Opinión Migración 020321

 

Tiraditos

Biden sigue dinamitando política antiinmigrantes de Trump.- Al margen de la reunión o de acuerdos con el presidente López Obrador, Joe Biden sigue dinamitando las políticas de Donald Trump contra los migrantes. Ayer, el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, informó que “explorará” cómo permitir que las familias de migrantes separadas en el gobierno anterior puedan vivir legalmente en ese país. Cero y van tres: Respiro a dreamers, freno al muro y ahora familias migrantes. Acá, en Palacio Nacional no han dicho “esta boca es mía” sobre la grave situación de los migrantes centroamericanos en México.

Remesas, el salvavidas de la economía mexicana.- El flujo de remesas de Estados Unidos a México crecerá 7 por ciento este año y alcanzará un monto total de 43 mil 450 millones de dólares, afirmó BBVA. La reducción gradual en la tasa de desempleo, el proceso de vacunación y los apoyos económicos que ha dado el gobierno en aquel país contribuirán a que los connacionales estén en mejores condiciones tras la crisis y puedan enviar más recursos a sus familias en México. En 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que el envío de remesas ayudaría a atajar la caída del PIB. (Contra Réplica, Nación, p. 2)

Bajo reserva

La reunión de los presidentes Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden, nos comentan, se extendió media hora más de lo planeado. El encuentro virtual entre los dos mandatarios estaba acordado para durar 45 minutos, pero se alargó a una hora y 15 minutos. La charla arrancó a las 15:57 y concluyó a las 17:12, nos reportan. Nos aseguran que los temas de mayor polémica en este momento, energía y seguridad, no se tocaron y  que la conversación se centró en migración, cooperación frente a la pandemia y cambio climático. Todo indica que ambos cancilleres, Marcelo Ebrard y Antony Blinken, quienes tuvieron intervenciones breves en la reunión, trabajaron con anterioridad para que este primer encuentro fuera cordial y que los presidentes no tocaran temas espinosos. (El Universal, Nación, p. 2)

Frentes políticos

Interés verdadero. Cuando los votos en la elección en EU favorecieron a Joe Biden, los pesimistas presagiaban un estallido irreparable. Pero no ha sido así. Contrario a sus expectativas, ni choque ni congelamiento de relaciones. El mandatario estadunidense afirmó que Estados Unidos y México son “iguales” y prometió trabajar en estrecha colaboración. “En la administración Obama-Biden nos comprometimos a ver a México como un igual, no como alguien que está al sur de nuestra frontera”, dijo. “Somos iguales”. Un buen inicio: el viernes, el secretario de Estado, Antony Blinken, se reunió con el canciller Marcelo Ebrard, y ayer la conversación de Biden con Andrés Manuel López Obrador se dio en un tono cordial y de cooperación. Hay amistad bilateral. Nuevamente. Aunque a algunos les duela. (Excélsior, Nacional, p. 15)

¿Será?

Contrario a los pronósticos pesimistas de la reunión entre los presidentes de EU, Joe Biden y México, Andrés Manuel López Obrador, el resultado fue positivo. La parte más destaca es que el estadounidense quiere consolidar la alianza porque tiene la idea de un bloque norteamericano fuerte. Por eso se privilegiaron los temas donde hay coincidencia, como la promoción para el desarrollo en busca de resolver de fondo el tema de la migración, así como la importancia de reactivar el diálogo económico de alto nivel para fortalecer a la región frente a otros bloques comerciales… por cierto, nos comentan que en el equipo del canciller se observó satisfacción. ¿Será? (24 Horas, La dos, p. 2)

Political triage // T-Mec y las energías verdes

La administración de Biden no pierde el tiempo. En las pocas semanas que lleva al frente de EU ha inundado su escritorio de órdenes ejecutivas que buscan borrar las políticas insignia de Trump y enderezar el barco dentro de uno de los escenarios más inciertos que ha afrontado un presidente en los últimos años.

