Delegado abre la boca de más
El que demostró que carece de prudencia en Baja California, nos cuentan, fue el delegado del gobierno federal en el estado, Alejandro Ruiz Uribe (Morena). Nos relatan que en una conferencia sobre migración, al referirse a la comunidad haitiana, sin ningún empacho don Alejandro se quiso hacer el gracioso y comentó: “Tenemos una gran cantidad de haitianos que están haciendo muy felices a las mexicanas”, lo que soltó algunas risas, pero al ser exhibido en redes sociales, fue calificado de sexista, de caer en actos de discriminación y no faltó quien sugirió que a don Alejandro no le caerían mal un par de clases sobre género y un poquito más de sentido común. Bien dicen que “el pez por la boca muere”. (El Universal, Estados, p.15)
En su cuarto Informe de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador resumió la transformación que encabeza destacando el fin del dominio oligárquico y la existencia de una democracia cuya prioridad son las personas más desfavorecidas; el haberse acabado con los privilegios fiscales y los lujos en la administración pública; que la corrupción no se tolere ni haya impunidad; el quitar al Estado su condición de mayor violador de los derechos humanos; la mejor distribución de la riqueza; el haber elevado a rango constitucional las pensiones a adultos mayores, así como los apoyos y becas a personas discapacitadas y estudiantes de bajos recursos; los avances para lograr que la salud y la educación sean verdaderos derechos y no privilegios; la reducción en la incidencia delictiva; la batalla contra el racismo, el clasismo y la discriminación, y las garantías a la libertad de expresión y el derecho a disentir.
De esta apretada síntesis es necesario resaltar la manera en que el gobierno federal ha podido allegarse ingentes recursos para llevar adelante su programa sin recurrir al endeudamiento o al aumento de impuestos. Sólo cancelar la condonación fiscal a los grandes contribuyentes y combatir la evasión ha llevado a las arcas públicas un billón 700 mil millones de pesos, mientras el combate al huachicol, el ahorro en el costo de obras públicas y el plan de austeridad republicana sumaron ahorros por otros 700 mil millones de pesos.
Se trata nada menos que de 2.4 billones de pesos, gracias a los cuales se hizo posible pensionar a 10 millones 500 mil adultos mayores y a un millón de niños y niñas con discapacidad, becar a 11 millones de estudiantes, dar una oportunidad de capacitación y entrada al mundo laboral a 2 millones 315 mil jóvenes, dotar de un jornal permanente a 449 mil 570 sembradores y basificar a 650 mil docentes. Además, emprender, rehabilitar o concluir el despliegue de vías férreas desde nuestra frontera con Guatemala hasta Jalisco, incluyendo obras emblemáticas como el Tren Maya, el Corredor Interoceánico o el tren que conectará a la Ciudad de México con Toluca; edificar un nuevo aeropuerto para la capital del país; modernizar las refinerías existentes, adquirir una más y levantar la primera totalmente nueva en cuatro décadas, y construir 145 centros de educación superior que forman a 64 mil alumnos de zonas marginadas. También, y con todos los obstáculos interpuestos por la pandemia de covid-19, encarar la reconstrucción de un sistema de salud sometido a décadas de desmantelamiento, misión que evoluciona de manera positiva a escala nacional, pero casi puede darse por cumplida en Colima, Nayarit y Tlaxcala, donde ya se cuenta con 97 por ciento de los médicos especialistas requeridos, 84 por ciento de médicos generales y personal de enfermería, y 95 por ciento de la cobertura de medicamentos. (La Jornada, Editorial, p.2)