura presidencial de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado volvió a la carga con un video en el que sale con el mismo ajuar y dice: “Llegó la hora de traerlo de vuelta”. Entre que alimenta la expectativa con su estilo de tráiler cinematográfico, nos hacen ver que en realidad no hay más opciones que el propio Delgado o el coordinador de los diputados naranjas, Jorge Álvarez Máynez. O sea que a lo mejor la película parece atractiva, pero pocos esperan que de verdad vaya a haber motivo de sorpresa cuando se defina la candidatura emecista.
Malos augurios en el Tribunal Electoral
Nos hacen ver que a partir de mañana 1 de enero se hará efectivo el relevo en la presidencia del TEPJF y entrará en funciones la magistrada Mónica Soto como presidenta del Tribunal Electoral, mientras que la de su par, Reyes Rodríguez Mondragón, concluirá esta noche, al acabar el año. La transición, nos recuerdan, ha sido ríspida por las presiones ejercidas contra Rodríguez para que dejara la presidencia, así como su exclusión de un encuentro con la precandidata presidencial Xóchitl Gálvez. Veremos cómo comienza 2024 para el órgano jurisdiccional que tendrá bajo su responsabilidad ni más ni menos que calificar la elección presidencial y declarar al o la ganadora. Por el momento, los raspones, reclamos y patadas bajo la mesa de las y los magistrados no auguran nada bueno.
En el INE no se ve mejor ambiente
Y nos comentan que en el Instituto Nacional Electoral no están mejor las cosas para 2024. Y es que por más que le echan ganitas, las ahora llamadas consejerías no se ponen de acuerdo con respecto a definir las cabezas en la estructura que será clave justamente en este proceso electoral y que pasa por designar a la persona que ocupe la Secretaría Ejecutiva. De momento, no hay visos de acuerdos ni de solución, así que enero al menos promete ser intenso en la llamada herradura de la democracia. (El Universal, A2, p.2)
Ex premier israelí Bennett confiesa haber atacado a Irán y ahora incita a Biden aniquilar al país persa
Se ha vuelto una fijación sicológica de Israel la existencia de un Irán independiente y soberano en el Medio Oriente.
Después del icónico ataque de Hamas, el anterior embajador de Israel en Estados Unidos, Itamar Rabinovich, proclamó que se esta(ba) librando la primera guerra iraní (sic)-israelí, debido al esfuerzo de Irán para desafiar (sic) a Israel en varios frentes (https://bit.ly/41HLVLX).
Después del delirante editorial del premier Netanyahu al WSJ sobre sus “Tres prerrequisitos para la paz: debemos destruir a Hamas, desmilitarizar Gaza y desradicalizar el total de la sociedad palestina (https://on.wsj.com/3NM4vwZ), su anterior aliado y hoy acérrimo rival doméstico, el ex premier Naftali Bennett (NB) aboga aniquilar a Irán con el apoyo de Estados Unidos (https://on.wsj.com/3NKhlMi).
En los multimedia de Estados Unidos, WSJ se ha vuelto el más fanático encubridor del infanticidio y las exacciones de Israel en Gaza.
Sea Netanyahu, sea NB: ambos constituyen las dos caras de la misma moneda del inviable israelocentrismo como ombligo paleobíblico del mundo y la Vía Láctea, cuando Israel se ha convertido en un país paria/apartheid.
Es mi hipótesis que detrás de la espesa cortina de humo del 7 de octubre se encuentra el objetivo final de Israel, con cualquiera de sus primeros ministros en turno: aniquilar a Irán para emerger como la única potencia militar nuclear, dotada de más de 300 bombas nucleares en todo el Medio Oriente y África y así imponer su omnímoda voluntad racista.
