Opinión Migración 010921

Estado por estado // Cambios legales fast track, en Tabasco

CHIAPAS: En el proceso represivo contra indocumentados haitianos, no hay tregua. Ayer, el Instituto Nacional de Migración, que dirige Francisco Garduño, detuvo a más de cien migrantes que en caravana buscan ir a la frontera con Estados Unidos. Durante meses, haitianos, cubanos, centroamericanos y hasta indios, inundan las calles de Tapachula. El gobernador Rutilio Escandón conoce desde hace meses de ese grave problema y la grave violación de derechos humanos en la estación migratoria Siglo XXI. Guarda un sospechoso silencio. (Víctor Sánchez Baños, El Heraldo de México, Estados, p. 24)

Confidencial

Escala escándalo por abusos del INM

Lejos de apagarse, el escándalo por el abuso de fuerza de los agentes de Migración contra indocumentados centroamericanos en Chiapas cobra dimensiones internacionales. Agencias de la ONU como la oficina en México del ACNUR, la Organización Internacional para las Migraciones y la oficina en México de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos firmaron un pronunciamiento conjunto en el que piden “medidas inmediatas de prevención, de no repetición y rendición de cuentas, y avanzar con la investigación de los casos de violaciones de uso de la fuerza y sancionar a quienes resulten responsables”. (El Financiero, Nacional, p. 31)

Patadas a la cabeza

Por supuesto que las imágenes de la golpiza de agentes del Instituto Nacional de Migración a un migrante ya sometido, incendiaron las redes y la indignación de todos quienes las hemos visto. Un acto brutal e inaudito agravado por el hecho de que soldados de la Guardia Nacional colaboraron para que los trogloditas del INM consumaran su atrocidad. Aunque lo más repulsivo de este episodio criminal es el elefantiásico agente que una y otra vez patea la cabeza del indefenso. Pero pateó también la cabeza del gobierno. La de un presidente que se ha mostrado indiferente ante estos actos de barbarie en contra de miles de haitianos y centroamericanos que intentan cruzar México huyendo del hambre y la muerte.

Cuando López Obrador asegura que hay que atender las causas estructurales —fundamentalmente violencia y miseria— en sus países de origen, tiene toda la razón. Aunque bien sabe que es una solución a largo plazo. Y que, por lo pronto, hay que atender la emergencia cotidiana con un respeto irrestricto a los derechos fundamentales de los migrantes.

Hace poco, a propósito del asilo a cientos de ciudadanos y periodistas de Afganistán, el presidente afirmó que “nada de lo humano me es ajeno”. Y se ganó el reconocimiento internacional incluso de medios habitualmente críticos de su gestión como el New York Times. El tema es que su gobierno no puede ser generoso con quienes huyen de Afganistán solo porque es un éxodo que está de moda y absolutamente omiso con las vejaciones en nuestra frontera sur, por tratarse de un fenómeno de todos los días. En sus mañaneras no ha dicho ni una sola palabra. Y no comprende que esas patadas son también a su propia cabeza, porque lo etiquetan como represor y violador de los derechos humanos.

Algo similar está ocurriendo con su mala copia llamada Claudia Sheinbaum y la violencia golpeadora de sus granaderos; esos que ella ofreció eliminar como su primer acto de gobierno y que vuelven a mostrarse con todo su salvajismo orangutanesco. Así ocurrió antier en el enfrentamiento con alcaldes electos del PAN y el PRI en la Ciudad de México. La imagen de Lía Limón con la nariz herida y sangrante ocupó las primeras planas de casi todos los diarios y se multiplicó en la televisión y las redes sociales.

Claro que hay versiones encontradas: la de los alcaldes, que solo querían ingresar al Congreso local para inconformarse por las restricciones operativas y presupuestales que se gestan en el gobierno de la capital, en venganza por la estrepitosa derrota de junio anterior y que fueron recibidos a golpes y toques eléctricos por un cerco policiaco. Enfrente tienen otros datos: que todo se trató de un montaje y que hubiera bastado una llamada telefónica para que los dejaran pasar.

También de la soberbia se aprende. Así que la señora Sheinbaum, en lugar de contemporizar ha dicho que “no se puede hacer de la política un circo” y que se investigarán los incidentes. Y sobre la petición de una reunión conjunta, que ella los irá llamando uno a uno.

