Todo el apoyo
La Segob, que encabeza Olga Sánchez Cordero, está dando todo el apoyo a la familia de Victoria Esperanza Salazar, asesinada por policías municipales de Tulum. La funcionaria instruyó a su equipo a dar las garantías que requieren sus hijas. Por eso, el titular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, les entregó visas temporales por razones humanitarias. (El Heraldo de México, Opinión, p.2)
Tristeza infinita, incapacidad para pensar alguna acción que remedie, o al menos, nos consuele de su terrible asesinato. ¿Metáfora del avance en igualdad de derechos asesinados por las fuerzas gubernamentales? Ella, ellos, artera e impunemente. Ser migrante protegida, ser morena, ser pobre, ser mujer, ser madre soltera. Todo ello la condenó a muerte en este país, capaz de reducir hasta el ridículo a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y al Consejo Nacional para Prevenir y Erradicar la Discriminación. También, de transformar al Instituto Nacional de Migración en un muro de infamia. De las policías, en peores condiciones. ¿Eso es transformar con justicia y paz social, gobernar con honradez y austeridad?
Migró a Tulum (antes Zama, en maya, amanecer. Tulum, muralla) buscando seguridad, encontró pareja mexicana tóxica y, luego, la muerte. Luchó por vivir con dignidad, fue tirada a la calle y asfixiada. Trabajó para ver crecer a sus hijas y ellas no la mirarán más. Su nombre presagiaba otro destino, quizás un desesperado y vano intento por burlarlo. Su porvenir estaba inscrito en un sistema patriarcal con líneas retorcidas. Ni ella ni muchas otras pueden tener visas protectoras contra ese aterrador sistema sexista, clasista, racista, patriarcal. No son turistas bienvenidas al paraíso maya de arenas blancas.
¿Sería casualidad que la asesinaran la tarde previa a la inauguración del Foro Generación Igualdad? Quizás, pero si se registran 11 feminicidios diarios, hubiera sido ella o cualquier otra. Que los asesinos materiales fueran policías, también podría ser fortuito, pero se habían prendido las alarmas. El pasado noviembre, la policía disparó en Cancún contra una marcha pacífica de mujeres. Y no hubo quién se preocupara por capacitarlos para aplicar protocolos de gradualidad de la fuerza, con perspectiva de derechos humanos y de género como, según la ley, deben hacerlo.
¿Se les puede pedir prudencia y contención a quienes viven ambientes de violencia machista permanente y arriesgan la vida y la libertad por un muy bajo salario? Elena Azaola: “ser un policía es una vivencia ambivalente: de poder, pero a la vez vergonzosa, de vocación, pero a la vez de sobrevivencia”. Esquizofrénico. Y sobre ellos, sólo sobre ellos, caerá todo el peso de la ley. Desde los congresos, se han recortado recursos para capacitarlos, equiparlos, mejorar sus condiciones laborales. Imposible, claro, por la austeridad. Perturbador.
Cadena de mando, cadena de errores, cadena de horrores. Vertical, como mandata el patriarca desde tiempos ancestrales. Según el diccionario: “Patriarca: Nombre dado en la Biblia a algunos personajes del Antiguo Testamento que fueron jefes o cabezas de una numerosa familia o descendencia: Abraham, Isaac y Jacob”.
Engels y Weber se refieren al concepto como “relación con un sistema de poder y, por lo tanto, de dominio del hombre sobre la mujer”. Las feministas precisan: “la manifestación e institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y los/las niños/as de la familia, dominio que se extiende a la sociedad en general. Implica que los varones tienen poder en todas las instituciones importantes de la sociedad y que se priva a las mujeres del acceso de las mismas, pero no implica que las mujeres no tengan ningún tipo de poder ni de derechos, influencias o de recursos”. Diccionario de la transgresión feminista.
Victoria, nombre cuyo significado es “vencedora, triunfadora” y, por extensión, “la que triunfa sobre el mal”. ¿Será profecía? Esperanza era su segundo nombre. Y tal vez, ése sea el talismán para perseguir la igualdad de derechos en este país de cínicos, donde, ojalá, no sea posible que un violador llegue a gobernador. Que algún día sea real nuestra victoria, vía la perseverancia, iluminada por nuestras esperanzas.
La muerte de Victoria nos recuerda las palabras de Demóstenes, uno de los 10 mayores historiadores y cronistas griegos: “Nada es más detestable que el deshonor, nada más horrible que la esclavitud. Hemos nacido para el honor y la libertad: conservemos estos valores o muramos con dignidad”. Victoria. (Clara Scherer, Excélsior, Opinión, p.11)
La pigmentocracia Maya
Yo sé que se asombrarán mis queridos seguidores de El Heraldo que no estoy de manteles largos y sonando espantasuegras o lanzando confeti por los primeros 100 días del tercer año de gobierno de mi profeta de Macuspana.
