Rumbo al Mundial 2026
Aunque no lo crea hay un poblano inmerso en los trabajos de logística de cara al mundial de futbol de la FIFA, a celebrarse en Estados Unidos, Canadá y México, porque la organización implica acciones públicas.
Ahí está Sergio Salomón Céspedes Peregrina quien, como director del Instituto Nacional de Migración, atiende aspectos relevantes por lo que implicará una extensa movilidad de personas de nacionalidades provenientes de todos los continentes.
Se necesita mucha atención en el trabajo interinstitucional, porque los diferentes puntos de ingreso al país estarán copados por extranjeros que seguirán a sus seleccionados nacionales, por lo que no faltarán grupos organizados que quieran meter gol con tráfico de migrantes. (Tiraditos, Contra Réplica Puebla, Online)
México, por su ubicación geográfica y condiciones económicas, es un país de tránsito y destino para miles de migrantes que buscan mejores oportunidades de vida. Este fenómeno trae consigo importantes desafíos en materia de derechos humanos, especialmente cuando se trata de proteger a las mujeres migrantes.
Distintos informes y testimonios han documentado que muchas de ellas enfrentan diversos tipos de violencia durante su trayecto, o que dicha violencia fue la causa principal que las llevó a emigrar. Ante esta situación, es urgente repensar las políticas migratorias para incluir como eje central la perspectiva de género, con el fin de garantizar la protección de sus derechos.
En los primeros cinco meses de 2024, el Instituto Nacional de Migración identificó a más de un millón 393 mil 683 personas extranjeras en condición irregular en nuestro país, de las cuales 362 mil 979 —equivalente a 26 por ciento— eran mujeres que viajaban solas. Ese mismo año, ACNUR publicó el estudio Afrontar riesgo de violencia de género en México: La perspectiva de personas forzadas a huir, en el que se entrevistó a 51 personas en situación de movilidad en el país, 37 eran mujeres de entre 20 y 64 años. Todas las entrevistadas reportaron haber sufrido algún tipo de violencia: violación, agresión sexual, matrimonio forzado, agresión física y maltrato psicológico o emocional, ya fuera en su comunidad de origen o durante su tránsito por México.
Por su parte, en el estudio Retos para las mujeres migrantes en tránsito por México, de El Colegio de México, se identificó tres retos que enfrentan las mujeres: el primero, dificultades para obtener documentación y permisos migratorios; el segundo, la necesidad de ganar ingresos para sobrevivir y continuar su travesía, considerando que muchas mujeres viajan con sus hijos o envían remesas a sus países de origen.
Sin embargo, debido a su situación migratoria irregular y, en algunos casos, baja escolaridad o analfabetismo, acceden a trabajos mal remunerados en el sector servicio o en la economía informal. La tercera, la violencia de género, ya que muchas mujeres migrantes son acosadas, sexualizadas, traficadas o agredidas.
Incorporar la perspectiva de género en las políticas migratorias no debe entenderse como una medida complementaria, sino como una herramienta que permita abordar los distintos tipos de violencias que enfrentan las mujeres en contexto de movilidad. Considero que es importante reconocer sus vulnerabilidades y sus necesidades específicas para así generar mecanismos de protección e impartición de justicia. (María Elena Orantes, El Heraldo de México, CDMX, p. 17)
Que con tono hasta de alivio recibieron Marcelo Ebrard, el Consejo Coordinador Empresarial y el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, la pausa de tres meses acordada por los presidentes Claudia Sheinbaum y Donald Trump en materia comercial y la publicación del jefe de la Casa Blanca en sus redes en la que destaca que cada vez se conocen más y tiene mejor entendimiento con la mandataria mexicana, quien a su vez expuso que se logró un pacto inmejorable frente a la suerte que corrieron otras naciones.
Que a partir de este viernes se hacen efectivos los cambios ordenados por la presidenta Claudia Sheinbaum en los consulados de Estados Unidos y entre los que se estrenan como diplomáticos están Luis Rodríguez Bucio, ex comandante de la Guardia Nacional, que llega a Dallas, y Marco Antonio Mena, ex gobernador priista de Tlaxcala, enviado a despachar a San Francisco en medio de la crisis antimigrante que se vive allá. (Trascendió, Milenio, Al Frente, p. 2)
Las deportaciones masivas de niñeras, jardineros y meseros indocumentados, que en su gran mayoría no tienen antecedentes penales, han generado una creciente oposición pública a las políticas migratorias del Presidente estadounidense, Donald Trump.
