Opinión Migración 021224

Astillero

Yunización de ex gobernadores // Premios y mantos de protección // Para morenistas y “opositores” // Impunidad a cambio de “lealtad”

No es social ni políticamente sano, ni administrativa y judicialmente propicio para el combate a la corrupción, que desde la Presidencia de la República virtualmente se sustraiga de las investigaciones y de la eventual acción punitiva a quienes van dejando los gobiernos estatales.

Es un manto de protección política y judicial el que se extiende sobre políticos priístas y morenistas (y algunos aliados), al nombrarlos en cargos federales que inhiben a los mandatarios entrantes de iniciar escrutinios firmes sobre los salientes. Claro que hay vías formales para intentar que se abran indagaciones respecto a malos manejos de quienes dejan las gubernaturas, pero en los hechos, los entrantes, con frecuencia escandalizados respecto a la herencia que reciben, no pueden intentar nada contra aquellos que son elogiados públicamente y colocados en puestos federales por el máximo poder político, el presidencial.

En su momento, Andrés Manuel López Obrador protegió a gobernadores priístas que fueron demócratas en cuanto, por acciones u omisiones, ayudaron a triunfos electorales morenistas: embajadas para el sinaloense Quirino Ordaz, el hidalguense Omar Fayad, el campechano Carlos Miguel Aysa y el quintanarroense Carlos Joaquín González; y consulado de lujo para la sonorense Claudia Pavlóvich. En lista de espera se asegura que está el mexiquense Alfredo del Mazo.

El abrigo para los morenistas y aliados ha sido explícitamente planteado por el anterior presidente y la actual mandataria federal. El pasado 12 de agosto, siendo aún presidenta electa, Claudia Sheinbaum anunció: todos los compañeros que están dejando sus gobiernos estatales van a participar en el gobierno federal. Los he invitado. Es el caso de Martí, es el caso del gobernador de Chiapas, de Tabasco, de Veracruz. Bueno, el gobernador de Morelos queda de diputado. Cuauhtémoc Blanco es diputado en la lista. Y al gobernador de Puebla también lo he invitado a participar y ya se los vamos a informar pronto. Reiteraría tal postura a horas de tomar posesión de la silla presidencial.

Los pésimos gobiernos del chiapaneco Rutilio Escandón y del veracruzano Cuitláhuac García están por ser premiados con cargos aún por definir (ayer, en la toma de posesión de Rocío Nahle, la presidenta Sheinbaum dijo que será en algo estratégico). Al de Tabasco, Carlos Manuel Merino (prolongación de la voluntad política de Adán Augusto López Hernández), lo han colocado como director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, mientras en el edén se libran sangrientas batallas entre cárteles. El poblano Sergio Salomón Céspedes entrará el 15 de diciembre como titular de Migración. El morelense Cuauhtémoc Blanco, uno de los peores, es diputado federal y Alejandro Murat, de similar catadura, es senador; ambos por Morena.

La esperanza nacional, cifrada en López Obrador durante su sexenio, y en Sheinbaum en el que va corriendo, contrastan marcadamente con los gobiernos estatales de Morena y sus aliados (el sinaloense Rocha Moya, el tamaulipeco Américo Villarreal y la guerrerense Evelyn Salgado, algunos botones de muestra negativa). Pero en los altos mandos nacionales ha predominado el sentido corporativo, la protección facciosa, el sentido de la unidad respecto a tales mandatarios estatales, como fue reiterado ayer en Veracruz: la lealtad o el chapulinazo como garantía de impunidad, la yunización de la nueva política para ser hegemónica.

Y, mientras Donald Trump avanza en su plan de meter en el mismo saco de presuntos castigos arancelarios a Canadá y a México, a fin de conseguir que Justin Trudeau se alinee expresamente con Washington y México quede en desventaja a la hora de las negociaciones, ¡hasta mañana, con más desasosiego social a causa de ejecuciones masivas como las cometidas este fin de semana en Apaseo el Grande, Guanajuato, y en Jiutepec, Morelos (nueve muertos en cada lugar), y la continuidad de los hechos criminales en Sinaloa, particularmente en Culiacán y sus alrededores! (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)

Conectando Cables / Oficina virtual de inteligencia artificial T-MEC

Donald Trump 2.0 vuelve recargado. Su técnica quid pro quo vuelve al ataque, no solo como una técnica de negociación, sino también como un abuso de poder. Esta vez regresa más experimentado en el tema, debido a la experiencia ganada con motivo de sus diversos juicios legales en su contra y que él mismo lo denominó como un “lawfare”.

Quid pro quo es definido por la Real Academia Española como “algo a cambio de algo”, es decir una cosa que sustituye a algo equivalente, o que se recibe como compensación por ello, un tipo de trueque, pero a nivel de la política, implica un intercambio de favores, un “tit for tat” (toma y daca), distinto al significado legal, que precisa “tu palabra contra la mía” si no existía un acuerdo por escrito, o bien “la entrega de algo de valor a cambio de otra cosa de valor” (BBC News Mundo, …de dónde viene y qué significa la expresión “quid pro quo”…).

El “tit for tat” de Trump de fijar unilateralmente tarifas impagables una vez que tome posesión del cargo, en contra de México y Canadá, ha generado el impacto buscado en un doble efecto, con los países de referencia y con su base electoral; entonces habrá acceso al mercado de EE.UU. (tit) siempre que México y Canadá contrarresten, a su entera satisfacción, los flujos migratorios y del fentanilo (tat), al tiempo que paralelamente estará ejecutando una política de deportación masiva de inmigrantes indocumentados.

México contestó con imponer la ley del talión, un ojo por ojo y diente por diente, si tú lo haces, yo también, hasta el límite de tronar a las empresas de inversión común, y de pasada a la base electoral nuclear.

Canadá por su parte, tomó una posición de poker face, bastante tibia, por cierto, pasando de jugar en equipo con México, a mejor siempre no, y aplicar la estrategia de mejor solo que mal acompañado, incluso invitándose de sorpresa a una cena improvisada en la residencia de Trump, donde al parecer lo dejaron en visto.

Para dejar clara la problemática actual, el elefante en la habitación es China, quien no es un elefante, sino un panda, cuyo poderío industrial-tecnológico-militar-diplomático no deja de hacer estragos a nivel mundial, y honestamente no hay una ruta trazada que vislumbre una solución en el corto plazo, sino solo escalamiento. México y Canadá han quedado, para bien o para mal, en medio de esta competencia de supremacía global, enfrentando el dilema bíblico de conmigo o contra mí.

En este contexto, México también se alistó con la tradicional conformación del Cuarto de Junto, y del nuevo Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización (CADERR) porque el quid pro quo tendrá efectos inmediatos y afectará la “revisión” (no se “renegociará”, en principio) del año 2026 del T-MEC, a manera de hacer frente a las afrentas de Trump, donde la Presidenta Dra. Sheinbaum indicó que su Gobierno estará trabajando en el “Plan México”, una estrategia basada en el desarrollo de una política industrial, la atracción de inversiones por el fenómeno de relocalización de cadenas o “nearshoring”, y la sustitución de importaciones, es decir una fórmula intermedia entre libre mercado y proteccionismo.

Si uno lee entrelíneas a Trump, de fondo, uno de los objetivos que busca es la reindustrialización/relocalización de la inversión americana y de sus aliados, directamente en territorio de los EE.UU., para que los trabajadores nacionales gocen de la bonanza industrial, es decir, es prácticamente dejar obsoleto, al menos materialmente, al T-MEC o fracturarlos en acuerdos de libre comercio bilaterales (así lo propuso al renegociar el TLCAN: cada quien con lo suyo), para hacer realidad su visión de “America First” ahora “Make America Great Again”, de hecho, así lo establece el objeto de la Inflation Reduction Act, ley de carácter bipartidista que otorga subsidios inimaginables para relocalizar a las empresas americanas y aliadas en territorio estadunidense, misma que también corre peligro de ser eliminada por promover acciones contra el cambio climático.

Para este nuevo round con Trump, México necesitará además del tradicional Cuarto de Junto y del nuevo CADERR, una nueva estrategia innovadora que utilice sesudamente la herramienta de la Inteligencia Artificial, una especie de oficina virtual de inteligencia artificial T-MEC, que sea disruptiva, y contribuya con el análisis de los X-twitazos, fotos, expresiones, posiciones, intereses, datos, estadísticas, tendencias en redes sociales, escenarios y modelos para contener satisfactoriamente a Trump y su interés nacionalista, así como para buscar opciones de solución eficientes, efectivas y positivas para todas las partes, un -win-win-win-, en el corto, mediano y largo plazo a favor de México, sin dejar de modelar los peores escenarios y opciones alternativas de comercio internacional con China y la India, sean verídicas o no.

Imaginemos que esta oficina virtual IA/T-MEC tenga acceso colaborativo a las bases de datos del INEGI, de la Secretaría de Economía, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del SAT, de la Agencia Nacional de Aduanas de México, de la Defensa y Marina, del Centro Nacional de Inteligencia, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de la Secretaría de Gobernación, del Instituto Nacional de Migración, de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, y de otras áreas afines del Gobierno de México, a efecto de construir paquetes continuos y constantes de información y datos precisos para el discernimiento del Cuarto de Junto y del CADERR, así como para la toma de decisiones del Ejecutivo Federal a la velocidad de los X-twitazos de Trump, principalmente para los casos de formación de percepción-realidad en la era de la posverdad, experimentos sociales y guerra psicológica.

Un ejemplo artesanal de esta propuesta lo demuestra ChatGPT 4o cuyo prompt fue: ¿Cómo contrarrestar un quid pro quo irracional pero muy popular?

“ChatGPT 4o: Contrarrestar un quid pro quo irracional pero muy popular requiere una estrategia bien diseñada que combine comunicación efectiva, argumentos sólidos y el manejo de la percepción pública. Aquí hay algunas tácticas clave:

  1. Desenmascarar la irracionalidad con hechos claros:

  • Evidencia sólida: Presenta datos verificables que demuestren por qué el quid pro quo es irracional o dañino. Por ejemplo, muestra cómo afectará negativamente a la economía, los derechos, o los intereses de las personas involucradas.

