“Mucho pueblo y mucho gobierno”
Inauguró la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, la plenaria de los diputados de Morena. Frente a la bancada liderada por Ricardo Monreal, la funcionaria aseguró que ante la xenofobia, el racismo y la exclusión de la política migratoria de Estados Unidos “vamos a salir adelante, porque somos mucho pueblo y mucho Gobierno”. (El Heraldo de México, La 2, p. 2)
“NO CREEMOS QUE vaya a venir esa definición de los aranceles, pero también ya estamos preparados”, aseguró el miércoles en su conferencia mañanera Claudia Sheinbaum.
En el segundo piso de la 4T están confiados que, mañana, el gobierno de Donald Trump no aplicará a México los temidos aranceles de 25% que anunció el día de su juramentación en el Capitolio.
Pero el cubetazo de agua helada para los optimistas llegó ayer por la tarde: “Aplicaré un arancel de 25% a Canadá y, por separado, un 25% a México”, reiteró desde la Casa Blanca, Trump.
Hasta el miércoles las señales eran muy confusas: Sheinbaum descansaba su optimismo en las negociaciones “de la Cancillería”, pero la Secretaría de Relaciones Exteriores no las encabeza.
Pero también abonaba la declaración del Secretario de Comercio de Trump, Howard Lutnick: si México actúa contra migración y fentanilo, no habrá aranceles, “hasta donde sé, están actuando rápidamente”.
Ni Juan Ramón de la Fuente, ni el embajador Esteban Moctezuma, están metidos en el cabildeo. El acercamiento con el equipo de Trump lo ha llevado en los últimos ocho meses Marcelo Ebrard y su equipo.
El secretario de Economía ha contado con una batería externa de apoyos: los negociadores del TLCAN de 1994 y los del T-MEC de 2018, además de los negociadores y cabilderos históricos del sector privado.
Ildefonso Guajardo, el ex secretario de Economía de Enrique Peña Nieto, ha contribuido con su experiencia y contactos en Washington, lo mismo que su Jefe de la Negociación Técnica, Kenneth Smith.
Ha contado también con lobistas y expertos del Consejo Mexicano de Negocios, como Herminio Blanco y Jaime Zabludovsky, encargados de la oficina del Consejo Coordinador Empresarial en Washington.
El corte neoliberal de Marcelo y las relaciones que forjó y nunca rompió con el círculo de Carlos Salinas, como Jaime Serra, Pedro Aspe o Luis Téllez, le han sido de mucha valía en su nueva encomienda.
Sin embargo, esa parte de Ebrard es la 100% técnica que sigue un proceso de negociación y que en la declaración sobre migración y fentanilo el mismo Lutnick adelantó que se empezará a resolver en marzo o abril.
Pero ayer Trump volvió a pegarle al avispero: “Anunciaremos aranceles a Canadá y México por varias razones”. Y volvió a enumerarlos: migración, fentanilo y la entrada de productos chinos.
México había librado la amenaza del sábado a medias, porque se allanó rápido a los designios de Trump en materia migratoria: detuvo los pasos por la frontera y aceptó sin chistar deportaciones de connacionales.
Entre el lunes 20 y ayer Estados Unidos deportó a México 5 mil 809 migrantes, de los que 76% son paisanos, los cuales la 4T recibió en más de seis aviones. Sheinbaum está cooperando, pero no se lo reconocen.
Por si eso fuera menor, en materia de seguridad hasta ahora la 4T no ha entregado a Trump un resultado contundente que demuestre un golpe al índice de flotación de los principales cárteles de la droga.
O por lo menos una señal de voluntad. Un ejemplo: la resistencia a destituir al todavía gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Por ahí se podría empezar. (Darío Celis, El Heraldo de México, País, p.07)
Se cumplen apenas 10 días del regreso de Trump a la Casa Blanca, pero la intensidad de la disrupción se siente en todos los niveles. Casi 100 ordenes ejecutivas, declaratorias de emergencia nacional en materia energética y de seguridad, arrestos y deportaciones de migrantes, descalificaciones cotidianas y retórica agresiva, la revancha política como objetivo central.
Un nuevo gobierno que, a diferencia de 2016 llega preparado, con personal entrenado y con una agenda detallada en el documento titulado Proyecto 2025. Auspiciado por la Fundación Heritage, el Proyecto 2025 reunió a más de 50 organizaciones conservadoras y colaboradores de la primera administración Trump, con la idea de ser la guía de implementación para el nuevo gobierno Republicano.
Se trata de un programa completo, con teoría y práctica. La parte teórica son 900 páginas y 30 capítulos relativos a todas las secretarías y agencias que conforman el poder Ejecutivo estadounidense, con diagnósticos y acciones a realizar desde el primer día. La parte práctica la conforman una veintena de videos “tutoriales” para capacitar a los futuros miembros de la administración.
Los paralelismos con la Cuarta Transformación son inevitables, sobre todo, con la llegada de López Obrador al poder. AMLO sustituyó el Plan Nacional de Desarrollo por un manifiesto político ideológico para desmontar la “oscura era neoliberal”. El Proyecto 2025 es un plan de demolición del “Estado y cultura marxistas” representada por Joe Biden y Barack Obama. No se trata de nuevas estrategias de gobierno, lo cual sería esperable. El objetivo es una misión superior: “rescatar a la República”, sin importar costos económicos, humanos o legales.
