El año pasado, las remesas familiares a México desde Estados Unidos sumaron 36 mil 48 millones de dólares, 7 por ciento más que el año anterior, el mayor monto desde que se tiene registro. Solo en diciembre del año pasado fueron 3 mil 83 millones de dólares.
La cifra supera los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED), unos 35 mil millones de dólares, 26 mil millones de dólares de exportaciones petroleras. Y arriba de los ingresos que se captan por la actividad turística, el año pasado alrededor de 25 mil millones de dólares.
En 2018 representaron 2.7 del PIB del país. En Michoacán, Oaxaca, Zacatecas y Guerrero, las remesas son el 10 por ciento del valor agregado bruto. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
A estas alturas, para nadie es incógnita el por qué Hugo López-Gatell ha engrosado su perfil. Pocos funcionarios con la claridad con la que explica circunstancias que, de tan peligrosas, requieren no sólo las palabras adecuadas, sino incluso los gestos correctos para comunicar con celeridad y certeza. Se ha convertido en un personaje vital para la comprensión del momento que atraviesa México. No es el único, desde la cancillería se ha trabajado a marchas forzadas para la repatriación de decenas de mexicanos que, ante las cuarentenas ordenadas en varias partes del mundo, urgían por su regreso a casa. Apenas hace un par de días viajó un grupo varado en Argentina, otro más desde Perú. Ayer contactaron a un grupo de jóvenes cineastas que buscaban desembarcar y que, gracias al trabajo de la SRE con el gobierno de Panamá, encontraron puerto en el país centroamericano. Y la repatriación de connacionales tampoco se habría logrado sin la disposición de las Fuerzas Armadas, que han dispuesto aeronaves para esos viajes. (Yuriria Sierra, Excélsior, Nacional, p. 16)
(Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 16)