El tema es fundamental para los derechos humanos, pero además, varios acontecimientos lo pusieron fuertemente sobre mi mesa.
En mi reciente viaje a Valle de Guadalupe, Baja California, compartí vuelo con familias de origen haitiano y, en la charla, me contaron su intención de buscar el sueño americano. Recordé que en 2016 arribaron al estado más de 15 mil migrantes. Muchos lograron cruzar a estados unidos de manera legal, otros se establecieron e integraron activamente en la comunidad.
?Por estos tiempos, tuve la oportunidad de visitar a Betsabeé Romero, artista plástica cuyo trabajo tiene su base, precisamente, en el fenómeno de la migración y, con énfasis, en la frontera norte. A través de sus obras -intervención en vehículos y llantas-, me llevó a la reflexión sobre la terrible situación que atraviesan los migrantes desde que abandonan su lugar de origen. Muchos de ellos son niños, niñas y adolescentes, viajando en familia o por su cuenta. ?Inmerso en esta reflexión, nos enteramos de lo que puede ser uno de los hechos más detestables e inhumanos de la historia reciente en el tráfico de personas. Sesenta y siete seres humanos -mujeres, hombres, niñas y niños-, encerrados y dejados a su suerte en un camión a altas temperaturas. ?
Muchas son las razones que originan este fenómeno, pobreza, falta de oportunidades laborales, de educación de calidad, delincuencia. No obstante, hoy quisiera motivar un ejercicio de reflexión, sobre qué podemos hacer para ayudar. Sabemos que transitan familias enteras, adultos, no obstante, debemos prestar especial atención en los niños, niñas y adolescentes que lo padecen. Si son el futuro de esta gran nación, cómo esperamos una transformación, sino les estamos dando las herramientas básicas, ni la debida defensa y protección. ?
Entre 2015 y 2020, el INEGI registró casi 803 mil mexicanos emigrando del país. De estos, el 13 por ciento eran menores de 18 años. Las principales razones detectadas para emigrar, son buscar reencontrarse con la familia y mejorar su situación económica.
?1. En principio, debemos concientizarnos y concientizar, que no se trata de invasores, sino de seres humanos con necesidades, anhelos y derecho a una mejor vida. Son nuestros prójimos. ?
Las tragedias no dejan de seguir a una tras otra y en la semana que concluye, se trató de un funesto suceso que nos involucró principalmente a México y Estados Unidos, pero que también terminó incluyendo nacionalidades como hondureños, nicaragüenses, cubanos y haitianos, de donde eran muchos de los más de 50 muertos encontrados en la caja de un tráiler, que circulaba en Estados Unidos, en una carretera a alrededor de 30 kilómetros de San Antonio, Texas.
El vehículo de los trágicos hechos, fue un tráiler, del que destacó que había pasado dos filtros de seguridad, ya en territorio estadounidense, en los que no habían detectado a los inmigrantes, hacinados ilegalmente al interior de la caja del vehículo pesado.
El tráiler, terminó detenido en la carretera, según indican autoridades estadounidenses, debido al constante golpeteo y gritos de quienes iban en el interior de la caja, quienes clamaban por su vida, pidiendo agua y ventilación, algo que no les daba el chofer de la unidad, de quien por cierto se señala que había consumido una sobredosis de metanfetaminas.
Además, el conductor, pretendiendo burlar a las autoridades, quiso hacerse pasar por otro inmigrante más, algo que finalmente no le resultó, tanto por su intoxicado perfil, como por señalamientos de algunos inmigrantes.
La tragedia, acontecida en esta semana que termina, nos lleva a verla desde muchas aristas, siendo la primera, la forma en que exhibe la corrupción que se genera para el tema migratorio, a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos, ya que en ambas partes logró burlar sistemas de inspección y vigilancia.
Por otra parte, nos ha hecho ver la gran polarización política que se vive en Estados Unidos, ya que el gobernador republicano y cercano a Donald Trump, de Texas, Greg Abbott, cada vez que ha abordado el tema de la tragedia, ha sido para atacar directamente al presidente estadounidense, Joe Biden.