 Una crisis de salud, desempleo, malas relaciones internacionales y una sociedad dividida con los ánimos crispados, un reto a la altura de un político con fama de ser un buen negociador a la hora de tender puentes entre su partido y sus opositores.

 Salud, cambio climático y el problema de la migración ilegal han centrado gran parte de la atención del mandatario. Casi de inmediato vino el anuncio de que EU regresaría al Acuerdo de París. Del mismo modo, una de sus primeras llamadas fue para el Presidente de México para hablar de temas de migración y del complicado tema del Tratado de Libre Comercio (T-MEC).

Aunque Biden ha dado muestras de querer reactivar programas como el acceso a la ciudadanía para los dreamers y ha anunciado la suspensión de la orden que obligaba a los migrantes en busca de asilo político a esperar por meses sin término del lado mexicano de la frontera hasta que su caso sea escuchado, no todo es miel sobre hojuelas. Biden cuenta con la ventaja de tener firmado el T-MEC, negociado por la administración Trump, por lo que puede desembarazarse de las críticas por la agresividad del mismo hacia sus vecinos y socios comerciales.

Biden presionará a México para que abra el sector a la libre inversión, se sume a los esfuerzos por frenar el cambio climático al impulsar energías limpias y para que permita que las leyes laborales y sindicales puedan asemejarse a lo descrito en el T-MEC. Estos tres puntos chocan directamente con lo anunciado por el Presidente mexicano. Sin embargo, la moneda de la migración podría ser la estrategia de negociación que permita llegar a acuerdos entre los mandatarios.

Tendremos que estar atentos del resultado de la reunión bilateral para saber qué tanta libertad le dará Biden a López Obrador en la interpretación del T-MEC y hasta dónde puede forzar la mano de su vecino y socio comercial para cumplir con el tratado sin intervenir en su política interna. (Montserrat Salomón, La Razón, Mundo, p. 19)

Puentes y cruces // La llamada entre los presidentes López Obrador y Joe Biden

La declaración conjunta de México y Estados Unidos refleja tanto el espíritu de respeto mutuo y estrecha colaboración como la sustancia en un muy amplio rango de temas, desde migración y cooperación para el desarrollo en la región hasta combate al cambio climático y al covid-19. La visión de fondo de ambos jefes de gobierno es compartida, pues ambos reconocen explícitamente las aportaciones de las personas migrantes en la economía y cultura de nuestros países, así como la necesidad de proteger sus derechos y mejorar sus condiciones materiales.

 Además, los dos gobiernos coincidimos en la importancia de cooperar con otros países, la sociedad civil, organismos internacionales y el sector privado para hacer frente a las causas estructurales de la migración en la región. Las coincidencias van más allá de la agenda migratoria y de cooperación para el desarrollo.

 Tras la llamada entre ambos jefes de Estado, México y Estados Unidos acordaron impulsar al T-MEC y cooperar en materia de salud para hacer frente al covid-19 de manera conjunta. Además, los presidentes reconocieron la importancia de hacer frente al cambio climático hacia la próxima Cumbre de Líderes sobre Cambio Climático, a celebrarse en Estados Unidos el 22 de abril, Día de la Tierra.

 La llamada entre los presidentes López Obrador y Joe Biden arroja luz sobre el futuro de la relación bilateral: cooperaremos para hacer frente a los obstáculos internacionales más complejos y apremiantes, como el cambio climático y la recuperación de la pandemia. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Coronavirus alerta, p. 11)

Pensándolo bien // Biden-AMLO, matrimonio de inconveniencia

Seguramente este martes comenzarán a darse a conocer más detalles sobre la reunión de trabajo sostenida ayer entre los dos líderes, y sus colaboradores, en la primera reunión de trabajo, propiamente dicha, entre la Casa Blanca y Palacio Nacional. Sin embargo, el comunicado conjunto difundido al terminar la reunión resultó anticlimático con respecto a las expectativas que había generado.

