Opinión Migración 030822

Brújula / Desaprovechar la crisis

El mundo atraviesa varias crisis en este momento. Desde la pandemia —que no se ha acabado—, amenazas de otras enfermedades como la viruela del mono, inflación no vista en décadas, la guerra en Ucrania y sus consecuencias para los suministros alimenticios; calentamiento global que ha generado un verano de temperaturas récord en Europa y algunas ciudades de Estados Unidos; tensiones crecientes entre las dos grandes potencias –China y Estados Unidos– que ayer se complicaron más con la visita de Nancy Pelosi a Taiwán…la lista podría continuar.

Si en algún momento ha sido válida la frase de Mafalda de “Paren al mundo, me quiero bajar”, ese momento parece que es ahora. Y sin embargo ahí está otra frase célebre, la de Maquiavelo: “Nunca desperdicies la oportunidad ofrecida por una buena crisis”.

Si Maquiavelo viviera y pudiera ver lo que está haciendo México y cómo está el país desaprovechando el conjunto de crisis que enfrenta el mundo actualmente, volvería a morir. Estamos desperdiciando absolutamente todas las oportunidades que todas estas crisis juntas le presentan a México. Crisis y oportunidades que, posiblemente, puedan no volver a presentarse. O quizás sí, en quién sabe cuántas generaciones.

Desde que Donald Trump decidió declarar una guerra comercial con China, México pudo haber levantado la mano para presentarse como el sustituto ideal para las importaciones y exportaciones estadounidenses. Lo pudo haber hecho con un plan concreto, pero en su lugar nos quedamos mirando al bravucón naranja que gobernaba ese país y simplemente reaccionamos a sus desplantes.

Se instauró el plan Quédate en México en donde tuvimos que invertir recursos humanos –la Guardia Nacional– y monetarios para hacerle el trabajo a la Patrulla Fronteriza estadounidense, a cambio de lo que en ese momento decidió Donald Trump: que no se nos impusieran aranceles.

Jared Kushner, el yerno de Trump, acaba de publicar sus memorias. En ellas cuenta como después de viajar a México y entrevistarse con el canciller Marcelo Ebrard, regresó a Washington y le presumió a su suegro que su plan de amenazar a México con aranceles si no controlaban la migración, había funcionado: “Tu truco funcionó, le dije (a Trump). El Canciller me mostró sus cartas. México se doblará”.

En el minuto que salió Trump de la presidencia, López Obrador pudo haber corrido a los brazos de Biden para idear una estrategia en la que México fuera parte de la solución a un problema conjunto, como lo es el migratorio, y que a su vez generara mejores visas para mexicanos dispuestos a ir a trabajar y a invertir en Estados Unidos. Pero no. AMLO prefirió ser de los últimos mandatarios en felicitar a Biden y desde entonces la relación bilateral ha ido de tropiezo en tropiezo.

No hemos sabido presentarnos como la alternativa para que América del Norte pueda llenar los recovecos que hay en las cadenas de suministro, primero por el Covid y después por la guerra en Ucrania. En lugar de aprovechar el near y friendshoring, el presidente López Obrador prefiere cantarle serenata al cubano, Díaz Canel, y ponerle “¡Uy, qué miedo!” de Chico-Che a Biden.

En materia de energía y combate al cambio climático, lejos de pensar en las generaciones futuras y cómo dejarles un México más limpio a todos los mexicanos, prefiere envolverse en la bandera de la falsa soberanía al decir que está protegiendo nuestro patrimonio al defender a Pemex. En realidad, lo que ocurre es que está metiendo dinero bueno –que podría destinarse a educación o salud– a un barril sin fondo, como lo es Pemex y la CFE.

Es muy desmotivante ver cómo se nos va de las manos la oportunidad de llegar a donde por décadas se nos prometió. Este no es simplemente otro gobierno más que decepciona, porque las oportunidades desaprovechadas no las habíamos tenido antes jamás. (Ana Paula Ordorica, El Universal, Nación, p. A7)

Desde Afuera / Dos nacionalismos en busca de convivir

De creer a The Washington Post, la relación entre EU y México estará en un estado de irritación mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador, al que describe como “un populista caprichoso”, esté en el poder.

En otras palabras, formalmente hasta el 1 de octubre de 2024, cuando cumpla su periodo y entregue el poder, aunque según todas las señales, mantendrá a querer o no una considerable influencia política, pese a sus intenciones declaradas de alejamiento.

Es posible, incluso probable. Si el texto refleja el estado de ánimo en los corredores de poder en Washington, vamos a ver dos años de forcejeos y llamados nacionalistas en ambos lados de la frontera: para el gobierno de AMLO puede ser la política energética; para Estados Unidos, migración y seguridad.

