En las semanas recientes han circulado versiones de que los nuevos gobernadores de Zacatecas, David Monreal Ávila, y Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, tienen la intención de desaparecer las secretarías del Migrante en sus respectivas entidades y anexarlas como direcciones a las secretarías de Desarrollo Social. Aunque ninguno de los mandatarios morenistas se ha pronunciado sobre el tema, el hecho es que Monreal ya dio por terminada la conformación de su gabinete sin haber nombrado al titular de esa dependencia, mientras un correligionario de Ramírez Bedolla en el Congreso local presentó una iniciativa precisamente en ese sentido.
La amenaza de que los gobernadores dispongan la extinción de las secretarías del Migrante ha suscitado el rechazo de los partidos de oposición, pero también de al menos cinco centros de educación superior y de representantes de la comunidad de la diáspora. Estos actores resaltan lo inconducente de achicar unas instancias encargadas de atender a un sector de inconmensurable importancia económica, cultural, política y demográfica para estas entidades que se encuentran entre los mayores expulsores históricos de población hacia Estados Unidos.
En efecto, es difícil exagerar la trascendencia de las comunidades migrantes para la vida cotidiana de michoacanos y zacatecanos. No se trata sólo de su elevada dependencia de remesas, que ascienden a 11.8 por ciento del valor agregado bruto en el primer caso y 10.7 por ciento en el segundo; con un monto de envíos de los paisanos equiparable al presupuesto anual en el caso de Zacatecas. Además de esta contribución financiera, debe recordarse que prácticamente la mitad de los originarios de estas entidades se encuentran al norte del río Bravo: 4 millones de michoacanos radican fuera de nuestras fronteras frente a 4.5 millones en Michoacán, en tanto 1.5 millones de zacatecanos viven en Estados Unidos frente a 1.6 millones en Zacatecas.
Está claro que el apoyo brindado por los migrantes excede por mucho el costo de las dependencias destinadas a atenderlos y que, incluso sin esta consideración, su peso absoluto y relativo en la población, así como el elemental respeto a los derechos humanos, obligan a hacer de sus necesidades una prioridad de primer orden para los gobernantes. Cabe esperar que ni en Morelia ni en Zacatecas se concreten las desapariciones de las secretarías del Migrante y que, por el contrario, Monreal y Ramírez Bedolla refuercen las políticas dirigidas a sus comunidades residentes en Estados Unidos, lo cual resulta de mínima justicia hacia quienes debieron dejar sus tierras de origen para proveer sustento a sus familias. (Editorial, La Jornada, p. 4)
México se ha convertido, en los hechos y especialmente en esta administración, en un país hostil para los migrantes indocumentados. Entre el fenómeno masivo de caravanas migrantes de miles de personas que huyen de sus países (Honduras, Haití, Cuba y Venezuela) y las presiones del gobierno de Estados Unidos para que esos grupos no avancen por territorio mexicano ni lleguen a su frontera sur, la política migratoria de nuestro país se volvió persecutoria contra los migrantes en tránsito, incluidos niños, familias y mujeres embarazadas.
Hoy a los migrantes que pretenden cruzar por territorio mexicano para llegar a Estados Unidos no solo se les persigue, acosa y retiene contra su voluntad en cárceles disfrazadas de Centros Migratorios y en condiciones insalubres, sino que incluso se utiliza contra ellos, cuando oponen resistencia, la fuerza pública con la Guardia Nacional y el Instituto Nacional de Migración convertidos en una policía migratoria que llega a casos de violencia y brutalidad policiaca que ya cobraron una vida en el sureste mexicano. El domingo, en un camino de Pijijiapan, Chiapas, la Guardia Nacional (GN) disparó en contra de un grupo de migrantes de varias nacionalidades que ignoraron, a bordo de una camioneta, una señal de alto de los militares mexicanos. En respuesta “a una amenaza a su integridad”, dijo la Guardia en un comunicado, los agentes federales dispararon dejando heridos a cuatro tripulantes del vehículo y matando a uno de nacionalidad cubana.
