En Estados Unidos vivimos más de 36 millones de personas de origen mexicano. Durante mucho tiempo, la situación migratoria de los mexicanos ha sido motivo de temor y persecuciones. Hoy podemos y debemos actuar para cambiar esa condición de discriminación y aislamiento. Los migrantes mexicanos estamos dispersos en todo el país; aunque el 70% está concentrado en sólo 10 estados: California, Nueva York, Texas, Illinois, Colorado, Georgia, Florida, North Carolina, Nevada, New Jersey. Es momento de unirnos para crear una fuerza común. Por primera vez se abre una enorme oportunidad de conectar a todas las organizaciones, instituciones y asociaciones de migrantes de ambos países para forjar un gran movimiento migrante. Las redes sociales ofrecen un nuevo espacio para organizarnos y crear este frente único. El primer paso es la unidad. Cerrar filas en un programa de acciones en el mediano y largo tiempo para reivindicar los derechos y las responsabilidades de los migrantes de origen mexicano. Nuestra participación es crucial para generar un contrapeso en un mensaje discriminatorio que ataca a nuestra gente y divide a nuestras familias.
Pero el propósito de este movimiento migrante es dignificar a nuestra comunidad mexicana en ambos lados de la frontera, porque son fundamentales sus aportaciones para la economía, la cultura, el arte, el cine, la educación, la ciencia, el deporte y la música. El corazón de nuestra propuesta está en hacer realidad la doble ciudadanía. Somos Fuerza Migrante porque somos superciudadanos. Esta condición es un enorme compromiso con ambos países porque nuestra opinión y nuestra participación incide en las decisiones sobre el futuro de México y Estados Unidos. Ser conscientes de que podemos ser factor de cambio positivo en el destino de esta región por lo que es necesario dar un paso al frente y asumir el reto. Nuestra identidad cultural nos une, nuestras raíces nos reclaman actuar juntos. A pesar de la adversidad, la historia de la migración mexicana es una historia de éxito. Hoy convocamos a todos los migrantes a unirse a nuestra causa que es la de todos. Fuerza Migrante lanza un movimiento de unidad para reunir a todas las comunidades en una sola voz, que se escuche en los centros de poder. Porque en la voz de los migrantes está la fuerza de su decisión y en la participación está la alternativa de cambiar nuestro destino y el de nuestras familias. Hoy somos una comunidad de peso en los dos lados de la frontera, nadie puede ignorarnos. Nadie puede ningunearnos. Nuestra aportación económica, social, científica, cultural y política inclina la balanza en ambos países. Somos un movimiento bilateral que debe trabajar por el bienestar de nuestra gente, por el respeto a sus derechos y por un mejor futuro para nuestras familias. (Jaime Lucero, Excélsior, Nacional, p.7)
Washington.- Hoy 3 de noviembre falta exactamente un año para que Estados Unidos vuelva a las urnas y tenga en sus manos qué hacer con Donald Trump, decidir si su presidencia se alarga por otros cuatro años más o si da fin a uno de los mandatos más heterodoxos y polémicos de la historia de la Casa Blanca, si no el que más.
Después de lo ocurrido en 2016, hacer predicciones sobre qué va a pasar es deporte de alto riesgo. Y más con un contexto estadounidense tan volátil, con tantas incógnitas por resolver de ahora hasta el día de la votación, y sin tener ninguna pista sobre quién será el candidato demócrata que tendrá el encargo de intentar echar a Trump fuera de la Casa Blanca.
“La política estadounidense está muy polarizada”, reflexiona David Schultz, profesor de ciencia política de la Hamline University, en un comentario compartido con EL UNIVERSAL. La división es en muchos ámbitos (sanidad, economía, política exterior), pero la más importante, para el experto, es el presidente: “Demócratas y republicanos tienen visiones muy diferentes de la actuación de Trump y las próximas elecciones de 2020 serán en cierta medida un referéndum sobre él”.
Toda elección es de hecho un referéndum al gobierno, pero esta vez se ve más como una decisión sobre si Trump fue un bache en la República estadounidense o si ha llegado para quedarse, con su nueva forma de hacer política. (Victor Sancho, El Universal, Mundo, p. A15)