Opinión Migración 020925

Cada vez más personal

“No me quiero ir así!” Fueron las palabras que mencionó Miguel, un compañero del pueblo zapoteco, aquel domingo de verano en la iglesia de San Pedro. Un lugar muy familiar para él, pues ha sido el centro de su resistencia migrante en Nueva York. Esa reunión fue el inicio de varias donde se abordó su situación ante la audiencia que tendrá en la Corte en diciembre próximo. Miguel enfrenta un proceso migratorio en Estados Unidos después de que en 2017 decidió no salir del país durante la primera administración de Trump; ganó su caso I-130 por un ajuste migratorio. Ahí su representación legal decidió cambiar la ruta para su regularización, mencionando el gran riesgo que representa para él regresar a México.

Miguel migró en 1996, después de un secuestro que vivió a los 13 años en su comunidad de San Pablo Güilá en Oaxaca. Ante esta situación su madre y padre decidieron que era mejor que se fuera del pueblo, pues no sabían si su vida seguía en riesgo. Tomó unas pocas pertenecías y dejó su terruño, sin saber si volvería. En Estados Unidos, la vida lo hizo mirar hacia Nueva York, después de haber estado en California. En ese lugar conoció a su esposa, Margaret, una mujer polaca que se enamoró perdidamente de él. Luego de varios años tuvieron a sus tres hijos: Kristian, Sebastián y Patricio. Al preguntarle a Miguel cómo es la vida en familia, él, tranquilamente, respondió: “en la casa se hablan cuatro idiomas; el zapoteco, polaco, inglés y español. Aunque no lo creas las y los mexicanos tenemos valores similares a los de Polonia; para nosotros la familia es muy importante, y también nuestra religión. Eso ha sido la clave de permanecer unidos”.

La muerte de su hermano Saverio, en 2020, marcó su vida en el activismo: “Todo comenzó cuando mi hermano se enfermó. Ahí que conocí al padre Fabián y poco a poco fui descubriendo su obra. Su forma de ayudar a la comunidad migrante”. Desde esa fecha Miguel ha hecho mancuerna con el padre, repartiendo comida durante la pandemia a las comunidades más vulnerables, primero en Queens y de ahí se extendió a otras partes como Manhattan y el Bronx. A pesar de que su trabajo más intenso fue durante la pandemia de covid-19, siempre ha sido un referente en su comunidad. Ha estado presente en la liberación de personas detenidas; en casos de violencias que viven las mujeres en el hogar; repartiendo mochilas para el inicio de clases y, sobre todo, ejerciendo la justicia lingüística cuando alguien de su pueblo necesita interpretación. Ante la pregunta de por qué lo hace, Miguel contestó: “sufrí mucha discriminación cuando llegué a este país. Sé lo difícil que es empezar desde abajo y por eso los ayudo”. Ahora, Miguel, junto con su familia, vive en la zona conocida de Elmhurst en Queens; su esposa trabaja en una penitenciaría estatal, mientras sus tres hijos son estrellas escolares del futbol.

A pesar de ese caminar de ayuda a los demás, la vida de Miguel corre el riesgo de cambiar, ya que en su próxima presentación en la Corte podría ser detenido por el ICE. En Federal Plaza, el lugar donde se realizará, existe mucha migración, convirtiéndose en el epicentro de las deportaciones en Nueva York. La dinámica es la siguiente: después que la o el juez cierra la sesión, agentes federales esperan a los migrantes al cruzar la puerta. Se sabe que son llevados al piso 10, donde pueden esperar hasta por tres días para ser removidos a algún centro de detención. Esto lo conoce perfectamente Miguel, pues durante meses el equipo de la iglesia de San Pedro ha acompañado a cientos de migrantes que acuden a la Corte. “Aquí se sabe cuándo se entra, pero no cuándo se saldrá”, son las palabras que menciona el padre Fabián al preguntarle de este lugar. Al interior del edificio la tensión se apodera de las personas, sumado a que en los pasillos se pueden encontrar agentes del ICE con los rostros cubiertos, incapaces de sostener la mirada. Unos dicen que es por su “seguridad”, pero me gustaría creer que es por vergüenza ante el dolor que están causando con sus acciones. Nuestra esperanza es que la historia haga justicia a las miles de familias que han sido separadas detrás de esos muros y en todo el país.

Ojalá que las lágrimas de las y los niños al ver a sus padres arrestados pasen una gran factura para esta administración. Mientras tanto, desde esta trinchera estaremos luchando por Miguel, pues cada día esta política de muerte, que nos duele hasta el alma, se convierte en un asunto más personal.

*Integrante del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan (FabiolaMancilla Castillo, La Jornada, Opinión, p. 19)

Día con día / Marco Rubio. Visita incómoda

La visita del secretario de Estado, Marco Rubio, será incómoda. Pueden salir de ella buenos acuerdos para la relación bilateral o desacuerdos que la tensen más.

La relación bilateral está cargada de electricidad. El presidente Trump la enciende y la apaga a discreción.

La inmigración y la guerra contra las drogas parecen dominar las exigencias de Washington. Creo que el gobierno vecino está de acuerdo con la respuesta mexicana en contención migratoria, pero no en la contención del tráfico de fentanilo, ni en la complicidad política de gobiernos mexicanos con los cárteles.

En ambos frentes, México es o parece la parte vulnerable, puesta contra las cuerdas, obligada a cumplir.

Vulnerabilidades mexicanas hay muchas otras.

El incumplimiento de un tratado de aguas en el río Bravo genera la exigencia de pago en tiempos de secas.

El incumplimiento de la esterilización del gusano barrenador produce un cierre de la frontera para la exportación de ganado mexicano.

Incumplimientos en el sistema financiero dan lugar a sanciones por lavado de dinero contra dos bancos y una casa de bolsa.