Curiosamente, durante la campaña electoral, Trump se deslindó del Proyecto y sus autores. Sin embargo, ha incorporado a algunos a su gabinete y está siguiendo el documento al pie de la letra. Basta leer los capítulos relativos a la política migratoria, la expansión de facultades a la Patrulla Fronteriza (CBP) y la autoridad de Inmigración y Aduanas (ICE), el congelamiento de beneficios sociales y de programas a cargo de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), o la erradicación de las nociones de cambio climático o equidad de género.
Aunque de manera lenta, ciudadanos afectados han empezado a rebelarse y a presionar a los legisladores, logrando que la Casa Blanca diera marcha atrás a algunas disposiciones que impactaban a quienes reciben tratamientos médicos via Medicare y Medicaid.
A su vez, el poder judicial tendrá que decidir sobre las demandas entabladas por 22 entidades contra la orden ejecutiva que pretende suspender el acceso a la ciudadanía por nacer dentro de los Estados Unidos, un derecho contenido en la Constitución. Está por verse hasta dónde los contrapesos alcanzarán a frenar a Trump y su Proyecto 2025. (Verónica Ortiz, El Heraldo de México, País, p. 8)
¿Recuerdan a aquellos que le aplaudían a Trudeau por haber ido a Mar-a-Lago a ¨dialogar¨ con Trump? Yo sí los recuerdo muy bien y también recuerdo su silencio cuando éste renunció.
Gustavo Petro habló sobre la dignidad de no aceptar vuelos de deportación de migrantes colombianos desde Estados Unidos; a raíz de eso, Trump amagó con subir los aranceles hasta en un 50%. Petro llegó a un acuerdo diplomático y mandó el avión presidencial para respetar la dignidad de los colombianos.
Claudia Sheinbaum se ha comportado como lo que es: una mujer preparada, con inteligencia y serenidad. Ante cada amenaza, nuestra Presidenta ha actuado con entereza y respuestas firmes, empezando por el tema de renombrar el Golfo de México al Golfo de América en donde ella les contestó que parte de Estados Unidos también podría llamarse América Mexicana.
Ante el incremento de deportaciones, Claudia anunció la creación de 35,000 empleos en diversos sectores, como parte de la iniciativa del Plan México. Claudia Sheinbaum ha defendido la soberanía nacional de nuestro país en cada oportunidad que ha tenido, ella ha señalado que en caso de que Estados Unidos nos subiera los aranceles, nosotros también lo haríamos; ha hecho un llamado constante a conservar la calma, ya que el T-MEC beneficia a todos los involucrados y que Estados Unidos y México son grandes aliados y socios comerciales.
Nuestra Presidenta ha implementado diferentes medidas para prepararse ante la inminente llegada de connacionales a la frontera norte. Se ha iniciado con la construcción de albergues temporales en ciudades fronterizas para dar asilo temporal, alimentación y atención médica a los migrantes, así como también la implementación de la estrategia “México te abraza”, que contempla que en nueve ciudades del norte del país se lleve a cabo la creación de centros de recepción para ofrecer servicios básicos y asistencia para obtener documentos de identidad y transporte. Con estas medidas, los migrantes podrán volver, ahora sí, con dignidad a su país.
Sheinbaum ha utilizado un enfoque diplomático, habilitando medidas de preparación y logrando mantener abiertas las negociaciones con Estados Unidos sin afectar la relación entre los dos países.
A propósito de esta crisis migratoria ofrece una oportunidad para resaltar cómo las mujeres en el poder han demostrado un gran liderazgo y capacidad, así como de manejo de crisis internacional. (Susana Cueto, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)
El Comisionado de Migración, Francisco Garduño ha librado hasta ahora que no le caiga el cese del encargo; la Presidenta le amplió su periodo por unas semanas más. La actual crisis migratoria nacional fue el elemento para que prolongara su nombramiento y no lo sustituyera Sergio Salomón. Desde la presidencia argumentan que Garduño permanece mientras no haya nada claro para el país. (Ubaldo Díaz, La Razón, Online)
La brújula ha cambiado de rumbo. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, anuncia esta semana que “la iniciativa privada tiene disponibles 70 mil plazas de trabajo para los mexicanos que sean devueltos al país”. La medida tiene por objeto responder a la dura política de deportaciones proclamada por el presidente Donald Trump.
Los cambios de política migratoria y relaciones de México con el exterior son sensibles. En lugar de insistir en seguir bajando la competitividad internacional de la producción norteamericana que provoca una desastrosa desorientación y baja en algunas actividades económicas del país, particularmente en agricultura y manufacturas, la nueva óptica gubernamental intenta crear oportunidades en las que participen todos los sectores de la sociedad.
No resultó aceptable “la economía del goteo” para mitigar las penurias de la población mayoritaria que ocupa 90% de la fuerza laboral mundial, debido a que sólo tomaba en cuenta el interés de los inversionistas y nunca el del trabajador y los grupos vulnerables. Por fortuna, ha habido apertura mediante organismos de asociaciones en participación de índole rural.
La nueva administración estadunidense expresa un viraje de 180 grados respecto a las intenciones anteriores. El sólo retórico humanismo socialista predicado en los discursos de López Obrador, queda como una romántica expresión de académicos de los años 70 que acusaban como culpables a los empresarios.
Hay que ser prácticos y la Presidenta así lo demostró esta semana al poner en marcha el Programa de Inclusión Laboral de Repatriados, implementado para ocupar una oferta de puestos de trabajo en los sectores de la manufactura, servicios, construcción y minería. De acuerdo con lo señalado por el Consejo Coordinador Empresarial, esta medida es sólo el principio de las ofertas de trabajo y que las vacantes laborales son parte de un plan de emergencia del gobierno para apoyar a los mexicanos repatriados.