Ciertamente, López Obrador puede recurrir –y de hecho lo hace– al patriotismo como fórmula para suscitar un apoyo doméstico que ya tiene en gran medida. El costo puede ser disputas legales con sus socios de Norteamérica, pero informalmente, de frenar la economía y aún la posposición de inversiones externas, ante las acusaciones de incumplimiento de compromisos internacionales.

Esa acusación no es nueva, infortunadamente, y ha acompañado al gobierno lopezobradorista desde el principio de su gestión.

Para la administración estadounidense se trata de una cuestión de imagen doméstica, y sí, de nacionalismo. El presidente Joe Biden ha sido acusado de “blando”, y ese señalamiento acompaña a los demócratas, que enfrentan una posibilidad de perder en noviembre su mayoría en el Congreso.

Los republicanos se quejan, entre otras cosas, de que el gobierno de EU ha fallado en proteger sus intereses externos y en resguardar sus fronteras ante la “invasión” de migrantes.

El hecho, en todo caso, es que la disputa y lo que bien podría considerarse como planteamientos iniciales de negociación ocurre en los momentos en que AMLO parece más fuerte y Biden y los demócratas más asediados. No es el momento ideal.

La realidad también es que Estados Unidos necesita seguridad en su frontera e integrar una alianza duradera en términos geopolíticos y de producción de bienes y servicios.

México, a su vez, necesita impulsar su economía y atraer inversiones productivas.

Así, es importante hacer notar que pese al ruido y los sombrerazos, ninguna de las dos partes se ha dicho dispuesta a abandonar el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). Al contrario.

El hecho real es que las tres naciones de Norteamérica están indefectiblemente vinculadas en todos los niveles.

Sin duda, algunos románticos hablan de mareas de izquierda y vocaciones latinoamericanistas, pero la realidad geográfica, geopolítica, social y económica dictan otra cosa.

Muchos estadounidenses, impresionados con el tamaño de su país, creen que son autosuficientes o pueden arrebatar cuando lo necesiten. Pero esas son nociones del siglo XIX.

A ninguna de las partes le interesa dejar de arreglarse. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 25)

La Gran Carpa

El mago

En el sureste mexicano se llevarán a cabo reuniones entre el Embajador de EU en México y los gobernadores Rutilo Escandón y Carlos Merino, de Chiapas y Tabasco, respectivamente, así como el secretario de desarrollo económico de Veracruz.  La finalidad de las reuniones es comprender aún más a fondo las causas de la migración en México y Centroamérica. Buscarán trabajar en conjunto contra los traficantes de personas y profundizar la coordinación para responder a la migración infantil. (La Gran Carpa, El Economista, El Foro, p. 47)

Pepe Grillo

Relación bipolar

La 4T tiene una política bipolar hacia los Estados Unidos. Un día se dobla a la menor provocación y otro saca el pecho para recordar el sacrificio de los Niños Héroes.

Ayer, mientras Palacio Nacional divulgó el contenido de encendido patriotismo de una carta enviada por el presidente mexicano a su homólogo estadounidense, Joe Bien, se dio conocer un extracto del libro de memorias de Jared Kushner, en el que afirma que México “se dobló” ante el gobierno de su suegro, Donald Trump.

 

¿En qué quedamos? ¿Somos patriotas o sumisos?

Jared, que tiene arrumbada por ahí un Águila Azteca, se engolosina al describir cómo pudo acorralar a México en el tema del flujo migratorio describiendo la conducta con una frase: “se dobló”.

De modo que no queda claro qué sigue: ¿Los enfrentaremos o los recibimos de hinojos? (Pepe Grillo, La Crónica de Hoy, Columnistas, p. 3)

Confidencial

Fuertes declaraciones

Vaya que causó revuelo la filtración del libro de Jared Kushner, yerno de Donald Trump, próximo a salir a la venta. En el volumen, el autor revela cómo supuestamente México se dobló ante las exigencias del entonces inquilino de la Casa Blanca de frenar la migración. Y eso que, según López Obrador, el republicano siempre trató “con respeto” al gobierno de la 4T… Ayer martes, en la mañanera, el Presidente no dijo ni pío al respecto, pero el tema quizá podría echar más leña al fuego en la relación con Washington, tan zarandeada por el tema del T-MEC. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 29)

Estrictamente Personal / Choque de trenes

El presidente Andrés Manuel López Obrador le envió ayer –según anunció– una carta al presidente Joe Biden donde reafirma la soberanía energética mexicana, en defensa de su interpretación del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, y como respuesta a las denuncias de haber violado compromisos adquiridos. Pero al mismo tiempo, en una bravuconada innecesaria, dijo, como si el horizonte fuera el retiro de México del acuerdo norteamericano, “¿qué haría Estados Unidos sin la fuerza de trabajo de los mexicanos?, ¿qué haría su industria sin las autopartes que se producen en México?”.