Luego, cada mes o dos, hay anuncios desmesurados de aranceles por venir.

La presión estadunidense tiene muchos frentes. Van siendo destapados uno por uno en la prensa, antes que en la mesa de negociaciones. Será porque la mesa de negociaciones no anda bien y por eso las sorpresas en la prensa.

Todo mundo tiene versiones de qué es lo que está exigiendo Estados Unidos en la mesa de negociación con México. Hay muchas fichas en juego, como se ve, sin contar con las nuevas: las que salgan del canto de los narcos mexicanos en tribunales gringos.

La visita de Marco Rubio podría aclarar lo que está en juego en la relación bilateral.

Desconozco la agenda, pero tengo la impresión de que no faltará en ella una petición de claridad mexicana sobre tres cosas de la política latinoamericana:

La posición de México ante la ofensiva estadunidense contra Maduro, ante la influencia de Rusia y China, y ante la existencia de dictaduras como la cubana y la nicaragüense en nuestro hemisferio.

La visita de Rubio tendrá, creo, un toque de guerra fría. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p. 3)

¿Qué Hicimos? / El Informe y el IMSS

“Con emoción, profundo respeto y un compromiso que nace de la historia y de las luchas de nuestro pueblo, comparezco ante la nación para rendir cuentas de los primeros 11 meses de gobierno, en el inicio de una nueva etapa de la Transformación nacional”.

Con estas palabras se hizo historia. El Informe presidencial en México, un mandato de rendición de cuentas que después de 200 años y 65 presidentes, fue presentado por primera vez por una mujer; la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, mujer de izquierda, con formación científica y convencida del fortalecimiento de las instituciones públicas. Y ahí, en el primer Informe, hubo mucho IMSS: 

En México te abraza el programa de recepción de los hermanos migrantes que han sido deportados desde Estados Unidos y que incluye su inscripción gratuita al IMSS por tres meses.

El aumento al salario mínimo de 12%, lo que significa que desde 2018 se ha incrementado en 135%. Se rompió con la absurda creencia de que subirlo provocaría inflación justificando, en realidad, la concentración de riqueza. Eso ha permitido que hoy en el IMSS se registre el salario promedio diario más alto de toda la historia, $614.3 pesos diarios.

Con 20 mil servidores de la salud se lleva Salud Casa por Casa consultas domiciliarias para todas las personas adultas mayores y con discapacidad, incluidos los derechohabientes del Seguro Social, que, en caso de necesitarlo, son referidos a una unidad para su seguimiento.

Está en marcha el programa Vive Saludable, Vive Feliz: Enfermeras y enfermeros del IMSS llevan atención médica preventiva a todas las escuelas primarias públicas del país. También se ha consolidado la Estrategia por la Paz y Contra las Adicciones, en donde el IMSS acerca sus servicios a las colonias del país con mayores índices delictivos.

De los 31 hospitales que se tendrán al finalizar el año, diez son del IMSS: Ciudad Juárez, Chihuahua; Ensenada, Baja California; San Alejandro, Puebla; Zaragoza en Ciudad de México; Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; Ciudad del Carmen, Campeche; en Guanajuato; Tula, Hidalgo y dos en Sonora; uno en Navojoa y otro en Hermosillo.

Y ocho más acaban de comenzar o están en proceso de hacerlo a cargo de los ingenieros militares de la Secretaría de la Defensa.

En la construcción del Sistema Nacional de Cuidados el IMSS está comprometido con el desarrollo de los nuevos Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI); dejamos atrás la subrogación de servicios y transformamos el enfoque pedagógico, pero sobre todo, se promueve la participación de las mujeres en el mercado laboral.

En el Estado de México avanza el Plan para la Zona Oriente, la región con mayor pobreza urbana del país. Ahí el IMSS fortalecerá su infraestructura con unidades de Primer Nivel y hospitales de especialidades

Todos estos logros son parte de lo que la doctora Claudia Sheinbaum presentó como el Plan Social más ambicioso en la historia de México, el cual inició hace 7 años y ya ha sacado de la pobreza a 13.5 millones de personas y convirtió a México en el segundo país con menor desigualdad en América.

Como lo dijo la Presidenta al finalizar su Informe: “Han sido 11 meses de arduo trabajo … Por nuestro pueblo, por nuestra patria, vale la pena dar cada hora, cada minuto y cada aliento de nuestros días”.

Vamos bien y vamos a ir mejor. (Zoé Robledo, Milenio, Política, p. 16)

Artículo mortis / Luego de la fiesta, Rubio

Ayer, habiendo consumado el golpe contra la independencia de las cortes, la Presidenta celebró su primer año de gobierno —el séptimo del calendario Pejiano— por todo lo alto. Lamento decirlo, pero la resaca de ese triunfalismo nos va a llegar tan pronto como mañana, cuando Marco Rubio, el canciller de Trump, visite el país como parte de una gira a México y a Ecuador para, según la versión oficial mexicana, firmar un acuerdo de seguridad.

Una cosa es segura: Rubio no llega a Palacio Nacional a firmar nada. Sobre todo cuando su oficina emitió un comunicado que lista sus intenciones con México así: Llevar a cabo “acciones rápidas y decisivas para desmantelar los cárteles, detener el tráfico de fentanilo, terminar la migración ilegal, reducir el déficit comercial, promover prosperidad económica y enfrentar actores malignos extracontinentales”.