  • Causa-efecto: Explica las consecuencias reales de la propuesta popular, utilizando ejemplos concretos y tangibles.

  1. Apelar al interés colectivo:

  • Reenfocar el debate: Cambia la narrativa hacia temas que realmente importen a la mayoría de las personas. Por ejemplo, si el quid pro quo propuesto causa daño a largo plazo, subraya cómo afecta a la estabilidad, el empleo o la seguridad de la población.

  • Empatía: Dirige tu mensaje hacia el bienestar de los afectados, resaltando cómo la alternativa propuesta beneficia a la mayoría.

  1. Divulgar alternativas razonables:

  • Soluciones viables: Presenta alternativas que resuelvan el problema original sin recurrir al quid pro quo irracional. Estas alternativas deben parecer más lógicas, justas y beneficiosas.

  • Narrativa aspiracional: Ofrece una visión optimista y alcanzable que contraste con el intercambio negativo o perjudicial.

  1. Manejo de la comunicación pública:

  • Simplicidad en el mensaje: Transmite ideas de manera clara y concisa. Los mensajes cortos y directos suelen ser más efectivos en el discurso público.

  • Aliados estratégicos: Busca el apoyo de líderes de opinión, expertos o figuras influyentes que respalden tu postura.

  • Ejemplos y storytelling: Usa historias reales o hipotéticas que ilustren los problemas del quid pro quo irracional y los beneficios de tu enfoque.

  1. Cuestionar las intenciones del proponente:

  • Transparencia: Si hay indicios de que el proponente del quid pro quo tiene intereses personales o políticos ocultos, denúncialos con pruebas.

  • Preguntas retóricas: Formula preguntas abiertas que obliguen a reflexionar sobre la lógica del quid pro quo. Por ejemplo: “¿Estamos dispuestos a sacrificar X por algo que no garantiza Y?”

  1. Construir resiliencia emocional en la población:

  • Combatir el miedo o la desinformación: Si el quid pro quo popular se basa en el miedo o en creencias erróneas, utiliza campañas educativas para aclarar la realidad.

  • Empoderamiento ciudadano: Fomenta la participación activa de la población en el debate, mostrando que existen otras formas de solucionar los problemas.

  1. Persistencia en el mensaje:

  • Consistencia: Mantén tu posición con argumentos sólidos, aunque enfrentes oposición.

  • Repetición inteligente: Repite los puntos clave utilizando diferentes medios y enfoques para reforzar tu mensaje.

Contrarrestar una idea popular pero irracional requiere paciencia y habilidad para influir en la percepción pública sin alienar a quienes apoyan la propuesta inicial”. Trump ha hecho público su “tit for tat”, que no extrañe que México y Canadá también formulen los suyos, y capitalicen sus agendas políticas por igual, porque es una calle de doble sentido y no de uno solo. (Miguel Ángel Marmolejo, El Heraldo de México, Online)

Gente Detrás del Dinero / AIFA, autorizado como operador ferroviario

“Apuñalan al socio comercial”: cruceristas. Aunque la comisión de Turismo del Senado, que lidera el senador por Quintana Roo Eugenio Segura, logró una reserva para aplazar por 6 meses la entrada en vigor del aumento del derecho de migrante a 860 pesos por cada turista en cruceros, quedó un muy mal sabor de boca —a centavo y decepción-— entre los directivos de las navieras. Hay confusión y enojo. El lunes los empresarios de Cozumel, a través de la Coparmex local que dirige Willma Padilla, mostrarán su postura hacia a una medida de franco carácter recaudatorio.

No es para menos: en la última videoconferencia convocada por la secretaria de turismo federal Josefina Rodríguez, los directivos de cruceros presenciaron cómo la funcionaria se desdijo de su promesa previa (que buscaría aplazar la aplicación del gravamen) para luego retirarse de la reunión y dejarlos con el director del Instituto Nacional de Migración, Sergio Salomón, quien reiteró que el cobro procedería a partir del primero de enero del 2025…y háganle como quieran.

Pero como los integrantes de la Asociación Internacional de Cruceros, que encabeza Samuel Maubanc, no tienen compromisos con la 4T en ninguno de sus pisos, aprestan desviar sus buques hacia otros destinos, pues los puertos mexicanos serán los más costosos del mundo por la medida apoyada por la mayoría oficialista en el Congreso y que fuera anunciada sorpresivamente en la Gaceta Parlamentaria.

“Apuñalan al socio comercial” se concluyó entre los directivos de empresas que ha apuntalado una actividad que genera más de 20 mil empleos directos y que al traer a destinos nacionales 10 millones de turistas derrama mil millones de dólares por año. (Mauricio Flores, La Razón, Negocios, p. 18)

Rozones

Relevancia de migración mexicana en EU

Y vale la pena valorar algunos indicadores sobre la relevancia de los migrantes mexicanos en Estados Unidos. Y sí, se trata de los que acaba de destacar la Presidenta Claudia Sheinbaum. Por ejemplo, si los trabajadores mexicanos dejaran de consumir allá, la economía estadounidense se contraería en más de un punto de su PIB. Otro, los migrantes que llegan aportan 13 millones de dólares a la economía estadounidense, al no reclamar los beneficios del Seguro Social. Uno más, reducir la migración legal en los próximos 10 años, por ejemplo en 50 por ciento, representaría pérdidas para el Seguro Social de EU de hasta 1.5 billones de dólares. Hay para quienes los datos duros no son útiles en una estrategia para contener las eventuales decisiones de Trump. Pero éstos sí que hablan y, sobre todo, pueden fundamentar cualquier narrativa de defensa necesaria para la coyuntura. Y claramente aportan más que el silencio. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)

Confidencial

 

Preocupaciones presidenciales

Tras el cónclave entre el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, la presidenta Claudia Sheinbaum, cuestionada al respecto en su gira del sábado a Nuevo León, esgrimió que “ya nos pondremos de acuerdo para una reunión con Trump”. La mandataria, quien por lo tanto no tiene en puerta una fecha tentativa para hablar con el republicano sobre el T-MEC y aranceles, descartó estar preocupada por la sorpresiva reunión entre sus pares de Estados Unidos y Canadá; sin embargo, advirtió que si los trabajadores mexicanos dejaran de consumir en EU, sería equivalente a destruir el valor generado por la agricultura, pesca y silvicultura de esa nación, y si la migración legal se redujera en 50 por ciento por 10 años, la deuda del seguro social en Estados Unidos aumentaría 13 por ciento, sumando pérdidas de 15 billones de dólares en 75 años. Lo bueno es que no hay preocupación, ¡qué tal si la hubiera! ¡Que tiemblen en Mar-a-Lago!. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 43)

No es normal / Aportaciones de los mexicanos a Estados Unidos

Los mexicanos son fundamentales para el buen funcionamiento de la economía de Estados Unidos. Destacan siete aspectos de alta relevancia.

Generación de empleo

  1. México crea empleos en EU por múltiples vías:

-El tratado de libre comercio entre México y EU crea empleos en Estados Unidos. Las empresas estadunidenses que invierten en México se vuelven más productivas lo que les permite que por cada 131 empleos creados en sus filiales mexicanas, generen 333 empleos en EU [1].

-El trabajo inmigrante crea empleos en EU porque aumenta los ingresos de las empresas. Por ello, por cada 10 inmigrantes que existen en la fuerza laboral de EU se crean entre 1 y 2 empleos para nativos de EU [2].

-La inversión de mexicanos en EU crea 123 mil empleos en EU [3].

Consumo

  1. Los migrantes mexicanos aumentan el consumo de EU

-El 80% de los salarios que los trabajadores mexicanos ganan en EU se consumen en EU [25].

-Si los trabajadores mexicanos dejaran de consumir en EU la economía se contraería en 1 punto del PIB [25].

-Eliminar el consumo de los trabajadores mexicanos sería equivalente a destruir el valor generado por la totalidad de la agricultura, pesca y silvicultura de EU [25].

Economía del conocimiento

  1. Los migrantes mexicanos contribuyen con conocimiento y trabajo altamente calificado a EU

-Las patentes creadas por mexicanos viviendo en EU han crecido 380% de 2009 a 2020. Un crecimiento mucho mayor al de otros extranjeros [12]:

-Existen 20 mil mexicanos con doctorado trabajando en la academia de EU [15].

-El 17% de los migrantes con educación universitaria que viven en EU son mexicanos [13].

-La migración mexicana se ha vuelto cada vez más calificada. En 1990 solo había 161 mil migrantes mexicanos con educación universitaria en EU, ahora hay 2.4 millones [13,14].

-México es el cuarto país del mundo que más migrantes envía a EU con educación universitaria, solo superado por Filipinas, China e India [13].

Pago de impuestos

  1. Los migrantes pagan impuestos en EU

-Los migrantes tienen un impacto fiscal neto positivo. Por cada migrante que llega a EU, las autoridades colectarán 545 mil dólares netos en impuestos a lo largo de su vida [30].

-El impacto fiscal neto de un migrante con posgrado es de 1.2 millones de dólares [30].

-Los migrantes indocumentados pagan el 2% de los impuestos subnacionales recaudados en EU. Esto es 33 mil millones de dólares al año [29].

Seguridad social

  1. Los migrantes contribuyen con la solvencia de la Seguridad Social de EU

-El 52% de los salarios de migrantes mexicanos pagan seguridad social en EU [21].

-Si la migración legal se redujera en 50% a lo largo de diez años, la deuda del Seguro Social aumentaría en 13%, sumando pérdidas de $1.5 billones de dólares en 75 años [16].

-Si la migración aumentara en 200 mil inmigrantes al año, la solvencia del Seguro Social se extendería por 2 años, aumentado sus reservas en $284 mil millones a lo largo de 10 años [18].

-Los migrantes indocumentados contribuyen con $13 mil millones de dólares al año al Seguro Social. Debido a que la mayoría no reclama beneficios [19,20], el 92% de ese dinero termina beneficiando a nativos de EU [17].

-La terminación de DACA aprobada por Trump reducirá las contribuciones a la Seguridad Social en $19.9 mil millones de USD a lo largo de 10 años [23]

-Los migrantes mexicanos son más jóvenes que la población nativa, lo que mejora la pirámide poblacional de EU [22, 24].

