¡BENDITO! Hoy es Día de la Candelaria, también conocido como el Día Nacional de Romper la Dieta con Tamales. Y para acompañar tan típico platillo, habrá atole para todos… atole con el dedo, claro. Y es que se da por seguro que el Presidente presumirá por todo lo alto que la llegada de remesas en 2022 impuso un nuevo récord.
A LO LARGO del año, los recursos enviados por los paisanos ascendieron a 58 mil 500 millones de dólares, que es prácticamente el doble de 2016. Sin duda es una cifra enorme que representa un gran apoyo a la economía nacional. Pero de eso a decir que las remesas son un éxito de la 4T, pues hay mucha distancia… como de Tijuana a Mérida.
PORQUE si las cosas van tan bien en México, ¿por qué se ha disparado el número de mexicanos que tienen que migrar a Estados Unidos para mejorar sus condiciones de vida? Sólo en 2021, se fueron 400 mil mujeres y hombres debido a la miseria, la falta de oportunidades o la inseguridad. Y en 2022 la migración siguió a tal grado que las autoridades norteamericanas detuvieron a ¡744 mil personas! que intentaban cruzar la frontera sin papeles.
Y, por si fuera poco, a diferencia de lo que ocurría en años anteriores, la mayoría de quienes se están yendo, no están volviendo al país. Así que, por supuesto, hay que agradecerles el esfuerzo que hacen por mandar dinero a sus casas, pero eso no significa que el gobierno se pueda colgar la medalla. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
La visita del presidente Joe Biden y la doctora Jill Biden a México, la primera que realiza un presidente estadunidense en los últimos nueve años, dio un impulso sin precedentes a la relación bilateral y a la integración de América del Norte para que la región se convierta en la potencia económica más importante del mundo.
En el contexto del bicentenario de las relaciones diplomáticas México-Estados Unidos, con esta visita sentamos las bases para las próximas décadas de nuestra cooperación bilateral. Con un diálogo que respeta nuestras soberanías y reconoce nuestros valores compartidos basados en la libertad y la democracia, en tres días logramos avances que hace poco parecían lejanos. Coincidimos en lo general, sumando prioridades, para concentrarnos en los detalles.
Con una delegación del más alto nivel, bajo el liderazgo del presidente Biden, ratificamos nuestra cooperación para trabajar en nuestra competitividad regional y las industrias del futuro y proteger el planeta, así como para combatir el tráfico de fentanilo, armas y personas y enfrentar juntos la migración irregular. Con esta visita confirmamos la ruta para construir juntos nuestro porvenir compartido.
La doctora Biden, junto con la doctora Beatriz Gutiérrez Müller, reafirmó nuestros lazos con el pueblo de México al visitar la Basílica de Guadalupe y reunirse con estudiantes para promover la educación.
En la residencia de Estados Unidos, la doctora Biden se reunió con niñas, niños, jóvenes y mujeres que participan en programas que impulsa la embajada de EU para invertir en el liderazgo, el desarrollo y la inclusión de quienes transforman su realidad y generan oportunidades en sus comunidades a través del deporte y el emprendimiento. Asimismo, recorrió la exposición del Programa Arte en las Embajadas, la cual rinde homenaje a nuestra historia compartida, a los trabajadores, a las mujeres y a quienes buscan mejores oportunidades, a la par de resaltar las aportaciones sociales y culturales del movimiento chicano en Estados Unidos y en nuestra frontera compartida.
En la Cumbre de Líderes de América del Norte, los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá lograron resultados para promover las inversiones, la competitividad y la resiliencia para abordar nuestros desafíos comunes en materia de seguridad, así como ante otras pandemias, y acordaron fomentar sociedades más incluyentes. Forjamos la agenda del futuro de nuestra región.
Tenemos una oportunidad única para transitar hacia las energías renovables y las industrias del futuro, mientras generamos empleos aprovechando las leyes de Chips y para la Reducción de la Inflación que firmó el presidente Biden. Mientras en otras regiones buscan opciones, nosotros tenemos todo para ser los líderes en la fabricación de semiconductores y en las cadenas de suministro para componentes críticos, ya que América del Norte es el futuro del mundo, más aún, cuando acordamos mayor cooperación en materia de recursos minerales esenciales.