Eso suena más a ultimátum que a acuerdo. Por más que Sheinbaum insista en que no habrá sumisión sino cooperación, y se emperre en citar al himno nacional como su mejor detente, la lista de Rubio no tiene mención alguna de intercambios o concesiones entre países. Y si la Presidenta pretende torearlo como ha tratado de hacer, con poco éxito tangible, con un Trump inseguro o con una Kristi Noem bravucona e incompetente, se va a llevar una sorpresa: el canciller, hijo de inmigrantes cubanos y político de carrera que no se cuece al primer hervor, entiende perfectamente el lenguaje oblicuo, resbaloso y obsequioso al que suelen recurrir para evitar compromisos concretos ciertos círculos de poder latinoamericanos. Y no le tiene la menor simpatía al nuevo partido de Estado en México.

 En su fallida campaña presidencial citó como sus tres pilares en materia de política exterior la fuerza militar, el libre comercio y la “claridad moral al defender las libertades”; vale la pena repasar sus dichos sobre el gobierno de México, como cuando se congratuló de que López no fuera a la Cumbre de las Américas celebrada en Washington en 2022: “Feliz de saber que el presidente mexicano, que le ha entregado gran parte de su país a los cárteles y es un apologista de la tiranía en Cuba, de un dictador asesino en Nicaragua y de un narcotraficante en el poder en Venezuela, no vendrá esta semana a los USA”. Y otra, de 2023: “López Obrador no es un buen aliado. El presidente, desafortunadamente, se dedica a decir tonterías”.

Sobre su anfitriona de mañana dijo, poco después de su triunfo en 2024: “Es mi deseo que la presidente electa Sheinbaum enfrente los retos a la democracia y a la seguridad nacional, y los Estados Unidos debe prepararse para enfrentar retos continuos y significativos en el futuro de la relación entre México y Estados Unidos”. Y, no lo olvidemos: Rubio llega al país con un acuerdo de cooperación con Ovidio Guzmán y muy seguramente otro con Ismael Zambada bajo el brazo.

Está claro que en México la Presidenta tiene todos los poderes bajo su yunta. Pero, diga lo que diga desde su templete a modo, su margen de maniobra mañana frente al canciller Rubio será entre mínimo e inexistente. (Roberta Garza, Milenio, Política, p. 19)

Moneda en el aire / A un año de Sheinbaum, el mundo nos cambió

Al menos en formato, mensaje y comerciales, el Primer Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum es semejante al de todos sus antecesores, aunque eso no significa que este primer año haya sido igual en cuanto a los distintos temas que se ha enfrentado desde la relación con Estados Unidos, la reforma judicial y la que ha iniciado en materia electoral, sin contar el tema de la seguridad pública, que sigue afectando a la economía.

En este primer año, la Presidenta llega con una nueva Corte, con una reforma judicial, que aún no sabemos cómo afectará realmente los distintos juicios en marcha que involucran miles de millones de pesos en juego. Pero un punto quizás importante, es la falta de contrapesos en el Poder Judicial; también se ha advertido sobre la falta de garantías para los inversionistas, y dependiendo la línea que se establezca, no se descarta que haya un debilitamiento en los procesos de adjudicación de garantías, lo que desincentivaría la inversión de largo plazo.

Ojo, los anuncios hechos hasta ahora, son de inversiones proyectadas, presentadas y planeadas desde antes de este gobierno, y esa reforma, se ve como un freno a la inversión futura.

La llegada del presidente Donald Trump al gobierno de Estados Unidos, con políticas como los aranceles, la cacería de migrantes y su efecto en remesas, y la guerra del fentanilo, ha sido temas que diariamente ha tenido que enfrentar, además de constituir un desincentivo a la inversión en México.

En el tema del narcotráfico, ahora que las organizaciones son consideradas como terroristas, ya vimos las implicaciones en la industria financiera: con el simple hecho de ser señaladas, sin juicio de por medio, hoy tres instituciones están encaminadas a la venta y al cierre futuro de sus operaciones.

El tema de la corrupción es algo que no se ha frenado, los casos documentados de empresas de funcionarios y familiares recibiendo licitaciones, el huachicol que nada más no se puede controlar, los costosos proyectos de infraestructura parados, un Plan México con buenas intenciones, pero con resultados a cuentagotas, todo ha tenido un impacto negativo en este primer año de gobierno, sin que se encuentre el camino aún para la eficiencia y echar a andar el motor interno a mayor velocidad.

Con todo este panorama, en este primer año, especialistas y directivos en sector financiero y empresas, reconocen el trabajo y la cabeza fría de la Presidenta para mantener el diálogo con Estados Unidos.

Pero también por otro lado, con todos estos cambios y el ambiente que se vive interno y externo, de incertidumbre constante, es momento, quizás, de hacer una pausa y preguntarse no sólo que cambios debe hacer el gobierno, sino también el sector empresarial, qué cambios necesitan en sus estrategias y modelos de negocio para adaptarse y continuar. (Jeanette Leyva Reus, El Financiero, Economía, p. 6)

Mitos y Mentadas / Estados Unidos: El ocaso de la exportación democrática

Por décadas, la política internacional se organizó en torno a dos grandes ejes, democracia contra dictadura, comunismo contra capitalismo, izquierda contra derecha. Ese lenguaje marcó la Guerra Fría y se convirtió en el guión dominante de Estados Unidos para justificar su papel como garante del “mundo libre.” Sin embargo, en el siglo XXI esas categorías han perdido capacidad explicativa.

Hoy, los conflictos ya no giran en torno a sistemas políticos o económicos opuestos. Las guerras contemporáneas, las tensiones internacionales y los riesgos globales se mueven en otros planos. Hablar todavía de “exportar democracia” como si estuviéramos en 1947 es insistir en un mundo que ya no existe.

La primera gran fractura no es ideológica, sino religiosa. Los atentados del 11 de septiembre marcaron un parteaguas. La amenaza ya no venía de un bloque comunista ni de un Estado rival, sino de redes transnacionales que se definían por un credo. El islamismo radical mostró que la religión podía convertirse en motor de guerra global, más difícil de contener que cualquier frontera política. Desde entonces, los conflictos en Medio Oriente y África no se entienden por categorías de izquierda o derecha, sino por identidades religiosas, control territorial, sectas y credos enfrentados.