A esta iniciativa se han sumado entidades como la American Chamber of Commerce of Mexico, la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, Bayer, Nestlé, General Motors y Stellantis, entre otras, además de las que están por incorporarse a este esfuerzo.
En los foros en los que participaron funcionarios de gobierno y empresarios, se dijo que si uno de cada 20 establecimientos empleara a una persona, se podría dar trabajo a 50 mil personas, es decir, a una cuarta parte de todos los repatriados que se registraron en 2024.
El gobierno ha invitado a las instituciones públicas de los tres órdenes de gobierno, a las iglesias, a las organizaciones civiles y al empresariado mexicano para brindar asistencia y protección a nuestros compatriotas. De acuerdo con los objetivos del programa, se dijo que cada semana se publicarán el número de los empleos formales ofrecidos, su ubicación y especialidad.
La realización de este programa regional de repatriación ha podido arrancar y ser llevado a cabo gracias a la solidaridad de todos los sectores del país.
El sexenio tiene un nuevo atuendo. En primer lugar, se busca un reparto más equitativo entre el esfuerzo del sector laboral y la administración del país que requiere evitar corrupción y aumentar eficiencia en el costo de gobernar para todos. Por otra parte, se hace más realista la federalización anunciada el día de ayer por la Presidenta.
Hay que ampliar la zona de interés de los derechos humanos para que den respuesta a los problemas de urgencia que ya se nos presentan. La acción de organizaciones sociales y de nuevas fuerzas intenta mejorar las condiciones de cientos de miles de víctimas que, en los últimos años, aparecen como los abandonados en las macabras estadísticas de la migración a nivel global.
Hay posibilidades de aplicar, en un sentido más ampliado que el actual, el principio de protección de los derechos humanos, con lo cual habremos de eliminar el caos y los desastres inenarrables de las guerras que se realizan en muchos lugares del mundo. (Julio Faesler, Excélsior, Nacional, p. 9)
La ley del más fuerte
Lo más peligroso del liderazgo de Trump son sus amenazas de tomar el control del Canal de Panamá y de Groenlandia. Más allá de que llegue a cumplir sus amenazas, con sus declaraciones valida a Rusia y su invasión de Ucrania, a China y sus aspiraciones en Taiwán, y a muchos otros actores nacionales que tienen interés por recursos o territorios de su vecino; la lista es larga. Con Trump, el mundo se va a hacer más pequeño, más desconfiado y más violento, y el sistema que emerge es mucho más negativo para Estados Unidos, que es uno de los países que más obtiene beneficios del derecho internacional. Los maltratos del gobierno de Estados Unidos a los migrantes van a generar una ola antiestadunidense que puede poner en riesgo a sus ciudadanos en el mundo. Un desastre por donde se lo vea. (Rodrigo Pacheco, Excélsior, Dinero, p. 17)
En enero de 2016 no había ningún analista que pudiera acertar que menos de una década después México ya no viviría en una democracia liberal, producto de la avalancha de Morena.
Quizá, en ese mismo enero, habría pocos que pudieran acertar que Trump se convertiría en presidente de los Estados Unidos, y aún más, que tendría un segundo periodo, después de perder el poder, e intentar tomarlo a la fuerza. Esos son los tiempos de estas décadas que vemos y por ello es importante la prospectiva.
Como lo he escrito antes, estamos en plena lucha cultural; en la reflexión de Pipa Norris, en su obra sobre votantes y partidos políticos en el mercado electoral, hay nuevos equilibrios, del lado de la demanda, hay condiciones como el desapego político y la desalineación respecto a los partidos y las instituciones de las democracias contemporáneas, que hacen que los seguidores de dichos partidos dominantes deserten, esto sumado al creciente proteccionismo cultural versus la globalización y la migración, que finalmente ha derivado en nuevos movimientos, ya sea al interior de partidos o con nuevos partidos.
Si lo vemos en este sentido, viene un punto donde la oferta de estos movimientos o partidos, se ajusta a las demandas electorales, y resulta en mensajes populistas estratégicos, que generan victorias, y en algunos casos, consolidaciones organizativas. Estos movimientos o partidos, terminan por ser la válvula de escape de las frustraciones políticas de los perdedores de las sociedades de la abundancia, fundando un apoyo en la población socialmente más desfavorecida, de los menos formados y más pobres, dice Norris.
Así llegamos hasta la realidad binacional actual. En el lado mexicano, tenemos un partido, que consumió la división de poderes, y se mimetizó con las capacidades institucionales del Estado. Hasta ahora, lo que diferencia el nuevo régimen autocrático que tiene México, con otros países, es la posibilidad de reelección del Ejecutivo, digamos que hoy nos gobierna la histórica corriente estatista, cuyos fundamentos más cercanos los encontramos en el echeverrismo. Veremos pues, a esos cuadros disputar el poder, como lo hacen ahora, con sus más destacados exponentes, Adán Augusto, Ebrard, Monreal, Andy López Jr y alguno (a) que pudiera sumarse.
