Un Aeropuerto de Cancún abarrotado durante la pandemia hizo cimbrar más de una cabeza en el sector turístico. Y es que la mala atención que se da en los servicios de migración en el país siempre ha sido un problema que sigue sin resolverse. Al parecer, el secretario de Turismo, Miguel Torruco, ya comenzó con algunos avances, pues el comisionado nacional de Migración, Francisco Garduño, se comprometió con él a poner 100 agentes de migración en ese aeropuerto, así como a garantizar en los puntos de entrada migratoria que el 100% de los agentes estén a tiempo en sus puestos y establecer turnos de 24 horas. Hay otros compromisos de parte de Segob y unos más de SCT, que, sin duda, ayudarán a resolver el añejo problema. (El Contador, Excélsior, Dinero, p.3)
Se congratulan por reformas electorales
En los días pasados, los migrantes de México han recibido noticias que harían realidad dos de sus demandas fundamentales: la introducción en el Congreso estadunidense de una reforma migratoria integral y no punitiva, así como la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que ordena que para la elección del 6 de junio los partidos políticos incluyan a mexicanos que residen fuera del país en las listas plurinominales de cada circunscripción electoral.
Como miembros de la Coalición por los Derechos Políticos de los Mexicanos en el Extranjero nos congratulamos por ambos acontecimientos que traerán grandes beneficios a México y Estados Unidos. Asimismo, en unión con otras organizaciones, seguiremos luchando en favor de la dignidad y derechos de nuestras comunidades migrantes y para hacer efectiva en el Congreso de la Unión la representación política de la nación mexicana en el extranjero. (El Correo Ilustrado, La Jornada, Política, p.2)
Los temas de este lunes en la agenda entre los presidentes de México, López Obrador y de los Estados Unidos, Joe Biden, muestran posiciones encontradas y diferentes, pero lo realmente preocupante es que parece que ninguno realmente cederá nada. ¿Se imagina al mandatario mexicano usando cubrebocas en todo evento público? bueno ¿al estadounidense promoviendo el uso de energías contaminantes? y sobre migración que parecen las posiciones menos distantes, realmente llegando a un acuerdo en favor de todos los paisanos que viven al norte del rio Bravo. (Alma Rosa Númez Cázares, Contra Réplica, Opinión, Online)
DEL PROGRAMA BRACERO A COMPARTE VACUNAS, LA LLAMADA DE AMLO A BIDEN
Este lunes será importante la construcción de la agenda binacional entre México y Estados Unidos, luego de un inicio difícil. Al parecer, el presidente López Obrador ya empezó a olvidar a su amigo Donald Trump y ahora no tiene más remedio que pedir apoyo al nuevo huésped de la Casa Blanca. El revivir el viejo Programa Bracero para permitir la migración de mexicanos y que el gobierno estadunidense comparta vacunas contra el Covid-19 está en la agenda. Biden en un mes ya logró aplicar 50 millones de dosis, acá apenas se rebasan los 2 millones. (Tiraditos, Contra Réplica, Opinión, Online)
Un tercer país seguro es una figura internacional creada para hacer frente a los grandes movimientos de personas que emigran de su lugar de origen, en la que dos naciones, siendo una de ellas el destino principal de los migrantes, deciden que la situación de la otra nación le permite garantizar la seguridad de las personas que buscan asilo, por lo que antes de pedir protección en el país de destino principal, los migrantes deben hacerlo en el primer país seguro que visiten.
Uno de los casos contemporáneos más significativos de aplicación de este mecanismo, que se estableció en la Convención de 1952 sobre el Estatuto de los Refugiados y su Protocolo de 1967, es el acuerdo al que llegaron los países europeos con Turquía para que los millones de migrantes sirios que huían de la guerra civil y que buscaban llegar a los países del oeste europeo pudieran permanecer en Turquía bajo la premisa de que ahí estarían seguros. El gobierno turco les garantizaría condiciones mínimas que se financiarían con apoyo internacional, con lo cual se limitaba la cantidad de posibles migrantes que llegarían a su destino ideal final. El gran problema es que la situación en Turquía no era precisamente segura para los peticionarios de asilo internacional, por lo que existieron fuertes cuestionamientos sobre el uso de la figura como una válvula de escape en la que los migrantes realmente seguirían estando en peligro.
