Opinión Migración 020623

Sube y baja

Ron DeSantis

La estrategia xenofóbica del mandatario republicano y aspirante a la Casa Blanca obligó a comerciantes, traileros, propietarios de negocios y trabajadores en general a efectuar en ese estado “un día sin inmigrantes”. (La Crónica de Hoy, La dos, p. 2)

Seguridad y defensa // Biden perdió control de frontera mexicana

Un poco porque el tiempo político fronterizo se cruzó con el ambiente de la elección presidencial estadounidense adelantada de noviembre de 2024, pero otro poco porque el presidente Biden y la vicepresidenta Harris nunca entendieron la lógica compleja de la frontera México-EU, la crisis en la frontera sigue agudizándose.

Trump colocó a México, la migración y el narcotráfico como el tema central de la campaña de 2016 y lo volvió a hacer en 2020, frente a una Hillary Clinton incapaz de entender la problemática de esa zona y luego de un Biden que respondía más al contrapeso electoral que una oferta programática.

La Casa Blanca perdió el control de la frontera, el mandatario texano Abbott tiene las iniciativas y gobernadores republicanos del interior de EU están enviando tropas de sus guardias nacionales a la zona fronteriza para militarizar y sobretensar el cruce de migrantes y droga.

La pasividad y/o incompetencia de la Casa Blanca está escalando no solo grados de violencia persecutoria contra los cientos de miles de migrantes que están reventando los controles fronterizos, sino que está reintroduciendo factores raciales que se habían superado y que se están reactivando en modo de perfiles ideológicos similares a la guerra civil de mediados del siglo XIX.

El problema de la migración que enfrenta la incompetencia de Biden está rompiendo los precarios equilibrios sociales en estados de la Unión a donde el gobernador Abbott ha ido a literalmente “tirar” a migrantes ilegales capturados para que autoridades estatales y municipales demócratas se hagan cargo de los solicitantes de visas.

Los republicanos tienen clara su agenda racista para 2024, en tanto que los demócratas no tienen siquiera idea de la magnitud del problema.

Zona Zero

En cumplimiento con el Quinto Transitorio que permite el citatorio al gabinete presidencial de seguridad para redondear el informe semestral del programa respectivo, la reunión en la Comisión Permanente con los titulares de las áreas ejecutivas de seguridad pública fue anticlimática porque se hizo a puerta cerrada y sólo ante los miembros de la comisión bicameral, cuando se ha hecho ya necesaria la comparecencia individual de cada uno de los secretarios del gabinete ante los plenos legislativos para explicar el gravísimo problema de la inseguridad que sigue latente en la vida nacional. (Carlos Ramírez, 24 horas, Estados, p. 10)

Los nuevos retos de Sudamérica

En los últimos años la región latinoamericana ha estado en el ojo del huracán de los cambios socioculturales y económicos, en el análisis de la geopolítica mundial. Su importancia radica no solamente, en los enormes flujos migratorios que se han acentuado en la parte central del continente hacia los Estados Unidos y Canadá, sino también, en la relevancia que han llegado a obtener países como Argentina, Brasil y Colombia, en el intercambio de mercancías y materias primas hacia Europa y Asia.

Es en este último punto, es donde la visión historicista que ha planteado la Unión Europea con relación al sostenimiento de las relaciones comerciales y diplomáticas con América Latina sufre grandes reveses y tiene muchas áreas de oportunidad en el futuro inmediato por mejorar.

Para Europa es crucial que el pronunciamiento -en conjunto- del continente americano con relación al conflicto entre Rusia y Ucrania, sea difundido de manera abierta en todos los foros del mundo, por parte de los latinoamericanos, ofreciendo total respaldo a las restricciones económicas que se han impuesto hacia el país de los zares, por parte de occidente liderados por Estados Unidos y los miembros del G7. El problema es que este punto de vista no es del todo respaldado por América Latina. De hecho, las preocupaciones de la UE en este sentido, es que el acercamiento comercial que ha tenido Rusia y China con varias naciones del Cono Sur, funjan como un aliciente para que el distanciamiento entre la UE y los países sudamericanos termine siendo una realidad.

 “América Latina no habla con una sola voz con respecto a la guerra en Ucrania. Si bien, exceptuando Costa Rica, nadie habla de sanciones a Rusia, en Naciones Unidas votan con Estados Unidos y la Unión Europea y muchos se han pronunciado contra la agresión”, ha referido la presidenta del Instituto Nórdico de Estudios de América Latina (NILAS), DW de Benedicte Bull.

