Opinión Migración 010924

Debilidad bilateral

Para los Estados Unidos la relación bilateral con México se basa en tres puntos: economía, migración y seguridad, en los que se desarrollan una gran cantidad de temas sobre los cuales marcha la relación.

Por eso es por lo que después de la embajada norteamericana en El Cairo en Egipto, su Embajada en México junto sus Consulados trabajan unas 400 personas. Para Estados Unidos, El Cairo constituye una posición geopolítica de interés, lo mismo que sucede en su embajada en México.

Le interesa que las inversiones norteamericanas cuenten con la certeza política y jurídica necesaria, para acrecentar su dinero y que el fenómeno migratorio no llegue a niveles de invasión territorial.

Pero quizás para Washington lo más importante sea la seguridad, el eje sobre el cuál giran todos y cada una de las agendas temáticas y que lo conceptúan con un vínculo indisoluble a la economía y migración.

Los resultados de la elección presidencial en Estados Unidos definirían el rumbo de la política de seguridad, sin perder de vista los grandes intereses sobre los que gira la política norteamericana.

Pero en México los temas de economía, migración y seguridad no cobran el mismo interés y relevancia.

La reforma al Poder Judicial de la Federación en México abrió un frente de crisis con la embajada norteamericana y con la de Canadá. El temor radica en la presunta debilidad que representa para las inversiones de esos países. Esto podría tener impacto en la economía de esos países a propósito del TMEC.

El punto en donde Washington presiona a México es en seguridad. Conoce las debilidades de seguridad de las instituciones mexicanas, así como de su clase política. Quizás aquí se encuentre la respuesta a la reciente captura o entrega de Ismael Zambada García así como del hijo de Joaquín Guzmán Loera.

La Casa Blanca y las agencias de seguridad verdaderamente tienen otros datos sobre la radiografía de la seguridad mexicana.

Saben que el 20% de los centros de población mexicanos está en manos de la delincuencia; sabe que las políticas de seguridad son insuficientes, mal diseñadas, mal alineadas y con algunos tomadores de decisión en seguridad están cooptados por la delincuencia.

Saben también que la transformación a que se refiere el régimen no puede lograrse con unas políticas públicas que poco abonan a la redistribución política, económica, social y de seguridad de la ciudadanía, así como con una escasa voluntad política de las entidades federativas

También saben que el compromiso por combatir a la corrupción es parcial, simulado y solo tiene fines electorales.

Por ahora el gobierno norteamericano presiona a la administración del presidente López Obrador con posicionamientos expresando su preocupación por la reforma al Poder Judicial, seguido de los temas de la agenda de seguridad en los que con o sin consentimiento del gobierno actual, intervienen con sus recursos. (Rodolfo Aceves Jiménez, La Silla Rota, Opinión)

Escoger

El 19 de junio de 2019, el Senado mexicano, controlado por Morena y con el visto bueno de AMLO, aprobó el T-MEC con 114 votos a favor. Ejerciendo su soberanía, México aceptó vivir bajo las reglas de este tratado.

*Estas parten del principio de que los actores económicos de los países signatarios deben competir en igualdad de circunstancias; no se puede distinguir legalmente entre empresas estatales y privadas, ni cerrar a la competencia un sector ya abierto, como el energético. Las decisiones en torno al cumplimiento o no de las reglas deben ser tomadas por órganos que decidan autónomamente respecto al Ejecutivo y no con una lógica política. El Poder Judicial por supuesto se puede modificar para mejorarlo, pero debe ser imparcial e independiente.*

También se presupone que México debe seguir siendo un país democrático. En el caso del Tratado de Libre Comercio que firmamos con la Unión Europea en 2000, hay incluso una cláusula explícita relativa a la democracia y al respeto de los derechos humanos.

AMLO parece creer que se puede cambiar el régimen político y el papel del Estado en la economía y seguir siendo parte del T-MEC. El embajador de Estados Unidos en México había mandado la señal de que se trataba de un asunto soberano, sin criticar las propuestas.

