Opinión Migración 010923

La movilidad humana: los migrantes

Diálogo para la reforma a los poderes judiciales

Salir, caminar, moverme, huir; solo buscando mis sueños, mis derechos, mis oportunidades y, en ello, no encontrar la muerte.

México forma parte del corredor migratorio más transitado del planeta. Su vecindad con los Estados Unidos de América –el principal receptor de migrantes– convierte a nuestro país en territorio de origen y retorno de personas de origen nacional y, en la actualidad, de un importante número de personas migrantes internacionales que buscan ingresar al vecino país del norte. Esto le impone múltiples retos, uno de los más importantes, la salvaguarda de sus derechos humanos.

Son personas que se ven obligadas a abandonar su familia, cultura y tradiciones por guerras, violencia e inseguridad; exclusión social y pobreza; desastres naturales debidos al cambio climático y, en general, por falta de oportunidades de bienestar en sus países de origen, haciendo frente a múltiples obstáculos en el camino, tales como precariedad económica, violencia, discriminación e inseguridad, muchas veces víctimas de organizaciones criminales dedicadas al tráfico de migrantes o a la trata de personas.

Basta ver a las personas que viajan de manera irregular al norte de África y a Europa enfrentando grandes peligros en las rutas marítimas. Según reporta la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) más de 24,400 personas han perdido la vida o han desaparecido, intentando cruzar el mar Mediterráneo.

Y sin ir más lejos: las boyas flotantes y alambre de púas colocados por el Estado de Texas, para evitar el paso de los migrantes hacia ese Estado, desde nuestro territorio, que según reportes ya cobraron su primera víctima.

Como lo precisa la Organización Internacional de las Migraciones, en 2022 se alcanzaron niveles sin precedentes de personas migrantes provenientes de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Colombia, Ecuador y Haití, así como de países de África, Asia y Europa, entre los que viajan un número importante de mujeres, —algunas de ellas embarazadas o lactantes—; niñas, niños y adolescentes, cientos de ellos no acompañados; indígenas; personas con discapacidad y enfermas, así como de la diversidad sexual; un aumento del 44% en comparación con el año 2021.

México también ha dejado de ser un país prioritariamente de tránsito, para convertirse en destino final, lo que —desde luego— nos impone otros retos

En el año 2022 se registró un total de 444 mil 439 personas en situación migratoria irregular en México (61% hombre, 23 % mujeres; 9% niños; y 7% niñas).

Los sectores de las personas en condición de movilidad con mayor vulnerabilidad lo son las mujeres y las niñas, niños y adolescentes.

Al igual que en otros temas, en el análisis del fenómeno de la migración se refleja la desigualdad entre mujeres y hombres. Las mujeres huyen de la pobreza y violencia de género de las que son víctimas en sus países de origen, para enfrentar durante su transitar abuso sexual, trata de personas y otros delitos.

Una verdadera ironía, pues huyendo de la violencia de género, en su migrar son nuevamente victimizadas y revictimizadas para permanecer en un ciclo de violencia que las persigue y se perpetúa.

Tratándose de las niñas, niños y adolescentes la situación no mejora, en 2022 tan solo se reportaron 12 mil 954 migrantes menores no acompañados, en su mayoría, propensos a ser víctimas de explotación y un sinfín de delitos.

Por ello, hoy día, es una exigencia de primer orden promover la movilidad humana con un enfoque de derechos humanos y una migración segura, así como atender de manera prioritaria las necesidades de las poblaciones que en nuestro país se han convertido en asiento de migrantes, sin contar con la infraestructura necesaria.

Para vivir en plenitud de derechos, no debe haber fronteras o límites territoriales, ni barreras que impidan a cualquier persona alcanzar nuevos horizontes.