Para cuidar a nuestro planeta, para la década de 2030 reduciremos las emisiones de metano en al menos 15 por ciento y nos comprometimos a conservar 30 por ciento de la superficie terrestre y oceánica mundial. Crearemos un plan para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos. Además, desarrollaremos un mercado de hidrógeno limpio y avanzaremos en seguridad y protección nuclear en América del Norte.
Profundizaremos nuestra cooperación para abordar la migración como un desafío regional, siguiendo la Declaración de Los Ángeles de la Cumbre de las Américas, y buscaremos vías legales para trabajadores temporales. Como otro resultado, México y Estados Unidos firmaron un Memorando de Entendimiento para proteger la dignidad y los derechos labores de los trabajadores y de las personas más vulnerables, para fortalecer la cooperación en la obtención de visas de trabajo H-2 y para avanzar hacia una migración humana, segura y ordenada.
Para la seguridad de nuestros pueblos, reanudaremos el Diálogo de América del Norte sobre Política de Drogas para abordar la amenaza de las drogas ilegales y de esta manera fortalecer nuestra salud pública, así como el diálogo sobre la Estrategia de América del Norte para Combatir la Trata de Personas. También fortaleceremos nuestra cooperación en materia de seguridad cibernética.
Las imágenes de las niñas jugando “tochito bandera” en mi residencia, las emprendedoras mostrando orgullosamente sus creaciones, la pintura de César Chávez con Bobby Kennedy, el presidente Joe Biden en el Palacio Nacional y la doctora Jill Biden en la Basílica de Guadalupe, ilustran nuestras raíces y los lazos que nos unen. Reafirmamos nuestros valores compartidos y el respeto entre nuestros pueblos, sentando las bases del futuro de nuestra relación.
Esta visita histórica y las reuniones del presidente Biden demuestran su determinación y compromiso para honrar una de las relaciones más significativas para Estados Unidos y construir bases sólidas para nuestro porvenir. Sin embargo, también es necesario mirar hacia el futuro para enfrentar nuestros retos comunes, es decir, para integrar nuestras economías en beneficio de la gente en México y los Estados Unidos, dar respuesta al desafío climático y abordar nuestra seguridad compartida, así como la migración irregular. (Ken Salazar, Embajador de Estados Unidos en México, Milenio, Política, p. 14)
Si México sale del bache económico, político y social en el que se encuentra podría convertirse en un destino importante para la migración y no solo ser el paso de aquellos que usan el territorio nacional como trampolín hacia Estados Unidos.
Por ahora, la referencia básica para hablar de remesas es la cantidad de dólares que entran desde Estados Unidos a México. Quedan fuera de la discusión pública aquellos ingresos que llegan al país desde otros países y continentes.
Es la lógica de vivir en frontera con la economía más grande del mundo y que, a querer o no, necesita de la mano de obra importada para cubrir vacantes que el mercado local dejó de surtir hace tiempo.
Pero las remesas también tienen ese componente de los recursos que se generan en México, por parte de nacionales o extranjeros, y que mandan a otros países. La primera ecuación posible que imaginamos es a centro y sudamericanos que se han establecido en México.
Claro que la proporción entre lo que entra y lo que sale del país por concepto de remesas nos ubica como un país expulsor de mano de obra y con poco interés por atraer la migración.
Durante el 2022, de acuerdo con datos del Banco de México, los mexicanos que viven en el exterior enviaron a este país 58,497 millones de dólares, pulverizados entre la sociedad a razón de 390 dólares, en promedio, por cada remesa.
Mientras que el año pasado salieron de México por concepto de remesas 1,131 millones de dólares, que si bien promediaron casi 500 dólares por envío, son apenas una sombra de los dólares que entran al país.