Para tener la lengua larga –de las mañaneras– se requiere tener la cola corta –fortaleza política y económica–, pues de otra forma sucederá lo que vivió con el presidente Donald Trump, cuando ante la amenaza de imponer aranceles en 2019 por la migración descontrolada, obligó a López Obrador a ser un muro contra los centroamericanos, y “se dobló”, como caracteriza Jared Kushner, yerno de Trump, en sus memorias de la Casa Blanca, libro que comenzará a venderse a finales de mes.

No ha habido ningún presidente mexicano que incorpore en su discurso cotidiano la soberanía y el nacionalismo, que utilice sistemáticamente enemigos externos para ocultar su falta de pericia y capacidades limitadas para comprender temas complejos, y con su profundo desdén sobre temas que no sean electorales, lo que lo ha llevado a ser ante la Casa Blanca, quizás, el Presidente más sumiso que se recuerde.

López Obrador grita muy fuerte desde Palacio Nacional y se achica en la Casa Blanca. Pudo haber sido diferente, de haber sido menos superficial en su toma de decisión, pero no lo fue. El acuerdo comercial fue firmado el 10 de diciembre de 2018, con las modificaciones solicitadas por los demócratas en materia laboral. Previamente, como Presidente electo, pidió incorporar en el capítulo 8 un párrafo sobre la soberanía y la propiedad mexicana de todos los hidrocarburos en su territorio.

La incorporación de ese párrafo se dio tras un fuerte diferendo en la mesa de negociación con Jesús Seade, representante del presidente electo López Obrador a invitación del gobierno de Enrique Peña Nieto. El capítulo 8 establecía que México no podía modificar el sector energético para hacerlo más restrictivo que en otros acuerdos comerciales. Por instrucciones de López Obrador, Seade envió una carta al negociador en jefe de la Casa Blanca, Robert Lighthizer, quien estalló en las sesiones a puertas cerradas. “Are you fucking me?” (“¿Me quieres joder?”), le gritó Lighthizer a Seade. “A fucking letter is a letter, regardless how is written” (“una puta carta es una carta, sin importar cómo está escrita”). López Obrador planteaba reabrir toda la negociación, lo que, dijo Lighthizer, no era ni serio ni posible. Seade se quedó callado.

Más adelante, Seade dijo que el Presidente electo quería incorporar en ese capítulo el reconocimiento de la soberanía mexicana de sus recursos naturales, a lo que nadie le vio problema, y Lighthizer aceptó de inmediato. El problema hoy es la interpretación del párrafo. López Obrador lo lee como si el capítulo 8 fuera algo aislado del tratado, y no con obligaciones transversales, como es su arquitectura. El Presidente lo sabía desde un principio, por lo que al final de la negociación –antes de las enmiendas–, en una conferencia de prensa en la embajada mexicana en Washington, Seade afirmó que la reforma energética no se revertiría. Nunca fue desmentido por el Presidente.

La carta a Biden, de acuerdo como lo esbozó López Obrador, desmonta sus compromisos de 2018 y reinterpreta el capítulo 8, anticipando un conflicto. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, dice que existe una interpretación equivocada de quienes piensan que este diferendo comercial llevará a un pleito, pero esa pelea, sin embargo, no viene; ya está. En un editorial ayer del diario más influyente en la capital estadounidense, The Washington Post, se enumera cómo, pese a haber entrado en vigor el acuerdo el 1 de julio de 2020, López Obrador ha continuado presionando por un mayor control estatal sobre el sector energético. “El gobierno de Biden no tiene opción salvo hacerlo retroceder”, agregó. Es decir, echarle toda la caballería.

López Obrador está dispuesto a todo, como se adelantó en este espacio el lunes pasado, hasta que lo convenzan de lo contrario o, como ante Trump y Biden en materia de migración, recule. Por el momento, el Presidente está envalentonado, como sugiere la sorna con la que despectivamente habla de una economía de Estados Unidos sin mexicanos. Debería ser menos alegre con sus cálculos.

La fuerza laboral civil extranjera en ese país –que incluye refugiados, migrantes legales, estudiantes, trabajadores temporales e indocumentados– contempla 17.4% del total. Los hispanos, no sólo los mexicanos, comprenden casi la mitad de esa fuerza de trabajo. O sea, la estimación de López Obrador no produciría el impacto que cree.