En este mismo sentido, en una conferencia efectuada en el Parlamento Europeo en el mes de abril, especialistas analizaron la geopolítica de la región, es decir, la influencia de Rusia y China en este conjunto de naciones. El punto más importante: ¿cómo dar un salto cualitativo hacia una asociación birregional sólida entre la UE y América Latina y el Caribe?

La respuesta por supuesto, no es nada sencilla, ya que históricamente la UE al igual que Estados Unidos, han tratado de manera despectiva y asimétrica, las relaciones comerciales con Latinoamérica al concebirla como un enorme almacén de manufactura barata e insumos a bajo costo.

En otras palabras, para la región del viejo continente y sobre todo, para los estadounidenses mantener el control territorial y estratégico sobre la región sudamericana y centroamericana siempre ha sido una prioridad; en primer lugar, por cuestiones geográficas que se han traducido en un control férreo de las mercancías y los flujos migratorios de cualquier nación, asiática u opositora del bloque económico en la región-dominado por supuesto por Estados Unidos-; en segundo lugar, porque con base en la agenda de seguridad nacional de los Estados Unidos, mantener la prevalencia económica y política en la región, es clave en su rol geopolítico a nivel internacional, ya que de esta manera, se limitaría la insurgencia de China en la región y por supuesto, la diversificación de otras monedas que no sean el dólar.

El problema es que este planteamiento es bastante básico y anquilosado para tratar de explicar y entender el nuevo rol que la economía mundial empezará a tomar en los años que están por venir, en todas las regiones del mundo, pero principalmente, en regiones en vías de desarrollo con un potencial significativo de recursos naturales-en este supuesto, México y Brasil lideran la lista en la región-.

En resumen, lo que la UE y Estados Unidos, deben razonar, es que en la región latinoamericana existe un espíritu histórico, aún no superado de percibir y entender, la relación con el país de las barras y las estrellas, a partir del imperialismo y el colonialismo que se ha acentuado, por medio de múltiples capítulos a lo largo de la historia. Algunos ejemplos de ello, serían: la operación cóndor (encubierta), llevada a cabo, por los regímenes militares de varios países de América del Sur en las décadas de 1970 y 1980, con pleno conocimiento y el liderazgo de la CIA-información que ha sido desclasificada por este organismo de Inteligencia en años recientes-, otro caso podría ser el golpe de Estado de Salvador Allende en Chile, efectuado en 1973, que a la postre llevaría al poder al dictador Augusto Pinochet, cuyos resultados fueron devastadores para el país andino, otro lamentable suceso, fue el apoyo que militares estadounidenses brindaron durante la dictadura militar de Argentina conocida como ,”la Guerra sucia”, en donde, a través de entrenamiento estratégico, la nación de las barras y las estrellas suministró armas y asesoría en tácticas de contrainsurgencia a los miembros del ejército de aquel país, para desaparecer a todo aquel opositor al régimen impuesto, estos son solo algunos ejemplos, de una larga lista de hechos que no dejan en buenos términos, las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y el resto del continente. (Luis Miguel Martínez Anzures, El Heraldo de México, Editorial, p. 17)

En el espejo de Washington // ¿Podrá DeSantis con Trump?

El proceso de selección del candidato republicano a la presidencia de EU, en las elecciones del 2024, empieza a calentarse.

Hoy Donald Trump va muy arriba de las encuestas entre la base de electores republicanos que elegirán a su candidato en elecciones primarias. Las diferencias rondan los 35 puntos porcentuales, brecha muy grande pero no irremontable.

Hasta ahora Trump es percibido como favorito, pero su nominación aún no es vista como inevitable porque el gobernador de Florida, Ron DeSantis, ha entrado formalmente a la contienda. 

DeSantis se presenta como un representante de la generación X, que está más conectado con los segmentos menos viejos de la población (tiene 44 años, mientras que Donald Trump Jr. tiene 45). Al subrayar su edad intenta matar dos pájaros de un tiro al diferenciarse también del octogenario Joe Biden.