Es importante señalar también, que, en los actuales tiempos mal llamados post-pandémicos, no solo estamos viviendo los estragos dejados por el covid-19, además se han visto afectadas e incluso rotas las cadenas de suministro y eso llega ahora que tras lo ocurrido, las autoridades texanas tienen frenados a los tráilers por miles para exhaustivas revisiones, algo que al menos por estas fechas ha frenado el comercio bilateral, generando fuertes afectaciones económicas a ambos lados de la frontera.
Un hecho, por demás trágico, como el aquí descrito, ha generado también múltiples afectaciones colaterales, como el tráfico de metanfetaminas, mismas que también iba consumiendo el conductor de la unidad. Además, se afectan empleos relacionados con el comercio entre Estados Unidos y México, que, con los retrasos actuales, por el exceso de vigilancia.
Además, de acuerdo con lo declarado por supervivientes, también les robaban la identidad, al quitarles la Credencial de Elector, algo que en el caso de los fallecidos, habría terminado casi en secreto, como un daño colateral derivado de una tragedia como esta, que se suma a muchas otras que se dan por el tráfico de personas, que es un fenómeno que crece entre los dos países y que sigue sumando. (Yolanda de la Torre, Sol de México, Opinión, p.12 )
La tragedia de 53 migrantes (hombres, niños y mujeres) encontrados muertos, entre ellos 27 mexicanos, y la mayoría de origen centroamericano, que fueron asesinados, ahogados en la caja cerrada de un tráiler abandonado en San Antonio, Texas, pone en evidencia dos cuestiones: la crueldad de los responsables, “polleros” traficantes de seres humanos que se enriquecen con el traslado de migrantes a Estados Unidos, así como la indiferencia de las autoridades de Texas que tenían la obligación de haber detenido el camión en por lo menos un retén para revisarlo. Murieron asfixiados con altas temperaturas y sin poder respirar. ¡Hasta dónde llega la crueldad!
Los acontecimientos van mostrando que cada vez más mexicanos migran a Estados Unidos, y también que caravanas de migrantes, fundamentalmente de países centroamericanos y del Caribe, atraviesan México para llegar a la frontera con Estados Unidos, lo que implica que ambos países tienen una enorme responsabilidad frente a las migraciones de países centroamericanos y del Caribe. Sin embargo, se carece de una política bilateral e incluso multilateral para atender la migración.
Es más que evidente que las caravanas de migrantes son imparables y también es evidente la inacción o incapacidad de los gobiernos para alcanzar acuerdos que atiendan la migración respetando derechos humanos y atendiendo las causas profundas de lo que acontece. La migración aumenta, es parte de una realidad para Estados Unidos, como lo es para México, para países centroamericanos y latinoamericanos, así como lo es para países africanos y asiáticos. Es una realidad de nuestros tiempos.
Desafortunadamente el gobierno de Donald Trump alentó el rechazo a los migrantes, atizó odios. Las muertes de los migrantes tienen múltiples causas, la Organización Internacional de Migración afirma que el 60% de las muertes se dan en la frontera de México con EU. 1,750 migrantes se han ahogado en el Río Bravo. Por falta de agua, alimentos y sitios donde dormir, han fallecido 861 personas.
Y es evidente también que no se ha sabido atender la migración con un enfoque humanitario, ni en México ni en Estados Unidos, de ahí la importancia de la reunión que tendrán los presidentes de México y Estados Unidos el mes de julio. Ha sido imposible alcanzar un acuerdo en relación con la migración, se han buscado acuerdos entre ambos países. Son verdaderamente indispensables. EU intentó acuerdos bilaterales en torno a la migración entre demócratas y republicanos, que no fueron posibles. Y si los acuerdos políticos en materia migratoria son difíciles entre los dos partidos estadounidenses, mucho más difíciles son los acuerdos bilaterales entre México y Estados Unidos.
En México, la migración hacia Estados Unidos está aumentando, lo que es un cambio que tiene que ver con el empleo en México; la pérdida de alrededor de 500 mil empleos recientemente, sin duda es un incentivo para la migración hacia EU.
De nueva cuenta se pone en evidencia la urgencia de definir políticas humanitarias frente a la imparable y creciente migración de quienes huyen del hambre, de la violencia y la falta de empleo que les permita subsistir.
La relación de México con Estados Unidos ha sido compleja en los tiempos recientes, por el supremacismo blanco reactivado por el gobierno de Donald Trump, las murallas construidas y la imposición de políticas para detener en el lado mexicano de la frontera a quienes buscan asilo.