En el lado americano, estamos viendo a un trumpismo renovado y recalibrado, con mucho mayor énfasis en el proteccionismo cultural, lo que a su vez deriva en el discurso antiinmigrante, con N cantidad de derivaciones, que tienen que ver desde cuestiones arancelarias, hasta operaciones de seguridad o incluso militares. Y aquí es donde muchas veces la política en general cae en el error del famoso “eso no va a pasar”, cuando más bien hay que preguntar ¿y si pasa el peor escenario?, ¿cuáles serían las alternativas?, y a su vez trabajar para propiciar los mejores escenarios.
En ese sentido, el trumpismo, vive su mejor momento, y todo indica que llevará a cabo políticas tendientes a concentrar más poder y generar respaldos mayoritarios, donde todo será cálculo sobre beneficios, montados en una coyuntura donde los americanos sienten que la democracia les debe, y desean recuperar “la brújula” al costo que sea. En México, Morena vive su momento de mayor poder institucional, absoluto, sin embargo, todo indica, que ya no vive su mejor momento social, propiciado por el tema de seguridad, los escándalos de corrupción de sus gobiernos, y la disminución de la presencia presidencial como eje de discusión. Ya veremos si esa inflexión, sumado a un creciente flujo migratorio, y posibles disputas comerciales que incidan en el ingreso de los mexicanos, termina por afectarlos electoralmente. Como inicié la columna, en enero de 2025 no hay ningún analista que se atreva a escribir que viene una avalancha de algo que no sea Morena. (Rafael Solano, La Razón, La Dos, p.2)
Que la secretaria de Seguridad Interna de Estados Unidos, Kristi Noem, estará sábado y domingo en Del Río, Texas, en la frontera con México, para sostener reuniones con los agentes encargados de la migración y se espera un mensaje en el que anuncie la continuación del reforzamiento de vigilancia en la región, así como el endurecimiento de los protocolos para aceptar personas a través de los puertos de entrada, todo en medio de los disparos al aire de su jefe, Donald Trump, para arremeter contra los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Justin Trudeau por agravios que considera imperdonables. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
El terruño es el espacio entrañable de las personas, el rincón donde se guardan los recuerdos y las nostalgias, el dominio de la identidad y el hogar siempre añorado. No habitamos por siempre los territorios de la infancia porque la vida nos va llevando a diferentes horizontes y nosotros mismos elegimos, las más de las veces, otros destinos. Pero esos orígenes se quedan dentro de nosotros, anidados en el corazón y como el gran pilar de nuestra persona.
En los tiempos de los tiranos y los reyes todopoderosos el destierro era un despiadado castigo. Hoy mismo, el infame caudillo de Nicaragua —se ha instaurado en esa infortunada nación una dictadura más funesta todavía que la de Anastasio Somoza— se deshace de sus opositores, previo decomiso de todos sus bienes y propiedades, expulsándolos de la tierra que los
vio nacer.
Pues bien, dejar el suelo natal ya no es una adversidad: se ha vuelto, en estos tiempos de migraciones masivas, una suerte de premio, tanto así que millones de personas afincadas en los países de adopción se sienten violentadas cuando los gobernantes locales proceden a… ¡enviarlas de vuelta a su entrañable hogar!
Vaya paradoja, si lo piensas. Lo que fue una muy dura experiencia, la expatriación, no se remedia ni se mitiga con el retorno impuesto por las autoridades —no es una reparación ni una piadosa medida— sino todo lo contrario: que te envíen de regreso a casa es una punición violatoria de los derechos humanos.
Sabemos, desde luego, cómo son las cosas en realidad: la emigración ha sido, para esos millones de individuos, una especie de último recurso y la única puerta que se les ha abierto en el horizonte de su desesperación. El inefable Donald Trump lo puso en los crudos términos que adornan su prosa: es gente que proviene de shithole countries, ni más ni menos, y en esa condición la cuna ya no es un paraíso perdido sino un auténtico infierno terrenal.
El retorno a ese abismo de miseria, corrupción e injusticia tiene entonces las propiedades de una cruel condena. Es en los hechos, un despojo: el expulsado pierde todo, el reloj contador de su vida vuelve al punto de partida, al oprimente vacío de la desesperanza y la cancelación de todas las oportunidades.
Pero, justamente, el gran problema es la existencia misma de parecidas realidades. En principio, no habría razón alguna para que los pobladores del planeta, todos ellos, no pudieren quedarse en sus tierras de origen y disfrutar ahí de felices existencias. En los siglos pasados, irlandeses, alemanes e italianos, entre tantas otras nacionalidades, emigraron al Nuevo Mundo para vivir en mejores condiciones. Hoy, sus países han arreglado las cosas y quienes buscan un futuro más promisorio, en los Estados Unidos, son ciudadanos de Venezuela, Haití, Nicaragua, Cuba y… México.
Es una colosal vergüenza nacional, que no seamos la generosa tierra a la que quieran volver sus hijos….(Román Revueltas Retes, Milenio, Al Frente, p.3)
Hace par de semanas, Aurelien Guilabert, activista mexicano nos dijo respecto a las primeras órdenes ejecutivas de Donald Trump: “que una forma indirecta pero muy posible (de afectación a México) fuera vía el financiamiento a organizaciones de la sociedad civil. EU podría dejar de apoyar económicamente a organizaciones en pro de la democracia en México. Esos fondos pueden cortarse y trasladarse a organizaciones conservadoras de extrema derecha de nuestro país”.
Y pues nada, que sucede en efecto. En unos cuantos días la administración del presidente Donald Trump ordenó una congelación temporal de 90 días de la asistencia financiera internacional a organizaciones foráneas, afectando al menos 54 millones de dólares destinados a México. Esta medida busca revisar si los programas financiados se alinean con las nuevas prioridades de política exterior de Estados Unidos.