Por eso, quiso dar el banderazo de salida a su campaña presidencial en un formato novedoso a través de un space en Twitter, entrevistado por Elon Musk. Mal arranca la semana a quien ahorcan el lunes, dice el refrán y definitivamente empezó con el pie izquierdo dadas las complicaciones y problemas técnicos que tuvo el evento, generando el efecto inverso a la imagen de eficiencia que desea proyectar.

Al momento, su equipo ha logrado darle rápido la vuelta a esa mala página para poder concentrar sus esfuerzos en posicionarlo como “Trump, pero sin drama”. 

¿Qué quiere decir esto? Significa que su narrativa y sus propuestas seguirán buscando conectar con el odio, el miedo y el resentimiento incrustados en amplios sectores de la población estadounidense. No podremos esperar mucho respeto a la constitución, leyes y normas ni a posiciones mediadoras o de consenso. Tampoco descripciones esperanzadoras y luminosas, todo será angustiante, peligroso y amenazante para, a partir de ahí, adjudicarse el rol de “defensor y protector”.

Estemos preparados para posiciones duras como “cerrar la frontera” y ser intratable en temas de crimen y migración. En las primarias republicanas México volverá a ser una piñata a modo. 

Una vez que DeSantis ha establecido todo en lo que será idéntico a Trump, dará paso a los elementos para diferenciarse y explicar a los electores por qué sería una mejor opción.

Buscará sustentar su credibilidad al acentuar su gestión como gobernador, la cual desde una perspectiva electoral ha sido tremendamente exitosa (electo con una diferencia menor al 1.0 por ciento y reelecto con un asombroso margen de casi 19 por ciento). Resultados, resultados, resultados será su mantra.

Dicho en sus palabras, “el liderazgo no se trata de entretenimiento. No se trata de construir una marca. No se trata de señalar defectos, se trata de resultados”. 

Presumiendo su gestión en el tercer estado más poblado del país, ha acuñado la frase “Make America Florida”.

Cuando Trump declara que las cosas en Florida no van bien, simplemente le echa en cara que no solo él, sino prácticamente toda su familia, se mudó de Nueva York a Florida, con lo que inmuniza esa crítica.

Otro eje fundamental de ataque a Trump será estigmatizarlo como un perdedor, lo cual en estricto sentido es verdad.

Trump perdió el voto popular con Hillary Clinton en 2016 y solo llegó a la oficina oval gracias a la anomalía del colegio electoral. En las elecciones intermedias del 2018 y del 2022 los resultados fueron muy negativos para los republicanos y qué decir de la contundente derrota ante Joe Biden en 2020.

Los liderazgos del partido republicano lo saben muy bien. Por eso ven con buenos ojos la candidatura de DeSantis, quien podría renovar la imagen del partido por su juventud, su orientación a resultados y especialmente por no despertar tanto rechazo entre los votantes independientes.

Cuando se le preguntó cómo se distinguiría de Trump, el mismo DeSantis dijo “no hay sustituto para la victoria (…), hay muchos votantes que simplemente nunca votarán por él”.

Por eso en los círculos demócratas prefieren competir contra el expresidente que contra el gobernador de Florida. Para que esto suceda el mensaje de DeSantis deberá calar hondo y dar paso a la creación de una amplia coalición social que hoy pareciera tener la marca de Trump incrustada como un tatuaje.

Estaremos atentos para ver qué rendimiento le dan sus posiciones conservadoras, abiertamente en contra del aborto, su beligerancia para mantener fuera de las escuelas temáticas vinculadas a la equidad de género y las libertades sexuales, su mano dura ante la migración y un rosario de batallas culturales que buscan contener y derrotar una agenda liberal marcada por la inclusión, la diversidad, la igualdad y las regulaciones a favor de la salud y el cuidado del medio ambiente.

El reto que enfrenta De Santis es muy complejo, pues aunque Trump es un candidato vulnerable en una elección general, en la cancha republicana su base de apoyo se acerca más a un culto fanático que a un respaldo político. (Guido Lara, El Financiero, Opinión, p. 37)

Sobre Venezuela: Lula siendo Lula

No han pasado siquiera tres meses desde que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) subrayara la enorme necesidad de ayudar a los refugiados y migrantes venezolanos que están siendo acogidos mayoritariamente por diversos países de América Latina y el Caribe cuando el hoy presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva declarara que la falta de democracia en Venezuela no es más que parte de un invento, una narrativa contra Venezuela.

