El martes por la noche en la estación migratoria de Tenosique, Tabasco, comenzó un incendio, parece que provocado por migrantes desesperados.
El fuego provocó una revuelta, se rompieron puertas y la mayoría de los migrantes logró salir. No todos, ni todos con bien. Los reportes durante esa noche y la mañana de ayer hablaban de un muerto, otros reportes de la prensa local de dos.
La casa Hogar- Refugio 72 confirmó la muerte de un migrante guatemalteco y denunció que “varios testimonios recabados por La 72 coincidían en la inacción e incapacidad de agentes de migración, Guardia Nacional y Policía Estatal para manejar la situación: se negaron a abrir las celdas para facilitar la evacuación de hombres, mujeres y niños; los detuvieron en la entrada principal, cerrando y poniendo candados, para evitar su huida; incluso alguna familia con niños reportó como un guardia nacional amenazó con golpearles si intentaban salir”.
La organización Movimiento Migrante Mesoamericano informó de 9 heridos. El Inami dice que sus agentes trataron de tranquilizar y controlar a la población de la estación pero que no respondieron “de manera adecuada”.
Sí, así dice. Una semana antes, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos había advertido su “preocupación” por el “aumento de personas en contexto de migración alojadas en estaciones migratorias y estancias provisionales del Instituto Nacional de Migración (INM), ante las medidas de contingencia de salud contra el COVID 19 tomadas por diversos países, entre ellas, el cierre de fronteras”.
La CNDH había hecho un exhorto a la Secretaria de Relaciones Exteriores y al Instituto Nacional de Migración “a gestionar los acuerdos internacionales que se requieran a fin de implementar mecanismos que faciliten la digna y sana repatriación de extranjeros varados en territorio mexicano y garanticen sus derechos”. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Estos repatriados no los tiene ni Trump.- Nos hacen ver que no todo es malas noticias. Según cifras de la cancillería mexicana, al día de ayer se había logrado la repatriación de 8 mil mexicanos que se encontraban varados en el extranjero a consecuencia de la pandemia de Covid-19. Aunque es un hecho que existen mexicanos varados en varias naciones, las condiciones imperantes en algunos de los países en los que se encuentran, por ejemplo la existencia de toques de queda y cierres totales de aeropuertos en muchas ciudades, sumado a que la Fase 3 de la pandemia entrará en una gran parte de naciones del mundo, hacen que por el momento sea prácticamente imposible poder regresar a los mexicanos. Nos comentan que la cifra de retornos que ha logrado la Secretaría de Relaciones Exteriores, que encabeza el canciller Marcelo Ebrard, es bastante destacable a nivel mundial. Nos aseguran que incluso supera a la alcanzada por Estados Unidos. Así que México registra un número de retornados que no tiene ni Trump. (El Universal, Nación, p. 2)
Marea de dólares… Uno de los principales alivios económicos para México son las remesas, flujos que significan 2.8% del PIB y el sustento de 6 millones 488 mil personas en el país.
Al día ingresan en promedio 100 millones de dólares (mdd). Sólo el año pasado México recibió 36 mil 49 mdd por ese concepto, cifra récord y un incremento anual del 7.04%.
La realidad es que desde 2013 a la fecha esos envíos parecieran imparables. En los últimos 6 años acumulan un alza del 65% en dólares y del 95% en pesos.
De igual forma al arranque de este complejo 2020 esas transferencias mantuvieron el paso. Al primer bimestre sumaron los 5 mil 277 mdd, un aumento del 7.83% respecto al mismo periodo del 2019… (Ángeles Aguilar, La Razón, Negocios, p. 16)
En la actualidad, 30 millones de personas no poseen seguro médico en esa nación, y otros 40 millones sólo acceden a planes deficientes, con copagos y seguros de costos tan elevados que sólo pueden ser utilizados en situaciones extremas.
Cientos de miles de inmigrantes indocumentados han hecho contribuciones monetarias a un seguro federal, por si pierden sus trabajos algún día, pero ahora ven que no califican para cobrar sus contribuciones porque sus papeles no están en regla. Después de la muerte de un inmigrante que no acudió a una clínica, pese a estar infestado con el coronavirus, la alcaldesa de Washington hizo un llamado desesperado a los indocumentados para que no tengan miedo de ir a un hospital si se sienten enfermos. Trump se ha burlado una y otra vez de estas autoridades demasiado sensibles.
Si fuera menos soberbio y tuviera instinto de conservación, el gobierno de EU entendería que la solidaridad podría traducirse en acciones para frenar las consecuencias sociales de la epidemia en su propio país, y que podría contar con Cuba para ello, como lo están haciendo hoy decenas de países, ricos y pobres. (Rosa Miriam Elizalde, La Jornada, Opinión, p. 18)
Interceden por migrantes mexicanos
Los mexicanos migrantes, diariamente preguntan a la Dignidad Migrante Society si Canadá, país a donde miles vienen a trabajar desde 1974, tiene algún apoyo económico para ellos sin saber cuándo podrán venir a trabajar. Nuestra capacidad de atender las necesidades de los trabajadores está rebasada. Nuestras peticiones al gobierno canadiense para disponer de algún apoyo para quienes están en Canadá sin estatus legal y para los trabajadores migrantes que permanecen en México, no ha tenido respuesta.
Cuando el coronavirus pase, estos trabajadores serán fundamentales para apuntalar la economía mexicana. Por ello, en nombre de miles de ellos le solicitamos pueda establecer algún apoyo para esta población que, en tiempos normales, hacen tanto por el país. (La Jornada, Editorial p. 10)