La buena noticia apareció en el Diario Oficial de la Federación, sin mucho ruido: la Secretaría de Turismo Federal, a cargo de Josefina Rodríguez Zamora, llegó a un acuerdo con las navieras de cruceros que, conforme con lo publicado el martes pasado, se aplica reducido y con aumento progresivo el Derecho de No Residente (DNR) a las y los pasajeros extranjeros, y estableciendo un esquema funcional que busca mantener las costas nacionales como las más populares para ese tipo de viajes e integrar cadenas de valor en servicios y productos.
Sin embargo, existe suspicacia por parte de los empresarios del sector que, como ya hemos visto, pueden cambiar sus rutas de una temporada a otra sin necesidad de llegar a las costas mexicanas
Ciertamente el nuevo acuerdo representa una mejora sustancial respecto a la propuesta original que aniquilaba la competitividad en ese segmento al pretender aplicar, de la noche a la mañana, 42 dólares por cada pasajero conforme lo votado por la mayoría del partido oficial en la Ley de Ingresos 2025.
Como es sabido, el nuevo acuerdo aplicará de manera escalonada ese cobro, empezando en 5 dólares este año, luego 10 dólares en 2026, subiendo a 15 dólares en 2027 y a 20 dólares de 2028 a 2030. Sin embargo, pese a ser una reducción sustancial de lo originalmente buscado por el gobierno federal, aún no ha logrado amarrar la confianza de las empresas globales de viajes de recreo en barco porque, conforme a las mediciones de costos de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros, que encabeza Charles “Bud” Darr, el costo de arribo en México está entre 20% y 40% más alto que en otros puertos de la región, además de contar con poca infraestructura portuaria especializada, particularmente en el litoral del Pacífico.
De hecho, se estipula que de no cumplir las navieras una lista de seis compromisos, inmediatamente subirá a 21 dólares, tal y como se le comunicó a Michele M. Paige, quien encabeza la Asociación de Cruceros de Florida y el Caribe.
Los compromisos son: 1) Colaborar con las líneas de cruceros miembro, en la retención y pago del DNR al gobierno federal; 2) Incrementar, en la medida de lo posible, el suministro de productos mexicanos que se utilizan a bordo de los barcos; 3) Ampliar la promoción del destino México; 4) Posicionar, en la medida de lo posible, la artesanía, textiles y arte mexicanos durante las travesías y en los espacios portuarios, así como promover la adquisición de productos bajo el programa Hecho en México de la Secretaría de Economía, a cargo de Marcelo Ebrard; 5) Participar en ferias de reclutamiento y establecer alianzas con instituciones educativas para capacitar y, en su caso, contratar un mayor número de marinos mexicanos calificados; 6) Coadyuvar en todo lo relativo a la información estadística y estudios, derivado de la actividad turística que ejecutan.
El plan tiene, así, un corte propositivo para fortalecer las cadenas de valor en derredor de los puertos. Aún así, el costo y la falta de infraestructura moderna puede hacer que las navieras opten por países con mejores costos e infraestructura. Ojalá que funcione el plan.
VISA, autogol reputacional. El inesperado corte de VISA a las transacciones internacionales de CIBanco, de Jorge Rodrigo Rangel, dejó más de una ceja levantada en el sector, pues esta restricción llegó sin aviso, y menos dentro del plazo de 21 días que marcó el Tesoro estadounidense tras la acusación de lavado de dinero contra ese banco, así como contra Vector e Intercam.
Vaya, el cortón de VISA, que dirige Ryan McInerney, se da en la recta final de su plan para controlar a PROSA, la cámara de compensación clave en México que coordina 10 mil millones de transacciones al año y representa más de la mitad de los pagos con tarjetas del país. Una postura tan conservadora de VISA no compagina con su sueño de manejar la columna vertebral del sistema de pagos nacional, dejó de prestar su servicio a CIBanco —ya bajo intervención oficial que garantiza la seguridad transaccional— sin coordinación previa con las instituciones y autoridades financieras.
¿Esa será la “forma VISA” de operar cuando tenga aún más control del sistema de pagos nacional si compra la cámara de compensación, a cargo de Salvador Espinosa? Sí, está de susto.
Así, mientras en los pasillos de sector exploran qué tan mala imagen puede generar este episodio, se cuestiona seriamente si esa misma rigidez se replicará una vez que VISA cierre su adquisición de PROSA —si es que las autoridades lo permiten—. Vaya, porque si este fue apenas un anticipo de su proceder, podría haber más sobresaltos en puerta.
Consejo de la Comunicación estrena presidente. Ya entrados en gastos, hoy el Consejo de la Comunicación realiza su cambio de presidencia. Llega a la silla grande el presidente de la lechera Alpura, Armando Paredes Arroyo, quien suplirá en el cargo al director general de Grupo Posadas, José Carlos Azcárraga, quien deja el control tras dos años de gestión.
El Consejo, bajo el mandato de Azcárraga, destacó por sus esfuerzos de comunicar a la sociedad la trascendencia de la labor empresarial. Con mensajes contundentes y las empresas como las principales generadoras de empleo en México y con un compromiso inquebrantable con el desarrollo del país, Azcárraga dejó huella en la cúpula empresarial.
En los últimos dos años se lanzaron más de 20 campañas de comunicación, alcanzando a 72 millones de personas. Por cierto, con la llegada de Paredes Arroyo el Consejo de la Comunicación se compromete a seguir trabajando como agente de cambio para un mejor México.
Así sea. (Mauricio Flores, La Razón, Negocios, p.21)
La jefa de la Unidad de Desarrollo Productivo de la Secretaría de Economía, Ximena Escobedo, explicó que el contexto actual del comercio global, marcado por la agenda del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha obligado a México a efectuar un giro de 180 grados en la política económica que por décadas se centró, para bien y para mal, en la integración con nuestros socios de América del Norte.
De acuerdo con un estudio del mayor banco de inversión del mundo, las empresas que facturan entre 10 y mil millones de dólares anuales enfrentarán un costo directo de 82 mil 300 millones de dólares debido a los aranceles impuestos por Trump, un golpe que deberán asumir a través de aumentos de precios, despidos, congelación de contrataciones o menores márgenes de ganancia. Es evidente que parte de ese impacto se trasladará a México, por la simple realidad que gran parte de esas compañías tiene proveedores al sur del río Bravo.
