Tan cerca y tan lejos de EU
Mientras en Chihuahua crece la indignación luego de que oficiales estadounidenses dispararon balas de goma a migrantes en territorio mexicano, nos dicen en que en la frontera sur las cosas no están mejor con el despliegue del Ejército y Guardia Nacional, que señalan activistas, tiene dedicatoria especial a los venezolanos, al advertir que las órdenes de Joe Biden no se discuten. No obstante, nos explican, lo cierto es que esos operativos en Chiapas, lejos de aliviar la situación, han tenido en respuesta incesantes caravanas que salen de Tapachula a Oaxaca, así como accidentes carreteros, como los ocurridos en Suchiate y Tuxtla. “¡Lo que es querer complacer a EU!”, se escucha en Tapachula. (Kiosko, El Universal, Estados, p. A15)
El presidente Andrés Manuel López Obrador se ha dicho en reiteradas ocasiones “admirador” de los migrantes y no es para menos, pues se trata de un sector que mediante las remeses ya aporta alrededor del 4% del Producto Interno Bruto (PIB) anual. Ante ello, se pensaría que las demandas surgidas desde su trinchera cobran especial relevancia. En contraste, en el escritorio del titular del Ejecutivo permanece sin responder una misiva en que exigen la cabeza del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez y del alcalde de Guadalajara, Pablo Lemus Navarro. (Alfredo Huerta Chabolla, 24 Horas, Negocios, p. 16)
TODO INDICA que sí es cierto aquello de que hay una campaña de desprestigio contra México, para que no recupere la ansiada Categoría 1 de seguridad aérea. Lo malo es que dicha campaña parece venir… ¡de la propia 4T
COSA DE VER que ya pasaron 17 meses y el gobierno federal nomás no puede -¿o no quiere?- obtener la certificación que otorgan las autoridades aeronáuticas de Estados Unidos. El colmo es que tras haber reprobado por lo menos 7 revisiones, ahora a la SCT… ¡la hackearon!
LA FALTA de visión del gobierno para proteger sus sistemas informáticos provocó, de entrada, que se paralizaran todos los trámites relacionados con aviación civil. Pero, sobre todo, esto genera nuevas preocupaciones en cuanto a la seguridad aérea de México, por lo que la Categoría 1 se ve más lejana que un vuelo a Australia con escalas. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
El gobierno mexicano parece empeñado en darse de patadas con Estados Unidos en el último tramo del sexenio.
Al vecino, que da trabajo a millones de mexicanos, quienes con sus remesas salvaron de la hambruna a vastas regiones de México durante la pandemia y sostienen nuestra moneda, le estamos pegando donde más les hace daño: en su seguridad nacional.
La administración del presidente López Obrador le entregó, sin concurso, la red informática de 14 puntos fronterizos con Estados Unidos a una empresa china, Nuctech, ligada al Partido Comunista del gigante asiático.
Hace menos de un año, el 18 de noviembre pasado, López Obrador dijo ante Biden y Trudeau que era indispensable avanzar en la integración económica entre Estados Unidos, Canadá y México, para hacer frente a la expansión comercial china
Y ahora le asigna a China proveer sistemas informáticos para escanear nuestra frontera con Estados Unidos.
Todd Robinson, subsecretario de Estado, se manifestó extrañado este lunes, pues “existen empresas de Estados Unidos y México que tienen la capacidad de producir un muy buen equipo que ambos países pueden usar”.
En una reunión en Washington expresó que China no tiene, “todavía”, el control informático de la frontera. “Eso no va a ocurrir”, dijo.
“El asunto de la tecnología china en la frontera es uno que estamos observando y lo tomamos con mucha seriedad, primero porque hay preocupaciones significativas de seguridad cuando estamos hablando de esa tecnología y de información de ida y vuelta entre Estados Unidos y México a través de esa tecnología. Dejamos en claro que eso no va a ocurrir”, subrayó.
Es decir, el gobierno mexicano pretende que un tentáculo del Partido Comunista chino monitoree el contenido de carga y equipaje en la frontera, lo que sale a Estados Unidos y lo que de allá llega.
Resulta razonable diferir, y fuerte, por cuestiones de principios con Estados Unidos, como se ha hecho por sus invasiones a Irak o a Panamá.
Pero darles una bofetada por un asunto de seguridad binacional, no es atentar contra México sin sentido estratégico, sino con un afán autodestructivo.
Si el gobierno mexicano necesita una bandera que unifique al país en torno suyo de cara a las elecciones presidenciales, que busque otras sin afectar a la nación.
Lo hecho no se trata de un descuido, sino de una provocación. Otra.
Hasta ahora las tenues respuestas del gobierno estadounidense a los desplantes de la 4T han apuntado bajo, con ubicación de residencias y posiblemente con la filtración de Guacamaya leaks.
Pero de culminarse la entrega del monitoreo de las aduanas en la frontera a los chinos, van a subir la mira y puede haber consecuencias para México.
Es un ataque directo a Estados Unidos, no sólo a Biden.
En China se producen los precursores químicos de las drogas sintéticas que envían a México, y los cárteles mexicanos la introducen ilegalmente a Estados Unidos.
Cada año mueren más de 100 mil estadounidenses por consumo de drogas –sintéticas en más de 60 por ciento de los casos–, cuyos precursores químicos, procedentes de China, son procesados en laboratorios clandestinos mexicanos y enviados a Estados Unidos en pastillas de fentanilo, principalmente .