Seguridad

  1. La presencia de migrantes mexicanos se asocia con reducciones en la criminalidad en EU

La presencia de migrantes reduce la delincuencia en EU [27, 28]. Por cada punto porcentual de incremento en el porcentaje de inmigrantes mexicanos, la criminalidad disminuye en:

-Cuando una ciudad se convierte en santuario para migrantes, los crímenes contra la propiedad bajan en 11%, incluyendo robo (-18%), hurto (-9%) y robo de vehículos (-16%) [4].

-Los inmigrantes tienen menos probabilidades de cometer delitos que los nativos estadunidenses y la tasa de encarcelamiento es más baja entre los nacidos en el extranjero que entre los nacidos en EU [5, 6,7,8]

-Los inmigrantes fortalecen la presencia de estructuras familiares tradicionales [10] que reducen la delincuencia al fortalecer el capital social y el control social informal [11].

-Aumentar la vigilancia en la frontera México-EU Es contraproducente pues obliga a los migrantes a recurrir a redes de tráfico de personas para cruzar, lo cual se asocia con incrementos en violencia [9]

Riesgos laborales

  1. Los migrantes mexicanos reducen los riesgos laborales de los nativos de EU

-Los inmigrantes mexicanos se emplean en trabajos de mayor riesgo lo que ha hecho que los accidentes de trabajo de la población nativa de EU se reduzcan en 16% [25].

-Durante la pandemia de COVID-19, los migrantes realizaron los trabajos esenciales. Doce millones de migrantes trabajaron en industrias esenciales o golpeadas particularmente fuerte por la pandemia [31].

-EU respondIó a la pandemia en gran medida gracias al trabajo migrante que representó [32]:

29% de los médicos

22% de los asistentes de enfermería

39% de los trabajadores de procesamiento de alimento

50% de todos los empacadores y embaladores

Es por todo lo anterior que, de implementarse las políticas propuestas por Trump, éstas tendrían impactos muy negativos para Estados Unidos. Se estima que, si EU deporta entre 1.3 y 8.3 millones de migrantes e impone aranceles de 10 puntos porcentuales a sus socios comerciales, observaría una reducción de su PIB real de hasta 9.7 % en 2028, de su empleo en hasta 9% en 2028 y un aumento inflacionario de hasta 7.4 puntos porcentuales por encima del nivel base de 2026 [34] (Viri Ríos, Milenio, Fronteras, p. 20)

Razones / China, fentanilo y Canadá

El primer ministro canadiense Justin Trudeau llegó este fin de semana a Mar-a-Lago para sostener una reunión de varias horas con el presidente electo Donald Trump, con parte de su equipo de seguridad y comercial, incluso estuvieron funcionarios en funciones de esas áreas que dejarán el gobierno el próximo 20 de enero. El tema fueron los aranceles, pero más allá de ellos, el verdadero eje del encuentro fue el tráfico de fentanilo y la migración ilegal.

Sin duda, la frontera entre México y Estados Unidos concentra toda la atención porque estamos hablando de movimientos de millones de personas y miles de millones de dólares al día y, sin duda, la violencia que existe en México en el mundo del crimen organizado, con todas sus secuelas, convoca la atención de los medios globales. Pero el tráfico de fentanilo y la migración también operan en Canadá en forma notable. Con un elemento adicional: la participación de China en ese proceso es tan evidente como en México.

La primera vez que hablamos de fentanilo fue en una entrevista que tuvimos con el general Salvador Cienfuegos en marzo de 2018. Allí dijimos también que el fentanilo ilegal se producía en China, se convertía en tabletas o polvo en México y en Canadá, y desde ambos países se enviaba a Estados Unidos para comercializarlo. Tiempo después en el libro La nueva guerra: del Chapo al fentanilo (Grijalbo, 2022) explicamos cómo se realizaba ese comercio, incluyendo el capítulo de Canadá, con todo detalle.

La producción y el consumo de fentanilo en Canadá es muy alto, sobre todo en la zona urbana en torno a Vancouver. En las calles de esa fantástica ciudad que es Vancouver, con añeja relación con China, desde hace años se puede ver el mismo escenario que en muchas calles estadunidenses de la costa del Pacífico, como Seattle, San Francisco, Los Ángeles o San Diego, ocupadas por homeless y adictos que deambulan esperando una nueva dosis o la muerte.

Las agencias estadunidenses dicen que los grupos criminales cuentan con 13 rutas para hacer llegar el fentanilo a su país, además de las que controlan organizaciones criminales asiáticas que envían drogas directamente a las costas este y oeste de Estados Unidos.

Estas organizaciones criminales asiáticas establecidas en la Unión Americana suelen trabajar en conjunto con las que operan en Canadá para importar y exportar drogas ilícitas. Apenas en mayo de 2019, tras un acuerdo con Estados Unidos, China comenzó a regular y clasificar 25 variantes del fentanilo que vendía libremente y las incorporó a una lista complementaria de drogas controladas. La venta ilegal, mientras tanto, siguió siendo enorme y el gobierno chino no ha hecho esfuerzo alguno por controlarlo. Eso es lo que alimenta la sospecha del actual y del futuro gobierno estadunidense de que la crisis del fentanilo termina siendo un instrumento de China en la guerra comercial con la Unión Americana.

Hay también razones económicas muy claras. Para producir un kilo de heroína, que fue el principal opiáceo durante décadas, es necesario sembrar unas cuatro mil plantas por hectárea y esperar tres o cuatro meses para comenzar a obtener goma de opio. Una hectárea genera 15 kilogramos de goma de opio; de ocho kilogramos de goma de opio puede salir un kilo de heroína pura, que tiene una utilidad de unos 80 mil dólares.

 

Hacer una pastilla de fentanilo toma como máximo minutos, y cada kilo de esta sustancia pura produce, con las nuevas técnicas de producción, hasta un millón de pastillas por kilo de fentanilo puro; recordemos que se requieren sólo entre 0.5 y 1.5 miligramos de fentanilo para que cada dosis no termine siendo mortal. La utilidad por cada kilo de pastillas es de entre un millón 300 mil y dos millones de dólares, de acuerdo a cómo esté cortada puede ser de mucho más.

Por eso, aunque la mariguana siga existiendo, la legalicemos o no, y pese a que el consumo de cocaína y metanfetaminas no ha disminuido, en términos de ganancia económica el fentanilo es la droga del presente y el futuro. Por eso también, cada vez más, la cocaína y las drogas sintéticas se comercializan con fentanilo para aumentar la adicción a éste. Es un tema de rentabilidad.

La principal ruta de importación del fentanilo a México y a Canadá suele salir del puerto de Qingdao, en China, pasa por el puerto de Busan, en Corea del Sur, y llega en Canadá a Vancouver y en México al puerto de Manzanillo, en Colima, que tiene una capacidad de movilización de más de dos millones de contenedores anuales y recibe miles cada día de Shanghái, Singapur, Hong Kong, Shenzhen, Busan y de muchos otros puertos del Pacífico. La construcción del nuevo puerto en la zona, que anunció Claudia Sheinbaum, tiene razones comerciales, pero también de seguridad, porque es ya casi imposible de controlar el tráfico tanto de fentanilo como de contrabando, en Manzanillo. También llega fentanilo a Lázaro Cárdenas, Michoacán, y por vía aérea, en un porcentaje menor.

Más allá de las amenazas de aranceles, para combatir el tráfico de fentanilo es evidente que tiene que existir un acuerdo tripartito de seguridad entre México, Estados Unidos y Canadá, paralelo al T-MEC, que permita una acción trinacional que, además, esté sustentada en los tres países, en un control infinitamente mayor de las importaciones chinas. No se podrá hacer con el esfuerzo de un solo país o con medidas unilaterales. Ese acuerdo tripartito deberá abarcar el fentanilo y con ello muchos otros ámbitos de la seguridad en los tres países. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 10)

Entre Trump, China y el crimen organizado

A dos meses de haber tomado posesión, el gobierno de Claudia Sheinbaum no sólo enfrenta los desastres heredados en lo económico, social, salud y varios más cruciales para la estabilidad del país; se enfrenta a dos factores externos y uno interno que no tenía presupuestados.

Aún no toma posesión y ya se siente la presencia de Donald Trump: el futuro presidente ha confirmado que cumplirá sus promesas de campaña aplicando impuestos a los productos importados desde México, comenzando con un 25% y con aumentos paulatinos de hasta un 100% de continuar el cruce indiscriminado de migrantes indocumentados a través de la frontera en común; medida que ocasionaría un colapso en la economía mexicana y, no en poca medida, también en la de Estados Unidos. Sheinbaum y Ebrard explicaron esta semana el hecho aduciendo que para los norteamericanos sería “darse un balazo en el pie”; como si eso fuera a detener a Trump. El republicano promete cumplir la amenaza de deportar a millones de indocumentados que ya se encuentran en Estados Unidos, lo que ocasionará una crisis económica, social y humanitaria en los territorios a donde arriben los expulsados, muy probablemente a lo largo de la frontera con nuestro país. Esto es sólo el inicio de los siguientes cuatro años.

Los “halcones” de Trump (consejeros con estrategias agresivas en política exterior) planean atacar a los capos de los cárteles, sus laboratorios y operaciones dentro de territorio mexicano, incluido el uso de drones y hasta una “invasión suave” (utilizar tropas de elite de las fuerzas armadas norteamericanas en México) para neutralizar el envío de drogas, principalmente del letal fentanilo, que ha provocado la muerte de cientos de miles de personas en Estados Unidos. Para esto necesitan la aprobación de su Congreso, que estará controlado por el mismo partido del futuro presidente.

Mientras tanto, los gobernadores de las provincias canadienses han pedido al primer ministro Justin Trudeau que termine el tratado de libre comercio con México y elabore un acuerdo bilateral con Trump, porque piensan que el gobierno mexicano ha actuado en forma desleal e ineficiente para contener el arribo de productos y materia prima provenientes de China, permitiendo comercializar ilegalmente estos productos como locales, encontrando el camino a los hogares y negocios de los dos vecinos del norte gracias al T-MEC.