No hay absolutamente nada que festejar en estas cantidades si se va más allá de la insensibilidad de verlo todo como dólares para engordar las cuentas nacionales. Detrás de la mayoría de las historias de migración hay un sacrificio personal que acompaña a esos expulsados económicos de México.
Hay algo más que resulta interesante en el comportamiento de las remesas. Cuando vemos las gráficas de los egresos, extranjeros en México, sí hay una correspondencia con los ciclos económicos de estos tiempos de crisis económica por la Covid-19 y su lenta recuperación. Existe correspondencia hasta en las olas del SARS-CoV2 con los montos de salida de recursos.
Pero cuando vemos la gráfica de entrada de recursos a nuestro país, de los mexicanos en Estados Unidos, tal parece que nunca ocurrió una crisis ni Estados Unidos ni en el mundo. Es la trayectoria de un cohete que pasó sin chistar de los 40,000 a los casi 60,000 millones de dólares durante dos de los peores años de la historia económica reciente.
Ahí deben estar los relatos de los mexicanos muy comprometidos y resilientes que a pesar de la crisis tomaron una parte importante de los subsidios gubernamentales y del poco trabajo que había disponible para no desproteger a sus familias.
Están también las historias de los millones de mexicanos que una vez más en estos tiempos han decidido arriesgarse a cruzar la frontera para sobrevivir económicamente.
Y podrían estar las evidencias de algún mecanismo de traspaso de recursos por la vía electrónica que podrían pertenecer a operaciones ilícitas del crimen organizado. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Finanzas y Dinero, p. 13)
La diáspora mexicana es una de las más grandes del mundo, contando con 13 millones de personas para 2017, y tan sólo antecedida por la de la India (15.6 millones de ciudadanos), según cifras del Gobierno Federal.
Dicha situación da cuenta no sólo del peso y presencia de la población mexicana en el exterior.
También devela un espacio de reflexión respecto a las razones por las cuales la población decide dejar el país y la importancia de estrechar lazos con ellos, todo con el fin de poder salvaguardar sus derechos.
Actualmente, se estima que la población emigrante supone 9.32 por ciento de la población total mexicana.
Éstos suelen trasladarse principalmente a Estados Unidos (97.40 por ciento), Canadá (0.73 por ciento) y España (0.45 por ciento), y entre las razones por las que usualmente emigran se encuentran el cambio u oferta de trabajo, así como estudios, matrimonio, inseguridad delictiva o violencia, entre otros.
En este marco, cabría señalar que como consecuencia de dichas razones, el perfil demográfico de la población emigrante se ha venido encuadrando.
Esto, posicionado como una nueva clase media emergente en el extranjero.
Por ende, se traduce en una fuerte movilidad social, no necesariamente palpable en su país de origen.
No obstante, si bien a partir de la movilidad social, los emigrantes se hacen acreedores de ciertos beneficios, residir en otro país también los hace víctimas de una serie de injusticias.
La razón, por su condición de no ciudadanos, como puede ser el caso del no acceso a servicios de salud o a la justicia.
Es por ello que a estas comunidades se les debe abordar desde una perspectiva incluyente, a pesar de que ya no residan en México.
Ante esto, es preciso indicar que si bien, diversas autoridades mexicanas han emprendido esfuerzos por procurar a la población mexicana en el exterior, a partir de una serie de programas, su cobertura ha resultado insuficiente para cubrir las necesidades de la situación.
Es por ello que se destaca un amplio espacio de oportunidad para fortalecer la integración de las comunidades mexicanas en el exterior con las ciudades mexicanas.
Esto es posible gracias y a través de mecanismos cuyas estrategias garanticen protejan y, en su caso, defiendan a los emigrantes ante las agresiones de todo tipo que desafortunadamente se multiplican día a día.
También lo es la acción jurídica para la defensa de los mexicanos ante las agresiones de todo tipo que desafortunadamente sufren, y se multiplican, cada día.
La tarea de integración, defensa, comunicación y promoción de la diáspora mexicana es uno de los retos más importantes de los próximos años.