Aunque no se ha publicado una lista detallada de las organizaciones no gubernamentales (ONG) mexicanas afectadas, se anticipa que la suspensión impacte a numerosas iniciativas en áreas como:
– Cultivo de café orgánico en Chiapas.
– Proyectos de equidad de género.
– Reforestación en el sureste mexicano.
– Programas sociales para jóvenes vulnerables en Monterrey.
– Iniciativas anticorrupción.
Estas áreas han sido objeto de críticas por parte de la administración Trump y sus aliados, lo que sugiere que podrían estar en riesgo de perder financiamiento.
De entrada, dos de los mejores proyectos que tiene este país están siendo afectados: Conexión Migrante y Casa Frida.
Conexión Migrante es un medio de comunicación fundado y dirigido por Patricia Mercado Sánchez, periodista con más de 25 años de experiencia. Este proyecto se dedica a informar, apoyar y asesorar a migrantes mexicanos y latinos en Estados Unidos, así como a sus familias en sus lugares de origen, mediante un periodismo de servicios.
Conexión Migrante lanzó hace poco la campaña “Dona una dona”, que busca recaudar donativos mensuales para continuar brindando asistencia a la comunidad migrante. En esas estaba cuando vino este congelamiento de recursos que, por el tema que aborda, pudiera no ser del agrado de la Casa Blanca.
Por su parte, Casa Frida es una organización sin fines de lucro en México que ofrece protección y acompañamiento integral a personas de la comunidad LGBTIQ+ que han sido víctimas de violencia extrema o delitos de odio debido a su orientación sexual, identidad o expresión de género. Su misión es proporcionar un espacio seguro y programas de integración para quienes enfrentan situaciones de vulnerabilidad.
Además de brindar refugio, Casa Frida ofrece programas de protección e integración para apoyar a sus residentes en la reconstrucción de sus vidas. Con el congelamiento de recursos estima que perderá el 60% de su financiamiento, lo que la pone en grave riesgo.
El discurso de odio de Trump, quien llegó hablando de acabar con la “locura transgénero”, se extendió a las organizaciones no gubernamentales por la implementación de la “Política de la Ciudad de México” (también conocida como la “Regla de la Mordaza Global”). Esta política, reinstaurada por Trump en 2017, establece que las ONG extranjeras que reciben fondos de ayuda de Estados Unidos no pueden, entre otras cosas, realizar o promover el aborto como método de planificación familiar. Un regreso al primitivismo más salvaje, en pleno siglo XXI. (Alejandro Jiménez, El Sol de México, República, p. 2)
EL MANDATARIO de EU justifica la imposición de esas tarifas diciendo que el gobierno mexicano no ha hecho lo suficiente para frenar al tráfico de fentanilo y la inmigración ilegal, pero todo indica que ahí no para la cosa.
Y A TODO ESTO… ¿qué va a pasar con el patrimonio de los migrantes deportados desde Estados Unidos?
LO CIERTO es que llama la atención que todas las medidas del republicano se centran en los extranjeros… ¿Qué no sería más efectivo que firmara una orden ejecutiva para castigar con multas o incluso con cárcel a los estadounidenses que den empleo a inmigrantes sin documentos? Es pregunta bilateral. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
CARTAGENA DE INDIAS, Colombia.- A donde vayas, en esta hermosísima ciudad amurallada, todos parecen tener una opinión sobre la reciente pelea entre el presidente colombiano, Gustavo Petro, y Donald Trump. Ponerse a las patadas con el hombre más poderoso del mundo, en un momento en que se siente invencible y está poniendo a prueba los límites de su prepotencia, tiene sus consecuencias. Pero, en el fondo, el argumento moral de Petro es indiscutible y prevalece: había que defender a los suyos y la dignidad de los inmigrantes.
Es una simple cuestión de derechos humanos. A las personas hay que tratarlas como personas. No como criminales. Las imágenes de hombre y mujeres, encadenados de manos y pies, caminando a tropezones hacia un avión militar, son totalmente degradantes, injustificables e innecesarias. Así salieron vuelos de Estados Unidos hacia Brasil, Guatemala y, recientemente, a Colombia.
Todo comenzó cuando el presidente Petro, en plena madrugada, prohibió el aterrizaje de dos aviones militares de Estados Unidos provenientes de California con colombianos deportados. “Un migrante no es un delincuente”, escribió el mandatario colombiano en redes sociales, “y debe ser tratado con la dignidad que un ser humano merece”.
Pero Trump reaccionó como Trump, amenazando con imponer aranceles del 25 por ciento a todos los productos colombianos de importación a Estados Unidos y prometiendo aumentarlos a 50 por ciento en una semana. “Es responsabilidad de cada nación recuperar a sus ciudadanos que se encuentran ilegalmente en Estados Unidos de manera seria y expedita”, advirtió el nuevo secretario de Estado, Marco Rubio.
La pelea solo duró 12 horas.
Trump sabía que Colombia necesita más a Estados Unidos que Estados Unidos a Colombia. Fue una batalla totalmente asimétrica. Los primeros migrantes colombianos deportados en la era de Trump regresaron poco después a su país, aunque -pequeña victoria- no lo hicieron en aviones militares de Estados Unidos sino de la Fuerza Aérea Colombiana. “Nos trataron en Estados Unidos como si fuéramos perros”, le dijo uno de los deportados a un reportero del diario El País de España.