Otra fuente de tensión es material: agua, energía, minerales críticos. El siglo XXI es testigo de disputas por ríos y cuencas compartidas. Lo mismo ocurre con el litio en América Latina o con el cobalto en África. El Ártico, antes un desierto helado sin mayor interés, hoy es escenario de competencia por rutas marítimas y yacimientos de gas. Estos conflictos no son ideológicos, son de seguridad nacional.

La tercera dimensión es digital. Las batallas ya no siempre se libran con tanques. Se libran con códigos. Un virus informático puede paralizar hospitales, bancos o refinerías. Un algoritmo de desinformación puede desestabilizar elecciones. La inteligencia artificial, con su capacidad para amplificar o manipular narrativas, se convierte en arma estratégica. En este frente no importa si un país es democrático o autoritario.

A estas amenazas hay que sumar una cuarta, que es el crimen organizado transnacional. En América Latina, carteles y mafias se han convertido en actores que disputan territorios, imponen reglas y desafían la soberanía de los Estados. En México o Centroamérica, grupos criminales controlan rutas de migración, redes de extorsión y hasta franjas completas de actividad económica. Su poder no se mide en votos ni en banderas ideológicas, sino en armas, dinero y capacidad para sustituir al Estado en comunidades enteras. El crimen organizado ya no es solo un problema de seguridad interna, es un factor geopolítico de estabilidad regional.

En este contexto, EU, al menos en su discurso, sigue presentándose como garante de la democracia global. Pero ese libreto, que funcionaba en la Guerra Fría, hoy luce desfasado. La amenaza ya no es que un país adopte un modelo autoritario o comunista. La amenaza es que un ciberataque tumbe la red eléctrica de medio continente, que una sequía deje sin agua a millones de personas o que un grupo armado religioso controle territorios estratégicos.

La insistencia en la dicotomía democracia/dictadura se convierte entonces en un gesto anacrónico. No porque la democracia haya perdido valor, sino porque, de acuerdo con muchos, el riesgo principal ya no pasa por ahí. El verdadero desafío está en la gestión del agua, en la protección de datos, en la regulación de la inteligencia artificial, en la resiliencia energética y en la prevención del terrorismo.

Aceptar este cambio de paradigma no es sencillo. Implica reconocer que el relato que dio legitimidad a la hegemonía estadounidense durante más de medio siglo ha caducado y que las nuevas amenazas requieren otro tipo de alianzas, menos basadas en afinidad ideológica y más en intereses concretos. Aquí aparece un ejemplo evidente: Arabia Saudita. Washington insiste en enarbolar la democracia como bandera universal, pero una de sus alianzas más estratégicas en Medio Oriente sigue siendo con una monarquía absoluta que restringe libertades políticas y civiles. ¿Por qué? Porque su peso energético y financiero lo hace indispensable. Lo mismo ocurre en África con gobiernos autoritarios que se vuelven socios necesarios para asegurar minerales estratégicos o frenar flujos migratorios. En esta nueva lógica, la afinidad democrática pasa a segundo plano. Lo que importa es garantizar estabilidad, suministros y control territorial.

El problema no es que la democracia haya perdido valor, lo anacrónico es pensar que sigue siendo el campo de batalla central. El verdadero reto del liderazgo estadounidense no será exportar democracia, sino aprender a gestionar un mundo donde la democracia ya no es el campo de batalla central. (Jacques Rogozinski, El Financiero, Economía, p. 10)

Geoeconomía / Septiembre: mes decisivo

Antes de la llegada al poder de Morena, la asesoría de la Presidencia de la República preparaba un cuidadoso análisis de los principales retos y oportunidades que se anticipaban a partir de septiembre y que servía como complemento al informe de gobierno y a la propuesta del presupuesto federal, de manera de ayudar al primer mandatario y al gabinete en la elaboración de políticas públicas y en la toma de decisiones. Ese análisis incluía todos los rubros cubiertos por el informe de gobierno, permitía tener una visión general del estado que guardaba la economía y permitía a la Oficina de la Presidencia establecer para su seguimiento hojas de ruta con el Congreso, con los gobernadores y con los miembros del gabinete.

En caso de que este análisis se hiciera este año, el apartado de comercio exterior e inversión extranjera destacaría la vulnerabilidad de la economía y la importancia del sector. Esta mañana, Sheinbaum mencionará que México sigue siendo el principal proveedor de Estados Unidos, habiendo exportado 264,382.7 millones de dólares durante el primer semestre del año, equivalente al 15% de las importaciones totales de la Unión Americana, por encima de los 198,224.1 millones de dólares de Canadá y de los 167,478.8 millones de dólares de China, según datos de la Oficina del Censo estadounidense. Además que, de acuerdo con Banco de México, el país captó 34,264.5 millones de dólares en inversión extranjera directa (IED) en el mismo periodo.

Estados Unidos representa el 61.6% de nuestro comercio total y el T-MEC ampara el 64.2% de todo nuestro comercio. Según Customs & Border Protection, el 46.7% de nuestras exportaciones cumplen con las reglas de origen del tratado y estima el arancel efectivo para nuestro país en 18.6%. El distanciamiento del gobierno mexicano del Congreso estadounidense aumenta todavía más la dependencia en la relación de la Presidenta con Trump, la que se ha complicado por los diversos temas que siguen pendientes desde el sexenio pasado, como el caso de Calica en Quintana Roo, la implementación de la reforma judicial y la reforma energética.

