Opinión Migración 011225

Frentes Políticos

3  Reto navideño. Comenzó la gran migración decembrina. Más de 100 mil connacionales cruzarán por Coahuila y Durango rumbo a sus hogares, bajo el resguardo del programa Héroes Paisanos. Sonia Guardiola, delegada del INM, confirmó que la carretera 57, una de las más transitadas, contará con vigilancia permanente, al igual que el resto de las vías estratégicas. Manolo Jiménez, gobernador de Coahuila, y Esteban Villegas, de Durango, saben que no hay margen para errores. El operativo es un acto de bienvenida, pero también una prueba de confianza. Que los paisanos regresen con bien es la meta. Que seguridad y hospitalidad vayan de la mano. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 13)

Gente Detrás del Dinero / Caso Rocha, las pistas que vio Gertz en Pemex

Desde fines de 2024 fueron muchas las denuncias por robo y contrabando de combustibles que llegaron a la oficina de Alejandro Gertz Manero para judicializarse e instruir órdenes de detención; sin embargo, se rezagó por meses su instrumentación; y cuando se liberaron, eran sobre funcionarios públicos, elementos de la Marina Armada, pero pocas o ninguna, sobre transportistas, ejecutivos del sistema financiero o empresarios, cosa que incomodaba en Palacio Nacional… hasta que se conoció el caso del dueño de la franquicia de Miss Universo.

Ahí, la situación se volvió explosiva. Pero no eran las únicas denuncias que se quedaron pendientes de ejecución en la oficina del exfiscal (se sabe que son numerosos los expedientes preparados que involucran funcionarios aduanales, personal militar y “gente de negocios”), ni tampoco las únicas pistas que obtuvo Gertz: nos dicen que las pistas seguidas en el caso de Raúl Rocha como dueño de Soluciones Gasíferas del Sureste presumen una estructura organizativa que habría permitido que en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador esa firma recibiera de la paraestatal contratos por 1,900 millones de pesos. A Rocha, es público, se le investiga por contrabando de combustibles y tráfico de armas en alianza con diversos grupos del crimen organizado.

Entre las pistas que deja la saliente gestión de Gertz a la entrante, a cargo de Ernestina Godoy, apuntarían hacia la red que permitió los delitos imputados.

Sin ser el único bajo observación, un personaje clave mencionado es Hugo Vadillo Zurita, actual director corporativo de planeación, coordinación, desempeño y sostenibilidad de Pemex en donde, en noviembre de 2024, se reincorporó como jefe de la Unidad Interna de Control de Pemex (UIC), para de ahí encumbrarse. En octubre de 2024, un mes antes, buscó ser titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, compareciendo para ello —sin éxito como otros 43 interesados— ante el Senado de la República. Durante el mandato de Emilio Lozoya, Vadillo Zurita fue subgerente de responsabilidad social.

Concluido el sexenio de Enrique Peña, a Vadillo Zurita se le identifica como cercano al gobierno de López Obrador: primero a través de Ricardo Peralta, quien fuera subsecretario de Gobernación tras fungir por fugaces 5 meses de 2019 como director general de la Agencia General de Aduanas, ahí Vadillo Zurita fue titular del Órgano Interno de Control durante tres años, para después pasar al Instituto Nacional de Migración, en la gestión de Francisco Garduño. A inicios del actual sexenio, Vadillo Zurita reingresa a Pemex por la puerta grande como de jefe de la UIC para, al cabo de unos meses llegar a una dirección corporativa estratégica en la administración de Víctor Rodríguez, como la dirección de planeación, coordinación, desempeño y sostenibilidad

De las pesquisas que han quedado sobre el escritorio de la FGR se formularon hipótesis de porqué desde esos cargos clave en la operación continua de aduanas, migración y Pemex, no se detectó el paso de miles de carrotanques con combustible de contrabando y mercancías diversas, así como de la perforación de ductos en horarios y lugares precisos. Darle seguimiento, aceptarlas o rechazarlas, depende de la nueva fiscal.

Harineras bajo fuego, sólo 7.1% del consumo maicero. En las recientes y muy válidas movilizaciones, productores de maíz y granos básicos en 20 estados del país, una crítica persistente por parte de los campesinos fue contra las empresas harineras a las que se les señaló de ser la causa del bajo precio del maíz (de comprarlo a cuatro o cinco pesos el kilo para luego vender tortillas industrializadas arriba de 20 pesos el kilo).