Desde Seymour Hersh, pasando por el teniente general Michael Flynn (ex consejero de Seguridad Nacional de Trump), hasta el canciller ruso Lavrov, señalan que se trató de una deliberada interrupción de siete horas de los célebres servicios de inteligencia israelí que dejaron pasar; dejaron hacer los ataques de la guerrilla palestina sunnita de Hamas con el fin de tener la justificación de despoblar a los palestinos de Gaza, en una primera etapa, y de Cisjordania, en una segunda etapa.
NB, premier israelí de 2021 al 2022, confiesa que Israel destruyó una base de drones en suelo iraní y propone varias maneras de debilitar a Irán: empoderar a su oposición doméstica, asegurar la continuidad de Internet durante las revueltas contra su régimen, fortalecer a sus enemigos e incrementar las sanciones y presiones económicas –todo lo que ha venido haciendo Israel desde hace un buen tiempo y hasta con la serie propagandística “Teherán (https://apple.co/48ccKuv)”, con la ayuda de los jázaros (https://bit.ly/3QqemJr)) que controlan el eje Hollywood/Wall Street/multimedia–.
NB apuesta a la implosión de Irán que sería similar a la de la URSS y se jacta de haber desmontado varios atentados de la Unidad Quds en Turquía y de las represalias de Israel que asesinaron a uno de sus comandantes en el centro de Teherán (Nota: Se trata de Sayyad Khodaei, https://bit.ly/3RAhIKi).
En forma simplista y lineal anacrónica, NB juzga que existe una nueva guerra fría (¡megasic!) en el Medio Oriente entre la “República Islámica de Irán –similar a la URSS en la década de 1980 (y) por otro lado, una próspera democracia (¡megasic!) fuerte y libre– Israel y sus aliados”. No enumera quiénes son sus aliados a estas alturas de la catástrofe humanitaria en Gaza cuando Israel se ha convertido en un país paria a escala global.
El rotativo Al Mayadeen –prohibido por Israel y muy cercano a los chiítas libaneses de Hezbolá– expone el desprecio de Israel a la soberanía de los países, en el caso específico de Irán, cuando Israel goza de licencia para asesinar a diestra y siniestra a niños y mujeres, como sucede ahora en Gaza con la tácita bendición de Estados Unidos y la Unión Europea.
Pese a las imprecaciones de Netanyahu, Rabinovich y NB, la administración Biden no ha implicado directamente a Irán del ataque de Hamas del icónico 7 de octubre, mientras el país persa se acerca más a Rusia: después de su espectacular admisión a los BRICS+ y a su mutua desdolarización de las divisas nacionales de Moscú y Teherán (https://bit.ly/3NMrYOy).
¿Qué tan sencillo será derrocar o derrotar hoy a Irán? (Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada, Política, p.10)
Crecimiento del producto interno bruto, caída de la inflación, recuperación del salario, creación de empleos, turismo, inversión extranjera, fortaleza del peso, deuda pública: según casi cualquier indicador económico que se mire, en el año que termina, México dejó atrás los devastadores efectos de la pandemia de covid-19 y del subsiguiente desajuste de la economía global. En este 2023 el país experimentó un crecimiento que resultó sorpresivo para analistas, opinólogos y expertos obnubilados por su odio a la actual administración federal, quienes anticipaban (incluso se puede decir que deseaban) el fracaso de México para justificar su dogmatismo neoliberal.
Mirado con objetividad, el desempeño de la economía mexicana no tiene nada de extraño. Por el contrario, es el resultado lógico de una política de desarrollo que ha puesto el acento en el rescate de la soberanía, la corrección de las asimetrías históricas entre las regiones del país, el regreso del Estado a sectores estratégicos de los que nunca debió haberse retirado, el apoyo a los más desfavorecidos, el impulso del mercado interno y la construcción de infraestructura de propiedad nacional. Obras como el Tren Maya, el Corredor Interoceánico, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y toda la red vial a su alrededor, la conclusión del Tren Interurbano México-Toluca, la rehabilitación de presas para producir energía hidroeléctrica, la planta fotovoltaica más grande de América Latina, entre muchas otras no tan emblemáticas pero igual de relevantes, además de ser fuente de empleos en lo inmediato, sientan las bases para la integración de poblaciones marginadas, el surgimiento de nuevos polos turísticos e industriales.