Debido a estas críticas, además de la responsabilidad que se cierne sobre la nación que se declara tercer país seguro, es que el Gobierno mexicano ha sido muy insistente en repetir que no es ni acordaría nunca ser un tercer país seguro para Estados Unidos. Sin embargo, desde que Donald Trump amenazó con el establecimiento de aranceles en 2019, el Gobierno mexicano aceptó que para la aplicación de los Protocolos de Protección de Migrantes (MPP) los solicitantes de asilo podrían iniciar su trámite de solicitud de asilo en Estados Unidos, pero que serían devueltos a México, en donde tendrían que esperar la resolución de su solicitud. Esto implicó que miles de migrantes, mayormente centroamericanos, fueran devueltos a México, en donde tuvieron que establecerse en campamentos con precarias condiciones. Además, era claro que el Gobierno mexicano no podía realmente garantizar las condiciones mínimas de seguridad para estos refugiados, que ya habían sufrido la salvaje brutalidad con la que habían sido cazados por las autoridades mexicanas desde la frontera sur y el peligroso acecho del narco a lo largo de todo su trayecto. (Leonardo Núñez González, La Razón, Mundo, p.28)
Cooperación migratoria y económica, los estragos causados por el Covid-19 y las áreas de oportunidad que presenta el T-MEC hacia una recuperación económica sostenible y más igualitaria en Norteamérica, son algunos de los temas que abordarán los presidentes de México, Andrés Manuel López Obrador, y de Estados Unidos, Joe Biden. Cuentan que en la Casa Blanca esperan que el mandatario mexicano pida al presidente demócrata considerar compartir con México vacunas contra el Covid-19. Se dice que cierta expectativa se genera en torno a esta reunión, ya que se conocerá el nivel de compromiso de Biden en materia migratoria, un tema que se ha estado manejando desde antes de que Biden ocupara la Casa Blanca. (Rozones L, La Razón, La Dos, p.2)
Las rebanadas del pastel
Videollamada de por medio, hoy el presidente López Obrador abordará el tema migratorio con el inquilino de la Casa Blanca. Es previsible la respuesta de Joe Biden, pero de cualquier forma hay que insistir en el tema, estratégico para ambas naciones. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Opinión, p.19)
Joseph Biden es un político de la vieja escuela. Salvo que alguien sea su enemigo, tendrá un trato muy comedido y cortés en su relación con otros jefes de Estado. Eso es lo que hoy pasará en la reunión virtual con el presidente López Obrador.
Quienes esperen un conflicto entre los jefes de Estado van a quedarse con las ganas. No va a suceder.
En ese encuentro, habrá puntos de coincidencia, pero también se identificarán diferencias.
Permítame identificarlos y luego formular hipótesis respecto al futuro de esta relación.
1-Migración. Se trata de la coincidencia más importante entre los dos presidentes y donde habrá un mayor contraste con la administración de Trump.
Biden ha señalado en diversas ocasiones que para hacer frente a la política migratoria se necesita promover el desarrollo de la zona de la que provienen hoy la mayoría de los migrantes que buscan internarse en Estados Unidos: Centroamérica.
Esta visión coincide plenamente con el señalamiento de AMLO en el sentido de que más que las consecuencias hay que atacar las causas de la migración, promoviendo el desarrollo, especialmente de Guatemala, El Salvador y Honduras.
Habrá una coincidencia también en la propuesta de reforma migratoria de Biden que busca regularizar la condición migratoria de millones de personas. AMLO ya ha expresado su propuesta de buscar lo mismo. (Enrique Quintana, El Financiero, Pagina Dos, p.2)
En la primera gran batalla legislativa de la era Biden, los demócratas en la Cámara de Representantes aprobaron un paquete de alivio económico por 1.9 billones de dólares, que por primera vez incluye el apoyo a migrantes indocumentados.
Son mayoritariamente mexicanos los ilegales que se beneficiarán con el proyecto de ley aprobado casi en solitario por los demócratas, y que ahora entra a discusión y votación en el Senado.
Es un hito en la historia parlamentaria reciente de Estados Unidos.
Nunca antes un paquete de alivio, en este caso derivado de la pandemia, había cubierto a inmigrantes indocumentados, la mayoría originarios de México.