Dejar de exportar autopartes sí afectaría la economía de Estados Unidos, pero tendría un efecto devastador en México. Casi un millón de personas trabajan en la industria automotriz, muchas de las cuales quedarían desempleadas de la noche a la mañana. Un informe del banco suizo UBS, dado a conocer esta semana, señala que si las consultas no llegan a un arreglo, que estima probable por “el componente ideológico” de López Obrador en la discusión, el mecanismo de resolución de disputas podría causarle a México aranceles en sectores más allá del energético, pero, peor aún, con el mayor costo potencial en la pérdida de oportunidades de inversión.

Eso realmente no le importa al Presidente. El Washington Post lo entiende bien. “López Obrador está disfrutando de su inyección de azúcar nacionalista, burlándose de Estados Unidos”, señaló en su editorial. “Esto fue especialmente inapropiado –y ominoso– en el contexto de otros recientes exabruptos, donde llamó ‘traidores’ a sus críticos internos. Al decir López Obrador ‘nos vemos en tribunales’, Estados Unidos debe defender sus propios intereses y, en sentido real, también los mejores intereses del pueblo mexicano”.

El choque de trenes avanza. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 32)

Ser el jamón del sándwich, la disyuntiva de México en la contradicción

La política exterior de nuestro país está viviendo momentos definitorios que requerirán de los mayores esfuerzos para salir bien librados. Las agendas por atender con los países del sur y del norte son desafiantes y complejas, y entre ambos hemisferios nuestro país se asemeja al jamón del sándwich.

Los principales temas pendientes de resolver con Centroamérica se encuadran en inseguridad, pobreza, efectos de fenómenos naturales, violencia y falta de oportunidades, que obligan a miles de habitantes de dicha región a emigrar, frecuentemente con el riesgo de perder la vida. En el norte, los asuntos en curso son la inseguridad que causa el tráfico de personas, armas y drogas, así como los retos del intercambio de mercancías con el mayor mercado del mundo y, recientemente, las disputas causadas por las políticas energéticas de la 4T.

Los problemas en las fronteras sur y norte no dan tregua. Por el Suchiate y las selvas Lacandona y del Petén, cada día cruzan miles de inmigrantes indocumentados que ponen a prueba la política humanitaria de México. En este momento, más de 50 mil personas deambulan por la región fronteriza de Chiapas en aras de cruzar el país para llegar a Estados Unidos; tres mil de ellas causaron disturbios la semana pasada en las oficinas de regulación migratoria en su exigencia de obtener permisos para transitar por territorio mexicano.

La Guardia Nacional pasa apuros para contener a cientos de venezolanos, hondureños, haitianos y personas de otras nacionalidades que, entre piedras, palos y gases lacrimógenos se amotinan por impaciencia y desesperación al no obtener las visas o la calidad de refugiados que pretenden. El refreno fronterizo obliga a miles de familias extranjeras a desbordar albergues y las autoridades y las ONG se ven superadas, a pesar de sus esfuerzos por atender la demanda de auxilio.

Regiones sureñas del país, otrora pacíficas, sufren los embates de la delincuencia, pero sus habitantes no se arredran ni resignan ante el nuevo clima de violencia que asedia en municipios que son baluarte cultural e histórico de México, como Comitán de Domínguez.

En el norte, la siempre compleja relación con el vecino se agita aún más por la retórica oficial de este lado del Bravo. El más reciente detonador fue la solicitud de Estados Unidos y de Canadá, los socios de nuestro país en el T-MEC, para hacer consultas que solucionen el diferendo sobre las decisiones del presidente López Obrador para fortalecer el control estatal del mercado energético a través de la CFE y de Pemex, en detrimento de las empresas de aquellos países, posiblemente violatorias del tratado, dicen en Washington y en Ottawa.

Si esta disputa no se resuelve durante la etapa de consultas, tendría que establecerse un panel de solución de controversias para definir la procedencia de la queja, donde, si el árbitro silba en contra de México, la resolución puede ser potencialmente muy costosa para el país.

Para atender este frente diplomático y comercial, el presidente López Obrador decidió desplegar una actitud desafiante con un discurso político cargado de nacionalismo, con exhortos encendidos de defensa de la soberanía nacional, que alcanzará su clímax durante las fiestas patrias.

La postura de los analistas sobre el tema difiere de la oficial, tanto que parece un diálogo de sordos o el juego de Juan Pirulero, pues, mientras el Presidente afirma que el tema energético no forma parte del tratado, aquéllos lo contradicen. Por otra parte, es notorio que el Presidente se ha ocupado del tema, pues trató de evitar la crisis negociando personalmente con las empresas inconformes por el cambio del marco legal en el sector energético. Pero otros conocedores concluyen que AMLO no está familiarizado con los detalles del tratado y las consecuencias de incumplirlo por la imposición de aranceles que afectarían a productos nacionales de exportación a esos mercados. Al mismo tiempo, el presidente López Obrador está convencido de que es Joe Biden quien no conoce los pormenores, por lo que le envió una carta.