Para que no anden de mal pensados, les confieso que el festejo ya lo hice en privado ya hasta me eché unas entre pecho y espalda a SU salud, a la de ÉL.
Pero hoy les comparto reflexiones que hice al lado del maestro Canché, periodista del sureste. Habitante preocupado de Tulum. Si bien la muerte de Victoria Salazar ha provocado la opinología de grupos involucrados y los que no, me gustaría reenfocar el debate de los trágicos sucesos del 28 de marzo.
A raíz de un video dado a conocer por el propio periodista Canché, se supo lo que había sucedido en la tiendita de conveniencia minutos antes del asesinato de esta migrante. En el video todos podemos ver que se comporta de forma errática y eufórica. No parece amenazar a nadie. De hecho corrió detrás de las cajas y abrazó a uno de los empleados. No intentó robarse el agua, ¡¡¡hasta la pagó!!!
De pronto vemos llegar a la patrulla en el momento en que Victoria pone un pié en la calle. Los trabajadores del Oxxo juran no haberla llamado.
¿Qué vecino o vecina de tan alta moral y buenas costumbres se habrá sentido tan perturbado por la presencia de una mujer que, sin agredir a nadie, a lo mejor se había echado unos alcoholes o alguna sustancia mágica encima? ¿Qué les inquietaba?
Y luego, evidentemente, el proceder de los policías quienes normalmente acceden a esa muy malparada chamba por aquellos lares, cuando no encuentran nada en el sector turístico. Y que, dicho sea de paso, ¡¡¡tampoco reciben alguna capacitación en cuanto a derechos humanos o protocolos para situaciones como ésta!!! El sureste es un espejismo de bienestar, espejo y apéndice de un Miami que te hace sentir ya casi en el sueño americano.
La verdad es que es un lugar donde la piel morena te condena a servir en castillos lujosísimos en los que nunca te podrás hospedar. De hecho, a esto le achacan el gran número de jovencitas lugareñas que cometen suicidio en la zona. Paraíso donde si tu piel es oscura no importa que tengas visa humanitaria, que tu esposo te golpee y viole a tu hija. Siempre estarás en la mira de la justicia.
Y que por órdenes de algunos superiores, si tu piel es blanca, no importan los desmanes que hagas… tienes carta abierta para “ lo que quieras”. Incluso matar a tu esposa si eres productor de Hollywood, ¿se acuerdan? Los jodidos matando y oprimiendo a los jodidos. El sistema lo ha sabido armar en grande, ni siquiera necesita mancharse las manos.
A ver si no empezamos a copiar las costumbres de San Cristóbal de las Casas donde todavía los caciques caminan sobre las banquetas y los que están por debajo de su nivel, lo hacen descalzos en pleno arroyo. Soy Fernanda Tapia y mi barrio me respalda. (Fernanda tapia, El Heraldo de México, Opinión, p.9)
Innumerables los eventos en donde el Ejército necesariamente se ve involucrado en distintas situaciones, para bien o para mal, como innumerables las funciones a las que nunca dirá no. La misma lógica lo vuelve vulnerable a un sinfín de circunstancias, responsabilidades y señalamientos. El hecho registrado en Motozintla, Chiapas, en el que un soldado por error, declaración del mismo secretario de la Defensa en la mañanera del pasado martes, le da muerte a un migrante guatemalteco es un ejemplo.
El parte a detalle de viva voz del propio Gral. Sandoval indica que, en un puesto de seguridad militar, y hago énfasis en esto, de seguridad militar, en donde transitan ilícitamente personas que transportan combustible y contrabando, un vehículo se detiene antes de llegar y se echa en reversa tratando de evitar la revisión e intenta huir. Uno de nuestros elementos reacciona erróneamente y dispara hiriendo a una de las tres personas, causando su muerte. Lamentable el resultado de la reacción del personal militar, no sé si la palabra errónea, fue la correcta, puesto que están ahí como autoridad para impedir actividades ilícitas, están ahí con un propósito, el mismo por el que trató de huir el ahora fallecido.
La reacción de la gente de Motozintla, migrantes y ciudadanos guatemaltecos, nos vuelve a indignar, soldados mexicanos en su territorio secuestrados y humillados por una situación que se debió, más allá de la desafortunada y torpe reacción de un soldado amenazado por un comportamiento inusual, a la conducta evasiva frente a la autoridad, a quien el protocolo indica detener y revisar exhaustivamente por sospechoso. De ninguna manera se justifica que por tener alguna conducta incierta un soldado dispare a matar, la muerte de una persona, sea quien sea será siempre lamentable, pero solemos olvidar las conductas ilícitas que lo provocan.