Por otra parte, si todo el planeta padece el delirio del magnate de “solucionar” los graves desequilibrios económicos, fiscales, laborales y tecnológicos de su país mediante aranceles arbitrarios, México se ve tocado además por su cruzada xenofóbica contra los migrantes.
Así, durante mayo las remesas enviadas por los connacionales que trabajan en Estados Unidos tuvieron una contracción de 4.6 por ciento respecto al mismo mes de 2024, marcando su segundo descenso consecutivo y el primero desde que hay registros para un mes de mayo; todo ello porque miles de migrantes dejaron de presentarse en sus lugares de trabajo por miedo a ser víctimas de la cacería humana desatada por el magnate.
A estos daños directos se suman los derivados de la incertidumbre generalizada entre los agentes económicos, pues nadie sabe cuál será la próxima ocurrencia del político republicano que eche abajo sectores enteros de actividad.
Las autoridades mexicanas han respondido a estos desafíos con grandes ejes de acción como el Plan México, el programa de Hecho en México y acuerdos para fortalecer a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes). Dichos ejes procuran el fortalecimiento del contenido nacional en la producción, la digitalización, el acceso al mercado laboral y el financiamiento a esos negocios que representan 90 por ciento de los que operan a nivel nacional, y en conjunto se orientan a robustecer el mercado interno a fin de reducir la dependencia de las exportaciones heredada del periodo neoliberal.
Si bien estas medidas requieren de tiempo para transformar una configuración económica desarrollada durante décadas, está claro que apuntan en la dirección correcta. Por ejemplo, los especialistas en economía del sector privado consultados de forma periódica por el Banco de México mejoraron ligeramente su estimación de crecimiento del PIB al ubicarlo en 0.2 por ciento desde el 0.18 por ciento previo. Aunque este indicador no es el más fiable para reflejar la situación de las personas de a pie, el alza marginal en las predicciones en medio de un escenario adverso habla de confianza en la conducción gubernamental.
No es un dato menor, por otra parte, el de la reducción de casi 45 por ciento del déficit público en mayo frente al mismo mes de 2024, ni que la reducción del gasto se haya logrado sin faltar a los compromisos financieros del Estado ni aplicar recortes a los programas sociales, de probada eficacia en el combate a la pobreza. Igualmente significativo es que en la primera mitad de 2025 la Secretaría de Hacienda y Crédito Público recaudó 8.2 por ciento más en términos reales sin aumentar ni crear impuestos, sólo optimizando la gestión y atajando a los evasores.
Los datos muestran, pues, que la estrategia es acertada y que quienes hablan de una debacle o hasta de una catástrofe no lo hacen desde el análisis de la realidad, sino movidos por el afán de golpeteo político. Frente a la incoherencia trumpiana, México ha presentado un manejo de la economía sólido, coherente y con sensibilidad social que debe mantenerse, sin obviar los ajustes que hagan falta conforme el gobierno del país vecino 0 cualquier otra fuerza externa que introduzcan nuevos factores de desequilibrio. (Editorial, La Jornada, Editorial, p. 6)
Una mezcla de cooperación, tensiones y desafíos en temas como fentanilo, comercio y migración distingue las relaciones entre México y Estados Unidos.
Los presidentes Claudia Sheinbaum y Donald Trump no se han entrevistado personalmente desde que el estadunidense regresó a la Casa Blanca, el pasado 20 de enero.
El encuentro que tenían pactado en Canadá, con motivo de la Cumbre del G7, no se concretó por la prisa del jefe de la Casa Blanca en jugar a la guerra en Oriente Medio.
Fuentes de la embajada en Washington nos hacen ver, sin embargo, que ambos mandatarios han sostenido 12 llamadas telefónicas. “Doce llamadas no las tiene ningún jefe de Estado en el mundo”, subrayan.
* Las fuentes recuerdan que, inicialmente, Trump le dijo a Sheinbaum que quería que México se aplicara en temas como el fentanilo, la seguridad y la migración; y que por eso nos iba a poner un arancel de 25 por ciento. “Afortunadamente en esos temas se ha avanzado de manera notable”, subrayan.
Y citan una rueda de prensa en la que el presidente Trump habría dicho: “Yo convoqué a una reunión para ver cómo estaban las cosas en la frontera y me dijeron que no era necesario porque ya, literalmente, el paso de migrantes es cero”.
Buena parte de esa tarea, aseguran, se hace en México, y es algo muy reconocido de parte de Trump por el trabajo que se está haciendo. Datos que maneja el gobierno mexicano señalan que el tráfico de fentanilo hacia EU ha bajado 70% gracias, en parte, a la estrategia de haber enviado a 10 mil elementos de la Guardia Nacional a la frontera.
Se están destruyendo tanto laboratorios como máquinas para hacer pastillas y hay 13 mil personas más en la cárcel por este tema desde que entró la Presidenta, destacan.
* El secretario de Estado de EU, Marco Rubio, y el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente, hablaron por teléfono ayer a las 10 de la mañana.
La portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, publicó un comunicado sobre la llamada: “Los secretarios reafirmaron su compromiso mutuo de trabajar de manera conjunta para desmantelar las organizaciones delictivas y terroristas transnacionales que envenenan nuestras comunidades, amenazan la soberanía de México y matan a nuestros ciudadanos”.
Las fuentes citadas confirman que hubo una buena conversación. “Se plantearon trabajar todos estos temas en un marco integral. Habrá reuniones aquí para eso en los próximos días”, puntualizan.
* Nos dicen que después de que se tenga el acuerdo ya se verá si hay una visita a México de Trump o si, en un momento dado, la Presidenta va a EU. La posibilidad de que se dé esa entrevista es alta, según la parte mexicana. Obviamente, primero hay que tener resuelta la sustancia. La visita es la forma, la sustancia es el acuerdo. “Las cosas van avanzadas”, aseguran.
* El panorama optimista nos llevó a preguntar las razones que tendría la procuradora de EU, Pam Bondi, para colocar a México como “adversario extranjero” junto con Irán, China y Rusia. “Fue un desliz por la presión de la comparecencia. El senador republicano Lindsey Graham la asedió todo el tiempo con preguntas sobre México, en particular sobre la cooperación de nuestro país en materia de combate al narcotráfico”.
La respuesta de Bondi, según las fuentes, dio oportunidad para que Graham despotricara contra México. La procuradora dijo: “Ésa es una conversación que es mejor tenerla en un entorno clasificado”. El embajador de México en Washington, Esteban Moctezuma, pidió ayer una entrevista con Bondi y está en espera de una respuesta, revelan las fuentes.