Por su parte, el comercio con los 27 miembros de la Unión Europea representa el 7.2% de nuestro comercio total mientras que China, con quien no tenemos ningún acuerdo comercial, representa el 10.7% de nuestro comercio total y el 19.9% de nuestras importaciones. La renegociación del T-MEC tendrá un efecto directo sobre ambas relaciones, pues Estados Unidos y Canadá quieren minimizar las importaciones chinas en la región. El desarrollo de nuevos mercados llevará tiempo porque nuestros principales productos de exportación son bienes intermedios, lo que requiere encontrar nuevos socios y sobre todo lograr las certificaciones necesarias como proveedores confiables. La visita en octubre de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, puede ayudar a abrir nuevas puertas, aunque la región de Asia-Pacífico es la más promisoria por sus tasas de crecimiento económico y de ingreso en las próximas dos décadas.

La centralización del poder y la injerencia del gobierno en el funcionamiento del mercado se viene reflejando en particular en la atracción de nuevas empresas extranjeras interesadas en invertir en el país. Los 34,264.5 millones de dólares reportados en el primer semestre en IED representan un crecimiento del 2.2% respecto al primer semestre del 2024, donde 3,148.6 millones (9.2% del total) son nuevos proyectos, 28,914.1 millones (84.4%) son utilidades reinvertidas y 2,202 millones (6.4%) son pagos entre compañías. Aunque la captación por nuevos proyectos es superior a los 1,875.6 millones del primer semestre del 2024, sigue muy por debajo de la tendencia histórica del 40% del total trimestral. Y las cifras de IED de China se mantienen como confidenciales.

Septiembre será crucial para la economía mexicana. Mañana llega Marco Rubio, tres meses después de la visita del subsecretario Christopher Landau, para conversar sobre narcóticos, migración y la posibilidad de una reunión con Trump. Rubio promovió la terminación del acuerdo sobre tomate. El 18 llegará Mark Carney para platicar sobre el T-MEC, con miras al anuncio trilateral sobre la renegociación del tratado. Y entonces quedaría el escenario para una reunión trilateral con Trump, quien depende de la Suprema Corte de su país para sostener los aranceles contra México y Canadá. México no puede continuar en el aislamiento que generó López Obrador y debe reposicionarse como un actor clave usando una retórica actual. (Jorge Molina Larrondo, El Financiero, Economía, p. 15)

Globali… ¿qué? / ¿Médicos cubanos recibirán a Rubio en Palacio Nacional?

La relación bilateral con Estados Unidos que cree tener la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum no es la misma que el presidente Donald Trump cree o quiere tener.

Sheinbaum reduce su discurso frente a la opinión pública mexicana con una sola idea: soberanía. De ella surge una frase: “cooperación, pero no subordinación”.

La relación que Sheinbaum desea tener con Trump es el quid pro quo observado en el pasado entre AMLO y la primera versión del presidente estadounidense..

El tiempo es dinámico. La “receta” que AMLO le dejó a Sheinbaum para llevar la relación con Donald Trump venció desde enero pasado.

Hoy, la política de Estados Unidos con América Latina se concentra en la bicefalia Trump/Rubio. En 2017 la relación con México la llevaba Jared Kushner, y no el Secretario de Estado Rex Tillerson.

Es Marco Rubio quien teje los objetivos y estrategias de la relación con México. Trump, las tácticas. El presidente decide. Marco propone y decide. Trump impone el componente de seguridad, Rubio acepta. En ocasiones debe “tragar sapos”, particularmente los tres primeros meses del gobierno donde el presidente les quitó la protección migratoria a venezolanos.

Sheinbaum recibirá a Marco Rubio en su oficina con un regalo: un nuevo contrato para los médicos cubanos a quienes les ofrecerá “casa, chofer y dieta balanceada” (El Universal, 31 de agosto). Solo faltaría que la presidenta reciba a Marco Rubio en la puerta de Palacio Nacional a través de una comitiva conformada por médicos cubanos, los mismos que son tratados como esclavos por su jefe, el dictador Díaz-Canel (Human Rights Watch).

El contrato que publicó ayer El Universal demuestra la ausencia de estrategias diplomáticas de la cancillería. ¿Qué hacen Juan Ramón de la Fuente y Esteban Moctezuma?

¿Qué funcionarios mexicanos se sumarán a la lista de los “Sin visa”? Por lo pronto, no tendrían visa los que firmaron el contrato anterior con el régimen de Díaz-Canel. Uno de ellos podría ser el director del IMSS, Zoé Robledo.

Si la presidenta Sheinbaum considera que nuestros principales socios deben ser dictadores (Díaz-Canel, Maduro y Ortega) o presidentes que violaron a sus respectivas constituciones, Evo Morales y Pedro Castillo, en Bolivia y Perú, respectivamente, o simplemente corruptas, como Cristina Fernández, lo mejor sería anunciar un mecanismo compacto con ellos que se podría llamar: “Vamos al siglo XX”. Y, ahora sí, olvidarse del futuro del país para vengarse de Estados Unidos.

Entre los embajadores de lujo a designar estarían: Gerardo Fernández Noroña a Caracas; Yeidckol Polevnsky a Pekín y Paco Ignacio Taibo II a Managua. (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, El Economista, Geopolítica, p. 37)

Fernando Schütte Elguero / Rubio en México: el vecino desconfiado toca la puerta

Marco Rubio no viene a México a sonreír ni a improvisar frases de amistad diplomática. Llega con el ceño fruncido y con la desconfianza que desde hace años define la mirada de Estados Unidos hacia su vecino del sur. Para Washington, México es un socio incómodo (necesario pero poco confiable), y esa contradicción es la que marca la visita.

El discurso será de cooperación: seguridad, fentanilo y migración. Suenan como prioridades legítimas, pero en el fondo lo que Rubio viene a dejar claro es que su gobierno no cree en la capacidad mexicana para enfrentar a los cárteles ni para controlar sus propias fronteras (y menos sin la presión directa de los Estados Unidos de Norteamérica). No es una visita de cortesía, es una auditoría.