En síntesis: ni el Presidente ni la Jefa de Gobierno han mostrado conmiseración, indignación o siquiera preocupación por los hechos recientes. La arrogancia ha sido el signo. Una ceguera autoritaria que empieza a marcar a sus gobiernos de la 4T como represores. Así de simple. Así de grave. (Ricardo Rocha, El Universal, Opinión, p. 11)

Desplazados

Antes del retiro de las tropas estadounidenses de Afganistán, 82 millones de personas deambulaban por el mundo buscando refugio. Son los desplazados.

El desplazado pierde el control, total o parcial, sobre su existencia. Quienes padecen esa condición de desarraigo son dependientes de la esquiva fortuna y de la voluntad de gobiernos, organismos multilaterales, ONGs y personas. En su jornada enfrentan el rechazo y encuentran la solidaridad en un forcejeo que tiene como referencia la Declaración Universal de los Derechos Humanos. No hay duda: los desplazados son uno de los grandes dilemas del siglo XXI.

En las reacciones a Afganistán hay de todo. La España de Pedro Sánchez mostró un compromiso sin fisuras y evacuó a 2 mil 200 personas. Holanda primero abandonó a su personal y luego rescató a otras 2 mil. El gobierno de Estados Unidos evacuó a decenas de miles que ahora vagan por el limbo de los laberintos burocráticos y del enfrentamiento entre liberales y conservadores. Incluyo, en este brevísimo repaso, al partido ultraderechista español Vox: propone que España solo reciba a afganos cristianos.

Lo religioso importa y mucho. Les cuento la curiosa historia de los “refugiados religiosos” -los que no encuentran cabida a su espiritualidad en las religiones existentes-. La Universidad de Harvard tiene 40 capellanes que seleccionan periódicamente a un presidente de capellanes. Este año eligieron por unanimidad ¡a un ateo! Greg Epstein escribió el libro El bien sin Dios donde sostiene que no debemos buscar “las respuestas en Dios”. Para él, cada ser humano es la “respuesta a los otros”. En otras palabras, en la actualidad el camino está en ejercer la espiritualidad, la ética y la religión a partir de una comunidad con causas compartidas. No hace falta una iglesia para eso.

México es y será uno de los protagonistas en el drama de los desplazados. Por ahora, la 4T se distingue por su incongruencia. Fue impecable y exquisito el trato dado a los afganos que colaboraron con el New York Times y el Wall Street Journal; a Marcelo Ebrard le bastó hora y media para obtener la venia presidencial y traer a México a un grupo de afganos. El gesto se pierde por la crueldad metódica del gobierno mexicano contra los migrantes centroamericanos.

Crueldad ratificada por la actitud presidencial: en Chiapas pasó junto a una columna de 700 extranjeros y los ignoró mientras la Guardia Nacional se lucía con una agresividad que no muestran a la hora de enfrentar sicarios. ¡Quién hubiera imaginado que la 4T terminaría siendo el gendarme que hace el trabajo sucio de Washington!

 En Afganistán y Chiapas, entre muchos otros lugares del mundo, se está jugando la vigencia de la Declaración. Aprobada en 1948, enuncia los derechos que tienen todos los seres humanos para poder vivir en libertad y con dignidad. En el siglo XX, este documento revolucionó la cultura política del planeta. Es universal la creencia de que todos tenemos derecho a ser respetados por la autoridad. La Declaración está bajo asedio en todo el mundo por fenómenos de antaño -extremismos religiosos y desigualdad- y de la actualidad: cambio climático, epidemia de Covid u ofensiva mundial contra la democracia.

Tapachula, Chiapas, se ha convertido en una ciudad-prisión para los desplazados. En esa frontera se reproducen el rechazo, los maltratos y la explotación con la misma fuerza que la solidaridad de organismos como el Fray Matías de Córdova o el Albergue Hospitalidad y Solidaridad. Debe reconocerse el compromiso de funcionarios de los tres niveles de gobierno y de la comunidad internacional; la oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y ONU Mujeres, entre otros.