Destacan que, un día antes que Bondi, comparecieron en el Senado los titulares de la CIA, la DEA y el FBI.
Graham los presionó para que hablaran mal de México. “No sólo no lo hicieron, sino que coincidieron en señalar que hay una estrategia que está funcionando, una comunicación continua y, sobre todo, que hay resultados”, sintetizaron.
* Las deportaciones de connacionales es un tema que sí preocupa a México. Ahora, con el nuevo presupuesto de Trump, van a fortalecer agencias y policías.
“Eso va a ayudar a que tengan mucho más capacidad de acción… Lo que quiere Trump (en deportaciones) es una cifra muy grandota (3 mil diarias) y no va a aflojar”, vaticinan.
Nos hacen ver, sin embargo, que se avanzó en el tema de los trabajadores agrícolas y de la construcción. El propio Trump anunció que evalúa dar permisos temporales a trabajadores en esas dos ramas. En la agricultura, la cifra de empleados indocumentados asciende a 42%, según datos del Departamento de Agricultura citados por el New York Times, mientras que en la construcción la cifra es de 14.1%, de acuerdo al American Immigration Council. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 6)
Creo que el mal funcionamiento económico del gobierno es un riesgo para la continuidad de los programas sociales.
En algún momento les faltará dinero para esos programas, si lo siguen tirando como con Mexicana (35 mil millones a fondo perdido), si siguen ampliando la deuda billonariamente, pues hay que pagar los intereses, y si la inversión física sigue cayendo como ha caído, lo cual es garantía de crecimiento nulo o negativo.
Crecimiento nulo o negativo quiere decir empleos en recesión, impuestos contraídos, arcas públicas flacas, programas sociales en riesgo.
De por sí los programas sociales están topados, no pueden crecer mucho. Lo ha medido Viridiana Ríos en su columna del lunes en MILENIO: la presidenta Sheinbaum no ha podido ampliarlos como quería. Si le va bien, en sus seis años alcanzará a dispersar “apenas la mitad de lo que logró López Obrador”.
Se agudiza para el gobierno de Sheinbaum un defecto estructural de los programas: no llegaron nunca a los pobres extremos. Siguen sin llegar, aunque en eso está concentrando su esfuerzo el actual gobierno, según Viridiana Ríos.
Aun así, no es muy viable. O lo es con los pobres extremos que viven en las ciudades y en lugares de fácil acceso. No con la mayoría de ellos, que son difíciles de alcanzar e inscribir.
Como vara redistributiva, los programas sociales han alcanzado un techo. En una economía recesiva, su valor en el bolsillo de la gente, y en la popularidad del gobierno, será necesariamente menor, pues no tendrá el complemento de más empleos y mejores salarios.
El efecto de la mejoría de los salarios también va encontrando su techo. Será difícil repetir aumentos reales en el salario mínimo y en el salario medio, sin tener un efecto negativo sobre la economía en su conjunto.
Y luego están Trump y sus golpes convergentes: contra los migrantes, que sostienen parte de la economía popular mexicana, y contra la economía informal que depende del lavado de dinero que circula por bancos de México.
Los programas sociales no son una variable autosubsistente de las finanzas públicas.
No basta que el gobierno diga “eso no se toca”. Tiene que garantizar que el dinero esté ahí.
Es claro que no estará si lo sigue tirando como lo tira. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p.3)
Los anuncios y logros más espectaculares del gobierno de Claudia Sheinbaum han sido en materia de seguridad. Un énfasis que no es gratuito. Es la estrategia que mayor beneficio arroja en varios frentes y las recientes reformas e iniciativas legales no hacen sino confirmar la importancia que tiene para la 4T.
Primero, con relación a Washington. La mejor defensa contra las muchas ganas que tienen los halcones que rodean a Trump para meter mano en México, es quitarles el argumento de que el gobierno es incapaz de hacer frente al crimen organizado. En ese sentido, resultan urgentes e indispensables estos impactos mediáticos que el secretario de Seguridad Pública realiza semana a semana. Han sido reconocidos incluso por sectores conservadores.
Adicionalmente, le ofrecen a Sheinbaum la única carta fuerte de negociación que en realidad tiene frente a Trump. En materia económica carecemos de esta posibilidad porque buena parte de las exigencias de la Casa Blanca son dañinas para México (disminuir el déficit comercial, aceptar tarifas arancelarias, etc.). Las presiones en materia migratoria tampoco son fáciles de tramitar para el gobierno mexicano porque endurecer la frontera sur, aceptar expulsados de otras naciones o incordiar migrantes en tránsito en la frontera norte son acciones que tienen un alto costo político y de imagen, por no hablar de lo antagónicas que resultan a las posturas de un gobierno popular. Así, pues el único renglón en el que empatan las agendas de Trump y de Sheinbaum es en el combate al crimen organizado y el tráfico de drogas.
El combate a la violencia ofrece, también, enormes réditos en materia de política interna. No es casual que la prensa crítica haya considerado a la inseguridad como el flanco más vulnerable del gobierno de la 4T. Portadas de diarios y noticieros de radio y televisión la han convertido en el caballito de batalla prácticamente de todos los días. Para el gobierno, volcarse en esa dirección y estar en condiciones de mostrar resultados tiene un impacto político obvio: en el corto plazo, mediante el anuncio de aprehensiones espectaculares; a mediano plazo, por la exhibición palpable de estadísticas que den cuenta de un cambio sustantivo. Si bien los números no tienen que ofrecer la espectacularidad de los que presenta Bukele en El Salvador, caminar en esa dirección (y sin el estigma represivo del que se acusa al centroamericano) es obvio que ofrece una alta legitimidad política.
En ese sentido, la 4T apuesta también al largo plazo. La inseguridad es el único punto políticamente vulnerable para efectos electorales. La oposición está tan desdibujada que nos se ve cómo podría quitarle el voto de las mayorías a Morena. El único factor suelto es la emergencia de un jilguero carismático, como ha sucedido en otros países, capaz de explotar el miedo y la exasperación de tantos mexicanos por la violencia vigente. Ofrecer resultados convincentes es la mejor manera de desmontar esa posibilidad, que lo haga alguien con la imagen de Omar García Harfuch, es también una vacuna contra cualquier rival que surja de este flanco mediático.