Y no nos engañemos: en la conversación privada aparecerán temas que no se dirán en público. Uno de ellos es la sospecha de que México sigue tendiendo puentes (en petróleo, en dinero, en simpatías políticas) hacia Cuba y Venezuela. Rubio, con su estilo duro, pedirá cortar ese cordón. México contestará que es un país soberano, que coopera pero no se subordina. Pero la palabra soberanía suena hueca cuando del otro lado tienen la capacidad de asfixiarte con sanciones comerciales y bloqueos financieros.

Lo más delicado es que Rubio podría reunirse con quienes cargan un estigma mayor: políticos mexicanos señalados como narcopolíticos por testigos protegidos en cortes de Estados Unidos. Son nombres que no salen en comunicados oficiales (pero que pesan como dinamita). Allí puede estar la verdadera negociación: qué callar, qué entregar, a quién proteger. Y si esas conversaciones ocurren, serán en la penumbra, lejos de los reflectores, pero con consecuencias que marcarán el rumbo de la relación bilateral.

El tercer tema inevitable será China. Washington no tolera que el dragón se meta hasta la cocina en México, sea con tecnología, espionaje o inversiones que se traducen en dependencia. Y aquí el mensaje será absolutamente contundente: o con nosotros, o con ellos. La presión vendrá disfrazada de cooperación, pero con la amenaza latente de que si México no se alinea, pagará el costo en comercio, aranceles y en una desconfianza aún mayor, con todo lo que ello implica.

El escenario es claro: podemos tener un acuerdo del que ambos países salgamos beneficiados, o mostrando los dientes en una foto hueca o un choque abierto que se traduzca en represalias. Lo que no habrá es confianza. Estados Unidos ya no cree en México y Rubio viene a recordarlo con sonrisa diplomática y agenda de hierro.

La pregunta es si este gobierno sabrá negociar con firmeza sin entregar demasiado, o si quedaremos atrapados en la cuerda floja de siempre (un pie en la soberanía, otro en la sumisión). Porque en esta visita lo que se mide no es la relación entre vecinos, sino si México todavía tiene margen para decidir su propio destino.

México ya no es visto como un socio, sino como un vecino riesgoso que debe ser vigilado, porque entre otras cosas, coquetea con las dictaduras y va camino a serlo también. Tenemos que defender nuestra soberanía con firmeza, pero también buscando ayuda para que México sea un país soberano también al interior. (Fernando Schütte Elguero, La Prensa, Editorial, P. 14)

Un Montón de Plata / En manos de Marco Rubio

A estas alturas parece estar clara la nueva realidad mexicana: nuestra economía depende hoy, más que nunca, de las decisiones que tome el presidente Donald Trump respecto del relacionamiento que quiere tener con México en materia comercial. Y, con la visita al país del secretario de Estado, Marco Rubio, quizá será posible tener algunas luces al respecto.

Ayer la incertidumbre se hizo más evidente; cuando en la encuesta de los economistas que publica cada mes Banco de México apareció, como el factor más importante que podría obstaculizar el crecimiento de economía, la “política sobre comercio exterior”. Ni siquiera la inseguridad pública obtuvo tantas menciones entre los economistas encuestados, quienes situaron en 0.40 por ciento su nuevo dato de crecimiento del PIB para este año.

Es un hecho que la cercanía que se tuvo hace un par de meses, y que parecía implicar la firma inminente de un acuerdo en materia de migración, cooperación de seguridad, y comercio, se diluyó. Hoy EUA mantiene la amenaza de elevar los aranceles hasta 30 por ciento para nuestras exportaciones, aunque con la prórroga de 90 días, para negociar ese famoso primer acuerdo.

Pero el ritmo lo ponen en Washington. Si bien en julio hasta en el gobierno se afirmaba que la firma era inminente; hoy ya nadie plantea eso. La buena noticia es que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, reafirmó el fin de semana que no ve por ningún lado la posibilidad de una cancelación del T-MEC. Así que la base de todo se mantendría, aunque no sabemos en qué términos.

La visita de Marco Rubio no arrojará un acuerdo comercial directo para México para bajar los aranceles estadounidenses vigentes. Eso continuará su ruta con las reuniones entre Ebrard y Howard Lutnick. Y es buena y mala noticia. Buena, porque, como menciona Ebrard, la relación comercial se mantiene y el interés de un tratado permanece. Mala, porque la incertidumbre podría convertirse en problema crónico. Y eso sí sería gran riesgo. (Carlos Mota, El Heraldo de México, Merk-2, p. 22)

Estrictamente Personal / Prioridad y preocupación

Como todos los informes presidenciales, el primero de la presidenta Claudia Sheinbaum no fue distinto al de todos sus antecesores, al presentar un catálogo de sus logros y acciones durante el periodo, salvo un punto en el que no habló sobre el pasado, sino sobre el futuro, que es, a la vez, tiempo presente: Estados Unidos. Setenta y dos palabras del total de siete mil 409 que tuvo su mensaje permitieron ver lo que le quita el sueño: la relación con el gobierno del presidente Donald Trump y sus constantes amenazas intervencionistas.

El momento más claro de su inquietud fue cuando, rompiendo la estructura de su discurso, recordó las reformas constitucionales que se lograron y se detuvo en una, el artículo 40 constitucional en materia de soberanía, al que se agregó un párrafo el 1 de abril pasado, que leyó textualmente: “El pueblo de México, bajo ninguna circunstancia, aceptará intervenciones, intromisiones o cualquier acto desde el extranjero que sea lesivo de la integridad, independencia y soberanía de la nación, tales como golpes de Estado, injerencias en elecciones o la violación del territorio mexicano, sea ésta por tierra, agua, mar o espacio aéreo”.

