Opinión Migración 020325

Frentes Políticos

¿Y Garduño? Mientras Donald Trump refuerza su frontera con 9 mil militares y afila su retórica antiinmigrante, en México el INM sigue siendo sólo un espectador de lujo. Francisco Garduño, el titular, parece más preocupado por evitar escándalos que por gestionar una crisis migratoria que se le desborda, entre incendios en estaciones migratorias y denuncias de abusos. Washington militariza, México acata y los migrantes quedan atrapados en un limbo donde la única estrategia es contenerlos. ¿El señor Garduño?, bien, gracias, mirando hacia otro lado. ¿Y Sergio Salomón Céspedes?, ¿para cuándo? (Excélsior, Nacional, p.9)

Piden atención para los migrantes en Canadá

Estimada Presidenta: seguimos con ánimo sus declaraciones y acciones en relación a los trabajadores migrantes. Nos preocupa la ausencia de Canadá en sus trascendentales instrucciones, como la relacionada al trabajo de los cónsules en EU, instándolos a trabajar directamente con nosotros.

Hemos insistido en que la defensa integral debe incluir a los migrantes organizados, y no reducirla a la red consular, porque la mayoría de ellos son buenos para fiestas y cócteles pero no para defendernos.

En Canadá, salvo el vicecónsul Atanasio Campos y Cynthia Moreno, de Toronto, nadie más está interesado en coordinar con Dignidad Migrante para la atención efectiva de los connacionales.

Seguimos sin saber por qué en Vancouver, no importa cuántas opciones y alternativas de coordinación les propongamos, los funcionarios simplemente no responden, y la desatención a los trabajadores aumenta. Incluso si no les importa nuestro conocimiento y efectividad en la defensa de los migrantes deberían respondernos a INFO@ dignidadmigrantesociety.org Pedimos su intervención para que la embajada y consulados en Canadá cumplan con sus funciones, les exhorte a coordinarse, y se animen a dejar la comodidad de sus oficinas para encontrarnos. Raúl Gatica. (La Jornada, Editorial, p. 2)

Número cero / Nuevo territorio indómito de los extraditables

La presidencia de Trump esta decida a imponer a México su paradigma contra las drogas y migración en un nuevo territorio indómito de la relación bilateral y en momentos de graves de riesgos geopolíticos globales. México es parte de una jugada mayor en la trama de la “guerra comercial” de EU para frenar el declive de su poder frente a China.

Las presiones para implantar su nuevo modelo conservador y proteccionista son notorias en los virajes de la estrategia de seguridad del gobierno de Sheinbaum, que sufre su agenda contra el fentanilo y la migración bajo el amedrentamiento de castigo arancelario y descarrilar el T-MEC. Ya no sorprende su estilo de negociar con puño de acero el déficit comercial con la exigencia como trofeos a capos de la droga o la expulsión del “enemigo” migrante para conservar sus lealtades electorales. Pero no por eso hace menos daño. Lo que sí genera interrogantes son los nuevos límites de la relación bilateral. Con poco más de un mes el poder, Trump ha sustituido el nearshoring por el “América Primero”, cambiado el nombre del golfo de México, empujado una frontera militarizada en ambos lados del río Bravo como no se veía desde hace un siglo, declarar terroristas a los cárteles y obtener la entrega masiva de capos mexicanos como premios codiciados para alimentar su discurso de “defensa” de EU.

Es un hecho histórico e inédito la entrega de 29 míticos “cabecillas” de los carteles, entre ellos la del Narco de Narcos, Caro Quintero, y otros delincuentes de alto perfil, como los fundadores de los Zetas. Dan cuenta de los cambios y los tiempos turbulentos por el desorden del nuevo modelo de EU en la era de Trump, hasta que su fuerza decaiga o se estabilice un nuevo patrón en la relación con México. Pero ¿cuáles son los pesos y contrapesos de los nuevos vínculos? ¿cada país asumirá la responsabilidad que corresponde en el combate a las drogas, el tráfico de armas o las adicciones? Se duda. En esta era de “órdenes ejecutivas”, golpes mediáticos, declaraciones e informaciones contradictorias, hay confusión sobre la naturaleza y límites de la cooperación. Sheinbaum ofrece pruebas de mayor colaboración en seguridad o migración para avanzar, cediendo. Pero por nuevos carriles, como indica el traslado de “extraditables”, sin un procedimiento de extradición y dudosa base legal, a juicio del Ejecutivo, que ninguno había usado antes. La justificación de la “excepcionalidad” en reos que purgan largas condenas, por el peligro de que los jueces los liberen, es inverosímil en la actual coyuntura comercial.