De cualquier manera, hasta ahora, las partes han expresado su confianza de que el diferendo se resolverá durante el periodo de las consultas, pero el margen de maniobra se estrecha porque la narrativa oficial no podrá retroceder, pues “lo dicho, dicho está”. Por supuesto que no saldremos del tratado, pero se necesitará prudencia en el momento de atizar los sentimientos nacionalistas de la población que respalda al Presidente y, en sentido contrario, para atemperar la molestia de los sectores productivos que tendrían pérdidas desastrosas y padecerían la afectación de los empleos de miles de trabajadores que forman parte de las bases que simpatizan con el régimen.

No conviene colocar al país en una encrucijada para poner a prueba la fuerza de los devotos contra los herejes. Sin embargo, es posible que sólo se trate de retórica y los desplantes no pasen de ser parte de una estrategia política ante los conatos de incendio que se avivan en las antípodas del país. ¿Serán los discursos —como las estampas o amuletos— el “detente” para resolver los problemas fronterizos? (Juan Carlos Gómez Aranda, analista político y experto en comunicación estratégica, Excélsior, Nacional, p. 11)

Razones / Jugar con fuego

Habrá que recordar la fecha: el 2 de agosto de 2022, la lideresa de la Cámara de Representantes, la aguerrida demócrata de 82 años, Nancy Pelosi, aterrizó en una visita oficial en Taiwán, pese a las amenazas del gobierno chino que considera a la antigua isla de Formosa como parte de su territorio. Quien no comprenda que la guerra comercial de Estados Unidos y China va mucho más allá de la retórica se equivoca, es una confrontación estratégica, que, incluso no cambiará mucho gobiernen republicanos o demócratas en el futuro cercano.

En México parece que no estamos entendiendo nada de lo que pasa en buena parte del mundo y, sobre todo, en nuestra relación con los Estados Unidos, a pesar de que tenemos funcionarios altamente capacitados tanto en la Cancillería como en la embajada de Washington. En Palacio Nacional parecen pensar que es época de hacer política “nacionalista” para ganar votos, de desafiar a un gobierno que ven debilitado, de poner en jaque relaciones económicas, financieras, sociales, políticas muy complejas, incluso de jugar con la geopolítica, de coquetear con Cuba, Venezuela, Rusia y China mientras se desafía a Estados Unidos para así “presionar” a la Casa Blanca y al Capitolio, con el que cada vez tenemos peores relaciones. No comprenden que están jugando con fuego y van a terminar quemados.

El nuevo libro del yerno de Trump, Jared Kushner, no dice prácticamente nada nuevo sobre la forma en que el anterior gobierno estadunidense “dobló” (para usar su término, como ya lo había utilizado el propio Trump) al de López Obrador en el tema migratorio, amenazándolo con aranceles, incluso, jugando con la posibilidad de una intervención militar si no se detenían los flujos migratorios (y la operación de los grupos criminales). Pero el libro exhibe las palancas de las que dispone una potencia como la Unión Americana para hacerlo.

Ocurrió con México con el tema migratorio, pero ocurre hoy con Taiwán y China o apenas el fin de semana con la muerte por un ataque de drones contra el líder de Al Qaeda y verdadero cerebro de los atentados del 11:S, Al-Zahariwi en Kabul, donde los talibanes pensaron que podían violar los acuerdos de Doha que llevaron a la retirada estadunidense de Afganistán sin consecuencias. Lo mismo pensó Vladimir Putin que creyó que podría tomar Kiev y acabar con la intervención en Ucrania en 72 horas y lleva meses estancado en el este de ese país, a un costo social y militar altísimo.

Por supuesto que Estados Unidos es un país debilitado, sobre todo por sus propios errores, ninguno tan costoso como la presidencia de Trump, pero no deberíamos equivocarnos: las grandes potencias recuerdan y lo hacen muy bien, cuando son desafiadas y tarde o temprano suelen cobrarse los desaires. México lleva acumulándolos con Biden desde el día de su elección: fuimos de los últimos países en el mundo en reconocer su triunfo, dando alas a los delirios de Trump de que había sufrido un fraude; tardamos en establecer una relación eficiente con el nuevo gobierno; aún en tiempos de Trump en la controvertida visita a la Casa Blanca en plena campaña electoral (otra afrenta para Biden) la demanda explícita fue respetar los compromisos asumidos por México, ya con Biden en el gobierno esa demanda fue ignorada.