Haberle dedicado ese tiempo en su lectura sugiere cuál es su prioridad en este momento y su preocupación. Ese párrafo fue una iniciativa de ella después de una serie de agresiones que descaradamente hizo públicas el gobierno de Trump: un avión espía que dejó abiertos sus sistemas para que pudieran rastrearse mientras realizó un sobrevuelo sobre aguas internacionales frente a las costas mexicanas, donde se avistaron también un destructor y un portaviones frente a Baja California. Días después, la cadena de televisión CNN reveló que entre enero y febrero se habían realizado 18 vuelos de sobrevigilancia sobre México, a espaldas del gobierno de Sheinbaum.

La reacción de la presidenta fue enviar la iniciativa, que fue ignorada completamente por Washington. Poco después de ser aprobada por el Senado y la Cámara de Diputados, en una llamada telefónica entre Sheinbaum y Trump en abril, el jefe de la Casa Blanca le propuso enviar soldados a México para enfrentar junto con las Fuerzas Armadas mexicanas, a los cárteles de las drogas. La presidenta rechazó la oferta y, para reforzar su postura, hizo pública la propuesta. En junio, siguiendo el ejemplo de Canadá, anunció que propondrían a Estados Unidos un acuerdo general sobre seguridad y comercio, que reconociera a los mexicanos que trabajan en aquel país.

En su primer informe, también fuera de la estructura tradicional de este tipo de mensaje, repitió el anuncio de que el próximo miércoles estará en México el secretario de Estado, Marco Rubio, para firmar el acuerdo de seguridad. El tema de comercio y el reconocimiento de los migrantes mexicanos dejó de estar hace tiempo en su discurso sobre el acuerdo bilateral que han estado negociando. En Washington no lo han mencionado ni una sola vez. Si habrá una firma o no durante la rápida visita de Rubio, es algo que aún no se confirma, ni fue mencionado la semana pasada en el comunicado de prensa del Departamento de Estado que anunciaba la visita a México y Ecuador, donde hablará con el presidente Daniel Noboa, que comparte con Sheinbaum los dolores de cabeza que causa el Cártel de Sinaloa, pero que tiene una posición antagónica con ella sobre el papel intervencionista de Estados Unidos.

Sheinbaum ha elevado fuertemente las expectativas de un acuerdo con Estados Unidos en materia de seguridad, pero la agenda de Rubio en esos dos países plantea otras prioridades, las de su gobierno. La prelación de lo que desean, de acuerdo con el Departamento de Estado, “incluyen acciones rápidas y decisivas para desmantelar los cárteles, detener el tráfico de fentanilo, poner fin a la inmigración ilegal, reducir el déficit comercial, promover la prosperidad económica y contrarrestar a los actores malignos extracontinentales”.

No es esta la agenda mexicana. Acciones “rápidas y decisivas” son las que ha estado empujando Trump y varios miembros de su gabinete, y los “actores malignos extracontinentales”, como se lo han dejado ver a la presidenta por los coqueteos que ha tenido el obradorismo con ellos, tienen que ver con Rusia, Irán y China. En el interlineado es lo que ha promovido Trump desde que regresó a la Casa Blanca: la renovación de la Doctrina Monroe de “América para los americanos”. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 34)

Teléfono Rojo / Se tambalea el acuerdo de seguridad con EU

Vienen más baños de agua fría sobre la patria.

Soberana e inviolada, según la oratoria oficial, nadie advierte las intenciones de Donald Trump y esta semana puede haber un nuevo desengaño.

Ahora el amago es la no suscripción del acuerdo de seguridad largamente trabajado por ambos gobiernos para poner reglas claras de colaboración.

Nada de enviar fuerzas de seguridad para detener cabecillas de los cárteles mexicanos, a los cuales Washington ha declarado grupos terroristas.

Esa es la intención, pero deberá plasmarse.

El adelanto de ayer por The New York Times va hacia la temida posposición de ese anuncio adelantado desde hace semanas por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Está prácticamente listo para su protocolización, ha repetido la mandataria en varias ocasiones, siempre con la soberanía como pancarta para el consumo interno.

Si la premonición se cumple, ese arreglo no lo firmará en su visita a la capital del país el secretario de Estado, Marco Rubio, uno de los más críticos de los gobiernos actual y anterior.

Como Trump quiera

Aquí hemos advertido: Si alcanzan entendimientos sectoriales bilaterales, también fallará el propósito mexicano de hacer un acuerdo integral donde quepan todos los temas.

Seguridad en la frontera común, control del narcotráfico, detención y entrega de criminales, migración, comercio y cuantos se deseen agregar.

El fallo en este caso, el de la seguridad pública, se traduciría en desconfianza o por lo menos insatisfacción de Donald Trump.

También hemos dicho: no han bastado tantas concesiones y tantos esfuerzos para complacer al magnate, quien seguramente querría agregar nuevas condiciones.

Eso sólo lo sabrían pocos: por Estados Unidos naturalmente Trump, Marco Rubio, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem y los titulares de las distintas agencias, ACE, INS, FBI, CIA…

Y por México lo deben intuir la mandataria, el gabinete de seguridad, con Omar García Harfuch en primer lugar, y algunos más.

Pero esperemos ver con qué intenciones viene Marco Rubio. (José Ureña, 24 Horas, México, p. 4)

Bajo sospecha / Rubio aterriza en medio de tensiones

Marco Rubio, el secretario de Estado de la Unión Americana, llegará a México mañana como parte de su nueva gira por América Latina en la que visitará Ecuador y, por primera vez, estará en México.