La expulsión “en caliente” no puede separarse de la urgencia de pasar el “examen” de Trump sobre los esfuerzos de México contra el fentanilo para detener los aranceles, a punto de aplicarse el 4 de marzo. Pero el hecho sienta un grave precedente ante otros posibles afectados, incluidos políticos vinculados con el crimen. El mismo Trump ha pedido investigar a los que pudieran beneficiarse del tráfico de fentanilo o de los migrantes, no obstante el discurso soberanista de Sheinbaum y el rechazo a la retórica expansionista con la que Trump impone sobrevuelos militares en territorio mexicano dentro de su plan de perseguir narcos como terroristas.

Aunque ni esa ofrenda o el también inédito desplazamiento del gabinete de seguridad para reunirse con Marco Rubio en Washington parecen “impresionarlo” lo suficiente para desactivar el castigo comercial; y ahora sólo queda el último recurso de una llamada de Sheinbaum para persuadirlo. En cualquier caso, los límites no son parejos y se imponen con la discrecionalidad unilateral de la fuerza, como enseña, por ejemplo, la militarización de la frontera o el mutismo a la solicitud de extradición de El Mayo Zambada que, según la FGR, fue pedida desde que viajo secuestrado a EU; o de menospreciar los resultados de Sheinbaum en seguridad para cumplir con su guerra contra el fentanilo con la detención de más de 11 mil narcos.

Lo único que parece claro en la era de Trump es su exigencia de que el núcleo central de sus políticas de seguridad o comerciales sean aceptadas sin cuestionar y menos confrontar, como ha optado por hacer Sheinbaum, con relativo éxito, para eludir el ataque y bullying que aplica a quienes no acatan sus designios. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional, p. 9)

Negociar con Trump

Si partimos de la premisa expresada en el artículo anterior: de que el objetivo de Trump es devolver a los Estados Unidos la Hegemonía económica, política y militar que tuvo en el pasado reciente, entenderemos mejor sus estrategias de negociación al interior de su país y con el resto del mundo. Dicho objetivo se sintetiza en el eslogan “American first” (América primero).

El ciclo de la hegemonía unipolar de los Estados Unidos iniciado con la caída del muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética y, que hoy se encuentra debilitada por el surgimiento del fenómeno geopolítico multipolar y por la crisis del “american way of life” idealizado después de la segunda guerra mundial.

Aquí entra en juego la personalidad política de Trump, él es un empresario que llegó a ser presidente, por primera vez en 2016 y, ahora en 2024. No es un político forjado a lo largo de una carrera administrativa o parlamentaria. Es un empresario, como decimos en México, marrullero. Acostumbrado a ganar dinero, aun pasando encima de la ley.

La demostración más nítida de su conducta ilegal es que el 10 de enero fue declarado culpable, por el juez Juan Merchan, de 34 cargos quien expresó que “es la primera vez que Estados Unidos tendrá un presidente acusado de criminal”. No fue condenado a purgar una condena de cárcel porque se le aplico una resolución como “Descargo incondicional”, que es una figura del derecho penal de los Estados Unidos que consiste en no eximir de culpabilidad al acusado, pero que no se le condena a prisión por causas superiores.

Los delitos cometidos por Trump son de la más diversa índole, Van desde pagos ilegales a una actriz porno, para que no revelara los encuentros sexuales con el presidente, hasta fraudes fiscales. Su conducta demuestra que siempre busca ganar, sin importar los medios. La observancia de la ley no se encuentra en su catálogo ideológico y no es un obstáculo para alcanzar sus fines. Por otro lado, tiene prisa, le urge obtener resultados, requiere legitimarse ante sus electores.

Su discurso político es agresivo, con el objetivo de intimidar al adversario Las órdenes ejecutivas, similares a los decretos presidenciales en México, son un instrumento poderoso que permite al presidente de los Estados Unidos implementar acciones relevantes sin requerir la aprobación del Congreso.

