Opinión Migración 011021

Estrictamente personal // Migración, el poder paralelo

La historia de Daniel Maté en México tiene que conocerse ampliamente. Es un canadiense que estudió sicología y filosofía en Montreal y teatro en Nueva York, que combina su trabajo profesional con labor social. Está escribiendo un libro con su padre, Gabor Maté, un reconocido conferencista y autor aclamado, especializado en jóvenes adictos. En una reciente conversación con él, le pregunté si tenía ganas de regresar a este país, días después de haber sido deportado. Caviló varios segundos y respondió que primero necesitaba sacar a México de su sistema. Lo más sorprendente de su respuesta fue que dejara abierta la puerta a regresar, después de haber vivido 24 días en el infame centro de detención que tiene el Instituto Nacional de Migración en Iztapalapa.

Maté había llegado a México para reunirse con su novia Katherine, que vive en Nueva York, escogido como punto de reencuentro porque el coronavirus hizo que Canadá se cerrara completamente. Rentaron una casa en San Miguel de Allende, donde se le fue el tiempo sin darse cuenta de que su visa había vencido en junio, dos meses antes. Maté consultó con un abogado, que le dijo que ese tipo de violaciones normalmente no eran revisadas ni sancionadas por las autoridades, y que para renovarla en México, no sólo era un engorroso trámite burocrático, sino también costoso.

¿A qué se refería el abogado? Nunca se aclaró. Maté, quien estaba esperando la segunda dosis de su vacuna anti-Covid aquí, viajó a la capital federal y se hospedó en un pequeño hotel B&B (cama y desayuno) en la colonia Roma, donde cuatro días después tomó un autobús de ETN en la Central del Norte por la tarde del 28 de agosto, de regreso a San Miguel de Allende. Había pasado una hora de viaje cuando alrededor de las seis de la tarde una patrulla detuvo el autobús. La policía bajó a los extranjeros y les pidieron sus documentos. Con su visa expirada, la patrulla llevó a Maté al centro de detención.

Maté ingresó a la Estación Migratoria de Las Agujas, en Iztapalapa, microcosmos de la realidad migratoria en México, donde los derechos humanos, por años, son palabras que chocan contra las contradicciones del gobierno. Ahí llevan a personas que violaron su estatus migratorio, y a quienes entraron legalmente al país, como Maté atestiguó los casos de un estadounidense y con un grupo de venezolanos, cuya conexión a Monterrey en el aeropuerto Benito Juárez se frustró porque, sin importar que su documentación estaba en regla, los enviaron a ese centro de detención.

¿Cuántos pasan por esta situación? No se sabe, porque los niveles de violaciones a las leyes en Las Agujas, por la experiencia de Maté, abundan. El canadiense pudo hacer el día que llegó una llamada a Katherine, desde un teléfono de monedas. Las autoridades migratorias no informaron a su consulado, como procede en casos de extranjeros, para que reciba apoyo jurídico. Hasta donde se sabe, también mantuvieron a oscuras a la Secretaría de Relaciones Exteriores. Katherine fue quien informó lo sucedido, y hasta el lunes un diplomático del consulado canadiense se puso en contacto con él.

La editora de Penguin Random House –que publica a Gabor Maté– en Vancouver habló con Roberto Banchick, director general del grupo en México (aclaro que he publicado varios libros con esa casa editorial), para que lo apoyaran. Banchik contrató un abogado que presentó un amparo el 10 de septiembre, por razones de salud, para que lo liberaran para ser atendido en un hospital. Maté fue colocado primero en el área de Las Agujas más grande y poblada, exclusiva para hombres, como la describió en la plática que tuve con él, donde convivió con hondureños y cubanos.

Posteriormente lo enviaron a una segunda área, más de corte familiar, dijo, donde conoció guatemaltecos, salvadoreños y ecuatorianos, y donde había colchones en los pasillos donde la gente dormía. Ocho días después de haber llegado a ese centro de detención, el 6 de septiembre, de acuerdo con el amparo, contrajo Covid-19. El 8 tenía fiebre, sudor, debilidad y pérdida del gusto. Entonces fue confinado en una jaula de unos 10 por 5 metros, donde llegó a contar hasta 22 personas, enfermos de Covid, algunos asintomáticos y otros muy delicados.