Fueron tratados como parias por el gobierno de Donald Trump y considerados delincuentes en el discurso presidencial, a pesar de pagar impuestos. (Pablo Hiriart, El financiero, Nacional Política y Sociedad, p.36)
Tiene razón el presidente López Obrador cuando afirma que a Estados Unidos le convendría tener un acuerdo migratorio con México. “Según mis cuentas -dijo este 27 de febrero en Morelos, Zacatecas-, la economía estadounidense va a necesitar entre 600 u 800 mil trabajadores por año, que no los tienen, a pesar de la automatización y de la robótica y del avance tecnológico. Entonces, es mejor que lleguemos a un buen acuerdo”.
Efectivamente, la Unión Americana necesita trabajadores. Ni siquiera la pandemia ha cambiado esta realidad. Las restricciones que el gobierno de Donald Trump impuso a los inmigrantes, además de la disminución de los movimientos migratorios por la pandemia, se convirtieron en un gran experimento laboral. “Aun con el disparo del desempleo, las empresas que dependían de trabajadores extranjeros y que pudieron permanecer abiertas durante la pandemia tuvieron dificultades para encontrar trabajadores”, escribió Alicia A. Caldwell en el Wall Street Journal el 15 de febrero.
México tiene la posibilidad de proporcionar muchos de los trabajadores que necesita la economía estadounidense porque estamos en una situación diametralmente opuesta. Nuestros empleadores no tienen manera de absorber toda la fuerza de trabajo que está ingresando al mercado laboral. La situación se pondrá peor en los próximos años. Con las restricciones que el gobierno está imponiendo a la inversión productiva y a la contratación de trabajadores será cada vez más difícil crear empleos formales en México. La nueva Ley de la Industria Eléctrica, que detiene la inversión privada en energía, y la enmienda a las reglas del outsourcing, que quita flexibilidad a las empresas nacionales, tendrán efectos muy negativos en el mercado laboral.
Es perverso que el mismo gobierno que está imponiendo estas restricciones pida un pacto migratorio con Estados Unidos. Pero se entiende. Si ya se ha tomado la decisión de que México no debe tener tanta inversión ni crecimiento, la única posibilidad es promover la emigración.
Lo ideal sería que la migración se hiciera a través de un pacto con Washington. El nuevo presidente estadounidense, Joe Biden, está considerando cambios importantes en la política migratoria de su país, y es correcto que lo haga; pero pretende legalizar a los 11 millones de indocumentados, que ya están laborando y no resolverán la necesidad de trabajadores, en lugar de agilizar la inmigración legal. La legalización beneficiará a quienes violaron la ley, pero discriminará a los millones que quisieron cumplir y llevan años en listas de espera.
Es poco probable que Biden acepte la propuesta del pacto migratorio de López Obrador. Las razones son políticas. Muchos estadounidenses se sienten agobiados por una avalancha de inmigrantes mexicanos y centroamericanos. Hay una enorme resistencia cultural y electoral a abrir las puertas, sin importar las consecuencias económicas.
Para nuestro país sería más sano adoptar medidas para promover una mayor inversión y crecimiento, en lugar de expulsar a trabajadores para esperar sus remesas. El Presidente debería escuchar el mensaje que mandan los mexicanos que se van a Estados Unidos, un país con inversión privada en energía, donde el outsourcing es legal y el glifosato se utiliza para cultivar productos transgénicos que después se venden a México. La economía con libertad genera empleos y evita expulsar a los trabajadores del país. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p.8)
De acuerdo con el canciller Marcelo Ebrard, entre los temas que se abordarán estará la acción climática, mientras que López Obrador ya dijo que pedirá a Biden que legalice la situación migratoria de los trabajadores mexicanos y centroamericanos en el agro, en un programa similar al Bracero, aplicado durante la Segunda Guerra Mundial, evidentemente bajo otras condiciones económicas y necesidades de mano de obra en Estados Unidos. (Maricarmen Cortés, Excélsior, Dinero, p.4)
El tema de la migración es el perfecto pretexto para cualquier reunión, especialmente cuando Biden ha suspendido la construcción del muro fronterizo, cuya edificación Trump alardeó, pero ni lo comenzó ni lo terminó.
La muralla, al menos en su aprovechamiento político, es tan antigua como la frontera. Pero no es la frontera. (Rafael Cardona, La Crónica, Tres Opinión, 5)