El presidente Donald Trump ha utilizado esta herramienta de manera amplia, firmando un número récord de órdenes ejecutivas en sus primeros 100 días en el cargo. Estas órdenes han tenido un impacto profundo en diversas áreas, desde la política migratoria hasta la economía y la defensa de los derechos civiles.

Algunas de las ordenes ejecutivas más destacadas son: 1. Política Migratoria restringir la entrada de personas de ciertos países de mayoría musulmana, lo que generó controversia y protestas a nivel nacional e internacional. También implementó políticas para limitar el asilo y la ciudadanía por nacimiento, afectando a miles de inmigrantes y sus familias.

  1. Economía y Comercio: impuso aranceles a productos de países como México, China y Canadá, con el objetivo de proteger la industria estadounidense.

Estas medidas han tenido repercusiones en las relaciones comerciales y han generado tensiones diplomáticas.

  1. Derechos Civiles: Por ejemplo, la orden que prohíbe a las personas transgénero servir en el ejército y la que elimina el reconocimiento de identidades de género no binarias en políticas federales.
  1. Anticorrupción: El presidente ordenó pausar la “Ley de prácticas corruptas en el extranjero”, que prohíbe a las empresas estadounidenses sobornar a políticos y empresarios en el extranjero. El argumento es que esa ley coloca en desventaja a las compañías estadounidenses para competir con las de otros países.

A pesar de la amplia utilización de ór denes ejecutivas, muchas de las medidas de Trump han sido bloqueadas por jueces federales. Algunas de las más importantes son: 1. La orden que buscaba eliminar la ciudadanía por nacimiento para hijos de inmigrantes indocumentados.

  1. Varias órdenes relacionadas con la equidad de género, como la que prohíbe el uso de fondos federales para tratamientos de afirmación de género en menores.
  1. Una orden que prohibía a las mujeres transgénero participar en deportes femeninos en las escuelas.
  1. El despido de personal del gobierno.

Las órdenes ejecutivas de Trump han tenido un impacto significativo en la política y la sociedad estadounidense. Sin embargo, muchas de ellas han quedado en ser acciones mediáticas, lo que beneficia políticamente a Trump ante sus electores, aunque hayan sido detenidas por jueces federales.

En el ámbito internacional Trump mueve sus piezas en el tablero acorde con su objetivo de que Estados Unidos recupere la hegemonía mundial, por medio de acciones en materia económica y en un reacomodo en las relaciones militares.

En esta ruta Trump adoptó una postura más conciliadora hacia Rusia. Envió a sus principales asesores de política exterior a Arabia Saudí para conversaciones directas con funcionarios rusos, con el objetivo de poner fin a la guerra contra Ucrania.

Dejó fuera de las negociaciones a Europa y a Ucrania, país al que está acorralando para expoliar sus recursos minerales. Además, EU votó en contra de Ucrania en las Naciones Unidas y estrechó relaciones con Israel justificando la masacre de palestinos en Gaza.

La política exterior de Trump ha sido marcada por un enfoque unilateral. Estos cambios han tenido un impacto sig nificativo en la posición de Estados Unidos en el mundo. Hay que entender esos cambios para negociar con Trump.

En este tablero geopolítico reconfigurado por Trump ¿dónde queda ubicado México? El presidente estadounidense ubica el desequilibrio en la balanza comercial entre México y Estados Unidos como uno de los factores del deterioro económico de su país. Este es el fondo de la agresiva política hacia México.

Aunque hay que decir que la política antidrogas de avestruz del gobierno de AMLO ha favorecido la postura de Trump. El giro de la política de combate a la delincuencia organizada del actual gobierno muestra claramente que, si se podía hacer algo, sin caer en algo parecido a la guerra desatada por el expresidente Felipe Calderón.

El objetivo de Trump con México es económico, por eso las acciones y concesiones que haga el gobierno mexicano en materia de migración y narcotráfico no serán suficientes. Se entregaron al gobierno de los Estados Unidos 29 capos del narcotráfico, sin que se sepa a cambio de qué.

La conferencia de prensa del Gabinete de Seguridad del viernes 28 de febrero deja un largo camino sembrado de dudas. El Fiscal Hertz Manero mencionó que no fue extradición sino una entrega con sustento en el artículo quinto de la Ley de Seguridad Nacional y el artículo ochenta y nueve de la Constitución.