El combate a la inseguridad no solo es la mejor carta de negociación con Estados Unidos y una estrategia de política interna clave para la legitimidad. Es también fundamental para la gobernabilidad y el ejercicio de la administración pública. ¿Por qué? Porque constituye el mejor argumento, si se quiere ver así, para justificar cambios sustanciales en los alcances y las posibilidades del gobierno en materia financiera, de inteligencia y vigilancia, de supervisión de redes sociales y espacios públicos. Merecería otra columna la discusión necesaria sobre los pros y contras que supone darle herramientas al Estado en esta materia. Nadie quiere un Hermano Mayor que controle a los ciudadanos, pero también es cierto que el gobierno mexicano carece de muchos instrumentos con los que cuentan la mayor parte de los gobiernos del llamado Primer Mundo. No hay manera de erradicar el cáncer de la corrupción y el enorme poder del crimen organizado sin algunas de estas herramientas de acceso y supervisión. No podemos cerrarnos a esta discusión y pretender que se combata a los cárteles, por ejemplo, sin entender que el seguimiento de flujos financieros o la identificación de sospechosos exigen facultades con las que no contaba el Estado mexicano. El planteamiento, pues, no puede ser en blanco y negro, todo o nada, sino a partir de la discusión puntual de la necesidad, y los riesgos, de cada medida. En todo caso, no puede pasarse en automático de la queja por el “abrazos no balazos” a la acusación de que ahora el régimen es un “Estado espía”.
Y finalmente, hay también un importante efecto económico en las medidas en contra de la inseguridad pública. No solo porque una eventual disminución de la corrupción y de la violencia así sea parcial, supondría una mejoría en la economía de las empresas y del gobierno. De entrada, el impacto en la recaudación fiscal es obvio. Haber elegido como punta de lanza de esta estrategia el combate al huachicol es sintomático. Entre otras cosas constituye la manera más rápida de producir un efecto importante en la economía de Pemex. El boquete cercano a 25 por ciento (aunque otras estimaciones son aún más altas) del consumo de gasolinas “ilegales” es una sangría que pondría de rodillas a cualquier empresa. Por no hablar de que el combate al contrabando de gasolinas ofrece la mejor de las razones para hacer una limpia completa en el sistema de aduanas.
En suma, el gobierno de Claudia Sheinbaum está intentando un replanteamiento del Estado mexicano al mismo tiempo que la reactivación económica del país. Pero muchas de las variables, sobre todo por el contexto económico, escapan a su control. Son áreas en las que el avance será lento y difícil. Por ello es que el combate a la inseguridad pública ha adquirido una centralidad estratégica. A la postre podría convertirse en el principal legado de Sheinbaum, el momento en que se dio por fin un punto de inflexión en esta materia. Quizá. Por lo pronto los réditos de esta estrategia están a la vista. Eso explica el enorme esfuerzo económico, legislativo y político que hace la 4T en este campo. Un tema mucho más complejo que un mero impulso autoritario, como afirma la oposición. (Jorge Zepeda Patterson, Milenio, Justicia, p. 8)
¿Por qué será que la determinación de crear una “Alcatraz con caimanes” en los pantanos de Florida hace pensar en la famosa Ile du Diable (Isla del Diablo) de los franceses?
No es que haya comparaciones. Después de todo, los franceses usaron la Guyana francesa, en la costa sudamericana del Mar Caribe, como un enclave esclavista aún después de que la esclavitud hubiera sido prohibida en Francia y la vecina Isla del Diablo, en particular, como sitio de encierro para presos políticos con una mortalidad de hasta 75 por ciento de los enviados ahí.
La Guyana del siglo XIX y en particular la isla del Diablo se hicieron famosas por sus condiciones de insalubridad y en el caso de la isla-prisión, por la brutalidad de sus guardianes.
La “Alcatraz con caimanes” está en medio de los pantanos de Florida, unos 80 kilómetros al oeste de la ciudad de Miami, pero a un mundo de distancia de sus condiciones de vida: la que se ha presentado como una prisión temporal para inmigrantes indocumentados antes de ser deportados, está en medio de una región famosa por mantener una ecología que podría ser definida como hostil, que incluye caimanes, cocodrilos, panteras y algunas especies que a través del descuido humano se han agregado a la colección.
De acuerdo con las autoridades estadounidenses, ahí llegarán algunos de los más peligrosos indocumentados detenidos en el país, para ser alojados en tiendas de campaña instaladas en la pista de un aeropuerto abandonado –con aire acondicionado, dicen–.
Tal vez sea injusto hacer la comparación. La Isla del Diablo funcionó como prisión de 1852 a 1953, y la “Alcatraz con caimanes” está por recibir a sus primeros reos.
Pero la isla del Diablo hace recordar la posibilidad de abusos e injusticias. El caso más conocido es el de Alfred Dreyfus, un oficial judío del ejército francés, que fue falsamente acusado de espionaje y fue enviado a la isla. Fue liberado en 1906 después de un escándalo que llevó a la famosa carta abierta J’Accuse (Yo Acuso) del escritor Emilio Zola y exhibió tanto al sistema de justicia militar francés como a su cárcel tropical.
En la “Alcatraz con caimanes” estará, según anuncio oficial, lo peor de lo peor. Pero por lo pronto, la prensa estadounidense consigna que en los primeros cuatro meses de una gran campaña de deportación masiva, menos del diez por ciento de los detenidos son delincuentes peligrosos, que la mayoría no cometió más delito que ser indocumentados y que hasta una docena de detenidos han muerto bajo custodia de la policía de aduanas y migración (ICE).
Ciertamente que ese récord no se acerca ni de lejos a la enormidad del caso Dreyfus y la Isla del Diablo, pero los críticos apuntan al frecuente desdén al debido proceso por parte de las agencias policiales estadounidenses.
Y peor aún, según las encuestas, los abusos aparentes de la policía comienzan a quitar brillo y popularidad a la política anti-inmigrante. No es la isla del Diablo, pero… (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Online)
EN EL VISOR: Crece el temor de los indocumentados en Estados Unidos. No sólo enfrentan a las redadas del ICE en los otrora santuarios para migrantes, sino que también hay caza recompensas que los persiguen. Por ilegal cobran entre mil y mil 500 dólares. Es decir, capturas extrajudiciales. Hasta el momento. (Raymundo Sánchez Patlán, El Heraldo de México, País, p. 07)
En 2003, el exembajador de Estados Unidos en México, Jeffrey Davidow, escribió un texto fundamental para comprender la relación entre ambos países: El oso y el puercoespín.