Al menos en teoría. Lo que Biden está haciendo en materia migratoria podría ser decisivo para millones de compatriotas y sus descendientes. Por un lado, la iniciativa presidencial enviada al Congreso (la US Citizenship Act) que cambiaría radicalmente la vida de 11 millones de indocumentados a quienes se les estaría dando la ciudadanía.

 En paralelo, el nuevo gobierno intentaría revivir la ley, actualmente detenida, que permitiría legalizar de inmediato a los llamados dreamers, los casi 3 millones de personas que eran menores de edad cuando inmigraron. Otro paquete de medidas considera beneficiar, en el contexto de la lucha contra el covid, a poco menos de 6 millones de trabajadores ilegales que laboran en sectores considerados como estratégicos.

 Pero nada quizá tiene el impacto emocional que provoca el anuncio este mismo lunes, por parte de un alto funcionario de la administración, de la intención del gobierno de reunir a las familias separadas en la frontera y permitirles vivir en EU. Por el hecho de que implicaba personas que se encuentran a ambos lados de la frontera, este anuncio bien podría haberse demorado algunas horas para darlo a conocer como resultado de la reunión; pero evidentemente no había ninguna voluntad de ofrecer este gesto de buena voluntad y compartir el mérito con el mandatario mexicano.

En teoría, todas estas medidas tendrían que impulsar a ambos a echarse en los brazos del otro. (Jorge Zepeda Patterson, Milenio Diario, Política, p. 14)

Antilogía // Primer encuentro AMLO – Biden

Seis semanas después de haber tomado posesión como presidente de Estados Unidos, Joe Biden sostuvo su primera reunión virtual con el mandatario de México, Andrés Manuel López Obrador.

Otro de los puntos positivos para nuestra nación en los primeros días del nuevo gobierno estadounidense es la distensión en materia migratoria. Las primeras acciones ejecutivas de Biden retiraron la condición de facto de “tercer país seguro” que Trump le dio a México, y el chantaje latente de un cierre inesperado de la frontera a personas y mercancías mexicanas en cualquier momento. Tan cambiaron las condiciones, que en la cumbre virtual pudo haberse planteado de lo que parecía vedado hace unos meses: un posible acuerdo especial para trabajadores migratorios de México y Centroamérica.

 Sin embargo, el hecho de que los demócratas suelan usar más guantes de seda que de carnaza en la relación con México no nos eximirá de presiones en otros temas que están en sus legítimos intereses nacionales: energías limpias, inspectores laborales y entrega de capos y funcionarios vinculados al narcotráfico, por ejemplo. Nada imposible, nada que el diálogo, la diplomacia y la política del buen vecino no puedan acordar y pactar. (Ricardo Monreal, Milenio Diario, Política, p. 15)

Uno hasta el fondo // Breve anatomía de un fracaso

Biden y Liópez Obrador Gilga había perdido una cantidad considerable de neuronas por ver unos trozos de aquellos programas (otro decir) cuando se enteró de los resultados de la reunión virtual que sostuvieron los presidentes Biden y Liópez Obrador. Las noticias de esta cumbre, considera Gamés, no fueron las mejores.

Ambos presidentes acordaron además cooperar y decidieron impulsar la energía eficiente y los contaminantes de corta duración. Es decir, no acordaron nada, antes al contrario. La reforma eléctrica que ha impuesto a sus huestes el Presidente de México es exactamente la contraria que impulsa Biden.

 En cuanto a la migración, el fracaso, porque la reunión ha sido un fracaso, fue menos estrepitoso, al menos coincidieron en “las contribuciones de las personas migrantes para la fortaleza económica, la diversidad cultural y el espíritu innovador de México y Estados Unidos (…) Los presidentes se comprometieron a impulsar políticas migratorias que reconozcan la dignidad de las personas migrantes, así como el imperativo de una migración ordenada, segura y regular”. Algo es algo, dijo un calvo. (Gil Gamés, Milenio Diario, Al cierre, p. 31)

Duda razonable // AMLO y Biden, después de la buena onda

Como suele suceder, como ha sucedido desde hace muchos años, la primera reunión entre presidentes de México y EU estuvo llena de buena onda, buenos deseos, elogios mutuos para los personajes y los países, y sobre todo el compromiso de que todo será buena voluntad.