Ninguno de esos artículos dispone un procedimiento para entregar a un ciudadano mexicano para que sea juzgado en otro país.

A reserva de realizar más adelante un análisis jurídico detallado, lo evidente es que el gobierno no ha explicado con nitidez las bases legales en que se sustentó su acción, porque todo indica que fue una decisión política sin sustento jurídico. La imagen que se deja es que el gobierno mexicano fue doblegado por el estadounidense, porque como resultado de una negociación algo obtienen cada una de las partes. No se ve que recibirá México.

Ahora Trump está exigiendo que se investigue a los políticos mexicanos involucrados en el narcotráfico. Lo cual sería saludable si se acompañara con una investigación igual en los Estados Unidos, para descubrir la red macrocriminal trasnacional que controla el narcotráfico en ambos países.

Aunque de la adversidad o de los errores, en ocasiones, se puede obtener algún beneficio. Esta última exigencia de Trump a México tal vez pudiera ponerle la mesa a la presidenta Sheinbaum, para mostrarles el garrote a tirios y troyanos, incluyendo a algunos correligionarios. (Javier Santiago Castillo, La Crónica, Opinión, p. 5)

Operativos, no redadas

Afuera de una carnicería mexicana en Phoenix hay una cinta de seguridad que asegura el perímetro. Agentes de diferentes departamentos de seguridad resguardan la zona en una calma aparente; ellos tranquilos, pero una comunidad migrante los observa de lejos con la piel chinita.

¿Qué estarán haciendo? Portan los chalecos que los identifican como policía, alguaciles o investigadores, con todos los acrónimos que escuchamos con frecuencia en operativos, pero que muchos no terminan de entender qué hacen, solo saben que trabajan para el gobierno.

Mi gente, está la migra en la 31 avenida y la Van Buren, ándense con cuidado, es una redada. #WachaLaMigra. Ese mensaje lo recibimos de diferentes personas en WhatsApp y lo vemos publicado y copiado en múltiples perfiles de Instagram y Facebook. La gente se organiza. Yo ando cerca.

No es un martes cualquiera; ya ninguno se siente normal. Han pasado poco más de seis semanas de la toma de protesta de Donald Trump como presidente y no ha habido tregua. Las protestas disminuyen, pero las alertas continúan. Vi una patrulla afuera de la tienda; hay una redada en una gasolinera; mucha migra afuera de una escuela… los reportes se multiplican. El miedo es real: Arizona es la tierra de los estados migratorios mixtos. A veces el temor da fuerza, pero otras, nubla la razón. Al final, nadie puede bajar la guardia.

La misma tarde, el Departamento de Seguridad Pública informó que fue un operativo de investigaciones financieras y no de motivos migratorios; 19 arrestos en diferentes partes del Valle del Sol y muy pocos detalles de la naturaleza del caso. El dueño de la carnicería confirmó que no fue una redada, sino una investigación que tenía un blanco en específico y que ninguno de los empleados terminó en custodia de las autoridades.

Pero saber que solo iban por una persona, no tranquilizó a quienes viven pendientes de la presencia policial en sus comunidades.

Hace un año, esto hubiera sido otro caso aislado que se reportan en las noticias todos los días: una investigación, los arrestos y nada más. Hoy hay escepticismo. La mera presencia de una patrulla o de un carro oficial sin logotipos provoca ansiedad; los uniformados se han convertido en símbolo de aprehensión y estrés y no en el sinónimo de seguridad. No es el individuo, es el sistema. No es la ley, sino las muchas teorías que nacen de la incertidumbre y el exceso de poder.

No se puede ignorar ni minimizar el impacto de una retórica antiinmigrante en una comunidad vulnerable que ha sido abatida por la política, pero tampoco se puede amplificar lo que no sucede, solo porque nos da consuelo. Hasta el momento en Arizona, son operativos con blancos específicos los que han provocado el desazón y preocupación; no hay redadas, tampoco deportaciones masivas. Aún no llega el fenómeno Trump con toda la fuerza y, para ser sinceros, no es cuestión de saber si tocará tierra en Arizona, sino de cuándo lo hará. (Maritza Félix, El Sol de México, Análisis, p.15)

Cartones

Tenazis

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(Luy, Reforma, Opinión, A 15)