Mas allá de la real agonía en el campo mexicano, los datos del mercado revelan que la industria harinera es la que tiene el menor peso relativo en el consumo.

El análisis puntual efectuado por el Grupo Consultor de Mercados Agropecuarios que dirige Juan Carlos Anaya muestra que de los 47.7 millones de toneladas consumidas de maíz blanco y amarillo en 2025, las harineras (Minsa de Altagracia Gómez, Maseca de Juan González, Harimasa de Alberto Morales y otras) consumieron 3.37 millones de toneladas… o sea sólo 7.1% del total. Tres veces mayor peso tuvo la producción de masa nixtamalizada que tomó 10.14 millones de toneladas o sea 21.2% del total. Incluso el autoconsumo (4.48 millones de toneladas con 9.4% de relevancia) fue más grande que el industrial para elaborar alimentos para consumo humano directo con maíz blanco.

El problema del precio para los campesinos se desprende de la extinción de los mecanismos de mercado y de apoyo para estimular la productividad por hectárea (precios objetivo con subsidio general al momento de caídas respecto a la cotización internacional, agricultura por contrato y 18 programas de riego, paquetes tecnológicos, semillas, coberturas y seguros ante riesgos climáticos y plagas) desde el sexenio pasado cuando se privilegiaron programas sociales y “precios de garantía” para pequeños y micro agricultores, más no para los que producen para las ciudades. El precio internacional de referencia del maíz cayó este año a 4,800 pesos por tonelada, debido a la alta producción de grano blanco y amarillo a nivel mundial… menos en México donde ya no se impulsó la productividad para maíz blanco y prohibió el uso de maíz amarillo transgénico.

El resultado de las “políticas transformadoras” para el campo son catastróficas: hoy México importa 97.2% de los casi 28 millones de toneladas de maíz amarillo que se consumen principal para alimentar los animales que comemos y en usos industriales incluida farmacéutica y cosmetología. Por ello, a pesar de los 1,200 pesos sobre el precio de referencia que el Gobierno federal, estatal e industria agregaron al precio por tonelada para llegar a 6,200 pesos por tonelada, los campesinos “no salen de gastos” y reclaman 7,200 pesos cuando menos.

Habrá que ver qué se pacta en las próximas mesas de negociación establecidas por Segob, a cargo de Rosa Icela Rodríguez, para detener la grave descapitalización del campo. (Mauricio Flores, La Razón, Negocios, p. 18)

Au Revoir Gertz

Hay muchas teorías y especulaciones sobre la renuncia obligada del fiscal Gertz Manero de la FGR, pero en estricto sentido todas llevan al mismo error, creer que en un país gobernado por mafiosos y narcopolíticos de Morena podría ser intocable como la versión mexicana de Edgar J. Hoover.

Durante el sexenio anterior se le toleraron sus excesos y tráficos de influencias, específicamente la venganza en contra de su excuñada Alejandra Cuevas en la que la encarceló injustamente junto con Ernestina Godoy inventando el delito de “garante accesorio”.

Siempre se supo que utilizaba la fiscalía para su beneficio personal, político y económico, pero todo ese exceso y corrupción se toleró porque a cambio tapaba los escándalos de corrupción y exoneraba a los consentidos del régimen como Ignacio Ovallle en el caso Segalmex o Francisco Garduño en la tragedia de Ciudad Juárez. Aunque había muchos indicios de corrupción de los hijos de YSQ toda la presión de justicia era manejable pues se trataba sólo de exigencia doméstica.

Muy a gusto vivió entre mafiosos durante siete años sin ver los laboratorios de fentanilo, ni de metanfetaminas, ni el huachicol fiscal, ni la violencia desbordada en los homicidios dolosos, las visas retiradas y la narcopolítica de los abrazos electorales de Morena, siempre y cuando él controlaba todo hasta que llegó Trump y todo se complicó, ya no bastaba con callar y exonerar, ya tenía que construir chivos expiatorios.

El fiscal hizo su parte sólo que se equivocó pensando que él podría ser el dealer que repartiera las cartas de esta nueva baraja. Se le olvidó que con todas sus mañas y argucias sigue siendo un niño de pecho al lado de los mafiosos del #CártelDeMorena. A muchos los agravió con filtraciones estratégicas que legitimaran que la fiscalía sí estaba investigando y haciendo su tarea, aunque a la hora de las carpetas judicializadas se encargara de puro charal dejando a los peces gordos tranquilos.