Es más, en esas primeras reuniones se dicen cosas que en poco tiempo se volverán razones de discusiones y desacuerdos más allá de la buena onda de la primera reunión. Tal vez la mayor coincidencia de ambas administraciones sea el tema migratorio. Está claro que Biden quiere destruir la herencia trumpiana de xenofobia y medidas antimigrantes, que beneficia, entre otros, a millones de mexicanos.

El presidente López Obrador ha leído bien esta parte del nuevo gobierno vecino y anunció que cabildearía por la ampliación del programa de trabajo temporal para mexicanos —él le llama Nuevo Programa Bracero—, pero la verdad es que ha seguido existiendo y cada año se entregan más visas para estos trabajadores temporales, sobre todo en agricultura. También se anunció ayer un nuevo esfuerzo para que la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Departamento de Estado se acerquen a los países de Centroamérica, la sociedad civil y el sector privado a través de políticas que promuevan el desarrollo económico equitativo y sostenible… eso que tantas veces se ha anunciado y poco ha funcionado. El diablo, como siempre, estará en los detalles. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Programa Bracero: ¿nueva política migratoria?

No sería aceptable que el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ofrezca a Joe Biden resolver el problema migratorio reviviendo el tristemente célebre Programa Bracero. Sería pésima idea. La revisión histórica demuestra que fue permanentemente violado, tanto en relación con las condiciones laborales estipuladas como por los salarios acordados, las viviendas, etcétera.

 AMLO no puede plantear la misma superficialidad que en su momento presentó el ínclito Vicente Fox, proponiendo a jardineros mexicanos como la gran solución al fenómeno migratorio. El Programa Bracero debería ser eliminado del léxico de los funcionarios públicos por su lenguaje peyorativo, racista y xenófobo.

 Es importante recordar que el trabajo es permanente y los programas de trabajadores invitados son temporales. Esto es así porque conviene a los países receptores, no sólo porque regulan su mercado de trabajo, sino que controlan los salarios a la baja en las ocupaciones donde se insertan los migrantes, y generan ganancias a costa de la enorme explotación. Y, cuando les conviene, simplemente lo clausuran y sin más los deportan.

Los programas de trabajadores invitados se expandieron después de la Segunda Guerra Mundial; se hicieron muy famosos sobre todo en Europa y, por supuesto, en Estados Unidos-México. La explicación tenía que ver con la enorme debacle demográfica después de las conflagraciones mundiales. Pero cuando surgió la crisis de 1970, se terminaron los programas y todos estos migrantes enfrentaron la cruda realidad que, tras haber otorgado años de trabajo a los países receptores, de pronto tuvieron que regresar a sus países sin casi nada entre las manos; se suspendieron las reunificaciones familiares, se les conminaba a la repatriación, etcétera.

 Un ejemplo extraordinario fue el del general Lázaro Cárdenas al recibir a más de 350 mil mexicanos deportados por la crisis en 1930. Cárdenas se decidió por transformar al país y hacer las reformas necesarias para absorberlos, a nivel económico, educativo, etcétera, y fue así como revolucionó al país.

 AMLO no debe declinar de su responsabilidad para hacer posible que la migración sea por opción y no por necesidad. (Ana María Aragonés, La Jornada, Opinión, p. 16)

AMLO-Biden: encuentro auspicioso

El primer encuentro entre los presidentes de México y Estados Unidos, Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden, virtual debido a las circunstancias, se realizó ayer en un ambiente de respeto mutuo y afán de entendimiento de ambas partes, lo que constituye por sí mismo un signo alentador para los cuatro años en los que convivirán como jefes de Estado de los dos países.

