Opinión Migración 010222

 

Puentes y cruces // De los conceptos a la acción: avances en el Entendimiento Bicentenario

El gobierno de México ha apostado por la refundación de la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad a través del Entendimiento Bicentenario sobre Seguridad, Salud Pública y Comunidades Seguras. Como he escrito previamente, se trata de una revaloración de fondo, no de forma, de los cimientos que rigen el trabajo conjunto de ambos países en el rubro. En ese sentido, el día de ayer avanzamos en la aprobación del Plan de Acción 2022-2024 del Entendimiento Bicentenario. Es una hoja de ruta, compuesta por tres metas, once áreas de trabajo, veintiséis objetivos conjuntos y 102 actividades de cooperación concretas.

Se trata, genuinamente, de una visión compartida por ambos países. Por parte de México, el diálogo fue encabezado por el canciller Ebrard; la secretaria Rosa Icela Rodríguez; el general Luis Cresencio Sandoval, secretario de la Defensa Nacional, y el almirante secretario de la Marina Armada de México, Rafael Ojeda. La presencia del general Bucio, comandante de la Guardia Nacional, y del embajador Moctezuma dan cuenta no sólo del diálogo de alto nivel, sino de la ejecución de una tarea en equipo. La SHCP, UIF, Conadic, CNI, INM y la FGR estuvieron también presentes.

Destaco algunos puntos: en primer lugar, el nuevo marco de trabajo hace frente a las adicciones desde un lente de salud pública. Hay un enfoque de atención a las causas, no sólo las consecuencias del crimen. Es una apuesta binacional por la inteligencia, el desarrollo y la política social como herramientas contra el crimen. En segundo lugar, el Plan de Acción da certeza a los objetivos puntuales acordados por ambos gobiernos, con una visión a mediano plazo y con acciones específicas en el corto. En tercer lugar, el rediseño de la cooperación permite ahora mecanismos de evaluación de las políticas en común, un paso en favor de la rendición de cuentas y la ejecución de políticas basadas en evidencia.

El Entendimiento Bicentenario pone sobre la mesa de diálogo diplomático una prioridad para el gobierno de México: el tráfico ilícito de armas y municiones de Estados Unidos a nuestro país. La diplomacia mexicana ha logrado colocar el tema en la discusión permanente con las distintas agencias de seguridad estadunidenses. En ese sentido, vale la pena destacar también el lanzamiento del Grupo Binacional contra el Tráfico de Armas, un nuevo espacio de cooperación en la materia. Tenemos el compromiso de incrementar, de forma significativa, el número de decomisos de armas que alimentan la violencia en México. Además, aumentaremos las extradiciones hacia ambos países por tráfico de armas; modernizaremos la tecnología de inspección y aumentaremos el intercambio de información balística y de inteligencia. Es decir, la estrategia de México contra el tráfico de armas abarca distintos ámbitos y acciones.

En la relación con Canadá, llegamos al 78° aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países en medio de un momento de cercanía y profunda cooperación. Por ejemplo, en línea con nuestro compromiso por promover una migración segura, ordenada y regular, prevemos que este año viajarán a Canadá aproximadamente 26 mil jornaleros agrícolas en el marco del Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales. Además, en el contexto del Tratado México-Estados Unidos-Canadá, ambos países hemos unido esfuerzos para participar en un panel de controversias sobre las reglas de origen del sector automotriz. Nuestra relación es estratégica y, en los hechos, se acredita que nuestra amistad se basa en la reciprocidad y el respeto mutuo entre nuestros países. En ese sentido, deseamos una muy pronta recuperación al primer ministro Justin Trudeau. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p. 14)

Trascendió

Que el fin de semana pasado las autoridades capitalinas dieron dos fuertes golpes al tráfico de drogas. El viernes aseguraron 42 kilos de cocaína en una bodega en Lindavista y el sábado fue detenido el canadiense Haddy Younes en posesión de 69 kilos de la misma droga en Santa Fe. El valor del producto asegurado alcanza unos 74 millones 370 mil pesos, si se toma en cuenta que la Sedena estima el valor comercial de mil gramos del alcaloide en 33 mil 500 dólares. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Los derechos hoy // Trata de personas: recobrar la humanidad

La trata de personas es uno de los fenómenos más atroces y dolorosos de nuestro tiempo.