Grave el incidente que podría restar autoridad a los puestos militares en retenes a lo largo de todo el país, pues en este caso sometieron a los soldados, incluso tratando de llevarlos a territorio guatemalteco. En la misma semana muere una migrante salvadoreña en Tulum a causa de un salvaje procedimiento para someterla por una mujer policía. La mujer fallecida irrumpe en estado inconveniente en un establecimiento, toma por la espalda y cuello a un empleado, quien solicita apoyo a seguridad pública. Tampoco se justifica por la incapacidad de policías municipales la muerte de la mujer, pero su detención es provocada por poner en riesgo a clientes y empleados en un establecimiento. En ambos casos la razón de la muerte fue la misma, excesivo uso de la fuerza de parte de una autoridad que tendrá sus consecuencias. Pero también en ambos se olvida la causa. En Motozintla, los soldados reciben toda clase de insultos por los pobladores y en el caso de Tulum, quienes reciben el regaño son las instituciones en palabras del presidente de El Salvador, parece olvidar por la forma en que habló de México, que opinaba distinto cuando vino por unos cientos de miles de dólares para su nación y, en donde las migraciones hacia EU y nuestro país se dan por las condiciones inhumanas en las que vive el pueblo salvadoreño sin que su presidente pueda evitarlo. (Miguel Ángel Godínez García, Excélsior, Opinión,p.4)
La administración del presidente cuadragésimo sexto de Estados Unidos se ha estado concentrando en tres temas fundamentales dentro de sus 100 primeros días de gobierno: vacunación covid, migración y estímulos fiscales para la economía interna.
Aunque dentro de la Casa Blanca consideran que el tema de la migración en la frontera sur de Estados Unidos es sólo un “problema grande”, distintos medios informativos y diversas voces dentro del Capitolio se atreven a decir que esta situación se ha convertido en una “crisis”.
La responsabilidad recae completamente para la gestión en turno y las consecuencias se podrían ver desde mucho antes de 2022. ¿Por qué podríamos ver las consecuencias desde antes? Sencillamente, porque hay varias facciones demócratas que no están de acuerdo con las acciones migratorias que está implementando el presidente Joe Biden: algunos están a favor de despenalizar la inmigración ilegal hacia EU, como otros han pensado que sería un grave error para la seguridad interna del país. Se sabe que la actual vicepresidenta, Kamala Harris, habría tomado la postura de no penalizar la entrada ilegal al país cuando contendía la elección interna demócrata. Todavía para 2019, y según la encuesta NPR/PBS NewsHour, 51% de demócratas pensaba que era una buena idea, sin embargo, 61% pensaba que era algo bastante progresista.
Aunque Biden sea un demócrata, es bien sabido que nunca ha estado de acuerdo en despenalizar la inmigración ilegal hacia Estados Unidos. Según una encuesta de CNN, sólo 28% del votante promedio piensa que es una “buena idea” despenalizar la inmigración ilegal, y 65% considera que sería una “mala idea”.
El latino, el centroamericano y el mexicano pensaron que al entrar Joe Biden a la Casa Blanca se abrirían las fronteras entre México y Estados Unidos de manera automática. Se dejaron ir por la iniciativa de regularizar a más de 11 millones de indocumentados dentro de territorio estadunidense. La confusión del “hombre bueno” ilusionó a miles para buscar un nuevo futuro.
La realidad es que nunca prometió abrir las fronteras o dar paso libre al país. Las consecuencias se han dejado ver desde un principio: más de cinco mil detenidos por día en la frontera sur y lo que más preocupa es la cantidad de menores de edad que son detenidos en la línea fronteriza. Se esperan más 150 mil inmigrantes para finales de marzo y principios de abril.
Según cifras de la Patrulla Fronteriza, 70% de los aprehendidos oscila entre 16 y 17 años, 1.5% corresponde a niños de uno a tres años y el resto son familias o mayores de edad. En febrero se incrementaron en 28% las detenciones y se contabilizaron casi 100 mil.
El mensaje de Biden ha sido claro: ¡No vengan a Estados Unidos!
¿Sigue siendo el “hombre bueno” para los que buscan llegar a EU?
Los centros de detención se encuentran en su máxima capacidad de alojamiento. Las imágenes reflejan la situación deplorable que le dejó Trump a Biden. En Donna, Texas, el centro de detención es para 250 personas, pero hay más de 4,100, por ahora. Se espera una inversión importante en camas y en la expansión de estos lugares.