 En el encuentro se habló, en primer lugar, del asunto migratorio, un punto en el que ambos han marcado una clara distancia con respecto a sus antecesores: el estadunidense ha dado los primeros pasos –lentos y plagados de obstáculos– para suavizar las brutales actitudes de Donald Trump (desmantelar la crueldad, dijo el secretario de Seguridad Interior de la nación vecina, Alejandro Mayorkas), en tanto que el mexicano propugna la adopción de planes multinacionales de desarrollo y bienestar en los países y regiones donde se origina la migración como principal política en la materia.

 Es de destacar que la declaración conjunta reconoce las múltiples contribuciones de las personas migrantes para la fortaleza económica, la diversidad cultural y el espíritu innovador de México y Estados Unidos.

 El desencuentro, sin embargo, no ocurrió en la reunión bilateral, en la cual se buscó dar fluidez a temas potencialmente conflictivos, como el de las políticas ante el cambio climático, que México se propone abordar sin ceder soberanía.

 No hay motivo para suponer que la llegada de Biden a la Casa Blanca vaya a significar un cambio en las políticas de Estado neocoloniales e injerencistas que han caracterizado a la superpotencia vecina a lo largo de su historia, políticas que para México han resultado catastróficas. Sin embargo, el tono cordial del primer encuentro entre López Obrador y Biden como presidentes y la eficiente manera de enunciar los principales asuntos de la agenda bilateral permiten pensar que los escenarios sombríos que han sido insistentemente asociados al cambio de gobierno en la nación del norte resultan infundados y dan pie a un optimismo cauto sobre el futuro de la relación. Si hay respeto a la soberanía mexicana, la colaboración y la amistad continuarán siendo posibles. (La Jornada, Editorial, p. 2)

 

 Globali… ¿Qué? // Reunión Biden / AMLO, diplomática antes que política

Un guiño que proyecta las intenciones migratorias del presidente Biden ocurrió cuando recordó al líder sindical de origen mexicano César Chávez. La diplomacia también es una máquina que produce símbolos. Y la presencia de una figura del migrante Chávez en el Despacho Oval, no es casualidad. Biden la utiliza para tomar distancia de Donald Trump, quien utilizó a la migración como arma y no como política pública. (Fausto Pretelin Muñoz De Cote, El Economista, Primer Plano, p.5)

Estrictamente Personal / Biden impuso agenda

Jen Psaki también se refirió por la mañana a la propuesta que hizo López Obrador para negociar una especie de programa Bracero. La vocera volvió a patear la idea al recordar que reinstituir el programa Bracero requeriría una acción del Congreso. Ese programa, que inició en 1942, duró 22 años y fue duramente criticado por la discriminación racial y económica a la que sometieron a los mexicanos. Años después, el gobierno de Estados Unidos instituyó visas migratorias temporales H1. En el comunicado conjunto no hubo una sola mención de ampliación de visas ni regularización de trabajadores indocumentados mexicanos. Retomó, sin embargo, el punto dos de las prioridades de Biden en la relación con México.

 Migración. Por un lado, la coincidencia entre Biden y López Obrador es atacar las razones de fondo de la migración centroamericana, pero los matices son en el cómo. El Presidente mexicano quiere que Estados Unidos inyecte dinero de manera directa, como él lo hace, pero no va a suceder. Biden ya delineó que movilizará la inversión privada en la región, ayudada por los créditos blandos del Eximbank. Además, canceló el programa conocido como Remain in Mexico, donde López Obrador aceptó la propuesta de Trump para que quienes buscaran asilo, esperaran en territorio mexicano –con costos para este país– y no en Estados Unidos, como Biden está restituyendo. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional Política y Sociedad, p.36)

¿Al fin reforma migratoria?