La Casa Blanca ha enviado a todo su staff a México, comenzando por Kamala HarrisJohn KerryAlejandro Mayorkas, entre muchos otros y el presidente López Obrador se ha reunido dos veces con Biden, pero no fuimos a la cumbre de las Américas en Los Ángeles porque no fueron invitadas Cuba, Nicaragua y Venezuela, tres dictaduras. El 4 de julio día de la independencia de Estados Unidos pedimos por Julián Assange y el Presidente dijo aquello de derribar la Estatua de La Libertad si se le detenía, pero el 26 de julio hicimos, en pleno Palacio Nacional, un sentido homenaje al régimen cubano, en el poder desde 1959. Un año antes, el 16 de septiembre pasado, el orador principal de nuestro Día de la Independencia, junto al secretario de la Defensa Nacional, el general Luis Cresencio Sandoval, fue nada menos que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel. Un par de días antes, en una reunión de mandatarios latinoamericanos en la Ciudad de México, los invitados fueron el propio Díaz-Canel y Nicolás Maduro, y por videoconferencia el que habló para impulsar la presencia de su país en la región fue el presidente chino Xi Jing Ping.

No sabemos a ciencia exacta que pasó con la detención de Caro Quintero, pero sí sabemos que las agencias estadunidenses participaron. El fiscal general de Estados Unidos celebró lo que llamó la “extradición inmediata” del capo. Pero han pasado las semanas y nada indica que esa extradición será siquiera rápida. Usar a Caro Quintero, un hombre que, con razón, Estados Unidos reclama desde hace 35 años, como moneda de cambio en la relación bilateral sería un gravísimo error, que convertiría el triunfo de su detención en una controvertida derrota.

Mientras tanto, el 80% de nuestro comercio es con Estados Unidos, allí viven millones de paisanos que envían al país 50 mil millones de dólares en remesas, y de ahí vienen nuestras principales inversiones extranjeras. Y en Palacio Nacional juegan con fuego. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 8)

En Privado / Candidato quien asegure su proyecto

Ayer le contaba aquí que el presidente López Obrador ha construido una estructura de régimen y partido transexenales en la que es fundamental la reconstrucción de los órganos de gobierno de Morena vía su congreso y consejo nacionales.

A esto se agrega la debilidad, parece ser que irreversible, por lo menos hoy incontenible, de la oposición, lo que refuerza a personaje y proyecto.

También fue determinante la elección interna del fin de semana, en la que con todas las expresiones abominables de violencia, acarreo y manipulación mostró parte de su fuerza para convocar, dicen, que a 3 millones, digamos que 2, lo que no puede hacer hoy ningún otro partido, incapaces todos de reunir siquiera a los suyos, cada día menos.

En este proyecto de López Obrador es esencial el que lo vaya a suceder: quien él crea que le garantiza la continuidad a su visión de país y que la consolide.

Ese será el factor central en su decisión y pregunto: ¿quién entre Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López Hernández, Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal se lo garantiza?

En la respuesta, que se acerca a los dos primeros, estará en agosto de 2023, el candidato presidencial de Morena.

RETALES

  1. MISIVA.El Presidente reveló, sin que le preguntaran, lo que quería decir: parte del contenido de la carta que le envió a Joe Biden sobre las consultas del sector eléctrico. Y que le deja en claro que no permitirá que trate a México como colonia y que nuestra independencia y soberanía no tienen precio; que no busca salirse del T-MEC, sino que respete la soberanía de México. A ver qué le responde, si es que lo hace;
  1. DOBLADA. Esto lo dijo al día siguiente de que se conociera que, efectivamente, Donald Trump sí lo dobló con la amenaza de los aranceles si no apretaba a los migrantes, pues las detenciones en la frontera se habían disparado en mayo de 2019 a 133 mil. En su libro Rompiendo la Historia, Memorias de la Casa Blanca, el yerno y asesor principal, Jared Kushner, revela que le dijo a Trump: su truco de anunciar los aranceles, lo que hizo vía su Twitter, funcionó, los dobló de inmediato. A los diez minutos me estaba hablando Ebrard. El canciller me mostró sus cartas de inmediato; México cederá. Todavía no hay respuesta de los aludidos; y
  1. MÉDICOS.La cuarta ola ha sido la peor para el personal sanitario de México con 126 mil 952 contagios. Esta cifra representa un aumento de 178 por ciento respecto a los 45 mil 607 de la tercera. Desde que inició la pandemia se han reportado 452 mil positivos en ese sector. Y los muertos suman 4 mil 814, de los cuales la mayoría de personal de enfermería y laboratorio, los médicos muertos en la pandemia llegan a 2 mil 146. Y todo esto en medio del silencio de Jorge Alcocer y Hugo López-Gatell, que no estarán ahí para siempre. (Joaquín López-Dóriga, Milenio, Al Frente, p. 3)

Respeto al derecho ajeno. Estados Unidos y China

Nuestra nación, es multicultural, se hablan 64 lenguas nacionales y tenemos diferentes sistemas de elección de gobierno reconocidos por nuestra constitución: la vía electoral y la vía de los usos y costumbres. El derecho a la autodeterminación de los pueblos es uno de los rasgos más importantes para nuestra democracia.