Esos cavernícolas no entendieron que la nula actuación ya era insostenible por el T-MEC y el señalamiento de la “alianza intolerable” que, al menos, debían simular investigar y castigar algo. A los que le veían con rencor y recelo porque les sabe secretos de colusión con el narco, que le impedían coordinarse con ellos, no les quedaba más que culparlo a él de su falta de resultados y de su supuesto sabotaje como mecanismo de defensa, por si algún día los exhibía como lo que realmente son ante la Presidenta.

Creyó que todos estaban en el mismo juego de la impunidad y la simulación, hasta que la presión de Trump los obligó al deslinde y acusación cruzada. Como ejemplo está el caso de Fernando Farías Laguna a quien no tuvo éxito la FGR en su arresto por errores en la orden de aprehensión antes de perder un amparo a su favor que impedía entonces detenerlo. Ahí, Gertz le cumplió a Palenque, pero no es su culpa que alguien le haya “perdido” la pista y el rastro después de supuestos meses de inteligencia, seguimiento e investigación tras la publicación de la carta que, el sexenio anterior, se ocultó del contralmirante Guerrero Alcántar al que callaron con plomo los chairos.

Otro ejemplo fue Hernán Bermúdez, preso sólo por delitos del fuero común tras perder, a modo, la FGR un amparo contra sus órdenes de aprehensión a su regreso de Paraguay. Su deportación inició el 17 de septiembre aún sin una orden de aprehensión por delincuencia organizada y secuestro agravado, por eso la escala larguísima en Colombia, pues no la obtuvieron sino hasta 2018, hasta ahí el doloroso sistema de impunidad judicial seguía funcionando con desgaste compartido para todos.

Pero todo eso cambió cuando supieron que Raúl Rocha se había convertido en testigo protegido, eso se salió del guión, eso no estaba pactado. Gertz iba por más secretos íntimos del sexenio anterior y ese fue su error. Él no tuvo la culpa del escándalo de corrupción en Miss Universo pero tampoco podía no hacer algo. Como sea, esa gota derramó el vaso.

Sheinbaum, como apoderada legal de la narcopolítica del #CártelDeMorena, decidió no correr más riesgos y hacer de la FGR una segunda CNDH, llevar a la fiscalía de terapia intensiva a coma inducido. Tarde que temprano se dará cuenta que sólo estará peor, al menos Gertz nunca fue un lobo con piel de oveja, pero tiempo al tiempo. (Federico Döring, El Sol de México, Análisis, p. 20)

El ilusionista

El lamentable ataque a dos soldados de la Guardia Nacional en la ciudad de Washington es sintomático de la tensión que se vive en algunas ciudades estadunidenses debido a la militarización de sus calles ordenada por el presidente Trump. Era de esperarse que los roces entre la población civil y los miembros de la guardia civil derivaran en confrontaciones debido al rechazo que existe por la infortunada e innecesaria orden presidencial. La única forma de entender una decisión tan impopular es la necesidad que tiene de distraer la atención de la sociedad sobre una cuestión elemental: la carestía, que ha ocasionado que su popularidad continúe su tendencia a la baja. Según apuntan los observadores políticos en Estados Unidos, hay que evitar caer en el ilusionismo con el que el presidente pretende disimular o esconder la precariedad y los problemas por los que las mayorías atraviesan cotidianamente.

El ataque a los miembros de la Guardia Nacional fue perpetrado por un ciudadano de origen afgano que había colaborado con la inteligencia estadunidense durante la ocupación de Afganistán, y se acogió a la política de asilo y protección que se ofreció a quienes, de una u otra manera, colaboraron con las fuerzas armadas. El presidente no perdió la oportunidad para insistir en su xenófoba actitud, y la de su asesor en materia de migración, Stephen Miller, sobre los peligros que representa la población inmigrante en Estados Unidos. En respuesta al ataque a los miembros de la Guardia Nacional, el presidente ordenó una “pausa permanente” a la migración proveniente de los países del tercer mundo, (no especificó cuáles), y la revisión del estatus de los miles que llegaron al país en el marco de la política migratoria de su antecesor. Además, agregó que terminará con todos los apoyo que se otorgan a miles de asilados políticos, quienes, según él, “alteran la tranquilidad en el país, y son incompatibles con la civilización occidental.” (Reuters, 27/11/25). Así, de un plumazo puso nuevamente en una situación angustiosa a los miles de inmigrantes que viven, trabajan y estudian en todos los rincones del país.