La metáfora de Davidow —quien encabezó la embajada de EU en México de 1998 a 2002— describía a Estados Unidos como un gigante torpe que, a veces sin quererlo, lastima a su vecino con solo moverse. México, en cambio, era ese puercoespín nervioso que responde con agresividad ante la amenaza.
El problema es que hoy el oso parece haberse transformado en el propio puercoespín. Y eso tiene consecuencias.
La relación entre México y Estados Unidos es asimétrica, diversa y compleja. Y estamos, quizás, en uno de sus momentos más delicados en décadas. No se trata solo del comercio. También están en juego la migración, la seguridad y el delicado tema del lavado de dinero.
Hay buenas y malas noticias.
Empecemos por las buenas.
En el ámbito migratorio, pese a la retórica estridente del presidente Trump —como su visita reciente al centro de detención de indocumentados en Florida—, lo cierto es que el flujo de migrantes hacia el norte ha caído de manera drástica. Esto se debe tanto al reforzamiento de la vigilancia en territorio mexicano como al temor real de ser detenido al ingresar a Estados Unidos.
De acuerdo con cifras reveladas ayer por la secretaria de Seguridad Interna, Kristi Noem, en junio fueron detenidos 6 mil 70 indocumentados: la menor cifra registrada desde que hay datos disponibles. En este terreno, México ha cumplido lo prometido.
En materia comercial, las negociaciones que encabeza el secretario Marcelo Ebrard, con el respaldo del sector privado mexicano y aliados en la Unión Americana, permiten prever un desenlace favorable cuando Trump anuncie su esquema arancelario definitivo —presumiblemente, la próxima semana—.
Además, el acuerdo anunciado ayer entre Estados Unidos y Vietnam podría indicar una disposición negociadora por parte de la Casa Blanca, al menos en este tema.
En seguridad, México ha mostrado un esfuerzo evidente por combatir al crimen organizado, incluso a costa de provocar enfrentamientos entre grupos delictivos rivales. Pero la administración Trump quiere ir más lejos.
Así como ha utilizado los aranceles como herramienta de presión, ahora despliega dos nuevos instrumentos: la designación de instituciones financieras como “preocupaciones principales” por presunto lavado de dinero, y la amenaza de cancelar visas de manera discrecional.
Si alguien piensa que las tres instituciones financieras ya señaladas serán las únicas, está equivocado. Lo más probable es que vengan más casos, incluso en sectores distintos al financiero.
Paradójicamente, es en la banca donde existen los controles más rigurosos contra el lavado de dinero. Pero esto se asemeja a una enfermedad sin diagnóstico: hay empresas potencialmente vulnerables que ni siquiera saben que están incurriendo en prácticas sancionables. Eso abre un margen enorme de discrecionalidad para las autoridades estadounidenses.
El segundo frente es aún más delicado: las visas. Al ser una atribución unilateral, el Departamento de Estado puede revocar visas sin necesidad de explicar ni justificar sus decisiones. La amenaza implícita es clara.
En este contexto, una tenue luz se encendió ayer: la conversación telefónica entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente.
Quizá habría sido mejor anunciar una reunión próxima entre el presidente Trump y la presidenta Sheinbaum, pero por ahora, un encuentro bilateral entre altos funcionarios ya es un paso importante para enviar señales de estabilidad.
Y vaya que hacen falta.
Imaginar a un oso reaccionando como un puercoespín sorprende y también espanta.
Pero, ni modo, así está hoy la relación entre México y Estados Unidos. (Enrique Quintana, El Financiero, Página Dos, p. 2)
En un aeropuerto de Estados Unidos, una mujer es separada de su bebé frente a decenas de pasajeros. No hay explicación clara, no hay juicio inmediato. Hay uniformes, hay poder, hay obediencia. Gloria Estefan presenció esta escena y la narró con la voz quebrada: lo que presenció no fue una simple detención, sino un acto de despojo. Uno que era, en sus palabras, absolutamente innecesario.
Escenas como esta no son la excepción: se repiten en talleres, iglesias, hospitales, estaciones de tren. Desde el segundo mandato de Donald Trump, más de 100 mil personas han sido arrestadas por ICE. Las detenciones diarias superan las 2 mil. La política migratoria ha mutado en otra cosa: no busca administrar flujos, sino infundir miedo, sembrar obediencia, disolver los límites morales de los funcionarios que la ejecutan.
Esto no es solo una decisión política. Es un experimento social a gran escala. Uno que tiene antecedentes inquietantes.
En 1971, Philip Zimbardo organizó el experimento de la cárcel de Stanford. Estudiantes comunes asumieron los roles de prisioneros y guardias. En menos de una semana, los “guardias” comenzaron a humillar, castigar y despojar de dignidad a sus compañeros. El experimento tuvo que suspenderse. La conclusión: cuando se otorga poder sin consecuencias, incluso personas ordinarias pueden ejercer crueldad extrema.
Una década antes, Stanley Milgram demostró cómo individuos comunes eran capaces de aplicar lo que creían eran descargas mortales a otras personas si una figura de autoridad se lo ordenaba. La obediencia pesaba más que la conciencia.
Hoy, ese tipo de obediencia se ha institucionalizado. Y la frase que lo resume todo es: “solo estaba haciendo mi trabajo”.
Es la frase que permite que un agente arranque a un niño de los brazos de su madre. Que un oficial detenga a un estudiante en la puerta de su escuela. Que una familia sea expulsada sin una audiencia justa. No se trata de excepciones. Se trata de un sistema que ha sido diseñado para operar sin empatía, sin duda, sin resistencia interna.
El impacto de esta política va más allá de la detención. Lo que se busca es quebrar el tejido social de comunidades binacionales como las de Los Ángeles, Chicago o Nueva York. Generar miedo sostenido, silencio estratégico, sumisión anticipada. En palabras de Achille Mbembe, es necropolítica: una gestión de la vida y la muerte social desde el aparato estatal.
Los efectos son tangibles: madres que duermen con una mochila lista por si ICE toca la puerta. Niños que aprenden a callar, a no mirar a los ojos, a esconderse. Trabajadores que dejan de ir al médico por temor a ser delatados. La ley ha dejado de ser un marco de justicia: se ha vuelto un dispositivo de terror.