La influencia china en nuestro país es palpable, ya no sólo en la parte política o económica, sino en la realidad del día a día de los mexicanos. Basta darse una vuelta por el Centro Histórico de la CDMX para darse cuenta de que el aumento de población e influencia de los ciudadanos chinos es innegable; el antiguo barrio chino de la calle de Dolores se ha expandido a decenas de edificios donde los arrendadores y locatarios hablan mandarín y cantonés. El mercado mexicano se encuentra inundado de productos de aquel país, comenzando con los vendedores ambulantes en las principales ciudades de México hasta las empresas de venta por internet que ofrecen sus mercancías a precios mucho más abajo que sus pares norteamericanos, europeos o hasta latinoamericanos, con un pobre o nulo control de calidad y muchas veces sin contar con certificaciones, como la Norma Oficial Mexicana (NOM) o las de otros países como UL, FCC, CE, entre otras, por lo que estos productos representan un riesgo para la salud y los hogares de quienes los adquieren.

Mientras tanto, la violencia en el país no cede ni en el norte ni en el sur. Sinaloa, Nayarit, Durango, Sonora, Chiapas, Guanajuato, Michoacán, Tabasco, Guerrero, Estado de México, Morelos y varios estados más son víctimas de las acciones del crimen organizado que pelea por el control de las plazas, con el beneplácito y a veces complicidad de los políticos locales que se encuentran amenazados o inoperantes —en el mejor de los casos—, ofreciendo prebendas a los criminales —en el peor de ellos—. Muchos de estas entidades viven en un estado de sitio de facto y los asesinatos ya son la principal causa de muerte entre adultos de 25 a 44 años en el país. Lo sorprendente es que el gobierno mexicano sigue culpando al estadunidense por la violencia en el norte desatada por la captura de El Mayo Zambada, en lugar de celebrar este incidente, como lo dijo el embajador norteamericano Ken Salazar.

Sheinbaum tiene todo a su favor: el Congreso, el futuro Poder Judicial, la mayoría de las gubernaturas y la clase política. Los necesitará para hacer frente a estos tres grandes retos. (Carlos Kenny Espinosa Dondé, Excélsior, Nacional, p. 13)

En el filo / ¿Qué quiere Trump de nosotros?

En la superficie, el próximo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere que México y Canadá frenen el ingreso de migrantes indocumentados a su país, al igual que el flujo de drogas, especialmente el fentanilo. Para lograr ese objetivo, amenaza con la imposición de aranceles del 25% a todos los productos que ambos países exportan al mercado estadunidense.

Los líderes de México y de Canadá reaccionaron de forma diferente al anuncio de aranceles cuando Trump ni siquiera es el Presidente (eso será hasta el 20 de enero de 2025) y, por tanto, no tiene la facultad de cumplir con su amenaza mañana. Ambos países reaccionaron como si la imposición de aranceles fuera a cumplirse al día siguiente del anuncio.

México publicó una carta de la Presidenta a Trump, amenazando con “arancel por arancel” como respuesta, muy al estilo de López Obrador. Es decir, México aceptó el reto de enfrentar la guerra comercial con otra guerra comercial. Hasta que, aparentemente, alguien le hizo ver el impacto negativo que generan las cartas públicas en el ánimo del recipiente. Aparte de considerarlo un medio inapropiado y dirigido más que nada a la base social de emisor, es fácil ignorar una carta como vía de comunicación por poco seria y una muestra de desinterés por llegar a algún acuerdo útil para las partes.

Así sucedió con todas las muchas cartas que mandó López Obrador durante su Presidencia. Cero efecto positivo y generaron una disminución de la influencia mexicana en cualquier asunto.

 

Trudeau, en cambio, inmediatamente tomó el teléfono y habló con Trump para establecer las bases de un diálogo fructífero. Esa llamada telefónica derivó en una visita de Trudeau y su equipo de gobierno en pleno a la casa de Trump en Florida para iniciar, en la práctica, las negociaciones sobre el futuro del T-MEC. Que conste que se habló sobre la viabilidad futura del T-MEC y no sobre sus contenidos. Es decir, entre Canadá y Estados Unidos hay, desde ya, una conversación muy adelantada sobre la pregunta de qué hacer con ese acuerdo comercial.

Después del ejemplo de Trudeau, la Presidenta tomó el teléfono y habló con Trump. Y, aun así, se tropezó en la confusa línea entre querer poder negociar los términos de un acuerdo y la obsesión “ideológica” de distinguir entre diálogo y la no-cesión de soberanía. Ese propósito generó una polémica pública entre Sheinbaum y Trump sobre cuáles fueron los términos reales de su conversación. Totalmente absurdo e infantil. El efecto positivo que generó la llamada telefónica se perdió rápidamente con esa polémica. Y dio la impresión de que alguien mentía o exageraba sobre lo dicho en la conversación. Después de la visita canadiense a Trump en Florida, ahora surge la pregunta en la prensa mexicana e internacional: ¿irá la Presidenta a reunirse con Trump, también, siguiendo los pasos de Trudeau?

No se necesita ser adivino para saber que las inquietudes de Trump sobre México no son exclusivamente sobre migración y fentanilo. Ésos son dos temas que sirven de aperitivo para abordar la futura relación bilateral.

 

De fondo, hay otros temas de interés estratégico para Estados Unidos que quiere atender, por ser México “su frontera sur”. Para enumerar los temas, en términos de seguridad nacional, se pueden mencionar a) los cárteles del narcotráfico como organizaciones terroristas por ser instrumentos utilizables por los enemigos de Estados Unidos, b) el uso cubano, ruso y venezolano de México como base de operaciones para espionaje contra Estados Unidos, c) la cooptación de elementos del Ejército mexicano por el narco, cubanos y los rusos para servir de fuente de apoyo e información sobre el Comando Norte, d) la penetración de China como apoyo económico y estratégico hacia Morena en su programa antiestadunidense y e) al México ideológico como fuerza contraria a los intereses estadunidenses en América Latina y el mundo (apoyo implícito a Rusia en la guerra en Ucrania, confrontación en organismos internacionales, permitir la importación de acero y aluminio chino al mercado estadunidense acreditados como productos mexicanos, etcétera).

Todos estos temas subyacen en el interés de Trump por México. Migración y fentanilo son pretextos suficientes para amenazar con la imposición de aranceles del 25 por ciento. Los otros temas serán suficientes para terminar con el T-MEC si percibe que se acrecienta la influencia e intervención de sus enemigos en México. Cualquier ingenuidad mexicana costará muy cara. (Ricardo Pascoe Pierce, Excélsior, Comunidad, p. 23)

Cuarto de Guerra / Factor Canadá

La amenaza de Donald Trump de imponer el mismo arancel de 25% a México y a Canadá desató las fobias de los conservadores canadienses y la alerta temprana de los liberales progresistas como el primer ministro Justin Trudeau.

La explicación es muy sencilla. Tanto por México como por Canadá están ingresando de manera ilegal a EU migrantes y fentanilo. No es ciencia cuántica. EU y México tienen documentado el aumento de canadienses y chino-canadienses que se dedican al tráfico de fentanilo de China a Norteamérica.

Asimismo, a través de Defensa y Marina, México ha incautado de manera significativa toneladas de cargamentos de fentanilo en los últimos tres años. Canadá no ha logrado comprobar un compromiso similar. Es muy probable que ya se esté presentando el “efecto cucaracha” en Norteamérica, en donde la droga que no pasa por México ingresa por Canadá.

México está impidiendo el paso indocumentado e ilegal de migrantes a EU que buscan el “sueño americano”. También, Canadá está restringiendo sus políticas de asilo y migratoria.

Expliquemos el factor canadiense en la nueva era Trump y su impacto para México.

 

Vientos conservadores. Se esperan vientos gélidos muy conservadores provenientes del ártico canadiense y que se estacionen en Canadá a partir de las elecciones de octubre de 2025. A los canadienses les gustan las transiciones en el poder entre liberales y conservadores. Trudeau va cuesta arriba en las encuestas frente al conservador Pierre Poilievre. Los gobernadores de Ontario y Alberta, que se manifestaron contra un acuerdo trinacional, son también conservadores.

 

Nuevo embajador de Canadá. Trudeau se prepara para aguas turbulentas con México y nombró a un diplomático con amplísimas credenciales comerciales-políticas y con conocimiento de los problemas centroamericanos, que le preocupan a EU. Cameron MacKay es economista por la prestigiada Universidad McGill y es diplomático desde 1995. En Ottawa fue el director general de la Oficina de Negociaciones Comerciales. También ha sido director en la Secretaría de Política Exterior y de Defensa de la Oficina del Consejo Privado que asiste al Primer Ministro y al Gabinete. Fue representante de Canadá en la OMC y embajador en Costa Rica, Honduras y Nicaragua.

Su último cargo fue Alto Comisionado en la India, en donde se tuvo que retirar por la crisis diplomática entre estos dos países, que llevó al retiro mutuo de embajadores. Trudeau acusó a la India de estar implicado en el asesinato de Hardeep Singh Nijjar, líder sij canadiense, que apoyaba la causa de un estado independiente sij, llamado Khalistán, en la Columbia Británica.

En la cancillería seguramente se analiza la permanencia de los embajadores en Washington y Ottawa. La presidenta Claudia Sheinbaum y el canciller Juan Ramón de la Fuente deben estar revisando los mejores perfiles que sustituyan a Esteban Moctezuma y Carlos Joaquín. A ellos se les debe reconocer su desempeño, pero vienen tiempos complejos y la Presidenta, así como el Canciller necesitan mover sus fichas para atender los riesgos que provienen del norte.

 

Agenda estratégica: La opinión pública nacional es contundente sobre la “Operación Enjambre”.  El 97% respondió que se debe replicar en todos los estados según la encuesta que se presenta hoy en El Heraldo de México y QM Estudios de Opinión. (Gerardo Rodríguez, El Heraldo de México, País, p. 6)

Salir del laberinto

Vienen tiempos determinantes para el futuro de México y de Norteamérica. La victoria de Donald Trump se dio, en parte, cimentada en una narrativa que básicamente plantea lo siguiente: “México se ha aprovechado de nosotros, nos ha estado robando empleos y a través del TLCAN, ahora T-MEC, es la plataforma a través de la cual China también se aprovecha de nosotros. Hacer a América grande otra vez, pasa por terminar con esa dinámica, frenar la migración ilegal, evitar que China nos invada comercialmente desde México, y cerrar la puerta del patio trasero que dado el poder de los cárteles de la droga está incendiado”. Suena duro, pero palabras más, palabras menos, es el discurso que convenció a millones de estadunidenses en la elección presidencial.