Sin embargo, hay un grupo que está feliz: el poderoso complejo industrial de las prisiones privadas.
Una encuesta reciente de Gallup reveló que actualmente sólo 30 por ciento de los estadounidenses quiere que se reduzca más la migración, contra 55 por ciento que deseaba eso hace apenas un año.
Aún más sorprendente, un récord del 79 por ciento ahora considera que la migración es buena para Estados Unidos.
Sin embargo, en marcado contraste con la opinión pública, la llamada ley “Grande Hermosa” asignará una cifra récord de 170 mil millones de dólares para la captura y deportación de indocumentados en los próximos cuatro años.
Para poner esto en perspectiva: es más que los presupuestos combinados del FBI (11 mil millones al año) y la CIA (15 mil millones al año). o sea, la Administración Trump ahora gastará más en arrestar a migrantes indocumentados que en atrapar a asesinos seriales O terroristas.
La ley “Grande y Hermosa” incluye 45 mil millones en fondos para construir nuevos “centros de detención” -los críticos los llaman campos de concentración- para migrantes en los próximos cuatro años.
Además, varios estados destinan sus propios fondos a la construcción de cárceles para indocumentados, como la “Alcatraz de los Caimanes” de Florida.
El monumental presupuesto para la detención expulsión de migrantes es maná del cielo para el complejo industrial de las prisiones privadas.
Como argumentó la congresista Verónica Escobar, demócrata de Texas, la ley “Grande y Hermosa” no “hace nada para ‘asegurar la frontera’, sino que utilizará tu dinero para enriquecer a las corporaciones que se benefician de las deportaciones masivas”.
Añadió que los arrestados y expatriados, en su enorme mayoria, no son criminales violentos, sino gente trabajadora.
De hecho, un estudio reciente del Instituto Cato reveló que, del 93 por ciento de las 205 mil personas detenidas por el Servicio de Control de Inmigración Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) desde octubre, 65 por ciento no tiene ninguna condena penal en contra.
Lauren-Brook Eisen, directora senior del Centro Brennan para la Justicia de la Universidad de Nueva York, me dijo que el aumento del financiamiento para la ofensiva migratoria de Trump es “increíblemente preocupante” por varios motivos.
La nueva ley, advirtió, crea “un sistema de detenciones masivas” que será muy difícil de desmantelar después de que el magnate deje la presidencia.
Las gigantescas empresas de cárceles privadas sus proveedores en la industria del transporte, la salud y la alimentación- tendrán un interés permanente en cabildear en Washington para que continúen las deportaciones masivas, incluso si eso perjudica la economía estadounidense O genera crisis humanitarias.
Además, el republicano prácticamente ha desmantelado dos oficinas clave del Departamento de Seguridad Nacional: la Oficina del Defensor del Pueblo para la Inmigración y la Oficina de Derechos Civiles Libertades. Ambas “cumplían un rol de supervisión crucial de las cárceles”, me comentó Eisen.
Mientras tanto, las valuaciones de las principales empresas de cárceles privadas, como GEO Group CoreCivic, se han disparado desde la elección de Trump a fines del año pasado.
Las acciones de GEO Group aumentaron 61 por ciento y las de CoreCivic 41 por ciento desde noviembre de 2024.
En comparación, el Promedio Industrial Dow Jones de la bolsa de Wall Street subió apenas 7 por ciento durante ese mismo período.
Como era de esperar, el complejo industrial carcelario está en plena expansión.
El presidente ejecutivo de GEO Group, George C.
Zoley, aseveró en una conferencia telefónica a principios de este año, refiriéndose al alud de nuevos contratos de su compañía, que “nunca habíamos visto algo así”.
Considerando la creciente oposición pública a la crueldad y la irracionalidad económica de las expulsiones masivas de Trump, como mostró la encuesta de Gallup, es hora de que los legisladores sensatos del Congreso estadounidense exijan una supervisión mucho mayor sobre las prisiones privadas.