Advirtió que el ataque será la justificación para apelar las órdenes de una docena de jueces que han ordenado en diversos estados que el ejército regrese a sus cuarteles, debido a la inconstitucionalidad en el uso de las fuerzas armadas para patrullar las calles sin que exista una condición extrema para ello.

En otro acto de ilusionismo y distracción sobre los problemas esenciales por los que atraviesa su gobierno, se congratuló por el bombardeo y destrucción de una decena de embarcaciones que supuestamente transportaban drogas de Venezuela a Estados Unidos. Escaló su política de amenazas al gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por considerarlo un mandatario ilegítimo. Refrendó sus intenciones de desembarcar tropas estadunidenses en suelo venezolano, con el supuesto fin de restaurar la democracia en aquella nación. Independientemente de la cuestionable forma en que Maduro se religió, diversos especialistas le han advertido que proceder de esa manera violaría el derecho internacional y la soberanía de una nación, y que por añadidura, históricamente se ha probado la inconveniencia e inutilidad de promover la democracia de la forma en que él pretende.

Al fin de cuentas, para Trump es necesario proseguir inventando excusas para distraer la atención de los ciudadanos de su país. El problema de fondo es que sus decisiones conforman un panorama tenso e incierto sobre el rumbo en que el país navega, en un mar donde todo existe, menos la tranquilidad. (Arturo Balderas Rodríguez, La Jornada, Política, p. 14)

Los peligrosos años 20

Hay paralelismos históricos que parecen forzados, y otros que son inevitables. Así se escuchó el discurso del vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, en Alemania, en el que advirtió a Europa que el enemigo no es Rusia ni mucho menos China, sino “el enemigo interno”, refiriéndose a los inmigrantes. No se quedó en esa frase, Vance también defendió el derecho de los partidos de ultraderecha a ocupar espacios de representación y condenó que se les censurara. Como si la sombra del nazismo se hubiera difuminado con los años. Como si no fuera Múnich, precisamente Múnich, la que hace un siglo preveía el surgimiento de un movimiento político que le habló a los alemanes humillados en el Tratado de Versalles y les presentó una nueva causa en común: el enemigo interno.

Una sucesión de casualidades deja de serlo. El saludo fascista de Musk, el discurso venenoso de Vance, el nuevo saludo fascista de Steve Bannon, apenas hace unos días, y la retórica de sociedades idílicas (y blancas) siendo atacadas por el inmigrante latino o africano, se están colocando en el centro de la agenda global. La ultraderecha avanza. Quien no quiera verlo se está perdiendo de los nuevos y peligrosos años 20 del siglo XXI.

¿Qué implicó entonces y qué implica ahora? Hace un siglo llevó al mundo a la peor catástrofe conocida y al intento sistemático de la aniquilación del pueblo judío europeo. Hoy implica el endurecimiento de los gobiernos frente a quienes, movidos por una necesidad económica o de fuga ante la violencia buscan llegar a Europa o a Estados Unidos. Implica un retroceso en materia de derechos sociales, que nos regresa a los 50.

Lo verdaderamente alarmante es que, con banderas y disfraces distintos, el fascismo, el racismo, la intolerancia racial o religiosa, jamás se han ido. Leyes y gobiernos los mantuvieron a raya por muchos años, latentes; y hoy, movidos por una insatisfacción sistemática con la democracia, los gobernantes han vuelto a permitir socialmente, porque cuando un presidente tan poderoso como Donald Trump se rodea de personas que sólo saben esgrimir esta retórica, el efecto es brutal para el resto de la sociedad. El líder actúa como una lupa que magnifica ese racismo latente en buena parte de una sociedad que se cansó de la esperanza y hoy abraza el odio, como única emoción política válida. Esa es la clave de nuestro tiempo: a los pueblos los está moviendo el odio, y el discurso del “enemigo interno” toca deliberadamente esa fibra.

Esta realidad no es problema de los estadunidenses o europeos. Es también problema nuestro porque son millones de mexicanos en Estados Unidos los que hoy viven con más miedo, con más zozobra y angustia, que hace un año. Son millones de familias que no saben si volverán a verse por la noche por miedo a las deportaciones, que además se han vuelto un terrible espectáculo propagandístico; la criminalización del migrante como herramienta utilitaria del odio y el racismo.

