Opinión Migración 010320

Rayuela

Cuando no son amenazas de imponer aranceles, son anuncios de cerrar la frontera. Trump ya encontró el caminito hacia su reelección. (Rayuela, La Jornada, Cp.)

Niños migrantes

En el caso del fenómeno migratorio, la presencia de mujeres y niñas es un componente crítico en lo que hace la vulnerabilidad que conlleva emigrar. Son incontables los delitos que sufren en su tránsito por México. Los medios de comunicación reportan esporádicamente los casos más visibles o dramáticos, pero con certeza habrá muchos más que pasan desapercibidos, ignorados. Las mujeres y niñas migrantes son extorsionadas, al igual que los hombres, por autoridades venales y pandillas delictivas con el agravante de sufrir acosos sexuales como una forma de extorsión para dejarlas continuar su camino. La experiencia que cientos de miles de menores de edad que han cruzado nuestro territorio de la mano de sus padres o madres deja huella por el resto de sus vidas.

 

Hace algunos años, el entonces jefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos me platicó su propia experiencia: originario de un pequeño pueblo de Michoacán, su padre los abandonó, por lo que su madre decidió emigrar para reunirse con su hermana radicada en El Paso, Texas. El chief tenía entonces seis años. Recordaba con una claridad y precisión impresionante lo que vivió una noche al cruzar el río Grande de la mano de su mamá guiados por un coyote, en compañía de un pequeño grupo de paisanos de su pueblo de origen. Si bien el río aparenta ser un caudal tranquilo, la realidad es que tiene fuerte corrientes subterráneas que demandan saber nadar y tener fortaleza para poder cruzarlo. El pánico que tuvo los pocos minutos que tardaron el llegar “del otro lado” le provocaron por mucho tiempo pesadillas y una constante ansiedad que sólo con el tiempo pudo superar. (Gustavo Mohar, Excélsior, Nacional, p. 8)