Ayer el Grupo de Trabajo Plural del Senado creado para dar seguimiento a los hechos ocurridos en la estación migratoria en Ciudad Juárez reagendó la reunión de trabajo con Martha Yuriria Rodríguez Estrada, titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV).
Ya habían pospuesto una vez esta reunión, y la instalación de dicho grupo llevó a su vez dos meses, lo que lleva a pensar a grupos de derechos humanos que no es tan seria la disposición de los legisladores para entrarle al tema. (A la Sombra, El Sol de México, República, p. 2)
Paladín de los migrantes, pero obscuridad en los albergues
Al que le tocó “efecto bumerang” en Tamaulipas, nos cuentan, fue al senador José Ramón Gómez Leal (Morena), pues anduvo muy envalentonado exigiendo al gobernador de Texas, Greg Abbott, terminar con su estrategia contra los migrantes y retirar las boyas en el río Bravo que buscan impedir el cruce de extranjeros, pues afirmó que está “muy preocupado” por la seguridad de los migrantes en toda la zona fronteriza. Sin embargo, nos cuentan que varios “brincaron” en el estado y le pidieron a don José Ramón que si tanto es su pendiente que se dé una vuelta por los albergues, aunque sea a los de su estado para que conozca de cerca la verdadera problemática que viven las personas que buscan una mejor vida y no exija desde la comodidad de su escritorio medidas que todos saben que son improbables. ¡Ups! (Kiosko, El Universal, Metrópoli, p. A11)
El pasado 8 de junio, el gobernador de Texas, Greg Abbot, anunció la construcción de una barrera flotante en la zona central del río Bravo, para impedir el paso de migrantes hacia Estados Unidos a través de su cauce. Los primeros 300 metros se colocaron entre las ciudades de Eagle Pass y Piedras Negras.
Esta barrera, hecha de boyas con púas, es parte de la operación “Lone Star”, puesta en marcha para blindar la frontera del crimen organizado y los flujos migratorios irregulares. Entre otras cosas, tal programa contempla el traslado inmediato de inmigrantes detenidos hacia ciudades santuario, así como flanquear la orilla del río con vallas alambradas.
Es importante señalar que el gobierno de Texas no tiene atribuciones legales para realizar obras ni colocar objeto alguno en el río Bravo. Por ello, la muralla flotante no sólo viola las normas del derecho internacional entre México y Estados Unidos, sino que transgrede la jurisdicción del propio gobierno federal estadounidense. Y, como tal, debe ser eliminada.
La semana pasada, el Departamento de Justicia presentó una demanda en contra del estado de Texas. La administración del presidente Joe Biden llevó a tribunales la mencionada barrera, por ser ilegal, además de un grave riesgo para la seguridad, el medio ambiente y los derechos humanos.
Por su parte, la cancillería mexicana ha presentado dos notas diplomáticas al gobierno estadounidense. Una, para señalar que la instalación de la barrera incumple los tratados internacionales en materia de límites y aguas. La otra, para precisar que las boyas colocadas están en el cauce del lado mexicano: un agravante a la decisión ilegal e injustificada del gobierno local.
Acciones como las de Abbot son estrategias de campaña que buscan, de cara a las elecciones de noviembre de 2024, granjearse el respaldo de una base electoral cada vez más hostil hacia México. En particular, encuestas recientes muestran que quienes se identifican como republicanos —que durante décadas habían respaldado la integración binacional— hoy están prácticamente divididos: 46 por ciento consideran a México un aliado, pero 43 por ciento un enemigo (YouGov, 2023).
La iniciativa del gobernador de Texas retoma las mismas premisas de Donald Trump, quien desde 2016 propuso el muro fronterizo, promesa malograda pero que tantos votos le dio. Hacia 2024 se pretende alimentar los mismos estereotipos, los mismos prejuicios y el mismo odio, en nombre de la competitividad electoral.
La barrera flotante texana es una advertencia oportuna sobre las medidas infames que algunos políticos están dispuestos a promover para incrementar su reconocimiento público. La presencia de perfiles como el del expresidente Trump o el gobernador Ron DeSantis (Florida) en la contienda interna del Partido Republicano vaticina una campaña en la que México y los mexicanos seremos nuevamente objeto de críticas infundadas, falsas acusaciones e injustas descalificaciones.