Las implicaciones económicas y culturales están aún por verse. En los años 20 del siglo pasado fue Europa la principal víctima de los movimientos autoritarios de ultraderecha. Hoy el fenómeno es global. Conceptos como la cooperación, el multilateralismo, la ONU como mecanismo de solución a los conflictos parecen condenados a un pasado que no sabíamos tan frágil. Hoy la ONU es sustituida por Arabia Saudita como anfitrión, el multilateralismo encuentra en las democracias europeas su último y cansado reducto, y la cooperación cede terreno todos los días a las amenazas comerciales, guerras arancelarias y un nuevo intento de aplastar y subyugar a los países en desventaja.

Los 20, el periodo de entreguerras del siglo XX, fue el laboratorio sociológico de lo que pasaría en los años 30 y 40. Hoy estamos en ese mismo escenario: la historia se hace ante nuestros ojos, y tristemente, no es la que nos gustaría heredar a nuestros hijos. (David Penchyna Grub, La Jornada, Política, p. 16)

American Curios / Ingratitudes

No hubo intermedio en el espectáculo político estadunidense durante el puente del Día de Acción de Gracias, el cual empezó con ese rito oficial donde el presidente del superpoder perdona la vida a un pavo, el cual, en esta ocasión, no expresó gratitud a su salvador, quien cree que todos le deben las gracias por rescatar no sólo a un ave, sino a todo un país y hasta al mundo (¿dónde está su Nobel?).

Inmediatamente después, el mandatario volvió a advertir que además de continuar con lo que expertos legales califican de asesinatos extrajudiciales en altamar (más de 20 embarcaciones y 80 muertos), pronto comenzará ataques terrestres contra Venezuela y proclamó cerrado el espacio aéreo sobre ese país. Más allá de algunos en Miami, neoconservadores, y los que viven en la nostalgia de Monroe y su doctrina, no muchos están agradecidos con más aventuras bélicas.

Mientras amenazaba con una mayor intervención contra Venezuela, el comandante en jefe intervino directamente en la política interna de otro país latinoamericano. Que Washington se meta en los asuntos exclusivos de otra nación no es novedad, pero hace mucho que no lo hacía de forma tan explícita: el presidente estadunidense giró instrucciones al pueblo de Honduras de votar por el candidato derechista Asfura –bajo la advertencia de que si no, castigará la economía de ese país.

Más aún, mientras Washington justifica la voladura de lanchas como parte de su renovada “guerra” contra el narcotráfico, el mandatario anunció que indultará al ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández, quien fue enjuiciado en Estados Unidos y cumple una condena de 45 años por permitir el tráfico de drogas en su país rumbo a Estados Unidos a cambio de millones de dólares en sobornos. Se supone que Hernández sí le dio las gracias a Washington. Bueno, y habrá que agradecer que, por lo menos, esa decisión comprobó para los que aún dudaban que los ataques contra Venezuela y otros países desobedientes no tienen nada que ver con el comercio de estupefacientes.

A la vez, dentro del país, el mandatario expresó que, con el pretexto de la tragedia donde un afgano residente documentado que trabajó para la CIA en su país, disparó contra dos guardias nacionales en Washington, pondrá fin a la migración y el otorgamiento de asilo para todos los que provengan de países pobres (y, obviamente, de “color”, como dicen aquí). Eso poco después de que dio la bienvenida a “refugiados” blancos de Sudáfrica –los cuales sí le han dado las gracias.

Así, el régimen persigue y reprime el futuro de su propio país: los inmigrantes. Por cierto, el Día de Acción de Gracias conmemora la llegada de los primeros inmigrantes indocumentados: los colonos ingleses, a estas tierras de pueblos indígenas en lo que después sería Estados Unidos. El Thanksgiving festeja la primera cosecha con una cena de agradecimiento de los nuevos inmigrantes a sus anfitriones nativos, quienes los salvaron del hambre –supuestamente fue una cena de hermandad y generosidad. Desde entonces, los colonos y sus herederos blancos han expresado su gratitud con expulsar a los que les dieron la bienvenida inicial. Es por ello que para muchas comunidades indígenas, el Thanksgiving es un día de luto.

Hoy día, mientras los gobernantes y sus simpatizantes cenan un menú indígena de guajolote, maíz, camote y calabazas, se dedican a perseguir, detener y expulsar a los que llegan ahora a cultivar el futuro de estas mismas tierras.

Como resumen un tipo de meme: una imagen de una familia estadunidense que se sienta a su cena de Thanksgiving y bendicen el banquete declarando: “thank you Jesus”. En la siguiente imagen, un jornalero inmigrante llamado Jesús, trabajando en los campos, responde, “de nada” en español.