Sin embargo, en una carta la semana pasada, sostiene que, aunque es decisión de los mexicanos, reformar el Poder Judicial “amenaza la histórica relación comercial que hemos construido”. El subsecretario para asuntos del Hemisferio Occidental, Brian Nichols, confirmó que esta es la posición del gobierno de Biden. Un editorial del Wall Street Journal del jueves concluye: “Kamala Harris y Donald Trump deberían advertir a AMLO y a la Sra. Sheinbaum que su juego de poder de un solo partido pondrá en peligro el acceso de México al mercado de Estados Unidos”.

El T-MEC requiere pasar por una revisión que debe estar lista en el 2026. Vamos a llegar con varias acusaciones por no haber cumplido nuestras obligaciones en este sexenio. Pero si además hay temores por las consecuencias de las reformas de AMLO, la revisión será más complicada y terminará por seguir tensando cada vez más la relación con nuestros socios comerciales y disminuyendo el atractivo para invertir en México.

El gobierno de Biden, sin el menor pudor, ya mostró en el caso del “Mayo” Zambada que puede actuar unilateralmente. De la misma forma podrán utilizar cuando lo juzguen conveniente la información que obtengan de los capos encarcelados en Estados Unidos.

El T-MEC permite resolver a partir de reglas las diferencias y disputas entre países con una enorme asimetría de poder. Si México decide tener un gobierno que centraliza el poder y lo ejerce arbitrariamente, y Estados Unidos cree que eso no es compatible con el T-MEC, puede optar por relacionarse con México desde la unilateralidad y discrecionalidad de su mucho mayor poder.

Los norteamericanos cada vez tienen una peor opinión de los mexicanos, según una encuesta reciente del Pew Center. Ya no hay apetito por acuerdos como el T-MEC. Un Presidente de Estados Unidos molesto y decepcionado con México simplemente puede salirse, como lo amenazó hacer Trump siendo Presidente. De ganar Kamala Harris, conoce bien los agravios que Biden aceptó a cambio de que AMLO contuviera la migración.

Entre enredarse en la bandera nacional y ser parte del mercado de mercancías más grande del mundo, ¿qué preferimos? ¿Los mexicanos querrán pagar el costo económico de ser excluidos del T-MEC a cambio de tener la soberanía para elegir jueces, ministros y magistrados del Poder Judicial?

El futuro gobierno parece también creer que puede ampliar su poder con las reformas que están por aprobarse en septiembre y seguir gozando de todos los beneficios del T-MEC. Yo creo que no se puede tener el pastel y comérselo. Veremos. (Carlos Elizondo Mayer-Serra, Reforma, Opinión, p. 7)

Debe México definirse si quiere seguir en el T-MEC

En 1992, previo a la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá hicimos una extensa gira de trabajo por Estados Unidos. Hicimos contacto con organizaciones académicas, senadores y representantes tanto del partido Demócrata como Republicano. Estuvimos en la casa Blanca, en reuniones de prensa durante el cabildeo para su aprobación durante la administración de George Bush papá. La principal conclusión es que México, gracias a las medidas neoliberales y de mercado, se transformaba en un socio seguro, de tiempo completo. Mucho se criticó la recurrente inestabilidad sexenal, en donde se reinventa el país cada seis años. La idea es que México se transformara en una economía estable, que diera certidumbre jurídica de largo plazo a la inversión.

México por su parte hizo lo propio para convencer a Estados Unidos y Canadá que era un país de fiar. Finalmente, bajo esas premisas se firmó el TLCAN. Hoy el ambiente económico-político ha cambiado de manera radical. La mira de un modelo de desarrollo tipo Venezuela se ha impuesto a través de la arrolladora maquinaria de Morena y su 4T. Es evidente, que México ya no es el socio comercial y aliado político con Estados Unidos y Canadá. Mientras que estos dos últimos apoyan a Ucrania, el primero a Rusia.