En la relación bilateral México-Estados Unidos hay realidades insoslayables: la migración de mexicanos a EU hoy crece rápidamente; hace apenas tres años se mantenía estable entre los que llegaban a EU y los que regresaban a México. En los años 70 del siglo pasado, la migración circular permitía que mexicanos trabajaran en Estados Unidos determinado tiempo y luego regresaran a México con sus familias y sus trabajos acá. Esa migración circular sufrió un gran golpe y casi desapareció después del 11S, tras los ataques terroristas a las Torres Gemelas. La migración de mexicanos a Estados Unidos fue fundamental para el desarrollo de la red ferroviaria en EU. La mano de obra mexicana contribuyó grandemente. La migración se ha desarrollado también a lo largo de la historia, sobre la base de acuerdos: por ejemplo, durante la 2ª. Guerra Mundial, el Programa Bracero contrató a miles de mexicanos en 1942 y se mantuvo hasta 1962.
La migración de mexicanos hacia Estados Unidos ha sido muy importante en la agricultura, en la construcción y en muchos otros campos, en las universidades. Hay que recordar también la importancia de los mexicanos que viven y trabajan en EU: son alrededor de 36 millones, los que tienen doble nacionalidad.
A la relación de México con Estados Unidos le hace falta una política migratoria bilateral con carácter humanitario y de respeto a los derechos humanos. Su mayor dificultad son las diferencias entre demócratas y republicanos en EU para alcanzar una política migratoria bilateral, es decir, acordada por ambos países.
México y Estados Unidos tienen una relación única en el mundo. Ahora requieren una nueva política migratoria. Una frontera de 3,200 kilómetros y 14 ciudades hermanas a lo largo de la frontera, un Tratado comercial (TMEC) y múltiples intercambios, han creado una relación única en el mundo, con alrededor de un millón de cruces fronterizos al día. Los intercambios y la migración no dejan de crecer.
Finalmente, un dato curioso: Estados Unidos es el país en que se habla más español después de México. Viven en EU, 36 millones de mexicanos. Y alrededor de 11 millones de indocumentados cuya situación debiera regularizarse. (Enriqueta Cabrera, El Universal, Opinión, p.14)
Alejandro Moreno, El Universal
México está de luto. El asesinato de 53 migrantes que eran transportados en el remolque de un tráiler en San Antonio, Texas, ha golpeado en lo más profundo a 27 familias mexicanas y evidenciado la fallida política de desarrollo, crecimiento y oportunidades de la que tanto alardea el gobierno mexicano.
Nuestro país había dejado de ser el principal lugar de origen de la inmigración irregular a Estados Unidos. Incluso, durante el sexenio pasado llegamos a tener tasa cero gracias a que en el territorio nacional había oportunidades de desarrollo que inhibían el peligro de cruzar la frontera norte y tener que dejar a la familia. Pero hoy, con Morena en el gobierno, la realidad es otra, una trágica.
Golpeados no solo por la ausencia de inversión productiva, además de la violencia criminal que azota nuestros pueblos y ciudades, así como por la pobreza y falta de oportunidades, miles de mexicanos han retomado las rutas de migración hacia Estados Unidos en un acto de desesperación y angustia.
Por ello, hemos vuelto a ser el principal expulsor de migrantes a Estados Unidos, reflejándose en que la mayor parte de detenidos y deportados por la patrulla fronteriza de aquel país son connacionales, sumando en 2021 un total de 655 mil mexicanos y en lo que va de este año ya llegamos a 560 mil. Un aspecto delicado es que 15% son niñas y niños.
Pese a esta cruenta circunstancia, las autoridades mexicanas se niegan a reconocer sus fatídicos errores e insisten en logros imaginarios, reiterando buenos deseos que a cuatro años de gobierno suenan a burla, dejando que las consecuencias las paguen las y los mexicanos, en particular los más pobres.
Los temas que preocupan a nuestros connacionales no han tenido cabida en la agenda gubernamental. Muestra de ello es que el presidente mexicano se dio el lujo de no asistir a la IV Cumbre de las Américas cuyo eje central de conversación entre los primeros mandatarios fue la migración y las acciones conjuntas para frenar a los indocumentados. En su lugar, el gobierno mexicano se contenta con recibir grandes cantidades de remesas, defender intereses particulares y empecinarse en “promover” la plantación de árboles como una medida efectiva para contrarrestar la migración.