Es curioso que de repente la cúpula aquí insista en que se le debe las gracias por lo que ha hecho y su mandatario se queja de que no se le agradece lo suficiente por lo que está haciendo para salvar al país y al mundo. Tal vez la respuesta diplomática, pero franca, ante ello debe ser: “de nada”. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 25)

Estira y afloja / Alerta por remesas; precios de garantía

El viernes 14 le comentó que Andrea M. Gacki , directora de la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), advirtió que se utilizan las remesas para dinero lavar. Pues el pasado viernes emitió la alerta para que las empresas de servicios monetarios de Estados Unidos detecten e informen sobre este tipo de operaciones “que involucren a inmigrantes ilegales, es decir, personas sin estatus legal” en el país.

Van seis meses de caídas en el registro de remesas y seguirán más por esta decisión. Según el Cemla, en UE al primer trimestre del año se registraron 2 millones 322 mil inmigrantes mexicanos con ciudadanía, y 5 millones sin ella. En 2024 un total de 4 millones 495 mil hogares mexicanos recibieron remesas y BBVA México calculó que éstas contribuyeron a reducir en un millón 92 mil el número de personas en situación de pobreza multidimensional.

FinCEN comentó que, según la Oficina de Análisis Económico, “las remesas personales de inmigrantes residentes en la UE a residentes extranjeros superaron los 72 mil millones de dólares en 2024”, y que “la gran mayoría” son legítimas. “Hay “actores malintencionados que han utilizado transferencias transfronterizas de bajo valor para financiar el terrorismo, traficar con narcóticos y otros ilícitos”. De ahí el por qué la nueva alerta.

También los productores viernes y transportistas acordaron con el gobierno federal una hoja de ruta para atender los problemas de comercialización de granos agrícolas, revisión de adeudos, agua y seguridad carretera, lo que sirvió para desbloquear caminos en todo el país.

Juan Carlos Anaya , presidente del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), comentó que el gobierno revisará los precios de garantía en diciembre, que habrá un esquema de apoyos directos para productores de granos básicos, y que incorporarán a granos y oleaginosas en la próxima revisión del T-MEC. Se ratificó el pago de subsidios atrasados ​​y el 8 de diciembre iniciará la mesa nacional para revisar políticas agroalimentarias; Sader dará 21 días para recibir solicitudes de pagos pendientes de productores excluidos, y resolverá cada caso en un máximo de 45 días.

Destacó que el gobierno debe ganarse la confianza del sector al cumplir con esos pagos y atender los casos excluidos sin justificación. En cuanto a los precios de garantía, “no está definido si los productores mayores a 5, 20 y 50 hectáreas estarán incluidos, y si se integrarán cultivos excluidos como maíz amarillo, sorgo y trigo cristalino; dejarlos fuera generaría desigualdades regionales y afectaría la producción industrial, pecuaria y de exportación”.

En el anuncio de apoyos directos falta definir montos por tonelada, reglas de operación, volumen a apoyar, cobertura nacional y duración del esquema en ciclos futuros de producción . (J. Jesús Rangel, Milenio, Negocios, p. 22)

El Espejo / La justicia en manos de la presidencia

El Departamento de Justicia de Estados Unidos nunca fue completamente autónomo, pero durante décadas funcionó como si tuviera un deber superior a cualquier presidente.

Su fuerza no venía de un diseño constitucional perfecto, sino de una cultura profesional que enseñaba a miles de fiscales que su tarea era aplicar la ley, no servir a un gobernante. Hoy, esa muralla invisible está cediendo bajo el asedio de Donald Trump.

Para entender la magnitud del cambio, basta mirar un caso de hace unas cuantas semanas: la destitución de Erik Siebert, el fiscal responsable de la región de Virginia, un cargo relevante porque ahí se investigan casos de seguridad nacional y corrupción federal. Este fiscal se negó a iniciar procesos penales contra dos figuras críticas del presidente: la fiscal estatal de Nueva York (que persiguió a Trump por fraude) y el exdirector del FBI, que investigó su campaña en 2016. En cualquier circunstancia normal, un fiscal sólo persigue un delito cuando hay evidencia. En ésta, se negó a fabricar una acusación. Trump fue claro cuando les dijo a los periodistas: “Lo quiero fuera”. Y el fiscal fue despedido.