Esto, porque se trata de una labor de importancia capital para el país.
Es un asunto que las autoridades deben asumir desde una profunda visión en materia de derechos humanos.
No debemos olvidar que México es una nación plural, integrada tanto por residentes como por mexicanos. (Emilio Suárez Licona, consultor y profesor de la Universidad Panamericana, El Heraldo de México, Editorial El Heraldo, p. 15)
PAISANOS SOLIDARIOS Y ENVIAN HASTA 18.5% DE SUS INGRESOS
Un elemento que ayudará frente a la elevada inflación y las apreturas del bolsillo son las remesas que en 2022 sumaron 58 mil 497 mdd, avance récord del 13.4%. Si bien buena parte del desempeño se explica por una recuperación del empleo de nuestros connacionales en EU y un incremento en las remuneraciones promedio del 6.4%, la realidad es que muchos decidieron apretarse el cinturón para enviar más a sus familiares. Jesús Cervantes director de estadística del CEMLA puntualiza que en promedio en el año los migrantes mandaron a sus familias 17.5% de sus ingresos. Es más en el último trimestre se llegó 18.5%, arriba del 12% del 2019, antes de la pandemia. Migrantes solidarios. (Alberto Aguilar, El Sol de México, Finanzas, p. 16)
Paisanos, récord tras récord // Un billón de pesos en 2022 // Cárdenas: que siempre no
MÁS DE UN billón de pesos inyectados a la economía mexicana en sólo un año, lo que sin duda alguna contribuyó a la cifra positiva del producto in[1]terno bruto nacional registrada en ese periodo y –punto toral– elevó el nivel de bienestar de millones de familias receptoras de remesas. En síntesis, México se mantiene como el tercer destino mundial de remesas (sólo superado por India y China), gracias a los cerca de 58 mil 500 millones de dólares enviados por los paisanos en 2022, 13.4 por ciento más que 12 meses atrás, el mayor nivel de la historia.
LA JORNADA (BRAULIO Carbajal) lo reseña así: las remesas cerraron 2022 en 58 mil 497 millones de dólares, el mayor nivel para un año desde que existen registros, reveló el Banco de México. El monto resulta superior en 13.4 por ciento al récord anterior registrado en 2021, que fue de 52 mil 586 millones de dólares. En lo que se refiere exclusivamente a diciembre del año pasado, los ingresos por ese concepto sumaron 5 mil 359 millones de dólares, un incremento de 12.8 por ciento respecto a igual mes de 2021.
PARA DIMENSIONAR EL impacto económico de las remesas enviadas por los paisanos en el periodo referido, vale mencionar que ese billón de pesos, en números cerrados, equivale a 14 por ciento del Presupuesto de Egresos de la Federación aprobado por la Cámara de Diputados para el ejercicio 2022, o si se prefiere, es similar a lo que en 27 años han pagado los mexicanos por el “rescate” bancario de 1995 (cortesía de Ernesto Zedillo).
EN LO QUE va de la presente administración gubernamental, a México han ingresado más de 187 mil millones de dólares (alrededor de 3 billones 750 mil millones de pesos) en remesas, con el consecuente impacto favorable para la economía nacional y, sobre todo, el bienestar de las familias receptoras.
DE ACUERDO CON la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), depen[1]diente de la ONU, entre los años 2000 y 2020 el aumento global del valor de las remesas fue de 557 por ciento, al pasar de 126 mil a 702 mil millones de dólares. “Los países con altos ingresos son casi sin excepción los principales lugares de procedencia de las remesas. Por decenios, Estados Unidos ha ocupado sistemáticamente el primer lugar entre esas naciones: en 2020 registró una salida total de 68 mil millones, seguido de Emiratos Árabes Unidos (43 mil 200 millones), Arabia Saudita (34 mil 600), Suiza (27 mil 960) y Alemania (22 mil).
ESA MISMA FUENTE de información revela que en 2022 más de 40 por ciento de los migrantes internacionales en todo el mundo nacieron en Asia (India en su mayoría); México ocupó el segundo lugar entre los países de ori[1]gen y la Federación de Rusia el tercero. Países europeos como Ucrania, Polonia, Reino Unido, Rumania y Alemania reportaron un número considerable de emigrantes.