Y, sin embargo, quienes ejecutan estas acciones no se perciben como parte del problema. Se ven a sí mismos como funcionarios eficientes, como personas que cumplen con su deber. El sistema no les pide pensar: les pide actuar. Ahí es donde la teoría de Hannah Arendt sobre la “banalidad del mal” cobra sentido: la mayoría de los crímenes más atroces no fueron cometidos por monstruos, sino por burócratas que firmaban papeles sin mirar a quiénes afectaban.
La humanidad se pierde cuando se sustituye la conciencia por el procedimiento. Cuando la pregunta ética se aplaza indefinidamente porque alguien “solo sigue órdenes”.
Las personas migrantes en Estados Unidos aportan más de 2.4 billones de dólares al PIB y pagan más de 30 mil millones en impuestos anuales (Migration Policy Institute, 2024). Sostienen sectores clave como la agricultura, la construcción y los cuidados. Pero se les trata como cuerpos prescindibles.
Y lo que es peor: su sufrimiento no genera duelo. Judith Butler lo llama “vidas que no se lloran”. Se ha instalado una narrativa que desactiva la empatía: se asume que, si son detenidos, algo habrán hecho. El racismo institucional hace el resto.
ANTES DEL FIN
La historia ya nos ha advertido sobre lo que ocurre cuando normalizamos la obediencia sin conciencia. Stanford duró seis días. Pero este experimento sigue vigente. Y estamos adentro.
Queda, sin embargo, una posibilidad. No está en las instituciones. No está en las leyes. Está en la conciencia individual de quienes se atreven a decir que no. Que no todo lo legal es justo. Que no toda orden debe cumplirse. Que hay una línea íntima, ética y profunda, que nos obliga a mirar al otro como igual. Y si esa línea se respeta, si alguien se atreve a cruzar en sentido inverso, tal vez podamos interrumpir el experimento.
Porque si algo nos enseñaron Stanford y Milgram es que la crueldad necesita cooperación. Pero también nos enseñaron algo más: que siempre hay quien se niega a obedecer. Y en esa negación, comienza la resistencia. (Nadine Cortés, El Financiero, Opinión, p. 28)
La cuestión social es tarea de los partidos políticos, de las organizaciones sociales, de los sindicatos, de los empresarios, del gobierno. También de los sociólogos y economistas.
El atraso social de México es la acumulación de saldos negativos. A esa precariedad heredada se suman los factores modernos que anclan el subdesarrollo.
El factor determinante es el crecimiento demográfico. Este arroja una demanda de empleos de 1 millón 200,000 anuales. Nunca se ha creado un nivel de empleo de esa magnitud, ni de la mitad. Esto explica la pobreza, la migración, la dependencia de las remesas en dólares que envían trabajadores mexicanos que laboran en Estados Unidos. Son 34 millones de personas de origen hispánico que viven en Estados Unidos, a consecuencia de la migración.
La perspectiva de más desempleo, migración y pobreza, como consecuencia poblacional y de la falta de un alto crecimiento económico, es que se agraven por la informalidad, la baja calidad educativa, los servicios de salud precarios, la insuficiencia de créditos a las pymes, la desconfianza.
La tijera que recortará estos problemas es la reducción del crecimiento demográfico con una amplia política de planificación familiar y la elevación del crecimiento económico. Para ello, además de decisiones de Estado, se necesita una amplia participación de la sociedad. Parecería una empresa difícil pero no imposible, porque en el pasado se han tenido éxitos parciales de la política de planificación familiar y periodos prolongados de alto crecimiento económico. Por ejemplo, de 1946 a 1982 la tasa de crecimiento económico fue de 6% anual con estabilidad de precios.
Para este año el crecimiento económico será menor al 1%. Pero es posible revertir esta tendencia a mediano plazo. Con mayor y mejor infraestructura, energía eléctrica, inversión en capital humano. El gasto público en salud, por ejemplo, para este año será de solamente del 2.4% del PIB, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda el 7% del PIB de los países. En México más de 50 millones de personas no tienen acceso a los servicios de salud.
También la asignatura pendiente es la inversión en bienes de capital. En México la inversión como proporción del PIB no ha pasado del 21% del PIB. Sólo se eleva al finalizar cada sexenio para terminar obras gubernamentales.
Varias opiniones valiosas de académicos, empresarios, líderes de opinión estiman que para que México pueda tener un crecimiento económico entre 5 y 6% se necesita de una inversión del 30% del PIB.
La cuestión demográfica no es aislada ni irrelevante, calibra todas las demás variables. Por ello debería existir congruencia entre las diversas políticas públicas. (Sergio Mota Marín, El Economista, El Foro, p.47)
El Tío Sam no cumple
México ha cumplido. El tráfico de fentanilo y la migración indocumentada a través de la frontera han tenido caídas drásticas, récords históricos. El gobierno mexicano está haciendo su parte con determinación e incluso corriendo riesgos.
El Tío Sam, por su parte, se ha quedado muy por detrás; no solo no opera en contra de las armerías americanas que pertrechan a las bandas criminales mexicanas, lo que es una omisión inadmisible, sino que sus acciones contra la migración rebasan los límites del sentido común para establecerse como un fascismo desquiciado.
Ahí está la cárcel para migrantes rodeada de cocodrilos, que provoca carcajadas en Trump, y las declaraciones de Kristi Noem, secretaria de Seguridad, diciendo que hay caníbales entre los migrantes. La pregunta ahora es qué tan bajo pueden caer. (Pepe Grillo, La Crónica, La Dos, p. 2)
SUBE Y BAJA
Juan Ramón de la Fuente Secretario de Relaciones Exteriores En medio de las tensiones por las políticas de Donald Trump, el Canciller mantiene una comunicación estrecha con el secretario de Estado de EU, Marco Rubio, con quien acordó reforzar la colaboración en temas como migración, comercio seguridad. (La Crónica, La Dos, p. 2)
Del ancho mundo y sus viscisitudes
Zohran Mandani.
Aunque las elecciones generales serán en noviembre, no es casualidad que en Nueva York la mayoría se incline por el abanderado demócrata Zohran Mandami, un joven socialista de 33 años, nacido en Uganda pero de padres indios, que rebasó a Andre Cuomo en la predilección de los newyorkinos. Mientras Donald Trump la ha emprendido violentamente contra los inmigrantes latinos, muchos establecidos legalmente en los Estados Unidos, y ha convertido al ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos) en una policía persecutoria, Mandami protege a los inmigrantes latinos en la ciudad de Nueva York . No sólo eso, habla bien español.