Lo que no sabía el canadiense era del trámite del amparo, porque su abogado nunca pudo verlo. El amparo le fue presentado por funcionarios de Migración y uno de ellos le dijo que si lo firmaba se quedaría unos seis meses más en ese centro. Maté, que no entendía qué era un amparo, pensó que era una trampa y no firmó. Las autoridades le mintieron y violaron la ley. En una llamada telefónica con él, Banchik se enteró de lo que sucedió, y le envió el libro Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson, donde a manera de dedicatoria le pidió en inglés que firmara el documento.

Ya no hubo oportunidad. La embajada canadiense estuvo presionando a la Cancillería, pero Migración la ignoró. Lo mismo sucedió con el amparo y con una denuncia por violar la ley, que presentó el abogado de Maté el 10 de septiembre. El poder paralelo de Migración es total. Los avisos sobre respeto a los derechos humanos en Las Agujas son una burla. La atención médica es casi nula. Tampoco hay traductores para quienes no hablen español. Pero, parafraseando a George Orwell, donde todos son iguales, hay unos menos iguales: los haitianos.

Maté habló con varios de ellos. Como una “maldición” le describieron su paso por México, lo peor que habían vivido en su largo recorrido desde Chile, entre cuyas experiencias contaron unas dramáticas como en Panamá, donde fueron retenidos y encañonados por días. Aun así, nada como México. Maté no sabe cuántos de ellos siguen ahí, o cuál fue el destino de quienes, a diferencia del canadiense, no tiene nada, ni a nadie, ni como él, pueden denunciar en libertad lo que sucedió en Las Agujas. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 40)

Circuito interior

VAYA QUE la Federación y la CDMX se echan la bolita sobre el tema de los migrantes extranjeros que han llegado a la urbe.

Y ES QUE de plano no se ponen de acuerdo sobre acciones a realizar y sólo atinan a decir que están revisando, pero no dan avances o posibles albergues.

ES CLARO que confían en que los migrantes no se queden mucho tiempo, pero alguien tendría que decir esa boca es mía y no hacer como que no ven el elefante en la sala... (Reforma, Ciudad, p. 2)

Desde afuera // Relaciones, a debate

Las relaciones entre México y Estados Unidos han sido una preocupación constante en nuestro país ya hace siglos, pero rara vez han sido motivo de tanta preocupación como ahora.

De acuerdo con el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, “tenemos una buena relación con la administración del presidente (Joe) Biden (…) Vino la vicepresidenta de Estados Unidos (Kamala Harris) y con un equipo para hacer una reunión con respecto a la seguridad. No sólo hay una relación más frecuente de alto nivel, sino que hemos logrado avanzar en visiones comunes sobre problemas que son comunes, o sobre lo que tenemos que enfrentar en los próximos años”.

En la opinión de los críticos, la relación es mala, se ha deteriorado debido, entre otras cosas, a la retórica del presidente Andrés Manuel López Obrador y acciones de su gobierno, de la reformulación de la política energética a los acercamientos con gobiernos que como los de Cuba y Venezuela, son anatema para los estadounidenses.

El debate está polarizado. Pero la relación no está en ninguno de los dos extremos, sino en algún lugar en las áreas grises intermedias.

Hay intereses de largo plazo que se sobreponen al debate del día, no importa qué tan escandaloso sea.

En términos reales, son relaciones condicionadas y determinadas por la cercanía geográfica y la creciente interrelación familiar, social y económica entre ambos países. Los dos tienen intereses que proteger y adelantar en la que es, para bien o para mal, una relación inevitable.

Esto no quiere decir que los presidentes tengan que llevarse bien o mal personalmente. Los sentimientos personales no tienen o no debieran tener espacio en lo que se trata sobre todo de intereses y conveniencias nacionales.

Y el punto número uno en esa situación es el mantener abiertos los canales de comunicación y evitar acciones que puedan alterar de fondo las bases de negociación.

La consideración no es por gusto. Es por necesidad.

El debate migratorio y las cuestiones de seguridad derivadas del doble problema del tráfico de narcóticos, armas, dinero y personas, son el centro de una discusión que se da paralelamente en y entre los dos países, aunque con premisas diferentes. Lo cierto es que Estados Unidos y México no pueden aspirar a resolver sus problemas, sean de migración o violencia, sin la colaboración del otro.

Lo que sí hay ahora es una situación complicada. Nunca, como ahora, México había estado tan cerca del centro en el debate político doméstico estadounidense y raras veces un gobierno mexicano había parecido tener tan pocos aliados en Washington, dada la irritación despertada por el gobierno de López Obrador entre legisladores, académicos y organismos no-gubernamentales.