DESDE 1970, ESTADOS Unidos ha sido el principal destino de los migrantes internacionales. A partir de entonces, se ha cuadruplicado el número de personas nacidas en el extranjero, pasando de menos de 12 millones ese año a cerca de 51 millones en 2020. Alemania ocupa el segundo lugar global entre las naciones de destino y también ha experimentado un aumento a lo largo de los años (de 9 millones en 2000 a casi 16 millones en 2020).
LA OIM DETALLA que la estimación global es que en 2020 hubo alrededor de 281 millones de migrantes internacionales en el mundo, lo que equivale a 3.6 por ciento de la población mundial en ese año. “En general, el número es[1]timado de migrantes internacionales ha aumentado en las últimas cinco décadas. En 2020, el total estimado de 281 millones de personas que vivían en un país distinto al de su lugar de nacimiento fue 128 millones más que en 1990 y más de tres veces el número estimado en 1970”.
EN 2020, INDIA, China, México, Filipinas y Egipto fueron los cinco principales países receptores de remesas, aunque los dos primeros muy por encima. Para el caso mexicano, de 2000 a 2022 el monto captado creció cerca de 930 por ciento (de 6 mil 280 a 58 mil 497 millones de dólares, en cada caso).
Las rebanadas del pastel
QUE SIEMPRE NO: por “consideraciones políticas”, Cuauhtémoc Cárdenas se deslindó (“no participaré más”) del esperpento político denominado Colectivo por México, algo que dio “mucho gusto” al presidente López Obrador. Eso sí, no modificó su crítica a quienes forman parte de esa supuesta organización: “todos ellos fueron parte de la corrupción o cómplices” y la “toleraron” para que se llevara a cabo “el saqueo más grande cometido en la historia de México”. (Carlos Fernández Vega, La Jornada, Economía, p. 20)
En días pasados circuló en las redes un debate sobre el estado actual del americanismo. El concepto fue acuñado por Antonio Gramsci a principios de la década de 1930, que vislumbró la emergencia en Estados Unidos de un tipo de capitalismo que se diferenciaba de manera sustancial de su símil europeo. El fordismo y el taylorismo, junto con los nuevos sistemas de disciplinamiento síquico de los trabajadores, serían la base de una auténtica revolución pasiva, es decir, una actualización del capitalismo que así se reordenaba para hacer frente a la “tendencia histórica de la caída de la tasa de beneficio”. Gramsci descreía de las capacidades de las élites europeas para impulsar una transformación de estas dimensiones. En rigor, los estamentos aristocráticos y clericales, las densas capas de junkers y latifundistas y el “espíritu suntuario” de los cuerpos burocráticos y militares habían inhibido hasta la fecha un fenómeno semejante en el viejo continente.
Fue la violencia y la extensión de la Segunda Guerra Mundial las que desmantelaron, en muchas sociedades europeas (no en las del Mediterráneo, por supuesto), el poder de los estamentos que las alejaban de su modernización. Sin embargo, en los años 50, surgió un nuevo e impensable reorden, cuya sede inicial fue Inglaterra. Una variante que, impulsada por la fuerza de las organizaciones sociales y de trabajadores, podría acaso definirse como europeísmo. En vez de los altos salarios que Ford propugnaba para los trabajadores (siempre bajo la estrecha vigilancia de mecanismos de control síquico y social gestionados por las propias empresas), apareció el Estado de bienestar: salud, educación, alimentación y pensiones devinieron funciones garantizadas como responsabilidades públicas. Las técnicas de disciplinamiento correrían a cargo de los sistemas estatales. El europeísmo se convirtió en una forma de capitalismo obligado a aumentar su productividad sobre la base de invenciones tecnológicas y a asegurar los límites del salario a través de migrantes que provenían, en su mayoría, de los países del Mediterráneo.