La promoción de una reforma migratoria que garantice mejores condiciones de vida a millones de connacionales que viven en la sombra en Estados Unidos no aparece en ningún postulado del gobierno mexicano y el espacio ha sido copado por ocurrencias, despropósitos y desencuentros, ésos que tanto son del agrado del grupo en el poder para esconder graves deficiencias e incapacidades.
Como en todos los temas de la agenda pública y gubernamental, el gobierno de Morena no tiene estrategia, no tiene rumbo y no tiene idea de qué hacer. Ésa es la razón de los severos golpes que a diario está recibiendo la sociedad.
Y justamente, la ausencia de políticas públicas que desde México prevengan y atiendan el fenómeno migratorio es la que ha dejado a su suerte a miles de mexicanas y mexicanos, cayendo en manos de redes de traficantes, criminales y malos servidores públicos que con impunidad abusan de ellos y los revictimizan.
Por el presente y futuro de México, no dejemos que Morena siga destruyendo a nuestro país.
Migración y energía, temas centrales de la reunión Biden-AMLO
Como sabemos el próximo 12 de julio, el presidente estadounidense, Joe Biden, recibirá al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para una reunión bilateral en la Casa Blanca.
Esta será la cuarta visita de AMLO a ese país en los cuatro años de su gobierno y se espera que en el encuentro se aborden diversos temas de interés para ambos países.
Como siempre en este tipo de eventos la agenda de los asuntos a analizar es muy ambiciosa y en esta ocasión no será la excepción pues se espera que Biden y AMLO dialoguen sobre los esfuerzos por abordar retos globales como la seguridad alimentaria, y sobre iniciativas conjuntas de competitividad, como el trabajo que se lleva a cabo bajo el Diálogo Económico de Alto Nivel México-Estados Unidos.
Además, ambos planean platicar sobre sus visiones para América del Norte, cooperación en temas migratorios, esfuerzos conjuntos en la región de Centroamérica, seguridad, clima, energía y temas globales.
Sin embargo, considero que los asuntos principales de esta reunión serán el migratorio y el energético dado que este ultimo ha sido de las mayores preocupaciones de Estados Unidos al grado que se prevé que en los próximos días ese país presente una controversia por las nuevas regulaciones de nuestro país en materia eléctrica.
Los esfuerzos por alcanzar un acuerdo no han sido pocos y constantemente se ha visto al Presidente mexicano recibiendo en Palacio Nacional al embajador Ken Salazar y a empresarios norteamericanos que sienten que se han afectado sus intereses.
Por ello no se descarta que entre los asuntos a tratar el próximo 12 julio de entre los presidentes de México y Estados Unidos se encuentre la firma de un acuerdo con respecto a la controversia en materia de las nuevas regulaciones mexicanas en el sector eléctrico que, según la Casa Blanca, afectan a inversiones estadounidenses.
Y es que Estados Unidos ha perfilado un panel de solución de controversias por la reforma energética en México en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), de acuerdo con reiteradas declaraciones de Katherine Tai, titular de la Representación Comercial de la Casa Blanca (USTR).
“Las empresas estadounidenses siguen enfrentando un trato arbitrario y más de 10,000 millones de dólares de inversión en México, principalmente en instalaciones de energía renovable, más que nunca están en riesgo”, dijo Tai en una carta dirigida a Tatiana Clouthier en abril de 2022.
Por otro lado, en el encuentro, según ha adelantado el mandatario mexicano, uno de los temas centrales será la migración, el cual se abordará en el contexto del repunte migratorio y de la tragedia de 53 migrantes muertos y localizados en San Antonio, Texas. Además, se planteará un plan antiinflacionario.
En este marco se prevé que el presidente López Obrador y Joe Biden anuncien la entrega de 300 mil visas de trabajo para migrantes, de las cuales el 50% serán para México y el resto para países de Centroamérica.