Imposible pronosticar cómo evolucionará la situación de los desplazados. Sí puede asegurarse que la batalla por las poblaciones desplazadas tendrá como uno de sus principales focos de atención mundial las fronteras entre México-Guatemala y México-Estados Unidos y que el gobierno mexicano carece de una política integral (excepción hecha de los golpeadores del Instituto Nacional de Migración y la Guardia Nacional). Es igualmente previsible el protagonismo de las personas y las comunidades defendiendo la Declaración. En Afganistán y Chiapas se confrontan la barbarie con la civilidad. (Sergio Aguayo, Reforma, Opinión, p. 9)

Pepe Grillo

Radar internacional

 El tema de las caravanas migrantes está en el radar de los organismos internacionales.

 Al aceptar ser parte de las estrategias del gobierno de Estados Unidos para contenerlos, México también asumió el deber de protegerlos.

 Las imágenes de agentes de la Guardia Nacional y del Instituto Nacional de Migración agrediendo migrantes tuvieron resonancia fuera del país y organismos como Amnistía Internacional y la ONU ya pusieron el grito en el cielo.

 La estrategia de contención necesita una destreza técnica, que no incluye patear en el piso a los migrantes y también un apartado de relacion con los medios.

 Lo que se gana en un flanco con el gesto humanitario con los afganos, se pierde en el otro con la cacería de migrantes. Es un comportamiento bipolar. (La Crónica de Hoy, Nacional, p. 9)

¿Será?

El debate que viene

La diáspora afgana explotó hace un par de semanas y su mayor flujo quedó cerrado. Ahora los países, incluyendo a México, entran de lleno al debate sobre cómo, y bajo qué figura, protegerán a los ciudadanos del país de Oriente Medio. No nos extrañe ver en el corto plazo discusiones sobre migración, refugiados o solicitantes de asilo, y lo que implica cada categoría. De fondo, nos dicen, hay un espíritu humanitario, pero en las formas se esconde la política y los intereses nacionales y globales. Más de uno está pendiente del papel de México como líder regional. ¿Será? (24 Horas, p. 2)

Pulso político // Renuncia Scherer en víspera del informe

CARO, internacionalmente, le va a costar a México ser “border patrol” de EU. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 6)

La encerrona // La paja en el ojo ajeno

“Si pudiéramos vivir en nuestros países, no habríamos venido”. Migrante haitiano en Tapachula.

La migración de personas es tan antigua en el mundo como las sociedades mismas. El factor de origen para estos procesos fueron los relacionados con el medio ambiente y a medida que la sociedad, civilizaciones y naciones se complejizaron, los motivos de las personas para migrar también han evolucionado. Hoy los factores económicos (como ejemplo, los denominados trabajadores migrantes representan el 66 % de los migrantes internacionales, es decir 164 millones en todo el orbe), políticos, demográficos, beligerantes y de inseguridad son los elementos más importantes para el tránsito de individuos a nivel mundial.

En el continente americano, sobre todo en la región centroamericana y del Caribe, los factores de migración se podrían englobar solo en tres, sociopolíticos, violencia y económicos. Si acercamos la lupa, estos motivos de expulsión se pueden concentrar en alcanzar el “sueño americano”, de mayores oportunidades laborales, ergo económicas para la población migrante, aunado a los continuos brotes de violencia propiciados por pandillas o crimen organizado en la región, sumado a la falta de gobernabilidad en sus Estados de origen.

Poblaciones de países como El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras o Nicaragua y, de la región sudamericana, Venezuela, están tendiendo a emigrar -para escapar de sus realidades locales- hacia Estados Unidos, pero antes tienen que cruzar la llamada “frontera vertical” que representa México y las complicaciones que esto conlleva, y aunque van -de paso-, muchas de estas personas se quedan a residir en nuestro país, ya sea por el hallazgo de una vida mejor, porque no alcanzan a llegar hacia la frontera norte o porque ya existen comunidades y redes a las cuales pueden acudir.