Esta breve pero significativa crisis con Colombia ha sido utilizada por Trump para enviar un claro mensaje de que, ni dentro ni fuera de Estados Unidos, va a aceptar disensión. Pero Petro, a pesar de su baja popularidad y de estar plagado de conflictos internos, es uno de los pocos que se ha atrevido a defender públicamente y de cara a Trump a los migrantes perseguidos injustamente en Estados Unidos. Su estrategia fracasó, puso en riesgo a la economía colombiana y su diplomacia no tenía dientes. Aun así, estaba parado del lado correcto; con los inmigrantes, con los más vulnerables.
Dato. La gran mayoría de los casi 14 millones de indocumentados que hay en Estados Unidos no son criminales, violadores, ladrones ni asesinos. Sí, cruzaron ilegalmente la frontera, huyendo de la violencia, el hambre y la falta de oportunidades en sus países de origen. Millones han hecho lo mismo antes.
Lo que pasa es que Trump quiere reescribir la historia y ahora considera como criminales a todos los indocumentados. Escuchen lo que dijo su nueva vocera. “Si tú eres un individuo que entró ilegalmente a Estados Unidos, tú eres, por definición, un criminal y estás sujeto a deportación”, explicó Karoline Leavitt en su primera conferencia de prensa desde la Casa Blanca. Y cuando le preguntaron cuántos de los 3,500 migrantes que fueron deportados en la última semana tenían un récord criminal, su respuesta fue tajante: “Todos ellos porque violaron las leyes del país y por lo tanto son criminales”.
Vienen meses difíciles. El miedo es palpable.
Vine a Cartagena para participar en el Hay Festival, que es una fiesta de diversidad y libertad de expresión. Pero ni aquí, dentro de sus muros maravillosos, nos hemos podido aislar del impacto negativo de Trump.
Si esto ha pasado ahora con Colombia, imagínense lo que puede venir después con Panamá, Groenlandia y México. Como me dijo, sobre otro tema, una amiga colombiana: “Hay que cargar con este man”. Y así será por los próximos cuatro años. Trump está frente a nosotros, respirando fuerte y expulsando gente. Esto apenas comienza. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p.9)
A principios del presente siglo, el economista y escritor Jacques Attali señalaba que las migraciones en una sola década superaban a las que en el pasado se daban en un siglo. Ese proceso continúa hasta la actualidad: buscando la estabilidad económica, habitantes de países que fueron colonias de los europeos salen de sus países para dejar atrás la pobreza y el atraso.
Attali, nacido en 1943, y uno de los mayores intelectuales de Francia -además de economista es ingeniero, político, gestor cultural y autor de numerosos libros indispensables-, escribe textos de prospectiva y elabora profecías audaces.
En El hombre nómada (2003) describe cómo las migraciones ocurrían sin orden ni límites, al menos hasta mediados del siglo XVII, cuando se consolidó la idea de los Estados-nación. A partir de ahí, se explican los Estados modernos en sus tres elementos básicos: un territorio, una población y un gobierno encargado de ordenar y aplicar las leyes que los rigen, incluyendo las que limitan la entrada y permanencia de personas extranjeras.
Por supuesto, hay excepciones a estas reglas de tránsito y residencia. Por ejemplo, en la Unión Europea, formada por 26 Estados, su población puede transitar y residir libremente en cualquiera de ellos gracias al Acuerdo de Schengen, vigente desde 1995. Este acuerdo es una especie de pacto supranacional que mantiene la paz en un continente históricamente golpeado por guerras. De hecho, Europa no había enfrentado una guerra desde hace décadas, hasta el conflicto en Ucrania en 2022.
La integración económica entre estos países permite compensar la baja de población en unos con el excedente de otros donde escasean oportunidades de empleo. Un caso claro: tras el Brexit, Gran Bretaña ahora enfrenta una falta de trabajadores. Sin embargo, a pesar de estos ejemplos, la fiebre antiinmigrante sigue creciendo en los países más ricos.
En Estados Unidos sucede algo similar. Las crisis económicas y políticas globales impulsan a muchas personas a intentar alcanzar “el sueño americano” sin comprender que tal sueño podría estar en peligro de desaparecer, junto con el dominio de Estados Unidos sobre el mundo.
En su libro Breve historia del futuro (2006), Attali profetizó que, para 2035, “tras una larga batalla ecológica, Estados Unidos, imperio aún dominante, será derrotado por la mundialización de los mercados, especialmente los financieros… agotado financiera como políticamente dejará de dirigir al mundo. Seguirá siendo la primera potencia del planeta… no la reemplazará ningún otro imperio”. “Tendremos entonces”, dice el autor francés, “un mundo ‘policéntrico’ manejado por una decena escasa de potencias regionales”.
Esta profecía podría hacerse realidad. En lo que va del siglo, la geopolítica mundial ha cambiado drásticamente con la aparición de China como potencia y los intentos de Rusia por rescatar su antiguo imperio. Mientras tanto, Trump sigue obsesionado con mantener el papel de “policía del mundo”.
La globalización trajo mayor pobreza y desigualdad en los países periféricos. El reparto fue disparejo e injusto. Los países ricos no están obligados a recibir a los millones de expulsados por la corrupción, pobreza e ineficacia de sus gobiernos de origen. Sus leyes y políticas migratorias obedecen a sus necesidades económicas. Este tema se rige por las leyes del mercado: la escasez o abundancia de trabajadores será lo que rija la migración permitida.