El gobierno mexicano debe anticipar una estrategia y acciones puntuales para defender a la comunidad mexicana en Estados Unidos ante la nueva oleada nativista y xenófoba que vendrá con las campañas de 2024. En este empeño, encontrará respaldo por encima de divisiones ideológicas o de partido. Estamos a tiempo. (Claudia Ruiz Massieu, El Heraldo de México, Editorial, p. 16)
Sería prematuro augurar quién podría ganar la elección presidencial entre Joe Biden y Donald Trump, empatados con exactamente 43 por ciento de las preferencias cada uno, según la reciente encuesta de The New York Times.
La victoria dependerá de la evolución económica de Estados Unidos, el impacto político por la situación legal del candidato republicano y en cierta medida, la creciente percepción de México como enemigo.
No existiría impedimento legal para que Trump sea electo presidente el 5 de noviembre de 2024, aunque fuera declarado culpable de los cargos presentados por el Departamento de Justicia: conspiración para violar los derechos civiles, conspiración para defraudar al gobierno, obstrucción corrupta de un procedimiento oficial y conspiración para llevar a cabo tal obstrucción.
El único delito que la Constitución contempla para impedir a un ciudadano ser electo es la insurrección. El fiscal Jack Smith no incluyó el cargo de insurrección contra Trump, contemplado en la Décima Cuarta Enmienda que excluye de un puesto federal a cualquier funcionario que participe en una insurrección o rebelión contra Estados Unidos. Los expertos dicen que el fiscal no lo hizo porque complicaría el caso y sería difícil de probar.
Si Trump fuera condenado por conspiración no impediría que llegue otra vez a la Casa Blanca, pues no hay nada en la Constitución que prohíba a los candidatos con antecedentes penales ocupar el cargo de presidente.
La condena a Trump ampliaría su sólida base de seguidores al proyectarse como víctima de una cacería de brujas de Biden para impedir que llegue nuevamente al poder.
Cuando los debates hacia las elecciones primarias inicien a fines de agosto, México será cada vez más el blanco favorito de los republicanos por el narcotráfico, el crimen organizado y la migración indocumentada.
La percepción de los republicanos sobre México está cambiando de ser aliado cercano de Estados Unidos a enemigo que no coopera lo suficiente.
El 46 por ciento de los republicanos considera que México es un aliado de EU mientras que 43 por ciento cree que es un enemigo, una diferencia de solo tres puntos, según la encuesta YouGov del 16 de mayo de 2023, reproducida por The New York Times.
Trump sugirió a funcionarios del Pentágono atacar a México con misiles mientras era presidente y como candidato prometió construir un muro para frenar las drogas y la inmigración indocumentada.
Ahora, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, exigió el uso de fuerza militar y un bloqueo naval de los puertos mexicanos para detener a los narcotraficantes.
En Texas, el gobernador Greg Abbott colocó alambre de púas, boyas flotantes y policías estatales a lo largo del río Bravo para rechazar a los migrantes.
Estados Unidos necesita la cooperación de México para frenar la inmigración ilegal y las drogas como el fentanilo. El presidente López Obrador ha colaborado con Trump y con Biden para ayudar a controlar el narcotráfico, a pesar de su cuestionada política “abrazos no balazos”, e impedir con la Guardia Nacional que los migrantes transiten al país vecino del norte a través del territorio mexicano.
La futura o futuro presidente de México debe prepararse para responder con firmeza a las fuertes presiones de su colega Biden o Trump sobre el cambio de estrategia antinarco y el control migratorio, a partir de la campaña simultánea en ambos países. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio, Política, p. 17)
Válvula, no lastre, la economía informal
Como desde hace medio siglo, el gobierno de “la revolución de las conciencias” ha utilizado las dos históricas válvulas que liberan presión social: la migración a Estados Unidos y la economía informal.
Es posible que, esa sea la misma razón para que el actual régimen, pese al loable esfuerzo de aumentos salariales al trabajo formal, no encuentra o no quiere encontrar la fórmula para reducir la informalidad.
La realidad de la migración a Estados Unidos históricamente alivia presiones sociales y, además, mantiene economías familiares con sus millonarios envíos de remesas de dólares. Y todavía cuentan el chistorete de “pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. (José Fonseca, El Economista, Sociedad y Política, p. 41)
Señoras y señores, regresa a esta columna, el hombre anaranjado, el pelos de muñeca antigua, el constructor del muro de la ignominia, el rey de la cama de bronceado, el misógino de las manos pequeñas, el payaso neoyorkino, el supremo supremacista, el azote de los migrantes, el verdadero bad hombre: Donald Trump.