Paralela a esa escena de violencia en la que muere un migrante a manos de la Guardia mexicana, avanza la Caravana de Migrantes de distintas nacionalidades que cumple ya una semana de haber salido de Tapachula y en ocho días solo ha podido caminar 110 kilómetros entre las altas temperaturas, las enfermedades y el cansancio que ocasiona el duro trayecto en los migrantes y el problema de movilizar a cientos de niños y mujeres embarazadas que forman parte del contingente de 3 mil personas que penosa y dolorosamente protagonizan un auténtico drama humano en su intento por llegar a la Ciudad de México para exigir “un trato humano y digno del gobierno mexicano y que les den ya respuesta a sus solicitudes de refugio y asilo”, que llevan meses sin respuesta.
Niños, mujeres y hombres con los pies llagados, deshidratados o contagiados de dengue hemorrágico por las picaduras de mosquitos, casos de Covid no controlados por las autoridades y mujeres embarazadas con amenazas de aborto, son parte de lo que están viviendo día a día este grupo de migrantes que en las últimas horas requirió de al menos 72 atenciones de emergencia de cuerpos médicos y de salud. Y por si todo eso fuera poco, los integrantes de la Caravana son acosados día y noche por miembros de la GN y del INM que, al menor descuido o cuando algunos se rezagan o enferman, los detienen y los regresan al Centro Migratorio Siglo XXI de Tapachula, justo de donde prefirieron huir a la incierta y penosa caminata.
En una semana de este drama humano que se mueve por el sur-sureste mexicano, no ha habido ni una sola mención del presidente López Obrador en sus conferencias diarias o en sus giras del pasado fin de semana justo por el sureste. El dolor y la vulnerabilidad de los migrantes no existen en el discurso presidencial; más bien reaccionaron a esta nueva Caravana desde Texas, donde el gobernador Greg Abbot ya movilizó a sus agresivos Rangers y Policías estatales a su frontera con Coahuila, con la amenaza de que “si se acercan los migrantes los recibiremos con la fuerza y les impediremos pasar a nuestro territorio”.
Mientras el gobierno mexicano, con su discurso de “atender las causas de la migración” y las promesas de llevar programas sociales y empleos a Centroamérica, pretende minimizar e ignorar el grave problema que tiene en lo inmediato con este tipo de fenómenos. Peor aún, la administración de López Obrador ha aceptado, a cambio de reconocimientos y apoyos del gobierno de Joe Biden a sus políticas, una serie de condiciones y acuerdos que claramente le transfieren a México la responsabilidad de frenar, contener y “disuadir”, con la fuerza pública y militar si es necesaria, a los migrantes que intenten llegar en caravanas a la frontera estadunidense para pedir asilo político en el vecino país.
Además del cuestionado Título 42 y la aplicación del polémico programa “Remain in México”, el gobierno mexicano ha aceptado en los hechos hacer las veces de la policía militar migratoria de Estados Unidos y ha declarado una política de “cero tolerancia” al avance de los migrantes indocumentados por nuestro territorio. No sólo se persigue, acosa, golpea y, al menos ya en un caso, se dispara a los migrantes que se resistan en su recorrido por tierra, sino que ahora también hay operativos para retener, interrogar y cuestionar a cualquier viajero o turista que proceda de varios países latinoamericanos y del Caribe, quienes son detenidos e interrogados por la Guardia Nacional al bajar de sus vuelos en las dos terminales del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
Sin minimizar la gravedad del fenómeno migratorio que proviene de Centroamérica y el Caribe y, aun concediendo el argumento de que miles de migrantes son engañados y azuzados por “mafias de trata” que los engañan y organizan, la realidad es que la política migratoria histórica de México ha dado un viraje de 180 grados y se ha vuelto la más dura, persecutoria y represiva de que se tenga memoria en un país históricamente de migrantes, tanto expulsor como receptor. Paradójicamente ese giro se produce en el primer gobierno de izquierda que hay en el país y con un presidente que, durante su campaña y en su toma de protesta, ofreció “respeto absoluto a los derechos humanos y puertas abiertas a nuestros hermanos migrantes”.
Y sí, cada país tiene el derecho de proteger su territorio, su soberanía y sus intereses y a hacer que se respeten las leyes migratorias. Pero ante las evidencias de que el endurecimiento inédito de la política migratoria de México no ha sido totalmente una decisión soberana, sino más bien un imperativo de la presión, las amenazas y los acuerdos con los Estados Unidos para proteger sus intereses, vale la pena preguntarse: ¿en qué momento pasamos de ser un país amigo de los migrantes, que exigía trato humanitario y digno para sus propios migrantes, a convertirnos en un territorio hostil en donde se acosa, se persigue y hasta se mata a migrantes, incluidos niños, familias y mujeres embarazadas?