Este tránsito de personas por el territorio nacional siempre ha existido, sin embargo las maneras de hacerlo es lo que se ha modificado. Digamos, en los años 90 y hasta principios de siglo, el cruce centroamericano no regulado se realizaba a través de “La bestia”, de manera individual y casi siempre eran solo varones en edad de prestar algún servicio laboral. En la actualidad vemos a familias enteras, mujeres e incluso niños sin acompañamiento. Asimismo, se han implementado las “caravanas migrantes” para visibilizar y mediatizar su paso por el país a manera de protección de la situación de inseguridad que vivimos, mayoritariamente por el crimen organizado.

Así pues, estas caravanas se vieron atenuadas por el compromiso de México con el ex presidente Trump (quien mejor dicho amenazó al gobierno), de contener el flujo migratorio centroamericano hacia territorio estadounidense a cambio de no aumentar la tasa arancelaria del acero y donde nuestro país cayó redondito y se endurecieron las medidas en la frontera sur al enviar a la Guardia Nacional y mayor número de funcionarios del Instituto Nacional de Migración, empero, la falta de empatía, humanismo y sensibilidad ha estado presente al momento de “cuidar la frontera” hasta llegar a la completamente reprochable brutalidad policial.

Lo expuesto mediante redes sociales el pasado sábado en Tapachula, Chiapas, en contra de una caravana migrante fue detestable, por decir lo menos. En dichos videos se pudo observar el trato denigrante a migrantes -en su mayoría- haitianos, por parte de la Guardia Nacional realizando decenas de detenciones y deportaciones irregulares y, lo peor, funcionarios del INM pateando a un hombre que llevaba un niño en brazos. Un salvajismo inconmensurable. Siempre nos quejamos del terrible trato a nuestro paisanos por la border patrol en la frontera norte y, nuestras autoridades son aún peores. Dejemos de ver la paja en el ojo ajeno y actuamos conforme a derechos humanos y civiles con nuestros hermanos centroamericanos. (Adriana Sarur, El Heraldo de México, País, p. 10)

De Kabul a Tegucigalpa: ¿refugiado o inmigrante?

Aunque separados por casi 14 mil kilómetros, los desastres en Afganistán y en Honduras tienen un común denominador: las políticas de Estados Unidos (EU) que victimiza ambos países.

 En el primer caso la fallida guerra contra el terrorismo, que a final de cuentas expandió el radio de acción de estos grupos, y en el segundo la fallida guerra contra el narcotráfico, que a final aumentó la cifra de grupos delictivos, extendió su penetración de las instituciones del Estado e incrementó la violencia que enfrenta la población, en particular las mujeres.

 En ambos casos, miles de personas y familias ahora se encuentran desplazadas, convirtiéndose en refugiadas o exiliadas, como resultado de políticas impulsadas por Washington. Lamentablemente esta historia se ha repetido en cada país donde EU o sus aliados en la OTAN han intervenido, sea Cuba, Vietnam, Haití, El Salvador, Nicaragua, Sudán, Libia, Siria, y ahora Afganistán y Honduras.

 Tras 20 años de guerra y ocupación, EU ahora abandona Afganistán. Las imágenes del aeropuerto de Kabul, donde miles de personas trataban de escapar del Talibán son aterradoras. Familias, mujeres e incluso jóvenes que escalaban las murallas que rodeaban el aeropuerto para subir a los aviones generaron simpatía en todo el mundo, pero en particular entre los medios occidentales que por años habían perpetuado el mito que las acciones de EU en Afganistán habían logrado su objetivo.

 Estos mismos medios de comunicación destacan el trato que recibirán las mujeres a consecuencia de la victoria del Talibán. EU y sus aliados europeos organizaron una evacuación sin paralelo para extraer a más de 120 mil personas que se supone cooperaron con el ejército de ocupación, o con el viejo régimen corrupto que EU financiaba.

 Aunque no generan la misma atención e incluso simpatía internacional, en Honduras surgen imágenes similares. Cientos de personas, no en aviones, pero en camiones, autobuses, y a pie diariamente abandonan su país. Sus números incluyen cientos de menores de edad y mujeres, refugiadas del feminicidio, que se ven obligados a abandonar Honduras, donde el gobierno corrupto, que cuenta con el apoyo de facto de EU, es incapaz de atender las necesidades más básicas que se requieren para la sobrevivencia diaria.