Si a lo anterior se suma el lanzamiento de la nueva Mexicana de Aviación, el freno al deterioro inducido de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, un presupuesto inédito en bienestar social (desde jubilaciones para adultos mayores hasta becas para personas con alguna discapacidad), es obvio que la situación de millones de habitantes ha gozado de una mejoría sensible. El hecho de que todo esto se haya logrado sin endeudamiento es la mejor muestra de que el país siempre contó con los recursos para velar por el bienestar de sus habitantes, pero éstos fueron sistemáticamente saqueados por la connivencia entre las clases políticas y empresarial, las cuales llegaron a volverse indistinguibles debido a la corrupción y el tráfico de influencias elevados a máximas en el ejercicio del gobierno y los negocios. Al respecto, cabe destacar que este año confluyeron dos fenómenos ilustrativos del cambio de época que se vive. La deuda pública como porcentaje del PIB bajó a 46.3 por ciento, con lo que hila su tercer año a la baja pese a la prevalencia de altas tasas de interés: mientras en los primeros cinco años del calderonato la proporción deuda/PIB se disparó en 78 por ciento, y en el mismo periodo del peñato subió 44 por ciento, en un quinquenio de la Cuarta Transformación sólo ha aumentado 3 por ciento. Por otra parte, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que este año los ingresos tributarios avanzaron 10.9 por ciento, el mayor salto en siete años. Lo más sorprendente es que el incremento se produjo en un contexto de caída de los precios petroleros y sin crear ni elevar ningún impuesto; sólo hizo falta aplicar la ley y poner coto a la evasión de los grandes contribuyentes.
Nadie niega que queda mucho por hacer. Las percepciones de la inmensa mayoría de los mexicanos siguen muy lejos de ser las óptimas; la desigualdad, aunque se redujo de manera importante, sigue siendo una de las peores lacras del país; muchas empresas continúan denegando derechos laborales e implementando todo tipo de prácticas fraudulentas en perjuicio de sus trabajadores y del fisco; la recaudación tributaria sigue siendo una de las más bajas entre las grandes economías; millones de trabajadores ven el retiro como una quimera debido al desmantelamiento del sistema de pensiones efectuado por Ernesto Zedillo y Felipe Calderón. Cada uno de estos pendientes debe ser abordado con carácter de urgencia por las autoridades presentes y por las que asuman en octubre próximo, pero sería tan mezquino como falaz negar que en este año México vivió un verdadero punto de inflexión en materia de desarrollo económico y fomento del bienestar. (La Jornada, Editorial, p.8)
Mucho se ha escrito durante este año sobre el tema educativo; en la gran mayoría de los casos, con un enfoque crítico sobre las políticas que ha implementado el gobierno cuatroteista (4T), cuyo objetivo es el de imponer una visión política, histórica y moral del país a los niños y jóvenes que cursan la educación básica (EB). En la óptica de la 4T, todos los mexicanos hemos sido colonizados cognitivamente, desde los orígenes de la conquista española hasta nuestros días; y, con mayor fuerza, durante éste y el siglo pasado, en el que ha predominado una visión capitalista, neoliberal, consumista, eurocéntrica, positivista, globalizadora y egoísta. Por ello, la SEP se propone dar reversa a ese colonialismo intelectual y neoliberalismo cultural que, en su visión, son los responsables de nuestra pobreza educativa.