NOTAS INDISCRETAS… “México ya está listo para una mujer presidenta”, dijo ayer la Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, desde Colima a donde acudió a la toma de protesta de la nueva gobernadora morenista, Indira Vizcaíno. La declaración de Sheinbaum es la misma que repiten desde hace al menos dos décadas las mujeres que han aspirado, hasta ahora sin éxito, a gobernar este país. La dijo en su momento Cecilia Soto, candidata presidencial del PT, la repitió la priista Beatriz Paredes cuando se le mencionó como presidenciable y más recientemente Patricia Mercado también hizo la misma declaración en su campaña presidencial de 2006 por el PAS. A estas alturas nadie duda que el país esté listo para ser gobernado por una mujer y más bien la pregunta obligada sería, más allá del tema de género, si hay entre las mujeres que puedan ser presidenciables y posibles candidatas en 2024 una que tenga la suficiente capacidad, tamaños e independencia para poder romper el techo de cristal que aún domina la presidencia machista mexicana y hacer historia. ¿Ustedes qué dicen?, ¿la ven?… El embajador jubilado del Servicio Exterior Mexicano, Agustín Gutiérrez Canet, quien además es columnista y periodista de trayectoria, nos pidió precisar que su opinión que citamos, sobre la actitud del canciller Marcelo Ebrard, en la reciente Cumbre del G20 en Roma, era, como todas sus opiniones, a estricto título personal y que no tiene ninguna relación con su parentesco con la esposa del presidente. “Mis opiniones siempre ha sido y serán independientes y autónomas”, dice el embajador… Los dados mandan otra Escalera. Bienvenidos todos los fieles difuntos. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, A9)
Personal de la GN se enfrenta con hombres armados
las 01:40 horas del pasado 31 de octubre, personal de la Guardia Nacional perteneciente a la Coordinación Regional “Chiapas 11” reportó que un grupo de tres vehículos, realizando maniobras en el terreno, evadió el puesto de seguridad ciudadana “Huixtla”. Por lo anterior, se implementa[1]ron patrullajes para intentar ubicar a los vehículos; en un camino de terracería que conduce al ejido Echegaray, el personal de la Guardia Nacional se encontró de frente con una camioneta tipo pick up, a cuyo conductor se le marcó el alto por medio de señales audibles y visibles para efectuar una revisión preventiva. Contrario a las instrucciones, el conductor intentó embestir a los elementos federales aceleran[1]do la marcha del vehículo, por lo que ante la respuesta del conductor y al verse en riesgo inminente su integridad, acciona[1]ron sus armas para detener el vehículo logrando la detención de su marcha aproximadamente 50 metros adelante. Al aproximarse al automotor se percataron que descendieron varias personas que intentaron correr en distintas direcciones; sin embargo, fueron aseguradas. De igual manera, observaron que, en el interior del mencionado vehículo, permanecieron cuatro personas que se encontraban heridas, así como una que no presentaba signos vitales. La Guardia Nacional proporcionó de inmediato los primeros auxilios a los heridos, quienes posteriormente fueron trasladados al hospital regional para su atención. En este hecho fue asegurado el conductor de la camioneta que pretendía embestir a los integrantes de la institución, quien quedó a disposición de la Fiscalía General de la República, también fueron rescatados nueve migrantes de diferentes nacionalidades, en coordinación con el Instituto Nacional de Migración. (Redacción, La Prensa, Policía, p. 16)
Notas en remolino
Es tiempo que el titular de Gobernación Adán Augusto López informe a Palacio que de no decidir una política definitiva y determinada para enfrentar las caravanas de migrantes sólo crecerá el problema. Pues a los agitadores usuales ya se suman los vivales que viven de los “héroes” … En la ONU el embajador Juan Ramón de la Fuente prepara todo para que dentro de una semana el presidente Andrés Manuel López Obrador presida la sesión del Consejo de Seguridad… La alcaldesa de Acapulco Abelina López cree en barrer la basura debajo de la alfombra, por lo que pide a los medios “no alarmar” publicando las notas de los hechos violentos… Explicable que Movimiento Ciudadano quiera hacer crecer la juvenil figura del gobernador Samuel García, pero, si se descuidan, los neoleoneses se irritarán por las expresiones juveniles, sí, pero también frívolas… Pobre Paraíso, Tabasco, tiene 25,000 habitantes y otros 23,000 de población flotante… Desde el siglo 18 nos llega la sabiduría de Voltaire: “Una necedad, aunque la repitan millones de bocas, no deja de ser una necedad”… (José Fonseca, El Economista, p. 38)
Reynosa y Matamoros los dos municipios tamaulipecos donde las historias laborales —por las manufacturas y el T-Mec— han pasado a segundo plano. Las escenas más lastimosas del fenómeno migratorio ocurren actualmente en su territorio. Paradójicamente, sus gobernantes —la exsenadora panista Maki Esther Ortiz y el contador Mario la Borrega López Hernández, respectivamente— buscan ahora brincar a la candidatura de Morena a la gubernatura de aquella entidad del noreste del país.