Resulta inexplicable para una mente que tiene el propósito de ser plural y objetiva, lo que sucede en el país que propaga por el mundo la idea de ser el más demócrata y respetuoso de las leyes; y, no sólo eso, el que se encarga —sin que nadie se lo haya pedido— de cuidar que los demás países cumplan con su concepto de sistema político y social.
El expresidente de Estados Unidos de América —muy respetuosos de las leyes, pero se apropiaron el nombre de todo el continente, Donald Trump, antes de ayer, fue acusado ante un tribunal de Washington, por el fiscal federal especial del Departamento de Justicia, de cuatro delitos formales: conspiración para defraudar a la nación, mediante el uso de la deshonestidad, el fraude y el engaño, cargo que implica cinco años de prisión; complot para obstruir la certificación de la victoria electoral de Joe Biden, que equivale a 20 años de cárcel; otros 20 años por el intento de conspiración para obstaculizar dicho procedimiento oficial; además de 10 años tras las rejas por violar los derechos civiles. (Y a petición de la banda chicana, seis meses más por mamón).
El juicio se llevará a cabo el día de hoy —3 de agosto— a las 16 horas. En caso que la justicia triunfara en este asunto, cosa difícil puesto que “el más grande vendedor de humo” va a echar toda la carne de la jurisprudencia a su favor, la máxima penalidad para el explotador de la violencia y el caos sería de 55 años; tiempo suficiente —si fuera inmortal como él supone— para escribir un libro que podría titularse: From the White House to the Big House.
Así mismo el demencial xenófobo enfrenta dos temas legales más: el presunto soborno a la actriz Stormy Daniels para ocultar una supuesta relación extramarital; y una investigación sobre la retención de documentos clasificados en su casa de vacaciones Mar-a-Lago después de mudarse de la Casa Blanca en el 2021. Probablemente de la última imputación el megalómano de Manhattan pueda salir airoso: bastará que su equipo de abogados demuestre al jurado la impericia del acusado para leer.
Pero lo que a mi me causa sorpresa es que a 15 meses de las elecciones para el periodo presidencial 2025-2029, una encuesta, cuya pregunta fue, ¿si las elecciones fueran el día de hoy por quién votarías? Dio por resultado que Donald Trump y el actual presidente Joe Biden, empataran con el 43% en la preferencia de votos. Mas aun, ese mismo estudio de opinión arrojó que el 83% de los demócratas están a favor del octogenario (81 años) Biden y el 88 % de los republicanos a favor del septuagenario (77 años) Trump.
Por otro lado, un sondeo de The New York Times/Siena College, reveló que el magnate fascista sería elegido en las elecciones primarias del Partido Republicano por el 54% de los votos, dejando al gobernador de Florida, Ron DeSantis, muy atrás con el 17% de partidarios; razón por la cual, en busca de popularidad, el nada decente DeSantis, se dispone a emitir sendas leyes, una para que los negros paguen una tenencia económica por el uso de su piel; y otra donde se contemplarán sanciones penales para aquellas personas que tengan, hasta la quinta generación, parientes gays; además todos los migrantes serán capacitados (los van a citar para caparlos).
Punto final (para norteños)
Dada su preferencia por las mujeres jóvenes, Donald Trump, en caso de llegar a una prisión puede decir como dijo el Chapo Guzmán en las mismas circunstancias: a mi déjenme la más morra. (Manuel Ajenjo, El Economista, Política y Sociedad, p. 41)
LA BUENA
La texana mexicana Miah Zuazua es el relevo estelar del América femenil. Las azulcremas contarán ahora con la también seleccionada mexicana, quien se formó en las canchas de EU.
EL MALO
En Morelos, las autoridades detuvieron a Rubén ‘N’, El Chivo, acusado de obligar a su esposa a prostituirse. El sujeto fue apresado por los delitos de trata de personas y violación agravada.
EL FEO
En EU, Tyrell Young asesinó a tiros a Marcos Muñoz, inmigrante mexicano que era mecánico. Según el homicida, le robó una tele en una reparación que hicieron en el taller de Muñoz. (Bueno, Malo y Feo, El Heraldo de México, Editorial, p. 16)