Mientras tanto, con cierta ingenuidad, en México nos hemos enfrascado en un debate sobre la mejor manera de negociar con Trump, como si hubiera varias, y como si estuviera en nuestra esfera predisponer su reacción. En muchos espacios de opinión le dan recetas al gobierno de cómo enfrentar al presidente número 47, llegando al absurdo de subestimar sus amenazas con un optimismo que raya en la soberbia. Perro que ladra no muerde, ya lo conocemos, quiere negociar, pero nos espanta primero, hemos escuchado decir estos días. No, señoras y señores, no estamos hablando del mismo Trump, ni del mismo México que suscribió un tratado de libre comercio a principios de los años 90, que fue tan criticado en su momento por amplios sectores sociales y políticos, pero que todos, sin excepción, acabaron aceptando como la tabla de salvación de la economía mexicana en los últimos 30 años; en especial ante el declive de la renta petrolera.

En este debate inocuo en el que nos metemos los mexicanos, caemos en el absurdo de contraponerse a dos objetivos deseables para la región: combatir la violencia y el poder de los criminales, y dar solución a la insostenible migración de millones de personas y a todos los eslabones de riesgo que ello genera. ¿De verdad es tan terrible que nuestro principal socio comercial nos señale que quiere poner fin al tráfico ilegal de drogas y personas? ¿Es absurdo que nuestro principal comprador de insumos se queje de las ventajas que China puede tener a través del T-MEC? ¿No será que, con nuestra desconfianza eterna, histórica, hacia Estados Unidos, también pasamos por alto las consecuencias de nuestras acciones y omisiones?

Lo digo con toda claridad: la revisión del T-MEC no es otra cosa que la revisión del TLCAN, ante el contexto actual de crisis migratoria y de tráfico de fentanilo. No es 1994. Es 2024 con toda la polarización, la inseguridad, la dominancia de los cárteles, la xenofobia como bandera política y la innegable necesidad de mantener la integración económica de América del Norte, a pesar de todo. Es tiempo de romper, con altura de miras, este círculo de Trump ejerciendo su poder y México resistiendo como puede, cuando puede. ¿Por qué no tomarle la palabra, en total apego a la Constitución y a la soberanía de México, y lograr un gran acuerdo de seguridad regional? Si somos bloque comercial, podemos ser bloque de seguridad, que es lo que ocurre en el mundo por estricto sentido geopolítico. Un gran acuerdo de seguridad México, Estados Unidos y Canadá, que reconozca la logística del crimen como un desafío compartido, y nos permita salir de este laberinto de recriminaciones sobre quién produce, quién trasiega y quién consume.

Ojalá México tomara esta renegociación de facto como una oportunidad de buscar un objetivo loable para la región de Norteamérica, pero también para cada pueblo en Sinaloa, en Chiapas, en Tamaulipas, en Tabasco, y en cada rincón del país: frenar la marcha que sobre el Estado ha emprendido el crimen, y ganarse con ello, la oportunidad de mantener vivo el acuerdo comercial que ha dado a México viabilidad económica.

Trump tiene todo el poder, la legitimidad, el Congreso y la Corte. Tiene el ciclo económico a su favor y la narrativa que lo encumbró de nuevo. Nosotros tenemos la oportunidad histórica de usar nuestra debilidad, como punta de lanza de un acuerdo que sacie el mercado político interno de Trump, y abone a combatir la violencia en México. No verlo así, es ingenuidad o soberbia. Con altura de miras y pragmatismo, México tiene una oportunidad ante la incertidumbre. (David Penchyna Grub, La Jornada, Política, p. 14)

Duda Razonable / Una cena es solo una cena… o no

Volvieron a prenderse algunas alarmas por la cena en Mar a Lago del día de acción de gracias a la que asistió el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, con Donald Trump.

Como todo en estos tiempos la mayoría de las reacciones rozaron los tonos de la histeria y la exageración. Que si demuestra el sometimiento canadiense, que si es la inutilidad mexicana que nos pone al borde del abismo; que si es muestra de nuestra dignidad nacional, que si todo lo contrario…En fin.

Una cena es solo una cena. Cada país anda con sus preocupaciones y los operadores van acomodando las cosas para comenzar —porque esto apenas está comenzando— una negociación que está en sus inicios, que tanto México como Canadá saben que será muy complicada y que afectará en los próximos meses las cosas en los tres países gracias a la plataforma y el carácter de quien el 20 de enero regresará a la Casa Blanca.

Lo que importa de cada uno de estos encuentros, que todos los actores involucrados califican como “productivos” y otros adjetivos elogiosos es leer con cuidado que va cambiando y que queda igual.

Pongo un ejemplo: Después de la cena, en el relato de Trump en sus redes, dice: “Acabo de tener una reunión muy productiva con el primer ministro Justin Trudeau de Canadá, en la que discutimos muchos temas importantes que requerirán que ambos países trabajen juntos para abordarlos, como la crisis de fentanilo y drogas que ha cobrado tantas vidas como resultado de la migración ilegal”.

Después de la cena, después de la conversación telefónica con la presidenta Sheinbaum, una cosa no cambia en el discurso de Trump: la epidemia de fentanilo está directamente relacionada con los migrantes indocumentados que llegan al país.

Esto es falso como lo han probado todas las investigaciones y lo dicen los datos.

Al mismo tiempo es parte fundamental del discurso trumpista que amarra una crisis interna gravísima que afecta a millones de familias a la frontera y la negociación sobre las fronteras. Le funciona, basta ver el resultado de la elección.

Más allá de la cena, uno esperaría que en México se lean esos signos y se piense como se combatirán tales afirmaciones a la hora de sentarse. No pareciera que con un servicio exterior disminuido —es que ganan mucho, dijo la presidenta— sin dinero gracias a los recortes feroces del presupuesto para operar en Estados Unidos, se tenga la estructura para enfrentar lo que viene.

Una cena es lo de menos. Hay que comerse lo que sigue. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

Política Zoom / No somos iguales

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, precisó que, tratándose de migración y fentanilo, no es justo comparar a Canadá con México.

Ciertamente cada país experimenta estos fenómenos de distinta manera y sin embargo tampoco es objetivo asumir que nuestro país sea más responsable que sus socios en los problemas causados.

Las empresas que se dedican al tráfico de drogas y migrantes son, por su naturaleza, transnacionales. No es sólo que sus actividades se desplieguen a lo largo del subcontinente americano, sino también que sus directivos están distribuidos en ciudades que pertenecen a los tres países.

En los hechos, la necedad de distinguir entre oferta y demanda es solamente política. ¿Por qué suponer que un negocio es mexicano únicamente porque de este lado se genera la oferta cuando cruzando el Río Bravo ocurre la demanda?

Es engañoso mirar este fenómeno criminal como meramente mexicano cuando el grueso de las ganancias se producen en Estados Unidos y también en Canadá. Si se calcula, por ejemplo, la derrama que deja la migración es fácil confirmar que el valor agregado que aporta el factor trabajo relacionado con este fenómeno es mucho mayor en Estados Unidos y Canadá.

Suele calcularse la ganancia de la migración en función de las remesas. Sin embargo, éstas son solo una fracción, marginal, de los ingresos generados por los trabajadores ilegales insertos en la economía norteamericana.

Cuando el gobierno estadunidense amenaza con poner impuestos a las remesas olvida el margen de ganancia amplísimo que dejan los trabajos que emplean intensivamente a las personas migrantes.

El mismo argumento corre para el tráfico de fentanilo. Las ganancias que este negocio deja en México son pingües. Eso es innegable, pero también lo es que quienes realmente consiguen cantidades millonarias son aquellos que, desde Estados Unidos y Canadá, agregan valor al negocio proveniente de esta droga.

Zoom: Es hipocresía pura acusar a México de un negocio que es trilateral. Demagogia política insostenible cuando se mira de frente la realidad. Dicen que no es justo comparar a México con el resto de Norteamérica y tienen razón. Los negocios del fentanilo y la migración son muy superiores, en ganancias, para el norte, en comparación con el sur. (Ricardo Raphael, Milenio, Al Frente, p. 3)

Segundo piso / Una presidenta que resuelve

A dos meses de haber asumido la presidencia de la República, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo ha dejado en claro que, como primera mujer titular del Ejecutivo, ha impreso ya su sello como una mandataria que resuelve.

El incidente y los comentarios mediáticos en torno a la relación con los Estados Unidos, incluida la llamada con el presidente electo Donald Trump, dieron cuenta de lo que es tener a una mujer estadista al frente del país, rompiendo los viejos moldes de pronosticar o analizar la política desde una óptica que ya no aplica.

Ser mujer es sinónimo de saber resolver, tomar decisiones y analizar con el pensamiento lateral las situaciones, como parte de nuestra naturaleza, acompañada de la sensibilidad que le agrega una finura adicional al ejecutar lo resuelto.

Por ello, cuando todo mundo esperaba y muchos sectores de la sociedad, incluyendo algunos medios masivos, apostaban a una reacción más emocional y frontal de la presidenta ante el amago de subir los aranceles de parte de Trump, la ecuanimidad y visión de Estado nos mostró a la doctora Sheinbaum como una mujer que resuelve.

Tras la llamada telefónica con el presidente electo de los Estados Unidos, de la cual Trump expresó que había sido “maravillosa” y nuestra mandataria dijo que “excelente”, el tema de la migración llegó a un primer punto de acuerdo cuando se le comunicó al vecino país que el flujo de migrantes hacia el norte ha disminuido en esta administración.

“Abordamos la estrategia mexicana sobre el fenómeno de la migración y compartí que no están llegando caravanas a la frontera norte porque son atendidas en México”, comunicó la presidenta, “también hablamos de reforzar la colaboración en materia de seguridad, en el marco de nuestra soberanía y de la campaña que estamos realizando en el país para prevenir el consumo de fentanilo”.