Es un drama humano que da lugar a extensas redes de criminalidad y corrupción, y que se nutre de las desigualdades que mantienen invisibilizados a los sectores más desfavorecidos de nuestra sociedad. Los traficantes explotan la pobreza, la discriminación, la violencia doméstica y social, la falta de oportunidades, las adicciones, así como la fragilidad de los gobiernos, muchas veces al abrigo de la indiferencia de una sociedad que voltea la cara al sufrimiento de personas de quienes parece poderse pasar.

Cada año, millones de personas en todo el mundo son explotadas y forzadas a la esclavitud, al comercio sexual, al matrimonio, al despojo de sus órganos, a la guerra y a la muerte. Con todo, este delito afecta de manera desproporcionada a mujeres, niñas y adolescentes, que representan más de 70 por ciento de las víctimas, la mayoría de las veces con fines de prostitución.

La trata es un fenómeno extraordinariamente difícil de erradicar; es uno de los delitos más lucrativos que existen, solo por debajo del narcotráfico y el comercio ilegal de armas. Cada año, esta industria inhumana genera más de 150 billones de dólares ilícitos, de los cuales casi 100 billones provienen de la explotación sexual.

Sus márgenes de ganancia permiten a los traficantes fortalecer sus capacidades operativas, extender sus redes en diversos países y conquistar nuevos mercados. Con frecuencia utilizan comunicaciones encriptadas, plataformas digitales, criptomonedas, GPS y otras tecnologías para evadir a las autoridades y capturar nuevas víctimas.

Por ello, combatir este delito supone un desafío mayúsculo para cualquier Estado. Para lograrlo es indispensable robustecer las capacidades de investigación y persecución de la trata, capacitar a los operadores de justicia con perspectiva de género, brindar apoyo integral a las víctimas y ampliar el uso de herramientas tecnologías para recolectar y analizar datos estadísticos a gran escala, así como fortalecer la cooperación entre las instituciones nacionales e internacionales, la sociedad civil y la academia para compartir información estratégica y comprender adecuadamente el fenómeno.

Ante todo, es esencial atender los factores estructurales que colocan en vulnerabilidad a las víctimas de trata: el desamparo, las carencias, el miedo a morir y el hecho de que tantas personas en el mundo no tengan ya nada que perder.

Pero lo cierto es que ninguna medida será exitosa si no conectamos con el sufrimiento de las víctimas. Como sociedad, estamos tan acostumbrados a recibir cifras de miles de muertos, de feminicidios, de violaciones, de secuestros, de extorsiones, que parece que nos hemos hecho insensibles a la realidad y perdido la capacidad de sentir el dolor ajeno como propio.

Debemos ver a la cara a esas mujeres —prácticamente niñas— que son arrancadas de sus hogares con engaños y violencia, en muchos casos con la participación de su familia, para prostituirlas y denigrarlas sin compasión. 

Debemos ver a los ojos a esas niñas y niños que lo han perdido todo; reconocer su angustia, su soledad, su desesperación; solo así entenderemos por qué es tan complicado resolver este problema, por qué las víctimas tienen un miedo terrible, por qué es tan difícil que se reintegren a la sociedad. Si no conectamos con las personas de carne y hueso, si no sentimos su dolor como nuestro, podemos ahogarnos en datos y estudios, pero no conseguiremos desterrar este fenómeno que depreda nuestra humanidad.

Un mundo que sigue dejando a sus mujeres, niñas y niños en el desamparo, es un mundo que no tiene futuro. Las cifras no son suficientes. Debemos recobrar la humanidad, debemos iniciar un proceso de sensibilidad y compasión. Todavía podemos dejar de ver a otro lado. Todavía podemos sentir su dolor y mirar a través de sus ojos. Hacerlo es la única vía para alcanzar la paz que merecemos. (Arturo Zaldívar, Milenio Diario, Política, p. 10)