Que una decena de miembros de la Liga de Congresistas Hispanos denunció en una carta la “politización” de las relaciones entre Estados Unidos y México y llamó al presidente Donald Trump a cancelar su encuentro con Andrés Manuel López Obrador, quien estará en Washington 8 y 9 de julio con motivo de la entrada en vigor del T-MEC, en su primer viaje al exterior en 18 meses. Los congresistas pidieron, además, un plan para terminar con los Protocolos de Protección al Migrante, un programa por el que los solicitantes de refugio deben esperar en territorio mexicano el trámite. Entre los firmantes están el dirigente de la liga, Joaquín Castro, así como las representantes Verónica Escobar y Alexandria Ocasio-Cortez. (Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Quejas en EU por la visita. – Ayer, el Congressional Hispanic Caucus envió una carta al presidente Trump, criticando la invitación hecha al presidente López Obrador, a la que caracterizan como una distracción de la crisis económica y de la mala gestión de la pandemia. Cuestionan respecto al hecho de que si verdaderamente se tratara de hablar del T-MEC, se hubiera incluido al Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau. La misiva viene firmada por 13 integrantes hispanos del Congreso de EU. Será la primera de varias protestas. (El Financiero, Nacional, p. 29)
Donald Trump vino a México como candidato presidencial, el 31 de agosto de 2016, una visita que resultó polémica en extremo por el trato de jefe de Estado que indebidamente le dispensó el presidente Enrique Peña Nieto. Seis meses después, éste canceló un viaje a Washington por diferencias sobre la construcción del muro fronterizo, aunque ambos presidentes se verían en 2017 en Hamburgo y 2018 en Buenos Aires. Esa última vez firmaron, junto con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, el nuevo tratado comercial de América del Norte, el T-MEC.
En el caso de López Obrador, la reunión en la Casa Blanca será su primera salida al extranjero desde que tomó posesión como Presidente de México. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
Esta semana se confirmó que el presidente Andrés Manuel López Obrador hará una visita oficial a los Estados Unidos, los próximos días 8 y 9 de julio, para reunirse con el presidente Donald Trump y tratar tanto asuntos bilaterales como la agenda trilateral del nuevo tratado comercial.
Como antecedente está, en primer lugar, la personalidad misma del presidente Donald Trump. Desde que era candidato presidencial, Trump insultó repetidamente a los mexicanos y a la comunidad migrante. Ya siendo presidente, las cosas no cambiaron demasiado: los insultos, presiones y exigencias de toda índole no han faltado. Desde el sexenio anterior era claro que una de las principales vulnerabilidades de México sería tener que lidiar con un presidente como éste. (Javier Aparicio, Excélsior, Nacional, p. 12)
Sin duda el Tratado entre México–Estados Unidos–Canadá, T–MEC, es un acuerdo más desfavorable a nuestro país que el anterior TLCAN. Las limitaciones a las exportaciones y los condicionamientos laborales y ambientales, aunque pudiesen parecer justos desde la perspectiva estadounidense, abren un amplio abanico de condicionamientos proteccionistas que limitarán el comercio y dificultarán la integración económica de la zona.
En todo caso, frente a las amenazas de Donald Trump de acabar con el libre comercio, el T–MEC es lo menos malo de todo. De hecho, el festejo de la entrada en vigor del tratado se presenta para el mandatario estadounidense como un triunfo en medio de derrotas demoledoras, como la política de combate a la pandemia y la debacle económica que golpea a millones de sus propios votantes.
Por eso quiere Dondald Trump a Andrés Manuel López Obrador en Washington, en una especie de demostración de poder, tanto por la modificación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como por los resultados tan positivos en el control de la migración centroamericana por parte del Ejército Mexicano. (Ezra Shabot, El Heraldo de México, País, p. 8)
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Haciendo milagros
Las remesas a México aumentaron en mayo, confundiendo a la mayoría de los economistas que esperaban que el debilitado mercado laboral estadunidense afectara a los migrantes. Sin embargo, el dinero enviado a casa por los mexicanos en el extranjero aumentó casi 3% respecto al año anterior, a 3.379 millones de dolares, informó el Banco de México.
Los economistas pronosticaron una disminución anual, a 3 mil millones, según una encuesta de Bloomberg. Algunos de los subsidios que el gobierno de Estados Unidos asignó a las personas probablemente fueron enviados a familias en el extranjero, dijo Ricardo Aguilar, economista jefe de la correduría INVEX en la Ciudad de México, el único analista encuestado por Bloomberg que predijo un aumento.
Al mismo tiempo, el mercado laboral comenzó a reactivarse, y la industria estadunidense emplea a muchos inmigrantes. Las remesas en los primeros cinco meses del año aumentaron más de 10% en comparación con 2019, a 15.500 millones (cifras redondeadas). Un peso más débil, después de una depreciación de 17% durante 2020, significa que cada dólar rinde más a las familias. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Política, p. 10)