Pero el estilo de López Obrador no borra las necesidades inmediatas de Biden, ni la urgencia de los problemas con China cancela para AMLO la realidad de una vecindad. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 33)

El México que despoblamos

El gobierno mexicano trata de manejar una crisis migratoria compleja por sus componentes. Uno de ellos, disfrazados entre este flujo, es el de mexicanos que deciden despoblar amplias zonas del sur, centro y norte del país expulsados por los cárteles de la droga, y el otro, es la oleada de desplazados climáticos que provendrán de Centroamérica y el Caribe.

Tan sólo el Banco Mundial está calculando que 216 millones de personas podrían estarse desplazando dentro de los países del mundo por motivos climáticos en el año 2050 y advierte que, en los próximos 10 años, es decir al cumplirse el plazo de la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, ya podrían ubicarse puntos críticos de migración por razones medioambientales.

Pronostica para América Latina 17 millones de desplazados climáticos, en los que está incluido México. Y el reto es identificar esas regiones continentales en las que el cambio climático ha terminado con los medios de subsistencia y expulsado a las poblaciones.

Entonces en estos momentos tenemos a migrantes orillados por la incapacidad de las economías de sus países para generar empleos y una vida digna —aquí podemos incluir a ciertos estados de México—, y desplazados por la violencia del crimen organizado y las bandas criminales como son el caso de Honduras, El Salvador y Guatemala, y también debemos incluir vastas comunidades de México como Michoacán, Guanajuato, Tamaulipas, Chihuahua y Coahuila, entre otros, aunque esta última migración se realiza de manera distinta.

Los desplazados climáticos comienzan a estar presentes en ese fluir de personas y son aquellos campesinos que dejaron de cultivar por la sequía o por las lluvias extremas. La FAO ha identificado lo que se conoce como el Corredor Seco de Centroamérica, que es una franja de territorio que atraviesa Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala.

A lo largo de ésta viven más de 10 millones de personas dedicadas a la agricultura de pequeña escala y se caracteriza por ser una zona altamente vulnerable a eventos climáticos extremos, afectando los medios de vida y la seguridad alimentaria de las poblaciones locales. El 80% de los pequeños productores viven en pobreza, y muchas personas se ven obligadas a migrar.

Si bien la FAO trabaja para generar una agricultura resiliente a los fenómenos extremos —que nada tiene que ver con el programa mexicano Sembrando Vida, el Banco Mundial hace las siguientes recomendaciones a las que México no puede sustraerse:

Reducción de emisiones y cumplimiento del Acuerdo de París; integrar la migración interna por motivos climáticos en la planificación de un desarrollo verde, resiliente e inclusivo; prepararse para cada fase de desplazamiento; invertir en una mejor comprensión de los factores que impulsan la migración interna por razones climáticas y formular políticas públicas adecuadas.

En otro ángulo de este problema, en un interesante trabajo de la investigadora Rosalía Ibarra Sarlat, publicado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, establece que la degradación ambiental repercute en los ámbitos social, cultural, económico, político e incluso sicológico, con lo que se transgreden los derechos humanos.

En su libro Desplazados climáticos: evolución de su reconocimiento y protección jurídica, expresa que los derechos humanos de éstos no son violados por los fenómenos meteorológicos que se presentan como contexto, sino por la incapacidad del Estado de origen del desplazado de continuar con la protección de sus derechos humanos tras los fenómenos.

La comunidad internacional debe proteger durante el desplazamiento, así como en el reasentamiento de las personas forzadas a migrar, lo que contribuirá a afrontar el vacío normativo, especialmente en el plano transfronterizo. (Jorge Camargo , Excélsior, Opinión, p. 10)

Río Bravo // Reflexión de un inmigrante

Un estadio de los Dodgers, en el centro de Los Ángeles, a reventar.

Todo pintado de azul; más de 50 mil espectadores con gorras, playeras y letreros de su equipo. Es la hora suave en la que el día se convierte en noche y el cielo va del naranja al violeta hasta hundirse en el abismo de lo negro; al fondo los edificios del downtown ya se iluminan como un enjambre de luciérnagas.

Es la noche de Julio Urías, el pitcher mexicano de 25 años, estrella de la ciudad. Afuera del Chávez Ravine venden muñecos bubblehead de él con sus lentes de siempre y con su bandera mexicana. Antes de comenzar el juego, como un tributo al joven lanzador, el dúo Los Dos Cardenales canta en la cancha con guitarra y acordeón.