Como podemos darnos cuenta la reunión de los mandatarios pinta para que se concreten acuerdos de cooperación importantes y benéficos para ambos países, pero también sabemos que Estados Unidos, siempre privilegia los intereses de sus ciudadanos por encima de los de otros. Así que estaremos atentos a lo que se acuerde en la visita de López Obrador a Estados Unidos. (Héctor Muñoz, El Sol de México, Opinión, Online)
OTRA CARAVANA Y LAS QUE FALTAN
Con la novedad de que otra caravana, la décima, según algunos que llevan la cuenta, partió ayer de Tapachula con la idea de presionar por documentación para transitar por el país y con eso, tratar de llegar a Estados Unidos. Apenas ayer se informó que la Suprema Corte de Estados Unidos no forzaría la permanencia del programa que el expresidente Donald Trump obligó a nuestro país a adoptar: Quédate en México. Aunque se trata de una decisión que no se materializará de inmediato, según explican expertos, sí provocará que migrantes intenten llegar al otro lado con la idea de que ahora ya no serán devueltos. Independientemente de las motivaciones de la nueva caravana, el hecho que no ha podido modificarse es el de que los flujos migratorios siguen al alza. Y no hay un esfuerzo eficaz por revertir esa realidad. (La Razón La 2, p.2)
Que tras la tragedia en San Antonio, Texas, Estados Unidos, donde murieron 53 migrantes hacinados en un camión de carga, la fracción del Partido Verde en la Cámara de Diputados, en voz de Rocío Corona Nakamura, propuso reformas para sancionar con penas que irían de los ocho a los 16 años de prisión a quien modifique vehículos para transportar indocumentados, además de una multa de 5 mil días de salario mínimo vigente en Ciudad de México, aunque en estos casos toda legislación siempre será insuficiente ante el enorme tamaño de la tragedia.(Milenio, Al Frente, p.2)
Justo y necesario. Los senadores Olga Sánchez Cordero y Ricardo Monreal hicieron un llamado a los gobiernos de Estados Unidos y de México para que no quede impune la muerte de 53 migrantes, en un tráiler en Texas. La presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Sánchez Cordero, confió en que las autoridades de ambos lados de la frontera eviten que estas conductas criminales queden impunes y se pronunció porque se establezcan políticas públicas para una migración ordenada, segura y, sobre todo, regular. Monreal indicó que es indispensable combatir a este tipo de redes criminales, “muchas de ellas están al amparo del poder o al amparo de las autoridades migratorias, vía corrupción”. Decir y hacer. O seguir en luto… (Excélsior, Nacional, p.9)
Según estimaciones hechas con los datos del informe Migration and Development Brief 36 del Banco Mundial, por cada cien dólares de remesas que ingresan a México, siete se van a los bolsillos de los polleros. El mismo informe dice que en 2021, México fue el segundo mayor receptor de remesas en el planeta, con 54 mil millones de dólares.
Aunque el Presidente se ufana de que las que las remesas repuntan y que en mayo de este año se registró un monto histórico mensual de 5 mil 172 millones de dólares, lo cierto es que esto es posible a pesar de él y su gobierno. El dinero de las remesas que representan ya el 4 por ciento del PIB, debería de generarse en el país, no fuera de él.
Detrás de esa cifra récord, hay mil 648 millones de dólares aproximadamente que son la ganancia de los culpables del tráfico de seres humanos que a veces termina en tragedia como los 53 migrantes encontrados dentro de la caja de un tráiler abandonado a las afueras de San Antonio, Texas. 27 de ellos eran mexicanos.
Los culpables de convertir a los migrantes en presa fácil del crimen organizado, han sido el gobierno mexicano y norteamericano con sus políticas de persecución y hacinamiento.
De acuerdo con cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, entre enero y mayo de 2022 fueron detenidos 379 mil 206 migrantes de origen mexicano. En 2021 se registró un aumento del 70 por ciento en las muertes de mexicanos que buscaron cruzar, contabilizándose un total de 719. Eso no es amor, ni agradecimiento.
López Obrador pregunta “¿Cómo se puede enfrentar a los traficantes de personas?” y contesta: “pues que no tengan materia, que no tengan migrantes, que ya nadie quiera correr riesgos, salir de sus pueblos, porque tiene trabajo, porque tiene empleo, porque tiene bienestar, porque hay paz, porque hay tranquilidad.” Es demasiada hipocresía para una administración que de acuerdo al CONEVAL, ha llevado a cuando menos 3.8 millones de mexicanos a la pobreza.