Más allá de ese día exitoso, una vez más, cuando algunos cuestionaban que el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, haya viajado a los Estados Unidos para reunirse con Trump, mientras la mexicana tenía una gira por el noreste del país, su mano izquierda se dejó ver una vez más.

“Vamos a tener una muy buena relación con Estados Unidos”, expresó Sheimbaum, de visita por Nuevo León, afirmando que ya habrá tiempo para reunirse con Trump.

Y como cereza en el pastel de la sensibilidad de nuestra presidenta, sus expresiones para honrar el aniversario número seis en que inició la cuarta transformación con la llegada al poder del presidente Andrés Manuel López Obrador, el 1 de diciembre de 2018, retratan a la doctora Sheinbaum de cuerpo completo, con una gran empatía y humildad en su persona. (Clara Luz Flores, El Heraldo de México, País, p. 12)

Rumbo Político / Claudia Sheinbaum, liderazgo ante amenazas externas

La reciente amenaza de Donald Trump de imponer un arancel de 25 por ciento a los productos mexicanos si no se detiene el flujo migratorio y el tráfico de drogas hacia Estados Unidos podría haber generado alarma o incluso parálisis en muchos gobiernos.

Sin embargo, la Presidenta Claudia Sheinbaum demostró que liderar con sensatez, firmeza y visión estratégica es posible, incluso frente a desafíos que involucran a la mayor potencia económica y militar del mundo.

La semana anterior, la Presidenta Claudia Sheinbaum respondió en dos ocasiones al mandatario electo estadounidense. La primera reacción a la amenaza arancelaria fue mediante una carta pública, en la que estableció con claridad tres puntos clave; primero, señaló que las amenazas no son el camino para abordar problemas tan complejos como la migración o el trasiego de drogas.

Segundo, reafirmó que el diálogo debe ser siempre la vía para el entendimiento y la cooperación entre las dos naciones. Y, tercero, dejó en claro que México está dispuesto a defenderse con firmeza si se ve obligado a ello, señalando que “a un arancel vendrá otro en respuesta”.

La misiva reafirmó la disposición al diálogo entre los países vecinos, y también dejó patente que su prioridad es proteger los intereses de México frente a cualquier eventualidad. Días después, Sheinbaum sostuvo una llamada telefónica con Trump, que fue descrita como “muy cordial”. En esta conversación, ambos líderes reafirmaron su interés por mantener una buena relación bilateral.

Sin embargo, detrás de los gestos diplomáticos, la realidad es que el próximo periodo presidencial de Donald Trump plantea desafíos importantes para México, pero de nuestro lado, tenemos la seguridad de contar con una presidenta capaz de enfrentarlos con inteligencia y determinación.

 

Dos de los temas más espinosos son, sin duda, la migración y el trasiego de drogas. Para Trump, ambos problemas parecen incontrolables. Sin embargo, como lo ha señalado Sheinbaum, estos son desafíos compartidos que requieren soluciones coordinadas.

La idea, cada vez más discutida en Estados Unidos, de utilizar a sus Fuerzas Armadas para intervenir en territorio mexicano es inaceptable y representa un grave retroceso en las relaciones bilaterales. De hecho, en su primer mandato, Trump insinuó incluso la posibilidad de lanzar misiles a laboratorios de cárteles mexicanos, una idea calificada como absurda por su propio secretario de Defensa.

En contraste, Sheinbaum ha dejado claro que la colaboración en materia de seguridad será fortalecida, pero siempre respetando la soberanía nacional. Asimismo, México continuará impulsando campañas de prevención enfocadas en reducir el consumo de drogas como el fentanilo, cuya demanda en Estados Unidos es el verdadero responsable de esta crisis.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha demostrado que está preparada para enfrentar los desafíos en política exterior, sin descuidar el desarrollo del país. De hecho, la semana anterior se presentó el Consejo Asesor de Desarrollo Económico, como parte del Plan México. Este proyecto busca posicionar al país como un referente global con un modelo económico competitivo, sostenible y equitativo, promoviendo el bienestar social a través de una colaboración efectiva entre el gobierno y el sector privado.

La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta una tarea monumental en los próximos años, y su liderazgo está siendo puesto a prueba desde el inicio de su administración, sin embargo, su capacidad para combinar firmeza, diplomacia y una visión estratégica integral deja claro que México está en las mejores manos.

Las amenazas de Trump no son menores y habrá que darles atención, pero con Sheinbaum al frente, queda claro que nuestro país está listo para hacerles frente con dignidad e inteligencia. (Arturo Ávila Anaya, El Heraldo de México, Merk-2, p. 23)

Política Para A’Mar / El arte de la negociación y el poder de las amenazas

Parece que desde 1987, Donald Trump conocía la táctica que utilizaría para negociar el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá en 2025. Por supuesto, una que defienda los intereses del primero.

Su texto “The Art of the Deal”, así como acciones de su presidencia anterior, revelan varias de las estrategias de negociación que utiliza. A partir de ello, podemos comprender que la amenaza de imponer aranceles a todos los productos de México y Canadá es solo eso: una amenaza.

Comenzando por la obra “El Arte de la Negociación” por su traducción en español. En ésta, a partir de opiniones y vivencias del propio Trump, se exponen cuáles son las características y condiciones necesarias para que una persona tenga éxito en los negocios. Finalmente, el T-MEC es una negociación.

La exposición de dichas ideas se hace a partir de una perspectiva de tratos competitivos. Así, con este escrito y con el antecedente de su última presidencia -en la que también amenazó con aranceles, lo cual resultó en una colaboración para frenar la migración-, podemos reconocer que, aunque lo haya repetido, su intención no es necesariamente imponer políticas comerciales. Más bien, el propósito es proyectar fuerza, crear tensión y presionar a sus contrapartes para obtener concesiones: un primer aspecto que aparece en el libro.

Anunciar impuestos elevados es una técnica de anclaje, pues iniciar de una posición extrema, le permite negociar desde un lugar de ventaja. Tal y como se publica en “The Art of the Deal”, el presidente electo de Estados Unidos muestra dureza, confrontación y controversia, lo cual obliga a que se le preste suficiente atención.

Gracias a esta segunda, cada paso que se de en el acuerdo, lo puede presentar como una “victoria”. Incluso antes del inicio de su próxima administración, podrá dar a conocer cierto pacto entre los países involucrados y declararse triunfador.

Un tercer elemento es en el que Trump admite la importancia del “show”. Como ilustración de ello está la publicación en su propia red social, Truth Social, justamente esa en la que advierte que una de sus “muchas primeras ordenes ejecutivas” será la de cobrar 25% de impuestos a todos los productos importados de México y Canadá, si estos países no frenan la migración hacia su país, el crimen y las drogas. Este post se posicionó como tema principal en la agenda mediática internacional, con lo que llegamos la cuarto y último rasgo destacado: usar los medios como punto de presión. Con ello empuja para que se dé la negociación.

Otras características que aparecen en “The Art of the Deal”, son: ser persistente hasta niveles tercos; tener una perspectiva concreta y no doblegarse nunca ante las adversidades; así como pensar y negociar en grande. Todas ellas son tácticas que podremos ver durante su próximo gobierno. (Marlene Mizrahi, El Heraldo de México, Online)

Convertir una crisis en oportunidad

La gobernabilidad y seguridad nacional de México enfrenta retos singulares, que hasta hace unos cuantos meses no se veían en el horizonte. Primero, una crisis de violencia propiciada por el rompimiento de la alianza entra las familias Zambada y Guzmán, las dos familias más influyentes de las que componen la cúpula del Cártel de Sinaloa. Este conflicto amenaza con extenderse progresivamente, no sólo en el noroeste del país, sino a lo largo del territorio nacional.

En segundo lugar, una reforma judicial que desmantela toda la estructura burocrática del actual Poder Judicial federal, sin que tengamos claridad sobre los efectos institucionales, sociales, y en las vastas redes criminales, que tendrá el reemplazo de mil 600 jueces, magistrados y ministros que serán elegidos mediante voto popular en junio próximo. Finalmente, en tercer lugar, tendremos en unas cuantas semanas a un nuevo presidente de Estados Unidos, obsesionado con fortalecer la seguridad de su país mediante la reducción de la inmigración irregular a su país, y también mediante el debilitamiento del tráfico trasnacional de opioides hacia territorio estadounidense. Y es en este último punto donde me voy a detener.

Donald Trump ha lanzado en los últimos días una serie de amenazas arancelarias contra México y Canadá que han dotado de un sentido de urgencia a los arrestos y decomisos de droga tanto en México como en Canadá. En los últimos días autoridades de estos dos países han anunciado una serie de decisiones en materia de seguridad. En el caso de Canadá, después de la cena del viernes pasado entre Trump y Trudeau fue anunciado, por parte de Canadá, un incremento de la inversión pública en seguridad fronteriza. Incluso se anunció que la Royal Canadian Mounted Police desmanteló en las últimas semanas un laboratorio clandestino en el distrito de Langley, donde se producía masivamente fentanilo.

Las autoridades de México, por su parte, se han apurado a detener miles de presuntos delincuentes vinculados con delitos de alto perfil, e implementar operativos como Enjambre, que muestran un nuevo modelo de desarticulación de redes criminales basado en un trabajo intensivo de investigación e inteligencia. En el corazón de la Ciudad de México fue clausurada la semana pasada una plaza comercial completa en la que se vendían masivamente mercancía pirata de origen chino; una acción que parece un guiño al equipo de seguridad del próximo presidente de Estados Unidos.

Si este nuevo ritmo de trabajo, que al parecer ha impuesto Trump en la últimos días, persiste en las siguientes meses, no sólo no se concretarán las amenazas tarifarias, sino que incluso podría empezar a configurarse un escenario favorable para el diálogo y la cooperación trilateral en la materia, pues en lo que toca a drogas y, parcialmente, en migración, el enemigo principal que enfrentan los tres países es común: el crimen organizado trasnacional con sede en MX.