Ese episodio no es una excepción, sino parte de un nuevo modelo de justicia. En los últimos meses, más de 200 fiscales han sido despedidos o forzados a renunciar. Muchos eran especialistas que habían investigado corrupción de alto nivel, fraudes financieros o casos de terrorismo. Otros habían participado en la investigación del asalto al Capitolio en 2021, un proceso que incomodaba políticamente al presidente. Sus despidos envían un mensaje nítido: la lealtad política pesa más que la experiencia profesional.

En el área encargada de investigar corrupción de funcionarios federales (la sección que nació tras el escándalo de Watergate) renunciaron o fueron removidos casi todos sus jefes y fiscales. Esta oficina suele intervenir cuando otros estados no tienen la capacidad para investigar delitos complejos y, a pesar de ello, pasó de tener casi 40 abogados a apenas dos. En paralelo, se abandonaron investigaciones abiertas contra figuras cercanas al presidente, mientras se insistía en retomar casos contra opositores aunque la evidencia fuera débil o inexistente.

Otro ejemplo revelador ocurrió en el sistema migratorio. Los directivos de las cortes de inmigración, que son los responsables de supervisar a cientos de jueces y garantizar el debido proceso, fueron destituidos en bloque. Varios llevaban más de una década en sus cargos y habían servido bajo gobiernos de ambos partidos. Su salida permitió acelerar deportaciones sin controles y presionar a los jueces para decidir con criterios políticos. Algo similar sucedió con los equipos encargados de combatir lavado de dinero y corrupción internacional: fueron disueltos o reubicados para dar prioridad a tareas electorales o migratorias.

El efecto acumulado es claro: la presidencia ya no está intentando influir en algunas decisiones, sino controlar toda la estructura. Las reglas internas que antes protegían a los fiscales de presiones políticas fueron reescritas. Las investigaciones ahora se dirigen desde arriba. Los nombramientos privilegian la lealtad personal. Y con una Corte Suprema alineada políticamente, muchas de estas decisiones encuentran respaldo jurídico para mantenerse.

La autonomía institucional no depende sólo de leyes o diseños formales. También depende de prácticas, tradición y profesionalismo. Cuando todo eso se erosiona, incluso la democracia más estable puede ver cómo la justicia —esa última línea de defensa del ciudadano frente al poder— se convierte en un instrumento al servicio del presidente. (Leonardo Núñez González, La Razón, Mundo, p. 22)

La ultraderecha mexicana, tapete de Trump

Cuando el índice de aprobación de Donald Trump se desploma a 38 por ciento -el más bajo de su segundo mandato- la ultraderecha mexicana decide, en un acto de “creatividad” de meme, ponerse nuevamente de tapete del megalómano para pedirle que “intervenga” en México.

En contraste, la presidenta Claudia Sheinbaum goza de un 76 por ciento de aprobación en promedio, exactamente el doble que el mandatario anaranjado. (Y todavía se sorprenden los prianistas porque siguen a la baja en la preferencia ciudadana).

Frenar al narcotráfico no requiere invadir países ajenos ni asesinar pescadores en el Caribe.

Bastaría con que Trump pusiera una lupa sobre los bancos de Wall Street que lavan dinero con la delicadeza de una lavadora industrial.

Si en verdad le preocupara la salud de sus compatriotas, detendría a los cárteles que distribuyen el veneno en los 50 estados de su país.

Pero mientras el negocio pese más que la salud, Estados Unidos seguirá siendo el mayor consumidor de drogas del planeta y, paradójicamente, el único país donde los cárteles locales gozan de absoluta impunidad.

Trump sabe perfectamente dónde está el corazón financiero del narcotráfico, porque son los mismos bancos que lubricaron los negocios que lo hicieron magnate inmobiliario.

Con esas simples acciones, el narcotráfico internacional colapsaría.

Pero todos sabemos que esa empresa global fue inventada y es cuidada y pulida por la mismísima CIA.

Los panistas no lo ignoran, pero prefieren ser lacayos traidores antes que ciudadanos libres.

Ahí está el diputado local del PAN, Raúl Torres, haciendo el ridículo en la máxima tribuna del Congreso de la CdMx. En inglés, por supuesto –para que el amo lo entienda- pidió formalmente la intervención de Donald Trump en México.

Y como si la vergüenza no fuera suficiente, remató con un bailecito de oso, intentando emular al mandatario naranja.