En sus primeros 30 días como presidente de Estados Unidos, Joe Biden dio un giro de 180 grados a la política migratoria establecida por su antecesor: además de firmar nueve órdenes ejecutivas en esta materia, envió al Congreso su proyecto de reforma migratoria.

 En cuatro años Donald Trump emitió más de 400 órdenes ejecutivas en materia migratoria, muchas de ellas relacionadas con restricciones, rechazo y criminalización de migrantes, y fue prolífico en descalificaciones y adjetivos hacia los indocumentados; por su parte, Biden ha dictado en un mes medidas sólo en favor de las personas migrantes.

 Se trata, como él mismo precisó, de deshacer las malas políticas de Trump, lo que es de celebrarse pues las del expresidente fueron políticas regresivas, en contra de los escasos avances comprensivos hacia la migración que se habían logrado en lo que va del siglo.

 Apenas Biden juró el cargo, dio por terminada la “emergencia nacional en la frontera sur” y por lo tanto canceló la construcción de un muro que tuvo más presencia en la retórica electoral trumpista que en la frontera, pues su avance fue mínimo.

 Otra orden ejecutiva de gran calado es el restablecimiento de la protección a los dreamers, alrededor de 700 mil jóvenes que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños y a los que Trump acosó durante cuatro años con la amenaza de que cancelaría el programa de Acción Diferida (DACA), decretado por Barack Obama.

 Otras medidas relevantes disponen: reunificar con sus familias a niñas y niños que fueron separados por el programa de Tolerancia Cero; terminar con el Protocolo de Protección a Migrantes (MMP), que establecía que los solicitantes de asilo permanecieran en México mientras se resolvía su petición; e incrementar de 15 mil a 125 mil los refugiados que recibirá Estados Unidos cada año.

 Especialmente significativo fue el envío a la Cámara de Representantes de su propuesta de reforma migratoria, cuyo avance se pretende sea gradual.

 De aprobarse, sería la primera reforma migratoria integral en más de 30 años. Para Clinton no fue tema; Bush y Obama no pudieron; y Trump, desde luego, nunca quiso.

 El proyecto de Biden se denomina “Ley de Ciudadanía de los Estados Unidos de 2021” y de concretarse representará un enorme avance para los migrantes y también para EU: por ejemplo, de acuerdo con el Center for American Progress, citado por el Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques, los beneficiarios de DACA aportarán alrededor de 460 mil millones al PIB nacional a lo largo de esta década. (Mauricio Farah, El Financiero, Opinión, p.31)

El Globo / La videollamada

Ayer sostuvieron una videollamada los presidentes de México y Estados Unidos. Su primera comunicación formal de trabajo, después de aquella primera llamada telefónica tardía de felicitación. Después de los primeros mensajes de saludo y bienvenida entre ambos jefes de Estado –con presencia de medios–, entraron de lleno a la discusión en detalle de los temas en agenda: migración, Covid-19 y cambio climático. La discusión formal fue a puerta cerrada y los medios no pudieron consignar el contenido de esas conversaciones.

 Del lado mexicano estuvieron los titulares de Marina, y un subsecretario de Defensa. El general secretario, ausente inexplicablemente con el estreno de la nueva secretaria de Seguridad mexicana.

 Coincidencias en materia de inmigración. Atacar las causas originales, invertir en Centroamérica e impulsar un acuerdo global en el marco de una nueva reforma prometida por Biden, son música a los oídos del gobierno mexicano. De seguir resguardando la frontera sur y norte con miles de efectivos de la Guardia Nacional, nada. No sabemos nada de si esos operativos impuestos por las presiones de Trump seguirán en vigor. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Mundo, p.29)

La esquizofrenia de la política exterior

Si no fuera por la reciente comparación de la ONU con un “florero”, de la autoría del presidente de México, podríamos constatar que los dos primeros meses en el órgano decisivo de esta organización pasaron sin pena ni gloria y con una presencia ocasional de los temas multilaterales en la agenda nacional.