China acaba de suspender, unilateralmente, los acuerdos con Estados Unidos sobre combate al tráfico de precursores de fentanilo.
Y se apresta a controlar la información del tráfico de productos en los puestos fronterizos de México con Estados Unidos.
Eso es más que una provocación al vecino: una puñalada.
En puerta está ir a un panel sobre controversias comerciales con Estados Unidos, en el marco del T-MEC. Llegar a esa disputa sería perjudicial para México y es preciso evitarla, ha dicho el propio canciller Ebrard.
Pero su jefe, en lugar de optar por la diplomacia en beneficio de los intereses nacionales, puso en la secretaría de Economía a una persona que no negocia, impone y atropella, Raquel Buenrostro.
¿De veras cree el gobierno que va a doblar a Estados Unidos con la misma facilidad con que Buenrostro dobló a empresarios mexicanos en litigios fiscales?
Desde luego que no. Se trata de chocar. Y chocar por una disputa comercial en la que Estados Unidos tiene la razón.
Ahora vamos al pleito por un asunto mucho más delicado: entregarle a China el control informático de la frontera.
De pelear se trata.
El perjudicado será México. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 32)
Paisanos, una vez más // Crece su poder electoral // “Demócratas” mediáticos
LOS PAISANOS, UNA vez más: sólo en septiembre pasado, inyectaron a la economía mexicana alrededor de 5 mil millones de dólares en remesas, un monto 14.1 por ciento mayor al registrado en igual mes del año pasado. En los primeros nueve meses de 2022, el acumulado por tales envíos de divisas se aproxima a 43 mil millones de billetes verdes, y si se considera el periodo transcurrido desde que Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia de la República, entonces la suma sobrepasa 172 mil millones, equivalentes a algo así como 15 por ciento del producto interno bruto del país.
SE TRATA DE una catarata de dinero destinada a mejorar el bienestar de sus respectivas familias, lo que de paso fortalece a la economía mexicana, la misma que a lo largo de los años los expulsó de su tierra por falta de oportunidades. Desde luego que los beneficiarios directos de esos envíos son los integrantes de su primer círculo, pero no cabe duda el efecto de abanico, porque esos dineros, de una u otra forma, “salpican” a toda la estructura económica del país.
LA JORNADA (BRAULIO Carbajal) detalla que “las divisas que envían los mexicanos que radican en otros países, principalmente en Estados Unidos, acumulan cinco meses por encima de la barrera de los 5 mil millones de dólares. De acuerdo con los datos históricos del Banco de México, la cifra de los primeros nueve meses de 2022 es la más alta para un periodo similar desde que hay registro. En el periodo eneroseptiembre de este año, 99 por ciento del total de los ingresos por remesas se realizó a través de transferencias electrónicas, al ubicarse en 42 mil 542 millones de dólares”.
ESO PARA EL caso específico de la economía mexicana, pero la influencia de nuestros paisanos, en particular, y de la comunidad latina, en general, en Estados Unidos avanza día a día, como sucede en el plano electoral en donde su peso específico es creciente y definitorio en no pocos estados del vecino del norte.
ASÍ LO DOCUMENTA un reciente análisis del Pew Research Center: “se estima que 34.5 millones de hispanoamericanos son elegibles para votar este año, lo que convierte a los latinos en el grupo racial y étnico de más rápido crecimiento en el electorado estadunidense desde las últimas elecciones intermedias. La cantidad de votantes hispanos elegibles ha aumentado 4.7 millones desde 2018, lo que representa 62 por ciento del crecimiento total de votantes elegibles de Estados Unidos durante este tiempo”.
EL CITADO ANÁLISIS revela que “aunque el entonces presidente Donald Trump logró avances entre los hispanos en 2020, es más probable que los votantes latinos registrados digan que apoyarán al candidato demócrata en lugar del candidato republicano en su carrera distrital por la Cámara de Representantes de Estados unidos, según una encuesta del Pew Research Center de agosto de 2022. En las elecciones de mitad de período, las tasas de participación entre los hispanoamericanos generalmente han estado por debajo de las de algunos otros grupos”.
LA ENCUESTA CITADA detalla que cerca de la mitad de los votantes latinos registrados (53 por ciento) se inclinarían por un candidato demócrata en la contienda por la Cámara de Representantes de Estados Unidos de su distrito y sólo 28 por ciento lo haría por los republicanos. “Algunas de las diferencias más marcadas en la preferencia de los candidatos son por religión. La mitad de los protestantes evangélicos latinos dicen que votarían por el candidato republicano, mientras que la mayoría de los católicos latinos (59 por ciento) y los no afiliados a ninguna religión lo harían por el demócrata”.
LOS VOTANTES LATINOS jóvenes registrados son más propensos que los latinos mayores registrados a decir que se pronunciarían por el candidato demócrata en su distrito. “63 por ciento de los votantes latinos de entre 18 y 29 años votaría por los demócratas, una proporción mayor que entre aquellos de entre 30 y 49 años y 50 a 64 años. Mientras tanto, 55 por ciento de 65 años y más lo harían por el candidato demócrata”. Las rebanadas del pastel
PARECE MODA, Y como tal fútil: cada día aparecen más –mediáticamente, desde luego– “defensores de la democracia y las instituciones electorales”, cuando en los hechos resultan ser los más antidemocráticos, cómplices y beneficiarios de los fraudes, promotores de prácticas ilegales para obtener el sufragio ciudadano e impulsores –aquí, allá y acullá– de la desestabilización, el odio y los golpes “blandos”. Entonces, que les crea su parentela. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 24)