Lo que Pamuk encuentra como una constante son las noticias falsas (fake news) y la tendencia a localizar el origen de la epidemia en algún “extraño enemigo”: en personajes siniestros, o en países o regiones muy ajenas. En Roma, Marco Aurelio culpó de la “peste antonina” (166 d.C) a los cristianos por romper con los ritos tradicionales. En Europa una y otra vez se culpó a los asiáticos de ser la fuente de epidemias. Hoy, ese discurso corre a cargo del presidente de Estados Unidos, que por un lado endurece su política contra los migrantes del sur (en realidad hoy es el lado sur de la frontera el que debe cuidarse del norte) y por otro amenaza con presentar una acusación formal contra China porque, según él, el manejo del virus SARS-Cov-2 se salió de control en un laboratorio en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei, pero sus autoridades tardaron en informar del hecho y el resto del mundo perdió tiempo para prepararse. (Lorenzo Meyer, El Universal, Opinión)