A mi parecer, la gran crisis del antiguo americanismo se escenificó en los años 70. Más que un colapso energético, se trató de la revelación de aquello que estaba provocando una falta de competitividad de la economía estadunidense en el mercado mundial: los altos salarios en las industrias de la manufactura. El fordismo había dejado de funcionar. La respuesta fue ya no una revolución pasiva como en los años 20, sino un proceso de restauración: la cruzada conservadora (léase: neoliberal) encabezada por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, impresionados por la rapidez que había mostrado en manos de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile. ¿En qué consistió esta cruzada?: privatizar, desregularizar, abrir fronteras al capital y a la migración periférica, abatir el poder de los sindicatos y, sobre todo, permitir la traslación de las industrias de la manufactura a las economías emergentes. Algo que se podría llamar americanismo II y que Bolívar Echeverría analizó con mucha precisión a fines de los años 90.
La desintegración de la Unión Soviética facilitó la rápida diseminación de este “modelo”, con excepción de tres áreas: Europa, que preservó su orden fraguado en los años 50; el capitalismo asiático de Japón, Corea del Sur, Taiwán y Singapur y, la sorpresa, la economía híbrida de China. La clave tecnológica del americanismo II fue la revolución cyber. La clave político-cultural del nuevo disciplinamiento: la sicopolítica.
La clave social: la migración masiva de trabajadores provenientes de la periferia, a los cuales se le negaba –y se les continúa negando– ciudadanía, calificación, salud y una vida digna. La fiesta duró poco. La crisis financiera de 2008 puso en entredicho la solvencia tanto del europeísmo como de la restauración estadunidense. Al igual que Yannis Varoufakis, pienso que hasta la fecha no se han recuperado. De facto, las economías europeas llevan una década estancadas. Y la maquinaria alemana debe más a la productividad china que a los excesos retóricos de sus presunciones.
Si observamos el mapa actual de las geoeconomías, la estadunidense muestra una incapacidad constante para retomar el brío de antaño. La razón es sencilla y compleja a la vez: las empresas no pueden solventar lo que el Estado debería tomar en las manos (salud, educación, pensiones, etcétera). Para ello tendría que dejar de subvencionar al capital financiero. Se ve difícil. En Europa, se intenta desde Berlusconi pasar al esquema estadunidense. La diferencia es que la resistencia social ahí es mucho más seria y severa. En estos días, Macron debe enfrentar el desafío obrero más radical desde 1995 que se opone beligerantemente a la reducción de las pensiones. Como dijo un diputado verde en Alemania, “el neoliberalismo es un pozo del que nadie sale incólume”. Y la OTAN se prepara más para enfrentar las protestas sociales locales que para combatir tanques rusos.
Para México el dilema es cómo salir lo más rápido del pozo. Las reformas sociales del gobierno de Morena no persiguen este cometido. Su destino es ampliar el consumo distribuyendo de manera directa dinero. Sin embargo, es un comienzo. Legitiman la necesidad de distribuir el ingreso. Falta lo más importante: situar al mundo del trabajo (y no al de las inversiones o al de “la pobreza”) en el centro de la sociedad. (Ilán Semo, La Jornada, Opinión, p. 15)
Después de varias pistas que aparecieron en los últimos años en decomisos de laboratorios clandestinos en zonas rurales de México, la DEA y el Departamento del Tesoro estadounidense señalaron a los laboratorios chinos Shanghai Fast Fine Chemicals, de formar parte de una red de tráfico de precursores químicos en sociedad con uno de los cabecillas más encumbrados y menos conocido del cártel de Sinaloa.
La discreción y bajo perfil de José Ángel Rivera Zazueta, señalado por la DEA como uno de los principales operadores de Ismael “el Mayo” Zambada en el tráfico de fentanilo de México a Estados Unidos, tiene correspondencia en sus socios Jason Antonio Yang López, ciudadano guatemalteco de origen chino y Nelton Santiso Aguila, quienes fueron boletinados el lunes pasado por el Tesoro estadounidense como cabezas visibles de una red que opera a escala global con ramificaciones en América Latina, Europa y los tres continentes.
