Opinión Migración 020220

Frentes migratorios

El tema migratorio se ha convertido en un dolor de cabeza para el gobierno, que no sabe qué hacer, improvisa, da bandazos y se contradice.

En realidad son varios frentes que hay que resolver si se quiere hacer algo que vaya más allá de la coyuntura, la llegada de la siguiente caravana o la enésima amenaza por parte del vecino incómodo.

En primer lugar hay un problema estructural, me refiero a la arquitectura organizacional del gobierno en relación con el tema de migración y población. El problema es grave. Las adecuaciones de la 4T de crear una Subsecretaría de Derechos Humanos, Migración y Población no han dado resultados. Derechos Humanos es un asunto transversal y en ese campo Encinas está haciendo un buen trabajo, pero los asuntos de migración y población requieren de cuadros políticos con gran conocimiento científico de la problemática. Es más, debería haber una Subsecretaría de Migración, ubicada en Gobernación, pero con personal de varias dependencias adscritas a ella, que realicen el nexo intersecretarial. (Jorge Durand, La Jornada, Opinión, p.16 )

Algunos retos de la Guardia Nacional

Lo anterior, es una asunto crucial, como también lo es que la Guardia Nacional persista en garantizar mediante su despliegue, las capacidades de disuasión y en un caso dado, de contención a las actividades criminales organizadas o no. Para darnos una idea de las principales tareas, y de acuerdo a la exposición del Comandante de la Guardia Nacional, General Luis Rodríguez Bucio, del pasado 30 de enero en la Cámara de Diputados a la fracción parlamentaria de Morena, destacan las siguientes: proporcionar seguridad a ductos de combustibles y energéticos; servicios en aeropuertos; seguridad en centro de readaptación social; seguridad en instalaciones estratégicas; seguridad fronteriza; colaboración con el Instituto Nacional de Migración; distribución de recursos de los programas de apoyo social; y labores de proximidad social. (Javier Oliva Posada, El Sol de México, Análisis, p. 17)

Hipocresía

Prometió reparaciones, en el sentido extenso de la palabra, a las víctimas de la violencia. Pero sólo intenta cumplir con quienes lo respetan, como los padres de las víctimas de Ayotzinapa; a quienes se oponen a su estrategia (o su falta de), como Sicilia, no los ve ni los oye. Calderón se atrevió a recibirlos. AMLO prometió un gobierno transparente, pero la opacidad ha sido uno de sus sellos. Prometió acabar con la corrupción y adjudicación directa en los contratos gubernamentales, pero en el 2019 el 78.5 por ciento de dichos contratos fueron por esta vía, un porcentaje más alto que el de cualquier año del sexenio peñista (77.8 en 2017; el más alto). Prometió desmilitarizar la seguridad pública y, en cambio, la elevó a rango constitucional. Prometió resolver el problema de la violencia con abrazos. Sigue tirando balazos cuando se lo piden desde Estados Unidos, usando la violencia contra los migrantes, y frente a la creciente violencia en tantas partes del territorio nacional no hay ni abrazos ni balazos, sino irresponsable pasividad. Antes de asumir el poder, AMLO criticó el centralismo de la administración federal, que el Ejecutivo sometiera a los otros dos poderes de la Unión, que el INE no sirviera más que de florero, etcétera. En cualquiera de estos rubros, su gobierno ha mostrado los instintos clásicos de quien tiene todo el poder: querer acumular más. (Carlos Elizondo Mayer-Serra, Reforma, Opinión, p. 9)

Campaña contra Encinas

Nos cuentan que se echó a andar una campaña contra el subsecretario de la Segob, Alejandro Encinas, por el tema de migrantes. Hay quienes buscan cargarle las fallas y erratas en los operativos para frenar el paso de indocumentados por la frontera sur. Nos dicen que los ideólogos de ese golpeteo lanzaron de avanzada al padre Alejandro Solalinde para pedir su relevo. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA2, p. 2)

En tus zapatos

Ahora piense que vive en la frontera, en el estado que le guste del sur o del norte del país. Si elige el sur usted está viendo en estos momentos a la Guardia Nacional corretear a los migrantes que vienen de Honduras o Guatemala.Someten a las mujeres y a los menores. Los detienen.

