Opinión Migración 011123

Frentes Políticos

  1. Peligro constante. Una emboscada en la región fronteriza entre Sonora y Arizona dejó a un comandante de las Fuerzas Especiales de la Sedena muerto y al menos cinco soldados y un agente de la policía estatal gravemente heridos. La violencia se ha recrudecido en territorio gobernado por Alfonso Durazo, debido a enfrentamientos entre grupos armados. Se han desplegado efectivos de la Guardia Nacional, Ejército y policía estatal para restablecer la tranquilidad. La situación se complica con la lucha entre células criminales por el tráfico de indocumentados. Y la migración, a cargo de Francisco Garduño, crece. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 13)

Vuelve la caravana de migrantes

Este lunes partió de Tapachula la enésima caravana de migrantes de múltiples nacionalidades, motivados por la impotencia de esperar de 3 a 6 meses a que las autoridades mexicanas les otorguen un salvoconducto (que al final no se entrega a todas ellas) para transitar libremente por el país hasta alcanzar la frontera norte. La marcha está conformada por unas 7 mil personas, de las que 3 mil son mujeres y menores de edad.

Como en casos anteriores, los migrantes de Centro, Sudamérica y el Caribe, y en menor medida África y Asia, se dirigen a la Ciudad de México antes de continuar su periplo hacia la franja fronteriza estadunidense. La derogación, el pasado 11 de mayo de la normativa migratoria conocida como Título 42 (devolución inmediata por razones de salud pública) y la reactivación un día después del Título 8 que endurece las sanciones a quienes ingresen de forma indocumentada al vecino país, se han revelado como medidas que no disuaden ni contienen las caravanas.

Es más poderosa la voluntad de alcanzar una nueva vida que quedarse en sus lugares de origen y ser presas del crimen organizado, el narcotráfico y la persistente pobreza. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza reportó que, entre octubre y septiembre de este año, el número total de migrantes detenidos en la línea divisoria con México fue de 2.3 millones, que al cierre del año superará la cifra de todo el 2022 que fue de 3 millones. Las seis nacionalidades con mayor número de aseguramientos fueron de México, Venezuela, Honduras, Haití, Colombia y Cuba.

Las cifras de detenciones en la frontera norte se mantienen inalterables, solo cambia la nacionalidad de las personas indocumentadas: en los últimos tres años Venezuela se ha convertido en una potencia expulsora de población. Los nacionales de aquella nación que deben viajar cinco mil kilómetros hasta la frontera estadunidense, han desbordado los albergues de asociaciones civiles, los centros de detención de la Patrulla Fronteriza y las solicitudes de asilo.

La ola migratoria no cesa, al contrario. La tupida selva de Darién que separa Colombia de Panamá que antes era un trayecto insondable, se ha vuelto una ruta concurrida para cientos de familias que la cruzan diariamente; por su parte los países centroamericanos han eliminado cualquier tipo de restricción al andar de los migrantes.

La crisis migratoria es cada vez más profunda e irresoluble; se banaliza y desprecia su complejidad y dimensiones. Ningún país de origen, tránsito o destino ha sido capaz ni en lo individual ni en conjunto de hallar alternativas de solución eficaces, viables, creíbles, oportunas y factibles para enfrentar el drama; solo se administra el fenómeno y se ofrecen paliativos temporales. Esa tónica no es reciente pero lo verdaderamente grave es que al paso de los años ningún gobierno asume su responsabilidad aun cuando es compartida.

La realidad es contundente e inequívoca: las condiciones de vida han empeorado significativamente para millones de personas en América Latina los últimos treinta años. Las recetas económicas, sean autogestionadas o impuestas por los organismos financieros multilaterales, no han logrado abatir los indicadores de marginación, exclusión y falta de empleo para esos miles para quienes simplemente no existe un futuro. (Claudia Corichi, El Sol de México, Análisis, p. 13 y Ovaciones, Opinión, p. 28)

Viñetas Latinoamericanas / Una nueva caravana

Se atribuye a Lenin la expresión de que “los hechos son testarudos”, pero sería posible encontrar múltiples equivalentes de la frase en la sabiduría antigua y moderna. En esta época de postverdad cotidiana y demagogia incontenible, la evidencia ayuda poco a moderar los exabruptos discursivos de los gobernantes.

Hace una semana se reunieron en Palenque, Chiapas, cinco mandatarios centroamericanos y caribeños (Maduro, Petro, Díaz-Canel, Henry y Castro), convocados por el Presidente Andrés Manuel López Obrador. El tono de las promesas y expectativas de aquella cumbre parecía anunciar un control inminente de la emigración irregular y riesgosa, desde el Triángulo Norte hasta la frontera con Estados Unidos, a través del territorio mexicano.

Este fin de semana, sin embargo, ha arrancado desde Tapachula una nueva caravana, calculada entre 4,000 y 6,000 integrantes, que, como las otras, irá creciendo por el camino. Los integrantes de la caravana provienen de países cuyos gobiernos participaron en la vistosa cumbre chiapaneca, como Venezuela, Cuba, Haití y Honduras, y de otros, como El Salvador y Guatemala, cuyos presidentes no asistieron a la cita de López Obrador.

