Fracasó el viernes pasado lo que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador calificó como “una acción inédita y valerosa del Gobierno de México para evitar que armas de fuego, muchas de alto poder, causen violencia en nuestro país”.
La supuesta “acción inédita y valerosa” nunca tuvo la menor oportunidad de tener éxito, tal y como lo señalé en este espacio el 6 de agosto de 2021, porque los abogados de la Presidencia de la República y de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) no leyeron o entendieron lo que ordena la Ley de Protección del Comercio Legal de Armas (Protection of Lawful Commerce in Arms Act o PLCAA) que fue aprobada por el Congreso estadounidense en octubre de 2005 y promulgada ese mismo mes por el presidente George W. Bush.
La acción “inédita y valerosa” fue la demanda que el gobierno mexicano presentó el 4 de agosto del año pasado ante un tribunal federal en Boston, Massachusetts, en contra de estos fabricantes de armas: Smith & Wesson, Barrett, Beretta, Century International Arms, Colt, Glock, Sturm, Ruger & Co, y Witmer Public Safety/Interstate Arms.
En su demanda, el gobierno de AMLO argumentó que las prácticas comerciales de estas empresas son negligentes e ilegales y contribuyen al tráfico de armas a México que al ser utilizadas por la delincuencia han causado estragos, entre ellos cientos de miles de muertes. Por estos estragos el gobierno pedía que las demandadas pagaran una compensación de 10,000 millones de dólares.
Desde un principio la demanda fue calificada de inusual por los expertos estadounidenses que pronosticaron, con razón, que fracasaría en vista de que la Ley de Protección del Comercio Legal de Armas establece que su propósito es “Prohibir las acciones [legales] contra los fabricantes, distribuidores, comerciantes e importadores de armas de fuego o municiones y sus asociaciones comerciales, por el daño causado únicamente por el uso indebido del arma de fuego delictivo o ilegal, productos o municiones de terceros cuando el producto funcionó según lo diseñado y previsto…”.
En el primer párrafo de la ley se anota que: “Empresas en los EU que se dedican al comercio interestatal y extranjero a través del diseño, fabricación, comercialización, distribución, importación o venta al público legal de armas de fuego o municiones que se han enviado o transportado en el comercio interestatal o extranjero, no son y no deben ser responsables por el daño causado por aquellos que de manera criminal o ilegal hacen un mal uso de productos de armas de fuego o municiones que funcionan como están diseñados y previstos”.
La demanda, que más que inédita y valerosa fue frívola, fue desechada el viernes por el juez federal Dennis Saylor, quien en su sentencia escribió que la ley federal prohíbe “inequívocamente” las demandas que buscan responsabilizar a los fabricantes de armas por el mal uso de sus productos y que “si bien la Corte tiene una simpatía considerable por el pueblo de México y ninguna por los que trafican armas a las organizaciones criminales mexicanas, tiene el deber de cumplir con la ley”.
El 7 de agosto del año pasado escribí aquí que “En EU el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador emprendió una aventura legal que no tendrá un buen final”. (Eduardo Ruiz-Healy, El Economista, Política y Sociedad, p. 46)
Que en la cancillería estaba presupuestado que un juez federal en EU rechazara la demanda contra las empresas que facilitan el tráfico ilícito de armas a México, por lo que en la apelación buscará que se discuta el alcance de la ley de inmunidades que protege a esas firmas. Alejandro Celorio, consultor jurídico de Relaciones Exteriores, confirmó que el juez no abordó todos los temas de la demanda y aseguró que el siguiente paso en la estrategia nacional será ir precisamente a la corte de apelaciones y cuestionar la interpretación que hizo el juez de la ley, lo que confirma que se trata del primer round y que este pleito apenas comienza. (Trascendió, Milenio, Al frente, p. 2)
CANCILLERÍA NO SE RINDE
A segundo round va la Secretaría de Relaciones Exteriores, encabezada por el canciller Marcelo Ebrard, en el tema de los fabricantes de armas de Estados Unidos. Si bien un juez de ese país desechó la demanda mexicana, se alista una apelación al fallo, que será presentada en la corte de Boston, en el estado estadounidense de Massachusetts. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA2, p. 2)
Marcelo Ebrard no ha logrado ajustar la estrategia sobre la guerra de Ucrania.
No es sencillo cuando al presidente López Obrador lo que más le interesa y preocupa de la invasión rusa es el tema económico. En particular, la denominada “inflación Putin”.
Juan Ramón de la Fuente, Marcelo Ebrard y AMLO deberían de formar parte de un coro. Fijar la misma postura y articular una buena campaña de comunicación.
La parte más compleja la tiene De la Fuente, Representante Permanente ante la ONU. Los mensajes que le envían desde México le han de sorprender, y no necesariamente para bien. Por ejemplo, en la propuesta de paz del presidente AMLO presentada en la ONU, De la Fuente tuvo que eliminar lo correspondiente a los cinco años de tregua que no tenían ni pies ni cabeza.
AMLO no ha explicado la razón por la que eligió al primer ministro de India como negociador de su propuesta. Narendra Modi ha cometido acciones en contra de minorías étnicas, como la musulmana.
El área de comunicación de la Secretaría de Relaciones Exteriores debe ser estratégica. Ahora, las redes del secretario Ebrard tienen más relevancia, pero dos errores en su manejo lo han dejado vulnerable: la selfie en el funeral de la reina Isabel y su sonrisa frente al ministro de Exteriores ruso Sergéi Lavrov. Las críticas en redes se centraron en la selfie y no en la fotografía que se tomó durante la reunión con Lavrov. Es claro que la población mexicana está muy alejada de la guerra en Ucrania.
Al no contar con una estrategia clara y consistente de parte del gobierno de AMLO, la diplomacia queda descolocada. El nuevo capítulo ocurrió la semana pasada durante la visita de tres diputados de Ucrania a México: Ivan Shynkarenko, Volodymyr Kabachenko y Oleksandr Tkchenko.
La Secretaría de Relaciones Exteriores no recibió a los diputados. Sí reaccionó luego de que el presidente del Congreso Santiago Creel los recibiera el jueves. La Directora General de Coordinación Política de la SRE le respondió en Twitter a la profesora Beata Wojna un tuit sobre la supuesta disposición de recibirlos, y sólo dependía de los diputados en aceptar.
La realidad es otra, la agenda de los diputados de Ucrania la conocieron en la SRE antes de su viaje a México. No hubo disposición de recibirlos hasta horas antes de que los diputados dejaran México.
Es comprensible que Ebrard y De la Fuente tengan que hacer milagros para traducir la no-estrategia de AMLO sobre la guerra en Ucrania; el manejo del caso, similar al manejo de la crisis del Covid-19. (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, El Economista, GeoPolítica, p. 49)
¿Sin riesgo para mexicanos en Rusia?
A pesar de que Estados Unidos ya alertó a sus ciudadanos en Rusia por los riesgos que puede provocar a la población quedarse en el país, México se mantiene en decirle a sus ciudadanos que no hay problema. Vanessa Calva, directora general de Protección Consular y Planeación Estratégica de la SRE, retomó lo publicado por la embajada de México en Rusia desde el 23 de septiembre. “No se perciben factores de riesgo que pongan en riesgo la seguridad y el bienestar de los mexicanos en el territorio”. A lo mejor los mexicanos no están en peligro, pero si el tema sigue escalando, no será cuestión de nacionalidad. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 39)