En un escenario ideal, México debe compatibilizar sus dos objetivos prioritarios en materia de seguridad (pacificación y recuperación de control territorial) con los dos objetivos que más interesan a Estados Unidos: reducción tanto del trasiego de opioides como del flujo migratorio. Esta debería ser la misión de las autoridades mexicanas durante sus futuros encuentros con las agencias de seguridad estadounidenses e, incluso, canadienses. Se ve cuesta arriba pero no imposible. Ello dependerá en buena medida de la confianza y credibilidad que logremos ganar al exhibir los “logros” en seguridad que nuestras autoridades hayan obtenido en los primeros 100 días de la nueva administración, y de la habilidad negociadora del trío Ebrard-Harfuch-De la Fuente.

¿Cómo compatibilizar los objetivos de seguridad de México con las prioridades actuales de Estados Unidos? Van unas ideas generales. Primero, la presidenta Sheinbaum podría anunciar una campaña nacional contra el fentanilo que, al mismo tiempo que busque aumentar los decomisos y reducir el consumo de este narcótico letal en Estados Unidos y en suelo mexicano (sobre lo que sabemos muy poco por falta de información oficial), permita a las autoridades de nuestro país combatir eficazmente a las mafias que generan violencia y mantienen control territorial en cientos de municipios a lo largo del país. Segundo, dado que México está probablemente cerca del límite de lo que puede decomisar con sus propios recursos institucionales, habría una razón justificada para solicitarle al gobierno estadounidense su colaboración para darnos acceso a capacitación, tecnología y armamento que nos permita elevar nuestra eficacia en esta labor. Esta misma idea aplicaría también para la tarea de detener a las caravanas de migrantes. Finalmente, México podría realizar un trabajo legislativo para elevar las penas contra aquellos individuos que participen en redes criminales dedicadas a la producción y trasiego de fentanilo, así como a las enfocadas en el tráfico de migrantes.

En la realización de estas tres tareas, los intereses de México y Estados Unidos estarían alineados. Al defender su seguridad nacional, México defendería simultáneamente la seguridad regional de América del Norte. (Eduardo Guerrero Gutiérrez, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 46)

Times / El reto para Sheinbaum: negociar con un misógino patológico

La relación entre Donald Trump y líderes políticas de todo el mundo ha sido, en el mejor de los casos, tensa y, en el peor, abiertamente conflictiva. Desde Theresa May, exprimera ministra del Reino Unido, hasta Angela Merkel, excanciller de Alemania, pasando por figuras emergentes como las exprimeras ministras de Nueva Zelanda y Finlandia, Jacinda Ardern y Sanna Marin, ha mostrado un patrón consistente de desdén hacia las mujeres en el poder. Con la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia de México, surge una pregunta inevitable: ¿podrá el estadounidense tratarla como una socia estratégica o insistirá en verla como adversaria?

Trump ha demostrado ser un misógino patológico que descalifica a mujeres líderes que no se inclinan ante él. May sufrió sus comentarios condescendientes durante las negociaciones del Brexit. Con Merkel, la relación fue gélida, llena de críticas constantes a sus políticas migratorias y comerciales. Incluso líderes jóvenes como Ardern y Marin fueron reducidas por Trump a narrativas centradas en su género y juventud, como si esos fueran sus principales atributos en lugar de sus capacidades y logros.

En EU, el panorama no es mejor. Hillary Clinton, Kamala Harris y Nancy Pelosi han sido objeto de constantes ataques personales. Trump las calificó como “Hillary la Corrupta” o “Crazy Nancy” antes de participar en una discusión sustantiva sobre sus políticas o posturas. Es su estrategia favorita: descalificar antes que debatir.

Claudia Sheinbaum enfrenta ahora este desafío. Como la primera mujer en ocupar la presidencia de México, su liderazgo rompe barreras de género y redefine el papel del país en la política internacional. Sin embargo, su relación con Trump estará marcada por las tensiones que el expresidente no parece saber evitar cuando se trata de líderes femeninas.

El reto principal radica en sus profundas diferencias de estilo y narrativa. La presidenta ha mostrado un enfoque pragmático y humanitario, especialmente en temas como migración y derechos humanos. Durante su primera conversación con Trump, destacó la atención que México brinda a las caravanas migratorias y su campaña contra el fentanilo. Trump, en su estilo característico, tergiversó el diálogo para alinearlo con su agenda migratoria, declarando que México cerrará su frontera sur y detendrá la “invasión ilegal” a EU. Como siempre, los hechos fueron secundarios frente a su narrativa.

Además, la condescendencia de Trump hacia las mujeres podría complicar cualquier relación constructiva. Líderes como Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, y Nicola Sturgeon, exprimera ministra de Escocia, ya enfrentaron insultos simplemente por oponerse a sus iniciativas. La historia sugiere que Trump no responde bien a las mujeres que lo contradicen, algo que Sheinbaum probablemente tendrá que hacer para proteger la soberanía de México frente a posibles imposiciones.

No todo es pesimismo. El pragmatismo de Sheinbaum podría suavizar las tensiones. Al enfatizar la continuidad en comercio y seguridad, existe la posibilidad de mantener una relación funcional que beneficie a ambos países. Sin embargo, México necesita un socio, no un jefe. Está por verse si Trump entenderá esta diferencia fundamental. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 47)

Activo empresarial / Extinción de Cofece e IFT: hay huecos; Trudeau apanicado

TRUDEAU CON TRUMP, ¿PRESIONA A MÉXICO?

La presión para México es mucha. Sin embargo el que se vio apanicado fue Justin Trudeau, el primer ministro de Canadá, quien fue a visitar a Donald Trump, sin siquiera ser éste presidente en funciones. Vimos a un presuroso Trudeu llegar, con una comitiva oficial, a la casa de Trump, en Palm Beach, Florida. Claramente buscó quedar bien con el presidente electo republicano. Trump, encantado, mencionó en su red social Truth, que Trudeau se había comprometido a cuidar su frontera con EU, para evitar migración y transporte de drogas. En Canadá hemos escuchado voces que quieren sacar a México del T-MEC, para sólo quedar ellos con EU en el acuerdo. Pero México es vital para que funcione. A EU le ha funcionado bien y a la economía mexicana también. El discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum es cierto: somos economías integradas, complementarias, donde México es el principal socio comercial de EU, Canadá el segundo y se ha desplazado a China a un tercer lugar.

Sin embargo, la visita de Trudeau a Trump sí pone presión a México, pues Sheinbaum ha tenido dos conversaciones telefónicas con Trump, una para felicitarlo, la otra para acordar trabajar en conjunto en temas migratorios y de seguridad para evitar el fentanilo. Y Trump, en ambos casos, para México y Canadá, ha amenazado con imponer aranceles de 25% si no se cumplen esos dos temas, migración y seguridad. Y para México queda claro que Canadá quiere una negociación propia con EU, aunque México haya sido en dos ocasiones el que lo ha subido al acuerdo trilateral. (José Yuste, Excélsior, Dinero, p. 2)

Rezo al T-MEC

Donald Trump regresa reloaded, desinhibido, con menos constricciones y más poder. Para él, ganar el voto popular, el Colegio Electoral y con apoyos crecientes entre todos los grupos demográficos no representa solo una victoria electoral; constituye un mandato radical. Y lo empujará sin contenciones, sin respeto a la legalidad, sin las restricciones que enfrentó en su primera Presidencia, cuando republicanos moderados lograron maniatarlo. Ahora tendrá un gabinete repleto de aduladores y agachados, leales y lambiscones. Con ellos regresa a hacer realidad una agenda xenófoba, antiinmigrante, aislacionista y anti-México. Nuestro país está en la mira y el gobierno de Claudia Sheinbaum no debe minimizar el riesgo, o creer que con datos y argumentos contendrá al bravucón del Beltway.

Sería ingenuo creer que el gobierno actual puede resucitar el pacto que López Obrador estableció con Trump y con Biden. Aquel acuerdo, basado en militarización fronteriza a cambio de no intervención estadounidense, está muerto. Ya no será suficiente que México persiga migrantes o frene caravanas, porque la relación bilateral se ha complicado. México fue un tema central de la campaña presidencial de Trump, y será un tema medular en su segunda Presidencia. Ahora las drogas, la delincuencia y las dentelladas que México le ha dado al T-MEC son los temas que el trumpismo se dedicará a exponenciar. Y el bully sin batientes los mezclará una y otra vez, amenazando con garrotes para ver cuántas zanahorias logra obtener a cambio. Presionará para obtener concesiones; intimidará para doblegar y debilitar y declararse vencedor del mano a mano con México.

Lo ha advertido un artículo de la revista Rolling Stone. En el círculo cercano del Presidente pugilista, se habla de una “invasión suave” a México vía ataques selectos a los cabecillas de los cárteles. Se habla de ataques con drones y operativos de secuestro como el llevado a cabo con El Mayo Zambada. El zar fronterizo, Tom Holman, y el asesor antimigración, Stephen Miller, ya están organizando operativos de deportación. Ya están construyendo centros de detención. Ya están pensando cómo explotar lo que vendrá: políticamente, electoralmente, comercialmente. Trump ha nombrado a personajes conocidos por su dureza negociadora y su ambivalencia sobre el T-MEC, por la puerta de atrás que le abre a China en América del Norte. Y mientras Claudia Sheinbaum escribe una carta, y sostiene una conversación con resultados poco claros, Justin Trudeau cena en Mar-A-Lago, donde probablemente se mostró dispuesto a sacrificar a México, para mejorar la postura de Canadá.

El gobierno de Sheinbaum no está preparado para lo que enfrentará, que no se encara con la diplomacia epistolar o con una llamada telefónica o con una confiscación simbólica de productos chinos en el centro. A Trump no le bastará la política performativa, ni los mensajes mañaneros, ni los argumentos razonables que ella redactó. Ojalá que la Presidenta comprenda lo que le pasaría al país y a su gobierno si nos expulsaran del T-MEC. Si México perdiera el principal motor de crecimiento, y el mayor componente del PIB. Si volviéramos a formar parte del turbulento vecindario latinoamericano y no fuéramos parte del pujante vecindario norteamericano. Sería catastrófico y cancelaría de tajo la posibilidad de impulsar el desarrollo innovador e incluyente. Sería el fin de México como potencia manufacturera y exportadora. Entrañaría la extinción de la oportunidad del nearshoring y del friendshoring. Por eso, la prioridad debe ser salvar al T-MEC.