A Trump le gustaría darle un manotazo y borrarlo del mapa, pero Mandani responde a las medidas extremistas del presidente republicano que promueve una política fiscal que favorece a los ricos, mientras afecta con recortes a ayudas sociales para los que menos tienen. Entretanto, Mandani pretende apoyar a los habitantes de la Gran Manzana, por ejemplo, congelando las rentas de la vivienda y ampliando la construcción de vivienda que la gente pueda pagar. Habla de aumentar las guarderías para niños, el transporte público y crear tiendas de abasto alimentario. Su idea es gravar con un mayor porcentaje, nada excesivo, a quienes perciben grandes cantidades de dinero.
Hay muchos tiburones en contra de Mandani, empezando por Trump, así que ojalá Zohran Mandani nos vuelva a sorprender en el mes de noviembre.
Nuevo Alcatraz, el de los caimanes.-
Los Everglades son una extensa reserva de humedales en el estado de Florida, se componen de mangles, pantanos de juncos y bosques de pinos en los que habitan cientos de especies animales, entre otras un gran número de cocodrilos. Allí, en un aeródromo desocupado, las autoridades locales instalarán una estructura con tiendas de campaña para inmigrantes atrapados por la deportaciones masivas de la administración de Trump.
La instalación resultará barata y cualquier intención de escaparse de allí tendrá como feroces custodios a los cocodrilos. Es decir, será muy bajo el costo del personal. Otro peligro para los inmingrantes, a los que acorralan indiscriminadamente y han detenido sin cargos, es el calor abrumante que podría concentrarse en las tiendas de campaña y, desde luego, el hacinamiento.
Todo el concepto es sabsolutamente inhumano, mientras, por si fuera poco, aumentan las muertes bajo la vigilia de ICE.
Heil Hitler! (Anamari Gomís, La Crónica, Nacional, p. 10)
Villegas felicita a Claudia
Y fue el gobernador de Durango, el priista Esteban Villegas, quien ayer agradeció a la Presidenta Claudia Sheinbaum por las negociaciones que su administración llevó a cabo con el gobierno de Estados Unidos para que se reabrieran las puertas de ese país a las exportaciones de ganado mexicano. “Durango tiene el privilegio y el orgullo de producir una de las mejores carnes del país… tan sólo en 2024 la exportación de ganado duranguense superó las 250 mil cabezas”, indicó el mandatario, tras reconocer el liderazgo de la Presidenta. Pero no fue el único tema por el que Villegas Villarreal le mandó un mensaje escrito y otro en video. Y es que resulta que también destacó su sensibilidad y defensa de los derechos humanos de los paisanos que están del otro lado. “Los frutos de esa visión se reflejan no sólo en la reducción al 1% del impuesto sobre las remesas, sino en la decisión de reembolsar lo que los migrantes mexicanos paguen por ese gravamen a través de un programa social. (Rozones, La Razón, LA DOS, p. 2)
Como adelantó El Sol de México, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el Senado de Estados Unidos aprobó un impuesto del uno por ciento a las remesas enviadas en efectivo, pero aclaró que no habrá ningún cobro si los envíos se hacen por medios electrónicos. Recordó que la propuesta original era mucho más agresiva, con un cobro del cinco por ciento para quienes no tuvieran ciudadanía estadounidense, pero que México se movilizó para frenarla. “Nosotros nos movimos, nuestros paisanos enviaron miles de cartas a los senadores explicando el daño que esto causaría”, dijo. Reconoció que hubiera preferido que el impuesto quedara en cero, pero consideró que el cambio fue un logro gracias a la presión de los migrantes y el diálogo con funcionarios estadounidenses.
***
Sheinbaum reiteró que su gobierno trabaja en una estrategia para facilitar el uso de la tarjeta Finabien, una herramienta que permitirá a los migrantes enviar dinero sin que se les aplique el nuevo impuesto. Explicó que aún no se presentará este viernes porque siguen ajustando detalles con la Secretaría de Hacienda y el Banco de México, pero el objetivo es que las personas que hoy mandan dinero en efectivo puedan hacerlo desde una cuenta y evitar el cobro. “Estamos trabajando para que quien envíe remesas no sólo no pague el uno por ciento, sino que le salga más barato”, afirmó. (A la Sombra, El Sol de México, República, p. 2)
Las redadas migratorias del Presidente estadounidense, Donald Trump, han duplicado las deportaciones en la mayoría de las entidades de Estados Unidos, al tiempo que han afectado a varias industrias clave.
Ahora, también amenazan con arruinar la Copa Mundial de la FIFA del próximo año en Miami y otras 10 ciudades estadounidenses, lo que podría costar miles de millones de dólares en ingresos perdidos.
Las detenciones indiscriminadas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) generan alarma en la industria hotelera, las agencias de viajes y las aerolíneas que se preparan para el campeonato de futbol.
La Copa Mundial, que se celebrará simultáneamente en México, Estados Unidos y Canadá, podría atraer a más de 6 millones de visitantes sólo a Estados Unidos.
Sin embargo, la Asociación de Viajes estadounidense y otros grupos del sector temen que muchos visitantes decidan no acudir por temor a ser arrestados por agentes migratorios, o debido a los engorrosos trámites consulares implementados recientemente.
“Estamos muy preocupados”, comentó a la cadena ESPN el director ejecutivo de la Asociación de Viajes, Geoff Freeman, en referencia al Mundial 2026.
Una coalición de organizaciones comunitarias organizó una protesta frente a las oficinas de la FIFA en Miami el 30 de junio, instando al Gobierno de Trump a abstenerse de una “aplicación excesiva de las leyes de migración” durante el campeonato.
Además, grupos de derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han enviado cartas al organismo internacional exigiendo que los asistentes al evento estén protegidos contra las redadas.
Uno de los episodios que generó gran alarma fue la acción de la Guardia Costera el 11 de junio durante una fiesta en un barco rentado por la cadena Telemundo en Miami. El evento celebraba, junto a ejecutivos de la FIFA y funcionarios locales, los preparativos del Mundial 2026.
Agentes de la Guardia Costera y de la patrulla fronteriza abordaron el barco y solicitaron a los pasajeros comprobantes de residencia legal, según testigos.