Si escogió una ciudad fronteriza en el norte, ahora sabe que los albergues están saturados, que hay crisis humanitaria, que los migrantes deambulan por toda la ciudad buscando obtener ingresos para subsistir mientras Estados Unidos les responde su petición de asilo. En las noticias escucha que el presidente Donald Trump dice que México ya está pagando el muro y que agradece la contención de migrantes… (Fabiola Guarneros Saavedra, Excélsior, Nacional, p. 4)

Las dos fronteras

Del Río Bravo al Suchiate, el México de la 4T vive la crisis existencial más grave en sus dos fronteras, en lo que va del siglo. Y una tragedia en política exterior inédita en México. Todo esto ocurre debido al hecho de que el gobierno de Andrés Manuel no ha comprendido cabalmente la dimensión de la crisis en la que ha sumido a la nación su subordinación al trumpismo. No se trata aquí de hacer un recuento rudimentario de defensa de la vulnerada soberanía o una crítica chovinista al renovado impulso intervencionista de Washington.

Quiero apuntar al análisis crítico de lo que ya se considera orbi et orbi, como una política entreguista del gobierno. Nunca vista, ni en las épocas más complejas de la relación bilateral durante los gobiernos priistas o panistas. La actual es una entrega completa de la plaza a un sujeto como Trump, que utilizará sin descanso la cuestión mexicana para reelegirse. Esta oportunidad se la han regalado a Trump, Andrés Manuel y Ebrard, quienes parecen más miembros del conservador Partido Republicano, que Mitch McConnell, el líder republicano en el Senado. (José Luis Valdés Ugalde, Excélsior, Nacional, p. 7)

Javier Sicilia es el enemigo

Las intenciones de los gobernantes, aquí y allá, suelen ser muy parecidas: acabar con la pobreza, crear más bienestar, promover una economía más competitiva, reducir la desigualdad, salvaguardar los intereses nacionales, etcétera, etcétera, etcétera. Pero, a algunos jerarcas se les pasa la mano, como ya sabemos, y no formulan propósitos tan templados ni razonables sino que revisten sus designios de fieras retóricas populistas porque necesitan complacer, antes que nada, a sus clientelas: Trump es uno de ellos y se permite el hombre, de tal manera, vomitar ofensas y lanzar escandalosas bravatas prácticamente todo el tiempo. Nosotros, los mexicanos, hemos estado constantemente en la mira del personaje y nos pudiéremos considerar entre sus primerísimos agraviados. No nos ha tocado, con todo, ser categorizados como un “país de mierda”. Todavía no. Y mientras sigamos haciendo los deberes —a saber, cerrándoles duramente el paso a los emigrantes de Centroamérica que pretenden cruzar el territorio nacional para alcanzar los Estados Unidos— podremos aspirar a rangos menos infamantes en la clasificación personal del actual inquilino de la Casa Blanca. (Román Revueltas Retes, Milenio, Al Frente, p. 2)

De momias y pregoneros

Donald Trump está contento Entre el 20 de enero y el 28 de marzo de 2017, Andrés Manuel López Obrador, presidente de Morena y candidato a la Presidencia de la República, visitó y pronunció 10 discursos en ciudades estadunidenses, recogidos en el libro Oye, Trump. Propuestas y acciones en defensa de los migrantes en Estados Unidos, publicado por la editorial Planeta en junio de ese año. En un video promocional difundido por YouTube, López Obrador define su libro como un relato “para defender a nuestros paisanos y para defender a los migrantes del mundo, ante la actitud autoritaria del presidente (Trump)”. Durante esa gira, en San Francisco señaló: “No es humano desatar una campaña de odio contra los migrantes. Contra seres humanos que llegan a Estados Unidos a buscarse la vida y a trabajar honradamente”, y sin medias tintas se lanzó contra el mandatario estadunidense, el cual, comentó: “Explota con irresponsabilidad el patrioterismo, el chauvinismo y el odio. (…) En vez de construir muros y perseguir migrantes sería más humano y más eficaz contar en todo el mundo con buenos gobiernos que procuren mejores niveles de bienestar”  (José Luis Martínez, Milenio, Ciudad y Estados, p. 21)