 Aun cuando no huyen ante una fuerza política como el Talibán, estas personas son víctimas de un proyecto económico y militar que las imposibilita permanecer en su propio país. Sin ayuda internacional y ante la situación de pobreza y violencia, estas personas se ven obligadas a formar caravanas para así escapar del crimen organizado o las fuerzas del gobierno que tratan de lucrar de su situación precaria.

 Como en Afganistán, donde EU mantuvo en el poder a gobiernos corruptos, sectarios e impopulares, como fue el caso de Hamid Karzai o Ashraf Ghani, en Honduras, EU apoyó el golpe contra Manuel Zelaya en 2009. Luego el Departamento del Estado hizo lo posible para impedir su regreso. Washington reconoció la victoria del actual presidente Juan Orlando Hernández (JOH), aun cuando observadores internacionales y del propio EU concluyeron que su victoria se debió al fraude electoral.

 Para mantenerse en el poder, JOH, cuyo gobierno opera como una cleptocracia, reprime a movimientos sociales y a sectores que critican a su gobierno. Aunque los tribunales federales en EU lo han señalado como partícipe en el narcotráfico, Washington lo sigue apoyando para evitar un posible triunfo de la izquierda.

 Al igual que el presidente afgano Ghani, que huyó de su país –con cuatro autos y un helicóptero lleno de dinero, según el embajador afgano en Tayikistán– la realidad es que, sin el apoyo de EU, Hernández hoy no sería presidente de Honduras.

 Más de medio millón de afganos han sido desplazados en los últimos meses del conflicto. Los que no pudieron salir por avión (o helicóptero, como su presidente), ya se dirigen hacia la frontera con Pakistán de donde esperan marchar hacia Europa. A pesar de la simpatía que generó su situación, su futuro es incierto. La Unión Europea (UE) ya ha indicado que no les dará refugio, porque son migrantes. Emmanuel Macron, presidente de Francia, declaró que su país tiene que protegerse de los migrantes afganos.

 Como en EU, los mismos sectores de la derecha que promovieron la intervención en Afganistán, y que rechazan los inmigrantes centroamericanos y haitianos, critican la posible llegada de exiliados afganos a EU.

 Algunos sectores de la izquierda y de la derecha proponen darle asilo, pero sólo a los afganos que fueron aliados leales del ejército de EU. Entre los afganos, así como con los centroamericanos, sin considerar su responsabilidad en ambos casos, EU y los países europeos distinguen entre los que merecen ayuda y los que abandonan a su destino.

 Según la Agencia de la ONU para los Refugiados, existen más de 82 millones de personas desplazadas, la cifra más alta en la historia. A ese número se agregan 272 millones de migrantes. Juntos, casi 5 por ciento de la población del mundo han sido expulsados de sus hogares como consecuencia de desastres económicos, políticos, sociales y ambientales. En términos morales, y en la práctica, no es posible distinguir entre migrantes y refugiados.

 ¿Cómo debería responder el mundo ante esta crisis humanitaria? Enfrentando un futuro más incierto, en el que peligra el mundo como consecuencia de las guerras permanentes, el empobrecimiento, el calentamiento global, se debe establecer un nuevo derecho humano: el derecho de emigrar. (Miguel Tinker Salas* y Víctor Silverman, La Jornada, Opinión, p 20)

Se funda en Orlando la Ventanilla de Atención a Pueblos Originarios e Indígenas de México en el Exterior

Migrar siempre es una difícil decisión, dejar el hogar y a la familia con el alma rota de tristeza al pensar que tal vez no se volverán a ver, se van llenos de nostalgia acompañados por el miedo a los peligros del camino, al destino.

Lo es más para las personas de los pueblos indígenas que, por cultura, guardan profundo arraigo a su tierra, donde están sus vivos y sus muertos. La migración indígena mexicana a Estados Unidos es un fenómeno reciente, de la década de los noventa.

Qué difícil es ser extranjero sin documentos que acrediten la estancia legal en los EU, en situación de pobreza, sin comprender el idioma ni inglés ni español, adentrarse en una cultura tan distinta y distante de la propia. Y es más difícil para las mujeres indígenas migrantes, que además son víctimas de discriminación, violencia doméstica, de género, incluso de trata.