Los dichos de Lula cayeron como balde de agua fría para otros líderes de la región que han tenido posiciones discordantes con el presidente venezolano Nicolás Maduro y con otros líderes regionales cuyo respeto por los derechos humanos y las garantías mínimas de democracia son una omisión todos los días. Ahí se enmarcan las declaraciones del chileno Gabriel Boric, que aunque de izquierda, ha sido muy vocal en criticar abiertamente gobiernos como el de Maduro o el de Daniel Ortega en Nicaragua.

Y es que el abrazo y el apapacho brasileño sientan muy mal considerando que, hoy, millones de venezolanos han sido forzados a abandonar su país para sobrevivir al autoritarismo, pero también al hambre, la falta de medicamentos y en general, a la crisis económica, política y social que vive Venezuela desde hace años.

Con todo y eso, Lula, convocante a esta Cumbre Sudamericana, garantizó a Nicolás Maduro un espacio en la cumbre y le lavó la cara en la escena internacional. Pero el aparente exabrupto del brasileño no se quedó ahí, Lula fue incluso más allá dejando en el aire la propuesta de apoyar una posible incorporación de Venezuela a los BRICS.

Sin embargo, esta “narrativa” de Lula en realidad no debería de sorprendernos. Recordemos que ya durante su primero, pero sobre todo, segundo mandato, había defendido la democracia venezolana bajo la bota militar de Hugo Chávez.

Seguramente muchos de ustedes recordarán la XVII Cumbre Latinoamericana realizada en Chile en 2007, en la que el Rey Juan Carlos de España le soltara un “¿Por qué no te callas?” a Chávez luego de que este se soltara a insultar al expresidente español José María Aznar. Menos famosa pero igual de emblemática fue la que Lula soltó a los medios al señalar que “se puede criticar a Chávez por cualquier cosa, inventar una cosa para criticarlo. Ahora, por falta de democracia en Venezuela no. […] Se podría decir incluso, que [Venezuela] tiene exceso (de democracia)”. Y como esa, muchas otras más donde Lula no tenía empacho en defender el régimen chavista. (Solange Márquez, El Universal, Opinión, p. 20)

Yo lector

El regreso reloaded del hombre de la cabellera naranja

Increíble, pero cierto, el presidente estadunidense más racista —o que, por lo menos, más lo ha dado a notar y no lo oculta— podría regresar a ser mandatario de la Unión Americana. Parece que no tenemos memoria, bueno, más bien allá en Estados Unidos sus votantes latinos, que, seamos sinceros, en gran cantidad le han dado su voto a Donald Trump, a pesar de sus ataques a la comunidad hispana.

“Trump prometió que buscará eliminar la ciudadanía para los hijos de inmigrantes nacidos en Estados Unidos. Dijo el martes que si es elegido presidente de nuevo en 2024, buscaría poner fin a la ciudadanía automática para los niños nacidos en Estados Unidos de inmigrantes que estén ilegalmente en el país, un plan que contradice cómo se ha interpretado durante mucho tiempo una enmienda del siglo XIX a la Constitución. Trump, el favorito para ser el candidato republicano en un campo cada vez más concurrido de aspirantes, dijo en un video de campaña publicado en Twitter que decretaría instrucciones a las agencias federales para detener lo que se conoce como ciudadanía por derecho de nacimiento. Cualquier medida de este tipo por parte de Trump suscitaría, con toda seguridad, disputas legales (Excélsior on line, 30/V/23)”.

Pues no sé si con toda seguridad se suscitaría una andanada de disputas legales ante la amenaza del sujeto de cabellera naranja, pues los afectados se encuentran en una situación irregular en el país del norte, lo que los volvería vulnerables y detectables para ser deportados. Además, como ya dije antes, hay mucho desmemoriado que, sin importar que los desprecie y llene de calificativos, ahí van a ir a votar por ese arrogante malandrín. En fin, que me da mucho coraje que gente así pueda llegar a gobernar una de las potencias del mundo, pues, además de su marcado racismo, sabemos que es un peligro para la estabilidad mundial, muy deteriorada en estos momentos por el conflicto ruso-ucraniano e israelí-palestino, sólo por mencionar un par. Ojalá que este orang… señor no regrese al poder. (Marcela Martínez G., Excélsior, Nacional, p. 6)

Cartón

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(Llera, Excélsior, Nacional, 8)