En el gobierno de la cuarta transformación de la vida publica de México, tenemos muy claras nuestras prioridades: el bienestar, primero los pobres y los derechos colectivos, son las preferencias nacionales.

Una de las naciones del mundo que ha llevado a efecto el concepto de derecho universal, de tal forma que toma el derecho a la supervivencia y al desarrollo como los derechos fundamentales del pueblo es la Republica Popular China.

En esa nación, el Estado es el principal constructor del bienestar y de los derechos humanos. En cambio, en occidente, el neoliberalismo nos enseñó que el derecho a la libertad individual, y los derechos civiles individuales están por encima de todo lo demás.

En México hemos visto los efectos nocivos de una concepción tergiversada de los derechos en donde la libertad de los ciudadanos es la forma más importante. Don Benito Juárez lo dijo de una forma estupenda: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”; o para decirlo de otro modo, mi libertad acaba donde empieza la tuya.

En las últimas horas hemos visto crecer las tensiones entre Estados Unidos y la Republica Popular China, a causa del desconocimiento de la máxima “entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Tal parece que el anhelo bélico, no permite ver que se pone en peligro, no sólo a sus ciudadanos y a los de la hermana nación asiática, sino la de todos los habitantes del mundo.

Nosotros conocemos muy bien, cómo es la reacción de los congresistas estadounidenses con el tema de migrantes o personas que entran de forma ilegal a su territorio, para hacer cosas malas.

Pues es el mismo asunto que hoy pretenden los norteamericanos el enviar a su presidenta del Senado para entrar a una nación de forma ilegal, para llamar a la beligerancia y generar una gran desestabilización en el mundo.

Lo anterior es amenazante para la seguridad de nuestro continente las acciones de este grupo político.

En México estamos muy preocupados por las acciones políticas injerencistas que violentan la soberanía de las naciones. Hacemos un enérgico llamado a la mesura y al respeto entre las naciones. (José Narro Céspedes, El Heraldo de México, Editorial, p. 10)

Activo empresarial / Marina audita entrega de AICM; UNAM por recimentar T2;  taxistas deben 104 mdp

La Secretaría de la Marina no se la quiere jugar. Pidió auditorías tanto a la Secretaría de la Función Pública, como al mismo órgano de control interno del AICM, y hasta a una compañía privada, para revisar las cuentas dejadas por Carlos Morán Moguel, ex director del AICM.

MARINA TOMA TODO EL CONTROL DEL AICM

Carlos Ignacio Velázquez Tiscareño, primer director del AICM proveniente de la Marina, ya tomó las riendas del aeropuerto capitalino. Cuando el presidente le pidió a Rafael Ojeda, secretario de la Marina, tomar el control del aeropuerto, pensaron en el vicealmirante Velázquez Tiscareño, ya retirado, pero conocedor de la administración, y quien ha sido comandante de aeronavegación y piloto aviador. La Marina ya tomó el control administrativo, de seguridad, aduanas y migración del aeropuerto. Y se coordina con todas las dependencias del gobierno federal.

En los últimos meses, el AICM ha sido una historia de terror: quejas de entregas de maletas después de horas, bloqueos de taxistas a las terminales, aglutinamientos en la Terminal 2, y hasta la queja de un piloto de Aeroméxico que escuchó el Presidente por ir en ese vuelo, sobre una de las pistas de aterrizaje (el famoso cráter que terminó en un bache, pero que obligó a la evaluación de la pista).

UNAM: RECIMENTAR PERIFERIA DE T-2

Ya con la Marina al frente del AICM, lo primero que hizo el vicealmirante Velázquez Tiscareño fue revisar la Terminal 2, que tiene problemas de cimentación. Es una terminal con problemas notorios desde el sismo de 2017. Ayer, en una reunión con el Instituto de Ingeniería de la UNAM, así como con el subsecretario Rogelio Jiménez Pons, y el mismo vicealmirante, se tiene el resultado de la evaluación: Urge fortalecer los cimientos de la Terminal 2.

Resulta que en el centro de la T-2 la cimentación es profunda, se pilotó hasta tierra firme. Bien. Pero no en los contornos. El resultado: un centro de la T-2 que emerge, mientras la periferia se va hundiendo. Tiene solución, pero es costoso. El Presidente lo sabe, y ya prometió recursos para el fortalecimiento de la T-2.