Temor en el hogar, a las autoridades, a ser deportada y separada de sus hijos, con un contraste cultural ajeno a su cosmovisión, sin lugar a dudas, las mujeres y niñas migrantes indígenas son el grupo poblacional más vulnerable en los Estados Unidos.

En el servicio consular ese sector no había sido incluido en las políticas públicas, hasta la llegada de la Cuarta Transformación de México.

La inclusión de los pueblos originarios en la política exterior es la razón de la fundación por parte de la Cancillería a través del IME y el Consulmex Orlando de la Ventanilla de Atención a Pueblos Originarios e Indígenas de México en el Exterior (VAIPOIME), la cual se enfocará entre otras acciones:

  • Atención con personal especializado que comprenda su lengua y cultura.
  • Con el #INALI buscar la certificación de intérpretes de lenguas maternas; intercambio de maestros para que las 2as y 3as generaciones conserven su cultura.
  • Programa Abrazando Destinos, para volver a abrazar a padres y abuelos que viven en México.
  • Incubadora de negocios para mujeres indígenas.
  • Capacitación y certificación para el trabajo.
  • De forma transversal con las demás ventanillas comunitarias del Instituto de los Mexicanos en el Exterior de la SRE, acceso a la salud, bancarización en el Banco del Bienestar, número de ITIN para declaración de impuestos en EU.

Con una intensa campaña de video y audio en lenguas maternas de los servicios consulares, comunitarios y de protección consular creada por Roberto Velasco y Valeria Nápoles cuando estuvieron en Comunicación Social de la SRE

Y es que tan sólo en Florida hay alrededor de 27 mil personas de pueblos originarios de México, 14 mil de hñahñú del Valle del Mezquital en Hidalgo; 9 mil de los Altos de Chiapas de habla tsotsil y tseltal, 3.5 mil mixtecos Alto y Bajo de Oaxaca y Guerrero y el resto de otras culturas como la purépecha y la zapoteca.

La VAIPOIME fue fundada en el Consulado de México en Orlando el 19 de agosto con la presencia del embajador Esteban Moctezuma Barragán y su esposa Cecilia Barbará, el gobernador Omar Fayad; Luis Gutiérrez, titular del IME; Jaime Vázquez, director General de Servicios Consulares; Jonathan Chait, cónsul General de México en Miami; la Federación de Hidalguenses en Florida Fedhif Florida, presidida por Juan Baxcajay y Leonardo Rodríguez, responsables de la agencia fiscal a cargo de la ventanilla; Romeo Gómez, presidente de Casa Chiapas Tampa; Antonio Encarnación, líder de la comunidad mixteca; Areli Pérez y Alfredo Martínez de Ameyal, Cielo Gómez como enlace del Consulado; Rey David Peñaflor Valdez, de RCMA; el grupo de danza Sones de México y el grupo de Rock Indígena SAK TZEVUL de Zinacantán.

La VAIPOIME es una política transversal y comunitaria, acorde a las prioridades instruidas por el presidente Andrés Manuel López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard, cuenta con su agencia fiscal y personal especializado en el Consulado, atendiendo a la comunidad migrante más vulnerable y que pronto se replicará en otros consulados. Son hechos, no palabras. (Juan Sabines Guerrero, Excélsior, Nacional, p. 19)

Globali… ¿qué? // Iniciativa Mérida: muerta para México, viva para Estados Unidos

La Iniciativa Mérida es todo y es nada. La primera expresión tras escuchar su nombre es: polémica.

La iniciativa Mérida es Felipe Calderón, pero también López Obrador, pese a que su gobierno le dedica los peores comentarios.

“No queremos helicópteros artillados, no queremos recursos para otro tipo de apoyos militares, lo que queremos es producción y trabajo”, comentó el presidente López Obrador el 7 de mayo de 2019.

“La Iniciativa Mérida está muerta. No funciona, ¿de acuerdo? Ahora estamos en otra era”. Así lo expresó el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard al periódico The Washington Post el pasado 29 de julio.

El presidente López Obrador, por la mañana, no tiene interés público en hablar sobre temas de seguridad. Durante sus interacciones con el presidente Biden, públicamente explica que el contenido de las mismas se ha enfocado en solicitarle al estadounidense visas de trabajo y ayuda económica para el desarrollo centroamericano.