Esa meta tendría que perseguirse con un plan polifacético, capaz de transitar por ámbitos que Trump ha entrelazado. La supervivencia del sueño norteamericano depende de que México combata la corrupción en las aduanas, controladas por militares que permiten la entrada ilegal de productos chinos. Depende de la capacidad gubernamental para enfrentar la fabricación de fentanilo y la expansión territorial del crimen organizado. Depende de la voluntad mexicana para forjar alianzas con sectores clave en Estados Unidos. Depende de que la 4T sea capaz de arreglar su propia casa, la que demuele con cada institución autónoma que desaparece, con cada regla del tratado comercial que viola, con cada acto antidemocrático que lleva a cabo. El T-MEC bien vale una misa, y es momento de que el gobierno haga más que ponerse a rezar. (Denise Dresser, Reforma, Opinión, p. 11)

Cuidado: nada indica que Trump se moderará

El reciente intercambio entre Donald Trump y Claudia Sheinbaum ofrece una visión reveladora de las dinámicas que definirán la relación bilateral entre Estados Unidos y México en los próximos años. Más allá de la retórica, esta interacción proporciona un esquema de la estrategia de Trump y subraya la posición precaria en la que se encuentra el gobierno mexicano, sobre todo si Trump, como todo parece indicar, pone en práctica su agresiva y amplia agenda de campaña en función de México.

Trump ha comenzado el proceso de transición siguiendo su estrategia típica. Maestro en fabricar crisis, Trump apuesta por inventar o exagerar un problema, presentarlo como una amenaza existencial y luego “resolverlo” para reforzar su imagen. La situación en la frontera es un ejemplo claro. Las aprehensiones de migrantes en la frontera sur de Estados Unidos están en su nivel más bajo en cuatro años. Sin embargo, Trump se ha inventado una renovada urgencia y anunció un supuesto acuerdo con Sheinbaum para abordar una crisis inexistente.

Esta dinámica se repetirá ad nauseam durante los siguientes cuatro años. México será el villano conveniente, el chivo expiatorio perpetuo. Trump exigirá, amenazará y aplicará castigos según lo considere necesario. Cuando se hagan concesiones —y las habrá— anunciará “acuerdos” que lo pinten como el vencedor y al gobierno mexicano como un aliado sumiso.

¿Hasta dónde y cómo estará dispuesto a llegar el gobierno mexicano? La historia reciente no da para el optimismo. Durante el primer mandato de Trump, el presidente López Obrador cedió a las exigencias, particularmente en temas de migración. Estas políticas tuvieron consecuencias humanitarias graves. Nada indica que Trump, figura transaccional por excelencia, vaya a moderarse.

En este primer intercambio, la presidenta Sheinbaum parece operar bajo la esperanza de que Trump no procederá realmente con su agenda punitiva contra México. Es una apuesta arriesgada. Nada en la conformación del equipo, o en las declaraciones de Trump durante y después de su triunfo electoral, justifican la apuesta por la moderación. Su equipo de inmigración apoya de manera unánime estrategias punitivas, y sus asesores comerciales ven los aranceles como herramientas esenciales para la confrontación con China, México, Vietnam y cuanto actor internacional se oponga al proteccionismo del “America First”. Un ejemplo: de acuerdo con Axios, Trump le negó el puesto de representante comercial a su antiguo asesor Robert Lighthizer porque Lighthizer “tiene demasiado miedo de pensar en grande”.

Si “el personal es la política”, el equipo de Trump está diseñado para la confrontación.

En México también parece haber la esperanza de llegar a acuerdos preliminares que minimicen fricciones mayores.  Quizá, el gobierno calcula conceder en algunas áreas puntuales con bajos costos políticos en México –como lo hizo con los migrantes el sexenio pasado, ante la vergonzosa indolencia de la opinión pública mexicana– para sortear confrontaciones en otras esferas de la relación bilateral. Esto también parece ingenuo, sobre todo porque este Trump no es el mismo de 2016. Tiene menos restricciones, mucho más poder y un mandato claro —al menos en su opinión— para imponer una relación punitiva y dominante con México en varias esferas.

Esperar moderación de Trump es no entender su persona política. No tiene incentivos para suavizarse. Las políticas duras de inmigración y comercio son populares en Estados Unidos: una encuesta del Pew Research Center de 2023 encontró que el 54% de los estadounidenses apoya una mayor aplicación de las leyes de inmigración en la frontera sur. Trump hizo campaña desde un discurso primordialmente nativista y xenófobo. El electorado lo recompensó con la victoria. ¿Qué gana ahora siendo conciliador?

Por ahora, el gobierno mexicano haría bien en advertir un cambio que podría servirle. A diferencia del 2016, México está bajo los reflectores. La prensa estadounidense está escrutando las respuestas y políticas de México como nunca. Los acuerdos y errores tendrán cobertura, y los pasos en falso serán costosos.

En este contexto, las conferencias matutinas, que definen la comunicación política en México, pueden ser un arma de doble filo. Ofrecen una plataforma para moldear la narrativa, pero también dejan espacio para errores e inconsistencias. Es fundamental que el gobierno de Sheinbaum use esta plataforma de manera estratégica y prudente. El gobierno mexicano deberá avanzar con cautela, navegando una delgada línea entre mantener la soberanía y apaciguar las demandas de Trump desde un firme compromiso con la verdad, la dignidad y, ahora sí, la protección de los más vulnerables. (León Krauze, El Universal, Nación, p. A11)

Entendimiento

La política es el arte de gobernar, pero también la capacidad de transformar las adversidades en oportunidades para lograr el bienestar común. Un liderazgo auténtico, además de administrar recursos, posee carácter y templanza para tomar decisiones, así como sabiduría para anticipar las consecuencias a largo plazo. Los momentos de tensión revelan siempre la verdadera naturaleza de las y los líderes y les dan la oportunidad de demostrar que la política no se trata de poder, sino de servicio.

En La República, Platón expone un ideal que sigue vigente: el del gobernante que une conocimiento profundo y virtud moral para conducir a su pueblo hacia la justicia y el bienestar. Este líder, según el filósofo griego, no busca el poder por ambición, sino que es una responsabilidad que asume con conciencia y humildad. Esto nos recuerda que quienes gobiernan deben ser capaces de mirar más allá de las crisis inmediatas, entendiendo que cada decisión puede marcar el destino de generaciones.

Hoy, México tiene en la presidenta Claudia Sheinbaum un reflejo de ese ideal. Su actuar ante las recientes amenazas de fijar aranceles a nuestros productos, por parte del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, es un ejemplo de liderazgo basado en el diálogo, la cooperación y la defensa de la soberanía.

Desde el inicio de su gestión, ella ha dejado claro que la defensa de la soberanía y la dignidad nacional son principios innegociables. Incluso antes de que el entonces candidato republicano ganara la elección, se preveía un escenario de tensiones comerciales. Así que no nos tomó por sorpresa.

Gracias a su capacidad de análisis, la mandataria ya había planeado estrategias para enfrentar tal contexto. Su respuesta, inmediata y contundente, fue una carta que, lejos de la confrontación, buscó construir puentes, enfatizando que desafíos como la migración y el combate al fentanilo no se resuelven con amenazas ni con aranceles, sino con cooperación y entendimiento.

Esa misma visión fue el sello de la posterior conversación telefónica que ambos sostuvieron, descrita como “muy productiva” por Trump, y en la que la mandataria subrayó que México está gestionando las caravanas migrantes con una política basada en la dignidad y los derechos humanos, construyendo puentes y no muros.

Esta actitud, alejada de la sumisión, reafirma que México colaborará en temas de interés mutuo, pero jamás cederá a presiones o imposiciones que vulneren nuestra soberanía. Respecto a la migración, el objetivo es asegurar que sea ordenada, regulada y segura, como establece la ONU. En cuanto al combate al fentanilo, la oferta fue fortalecer la cooperación bilateral y compartir las campañas de prevención institucionales que han dado buenos resultados en nuestro país.

Se equivocan todos aquellos que han apostado por una confrontación. Quienes desean ver una pelea o una guerra de declaraciones quedarán decepcionados. La presidenta respondió con prudencia y estrategia, recordándonos que defender la soberanía no es algo nuevo para el movimiento de la Cuarta Transformación.

No olvidemos que, en 2020, durante la gestión del expresidente Andrés Manuel López Obrador, el Poder Legislativo aprobó reformas a la Ley de Seguridad Nacional que, entre otros asuntos, regulan la presencia de agentes extranjeros, como los de la DEA, en el territorio nacional. Esa legislación es un recordatorio de que México ya no tolerará más injerencias y defenderá su independencia.

La jefa del Ejecutivo continúa con ese legado, con una actitud sobria y republicana. Mientras otros líderes, como el primer ministro canadiense, acuden a Trump por cálculo electoral, nuestra presidenta actúa con inteligencia y sin desesperación. Su enfoque es estratégico, priorizando los intereses del pueblo mexicano por encima de cualquier impulso político.

En lo que corresponde al Poder Legislativo, particularmente en la Cámara de Diputados, estaremos acompañando a la presidenta en esta lucha. Nuestro respaldo será total, ejerciendo nuestras facultades —legales y constitucionales— para preservar la soberanía y asegurar que México enfrente con éxito este y cualquier otro desafío.

Estoy convencido de que, a partir de enero próximo, prevalecerán el entendimiento y la buena vecindad entre México y Estados Unidos. Los problemas compartidos no se resolverán desde la confrontación, sino desde la cooperación y el respeto mutuos.

Es primordial mantener la unidad como pueblo y nación, firmes en la defensa de nuestra soberanía. La fortaleza de México reside en su gente, en su capacidad para enfrentar los desafíos con determinación y esperanza. Con el liderazgo de la presidenta, tenemos la certeza de que el entendimiento, guiado por la razón y el diálogo, nos conducirá hacia un país más fuerte, independiente, próspero y en paz. (Ricardo Monreal Ávila, El Universal, Opinión, p. A23)