La afición está feliz. Y aún falta lo mejor. Ya avanzado el partido, de pronto, el silencio se rompe con los acordes a todo volumen de “La Puerta Negra” y el estadio explota. Como una reacción inmediata, casi inevitable, todos cantan a la vez. “Porque tus padres están celosos, y tienen miedo que yo te quiera…”.

Se desgarran las gargantas. Algunos se ponen de pie porque no hay de otra. Otros sacuden sus banderas mexicanas. Ni modo de no emocionarse con los Tigres del Norte. Miles de almas cantan al unísono la canción que los lleva a su país o al de sus padres; la letra que les recuerda a sus familias y que sacude las fibras esenciales que llevan dentro, el rincón del cuerpo en el que van los recuerdos y las nostalgias. Bajo el cielo, la certeza de que, con música, todo es posible debajo de la piel. Bienvenidos a Los Ángeles, México.

Llegar hasta aquí no ha sido fácil. Atrás están las historias de esfuerzo y sacrificio. El largo camino en busca de no mucho, sólo lo elemental: una oportunidad. Emigrar es, tal vez, una de las cosas más complicadas de la existencia humana. Querer irse para progresar y querer volver para dejar de extrañar. El inmigrante vive siempre en esa tensión; el espacio entre los deseos y las añoranzas, el futuro y el pasado.

El país que nos da trabajo, y el país que nos vio nacer. Y se puede querer las dos cosas a la vez: la esperanza del mañana en otro sitio, y la nostalgia por las cosas buenas del ayer en el lugar de siempre. Lo que no se puede es tener las dos cosas a la vez.

El otro día escuché una entrevista de radio que le hicieron a Daniel Alarcón, novelista y periodista peruano que admiro mucho. Hablaron con él hace unos años, pero yo apenas di con la charla. En ella, Alarcón hablaba sobre las dificultades que vienen con la migración. Desde lo más básico y cruel, como separarse de la familia y los peligros del camino si se hace de forma irregular, hasta lo más superficial, como buscar amigos o entender el idioma en la ciudad a la que uno llega. “Reinventarse nunca es fácil”, concluye el escritor. Migrar, en esencia, es reinventarse.

Aquella noche estaban en el estadio los hijos y los nietos de los hombres y las mujeres que partieron hace décadas para darle una mejor vida a los suyos. Iban los padres que tomaron el riesgo de escapar de la pobreza por sus hijos. Las madres que no esperaron a que las cosas cambiaran en su país. Mexicanos de primera, segunda o tercera generación, pero mexicanos.

Por todo eso, cuando suena la canción, las emociones se agolpan y sólo queda cantar a todo pulmón junto a los demás, que son como uno, para evitar que el pecho estalle por una congestión sentimental. (Julio Vaqueiro, La Razón, México, p. 11)

En el espejo de Washington // La carrera de obstáculos de Joe Biden

Joe Biden no la tiene nada fácil, quiere ir rápido y avanzar su ambiciosa agenda, pero a cada paso encuentra obstáculos de todos colores, sabores, formas y tamaños.

Estos obstáculos ya han empezado a desgastar su presidencia. Arrancó con el pie derecho con una muy eficaz campaña de vacunación contra el Covid y un generoso paquete que ha favorecido la recuperación económica, pero poco a poco ha ido perdiendo aire al multiplicarse las fuerzas que le meten el pie, lo bloquean, le quitan respaldo, le exigen más de lo que puede lograr.

En nueve meses ha visto caer su aprobación en más de 20 puntos e incluso ya ha entrado a territorio negativo (aproximadamente un neto de menos 4 puntos porcentuales), pero no nos equivoquemos, pues hoy sigue siendo el líder político con mejor valoración en su país.

Para tener un punto de comparación es importante observar que Biden (-4.0 por ciento*) está por arriba de Kamala Harris (-9.0 por ciento); Donald Trump (-10 por ciento); el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer (-11 por ciento); el líder de la minoría republicana en la casa de representantes, Kevin McCarthy (-18 por ciento); la líder de la casa de representantes, la demócrata Nancy Pelosi (-20 por ciento), y el poderoso y marrullero líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell (-33 por ciento).

La caída en la aprobación ya se venía dando antes de la desastrosa salida de Afganistán y se acelera a partir de ésta.

La evaluación del presiente Biden es diferenciada en función de cómo se le califica en distintos asuntos. Su punto fuerte sigue siendo la forma en que está combatiendo la pandemia (+7.0 por ciento), le sigue el manejo de la economía (-4.0 por ciento), posteriormente la política exterior (-15 por ciento) y, por último, los asuntos migratorios (-24 por ciento), verdadera papa caliente y futuro talón de Aquiles de cara a las elecciones intermedias.