La Alcaldesa del Condado Miami-Dade, Daniella Levine Cava, quien se encontraba a bordo, calificó la inspección de “profundamente preocupante”.
Un portavoz de la Guardia Costera aclaró luego que “no se trató de un asunto de migración”, sino de una inspección rutinaria. Pero independientemente de su intención, el operativo funcionó como un control migratorio.
Quienes no siguen las noticias podrían creer que la cruzada de Trump contra los migrantes es solo retórica o que apunta únicamente a “criminales extranjeros violentos”, como él ha dicho repetidamente. Ninguna de las dos afirmaciones es cierta.
Las capturas por motivos migratorios se han más que duplicado en 38 estados -incluidos Florida y Georgia- desde que el republicano asumió el cargo, según un nuevo estudio de la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Berkeley.
En cuanto a su afirmación de que arresta principalmente a delincuentes violentos, los datos oficiales demuestran lo contrario.
Desde la primera semana de mayo, las detenciones de personas sin antecedentes penales aumentaron 250 por ciento, según una investigación de CBS News. Sólo 8 por ciento de los indocumentados arrestados desde el 20 de enero tenía condenas por delitos violentos.
¿Por qué Trump persigue a migrantes indocumentados que, en muchísimos casos, contribuyen a la sociedad y realizan trabajos que los estadounidenses no quieren hacer?
Lo hace para complacer a los sectores más racistas y xenófobos de su base política, y para desviar la atención pública de la economía, que no marcha bien.
El crecimiento económico de Estados Unidos se ha desacelerado un 1.4 por ciento estimado para este año -aproximadamente la mitad de la tasa del año pasado- desde que el Mandatario dio inicio a su guerra arancelaria.
Además, el dólar estadounidense se ha debilitado más de un 10 por ciento frente a otras monedas, la mayor caída en más de 50 años.
La obsesión de Trump por deportar a indocumentados, sin importar cuánto aportan a la economía o la sociedad estadounidense, ya había perjudicado a sectores como la agricultura y la construcción.
Ahora amenaza con arruinar la Copa Mundial de la FIFA 2026, con un enorme costo financiero para el país.
¡Eso es populismo en su máxima expresión! (Andrés Oppenheimer, Reforma, Internacional, p. 14)
La Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, “Deportation Barbie”, muestra en anuncios de televisión a indocumentados deportados involucrados en actividades criminales, desde pornografía infantil hasta narcotráfico. El mensaje es claro: EU sólo estará seguro expulsando a esos invasores, a esos “bad hombres”.
Lindsey Graham, el influyente senador de Carolina del Sur, partidario de una política exterior agresiva e intervencionista, acaba de proponer frenar la llegada de fentanilo mexicano con o sin nuestra ayuda. La posibilidad de acciones unilaterales crece.
Esto apenas empieza. A Trump se le está complicando la agenda. La incertidumbre por su política arancelaria se traduce en menos inversión y, por ende, en menos crecimiento. De aprobarse su presupuesto por el Legislativo, generará presión fiscal que se podría reflejar en tasas de interés al alza. Su anhelo de un Premio Nobel de la Paz se esfuma, al no lograr un armisticio entre Rusia y Ucrania o la liberación de rehenes en Gaza, y habiendo bombardeado a Irán. Y la protesta del “No Kings Day” convocó a más de 5 millones de personas en 2,100 manifestaciones por todo el país. Trump necesita un logro sin costo político: cumplir su promesa de deportación masiva.
Para ello, necesita que se perciba al migrante como invasor y como criminal que atenta contra la paz y amenaza su estilo de vida. Le vinieron como anillo al dedo las fotos de protestantes en Los Ángeles agitando banderas mexicanas, parados sobre automóviles en llamas; tanto que es inevitable sospechar si éstas fueron montaje.
Resulta ilógica la campaña antiinmigrante cuando a EU le faltan trabajadores. Tienen el desempleo más bajo en 60 años y, si bien es históricamente baja (62.4%) la tasa de participación laboral (el porcentaje de personas entre 18 y 65 años que están trabajando o buscando empleo), la tasa entre quienes están en su edad más productiva asciende a 83%, un récord. Pero la campaña de deportaciones apenas comienza, y recibirá miles de millones de dólares presupuestados en el “Big Beautiful Bill”.
La reciente acusación a tres bancos mexicanos es la siguiente pieza de esa narrativa indispensable. Desconozco la evidencia para justificarla. Me resulta evidente, sin embargo, que con la penetración de organizaciones criminales en casi toda actividad económica en México, y cada vez más en la política, hacer negocio en nuestro país será como caminar en un campo que cada vez tiene más minas.
Urge que reaccionemos. Hay miles de empresas de EU que dependen de exportar a México. Involucrémoslas en una estrategia amplia de cabildeo, que incluya a empresas mexicanas con presencia en ese país. Necesitamos mapear su Legislativo para entender quiénes son potencialmente nuestros aliados. México lleva años golpeando muy por debajo de su peso, mientras países como Israel logran lo inverso.
Tenemos la red consular más extensa del mundo. Invirtamos en ésta, dejando de nombrar cónsules mediocres que buscan vacaciones pagadas. Urge invertir en áreas de protección y acercarnos a las organizaciones de la sociedad civil que trabajan con la comunidad y cuyo fondeo desapareció, por influencia del gobierno de Trump.
Aprovechemos la naturaleza transaccional de Trump. Propongamos venderles a los migrantes indocumentados el acceso a regularizarse pagando una “multa” considerable, quizá 50 mil dólares por cabeza. Eso le permitiría a EU recaudar cientos de miles de millones que podrían usar para protección fronteriza, apoyo a educación bilingüe en escuelas públicas, y servicios de salud. Podrían ofrecerse mecanismos de crédito para financiarlo.
Por último, el gobierno de México tiene que enfrentarse al crimen organizado. En nada ayudó a nuestra credibilidad la “Reforma” Judicial. Le urge cortar cabezas de políticos de alto nivel, cercanos a la 4T, evidentemente involucrados. Hay que hacerlo antes de que nos lo hagan. De lo contrario, el deterioro en la relación podría resultarnos letal. (Jorge Suárez-Vélez, Reforma, Opinión, p. 9)
Cartones
Mínimos históricos
(Gregorio, Excélsior, Nacional, p. 10)
Solis
(Solís, Excélsior, Nacional, p. 10)
Alligator Alcatraz
(Fisgon, La Jornada, Política, p. 7)