AMLO prometió que durante su gobierno no habría razón para emigrar, al menos por necesidad. Ahora, el gobierno que lo sucedió trata de defender a los que están en riesgo de deportación.
En Posdata (1970), Octavio Paz escribió: “Los modelos de desarrollo del Oeste y del Este son compendios de horrores… los latinoamericanos somos los comensales no invitados que se han colado por la puerta trasera de Occidente, los intrusos que han llegado a la modernidad cuando las luces están a punto de apagarse. Llegamos tarde a todas partes”.
Ojalá hubiera las condiciones para no necesitar emigrar. A nadie le gusta dejar atrás lo suyo. (Sergio Elías Gutiérrez, Reforma, Opinión, p. 9)
“Migrantes somos todos; nietos, hijos o padres de migrantes”
Consejo Estatal De Atención Al Migrante De Baja California (CEAM)
Si alguien nos pregunta sobre migración, con el mayor de los respetos, propondríamos las siguientes iniciativas, líneas de acción y…
I.- Decreto presidencial para la creación del Consejo Nacional de Migración (Conami) encabezado por la titular del Poder Ejecutivo de la nación.
II.- Integrado por 25 instituciones públicas, las secretarías del gabinete federal que tengan relación con la temática y, además, instituciones del Estado mexicano como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Así también 30 instituciones del sector social, entre ellas la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Coordinación Nacional de Oficinas Estatales de Atención a Migrantes (CONOFAM), embajadas, iglesias, etc. con mayoría ciudadana.
III.- Se reunirá cada trimestre en Palacio Nacional en sesión encabezada por la señora presidenta de México, y quincenalmente en sesión dirigida por un presidente ejecutivo, que realizará un informe público y publicado.
IV.- El Consejo presentará las iniciativas necesarias para una reingeniería total del tema migratorio, como la figura de ombudsperson migrante, la Subsecretaría del Migrante, transformación de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación, así como el Fondo de Migralidad.
V.- Trabajará todos los días con cada una de las representaciones integradas en el Consejo en sesión permanente hasta generar una mejora real, documentada con resultados tangibles.
VI.- Buscará una relación con todas las áreas correspondientes del gobierno de Estados Unidos de manera periódica, concretando reuniones mensuales, con una agenda que tenga conocimiento a través del mecanismo de enlace fronterizo.
VII.- Estas sesiones serán encabezadas por los cónsules respectivos en las principales representaciones, con la presencia, en ambos sentidos, lo más amplia posible de funcionarios de los dos países.
VIII.- La frontera sur deberá tener un mecanismo similar y permanente con el Gobierno Federal a través del Conami con los embajadores correspondientes.
IX.- La puntual y objetiva información para la recepción migratoria será una potestad basada en el absoluto respeto a la protección de los derechos humanos.
X.- Será menester prioritario tener conformado el órgano propuesto y celebrar la sesión fundacional antes de que concluya el primer trimestre de 2025.
Por lo pronto compartimos estas esperanzas con ustedes, queridas amigas, apreciados amigos, distinguidos lectores, con la ilusión de recibir sus generosas propuestas, si alguien nos pregunta sobre migración… Continuará.
Por último, la migración, en el contexto internacional, se ha convertido en un fenómeno central para entender las dinámicas económicas, sociales y políticas del siglo XXI. Impulsada por factores como los conflictos armados, los conflictos religiosos, las desigualdades económicas y la búsqueda de oportunidades, la movilidad humana conecta regiones y culturas de formas sin precedentes. En el siglo XXI, la tendencia muestra un aumento de migrantes forzados, así como una intensificación de las migraciones laborales hacia centros urbanos y países desarrollados. Esto plantea retos y oportunidades para los estados, que deben equilibrar políticas de seguridad y control fronterizo con enfoques humanitarios e
inclusivos, en un mundo cada vez más interdependiente. La migración no es un peligro sino una oportunidad cuando se sabe valorar y revalorar.
Añoranza:
Del Instituto Nacional de Migración (INM) platicamos pronto, si es −y lo es− necesario.
Hasta siempre, buen fin. (Carlos Mora Álvarez, El Universal, Online)
Del 23 al 29 de enero, la administración del presidente Donald Trump realizó 5,537 arrestos de migrantes y 4,333 detenciones presentadas.
Son producto de una agresiva política antinmigrante del nuevo gobierno de Estados Unidos, que ya dejó ver cuál será su estrategia para regresar a migrantes indocumentados a sus países de origen, quieran o no esos gobiernos.
Estados Unidos pretendió enviar un par de aviones militares con migrantes a Colombia, el domingo pasado.
Pero a las 2:41AM del domingo, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó impedir su aterrizaje y argumentó que no aceptaría vuelos que no garantizaran un trato digno a los migrantes.
A las 12:28 PM de ese día, el presidente Trump anunció la imposición inmediata de un arancel de emergencia del 25% sobre todos los bienes importados desde Colombia, con la amenaza de incrementarlo al 50% en una semana si no se llegaba a un acuerdo. Además, la prohibición de viajar y revocaciones inmediatas de visas para funcionarios del gobierno colombiano y todos los aliados y partidarios; sanciones de visas a todos los miembros del partido, familiares y partidarios del gobierno de ese país, y sanciones de Hacienda, bancarias y financieras, entre otras.
En respuesta, Petro anunció que dispuso el avión presidencial para facilitar el retorno digno de sus connacionales, y anunció que impondría aranceles de 50 por ciento a productos de Estados Unidos, aunque después disminuyó esta puya al 25 por ciento. Pero algo pasó la noche del domingo.