Todo esto se da en un país envuelto en un clima de pesimismo y desconfianza donde sus ciudadanos piensan que Estados Unidos va en el camino equivocado (-28 por ciento).

La perversa dinámica de polarización y enfrentamiento incentiva el pleito y desalienta la cooperación. El catálogo de obstáculos parece infinito:

Una elite del Partido Republicano decidida a frenar y boicotear. Entregada al movimiento trumpista antisistema y desestabilizador. Base trumpista que ya ha abucheado al mismo Donald cuando éste les sugirió vacunarse. Cría cuervos y te sacarán los ojos.

El frágil equilibrio de fuerza en las cámaras, donde la mayoría de un voto en el poderoso Senado se ve limitada por dos senadores centristas Manchin y Sinema, que le regatean el apoyo en iniciativas tan importantes como las que buscan solución a los problemas migratorios y de supresión del voto.

Con una Cámara de Representantes con ligera mayoría demócrata y con muy altas posibilidades de regresar a control republicano en el 2022. Cada iniciativa legislativa implica caminar sobre terreno minado.

Con el mayor flujo migratorio en los últimos años sin tener las capacidades institucionales, legales y humanitarias para procesarlo positivamente, al mismo tiempo que es capitalizado por el activismo xenofóbico y nativista de los defensores de la supremacía blanca.

Con una Centroamérica que se cae a pedazos entre un mar de hambre, violencia y desesperación en un éxodo masivo.

Con un vecino –México– que no acaba de ver los enormes beneficios que se derivarían de un rol activo para aprovechar sus ventajas geopolíticas, en lugar de divagar con sueños bolivarianos legitimando a gobiernos autoritarios y antiestadounidenses, como el cubano y el venezolano.

Con los estragos visibles y evidentes del cambio climático con sequías, incendios e inundaciones pareados con las resistencias económicas que impiden tomar medidas de fondo para suavizar su evolución.

Y por encima de todo con un país que día con día trabaja para dividirse más en asuntos como el aborto, las armas, la vacunación, la migración, el rol de la policía y un infinito etcétera. (Guido Lara, El Financiero, Opinión, p. 33)

A puerta cerrada // ¿Tormenta perfecta en la relación bilateral?

Es común escuchar en la actualidad sobre la crisis de los partidos políticos. Hay quienes sostienen incluso que los partidos tenderán a desaparecer como organismos de intermediación de intereses y serán sustituidos por otras fuerzas políticas. Sin embargo, si el cambio que se observa en el futuro fuera, digamos suave, en vez de drástico, es entonces menester observar el sinfín de señales y movimientos que están sucediendo al interior de las principales fuerzas políticas del país en un contexto de sucesión adelantada.

Es innegable que México requería de un cambio de fondo y de formas —el voto de castigo del 2018 fue un manotazo del hartazgo ciudadano—, empero el quid de la cuatroté ha radicado en el fracaso en la elaboración de una hoja de ruta política incluyente buscando los consensos y evitar en lo posible, conflictos que deriven en agravios irreversibles.

Ahora bien, del discurso de concordia se pasó al de la discordia. ¿Qué sucedió en el conjunto de capacidades cognitivas del presidente en tres años? Prometer gobernar para todos y respetar el disenso fueron, al parecer, palabrería. En meses recientes se ha elevado el tono de las descalificaciones, el pleito mañanero y la embestida contra todos aquellos adversarios, enemigos o ciudadanos. Esto se ha convertido en ejemplo a seguir entre el grupo moreno más radical que celebra la fractura interna sin sopesar el daño al ya de por sí endeble tejido institucional.

Frentes abiertos sobran en un contexto de altísima polarización y poco ánimo para el consenso, la coordinación y/o cooperación sobre temas que amenazan la estabilidad en México. La escalada de violencia en tiempos recientes se ha tornado tan invasiva que expertos y altos funcionarios estadounidenses han argumentado que en amplios territorios el país se encuentra a punto de convertirse en un Estado fallido. La recomendación de perseguir a los capos e ir por sus bienes no es una fórmula que entusiasme a López Obrador, sobre todo la primera. La política social de atacar de raíz el problema no está armonizada con la aplicación de la ley a secas y los abrazos son enormes obstáculos para combatir un flagelo que se mezcla con la diversificación de los negocios ilícitos.

La mezcla de la crisis migratoria y el aumento de la violencia están teniendo un impacto en las dinámicas estratégicas y operacionales de la misma. Los actos violentos se han vuelto cualitativamente diferentes y el desafío al Estado mexicano es cada vez más audaz y abierto.

