Hay pocos argumentos electorales tan rentables para Donald Trump como la construcción del muro. Lo sabe él, los saben sus asesores y lo reflejan las encuestas que consultan a sus seguidores. El muro es un “hit” de campaña –lo fue en 2016– y lo sigue siendo en este 2020, en que el presidente Trump pretende reelegirse.
Por ello libró épicas batallas en los últimos tres años frente al Congreso para obtener los fondos necesarios en la construcción de la muralla fronteriza. Miles de millones de dólares (de 6 a 8) eran necesarios para extender el famoso muro de la ignominia.
El Congreso nunca se los dio y el presidente, bajo argumentos insulsos de seguridad nacional, utilizó facultades ejecutivas para reasignar fondos destinados a la defensa y las fuerzas armadas, para la construcción del muro.
Ahora sabemos que había un negocio por detrás. Steve Bannon el exasesor en materia de propaganda y plataforma electoral y presidente de su campaña electoral en 2016, quien acompañó a Trump hasta la Casa Blanca y permaneció como asesor del presidente hasta 2019, cuando fue retirado. El señor Bannon fue acusado ayer lunes en una corte de distrito por fraude.
Resulta que Bannon, ideólogo de cabecera de Trump –junto al otro impresentable de Roger Stone, ambos ultraderechistas y supremacistas blancos– creó un sitio de recaudación de fondos en línea para construir el muro. Ante las negativas del Congreso y su salida de la administración, consideró una idea rentable levantar dólares con esa premisa, que, por cierto, Trump seguía y sigue defendiendo hasta la fecha.
Incluso recientemente afirmó que la vieja promesa de que sería México quien pagaría por el muro, vendría del cobro de peaje a quienes cruzaran la frontera. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Mundo, p. 23)