Para lograr este objetivo, se transformaron radicalmente los libros de texto gratuitos (LTG) y el currículo de la EB, que hacen borrón y cuenta nueva de la forma en que, hasta ahora, se habían venido construyendo. En principio, porque se elaboraron primero los LTG y, después, los planes y programas de estudio, y no en sentido inverso, como lo marca la Ley. Segundo, porque ni los LTG ni el currículo de EB siguen una lógica pedagógica entendible para los docentes, las autoridades educativas y los especialistas en didáctica de las distintas disciplinas. De hecho, la SEP-4T desapareció las disciplinas, en un intento por implementar un modelo multidisciplinario que no tiene pies ni cabeza. Se les olvidó que el modelo multidisciplinario es el estudio de un tema o la solución de un problema desde la óptica conjunta de varias disciplinas; es decir, no puede haber multidisciplina sin disciplinas (como las matemáticas, la física o la química). Igualmente, el conocimiento científico es equiparado con los saberes ancestrales o locales de las comunidades, por lo que tienen igual valor en el currículo la herbolaria que la química farmacológica, la medicina moderna que las prácticas chamanísticas, etc.
Por otro lado, el modelo de la 4T asume una aproximación pedagógica basada en la observación y el estudio de proyectos comunitarios cercanos a la escuela. Una aproximación de la Pedagogía Crítica, que supone que los estudiantes, al conocer las necesidades de la comunidad, se concientizan de los problemas de su entorno, lo que les produce indignación y los motiva a aprender. Para la SEP, entre mayor sea la indignación, mejor será el aprendizaje. Sin embargo, no queda claro qué aprendizajes se desean lograr, ni tampoco es claro qué y cómo se deben de evaluar.
Las condiciones históricas de la educación mexicana, los efectos de la pandemia y las improvisaciones del nuevo modelo educativo alertan a que México voluntariamente está incursionando por caminos muy peligrosos de consecuencias insospechadas. Por esta razón, varios especialistas hemos intentado alertar a la población mexicana a través de artículos de opinión en los medios digitales e impresos, así como en diversos libros que abordan las temáticas de mayor importancia y riesgo para el futuro educativo de México. Entre algunos de estos libros destaco los últimos cuatro, coordinados por Gilberto Guevara: La regresión educativa: la hostilidad de la 4T contra la ilustración (Penguin Random House, 2021), La Educación en Peligro: análisis crítico de la reforma educativa 2022 (Universidad de Guadalajara, 2022) y Al borde del abismo: Actualidad y perspectiva de la educación básica (Penguin Random House, en prensa). A primera vista, dichos títulos pudieran parecer exagerados y que se empeñan en retratar al país en una debacle educativa, que no tiene sustento alguno. Sin embargo, hay que recordar los pobres resultados educativos en los últimos cuatro estudios nacionales: la Encuesta Nacional sobre Acceso y Permanencia en la Educación (Inegi, 2021), el Informe sobre pérdida de aprendizajes (ASF, 2022), la Evaluación diagnóstica para las alumnas y los alumnos de Educación básica (Mejoredu, 2023) y el estudio de PISA-2022 (OCDE, 2023). De manera consistente, los resultados de dichos informes apuntan a que México pasa por una etapa crítica, no solo por un profundo retroceso en los niveles de aprendizaje, especialmente en matemáticas, sino también por la disminución en la cobertura educativa.
Si a estas condiciones se le suma que, de manera irresponsable, el gobierno de la 4T modificó radicalmente las bases científicas, pedagógicas y sociales del currículo mexicano, simultáneamente, en todos los grados escolares de la educación básica, sin tomar en cuenta los problemas educativos antes mencionados, no cabe duda que el país acabará matando las pocas neuronas que le quedan a sus estudiantes. Esto equivaldría a suicidarse lentamente en materia educativa y en todo aquello que depende de la educación. Ojalá que en 2024 se cambie el futuro distópico que nos espera.
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más. (Eduardo Backhoff Escudero, El Universal, Opinión, p.16)
México trae viento a favor. Tras 30 años de TLCAN, la economía es mucho más competitiva que antes. Por eso, aunque el peso se ha revaluado más de 13 por ciento en el año, las exportaciones han crecido 3 por ciento, con datos hasta noviembre.