CON TAXISTAS, AYUDA, PERO DEBEN PAGAR

Sin embargo, los problemas del AICM no terminan ahí. Está el tema de los sitios de taxis que hace unas semanas bloquearon el acceso al aeropuerto. La negociación con ellos ha sido clara. Se les facilita sus pagos, pero, hasta el momento, los taxistas ya deben 104 millones de pesos al Aeropuerto. Algunos taxistas se quejan de que ya pagaron, pero sus líderes no han pagado al AICM, pero ése es un problema propio entre los sitios de taxis, donde el AICM no tiene nada que ver. Y, sobre la prohibición de tomar Uber y Cabify en el aeropuerto, la Marina primero se quiere ver el funcionamiento de los taxistas.

NO CONSIDERAN QUE SE FAVOREZCA AL FELIPE ÁNGELES

La Marina ya tomó el AICM, pero ni quiere pagar los platos rotos del pasado y tampoco considera que el gobierno deje caer el AICM para fortalecer el Felipe Ángeles. Tratan de enmendar el desastre. Y eso sí a quien le reportarán es al Presidente, con la SICT, a cargo de Jorge Arganis, sólo se coordinarán. Hasta ahí. En otras palabras, jefe sólo hay uno. (José Yuste, Excélsior, Dinero, p. 2)

Suma de negocios / ¿Remesas a prueba de recesión?

Uno de los fenómenos económicos atípicos que generó la pandemia fue el comportamiento de las remesas, que se mantuvieron avanzando a niveles récord en 2020, llegando a 40 mil 607 millones de dólares, ello a pesar de que en dicho año Estados Unidos experimentó la mayor caída económica desde 1946, con una contracción de 3.5 por ciento. En 2021, la tendencia récord de las remesas continuó y los datos de la primera mitad de 2022 muestran un avance de 16%, llegando a 27 mil 565 millones de dólares, que es otro hito para un primer semestre.

El fenómeno ha generado suspicacias razonables en cuanto al papel que pudiera estar jugando el lavado de dinero en esta tendencia, sin embargo, hay dos aspectos que contradicen esta posibilidad: el primero es que no sólo México ha tenido un aumento en los envíos de dinero desde el extranjero, durante estos años de pandemia, otros países foco de migración también han experimentado un avance importante en este rubro y, obviamente, dichos países no tienen estructuras criminales tan potentes y sofisticadas como las mexicanas.

De acuerdo con el Banco Mundial, en 2021 los envíos de dinero hacia América Latina crecieron 21.6%, más allá de México, también crecieron las remesas en Guatemala, El Salvador y Honduras, mientras que en Oriente Medio y el Norte de África crecieron 9.7%, en el Sudeste Asiático avanzaron 8 por ciento.

El segundo aspecto es que no hay datos que hagan considerar que los cárteles de la droga mexicanos se hicieron súbitamente 20% más rentables y que ello explicara el aumento en el volumen de las remesas en estos últimos años, aunque es obvio que tendrán alguna participación, pero no superior a la que ya tenían anteriormente.

El impulso de las remesas a México tiene que ver con la naturaleza de la crisis de 2020, dado que los migrantes en Estados Unidos se desempeñaron en las actividades esenciales, como preparación de alimentos, en el sector agrícola, en el sector de salud, ello también se dio en otras geografías como Europa, sin embargo, los trabajadores también se vieron beneficiados por los cheques de estímulo que se repartieron a lo largo de 2020 en el último año de Donald Trump y los cheques aún más generosos de 2021 de la administración Biden, ahí radica, en parte, el problema de la inflación.

La naturaleza misma de la crisis explica también el comportamiento de las remesas, dado que la recuperación económica en 2021 fue muy potente y ello volvió a dar un empujón a los ingresos de los migrantes en Estados Unidos.

Considerando lo anterior, ¿qué ocurrirá con las remesas en caso de una recesión en la economía más grande del planeta? Primero, es necesario diferenciar la recesión de 2020, que fue ocasionada por un súbito confinamiento y la que podría ocurrir a finales de año o principios de 2023, que será producto de un ajuste de las tasas de interés, lo que la hace más típica.

Observando las recesiones anteriores, queda claro que en esta ocasión muy probablemente sí habrá un impacto en las remesas, considerando que en esta ocasión no habrá cheques de estímulo. La caída puede ser compensada parcialmente por el interés que tendrá la Unión Americana en relajar las redadas y acciones antiinmigrantes, dado que en un entorno de alta inflación, los trabajadores que no tienen estatus para trabajar se convierten en un factor que ayuda a contener los precios, sobre todo porque, estructuralmente, el mercado laboral estadunidense padece una persistente escasez. (Rodrigo Pacheco, Excélsior, Dinero, p. 6)

Cartones

Vamos por más remesas

Remesas

(Rubén, El Sol de México, Análisis, p. 14)