Del otro lado de la frontera está el Valle del Río Grande. Allí, en lo que va del año, la Patrulla Fronteriza ha capturado a 549,000 migrantes ilegales.
Ese el punto más álgido del tráfico de personas, aunque no el más visible. La oleada de haitianos que llegó a Ciudad Acuña puso al sector Del Río, también de Texas, en la mira de la opinión pública. A través de los caminos que recorren los coyotes, más de 259,000 mojados quisieron ingresar a la Unión Americana a través de aquella región de Coahuila.
En medio, la frontera chica, territorio dominado por las bandas delictivas dedicadas al narcotráfico. Esas escalofriantes estadísticas ilustran la magnitud de la crisis humanitaria y de seguridad nacional que actualmente enfrentan los gobiernos de México y Estados Unidos. La política de fronteras abiertas de la administración Biden alentó las caravanas migrantes que Donald Trump quiso frenar con el muro.
En el 2020 ocurrió este tsunami, que afectó a ocho de los nueve sectores vigilados por la Patrulla Fronteriza. En Yuma, Arizona, las detenciones aumentaron ¡1,200.4%!; en el sector Del Río, colindante con Ciudad Acuña, el subidón fue 542.7% y en el sector Valle del Río Grande se observó un incremento de 508.7%. Otras dos estaciones texanas —Big Bend y El Paso— registraron incrementos de 331.9 y 256.5%, respectivamente.
Big Bend y El Centro, sector ubicado en California, reportaron aumentos importantes en el 2020 —115.4 y 331.9%, respectivamente— aunque ambos fueron los únicos sectores que no rompieron la barrera de los cientos de miles de migrantes detenidos.
Un sector de la prensa mexicana apenas se percató que se impuso un nuevo histórico en el número de detenciones de migrantes a lo largo de la frontera sur. Y no reparó en que en el último mes de referencia —el pasado septiembre— se registró una subida sin precedentes: los ciudadanos originarios de Haití fueron 132% más que en el mes anterior; mientras que los procedentes de Turquía fueron 89% más; India 82%; Ucrania, 81%, e incluso China, con 75 por ciento.
En el año fiscal 2021 hubo 1,432 ciudadanos rusos detenidos del lado sur del Río Bravo según los reportes del Departamento de Seguridad Nacional de la administración Biden.
Una cifra significativa, aunque apenas una fracción entre los 1.65 millones de migrantes sin visa que intentaron ingresar a Estados Unidos tras de esquivar los puntos de revisión en los puentes fronterizos. El año fiscal que termina hubo 15,527 detenciones más que en el 2000, año que tenía el récord histórico. En el 2020 —dos décadas después—, los agentes de la Patrulla Fronteriza detuvieron 400,651 ilegales.
Un año después, no obstante la pandemia, las autoridades estadounidenses interceptaron a cuatro veces más extranjeros ilegales. De éstos, 608,000, son de nacionalidad mexicana; 309,000 hondureños; 279,000 guatemaltecos y 96,000 salvadoreños.
En septiembre pasado, de esas cuatro naciones centroamericanas procedían 63.7% de los ilegales detenidos a lo largo de la frontera. Los registros muestran que 367,000 arrestos era haitianos, cubanos, brasileños, venezolanos y ecuatorianos.
Tan sólo ese mes fueron detenidos 17,639 haitianos, mientras que en agosto fueron 7,590. El flujo subió en el número de venezolanos (71%), rumanos (49%) y colombianos (44%).
Dentro de seis días, Estados Unidos reabrirá sus cruces terrestres a lo largo de la frontera. (Alberto Aguirre, El Economista, p. 38)