En este tiempo se han revelado también las contradicciones entre lo que se hace en casa y lo que se propone afuera en dos ámbitos importantes: la distribución de las vacunas contra el COVID-19 y el medio ambiente.

A raíz de la política mexicana de promover el acceso universal a la vacunación, el 17 de febrero atestiguamos la denuncia que realizó el canciller Marcelo Ebrard ante el Consejo de Seguridad de la ONU contra el acaparamiento.

 De igual manera vimos la práctica presente en algunas alcaldías de la Ciudad de México, de negar la vacunación a los extranjeros residentes en México. Para mitigar la crisis que esta contradicción debió generar en los círculos internacionales, la Secretaría de Salud emitió un comunicado traducido al inglés, francés, alemán y chino, y distribuido por la Cancillería, que las personas migrantes en el territorio mexicano también recibirán vacuna. (Beata Wojna, El Heraldo de México, Editorial, p. 12)

Moneda en el Aire / Los banqueros y AMLO

Ahora se estima que en un momento ‘pico’ pueda haber más de seis mil convencionistas e invitados conectados; se ha dado pie a incluir a universitarios quienes podrán estar presentes por esa vía, pero también migrantes. Así es, han invitado a migrantes a quienes seguramente les darán los avances regulatorios para que ya no solo cuenten con el Banco del Bienestar, sino que sepan que todos los bancos a distancia podrán ofrecerles apertura de cuentas.

 En esta convención, Luis Niño de Rivera entregará la batuta y hay que reconocerle que tuvo dos años complicados al mando del gremio, pero de eso les cuento este jueves.

 Y en el otro lado de la moneda, en todos lados se inician sesiones y análisis del avance de la mujer en todos los ámbitos con motivo del próximo 8 de marzo; hace un año recordemos, fue la iniciativa un Día sin Mujeres y este año, las actividades virtuales sobre el tema están a la orden del día. Y dos datos de mujeres en el mundo financiero, la primera a nivel global, Jane Fraser que ayer fue su primer día como directora del banco internacional Citi y la primera mujer en dirigir una institución en el mero corazón financiero de Wall Street; con su llegada hubo un alza del 5.5 por ciento en las acciones, aunque fueron varios elementos que se conjuraron, lo cierto es que puede ser una buena señal en su arranque al frente del banco global.

 Otra mujer llegando a México desde Colombia es María Botero quien llega a Scotiabank como nueva directora de Recursos Humanos, con ocho años en el grupo migra ahora hacia estos lares, por lo pronto, bienvenida y ya veremos los planes que pondrá en marcha. Por lo pronto, la moneda está en el aire. (Jeanette Leyva Reus, El Financiero, Economía, p.13)

Historias de reportero // Una reunión que pinta de cuerpo entero al presidente

En el marco de la discusión de la polémica ley sobre los dólares en efectivo y el Banco de México, el presidente López Obrador aceptó reunirse con un grupo de empresarios que le externaron su preocupación por las implicaciones de ser aprobada: una baja en la calificación crediticia de México y menos inversión por la posibilidad de que dinero sucio se colara al banco central de una de las economías más importantes del mundo.

 La respuesta que les dio el presidente es una radiografía perfecta de quién es López Obrador y cómo gobierna.

 Les dijo que él ya había escuchado muchas opiniones negativas sobre la llamada Ley Banxico. Que el gobernador del Banco de México y varios subgobernadores se habían reunido con él para expresarle su rechazo. Que también el secretario de Hacienda le había advertido de los peligros. Que el canciller le había comunicado las preocupaciones de Estados Unidos si la ley se volvía realidad. También su asesor externo, Alfonso Romo. Que el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera estaba alarmado. Que otro grupo de empresarios se había igualmente manifestado en contra…

 …pero que él no creía que estaba mal, que podía ser buena, que estaba bien tener una ley así para ayudar a los migrantes y sus familias en el cambio de los dólares que mandan de remesas.

 Los interlocutores se fueron de espaldas. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)