PRODUCTO. – Banco Azteca sigue consolidando su papel como un referente en la inclusión financiera con el lanzamiento de su nuevo producto, Guardadito Amigo, una solución diseñada especialmente para las personas migrantes, refugiadas y sus familias en México. Este producto permitirá a los usuarios recibir remesas, realizar pagos y gestionar sus finanzas de manera segura y conveniente a través de la aplicación móvil del banco. (Julio Brito A., Diario de Chiapas, Online)

Número cero / Último informe, la suerte está echada

El presidente Andrés Manuel López Obrador llega a su último informe con el mayor poder que soñara para conseguir su cambio de régimen que, al final del sexenio, parecía escapársele. Pero la última sacudida de su gobierno deja un estado de crisis de confianza en el país, a pesar del contundente espaldarazo de las urnas a su proyecto.

La situación es contradictoria, pero no sorpresiva. Desde tomar posesión en 2018 advirtió que no sólo comenzaría un cambio de gobierno, sino de régimen. El aviso un tanto pretencioso pudo desestimarse y hasta ignorarse, pero nadie podría negar que la 4T se convirtió en leitmotiv de su mandato. In extremis pidió el voto al plan C para reformar la justicia, eliminar órganos autónomos y militarizar la Guardia Nacional sin freno opositor. Paradójicamente lo alcanza cuando los presidentes suelen estar en su punto más bajo; tan inusual como la agitación y volatilidad que despiden al gobierno más fuerte en décadas.

Al sexto informe no llega un “pato cojo” como sus antecesores, quizá desde Salinas de Gortari, sino un líder poderoso con los hilos del poder en el puño, desde el manejo omnipresente de la discusión pública hasta el absoluto control del Congreso; en óptimas condiciones para una transición de terciopelo tras resolver una sucesión dictada de su puño y letra. Y con el liderazgo indiscutido de su partido, que quiere regalarle las reformas antes de la partida para asegurar su legado: y, sobre todo, una elevada aprobación superior a 70% que convalidaría la idea de que, si el poder desgasta, mucho más no tenerlo. Y, sin embargo… un panorama turbio.

La convulsión política que caracterizó el sexenio perfila una nueva realidad. De entrada, el fin de otro régimen, el de la “partidocracia”, que perdió representatividad y contacto con la sociedad. Con un terremoto de reformas que remueven pilares del sistema político y cambiarán la faz institucional del país; en un tránsito de cierta democracia liberal a otra de corte popular y centralista, anclada en el pueblo, y un nuevo partido hegemónico como palanca de los cambios en otra etapa histórica. Hacia adelante hay incertidumbre.

Pero el nuevo Estado no puede ser regreso al pasado ni al viejo autoritarismo, menos al reciente de poder compartido de élites partidistas. Su tumba fueron las expectativas no cumplidas en una democracia que creían consolidada y luego no saber leer el malestar social detrás de una alternativa a la que predijeron el fracaso. Por el contrario, López Obrador no sólo anunció lo que haría, sino también cumplió promesas como elevar el salario y el poder adquisitivo, atacar la desigualdad, recuperar de la pobreza a ocho millones en el mantra de “primero los pobres”. Lo que explica el consenso hacía proyecto, aunque deja una sobredemanda de expectativas difíciles de cumplir a su sucesora.

En el corto plazo, dados los riesgos de quiebres en las instituciones, la confrontación con EU y Canadá, sanciones internacionales y de los mercados. Lo que puede traducirse en agitación política, protestas masivas como del Poder Judicial y disrupción de la seguridad transfronteriza. Una potencial escalada rápida de los conflictos tendría implicaciones directas, primero, sobre mayor desaceleración económica, y segundo, para la seguridad nacional de EU por la perturbación de la frontera, el crecimiento del crimen y la migración.