De lo contrario, se gestará un poderoso sistema carcelario privado sin muchos controles y con una agenda política propia.
Será un monstruo difícil de domar, incluso después de la salida del republicano. (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 14)
Por supuesto que un arancel de 25% es menor a uno de 30%, pero habría que tener cuidado antes de echar cohetes para celebrar que Estados Unidos haya decidido suspender por 90 días la aplicación de las medidas comerciales más severas que fueron anunciadas el 11 de julio en una carta de Donald Trump dirigida a Claudia Sheinbaum y que debían entrar en vigor hoy 1 de agosto.
En realidad, las cosas quedaron igual después de la novena llamada telefónica entre los dos presidentes, como lo reconoció la presidenta Sheinbaum.
La pausa da un respiro, sí, pero mantiene la incertidumbre que comenzó desde que Trump ganó las elecciones de noviembre pasado, y, sobre todo, desde que advirtió, al día siguiente de su toma de posesión, que impondría aranceles a sus socios comerciales de América del Norte.
La que se dio a conocer ayer no es la primera tregua que Trump da a México. Ya lo había hecho el 6 de marzo, luego de una conversación telefónica anterior con Sheinbaum. Y no es que aquella pausa haya aliviado en mucho la situación de fondo.
Recordemos que unos días después de esa pausa entraron en vigor los aranceles a las importaciones de automóviles y autopartes, de 25%, aplicado al contenido no estadunidense de esos productos, así como a los de acero y aluminio, en el que el porcentaje a cobrar por parte de las aduanas de la Unión Americana subió el 4 de junio de 25 a 50 porciento. Y recordemos también, que, a juzgar por el resumen que hizo Trump de la llamada de ayer con Sheinbaum, dichos aranceles se mantienen vigentes, igual que el de 25% a todo lo que México envía a la Unión Americana por fuera del T-MEC y que tiene el propósito de forzar a nuestro país a cooperar con Estados Unidos en materia de migración e interdicción del tráfico de drogas, principalmente fentanilo.
Todo eso que le relato sucedió después de la tregua negociada en marzo, que fue celebrada de manera estruendosa en México y atribuida a la estrategia de “cabeza fría”.
Y ya no agrego lo que pasó por fuera de esos temas, como dejar que se venciera la suspensión al arancel compensatorio al jitomate, así como las amenazas y sanciones en rubros como el agua del río Bravo, la ganadería y el tráfico aéreo.
Por ello, no creo que los aplazamientos que concede Trump sean necesariamente una buena señal. Es un alivio temporal, por supuesto, pero está lejos de representar una solución al clima de incertidumbre que se ha instalado en la economía mexicana desde hace más de medio año.
Si los aranceles de Trump no han tenido un mayor efecto en México es porque las autoridades aduaneras de Estados Unidos no han comenzado a aplicar la mayoría de esos impuestos comerciales. ¿Cómo entenderlo? Quizá sea porque 1) están tan confundidas como los neófitos en la materia y no saben exactamente qué cobrar o 2) porque Washington lo ha hecho intencionalmente, a fin de no propiciar que la inflación se desboque.
Habría que tratar de entender por qué se están aplicando los aranceles completos a las importaciones automotrices —un promedio de 16%, de acuerdo con la Oficina del Censo de Estados Unidos—, mientras que no se están cobrando en el caso de las de los equipos de cómputo. El caso es que las primeras han caído en 4% en lo que va del año mientras que las segundas han aumentado 108 por ciento. Tal vez esto tenga que ver con que Trump hace énfasis en la fabricación de vehículos como una industria que quisiera que regresara a Estados Unidos, pese a lo irreal que pueda ser ese propósito.
No sé si lo que se logró ayer en la llamada telefónica de Sheinbaum y Trump sea “el mejor acuerdo posible”, como se planteó en la mañanera. Aún no conocemos los detalles de la negociación, como el acuerdo de seguridad que, reveló la mandataria mexicana, se está pactando.