No conforme, colgó en su curul un cartelito en inglés con la leyenda: “Hagamos que México vuelva a ser seguro”.

Lo más increíble es que este remedo de legislador se supone que representa a las y los migrantes. Pero en vez de defenderlos -porque para eso le pagan- los traiciona y le besa las botas a su verdugo.

Nunca lo escuchamos condenar el maltrato que sufren nuestros connacionales: perseguidos, criminalizados y violentados por órdenes de Trump, al que ahora se le hinca.

Otro grupo de patriotas de utilería, encabezado por el vocero panista Jorge Triana, tuvo el descaro de acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Washington, a soltar una retahíla de mentiras.

Aseguraron que “los jóvenes de la GEN Z fueron reprimidos por el Estado”. Pero omitieron decir que sus “jóvenes” tenían más de 50 años, que el grupo violento fue contratado por el PRIAN, que iban armados y que dejaron 100 policías lesionados.

Es inaceptable que, mientras un supremacista maltrata e insulta a nuestros connacionales -y nos trata como vecinos indeseables- un grupo de traidores a la patria sueñe con imponer un gobierno títere al servicio del fascismo.

Para todo México -excepto para el PRIAN, que vive en su propio multiverso- es evidente que, con el ejército y el armamento más poderoso del planeta, Trump es un peligro para el mundo y en especial para México.

¿Casualidad que los únicos que no lo ven sean los prianistas?

Que quede claro, sobre todo para los entreguistas: Donald Trump no tiene amigos, ni causas, ni aliados.

Un megalómano solo tiene intereses, enemigos… y lacayos.

Y entre más se pongan de tapete, más se hundirán, porque, como reza el refrán popular, nadie confía en el traidor. (Víctor Hugo Romo De Vivar Guerra, El Heraldo de México, Desde el Poder Legislativo, p. 13)

Fuera del Aire / Prensa cerdita

“¡Cállate cerdita!“. Así le contestó el presidente de Estados Unidos hace unos días a la corresponsal de Bloomberg en la Casa Blanca, Catherine Lucey. Como no encontró una respuesta luego de que ella lo cuestionara sobre la apertura de los archivos del caso Epstein, pues le respondió con un insulto.

No es la primera vez que sucede. De hecho, hay un muy largo historial de ofensas y agresiones verbales de Donald Trump en contra de mujeres; lo mismo periodistas y activistas, que actrices y hasta rivales políticas.

Lo de “cerdita” es recurrente. Lo ha usado muchas veces para burlarse de mujeres por su peso. Así se refirió a la actriz y comediante Rosie O’Donnell, a la ex miss universo Alicia Machado, y a muchas otras. A Hillary Clinton la llamó “mujer asquerosa”, a Nancy Pelosi “desquiciada, maligna y nerviosa”, y a Kamala Harris “loca, perezosa y estúpida”.

Ese mismo término lo volvió a usar recientemente para referirse a la periodista Nancy Cordes. En pleno Dia de Acción de Gracias, al presidente estadounidense le molestó un señalamiento y simplemente la llamó persona estúpida.

Las agresiones a la prensa no han sido solo verbales. Ha desmantelado medios públicos y ha cerrado oportunidades para los independientes; ha expulsado a reporteros y corresponsales incómodos, y ha vapuleado a todo aquel que lo cuestiona.

Ya desde julio pasado, la organización Reporteros Sin Fronteras denunciaba que Donald Trump se había convertido en una figura central de un movimiento político mundial contra el periodismo. Su ejemplo empodera a otros líderes autoritarios y abre caminos para atropellar a las libertades en otras latitudes. Por eso sus agresiones no pueden normalizarse ni pasarse por alto. La prensa libre pone límites al poder, por eso es crucial defenderla.

Donald Trump ha sido verbalmente hostil incluso con otros mandatarios. Es parte de su estrategia de negociación. Como empresario lo hizo siempre y lo presumió con orgullo. Esa tendencia agresiva sumada a su arraigada misoginia, obligan a que la comunicación con mujeres como la presidenta Claudia Sheinbaum, deba manejarse con especial cuidado. Ese es uno de los muchos retos en la complejísima relación bilateral. A la migración, el narcotráfico y la renegociación del T-Mec, hay que agregar estos ingredientes retrógradas e imprevisibles. Si a eso sumamos el fuego amigo de este lado de la frontera, vislumbramos lo difícil que será 2026 para Palacio Nacional. (Paola Rojas, El Universal, Opinión, p. 22)