Biden declara que fue elegido para resolver problemas, no para quejarse del pasado.
¿Será capaz de bajar el flujo migratorio en los próximos seis meses con la ayuda de México, sirviendo éste todavía como un escudo antiinmigrante y un refugio temporal?
Joe es la esperanza de muchos migrantes, pero también la barrera de la desilusión para otros. (Ricardo Ortiz Esquivel, Excélsior, Opinión, p.22)
La inseguridad pública en México alcanza todos los estratos y modalidades. Sólo en una semana se registraron tres hechos de alta visibilidad que reflejan el estado de cosas en el país. En Tulum, Quintana Roo, cuatro policías municipales golpean a una mujer salvadoreña hasta provocar su muerte (27/03). En Motozintla, Chiapas, militares mexicanos, sin razón aparente, disparan contra un vehículo en un retén y resulta muerto un ciudadano guatemalteco (29/03). En Coatepec Harinas, Estado de México, 14 policías (estatales y municipales) mueren en una emboscada en manos del crimen organizado (18/03).
El evento en Tulum refleja la existencia de una policía, en el mejor de los casos, mal preparada, sin ética profesional e ignorante o despreocupada por los protocolos y las buenas prácticas. En el peor, coludida con organizaciones delincuenciales. Cuando la víctima finalmente había logrado ingresar a México con una visa humanitaria para salir de lo que seguramente era otro infierno, encuentra la muerte en manos de los policías del municipio anfitrión. Este hecho muestra claramente la falta de atención y compromiso de los gobierno estatal y federal con las policías municipales.
La muerte del ciudadano guatemalteco en Motozintla refleja la inadecuación de la decisión de asignar a los militares las tareas de seguridad pública. Sus protocolos son muy distintos a los de las y los policías. Los militares están educados para neutralizar amenazas con el uso de la fuerza. Si un potencial enemigo desobedece una orden, ellos disparan. Ahora los migrantes son la potencial amenaza. Así lo indicaron sus mandos. Siguieron sus protocolos. El secretario de la Defensa Nacional pidió una disculpa por el error cometido. Pero el mayor error está en la decisión política de asignarles a los militares estas tareas, lo que garantiza que esta situación se repita.
La emboscada que provocó la trágica muerte de 14 policías en el Estado de México pone en evidencia al menos dos hechos de la mayor gravedad. Primero, la debilidad estructural de nuestras policías locales que no cuentan con la preparación, el equipamiento y la inteligencia necesarios para enfrentar al crimen organizado. El actual gobierno optó, al igual que los anteriores, por dejar esta tarea en manos de una fuerza centralizada para subsanar la debilidad de las policías locales ahora responsabilidad de los militares. Este es el resultado.
Difícil decir cual de los tres escenarios es más grave y doloroso para el país. El de policías que en el supuesto cumplimiento de su deber golpean hasta provocar la muerte de una mujer inmigrante; militares que disparan contra lo que se mueva con el conocido resultado o policías que son fáciles victimas del crimen organizado.
De acuerdo con las cifras del Secretario Ejecutivo de Seguridad Pública en marzo se rompió nuevamente el récord de homicidios: 2,444 asesinatos, lo que promedia 78.8 homicidios diarios, uno de los índices de violencia más altos del mundo. Cada día se cometen al menos 10 feminicidios. No se ven resultados, generales o parciales, de la estrategia de seguridad pública del gobierno federal.
El anterior secretario de seguridad pública del gobierno federal optó por la carrera política y prefirió abandonar el barco. La secretaría encargada de la seguridad publica en el país está desdibujada. Ahora los mandos militares son los responsables y la información sobre sus acciones son reservadas por razones de seguridad nacional. Nos enteramos de los hechos por la prensa, los videos y los testimoniales. Sobre las investigaciones y sus resultados, nada se sabe.
Frente a todos estos hechos aparecen las denuncias internacionales de violaciones de derechos humanos en México. Para el presidente López Obrador estas denuncias son del todo injustificadas, producto de maniobras de los conservadores y de actitudes intervencionistas por parte del gobierno de Estados Unidos. A diferencia del secretario de la Defensa Nacional, que al menos reconoció el error y pidió una disculpa, el presidente y su gobierno jamás se equivocan. Para él los reclamos y denuncias son sólo historias inventadas. El pueblo bueno, incuestionable entelequia, está siempre con él. A esto debemos sumar las crisis sanitaria y económica, abonan el camino para mayores desequilibrios y resquebrajamientos en el país en pleno año electoral. (Luis Herrera Lasso M., El Universal, Opinión, p.)