“Acuérdense de que hubo un ofrecimiento de que iban a invertir cuatro mil millones de dólares en el país y cinco mil millones de dólares en los países de Centroamérica, yo ya tomé nota”, reveló el presidente mexicano esa mañana del 7 de mayo.

Es evidente que detrás de la estrategia de “abrazos y no balazos” se encuentran dos visiones diferentes. La del presidente Biden, el tema del narcotráfico sí pertenece a un territorio punitivo. En la agenda mañanera del presidente López Obrador, no tiene cabida.

En el informe “Evolución de la Iniciativa Mérida, 2007-2021”, elaborado por el Congreso de Estados Unidos, reconoce que el presidente López Obrador rechaza considerar como una “guerra” los objetivos que subyacen en la Iniciativa Mérida.

Sin embargo, el documento apunta que “López Obrador respaldó las reformas constitucionales para permitir la participación militar en la seguridad pública durante cinco años más”, siguiendo los objetivos de la Iniciativa Mérida.

Es claro que el enfoque del informe no embona con la táctica del presidente mexicano.

La Iniciativa Mérida no está muerta ni actualmente envía helicópteros artillados. Lanzada desde Washington en 2007, Estados Unidos ha desembolsado 3,300 millones de dólares hasta el pasado octubre en apoyos que han evolucionado a lo largo de los años.

La Iniciativa Mérida nació con una clara orientación hacia temas de seguridad. Entre otros objetivos, señala el informe del Congreso, pretendía “desmantelar las redes de las organizaciones criminales”. Además, “el gobierno mexicano se comprometió a combatir la corrupción. El gobierno de Estados Unidos se comprometió a abordar la demanda de drogas y el tráfico ilícito de armas de fuego y divisas a granel hacia México”.

Es claro que los resultados contemplados en la Iniciativa Mérida no se han obtenido, sin embargo, con la llegada de Joe Biden a la presidencia, la Casa Blanca emitió un comunicado previo a la primera interacción con el presidente López Obrador, con el que establecía el tipo de relación que buscaría tener con el Gobierno del presidente López Obrador:

Está fechado el 1 de marzo. En materia de seguridad dice: “Los gobiernos de México y Estados Unidos coinciden en la importancia de trabajar juntos contra la amenaza común que representa el crimen organizado transnacional. A través de la Iniciativa Mérida, Estados Unidos ha asignado más de US 3.2 mil millones en equipos, capacitación y desarrollo de capacidades desde el año fiscal 2008 al año fiscal 2020. Cooperamos regularmente para detener el flujo de personas, narcóticos ilegales, armas y otro contrabando”.

Para el presidente Biden, el programa Iniciativa Mérida está vivo. Para el presidente López Obrador, está muerto.

¿Habrá reconciliación? (Fausto Pretelin, El Economista, Geopolítica, p. 41)

Correo ilustrado

Piden ayuda para que activista exiliado en Canadá vuelva al país

En un video de autoexilio el ex candidato presidencial Ricardo Anaya dice que seguirá en la lucha. ¿Cuál lucha?, ¿en beneficio o en favor de quienes? A ver, ¿quiénes se han pronunciado en su defensa? El señor del PAN, Anaya, sólo se ha preocupado por él, por los ricos, y se ha beneficiado de las corrupciones. Las comunidades indígenas no hemos visto algo bueno del señor. De quien sí hemos recibido más que apoyo es de Raúl Gatica, indígena ñuu savi, defensor de los derechos humanos y verdadero luchador social, quien ante los intentos de asesinato y persecución de los gobiernos priístas, Canadá lo admitió como refugiado político, y desde ahí sigue luchando, ayudando a los trabajadores migrantes, sin olvidarse de su tierra.

Por eso pedimos al presidente López Obrador que le ayude a regresar a su tierra, con su gente; él sí va a luchar con nosotros. Por la reconstitución y libre asociación de los pueblos, Cipo RFM. Consejo de base de comunidades como Cerro Caliente, Río Chiquito, Montenegro, Playa Limón, Jicayan y Santa Cruz Huatulco. (Miguel Cruz Moreno, La Jornada, p. 2)

Cartón

cartón 1

(Rocha, La Jornada, Política, p. 5)