El gobierno de Estados Unidos informó que Colombia había aceptado todos los términos del presidente Trump, incluida la aceptación sin restricciones de todos los extranjeros ilegales de Colombia que regresen de los Estados Unidos, incluso en aeronaves militares estadounidenses.
El lunes, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo que en todos los temas hay conversación, e insistió en que, “en el marco de nuestra soberanía, del respeto y del respeto a nuestros connacionales podamos llegar a acuerdo en todos los temas; coordinación, coordinación”.
El martes, se mostró esquiva cuando le preguntaron si Estados Unidos le envía aviones militares con deportados.
“Hasta ahora, no ha habido eso”, respondió en tres ocasiones cuando se le insistió.
El miércoles, se le preguntó ¿cuál sería la estrategia que México tiene para enfrentar la eventual aplicación de aranceles o si ya existe diálogo para evitar que esto ocurra?
La presidenta Sheinbaum respondió: “No creemos que vaya a ocurrir, la verdad. Y si ocurre, también tenemos nuestro plan, ya lo informaremos”. (Ayer dijo que tenían un plan A, B y C, frente a la insistencia de Trump de que si habría aranceles para México y Canadá).
Y cuando se le repitió la pregunta, insistió: “Ya, ya, ya lo informaría, en su momento. Pero no creemos que vaya a ocurrir. Como les digo, hay conversaciones, hay diálogo. Entonces, no creemos que vaya a venir esta definición de los aranceles, pero también ya estamos preparados”.
La Presidenta aseguró que la Cancillería estaría negociando con el gobierno de Estados Unidos.
Ese mismo día, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en tono tenebroso, soltó: “No te puedo revelar qué está previsto, pero sí puedes tener la garantía de que lo hemos estudiado muchísimo. Habrá un plan. Entonces, tranquilidad”.
Todo indica, según Howard Lutnick, nominado para secretario de Comercio, que los posibles aranceles ya no se anunciarán hoy, sino en abril.
No hay tranquilidad viviendo al filo de la navaja ni con la amenaza constante de sufrir aranceles so pena de cumplir los caprichos del vecino y socio comercial. (Amador Narcia, El Universal, Nación, A8)
El aislamiento de México del mundo terminó de manera involuntaria. El presidente Trump destapó los problemas de inseguridad, cárteles de la droga, migración y comercio internacional. Las remesas, los empleos y el turismo están en juego. Desde Davos, Ursula von der Leyen le tiró una indirecta a los mexicanos, volteen a Europa, porque nosotros sí “jugamos con las reglas”.
En el Capitolio están convencidos que en el territorio mexicano hay anarquía y violencia. Se discute abiertamente intervenir al vecino del sur. Es un asunto de seguridad nacional: terrorismo y tráfico masivo de fentanilo. Las políticas del mandatario de EU implican el uso o amenaza del uso de la fuerza.
Se ha construido la idea de que los indocumentados son un riesgo para la economía y la paz de los estadounidenses. No hay pruebas, ni indicadores, basta con un discurso aceptado en la opinión pública. No se ha documentado que la mayoría de los paisanos sean delincuentes o comentan actos criminales. Hay por lo menos cuatro millones de indocumentados mexicanos que viven esas acusaciones y la zozobra de ser deportados.
El tema comercial es el más notorio en los empresarios y el gobierno mexicano. Ha movilizado a las grandes empresas y los negocios fronterizos. Después de un clima centrado en la vida local del país, muchos mexicanos están reconociendo que el pan que se llevan a la boca tiene que ver con la actividad internacional. También hay conciencia que si se deporta a los indocumentados con eso se acaban las remesas familiares. La imposición de aranceles ha sacado a México de su aislamiento.
Reviven delegaciones mexicanas en Washington, Nueva York y Texas, para buscar, encontrar o rencontrar aliados comerciales. Aunque esto no basta para cambiar las percepciones negativas a lo largo y ancho de EU. Pensemos en las más de 5,000 noticias diarias de EU que pueden mencionar a México, mientras que más del 95% de mexicanos no las nota por el simple hecho de no hablar inglés. (Fuente: Academia de Humanidades y Ciencias de Heidelberg).
Todavía no se dimensiona como esta “satanización de México” afectará el turismo, la inversión extranjera directa y los negocios. Lo que ya ha disminuido es el poder de atracción “soft power” con las comunidades blanca anglosajona y latina. A la afroamericana nunca hemos llegado, ni en la política de Washington, ni en las playas de Cancún, tampoco a los nuevos líderes como la comunidad india.
La Presidenta de la Comisión Europea llamó al estado de derecho y al rescate de las instituciones, explicó el interés de colaborar con Europa, en el Foro Económico Mundial, hace unos días. Para pesar mexicano, el derecho internacional no es la narrativa reinante en este momento en el grueso de Estados Unidos, su principal socio. Quizá debamos comenzar por discutir conceptos como el de “interés mutuo”.
Lo que ya es un hecho es que México despertó de su letargo internacional y que tendrá que hacer lo propio para defender su economía, ingresos del gobierno, pero sobre todo a los migrantes mexicanos. La política social mexicana y el combate a la pobreza dependen de las relaciones internacionales, los principales ingresos vienen del extranjero. (Horacio Saavedra, El Universal, Opinión, A16)

(Fer, El Universal, Opinión, p. 17)