Por si fuera poco, somos la cuarta nación más afectada por el crimen organizado en general, sólo por debajo de República Democrática del Congo, Colombia y Myanmar. Y el tráfico de personas le es muy lucrativo. De otra forma no podría explicarse que en Estados Unidos, las autoridades de la Patrulla Fronteriza arrestaran en 2021 a más de 608,000 ciudadanos mexicanos que buscaban una oportunidad. La pobreza y la violencia son los principales factores que obligan a los mexicanos a migrar.
En noviembre pasado, previo a su participación en la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, el Presidente López Obrador enviaba un mensaje en el que declaraba: “Yo soy un ferviente admirador de todos los migrantes del mundo, así se han construido las grandes naciones, esta gran nación, Estados Unidos, se creó así, con migrantes”. Sus palabras siempre envejecen mal. Y si son ciertas, sus “buenas” intenciones siguen provocando más muertes. (Carlos Zúñiga, El Heraldo de México, La 2, p.2)
SAN ANTONIO, Texas.- Tanta muerte, tanto dolor, en un espacio tan pequeño.
Duele imaginarse esos cuerpos inertes, asfixiados, como si los hubieran hervido por dentro, con una descomunal fiebre que calienta todo a su alrededor. Los órganos dejan de funcionar y da un sueño que mata. Seguramente había muchos amontonados en las esquinas, buscando aire, en la caja de un tráiler que no puede abrirse por dentro. El aire acondicionado no estaba prendido. ¿Por qué? Qué error tan tonto y tan grave. Debe ser terrible esa angustia del que sabe que no hay salida, que el compañero de al lado ya se desmayó y que luego sigue él. O ella. El agua se acabó. Y la vida también.
Con 53 muertos, esta ya es la peor tragedia migratoria en la historia de Estados Unidos. Pero esta es una historia que se repite.
En el 2003 viajé a Victoria, Texas, para una noticia similar. Decenas de inmigrantes habían sido amontonados en la parte de atrás de un tráiler. Tampoco tenían aire acondicionado ni agua suficiente. Cuando descubrieron el tráiler estacionado, sin chofer, había 17 inmigrantes muertos, incluyendo un niño de cinco años de edad. Dos adultos más morirían más tarde en el hospital.
Tras esa cobertura periodística hace casi dos décadas, escribí un libro -Morir en el intento- como advertencia y pensando que este tipo de tragedias nunca se repetiría. Pero me equivoqué.
Cuando mi jefa, la incansable María Martínez, me llama a la casa, tiemblo. Casi siempre es algo grave. La penúltima vez que lo hizo terminé en la guerra en Ucrania. Y el lunes pasado, solo me preguntó si estaba al tanto de lo que ocurría en Texas. “This is bad, Mister Ramos”, me dijo. Y tenía razón. Empaqué de madrugada y a la mañana siguiente ya estaba trepado en un avión camino a San Antonio.
Fue un déjà vu. Se trataba de un tráiler muy parecido, tirado y sin chofer a un lado de otra desolada carretera. Las circunstancias eran casi iguales. Y el dolor enorme pero multiplicado por 53. Del 2003 al 2022 lo único que había cambiado era el número de víctimas.
Ya sabemos que los muros no sirven. La frontera entre México y Estados Unidos es porosa, fácil de violar, y así ha sido desde su creación tras la guerra en 1848. Eso no ha cambiado ni va a cambiar. Lo normal es que las personas más vulnerables del continente, y que viven en el sur, se vayan al lugar más seguro y próspero en el norte. Huir de la guerra, de las pandillas, de la pobreza, de la falta de salud y educación, de la corrupción y de la ausencia de oportunidades no es un crimen.
En el pasado mes de mayo fueron detenidas más de 239 mil personas que entraron ilegalmente a Estados Unidos. Es un récord. Esto quiere decir que en este año fiscal pudieran entrar unos dos millones de personas sin documentos. Otro récord. Esa es la realidad. Es una simple cuestión de oferta y demanda. Y Estados Unidos tiene la capacidad y la obligación moral de proteger a muchos de esos refugiados. El problema es que no hay un sistema eficiente, generoso y justo que permita atender a toda esta gente.