En el cierre de su gobierno el país puede enfrentar una tormenta perfecta entre el descontrol de reformas vertiginosas que trastocan el sistema político y la caída de las expectativas de crecimiento. Pero a pesar de todo ha decidido empeñar su capital político y radicalizar el cambio quizá con el cálculo de que Claudia Sheinbaum no tendrá su liderazgo y autonomía para enfrentar resistencias y neutralizar compromisos y, con ello, hacer el viraje irreversible.

Confía en la relación con el pueblo y que no hay un sentimiento de emergencia social para prender el turbo a una democracia que arrancó por la derecha y termina en la izquierda.  Pero esa confianza podría tratarse más de la seguridad que el Presidente tiene de sí mismo, que de la esperanza firme que alguien puede tener de cambiar la realidad de un país en un mes. La suerte está echada y sobre las espaldas de su sucesora, quien tendrá que lidiar con la nueva realidad que deje. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional, p. 12),

Un encuentro con el INAMI y la GN

Obviamente, López Obrador, Francisco Garduño, y el Ejército, por lo menos, están muy empeñados en seguir haciéndole el trabajo sucio a Estados Unidos. A pesar de “El Mayo”, a pesar de Salazar, a pesar de la pausa, la 4T cumple con Biden. Lástima que se pasen las leyes mexicanas por el arco del triunfo.

El día viernes realicé un viaje de ida y vuelta a la ciudad de Hermosillo para asistir a una comida con empresarios de la Coparmex. Al llegar a mi destino, ya afuera de la zona de equipaje y donde se alquilan los automóviles, un agente del Instituto Nacional de Migración y un guardia nacional uniformados me pidieron mi identificación.

Una persona que viajó conmigo grabó la conversación. Al pedir la identificación el agente del INAMI, le respondí que no traía ninguna, y que si la trajera igual no se la iba a enseñar porque era ilegal pedírmela. A continuación, la transcripción de esa grabación que amablemente me facilitaron posteriormente.

Jorge Castañeda: Responda la pregunta, muy sencilla, ¿en México es obligatorio portar identificación?

Agente INAMI: …Estamos haciendo…

JC: Respóndame la pregunta.

INAMI: Estoy respondiendo. ¿Me dejas explicarte?

JC: Es bien sencillo. ¿Es obligatorio identificarse en México?

INAMI: Sí, es un filtro de seguridad, estamos checando…

JC: …¿Es obligatorio identificarse en México? Es bien fácil, ¿es obligatorio?

Guardia Nacional: Sí, señor. A ver, señor, entienda lo que estoy diciendo.

JC: Enséñame dónde dice eso.

GN: Usted me está refiriendo al artículo de libre tránsito.

JC: No, yo me estoy refiriendo a que en México no hay identificación obligatoria. No existe eso.

INAMI: Estamos en un protocolo…

JC: Protocolo me es igual. Yo no estoy obligado a identificarme con usted en territorio mexicano. Punto.

GN: Tiene que identificarse.

JC: No tengo.

INAMI: Al momento de abordar allá…

JC: No tengo, se la dejé a alguien allá. Se la dejé, ¿qué quiere que haga? Lo dejé. Entonces ¿qué vamos a hacer?

GN: Voy a traer al comandante.

JC: Sí, que venga el comandante. Tengo todo el tiempo, no tengo prisa. Deben saber ustedes que lo que están haciendo es ilegal. Nadie se las hace de tos. Porque no es obligatorio en México mostrar identificaciones. Ustedes saben lo que están haciendo, no se hagan, están buscando hondureños que no se pueden identificar. En México no es obligatorio portar identificación. No, no tengo. Entonces ¿qué vamos a hacer?

GN: ¿Por qué?

JC: Pues porque no es obligatorio en México portar identificación.

GN: Sí, si es obligatorio.

JC: A ver, ¿enséñeme dónde dice eso? Enséñemelo y encantado me regreso a México y traigo mi identificación que dejé en México. Enséñeme dónde dice eso. No va a poder.

Comandante: No, pero usted dice que no es obligatorio…

JC: …Que no es obligatorio en México identificarse. No existe. No, no es.