La visita de Rubio a nuestro país se esperaba hace un par de meses y se había pospuesto en dos ocasiones, finalmente se va a reunir con la Presidenta Claudia Sheinbaum.

Los temas por tratar son varios que han generado mucha tensión entre México y Estados Unidos. Algunos de los asuntos principales en la agenda de Rubio es el tema de la seguridad y el tráfico de drogas de México a Estados Unidos.

La postura del gobierno de Trump ante los cárteles de la droga ha sido durísima, y culpan directamente a los cárteles mexicanos de ser responsables de muchas de las muertes que hay en Estados Unidos por el consumo de drogas.

La reunión entre Rubio y la Presidenta de México se da en un momento en donde varios de los narcotraficantes que están en su país han declarado que hay protección de personajes del Gobierno mexicano a estos grupos criminales y que se mueven en México con impunidad.

Esta reunión se da tras la declaración de culpabilidad de Ismael El Mayo Zambada, quien dijo que había sobornado a funcionarios en nuestro país por décadas para poder operar.

La relación, sin duda, es tensa. Tras la comparecencia de El Mayo el 26 de agosto, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, dio una conferencia de prensa donde advirtió que Ismael Zambada no saldrá nunca de prisión. Además, indicó que el gobierno de Donald Trump no ha terminado con el combate al narcotráfico, pero que ha dado un paso muy importante.

Para Estados Unidos tener en su poder a los principales líderes del Cártel de Sinaloa es un gran logro. Así lo manifestaron en la conferencia de prensa, donde mostraron un despliegue de fuerza relevante.

Ahí estuvieron representantes del sistema de justicia y el director de la DEA, Terrance Cole, del FBI y del Homeland Security.

Fueron enfáticos cuando dijeron que tener a los líderes criminales detenidos en Estados Unidos era un gran logro de la administración de Trump, y que no descansarán hasta que América esté segura de estos grupos terroristas.

La fiscal estadounidense y las autoridades que la acompañaron en la conferencia de prensa hablaron, y mucho, de los puentes aéreos, que son rutas que utilizan las organizaciones del narcotráfico, sobornando autoridades de distintos países para trasladar la droga. Y enfatizaron esta forma de transporte desde Venezuela, Honduras y Guatemala, pasando por México.

Gira de trabajo

También mencionaron que el Cártel de Sinaloa pasó de vender cocaína a las metanfetaminas y al fentanilo, comprando precursores químicos a empresas chinas.

La fiscal general de la Unión Americana agradeció la cooperación de autoridades mexicanas, al destacar la entrega de más de 50 capos de la droga, entre ellos líderes de Los Zetas y del mismo Cártel de Sinaloa. Aunque la mención a las autoridades mexicanas fue de una manera muy escueta, no mencionó a ningún funcionario por nombre.

Aquí en México se dijo que Estados Unidos había agradecido la cooperación de México en estas detenciones, pero lo cierto es que no fue así.

Con estas contradicciones llega Rubio a México con un tema principal: la cooperación para controlar la seguridad y el narcotráfico. Para Estados Unidos es un tema que sienten que México les queda a deber hoy.

Estados Unidos tiene la información y están decididos a mostrar toda su fuerza contra los grupos criminales y a quienes los protegen.

La prioridad es el acuerdo de seguridad que se espera firmen altos funcionarios de México y Estados Unidos, incluye ataques más directos y agresivos contra integrantes y líderes del crimen organizado, incluso, especialistas advierten que Washington podría solicitar la captura de políticos vinculados con criminales, debido a que, desde este año, a varios funcionarios mexicanos les han cancelado la visa.

Según la Presidenta, el documento “ya está listo” y está sustentado en cuatro principios: respeto a la soberanía, respeto a la territorialidad, confianza mutua, colaboración y cooperación.

Este acuerdo ocurre luego de que el presidente Donald Trump firmó, en febrero pasado, una orden ejecutiva en la que autorizó el empleo de fuerza militar contra los cárteles, designados como entidades terroristas. Aunque Trump siempre ha querido entrar a México para acabar con los narcotraficantes, la Presidenta siempre ha dicho que rechaza cualquier tipo de “invasión”.

El encuentro entre Sheinbaum y Rubio es parte de las negociaciones y presiones que Estados Unidos ejerce contra su par mexicano para que haga más por el combate de migrantes y de tráfico de drogas, como fentanilo. Como condicionante, Trump ha implementado el aumento de aranceles para productos que no están dentro del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Apenas el viernes 29 de agosto, Rubio visitó la sede del Comando Sur, donde se llevan a cabo las operaciones militares en Sudamérica para combatir a los grupos criminales, principalmente Venezuela. Por ello, el gobierno de Trump ha enviado buques con misiles. Sin embargo, México también es visto por ese Comando Sur.

Otros temas importantes por tratar serán la migración y los tratados comerciales. Argumentos muy complicados.

La nueva reforma al Poder Judicial, con la elección popular, que no fue una elección legítima, donde hubo muy poca participación y quienes quedaron fueron los perfiles propuestos desde el Ejecutivo, ponen en entredicho la independencia judicial. Esto sin duda podría incumplir los compromisos de imparcialidad en el sistema judicial, exigidos en el T-MEC.

Funcionarios estadounidenses han advertido que se requiere de una transparencia judicial para mantener las inversiones estadounidenses en México y que lleguen otras.

Justo el pasado 29 de agosto, la relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas, Margaret Satterthwaite, dijo que la reforma judicial podría impactar negativamente el derecho a un juicio justo para los mexicanos. Aseguró que tiene informes que revelan graves deficiencias como nominaciones irregulares, criterios inconsistentes de preselección, procedimientos opacos y presuntos vínculos entre candidaturas y el crimen organizado.

Con esta agenda y en esta coyuntura llega a México el Secretario de Estado de EU, Marco Rubio. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p.14)