Tenemos que aceptar que el millón de inmigrantes legales que Estados Unidos acepta anualmente es totalmente arbitrario e insuficiente. Por cada inmigrante que llega legalmente, entran dos sin documentos. El sistema tiene que adaptarse a esta nueva realidad. Imponer cifras, como hemos visto, no tiene ningún impacto en la frontera.
Conclusión: hay que ampliar la migración legal y crear un nuevo sistema para evitar más tragedias como la de San Antonio y Victoria. La muerte nunca debe ser parte de la ecuación migratoria. Si los futuros inmigrantes y refugiados supieran que hay maneras seguras y confiables de entrar a Estados Unidos, estoy seguro que no se arriesgarían cruzando con sus hijos por el río Bravo, ni se aventurarían en el desierto a la mitad de la noche o se meterían en una caja metálica sin aire acondicionado en pleno verano.
Pero no tengo muchas esperanzas. Todas las que tuve se han ido desinflando.
Aquí estoy esperando la siguiente llamada de María. (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p.10)
Hace unas horas, la Corte Suprema de Estados Unidos determinó que la administración del presidente Joe Biden puede levantar el Protocolo de Protección a Migrantes (PPM), mejor conocido como Quédate en casa, medida implementada por el expresidente Donald Trump que obligó a que miles de migrantes que solicitan asilo al gobierno estadunidense tuvieran que esperar las respuestas de las cortes migratorias del lado mexicano de la frontera.
Sin duda, se trata de una victoria legal importante para las aspiraciones de quienes buscan alivios migratorios en ese país, no obstante, es necesario señalar que esta medida no es inmediata ni tampoco sencilla de implementar, además de que se suma a la política Título 42, también implementada por el expresidente Trump, la cual incentiva la remoción expedita en la frontera por causas sanitarias a partir de la pandemia por covid-19 a cualquier persona que no cuente con un documento válido de internación a Estados Unidos.
En ese sentido, vale la pena destacar que tanto el PPM como el Título 42 han puesto en una encrucijada al sistema migratorio al impedir que miles de personas soliciten asilo como parte de sus derechos, de acuerdo con las leyes estadunidenses e internacionales. Si bien estas dos medidas tienen diferentes orígenes, efectos y fundamentos, la anterior administración republicana implementó ambas para evitar que la mayor cantidad de personas ingresaran a Estados Unidos.
A pesar de que lo dispuesto en la Suprema Corte, favorece la atención de miles de solicitantes de remedios migratorios, no permitió a la administración actual derogar de inmediato el programa, sino que le devolvió el tema a la Corte federal en Texas, que inicialmente lo había retado. El gobierno aún debe mediar ante esa corte y convencer al juez Matthew Kacsmaryk, asignado por el expresidente Trump para que interpusiera el recurso legal para mantener la vigencia del PPM que, al invalidar este programa, no se viola ninguna ley administrativa.
A pesar de que es poco probable que se vuelva a rechazar en la corte federal en Texas, en caso de que ocurriera, volvería a navegar el sistema federal a la Corte de Apelaciones del distrito que le corresponde y, de ser necesario, regresar a la Suprema Corte.
Con esta decisión de cinco de los nueve jueces del máximo tribunal de justicia, se sienta un precedente al restaurar el debido proceso en materia migratoria, en particular, sobre las leyes y normas relacionadas con el proceso de solicitud de asilo, a partir de la perspectiva de cómo un asunto de jurisdicción interna tiene injerencia y repercusiones fuera de sus fronteras.
Mientras tanto, son alrededor de 70 mil personas migrantes, incluyendo miles de niños, personas con discapacidad o enfermas las que tienen que esperar en ciudades fronterizas mexicanas en situación de vulnerabilidad, ya que, en muchas ocasiones, permanecen en tiendas de campaña, sin saneamiento, acceso a agua limpia, alimentos o servicios médicos y expuestos a la delincuencia.
Penosamente, el rol de las autoridades migratorias mexicanas ha sido la de un espectador más, a pesar de que se han realizado intentos de regularización y atención de esta población migrante, como generalmente ocurre la realidad supera las capacidades del Estado, el cual ha cedido su tan “discursiva” autodeterminación ante las presiones y amenazas estadunidenses. (Azul Etcheverry, Excélsior, Nacional, p.11)

(Reforma, Opinión, p.10)

(Fer, El Universal, Opinión, p.15)