Caminemos al lado de nuestros hermanos migrantes, para hacer su sendero más seguro y amable. (Yasmín Esquivel Mossa, El Universal, Opinión, p. A15)

A ras de suelo / Se buscan

La muerte, enfermedad o cualquier daño que sufra algún ser querido es de por sí una situación muy dolorosa. Sin embargo, no se compara con la impotencia, frustración y vacío que genera el no conocer el paradero de un ser amado, el no saber si está vivo o muerto, o peor aún, con el sufrimiento de tener que buscar desesperadamente por años, sin encontrar a alguien desaparecido. El dolor, además se agudiza cuando la autoridad responsable de buscarlo, no solo no lo hace, sino que deja la carga en las familias y cercanos de la víctima.

En el contexto de violencia que vivimos en México existe el peligro constante de desaparecer. Según las cifras oficiales del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No localizadas de México, desconocemos el paradero más de 111 mil personas. Esta cifra, aunque incompleta pone de manifiesto, la persistente crisis relacionada con la violencia del crimen organizado en nuestro país y la ausencia del Estado de derecho.

Si bien, en muchos casos de desaparición, no se puede probar la participación directa del Estado mexicano ya que la mayoría de estos delitos están asociados a grupos criminales no estatales, también el Estado tiene una responsabilidad ante la omisión y la incapacidad de brindar seguridad a los ciudadanos. La violencia y la inseguridad nos ha convertido en un país plagado de víctimas directas e indirectas de desaparición. Es indignante y desgarrador ver movimientos, marchas, familias e historias de rostros distantes, de dolor, de frustración y de pena ante la ausencia de seres queridos y de un Estado que les apoye, acompañe, atienda y brinde justicia.

Hemos normalizado la desaparición en nuestro lenguaje, en los medios de comunicación y en nuestra realidad cotidiana. Hemos perdido el asombro ante este hecho tan lamentable y eso dice mucho de nuestra sociedad. La desaparición no es normal y no debemos resignarnos.

Se buscan a miles de migrantes que han transitado y desaparecido en nuestro territorio. Se buscan a miles de mujeres, adolescentes, jóvenes, niños y niñas que no han aparecido en sus hogares, ni regresado con sus familias. Se buscan a todas y todos los que no están con nosotros y no sabemos qué pasó con ellos.

Hace un año, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación confirmó el amparo (51/2020) a familiares de Edmundo Reyes y Gabriel Cruz, quienes fueron detenidos y desaparecidos de manera forzada por militares y policías locales en la ciudad de Oaxaca en 2007. La Corte subrayó que la desaparición forzada es una de las violaciones más graves a los derechos humanos, que el desconocer el paradero y destino de seres queridos, ocasiona daños equiparables a la tortura al tiempo de vulnerar los derechos de libertad, integridad personal, identidad, vida y reconocimiento de la personalidad jurídica.

La polémica generada en torno a la política y a los datos de desaparecidos en las últimas semanas, es grave. No se vale desaparecer a nuestros desaparecidos porque hacerlo, además de ser indigno, significa minimizar el dolor de quienes viven esta tragedia en carne propia, es olvidar el derecho a buscar y ser buscado. El acceso a la justicia, a la verdad y a la reparación integral del daño para todos aquellos que han sufrido el flagelo de la desaparición, es urgente. Contar con los recursos necesarios para realizar las investigaciones y búsquedas que se requieran, también debe ser prioridad. Falta sensibilizarnos y entender que más allá de los números, se trata de historias de vida y familiares que quedan destinadas al dolor. (Eunice Rendon, El Universal, Nación, p. A9)

Confidencial

Desmantelan banda criminal del AICM

El asesinato del empresario indio Ketan Bharabhai Shah, el 19 de agosto en la CDMX, movilizó a autoridades locales y federales y, antes de lo pensado, detuvieron a los presuntos responsables. Son miembros de una banda que penetró los sistemas de videovigilancia de las casas de cambio del AICM y, a la distancia, movían a su gente para robar a usuarios y asesinarlos si oponían resistencia. Se les vincula con tres casos y uno en el Estado de México, también con asesinato. Lo malo es que en el año ha habido 17 asaltos similares… Es decir, podría haber otra red. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 35)

CARTONES

Cartón 01 septiembre

(Kemchs, El Universal, Opinión, p. A14)