Rivera Zazueta trabaja de manera estrecha con Shanghai Fast Fine Chemicals, empresa que realiza envíos de precursores químicos etiquetados de manera engañosa a sus socios en México. Este modus operandi como un rasgo de las mafias chinas en México, es uno de varios que detectó la Guardia Nacional en otros casos desde el año 2020.
Las principales organizaciones de tráfico de drogas del país se apoyan en organizaciones chinas que tienen su sede en la Ciudad de México, donde operan una red empresarial para el lavado de ganancias que se obtienen del tráfico y comercio de fentanilo. Un documento de la Guardia Nacional sobre la participación de las mafias chinas en el lavado de dinero en México, elaborado por la Unidad de Órganos Especializados por Competencia (UOEC), registra que desde el 2018 la secretaría de Hacienda detectó y acreditó la existencia de siete empresas “fachada” que operaban en la zona del Pacífico entre los años 2013 y 2019.
“Se detectaron registros de declaraciones de impuestos falsas con las que, incluso, requirieron a la autoridad hacendaria que se les retribuyera casi medio millón de pesos”. La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) alertó al inicio del sexenio que las organizaciones delictivas chinas encubren movimientos de sus recursos financieros con la operación de comercializadoras de prendas de vestir, inmobiliarias, restaurantes, industria farmacéutica, automotriz, servicios veterinarios para mascotas, laboratorios clínicos, comercializadora de productos diversos, entre otros.
“Es importante destacar que la presencia de células delictivas chinas han logrado establecer vínculos con cárteles mexicanos ubicándose principalmente en la zona norte y principales puertos del país, con la finalidad de blanquear sus capitales”, dice el documento de la Guardia Nacional encontrado entre los seis TB de información obtenidos por el colectivo Guacamaya.
Titulado análisis prospectivo para la inteligencia estratégica, el documento señala como vulnerabilidad la utilización de sistemas de pagos alternativos como la “hawala”, al margen de la detección por el sistema financiero que complica identificar operaciones realizadas por la delincuencia organizada. Esto ha generado presión de Estados Unidos a través de la DEA que como ocurrió el pasado lunes, señala la asociación de entidades chinas con organizaciones delictivas mexicanas para el tráfico de precursores y lavado de activos, “por lo que se mantiene la presión sobre la efectividad de las acciones implementadas por México para prevenir y combatir el lavado de dinero como parte de las prioridades de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública”.
La falta de acceso a la información fiscal y financiera por parte de la Guardia Nacional, está considerada como un obstáculo para las investigaciones sobre lavado de dinero transnacional, como probables delitos cometidos por integrantes de la mafia china en México. Esto podría generar amenazas como la creación de empresas fantasma con potencial de riesgo para afectar el sistema tributario nacional con la solicitud de reembolsos de impuestos de giros inexistentes. El riesgo es un mayor crecimiento de la mafia china al diversificar su presencia y operación en otras conductas delictivas, lo cual podría traer un crecimiento de células delictivas de origen chino y ocasionar un incremento en los índices de violencia ya existentes en el país derivado de la confrontación con las organizaciones criminales locales.
La oportunidad que fijan los analistas es que se establezcan acuerdos entre las dependencias relacionadas al fenómeno, como el Instituto Nacional de Migración, secretaría de Economía, Relaciones Exteriores, Hacienda, Comisión Nacional Bancaria y de Valores, para el intercambio de información en materia aduanera y migratoria para crear una base de datos de personas de nacionalidad china radicados en México dedicadas a la actividad empresarial y/o comercial que permita identificar probables vínculos con organizaciones delictivas. Se propone crear grupos de trabajo con autoridades de la República Popular China, para el intercambio de información y verificar las actividades reales comerciales o turísticas de sus ciudadanos y descartar la posibilidad de que establezcan nexos con el crimen organizado. (Juan Veledíaz, El Sol de México, República, p. 5 y La Prensa, Editorial, p. 6)
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