El concepto de narco-terrorismo, término poco útil y carente de valor explicativo, es en la coyuntura bilateral, política y emocionalmente poderoso. Sobre todo en el marco de las tensiones y desencuentros entre México y Estados Unidos. La misiva de los senadores de Florida, Marco Rubio y Rick Scott se suma a la molestia sobre la postura del gobierno mexicano con los regímenes de Cuba y Venezuela.

Hoy la agenda de la seguridad nacional sigue siendo el epicentro de las reuniones de alto nivel —ya bastante frecuentes— en búsqueda de nuevos mecanismos de cooperación que sustituyan a los del mentado pasado neoliberal, uno de ellos la Iniciativa Mérida. (Marcela Gómez Zalce, El Universal, Nación, p. 6)

Frente al vértigo // Parásitos y calamares

Corea del Sur, es uno de los cuatro tigres asiáticos y es parte de la OCDE, el llamado club de los países ricos. Es la décima economía más importante del mundo, su esperanza de vida está entre las más altas del globo, y la mitad de su población tiene educación superior.

Corea del Sur es uno de los países más desiguales de la OCDE, sólo lo superan Chile, México y Estados Unidos. Esto, sumado a una población sobre calificada para los empleos disponibles y la competencia que ello implica se ha reflejado en que la tasa de mortalidad por suicidio por cada 100,000 habitantes se ubique en la cuarta más alta del mundo (28.6).

La península de Corea está dividida en dos: una dictadura totalitaria marxista-leninista que es Corea del Norte y una democracia multipartidista que es Corea del Sur. La narrativa occidental siempre ha puesto los ojos en las violaciones de derechos humanos y la precariedad con la que vive la población en Corea del Norte, pero lo que hacen producciones como Parásitos o El juego del calamar es abonar a un debate universal: el fracaso del sistema capitalista.

 En los últimos meses, observamos las imágenes de personas huyendo del talibán en Afganistán cayendo de un avión estadounidense despegando, pero también miles de migrantes centroamericanos se aventuran a cruzar a Estados Unidos sabiendo que en el camino la gran mayoría de las mujeres son abusadas sexualmente en México y que en muchas ocasiones su destino es un campo de exterminio.

La falta de oportunidades y el mal pronóstico que ensombrece sus vidas, a tomar decisiones que las sobajan en su calidad de personas y las pone en evidente riesgo de muerte. (Pedro Sánchez Rodríguez, La Razón, México, p. 9)

Sacapuntas

Se reúne con Garland

Cumbre en Washington sostuvo el Fiscal General de la República, Alejandro Gertz, con el Secretario de Justicia de Estados Unidos, Merrick Garland. Hablaron de tráfico de drogas, personas y armas, lavado de dinero y, sobre todo, de agilizar las extradiciones que están pendientes en ambos países. La colaboración, acordaron ambos, se reforzará. (El Heraldo de México, La dos, p. 2)

Violencia exprés

Vía exprés, haitianos arrojados a la miseria y a las violencias de las que huyeron. Tapachula se ha convertido en un muro burocrático infranqueable para los migrantes.

En un espléndido artículo, Blanche Petrich nos dice que los haitianos rechazados en México y en Estados Unidos deportados vía exprés, sin posibilidad de regularizar su situación de tránsito y estancia, aterrizan en Puerto Príncipe y quedan a la deriva sin un horizonte de futuro más que la miseria de la que huyeron años atrás y la violencia de las pandillas que asuela.

Repetición de las historias si leemos la descripción de Aristóteles en Metafísica. Libro uno.

Esta perplejidad inicial ante las maravillas de lo real no explica por sí sola el rápido desprendimiento de las cosas que lleva a cabo el filósofo.

Se necesita algo más que un simple pasmo, primero, para justificar el origen de la filosofía.

Este algo más es la violencia tal y como aparece descrita magistralmente por Platón en R epública. Libro 7. Esto es, en su famoso mito de la caverna.

María Zambrano lo sintetiza en Claros del bosque y nos dice el duro esfuerzo ascensional del esclavo liberado hacia el mundo de arriba simboliza esta violencia que rompe el primitivo embeleso del prisionero ante las sombras, ante las cosas del mundo, sensible, para dirigirse a la contemplación del mundo verdadero. (José Cueli, La Jornada, Cultura, p. 5)

Cartones

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(Jabaz, Milenio Diario, Al frente, p. 3)