Carlos Elizondo Mayer-Serra, politólogo (Oxford) e internacionalista (El Colegio de México), se ha dedicado a investigar la tensión que existe entre lograr gobernarnos democráticamente y crecer económicamente. Su más reciente libro, Los de adelante corren mucho: Desigualdad, privilegios y democracia, discute esta tensión para el caso del continente americano. Es profesor de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey.
Cuando firmamos el TLCAN, muchos de los críticos argumentaban que llevaría a la desindustrialización del país, pues no podríamos competir con la industria de Estados Unidos. Ha sucedido lo opuesto. Para octubre de este año, el superávit comercial de México con Estados Unidos fue de 191.1 mil millones de dólares. En 1994 el valor agregado de la manufactura representaba el 17.4 por ciento del PIB; en el 2022 representó el 18.8 por ciento. Mientras, en Brasil, que ha protegido sus manufacturas con altos aranceles, este valor pasó de 26 a 11.1 por ciento del PIB.
En 1993 exportábamos 51.9 mil millones de dólares e importábamos 65.4. A noviembre de este año exportamos 543.7 e importamos 553.4 mil millones. Somos el decimotercer país que más exporta mercancías del mundo. La relocalización de manufacturas hacia América del Norte no hará más que impulsar nuestra capacidad para exportar.
Por eso, mientras que en el 2021 la inversión privada representó el 18.6 por ciento del PIB, al segundo trimestre de 2023 iba en 21.5. Esto con tasas de interés mucho más altas que antes. La economía va a crecer más del doble de lo anticipado en enero del 2023. Esto con un gobierno que no da certidumbre, con infraestructura congestionada y con una creciente inseguridad en las carreteras y vías férreas.
La principal razón por la que los economistas anticipaban un bajo crecimiento para el año que termina era la temida recesión de Estados Unidos. La pregunta entonces era si sería profunda o leve. No hubo. Este año Estados Unidos crecerá 2.6 por ciento. Estamos en el vecindario adecuado y nuestro vecino le está comprando cada vez menos a China.
En un mundo con tantas tensiones geopolíticas, México se encuentra sin ese tipo de riesgos directos. Frente a la mayoría de los países de nuestra región, hemos tenido estabilidad política. El 2024 será clave para ver si somos capaces de mantenerla dentro de una democracia.
También está abierto el dilema de la estabilidad macroeconómica. Por 5 años tuvimos presupuestos bastante balanceados. No será el caso del 2024: el gobierno de AMLO presupuestó un déficit tan grande para el año entrante que de cada peso gastado por el gobierno federal, 21 centavos provienen de la deuda necesaria para financiarlo.
El reto para el 2024 es elegir a un gobierno que pueda aprovechar mejor este entorno positivo. Los costos de los contrafactuales, es decir, de los hechos que no sucedieron, pero pudieron suceder, como el no haber gastado 20 mil millones de dólares en una refinería, o no haber cancelado el aeropuerto de Texcoco, son difíciles de calcular. Sin embargo, lo esperable es que un país menos desarrollado crezca más que uno desarrollado. Desde 2018 Polonia ha crecido 3 por ciento al año en promedio, frente al 0.3 de Alemania. No fue nuestro caso. México ha crecido 0.7 frente al 1.9 de Estados Unidos. No sólo es cuestión de cuál candidata trae el mejor proyecto o la capacidad de implementarlo, sino de quién garantiza los contrapesos necesarios para evitar los abusos del poder, siempre con un gran riesgo destructivo.
La otra gran interrogante es la elección de Estados Unidos. Un eventual triunfo de Trump es el mayor riesgo para la economía mexicana y quizá la global. Ha dicho que impondrá un arancel generalizado del 10 por ciento a las importaciones a su país; que sellará la frontera con México; que deportará a su país de origen a los indocumentados que viven allá. Todo esto tendría también un costo para Estados Unidos, pero cuando se gobierna desde el rencor y se tiene el apoyo popular, se pueden implementar políticas públicas sin lógica económica. Lo sabemos bien. (Carlos Elizondo Mayer-Serra Reforma, Opinión, p.9)