Comandante: Usted puede viajar, los no mexicanos, cualquier persona puede viajar…

JC: Eso yo no sé, yo soy mexicano y no tengo la obligación de identificarme.

INAMI: Sí, pero usted está en un punto de inspección…

JC: No, no, no, usted no tiene derecho a pedirme a mi identificación en territorio mexicano. Y en todo caso no en territorio no fronterizo, y este no es territorio no fronterizo.

INAMI: Mexicano o no mexicano, está en un punto de inspección…

JC: Enséñeme dónde dice eso, enséñemelo. Enséñeme dónde dice que un ciudadano mexicano está obligado a portar identificación. Por cierto, sería muy bueno saber cuál es la identificación obligatoria según ustedes, ¿cuál es?

Comandante: El INE o el pasaporte

JC: No estoy empadronado. ¿Por qué necesito pasaporte? No tengo pasaporte.

Comandante: Cualquiera de esas dos identificaciones.

JC: No tengo pasaporte.

Comandante: La licencia.

JC: Tampoco, no manejo.

Comandante: Usted quiere saber y aquí dice.

JC: Léalo.

Comandante: Pasaporte, cédula de identificación…

JC: …No, no, ¿dónde dice: es obligatorio presentar identificación? ¿A dónde dice? Está diciendo cuáles son los que pueden ser. ¿A dónde dice que es obligatorio? A ver.

Comandante: Ahí dice.

JC: Léalo. Lo que sea, no tengo identificación. ¿Qué vamos a hacer?

Comandante: ¿Por qué no trae?

JC: Porque no quiero.

Comandante: ¿Cómo viajó usted, señor?

JC: Porque la enseñé y luego se la dejé a alguien en México. ¿Qué vamos a hacer?

Comandante: No, es que no puede hacer eso.

JC: Ya lo hice. ¿Entonces qué vamos a hacer? Porque si quiere lléveme, enciérreme. Nomás que aguas, me está encerrando por no traer identificación, aguas. Piénselo bien.

Comandante: ¿No trae una…?

JC: Nada, no traigo nada. ¿Cómo le vamos a hacer?

Comandante: Pues que se tenga que identificar, señor.

JC: Bueno, no me voy a identificar porque no traigo. Así de fácil ¿Entonces qué vamos a hacer?

Comandante: ¿No trae nada?

JC: Nada… Pa’ que voy a traer el pasaporte si vengo a Hermosillo y regreso hoy en la noche a México.

Comandante: ¿Y cómo va a viajar…?

JC: No sé. Bueno, ese ya es problema mío, ¿no? Ya es bronca mía, ¿no? No es bronca suya. No me dejan subir al avión en la noche, me quedaré aquí. ¿Por qué voy a traer el pasaporte? No sé manejar, no traigo licencia, y no voto porque no estoy empadronado. Entonces, no traigo INE, no traigo pasaporte y no tengo licencia. ¿Entonces qué hacemos? ¿Me quiere llevar? Adelante, encantado ¡Órale! Lléveme.

Comandante: No, pues adelante. Qué poca responsabilidad como ciudadano mexicano…

JC: Ahora ya le digo, ya que me dejó pasar, nomás para que sepa, mi nombre es Jorge Castañeda, fui Secretario de Relaciones Exteriores y conozco las leyes mexicanas mejor que ustedes.

Posteriormente durante mi almuerzo me enteré que esa misma mañana, en un vuelo anterior, a uno de los comensales le habían solicitado lo mismo. Él vive en Hermosillo y nunca le había acontecido algo de esta naturaleza. Obviamente, López Obrador, Francisco Garduño, y el Ejército, por lo menos, están muy empeñados en seguir haciéndole el trabajo sucio a Estados Unidos. A pesar de “El Mayo”, a pesar de Salazar, a pesar de la pausa, la 4T cumple con Biden. Lástima que se pasen las leyes mexicanas por el arco del triunfo. (Jorge G. Castañeda, Noroeste, Online)