La mesura de Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard hacia Estados Unidos se ha convertido en un derrotismo nocivo para la 4T y para el país. Una constante de la experiencia humana es la asimetría de poder. La parte fuerte mantiene la dominación con diferentes combinaciones de fuerza y convencimiento. Los dominados reaccionan racionalizando su condición, asumiéndola como natural y refugiándose en la resignación. Actitud reflejada en una frase inmortal de Miguel de la Madrid en sus Memorias: ante Estados Unidos debemos “entender que nosotros no estamos en capacidad de presionarlos”. Ahora bien, también es parte de la historia humana que los dominados se inconformen y busquen modificar la asimetría a partir de un requisito indispensable: la creencia de que es posible revertir, atenuar o modificar la asimetría. Influyen sentimientos tan primarios como la indignación acompañada de cálculos pragmáticos, que incluyen un conocimiento profundo de las fortalezas y debilidades de quien ejerce la dominación. (Sergio Aguayo, Reforma, p. 9)
La diputación federal de Morena se propone desmantelar el Instituto Nacional Electoral con la demencial propuesta de desaparecer el Consejo General del INE. Según el vicecoordinador de la bancada, Pablo Gómez, lo que se intenta es “cambiar todo el andamiaje y cambiar los métodos” a partir de una premisa falaz: que se comporta no como un organismo técnico imparcial, sino político. Entrevistado por El Financiero, dio por hecho tal embuste y peroró: “Ya no debe haber consejeros electorales que estén representando hipócritamente a los partidos. ¡Ya basta de máscaras!”. Austeridad es la patraña que se esgrime para consumar el atentado. (Carlos Marín, Milenio Diario, p. 7)
Lo primero que llama la atención de la nueva carta de Eduardo Medina Mora, es que cualquier funcionario público, más siendo un ministro de la Suprema Corte de Justicia, se tarde dos semanas y dos largas cartas después, para tratar de aclarar, en una tercera misiva, los millonarios recursos que transfirió a sus cuentas bancarias en Londres y en los Estados Unidos. Esta tercera historia que nos cuenta el ministro Medina Mora no es de creerse sólo porque él la diga, por las siguientes razones: En una primera carta, fechada el 5 de junio pasado —y que contrario a sus dichos de que no recibió respuesta a sus réplicas, le fue publicada íntegra, tanto en el portal de internet como en la edición impresa de El Universal—, el ministro señalaba que sus recursos venían de la empresa “Compusoluciones y Asociados, SA de CV”, de la cual su esposa era accionista. La realidad es que en consultas electrónicas realizadas al registro Público de Comercio, de la Secretaría de Economía, bajo la póliza 6,296 del Folio 8516, se da cuenta de la creación de la empresa y su cambio de denominación ocurrido en 2006. Hay registro de los hermanos del ministro como accionistas, pero no de su finada esposa. Ahora, dos semanas después, ya no hace una sola mención de la empresa de donde dijo que provenían los recursos. (Salvador García Soto, El Universal, p.10)
Parece increíble, queridos lectores, pero ya pasaron casi cuatro años desde aquella fatídica tarde en que Donald J. Trump descendió por las escaleras eléctricas del edificio que lleva su nombre en Manhattan para anunciar su intención de obtener la candidatura del Partido Republicano a la presidencia de EU. Lo que parecía una treta publicitaria más destinada a elevar su perfil y el de sus negocios, tomada primero a broma por la clase política y los medios de comunicación estadounidenses y mundiales, terminó en lo que ya conocemos: la presidencia más peculiar, hostil y alejada de todas las normas de civilidad en la historia moderna de esa, la nación más poderosa del mundo. (Gabriel Guerra, El Universal, p.15)
La revocación de mandato es una oportunidad única que se presenta a los mexicanos para mandar a volar al Presidente de la República antes de que termine su sexenio, si su gestión ha sido mala o pésima. Pero es también una manera de ratificar el apoyo de la mayoría del pueblo a la gestión de su gobernante. La figura no existe en las leyes mexicanas. Es una interesante propuesta de campaña del presidente López Obrador, que es vista con suspicacia por el abierto uso electoral que se le quiere dar. Y es que la iniciativa original plantea que el referéndum revocatorio se realice el mismo día de las elecciones intermedias del 2021. (Francisco Garfias, Excélsior, p. 4)
Los significados políticos de lo numeral: en el contexto trumpiano de búsqueda de cuatro años más en la Casa Blanca, el vicepresidente Mike Pence lanzó un presunto elogio que en realidad es una ofensa: México ha hecho más en 10 días que en 10 años en cuanto a control migratorio. Es decir, la administración de Andrés Manuel López Obrador se ha plegado más a los planes del imperioso vecino que sus inmediatos antecesores, Enrique Peña Nieto (ayer sacado de su zona de confort merced a una publicación en la que se le menciona como cómplice o beneficiario de la transa de Fertinal-Lozoya) y Felipe Calderón Hinojosa. Un 10 en la boleta de calificaciones han puesto los preceptores gringos a los escolapios mexicanos que están en turno ante el timón migratorio. Los 10 días que conmovieron al sur mexicano, podría ser el título (con la disculpa desde ultratumba de John Reed) de esta obra escrita en Washington. En tanto, Trump cabalgaba políticamente a gusto, en el espectáculo montado en Orlando, Florida, con el garrote listo para cambiar de jugada ante México cuando vuelva a ser electoralmente necesario o cuando se cumplan los plazos 45-90 convenidos por Marcelo Ebrard (una especie de Videgaray en versión morenizada), lo que suceda primero. (Julio Hernández López, La Jornada, p.8)