De acuerdo con la sede local de la Comisión de Ayuda a Refugiados (Comar), en Tapachula, este año las solicitudes de migrantes han llegado al récord de 112 mil 960 personas. En 2022, que se reconoce como el año en que más migrantes tocaron al punto fronterizo con Estados Unidos, la Comar recibió sólo 85 mil 376 solicitudes. Faltan todavía dos largos meses para que concluya el año y la institución espera más solicitudes.

Las cifras del desplazamiento migratorio por territorio mexicano, de ciudadanos de esos países de Centroamérica y el Caribe, este año, ya rebasaron las del crítico año pasado. En contra del discurso predominante en la cumbre de Palenque, el fenómeno, dado su carácter transnacional, no puede atribuirse a las “sanciones de Estados Unidos contra Venezuela y Cuba”, como tanto se repitió allí.

Las caravanas, generalmente, se forman con tres mil migrantes. Algunas, como las que se organizaron durante la cumbre de las Américas, en Los Ángeles, en 2022, llegaron a 15,000 migrantes y generaron no pocos episodios de violencia en el trayecto. Ésta llegaría a seis mil, en el arranque, por lo que no habría que descartar su desbordamiento en las próximas semanas.

El otro foco del discurso de los presidentes en Palenque, el de que la transferencia de programas Sembrando Vidas y Jóvenes Construyendo el Futuro a Centroamérica y el Caribe, estaba surtiendo un efecto de contención, también parece refutado por los hechos testarudos.

Más vale a los mandatarios de la región tomar cartas en el asunto y proponer un plan de colaboración que enfrente esta crisis humanitaria desde todas sus aristas. Para ello, una premisa indispensable sería que los gobiernos se asuman como corresponsables de un drama en que se pierden o precarizan miles de vidas, año con año. (Rafael Rojas, La Razón, México, p. 4)

El Contador

  1. El líder del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Francisco Cervantes Díaz, se quitó una espina que traía clavada, sobre la propuesta de dar trabajo a migrantes. En su momento, este planteamiento pareció alejado de la realidad a muchos, pero lo cierto es que el presidente del sector privado logró instalar la primera mesa de trabajo con la Agenda Migrante y la Agencia de la ONU para los Refugiados en México (Acnur), que dirige Peter Grohmann. En esta reunión, Cervantes planteó la necesidad de trabajar en un modelo migrante digno y eficaz, que garantice el empleo formal, capacitaciones y vinculación con las empresas, con esto además se generaría impuestos y contribuciones para el gobierno mexicano. (El Contador, Excélsior, Dinero, p. 2)

Desde Fuera / Frontera, motivo electoral 2024

Un “Grupo de Trabajo” para combatir a los cárteles mexicanos refleja la importancia del tema para la mayoría republicana en la Cámara baja del Congreso estadounidense.

Y eso se traducirá, se cree, en una dura retórica política durante la campaña electoral de Estados Unidos del próximo año.

“Los cárteles mexicanos de la droga son la principal amenaza actual para Estados Unidos, ya que matan 80 mil estadounidenses al año con sobredosis del mortal fentanilo”, señaló recientemente el diputado Dan Crenshaw, que encabeza el grupo, formado al amparo del anterior presidente de la Cámara, Kevin McCarthy, y que se hizo notorio al proponer que Fuerzas Especiales militares estadounidenses incursionarán en México, para destruir laboratorios o eliminar a cabecillas de los cárteles.

Desde entonces, ha matizado su postura y alega que sólo podría ocurrir con el acuerdo de las autoridades mexicanas.

Pero la creación de la “fuerza de tareas” sobre narcotráfico por la mayoría republicana en el Congreso subraya su interés por el impacto político-electoral de la seguridad fronteriza.

De hecho, el republicano Mike Johnson, recién electo presidente de la Cámara baja, se refirió en su toma de posesión a tres temas urgentes a abordar, los conflictos en Ucrania e Israel, y “solucionar el desastre de nuestra frontera sur”.

La expresión reflejó la alarmante visión de los grupos conservadores respecto a la región fronteriza y sus problemas que consideran además como muestra de la debilidad del presidente Joe Biden y sus políticas.

El tema va de la preocupación por la hasta hoy fantasmagórica amenaza de la llegada de terroristas a través de una frontera que consideran como fuera de control, con decenas de miles de inmigrantes o peticionarios de asilo provenientes de docenas de países.

Pero igualmente, por el tráfico de drogas y en especial de fentanilo, que cada año mata a decenas de miles de estadounidenses y que, según las denuncias, tiene su origen en sustancias fabricadas en China.

El gobierno estadounidense señala a los cárteles mexicanos, y en concreto a los de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, como principales “fuentes” de fentanilo, entre las amenazas a su seguridad nacional.

Los republicanos se quejan que lejos de ayudar a Estados Unidos, el gobierno mexicano ignora problemas que lo tocan de cerca, como la inseguridad creada por los cárteles en amplias áreas del país.

Pero la administración mexicana juega un papel importante en la estrategia antimigrante de EU y la colaboración de seguridad es mayor que lo aceptado oficialmente por el gobierno y la retórica del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, la presión política de los republicanos recién llevó al gobierno de Biden a pedir 13.7 mmdd para fortalecer la vigilancia fronteriza y quién sabe qué más pueda ocurrir el próximo año, al calor de las campañas electorales. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 31)

Cartones

Perujo011123

(Perujo, El Economista, El foro, p. 63)

Llera011123

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 12)

DE la Torre011123

(De la Torre, Excélsior, Nacional, p. 12)