No será, pues, hasta que se asienten por completo los polvos de esta estampida desatada por Trump que sepamos cuál será la nueva cara de la relación bilateral, qué tipo de revisión del T-MEC se puede esperar y cómo quedarán las condiciones para la inversión en México. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nación, p. 2)
El trabajo del canciller
Con la discreción que le caracteriza, el secretario de Relaciones Exteriores, el doctor Juan Ramón de la Fuente, fue clave para lograr el acuerdo que ayer anunciaron la presidenta Sheinbaum y Donald Trump. Son muchas horas y esfuerzos del personal diplomático de México y la estrategia del secretario. No fue casual que en la llamada con Trump y luego en la conferencia mañanera haya aparecido De la Fuente, junto con Roberto Velasco. Cuando no se buscan reflectores, a veces no se hace justicia al trabajo, pero los que saben la importancia del esfuerzo, aquí y allá, reconocen sin duda lo relevante de esa aportación. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 37)
Apenas ayer por la mañana, cuando la entrada en vigor de los aranceles de Trump a México vencía a las 10 de la noche, le contaba aquí que a esa hora se definía el futuro de México, los mexicanos y del gobierno de Claudia Sheinbaum, situación que dio un vuelco a las 08:40, cuando la Presidenta colgó el teléfono tras la llamada con el presidente de Estados Unidos, que en el Despacho Oval estaba en su altavoz acompañado del vicepresidente, los secretarios del Tesoro, Estado y Comercio, la jefa del gabinete y el asesor de Seguridad Nacional, es decir, alineación completa de sus operadores para los temas que le son fundamentales: seguridad y drogas, comercio y migración.
Del lado mexicano acompañaron a la Presidenta en su despacho de Palacio Nacional los habituales: Juan Ramón de la Fuente, Marcelo Ebrard y Roberto Velasco. La llamada inició a las 8 de la mañana y en ella, tras oír los argumentos de Sheinbaum, Trump dio un vuelco a su anuncio y le dijo que daría un plazo de 90 días o más para negociar el tema de los aranceles, que quedan igual.
Yo creo que Claudia colgó con alivio, porque lo que al amanecer era imposible, antes de las 9 lo giró en lo fundamental, y sí, es su relación y trato con Trump, pero también la operación de De la Fuente y Ebrard, cada uno en lo suyo, y de otro personaje que no estuvo en su oficina pero sí en la conversación: Omar García Harfuch, en su combate a la delincuencia, en particular el fentanilo, no visto en el gobierno anterior, quehacer en el que son fundamentales los secretarios de Defensa, Marina, el fiscal Gertz Manero y, le insisto, el mismo titular de Seguridad como coordinador de la mesa de seguridad.
Sí, es cierto lo que me decían anoche, que siempre se puede obtener mejor resultado en una negociación, pero lo más posible siempre es que se dé uno peor. Pura física.
La política, y el gobierno, es el arte de conseguir lo posible dentro de lo deseable.
Y ayer Sheinbaum, debo decir, superó lo posible, lo deseable es siempre inalcanzable.
RETALES
› Gana puntos titular de Sectur
Quien se anotó varios puntos al finalizar julio fue la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora. Resulta que, al inicio del mes, la funcionaria originaria de Tlaxcala firmó un acuerdo de cooperación con el sector naviero. Entre lo relevante del mismo, nos comentan, se encuentra un mecanismo más ágil de pago de derechos, impulsar la oferta de artesanías a los viajeros y promover que se contrate a un mayor número de marinas y marinos mexicanos.
El tema avanzó en el transcurso del mes y el pasado miércoles se llevó a cabo una reunión entre la titular de Sectur, el coordinador de Puertos y Marina Mercante, Fernando Gutiérrez Gallardo, y representantes de la Asociación de Cruceros de Florida y el Caribe, para dar seguimiento a las acciones de mejora de la calidad en el servicio en este sector del turismo. Ahí se habló de los beneficios que deja al país el arribo anual de tres mil 300 cruceros. Los datos demuestran que el turismo va, como dicen los marinos, ¡Viento en popa! (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

(Xolo, 24 Horas, Página 2, p. 2)

(Rapé, Milenio, Al Frente, p. 2)

(Rictus, El Financiero, Nacional, p. 40)

(Camacho, Reforma, Opinión, p. 8)

(Kemchs, El Universal, Opinión, p. 14)